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Lazos de Aura

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  • #16
    Me pierdo por unos cuantos días y ya hay dos capítulos publicados. Tengo mucho que leer, me parece que haré un comentario general o quizás por separado, aún no me decido. Vamos ya!

    Capítulo II - Primera Parte.
    Después de no sé cuánto tiempo termine de leer el capítulo, me enfoqué más en la trama. La verdad si has mejorado considerablemente, que bien que estés siguiendo los consejos que te han dado.
    La verdad no me canso de la forma de ser de Takeru y la relación que tienen esos dos, de verdad que es muy divertidad. Pero no son sólo una pareja cómica, hay mucho de trasfondo. El capítulo me gustó, me da la impresión de que la enfermedad que 'pescó' Takeru no es otra que Pokérus, el único virus que amamos todos. Bueno, ya dejó de ser un tierno Riolu para ser un fuerte Lucario. Ya es hora de ponerse en acción ¿no les parece, 'tarados'?

    Capítulo II - Segunda Parte.
    Yo que pensaba que irían a la ciudad a rescatar a sus amigos y se encuentran a la 'chica' en unos baños termales...cosa que desconcierta un poco, es como si saliera de la nada. Muchas casualidades.
    Vaya, fue un capítulo de encuentros y despedida, que mal. Igual me parece que la historia no está ni cerca de terminar.

    De verdad que me está gustando, y tenía rato si seguir un fic y tratar de comentarlo de la mejor manera posible. Sé que tienes tu forma propia de narrar, pero en lo personal a veces considero un poco exagerado la narrativa tipo Anime con eso de los ojos en remolino, la gota en la cabeza. Pienso que le quita un poco de seriedad al escrito y a lo que quiere trasmitir.

    Nos veremos en el próximo capítulo~

    ¿What color do you want to be?
    ~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~• ~•~•~•~•~•~
    Mis Fics

    ~•~•~•~•~•Has Click en las Userbars•~•~•~•~•~

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    • #17
      Aloha~ bueno aquí estoy yo para volver a comentar tu historia, no tienes porque taparte la cara, yo no odio a nadie, casi. No he leído el escrito, pero si sabes que avanza rápido espero que estés haciendo algo para que eso no pase [?].

      Comenzando con lo primero que hago, es fijarme en errores gramaticales y demás, la verdad nada notorio en su mayoría, un texto limpio en cuanto a eso, congratulations. Se ve claramente el toque al estilo anime que le quieres poner a tu historia, aún así se me hace un poco fuera de lo común ver a un Lucario con características casi humana, por no decir completamente. Me imagine por un momento a una persona quien se convirtió por alguna razón desconocida en un pokémon owo, lo sé, es mentira, pero se vale soñar [?], eso si me fuera sorprendido, me fuera, porque ya lo pensé. Ahora bien, gracias a la estética anime que le quieres dar no podía faltar dichosa escena ¿no?, creo que el pokémon azulado tiene la misma mentalidad de un niño, con eso podrías con el tiempo hacer notar una madurez en su pensar, no todo el rato se va a quedar como cierto personaje que nunca creció del todo físicamente, mentalmente, y muchos aspectos más.

      Dado esto, pienso que la situación fue muy ocasional, por ende forzada, eso de los baños termales no termina de encajar así de la nada. Aunque no esta mal eso del humor, pues me ha sacado alguna que otra sonrisa, tengo que acatar el hecho de la sobre actuación que le pones a tus personajes, quizás me acostumbre a leer fic de estilo más serio y con humor entre lineas. Solo deberías controlar el humor que utilizas, no va con lo planteado a la larga.

      Como ultima acotación, es que llevo capítulos tratando de soportarlo pero creo que la separación entre partes esta muy exagerada, why?
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      Si, hasta después que terminar el capitulo sigues con los puntos, no creo que se encuentre una necesidad para hacer eso(?). En tal caso, es tu gusto, si lo ves así allá tú, yo seguiré discutiendo eso hahaha. Bien por este episodio, vas por buen camino.

      Eso es todo por hoy, tú continua posteando que yo seguiré de lector, eso es todo y hasta la próxima, adioh~
      Last edited by Keytara; 15/03/2017, 23:22.

