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[FanFic] La Historia de Jack Evans

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  • #76
    Habemus capítulum!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Pero primero a comentar los comentarios que me comentaron.

    [MENTION=4878]Overly.[/MENTION]: entre el capítulo 35 y 36 pasan algunos días por eso Blaine llega tan rápido, se me olvidó explicitarlo. No se me ocurrió que Adriana usara una máscara. La idea desde un principio era hacer que cada uno de los villanos tuviese alguna habilidad en batalla que lo diferenciara del resto (como en el manga), por eso Pinsir puede usar protección por un buen rato. Tu suspenso por saber si atraparon a Mewtwo tendrá que seguir por un rato. Quise ponerle Gary en vez de Green, porque siempre intento que las cosas tengan algo de lógica para hacerlas más reales, y que alguien se llame Green es raro, al menos yo no conozco a nadie con ese nombre, por eso decidí dejarle el nombre de Gary. Que Jack fuera el hermano del jugador se me ocurrió mientras escribía la historia, hace varios capítulos, me pareció un interesante guiño a los juegos.

    Ahora el capítulo:


    Capítulo 38:

    Spoiler: 
    Cuando lo seguro no es seguro
    Ya era tarde y el sol estaba casi oculto, los faroles ya estaban prendidos e iluminaban tímidamente sus alrededores. La sensación de frío estaba en toda Ciudad Verde.

    Jack estaba ahora parado frente a un edificio de murallas blancas y puertas de vidrio, lo único que podía ver de éste era su fachada, puesto que estaba enterrado casi en su totalidad, ante él yacían unas empolvadas escaleras que conducían a la construcción subterránea. Estaba por enfrentar al último líder de Kanto, no podía evitar estar nervioso, después de todo era el paso final para poder hacerse de un lugar en la Liga.

    No había avisado que vendría ni había sacado hora para un duelo, no había tenido tiempo, pero ahí estaba, con la esperanza de que el líder le admitiera una batalla. No tenía ninguna estrategia esta vez, confiaba en que podría hacerlo sin una.

    Bajó con calma y se detuvo ante la entrada, sobre ella estaba la típica estructura que hacía que el gimnasio se diferenciara de los demás, el color de éste era marrón. Entró con timidez y caminó varios pasos, el gimnasio tenía un diseño bastante simple, las murallas eran de un metal oscuro y gris, el campo de batalla era de tierra, con agujeros en ella.

    Al final de la habitación había una puerta del lado derecho, mirando desde la perspectiva de Jack. Sin embargo, la atención del chico se concentró en el sujeto que permanecía de pie cerca de ella. Aquel hombre llevaba una chaqueta negra sobre una polera blanca, vestía unos pantalones color tierra y su anaranjado cabello estaba en puntas, lo observó por unos segundos.

    —¿Sí? —preguntó el sujeto.

    —Necesito tener un duelo con el líder —dijo Jack y tragó saliva, la posición corporal del sujeto indicaba seguridad.

    —Los duelos de hoy ya acabaron, si quieres una batalla, debes sacar hora —indicó sin mayor expresión en su rostro.

    —Por favor —le rogó.

    —¿Eres Jack Evans, cierto? —el chico asintió con sorpresa— Te pareces a tu hermano, tienes su misma cara de perdedor —el muchacho no sabía si molestarse, pero dedujo quién podría ser aquel hombre—. Menos mal que mi abuelo me advirtió de que vendrías. Por eso la puerta aún estaba abierta. Acepto tu reto.

    —Excelente —sonrió.

    —Mi nombre es Gary —expresó al mismo tiempo que se posicionaba en su respectivo lugar de líder de gimnasio— y soy el líder del Gimnasio de Ciudad Verde.

    —¿Por qué todos los líderes se presentan de la misma forma? —preguntó Jack, había notado ese detalle antes, pero recién ahora le entró la curiosidad.