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      • #18
        Capítulo 2: Lazos (Parte 3)

        No sabía muy bien que sentir luego de leer esas palabras… en sí empezaba a simpatizar con aquella chica, pero aquello no ameritaba el reaccionar de alguna manera más que de lástima ante lo que se decía en la carta; sin embargo, Takeru era otra historia… no encontraba las palabras para explicarle la situación, mientras que este las esperaba comenzando a impacientarse luego de notar mi obvia reacción luego de leer, ya que el mismo no era capaz de hacerlo por su cuenta…

        No pasó mucho tiempo… no era estúpido, en el momento en el que mi rostro fue el primer reflejo de lo leído en esa carta, este empezó a correr con todas sus fuerzas hacia el pueblo, entendiendo que Harumi, y por sobre todo Hanako, se habían marchado.
        —¡Takeru, espera!— grité, comenzando a correr intentando seguirlo, pero era inútil… Takeru para aquel entonces ya era más rápido que yo luego de haber evolucionado, sin embargo, no me detuve incluso después de haberlo perdido de mi vista.

        Unos minutos antes de que descubriera la carta que Harumi nos había dejado… esta, junto con Hanako, aún permanecían en el pueblo, comprando algunos alimentos en el mercado del mismo antes de empezar a marcharse a lo que, ya habiendo hecho aquello, Harumi se percata de lo decaída que se encontraba su amiga, mientras que esta de vez en cuando chocaba su triste mirada con la chica.
        —No me mires así, Hanako…— decía triste a la vez que decidida en un susurro Harumi, a lo que Hanako solamente asiente con el mismo decaimiento que antes, demostrando incluso más tristeza— sabes que teníamos que irnos, quien sabe que hubiera pasado si...—Harumi se detuvo…

        Todo se paralizó a su alrededor… como si el mismo tiempo se hubiese detenido para la misma chica luego de sentir aquel contacto en su espalda, mientras que una pequeña y fría gota de sudor recorría por su frente en son del miedo que de la nada comenzaba a abordar a la chica una vez que identificó aquella presencia…

        Con el simple hecho de sentir la boca de la pistola en la base de su espalda.
        —¿Si te hubiera encontrado?— una voz masculina se hizo presente tras aquel breve instante de silencio.

        Harumi no pudo reaccionar… varios hombres de prominente estatura y fuerza comenzaron a rodearla a la vez que la sujetaban, mientras que Hanako quien al instante adoptó intenciones de ayudarla, fue detenida por un Machoke… el cual poseía una de aquellas correas eléctricas atada a su cuello, dando a entender a quienes obedecía.
        —Machoke, deshazte de ella…— la voz de un hombre ajeno a los que sujetaban a Harumi se escucha, dando a entender que aquel era el líder de los mismos, a lo que el pokémon se abalanzó hacia Hanako una vez escuchado aquella orden, con intenciones de golpear.

        Hanako, habiendo visto sus intenciones, se preparó para esquivarlo, sin embargo, de la nada posó su mirada en la de aquel Machoke que se abalanzaba hacia la misma…

        Quedando luego de aquello… completamente congelada.

        No se movía… sus piernas no respondieron luego de observar los ojos de aquel pokémon, dándole la oportunidad al Machoke para darle un fuerte golpe directo a su estómago, haciendo que la Lopunny saliera disparada hacia la pared de una casa aledaña… quedando perdida por unos segundos tras haber chocado su cabeza con dicha pared, sin mencionar además el golpe en la boca de su estómago.
        —¡Hanako!—Harumi solo pudo gritar… no por nada la Lopunny había evolucionado, Harumi la quería demasiado, siendo las pequeñas lágrimas que brotaban de sus ojos, junto con el forcejeo de la misma en contra de los hombres que la sujetaban, la única muestra de desesperación que la misma chica demostraba ante la escena que se encontraba delante de sus ojos.
        —¿En serio...?— comenzó a decir fastidiado el líder, una vez que notó la reacción de Harumi— ¿Qué tanto te importa ese estúpido pokémon?, pero bueno... el jefe te quiere solamente a ti— afirmó tras un asqueado suspiro a la par que comenzaba a retirarse del lugar, mientras que Harumi era llevada por los otros matones en consecuencia, sin embargo, los pasos de aquel hombre se detienen rotundamente… una vez que una piedra aterriza de lleno en su cabeza, girándose al instante, enfadado.

        Mientras que Hanako, con su vista casi perdida y apenas consciente, era la que había lanzado aquella roca… aún con la intención de proteger a su amiga, pero solo para empezar a escuchar la risa provenir de aquel hombre líder de aquel grupo una vez que este notaba las intenciones de la Lopunny.
        —Bueno… si ese es tu deseo— empezaba a decir de manera vengativa el hombre— Machoke… ¡No la dejes con vida!—gritó ahora demostrando su enojo el hombre, a lo que el Machoke se abalanzó nuevamente hacia la Lopunny tras aquella fulminante orden, apretando con fuerza sus puños, con intenciones de acabar con la vida de la Lopunny con un solo golpe ahora directo a su cabeza.

        Hanako no reaccionó, solo se mantenía de pie por su fuerza de voluntad hacia Harumi, sin embargo… no pasó mucho cuando esta se cayó de rodillas, esperando el golpe del Machoke.


        Siendo el sonido del golpe del Machoke dando con su objetivo… el único sonido que recorrió por las calles de mí pueblo


        Aunque bueno… digamos que ahora su objetivo se había convertido en una negra y peluda mano… mientras que de la misma un hueso en punta emergía.


        Siendo Takeru el que se hacía presente en la escena.

        —¡Takeru!—Harumi nuevamente solo pudo gritar desesperada y agradecida a la vez luego ver a Takeru apareciendo.
        —Dios... sí que eres una fastidiosa— decía Takeru a la par que aún sostenía el puño de aquel Machoke, mientras que el crujir de ambos puños en son de la fuerza que existía entre ambos se escuchaba— ahora... ¡¿Tú… la golpeaste?!— preguntó lo obvio Takeru con una actitud completamente enfurecida, solamente para después dar una patada directo al estómago del Machoke, causando que el mismo retrocediera un par de metros, sin causar muchos daños en el pokémon, ya que al parecer tenía una fuerza y resistencia parecida a la de Takeru en aquel instante.

        Al momento en el que retrocedió, Takeru no desperdició ningún segundo, a lo que da un salto hacia el Machoke con intención de darle una patada aún mayor a la que le había dado antes, sin embargo, en el momento en el que aún estaba en el aire, este fija sus ojos por un instante con los del Machoke.

        Solamente… para quedar completamente congelado al igual que Hanako en antaño, una vez que el mismo pokémon observó el rostro del Machoke.

        Takeru simplemente aterrizó en frente del Machoke, mientras que la tristesa y la confusión solo era el mero reflejo que su anonadado y perplejo rostro demostraba.

        Tanto Hanako como Takeru no podían simplemente olvidar aquella mirada...

        No podían olvidar a uno de sus amigos.

        En tanto Takeru estaba de pie aun estático frente al Machoke, este último aprovechó la oportunidad para agarrarlo de una de sus patas, haciendo que el Lucario perdiera el equilibrio y callera al suelo de manera abrupta en respuesta. El enorme pokémon solamente saltó encima de él, para después empezar a darle frenéticos golpes de lleno a su rostro una vez que tuvo aquella oportunidad.

        Takeru no se movía, ni siquiera se defendía; aunque el Machoke no lo recordara, el sí... y no podía dañar a alguien que lo acompañó durante toda su vida cuando era esclavo del padre de Harumi... por lo que recibía todos los golpes, cada uno más fuerte que el anterior.
        —¡Basta!— gritaba Harumi a la vez que forcejeaba, intentando soltarse de los hombres que la apresaban— ¡Has que se detenga, maldito enfermo!— sentenció la chica mientras lloraba impotente.
        —¡Machoke!— gritó el hombre pasados unos segundos tras haber escuchado las palabras de Harumi, acercándose con una sonrisa hacia donde estaban Takeru y el Machoke, siendo esta provocada por el mero recuerdo que en aquel hombre apareció luego de percatarse de la mirada del Lucario, empezando a sospechar quien era— apártate...— sentenció finalmente, a lo que el Machoke obedeció sin objeción alguna.

        El hombre simplemente se puso delante del cuerpo aún recostado de Takeru, mientras que el mismo solo podía observarlo con ira y cansancio en su maltrecho y amoratado rostro.
        —Vaya... —empezaba a hablar el hombre a la vez que movía levemente el cuerpo de Takeru con su pie— Quien diría que el pequeño Riolu sobrevivió a mi disparo...— reveló finalmente, con una sonrisa macabra en su rosto a lo que Takeru, herido, observó ahora sorprendido al rostro del hombre una vez que todos los puntos se conectaron en su cabeza.

        El líder del grupo era el hombre que me había intentado asesinar, si es que Takeru no se hubiera interpuesto entre la bala y yo en el momento en el que aquel me disparó tiempo atrás.
        —Bueno...— empezó a decir a la par que sacaba su pistola— quizás seis balas cambien el resultado— reconoció fríamente, apuntando hacia el rostro de Takeru.

        De un momento a otro el tiempo se detuvo para el Lucario… comenzaba a sentir algo que hacía tiempo no estaba en su mente, incluso cuando cayó en el rio; algo que había perdido cuando comenzó a vivir conmigo.

        Sintió miedo…

        Para después simplemente cerrar bruscamente sus ojos en el instante en el que escucha el sonido del disparo.