    —Políticas de la Liga. No te enfrentarás a nadie antes de mí —Gary no se mostraba como alguien impaciente, pero iba directo al grano—. Ocuparé sólo un Pokémon, pero tú podrás ocupar cualquier de los tuyos y cambiarlos cuando quieras.

    —¿Por qué? —esa decisión por parte del líder era algo extraña— No sería justo para ti, no sería una batalla equilibrada.

    —Ya verás por qué lo hago. Machamp.

    Una criatura humanoide apareció ante Jack, su piel era gris y gozaba de fuertes músculos, tenía cuatro intimidantes y poderosos brazos, lo más llamativo en su apariencia eran unos calzones de luchador negro con algo parecido a un cinturón de campeón de lucha libre.

    —¡Nidoking! ¡Taladradora!

    De la pokéball salió la venenosa criatura girando en el aire como un taladro viviente, aprovechó el impulso que le dio la cápsula para comenzar con la ofensiva. Sin embargo, el de los cuatro brazos lo agarró en el aire utilizando dos de sus manos y con las que tenía libre lo golpeó usando fuertes puñetazos en el estómago. La dura piel de Nidoking no bastó para protegerlo del dolor. El Pokémon de Jack cayó inconsciente.

    —Eso es velocidad y precisión —apuntó Gary—. Tu hermano demoró en conocerlas. Por eso no me sorprende que tú no las conozcas.

    Intentaba provocarlo, sabía por su hermano que Gary era un engreído por naturaleza y que gozaba de cierta manera de recalcar los defectos estratégicos de los demás, especialmente con lo que creían saberlo todo. Pero aquella fuerza y habilidad que demostró hace unos segundos dejó al chico con la boca abierta. No estaba a su nivel. Guardó a Nidoking.

    —¡Venusaur! ¡Usa eco voz!

    Un poderoso sonido salió de la boca de la pesada criatura que acaba de hacer acto de presencia, no obstante, Machamp se tapó los oídos y aguantó el dolor en ellos. Avanzó hacia su oponente mientras éste continuaba ejerciendo tal movimiento y con sus puños sobrantes envueltos en llamas golpeó ambos costados de la cabeza de Venusaur. El animal-planta se desmayó.

    —Ni siquiera le diste una orden —Jack no lograba creer lo que veía, los demás líderes no estaban a su altura. Después de todo, una vez fue finalista de la Liga.

    —Igual de patético que tu hermano, él sólo aprendió cuando se vio obligado a hacerlo —comentó Gary—. Era un fracaso tras otro, no podía con ningún líder. Ninguno de los dos estábamos a la altura, mi soberbia no me dejaba ver mis errores —Jack vio la expresión del líder, no había vergüenza por su antigua manera de ser—…y tu hermano es muy estúpido. Pero tú en poco tiempo los derrotaste. Los demás líderes hablaron maravillas de ti, que siempre los sorprendes en último minuto con alguna estrategia, pero ahora…no sucedió nada. Ya he derrotado a dos de tus mal entrenados Pokémon y me llevo una enorme decepción. Al menos Elliot logró sorprenderme.

    —¡Continuemos la batalla! —dijo con rabia, las palabras de Gary estaban funcionando, le estaba sacando en cara todo lo que no podía hacer, sus errores, de una manera muy sutil y elegante— Por favor.

    —Entonces saca a otro Pokémon.

    —¡Golbat! ¡Aire afilado!

    El murciélago salió a escena mientras revoloteaba, pero no lanzó ningún movimiento. El Pokémon se volteó a mirarlo, tenía miedo de luchar contra ese Machamp, había visto cómo derrotaba a sus dos compañeros más fuertes con un solo golpe.