        El silencio nuevamente volvió a escena… todos estaban estáticos; mientras que ya nadie a parte de los antes mencionados se encontraban en aquel sector, debido a que los mismos ancianos y niños simplemente corrieron una vez que vieron a aquellos hombres armados, mientras que algunos intentaban comunicarse con la policía de la capital, ya que el mismo pueblo no poseía por cuenta propia.

        Takeru lentamente volvía a abrir sus ojos, esperando empezar a sentir la muerte al porvenir, pero abriendo abruptamente sus ojos por completo…

        Una vez que notó como me encontraba delante de él.

        Nada se escuchaba, los ojos de Takeru estaban abiertos en su totalidad, a la vez que las venas rojas empezaban a brotar en los alrededores de los mismos a la par que tenía su boca levemente abierta ante lo obvio de la situación...
        —Tarado... ¿P-Por qué no me es-esperaste...?— dije con una sonrisa en la boca mientras que de ella salía un poco de sangre debido al disparo que acababa de recibir, a lo que Takeru solo alcanza a fijarse en mi torso, para después notar cómo empezaba a salir por borbotones una gran cantidad de sangre, dejando toda mi camisa manchada del mismo color, mientras que una débil risa empezaba a ser emitida por mí en respuesta.
        —Parece que no tuve la misma suerte que tú, ¿Verdad amigo?— dije, aun intentando tener una sonrisa en la boca.

        Sin embargo… Mis palabras así como mi sonriente rostro se detuvieron, después de que se escuchara otro disparo…

        Y otro… y otro…

        Solo los disparos se escuchaban… mientras que Takeru abría cada vez un poco más sus ojos en son de cada estruendo que se provocaba tras el impacto de las balas en mi espalda hasta que, con el sexto y último disparo, el gatillo de la pistola seguía siendo presionada por aquel hombre, intentando disparar a pesar de ya no tener balas.

        No le importaba que alguien estuviera en su camino, quería seguir disparando para que una bala atravesara mi cuerpo y le diera al Lucario, pero nuevamente no conté con la misma suerte que tuvo Takeru la última vez, y tampoco quería que así fuera.

        Mi vista de apoco se tornaba borrosa… a ratos breves podía volver a enfocar de mejor manera el rostro completamente impactado de mi amigo, sin embargo, en aquel momento ya ni siquiera las fuerzas para sonreír me quedaban, a la par que comenzaba a pensar un sinfín de situaciones antes de quedar sin fuerzas.
        —“¿Por qué lo hice?” — empezaba a cuestionarme, a la vez que mis brazos comenzaban a temblar—“Hubiera intentado derribarlo antes de que disparara, pero… ¿Hubiera alcanzado antes de que le diera a Takeru…?” — seguía cuestionándome mis acciones, a lo que solo el silencio se hizo, una vez que me di cuenta de la realidad…

        No pude decir nada, solo pude intentar modular la única frase que me quedaba por decir, siendo esta la única razón por la que decidí sacrificar mi vida por el pokémon que apenas llevaba unos meses conociendo…

        Y el que cambió mi vida por completo.
        — "Te quiero, amigo"— Takeru leyó aquellas palabras de mis labios, para luego sentir como me tambaleaba hacia un lado, cayendo al suelo con un ruido sordo.

        Nadie dijo nada… Harumi ni siquiera mostraba otra reacción más que el mismo impacto reflejado en su rostro y en las pequeñas lágrimas que brotaban de sus ojos, a la vez que una de las cosas que más quería evitar con su retirada ahora ocurría delante de ella.

        Takeru, aun inmóvil y sin creer lo que sucedía, miró mi cuerpo inerte en el suelo a su lado, del cual empezaba a crearse un pequeño charco de sangre, mientras que mis ojos ahora se encontraban opacos ya sin vida; Apenas si podía fijarse en mi aura… la cual lentamente comenzaba a desvanecerse hasta que, pasados unos segundos…

        Solamente la oscuridad se mostró.

        —"Te quiero, amigo"...— empezó a repetirse la frase en la cabeza del Lucario— "Por favor... no te vayas, eres... la única familia que tengo..." — volvía de nuevo, mientras que Takeru se agarraba la cabeza por el dolor que aquellas palabras le causaban, con sus ojos abiertos mientras que de ellos las lágrimas comenzaban a brotar— “Lo siento madre, padre... aún tengo que salvar a mis amigos... y para que mentirles, no quiero dejar aún a ese tarado"...— aquello hizo colapsar a Takeru a lo que en este, únicamente después de recordar dichas palabras, su llanto se detuvo en seco, aún con sus ojos abiertos, creándose nuevamente unos momentos de silencio, a la par que la tensión en el ambiente era incluso palpable.