    —Ese Golbat siente tu miedo, Jack —indicó el líder—. Se dice por ahí que un Pokémon puede llegar a tener los mismos deseos que el humano con el que comparte. Cuando era chico no creía esa patrañas…hasta que tu hermano me derrotó en la final de la Liga —miró a Machamp—. Tus Pokémon quieren cumplir tu sueño, pero tú dudas en cumplirlo, porque aún no lo haces propio. Elliot me lo contó, sólo es una promesa. Debes buscar algo que haga que te levantes todos los días y que tus Pokémon te acompañen —Jack miraba el suelo, no sentía ser capaz de mirarlo a los ojos—. Siempre basaste todo en estrategias, pero la vida real no es así, el camino que sigues te llevará a enfrentar a entrenadores aún más poderosos que yo, no puedes irte a la segura, no siempre conocerás a tu oponente, debes estar preparado para lo que sea —suspiró—. Como ya no era capaz de seguir luchando —insinuó con más seriedad—, la batalla termina aquí. Vuelve cuando seas capaz de luchar de verdad —dio la vuelta junto a Machamp.

    —¡Entréname! —Gary se detuvo— ¡Enséñame todo lo que sepas! ¡Aprenderé!

    —Debes enseñarle a tus Pokémon a controlar cada uno de sus movimientos, reaccionar en determinadas circunstancias, aprovechar lo que la naturaleza les dio, sobreponerse a sus debilidades, entre otras cosas. ¿Estás dispuesto a eso?

    Volteó para mirarlo y observó algo que no había visto hace años. Era la misma expresión de Jonathan cuando lucharon por primera vez. En aquella ocasión, Gary había barrido el piso con él, pero su mirada era decidida. El líder supo que Jack ya sabía lo que debía hacer, y que no lo haría por él, lo haría por otros, por sus Pokémon. Lo haría para no fallarles.

    Gary se dispuso a aceptar la petición del muchacho, pero por la puerta se asomó uno de sus asistentes, que a esas horas aún andaba por el gimnasio. Le pasó un teléfono y contestó.

    —¿Sí? Dime —permaneció callado por unos segundos, luego colgó. Miró a Jack—. Quédate a dormir aquí esta noche. Mañana a primera hora nos vamos a Paleta. La ayuda que pediste ya llegó.

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    • #77
      Capítulo 39:

      Spoiler: 
      El plan

      Una leve llovizna caía sobre los eternos prados verdes de pueblo Paleta, no era molesta y no alcazaba a mojar demasiado. Jack y Gary ingresaron al poblado por la entrada norte, iban a paso firme y rápido, pero se encontraron con dos personas en el camino.

      Una chica de cabellera negra, baja estatura y abrigada por una chaqueta de cuero negro estaba del lado izquierdo. La acompañaba una enorme tortuga de piel azul y barbilla beige, su caparazón estaba reluciente y de ella salían dos cañones, por encima de sus hombros. La otra persona era un chico de cabello marrón, no llevaba su típica gorra roja, pero vestía la misma polera blanca de siempre. El Pokémon que lo acompañaba era un lagarto anaranjado con alas de membrana verde oscuro, al final de su cola tenía una flama tan caliente que evaporaba las gotas de lluvia antes de que la tocaran.

      —El profesor dijo que los encontraríamos aquí —manifestó el chico de ojos verdes, la chica se abalanzó a abrazarlo, ambos estaban preocupados por él.

      —Me adelantaré al laboratorio —informó Gary y siguió hacia su destino.

      —Con Elliot estábamos muy preocupados, el profesor nos contó todo —indicó la chica—. Llegamos ayer en la tarde. ¿Por qué no nos esperaste?

      —Lo siento, Lyra, pero tenía que hacerlo, necesitaba saber algo.

      —¿Y qué descubriste? —preguntó su mejor amigo.

      —Que me falta entrenar más —indicó cabizbajo—. Veo que ahora tienen una Blastoise y un Charizard —sacó una pokéball y dejó salir a Venusaur para que interactuase con sus amigos de la infancia.

      —Evolucionaron hace un tiempo —dijo Lyra—. Vamos al laboratorio, los demás te están esperando. Todos respondieron a tu llamado.

      Demoraron alrededor de una hora en cruzar todo el pueblo y llegar al hogar de Oak. El anciano les abrió la puerta y los hizo pasar a la sala de estar, donde los demás estaban reunidos. Ingresaron y Jack vio a las personas que conoció durante su viaje y le ofrecieron su ayuda, personas de las que había aprendido algo y que lo habían escuchado al contarle sus problemas y anhelos.

      La habitación era espaciosa y de color blanco, tenía tres ventanas del lado derecho, desde el punto de pista de Jack, y dos puertas, la que había usado el trío de amigos para entrar y otra que daba al patio trasero. Una mesita de centro llena de jugos y galletas estaba rodeada por tres sofás. El de la derecha estaba ocupado por tres niñas. Franny con su particular indiferencia manifestaba aburrimiento al tener su cabeza apoyada en su mano. Karin, en el centro tomaba té con mucha elegancia y tratando de guardar las apariencias, mientras que Aurora se comía una galleta de chocolate.

      Frente a ellas, otro sofá estaba totalmente ocupado. Daniel escuchaba música con sus audífonos para ignorar al resto. A su lado, Adam, su primo, mantenía una agradable conversación con Peter sobre qué zona había visitado este último. El tercer sofá sólo era ocupado por dos chicos. Ryan y George discutían sobre qué otro lugar sería interesante para tener una batalla. En cambio, Henry, se encontraba mirando por una de las ventanas, observando la lluvia caer. Gary estaba apoyado en la pared.

      Cuando Jack y sus amigos entraron, todos voltearon a ver y lo saludaron amistosamente, a su propia manera, sabían por lo que había pasado, el profesor Oak les había contado un poco sobre lo sucedido, aunque no les dijo mayor detalle.

      —Gracias a todos por venir —empezó el chico—. La verdad es que los he llamado…para que me ayuden a luchar contra esta mujer que me robó la masterball.

      —¿Por qué tienes una masterball? —preguntó Franny, fue la más directa, pues su familia era dueña de la empresa que desarrolló las únicas que existen en el mundo y no estaba al tanto de que alguien tuviese una.

      —Es una larga historia, pero para resumir —no deseaba alargar mucho las cosas, mucho menos sobre ese tema—. Mi padre mandó a pedir una a Silph para mi doceavo cumpleaños.

      —Si te robó la masterball, debe ser para capturar un Pokémon poderoso —dedujo Karin—. Sólo se me ocurren las aves legendarias…al menos en Kanto.

      —Creo que quiere capturar otro Pokémon, uno del que muy pocos saben su existencia —explicó Jack.

      —¿El monstruo de Celeste? —propuso Peter con un poco de temor, algunos lo miraron, no sabían de él.

      —Así es. Su nombre es Mewtwo, fue creado por el equipo Rocket.

      El asombro en todos era tal que algunos dudaron de la veracidad de dichas palabras, lo que dijo Jack estaba fuera de todo lo conocido.

      —Silencio —ordenó Oak—. Es verdad, yo tuve conocimiento de su existencia desde hace mucho, Gary me lo contó, él y Jonathan se enfrentaron a Mewtwo y lo liberaron de Giovanni hace algunos años.

      —Sólo Jonathan lo liberó, yo me desmayé en el intento —aclaró con molestia, no era fan de reconocer sus derrotas—. Según lo que averigüé, el doctor Aliro Jones de la universidad de Azulona creó a Mewtwo a partir del ADN de Mew, sin embargo, murió antes de completarlo y el señor Fuji de Lavanda terminó aquella creación.

      —Entonces, ¿esta mujer quiere capturar a Mewtwo? —preguntó Daniel luego de bostezar.

      —Al parecer…ya lo capturó —informó Gary.

      Ni siquiera Jack podía creer lo que escuchaba, él estaba dispuesto a entrenar para luchar contra esa mujer, impedir lo que sea que quisiese hacer, pero no sabría cómo enfrentar a aquel monstruo, nunca lo había visto, pero no era necesario verlo para saber sobre su poder.

      —¿Cómo dices? ¿Estás seguro? —Elliot no quería creerlo.