        Lentamente el caos empezaba a nacer en el Lucario… las emociones lo controlaron por completo luego de aquello, el sentimiento de pérdida lo abordaba de tales maneras que incluso el mismo Lucario comenzaba a romper nuevos niveles en sus habilidades… viéndose reflejado en el delgado manto de aura que lentamente comenzaba a emanar de su piel, a la vez que las cuatro lágrimas de su cabeza se erizaban… levantándose lentamente.

        Takeru, pasados unos segundos luego de que aquel manto de aura fuese expulsado en cada rincón de su piel, únicamente dejó escapar un grito ensordecedor, a la par que las lágrimas nuevamente y de manera brusca comenzaban a brotar de sus ojos.


        Todos estaban perplejos… nadie sabía que era lo que iba a ocurrir luego de aquel ensordecedor grito, sin embargo, antes de que se diera cuenta, el Machoke se exaltó por completo luego de que este fuera pateado a una velocidad extremadamente alta, y con una fuerza tal que salió expulsado del lugar, chocando con otras de las tiendas del sector, destruyendo aquel pequeño sector en consecuencia, quedando el cuerpo de aquel Machoke enterrado en los escombros.

        Takeru estaba fuera de sí, solo le importaba una sola persona en aquel momento. Miró con sus ojos totalmente rojos por las lágrimas al líder del grupo, el cual estaba completamente sorprendido a la vez que aterrado por el ataque que había lanzado Takeru… provocando los leves temblores que comenzaban a nacer en aquel robusto hombre, asustándolo aún más cuando Takeru empezó a caminar lentamente hacia el mismo...
        —¡No me importa!—gritó asustado el hombre, cargando nuevamente y de manera tiritona su arma, solamente para después apuntarla hacia Takeru, colocando su dedo en el gatillo luego de notar la obvia hostilidad del Lucario… disparando rápidamente.

        Takeru no se molestaba ni siquiera en esquivar, su ira lo había cegado de tal manera que incluso el “miedo” provocado por aquella arma fue sosegado por completo una vez llegados a ese punto… caminaba a paso lento mientras que las balas rebotaban en el delgado manto de aura oscura que lo rodeaba.

        Aquello fue la gota que derramó el vaso en aquellos donde la fuerza de voluntad escaseaba… esa apariencia y actitud no hicieron más que asustar por completo a aquellos hombres que aún sujetaban a Harumi, no tardando mucho en comenzar a escapar del lugar, soltando a Harumi en respuesta…

        Mientras que Takeru seguía fijo en su objetivo.

        Cando las balas se acabaron… ya era tarde para volver a cargar el arma, Takeru en un pestañeo le dio un golpe a aquel hombre en pleno estómago, lanzándolo contra un pequeño árbol aledaño; cayó al suelo y cuando intentó levantarse, fue impactado por una patada de lleno en su rostro por parte de Takeru.

        El hombre apenas si pudo hacer gestualidades una vez que su cara chocó y rebotó de lleno contra el suelo, abriendo su boca en son del dolor, mientras que de esa el característico rojo color de la sangre brotaba por los golpes antes mencionados.

        Apenas estaba consciente mientras que, en sus últimos momentos, comenzaba a dilucidar como Takeru se encontraba de pie delante de este, a la vez que en su mano derecha una esfera aural comenzaba a formarse, a la vez que este comenzaba a alzar aquella mano, con intenciones de lanzar aquel ataque que lo más probable acabaría con la vida de aquel hombre...

        No podía hacer nada para evitarlo… aquel matón lo único que pudo hacer fue cerrar sus ojos a la par que intentaba pedir misericordia a través de su ensangrentada boca, mientras que las lágrimas de igual manera empezaban a recorrer sus mejillas.

        Aquello sólo hizo enfurecer aún más a Takeru el cual, ya lanzándose hacia el asesino, se exalta completamente, deteniéndose en consecuencia de un momento a otro…

        Siendo dos manos cafés las que lo detenían a lo que Takeru, aun fuera de sí, miraba extrañado y sorprendido a la agotada y triste Lopunny que se encontraba delante de él.
        —"¡Por favor... para! ¡Es suficiente!"—gritó en un fuerte gruñido Hanako a la vez que lloraba, aterrorizada por la actitud de Takeru, no deseando que el mismo fuese así.

        Pasado ese momento… ese breve instante en el que el tiempo nuevamente pareciese haber paralizado, las lágrimas de Takeru lentamente comenzaron a bajar, mientras que el delgado manto de aura se desvanecía en respuesta a lo último...