      —Los demás líderes de gimnasio se enfrentaron a esa mujer y los que la ayudan. Al principio iban ganando, pero uno a uno comenzaron a desmayarse, Sabrina logró resistir un poco más —explicó—. Cuando despertaron ya no había nada en la cueva. Por eso debemos suponer que Mewtwo está con ella.

      —Pero si estuviera con ella, ¿no debería haber atacado o algo así? —propuso Aurora con voz esperanzadora.

      —Exacto —concordó el anciano—. Por eso debemos encontrarla y averiguar si lo capturó.

      —¿Y qué estamos esperando? —preguntó George.

      —¿Por qué no vamos con ella? —su pelirrojo amigo, Ryan estuvo de acuerdo con él.

      —No sabemos quién es —agregó Jack—. Nunca vi su rostro y no me dijo su nombre. Sólo sé que tiene un Omastar y un Aerodactyl.

      —Pero los líderes pelearon con ella, ¿no? —recordó Adam.

      —Sí —afirmó Gary—. Pero no permitió que vieran su cara. Lo tenía pensado de antes, Blaine no se le pudo acercar.

      —Por eso, este es el plan —interrumpió Oak—. La familia Lockhart ha aceptado ayudarnos a encontrar a esta mujer. Son amigos míos, así que son de confiar. Por las características que Jack observó en ella, es una mujer elegante de gustos refinados, así que los Lockhart realizarán una fiesta donde invitarán a la socialité de Kanto, la mayoría vive en Azafrán. Jack estará escondido en aquel lugar, no debe dejar que ella lo vea antes —hizo una pausa para tomar aire y continuar—. Los demás trabajarán de meseros para que puedan desenvolverse entre los asistentes, con excepción Karin —la miró—, su padre también será invitado y los tres presentes que pertenecen a esa familia…

      —¿Cómo? —preguntó Elliot— Acaso insinúa que aquí hay presentes miembros de la familia más poderosa de Kanto y todo el país.

      —Si vamos a trabajar juntos —intervino Ryan—, deberían decirlo —miró a su amigo.

      —Soy el hijo mayor de los dueños de Silph, mi nombre real es William.

      Todos miraban al chico de los anteojos, pero no sabían cómo reaccionar ante aquello, obviamente Ryan no se sorprendió y Gary lo había deducido. La lluvia se había vuelto más fuerte, se escuchaba como fondo de la silenciosa escena.

      —Mi verdadero nombre es Daphne —continuó la rubia—. Y mi hermano gemelo es Stephen —indicó al chico al costado de la ventana—. Como pertenecemos a una familia muy importante, podríamos ser víctimas de secuestro, por protección usamos otros nombre, para que no nos reconozcan, muy pocos saben quiénes somos.

      —Pero nuestros padres no nos prohíben viajar a donde queramos —terminó William—. Pero, aprovechando que tengo la palabra, y para cambiar de tema, ¿por qué no avisamos a la policía sobre esto?

      —Fueron muy ineficientes y mediocres para detener al equipo Rocket —sentenció Gary—. No podemos confiar en ellos.

      —Debo enfrentarme a ella y detenerla, no les puedo pedir eso a ustedes, por eso lo haré yo, pero ella no estará sola —explicó Jack.

      —¿Por qué debes ser tú quien la enfrente? —cuestionó Stephen desde la ventana, quien hasta ahora no había articulado ni una sola palabra. Todos observaron a Jack.

      El rubio y los demás tenían la misma inquietud que el resto, todos habían escuchado que Jack buscaba su objetivo en la vida, a qué dedicarse y qué hacer, que la Liga era sólo un camino para encontrar eso que le hiciera levantarse todos los días. Peter estaba especialmente interesado, pues no había visto su avance hace mucho tiempo y era quien le había planteado esa duda, se sentía algo culpable por ello, pero era necesario.