        Solo fue ahí… cuando el pokémon terminó por caer de rodillas al suelo, tapándose los ojos a la vez que comenzaba a reventar en un desconsolado llanto mezclado con gritos de similares tonos.



        Takeru aún estaba inmóvil a lo que, mientras la pena aún lo consumía, comenzó a levantarse… sin importarle que Hanako estuviera a su lado, para después empezar a dar pasos cortos hacia mi cuerpo muerto, llegando después de unos minutos.

        Solo se quedó ahí, observándome…. no decía nada, ni siquiera podía seguir llorando. Hanako solo se acercó nuevamente hacia él, mientras que el Lucario ni siquiera se inmutaba ante su presencia.

        Harumi simplemente corrió hacia mí una vez que todo acabó, a la vez que esta, al igual que Takeru, solo me observaba con sus llorosos ojos, a la vez que se agachaba y, con un enorme nudo en su garganta, bajó lentamente mis pestañas… solo para después bajar su mirada, conforme la pena y el remordimiento lentamente la consumían.

        Hanako se quedó mirando a su amigo y amiga, veía su pesar y solo pensó en algo para intentar traer de vuelta aquella felicidad que había desaparecido de ellos.
        —"No me gusta usar esto"— dijo Hanako llamando un poco la atención de Takeru, el cual comenzó a extrañarse cuando la Lopunny juntó las palmas de sus manos, empezando a concentrarse...

        Siendo un pequeño rayo de luz… el que emergió del torso de la Lopunny pasados unos segundos.
        —Hanako...— dijo Harumi triste a la vez que notaba lo que quería hacer su amiga— ambas sabemos que eso... no regresa los muertos a la vida...— admitió la chica, completamente afligida; sin embargo, a Hanako no le importaban aquellas palabras a pesar de su veracidad… se negaba aquedar de brazos cruzados sin haberlo intentado antes…

        El rayo de luz que emergía del pecho de la pokémon quedó levitando por unos momentos en el aire, para después dirigirse hacia mi cuerpo, mientras que un tenue manto de luz empezaba a emerger del mismo una vez que aquel rayo me abordó.

        Y solo el asombró se reflejó en el rostro de Takeru… una vez que mis heridas lentamente comenzaban a sanar.

        Incluso las balas, las cuales hacían ruido al caer, eran expulsadas de mi cuerpo, desapareciendo con ellas la última herida provocada por las mismas.

        Takeru de un simple tirón rasgó mi camisa, solo para observar como la herida de bala que había atravesado mi corazón había desaparecido… a lo que el Lucario volvió en sí, para después acercar su oreja a mi pecho, tratando de escuchar alguna señal de vida.

        Siendo el silencio… la única respuesta.

        Una de las habilidades que los Lopunny pueden llegar a aprender, es el llamado "Deseo cura", el cual restaura la salud de otro ser a cambio de que el usuario terminara fuera de combate después de usarla, sin embargo, como bien dijo Harumi, aquella habilidad servía solo para sanar heridas, no para resucitar muertos...

        Takeru volvió a desesperarse; la leve esperanza que tenía se había esfumado al escuchar solamente el silencio en mi cuerpo.
        —No...— El pokémon abrió sus ojos con decisión; a la vez que ponía ambas palmas en mi pecho, comenzando a empujar—¡Tú no te irás maldición!— gritó triste mientras aún seguía apretando con sus manos— ¡¿Qué pasó con ese engreído que nos salvó en la ciudad...?!— gritaba Takeru, mientras que nuevamente sus lágrimas comenzaban a emerger, sin dejar de empujar hacia mi torso— ¡Se suponía que tú nos salvarías y luego nos mirarías con esa estúpida cara que siempre tienes!— reconocía a la vez que tapaba mi nariz para después empezar a inhalar y exhalar en mi boca, a lo que volvió a seguir empujando, solo para ser desconcertado con mi cuerpo inerte y aún sin vida.
        —¡Se supone que nos salvarías estúpido malnacido!— gritó desgarrado, formando una esfera aural con sus dos manos, para luego hacerla chocar en mi cuerpo traspasándose a este, cuya onda me movió levemente; sin embargo, seguía sin respuesta... a lo que Takeru empezó a golpearme el pecho con mucha fuerza, llorando sin más.
        —¡Tú eras fuerte!—gritaba mientras golpeaba—¡Tú me ayudarías! ¡¿Recuerdas!?, Tú...Tú...—seguía gritando Takeru, intentando formular sus siguientes palabras.
        —¡Eres mi única familia maldición!—dio un último grito y golpe para después chocar su cabeza en mi pecho con la misma brusquedad, derramando todas las lágrimas posibles, quedándose en esa posición tras aquel acto...