      —No lo tengo del todo claro —explicó el chico con voz clara—, pero creo que, si puedo hacer algo, no debo quedarme con los brazos cruzados y mirar cómo ocurre un desastre. Si tenemos habilidades, debemos ponerlas al servicio de las personas en momentos de crisis…como en el que estamos ahora. Estoy dispuesto a luchar, por el bien de otros. Además, quiero recuperar esa masterball, es importante para mí —exhaló aire.

      —Entonces está decidido —dijo el anciano profesor—. Mañana irán a la Mansión Lockhart. La fiesta será en dos días.


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      • #78
        Capítulo 40:

        Spoiler: 
        La Mansión Lockhart

        La puerta de entrada era una amplia reja corrediza con una imponente L de fierro en su centro que anunciaba a cualquier visitante quiénes eran los propietarios de aquella edificación. Entraron al enorme lugar, era muy espacioso, atravesaron un hermoso y bien cuidado jardín, lleno de árboles frutales, cargados de bayas, arbustos, rosas y tulipanes que conjugaban en perfecta armonía. Todo el grupo de chicos arribó a la Mansión más costosa y elegante de Azafrán, Kanto y el país entero.

        Aquella construcción tenía sus murallas ladrilladas y pulcras, como si nunca se ensuciasen, ostentaba de pilares esculpidos y un tejado verde petróleo que combinaba muy bien con las cortinas interiores que se veían por las enormes ventanas de prolijo cristal. Un hombre de ojos pequeños y sofisticado traje abrió la puerta, ésta era barnizada y presentaba un tallado digno de una obra de arte.

        —Oh —se sorprendió con moderación—. Pero si son la señorita Daphne, el joven William y el joven Stephen. Muy buenos días a todos, por favor pasen. Hace mucho que no se presentaban los tres juntos.

        El interior era aún más espectacular que el exterior. La recepción era una gran sala de alfombrado rojo con una escalera que se dividía en dos para alcanzar el segundo piso, un bello candelabro negro se adueñaba del cielo y un retrato yacía en la pared del fondo. En él estaban William y sus hermanos pequeños, acompañados de dos adultos, un hombre de cabellera rubia y bigotes, y una mujer de pelo tan oscuro como el carbón, con un hermoso tocado, todos vestidos muy elegantes y refinados.

        —Bienvenidos, muchachos —un anciano con poco pelo apareció por la doble puerta del costado derecho, la que daba a la sala de estar, no vestía tan elegante como se hubiese esperado de un habitante de aquella casa—. El viejo de Oak dijo que vendrían.

        —No lo puedo creer. Conozco a William desde hace mucho, pero nunca había conocido a su abuelo —indicó Ryan—. Es Philip Lockhart, un miembro de la primera élite cuatro que se formó en Kanto, al igual que Dionisio de Arcos y Gladiola Flores.

        —Jajaja —rió—. Hace mucho que no me reconocían, ahora sólo uno de nosotros está en la actual élite cuatro, esa vieja bruja de…

        —¡Papá, ya basta! ¡No son necesarios esos insultos! —dijo una voz masculina, era el mismo hombre de la pintura, el dueño de Silph, y estaba acompañado por su esposa, ella era mucho más esbelta de lo que se veía en el retrato— Me alegro de que hayan llegado. La fiesta será mañana en la noche, Jack estará escondido en el cuarto de cámaras e intentará encontrar a la mujer, mientras los demás estarán vestidos de meseros para mezclarse con los invitados.

        —Excepto nuestros hijos y Karin —dijo la mujer refiriéndose a la hija del gobernador, quien era la única ausente del grupo, pues llegaría desde Verde al evento—. Su padre también está invitado. ¡Oh! Cuanto lo lamento, no nos hemos presentado. Mi nombre es Elizabeth y él es mi esposo, Alphonse. Espero estén cómodos, el mayordomo les mostrará sus habitaciones. Por favor síganlo.

        Al día siguiente en la tarde, durante la puesta de sol, comenzaron a llegar uno a uno los invitados, mucha socialité y personas importantes hicieron acto de presencia. La destacada actriz y modelo, Beatrix Monroe, llevaba un bellísimo traje diseñado por su íntimo amigo, Alexander Cavalli, quien la acompañaba. La fiesta se había organizado en muy poco tiempo y ya tenía una convocatoria importante, sin duda alguna, los Lockhart tenían ese poder. Además, a mucho les interesaba estar relacionados con una familia tan destacada en la región y el país entero.

        Jack observó la entrada de cada uno de los asistentes, Karin y su padre hacían gala de unos elegantes atuendos. Algunas mujeres llamaron la atención del chico, tenían características muy similares a quien le había robado la masterball. Decidió por mirar la sala de comidas.

        —¡Mesero! ¡Mesero! —llamó Karin a un chico de ojos verdes y muy bien peinado— ¿Podría traerme por favor otro vaso de agua?

        —Claro que sí, señorita —dijo Elliot sonrojado y se retiró.

        —Hija, ¿no crees que has estado tomando demasiada agua? —el gobernador quería guardar la compostura ante tanto empresario— Además, siempre llamas al mismo chico, cualquiera diría que le estás coqueteando. Por favor compórtate como una niña madura.

        —Descuide, señor Wheeler —indicó Elizabeth, quien junto a su esposo e hijos compartían mesa con el político—. Deje que los jóvenes sean jóvenes, maduraran a su tiempo —esas palabras no lo tranquilizaron.

        Un breve espectáculo de música clásica comenzó en el pequeño escenario del salón, no a todos les gustaba ese estilo musical, pero debían aguantarlo. El artista invitado era el tenor Plácido Carrera, quien no tenía mayor problema con deleitar al público con su grandiosa y poderosa voz. Mientras los amigos de Jack corrían de un lado a otro sirviendo los aperitivos y tratando de encontrar a alguien sospechoso entre los presentes. Al menos esperaban que los Lockhart les pagasen, se habían ahorrado el contratar meseros de verdad.

        —¿Creen que pueda pedirle un autógrafo a la señorita Monroe? —preguntó Adam con mucho entusiasmo, él y sus compañeros estaban en la cocina, esperando por el término del show para llevar el siguiente plato— ¡Tal vez me permita tomarme una foto con ella!

        —¡Basta! —sentenció Lyra—. Estamos aquí para descubrir a esa mujer —susurró para que los cocineros no escuchasen.

        —En los programas de farándula dijeron que estaba saliendo con el tenista Nicolás Petrikov, quien aún no se divorcia de su esposa —comentó Aurora, dejando a todos con la boca abierta, menos a Daniel. Lyra fue totalmente ignorada.

        —¿Estás segura? —cuestionó Ryan—. El mes pasado salió a la luz que tuvo un romance con un acaudalado empresario que tenía puesto los ojos en un lucrativo proyecto que no vio la luz por los peros que puso el padre de Karin. Continuaron ignorando a la chica.

        —Yo supe lo mismo, el proyecto era sobre traer una nueva modalidad de concursos Pokémon —agregó Peter—, pero creo que una de sus características atentaba contra una normativa en la región, sobre tener a los Pokémon muchas horas en el escenario.

        —¿Enserio? —preguntó Lyra, ese chisme si le interesaba. Daniel bostezó por el aburrimiento— No sabía sobre eso…Vamos a servir los platos —se interrumpió a sí misma al ver que había caído en el juego de chismes.

        La chica parecía ser la única interesada en descubrir a aquella mujer, pero no porque a los demás les diese lo mismo, sino que para su amigo era muy importante y ella estaba dispuesto a ayudarlo. Siempre había visto a Jack indeciso por su futuro, pero esta vez veía que él estaba más decidido por el camino que estaba tomando. Elliot, por su parte, sentía que su rival debía pasar por esto y enfrentarlo antes de llegar a la Liga.

        El segundo acto eran unos comediantes que siempre triunfaban en los festivales de humor. Uno era delgado y alto, y el otro bajo y gordo, sus rutinas eran cómicas y rápidas, de fácil entendimiento.