        El tiempo pasaba rápido, nadie se movía.

        Takeru, aún con su cabeza en mi torso, solamente se exaltó levemente cuando este se percató de una mano puesta en su cabeza, a lo que empezó a entristecerse nuevamente al suponer que era Harumi, ya sabiendo que era hora de alejarse de mí…


        —Ha-Hasta que lo re-reconociste… ta-tarado— una débil y tartamuda voz rompió finalmente aquel cruel silencio, a lo que Takeru solo alcanzó a abrir al instante sus ojos, incrédulos ante lo obvio, para después observarme, mientras que yo lo miraba con un intento de sonrisa en mi agotado rostro, a la vez que la mano que estaba en su cabeza era la mía.
        —¡Ryo!—Explotó como único gritó Takeru, lanzándose sobre mí a la vez que me agarraba del cuello, abrazándome con demasiada fuerza, llorando e hipando...
        —Ta-Takeru— apenas decía, a la par que me costaba respirar— mi cuello...— empezaba a ahogarme.
        —¡Idiota, lo estás ahogando!— gritó Harumi a la par que le daba un golpe en la cabeza a Takeru, el cual se apartó al instante en respuesta al dolor, comenzando a sobársela, levemente fastidiado, solamente para después notar como era ahora Harumi la que se abalanzaba hacia mí.
        —¡Ryo!— gritó de la misma manera la chica, abrazándome con una fuerza mayor a la de Takeru, lo cual no tardó mucho en dejarme nuevamente inconsciente tras la continua falta de oxígeno causado por aquellos tan afables tratos—¡¿Eh?!— exclamó asustada Harumi una vez que notó mis ojos en blanco tras haberme desmayado, preocupándose nuevamente por mí.
        —Ustedes dos son igual de tarados…— reconoció Takeru fastidiado, con una pequeña sonrisa imposible de ocultar tras mi regreso— no es momento para alegrarnos, tenemos que llevarlos a la casa… necesitan descansar— reconoció Takeru a la vez que su mirada se desviaba a la Lopunny la cual estaba de igual manera inconsciente en el suelo, luego de haber utilizado aquella habilidad.
        —Yo llevaré a Ryo— volvió a decir el Lucario, comenzando a levantarme — por favor lleva a Hanako...— pidió, mirando a Harumi.
        —S-Sí— dijo un poco nerviosa la chica, comenzando a levantar a Hanako de la misma manera para después comenzar a caminar hacia nuestro hogar.

        No pasaron muchos minutos de silencio tras haberse retirado de aquel lugar… si bien los ancianos y niños no eran lo suficientemente fuertes como para enfrentarse a hombres armados, estos no dudaron en llamar a las autoridades de la capital, ya que el mismo pueblo, en su rural estado, ni siquiera contaba con autoridades lo suficientemente competentes como para solucionar problemas como aquellos. La policía de la capital de un momento a otro apareció en el pueblo, siendo guiados hacia el líder de aquel grupo el cual aún yacía inconsciente, a la par que se comenzaba la búsqueda por los otros que habían huido luego de que Takeru enfureciera, mientras que estos hacían sus propias investigaciones sobre lo que había ocurrido en aquel sector.

        Takeru y Harumi no tardaron mucho en llegar a la casa… el Lucario, una vez que entró, me recostó lentamente en mi cama, a la vez que el mismo notaba como una clara y pequeña aura se encontraba ahora en mi cuerpo, creciendo lenta pero constantemente, sonriendo en consecuencia, agradecido de no haberme perdido.
        —No entiendo...— empezó a hablar Harumi una vez que la misma dejó recostada a Hanako en la cama de Takeru, a la vez que observaba extrañada al Lucario— Lo que hizo Hanako no revive a los muertos; entonces... ¿Cómo?— seguía preguntándose la chica, sin embargo, casi al mismo instante en el que comenzaba a cuestionarse aquello, “cierto” suceso empezó a emerger en su memoria…