        Jack miraba a través de las cámaras, sus opciones se acotaban a tres mujeres de similares características, no obstante, su intuición le decía que la pelirroja con anteojos era la indicada. Pero no sabía cómo llegaría a ella, el lugar estaba lleno y los empleados contratados para la fiesta iban de un lugar a otro, si lo descubrían, el plan se iría por la borda.

        Pasaron varios minutos hasta que la fiesta se trasladó al patio trasero de la mansión, el jardín era aún más espectacular que el de enfrente. Los arbustos tenían formas de Pokémon, aunque nada de esto era posible ver, la oscuridad y la limitada luz no dejaban ver mucho.

        El tercer espectáculo fue llevado a cabo por la sensación del pop, Lady BaBa, cuyo nombre estaba basado en la canción Radio BaBa del grupo King. La música comenzó a sonar y la gente se empezó a mover y bailar, uno que otro se mantuvo en su asiento. Karin era la que más disfrutaba.

        Ahora era más difícil divisar a la gente, por la poca luz. Jack sintió que su oportunidad se estaba yendo, hasta que vio a la mujer de anteojos caminar por los pasillos hacia la entrada. Más allá de la puerta de roble oscuro, la pelirroja sacó un cigarro y comenzó a fumar. Era su oportunidad. Bajó las escaleras, no había nadie para su suerte. Llegó a la entrada y no dudó en hablarle.

        —¿No te gusta la compañía de los demás? —preguntó para anunciar su presencia. La mujer volteó con sorpresa, pero no tardó en calmarse, el chico caminó unos pasos hasta ponerse al lado de ella. Jack se estaba mostrando como alguien seguro de sí mismo.

        —¿Qué haces aquí? ¿Acaso toda esta fiesta es una farsa para atraerme?

        —Caíste más fácil que un Magikarp —comentó—. ¿Capturaste a Mewtwo?

        —Sí.

        —¿Por qué debería creerte? —cuestionó. Ambos hablaban de igual a igual— Aún no has atacado nada ni a nadie.

        —Mi propósito no es atacar, va más allá de eso —la mujer lo miró a los ojos—. ¿Sabes? Me sorprende verte aquí, no pareces el mismo chico asustado que dejé a su suerte en Canela. Pero desafiarme será tu mayor error —le advirtió—. No te lo haré difícil. ¿Querías saber mi nombre? ¿Qué más da? Te lo diré. ¡En poco tiempo todos lo sabrán! Adriana Jones, soy arqueóloga, soy la hija de Aliro, el creador de Mewtwo se alejó del chico—. ¡Kadabra!

        Un Pokémon con aspecto humanoide, de piel dura y de un color amarillo oscuro apareció de la nada, tenía bigotes y una estrella roja en su frente, además de bigotes y una cola gruesa, con una cuchara en la mano. Al segundo después, el Pokémon y la mujer desaparecieron de su vista.

        —¡Jack! —el chico miró hacia la puerta y vio a Gary— Fui a verte al cuarto y vi que estabas aquí con una mujer pelirroja —el líder del gimnasio de Verde estaba vestido con un elegante esmoquin negro—. ¿Era ella?

        —Adriana Jones, hija de Aliro, por eso sabía sobre Mewtwo —dedujo con seguridad—. No me dijo qué busca con capturarlo, qué planea hacer ni por qué no ha atacado. Luego apareció un Pokémon y se esfumaron.

        Muchas ideas rondaban por la mente del chico, no estaba tranquilo, pero tampoco asustado por lo que vendría, tenía la mente más fría. Sin embargo, no se le ocurría qué hacer.

        —Para vencer a Mewtwo, necesitamos un Pokémon con su mismo poder —Jack lo miró con curiosidad—. Alístate. Iremos a la Isla Suprema —se dispuso a entrar a la mansión, pero se detuvo—. Y respondiendo a la petición que me hiciste en el gimnasio…acepto entrenarte.

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