        Recordando como la esfera aural no impactó en mi cuerpo a como lo haría en un caso normal, sino que esta fue introducida dentro de mí.
        —No sé cómo...—empezó a hablar Takeru una vez que el mismo se dio cuenta con facilidad la razón del silencio de Harumi— pero cuando intenté tocarlo con esa esfera… no tenía la intención de atacarlo, creo que de alguna forma pude insertar mi aura en Ryo, lo que quizás haya echo reanimar la suya— dijo pensativo el pokémon— aunque en realidad no lo sé muy bien con exactitud, acabo de hacer cosas por primera vez en mi vida… necesito más tiempo para analizarlo— admitió Takeru.
        —Bueno lo importante es que Ryo está a salvo— empezó a decir amablemente Harumi, a la par que confundía a Takeru cuando este la nota acercándose hacia el mismo, congelándolo por unos segundos cuando la misma lo abraza para después darle un pequeño beso en su mejilla, tomándolo completamente desprevenido— gracias por salvar a Hanako...— agradeció en tenues palabras aún dando su abrazo, mientras que el pokémon comenzaba a sonrojarse levemente por aquella muestra de afecto.
        —Ey... no te me acerques demasiado, o pondrás a este celoso si es que se entera— reconoció en tono burlón Takeru, a la vez que me apuntaba, solamente para dejar completamente extrañada a Harumi luego de aquellas palabras, a la par que lentamente comenzaba a mostrarse un pequeño rubor en sus mejillas luego de que la misma entendiera la indirecta del mensaje.
        —Serás... ¡Tarado!— dijo la chica aún sonrojada y ahora también fastidiada— ¡Este estúpido no me interesa en lo más mínimo!— Afirmó con la misma actitud, desviando la mirada con sus mejillas infladas.
        —Sí, sí, sí... y yo tengo el pelo verde— dijo sarcásticamente Takeru— bueno, por lo que veo Ryo y Hanako se recuperaran en un rato más, necesito que te quedes y les eches un vistazo por mí, cualquier cosa solo sal, grita mi nombre y yo vendré; hay algo que tengo que hacer...— aclaró finalmente Takeru, a lo que este comienza a salir de la casa una vez que Harumi asintió, para después empezar a correr nuevamente hacia el mercado del pueblo.
        —Tsch… hablador...— susurró fastidiada Harumi, aún enojada por el sarcasmo que había dicho antes Takeru— ¡Cómo es posible que siquiera piense eso!— ahora la chica comenzaba a gritarse a si misma, sin embargo, de la nada su vista nuevamente comienza a fijarse en mí, ya que había lanzado un pequeño quejido aún dormido provocado por el dolor de ciertos golpes que había recibido antes en el pecho, a lo que Harumi reaccionó asustada, solo para sonrojarse y fastidiarse luego de que me calmara y volviera a adoptar una actitud más sumisa, quedando completamente en evidencia la preocupación que había demostrado tan notoriamente hacia mí.
        —“Qué va… ni siquiera lo conozco"—empezaba a pensar Harumi, mientras que el rubor seguía vigente, ahora en un rostro un poco más decaído—“Además… no creo que él sienta nada… ese tonto Lucario es un hablador de los buenos…”— seguía en sus pensamientos Harumi, a la par que lentamente sus mejillas comenzaban a adquirir tonos más neutrales.
        —“Pero… ¿Y-Y s-si le gu-gusto?” — nuevamente las mejillas empezaban a emerger en su apenado rostro…


        Takeru se encontraba de pie sobre los escombros de una tienda destrozada, a la par que comenzaba a buscar a cierto pokémon que aún se encontraba enterrado en los mismos; luego de varios pedazos de cemento y madera, solo bastó a que sacara una última tabla pesada, para después exaltarse en el momento en el que emergió un fatigado pero a la vez violento Machoke, totalmente enfurecido, a la vez que comenzaba dar frenéticos golpes hacia Takeru, el cual esta vez evadía con mucha facilidad.

        El Machoke, solamente enfureciéndose más luego de que el Lucario evadiera todos sus ataques, lanzó con todas sus fuerzas una patada en dirección al estómago de mi amigo. Takeru, con un simple movimiento, golpeo el pie del Machoke, deteniéndolo por unos segundos a lo que, sin perder aquella oportunidad, Takeru empezó a formar una esfera aural en su mano libre, para después acercarla a una gran velocidad hacia el torso del Machoke el cual, al ver tal técnica y a esa distancia, solo pudo cerrar sus ojos en señal de esperar el golpe.

        Pero no siendo aquello el plan de Takeru.

        La esfera aural, de una forma parecida a como fue en mi caso, traspasó completamente el cuerpo del Machoke, haciendo que el mismo retrocediera unos cuantos pasos, con sus ojos abriéndose al máximo una vez ocurrido aquel contacto, solo para después caer de rodillas al suelo a la par que comenzaba a sujetarse la cabeza con sus manos, empezando de la nada a derramar pequeñas y ahogadas lágrimas luego de que miles de recuerdos comenzaran a abordar en su memoria, recuerdos los cuales habían sido opacados con la tortura y el maltrato mientras que, aún en aquel estado inmóvil, Takeru se agachó para después sacarle el collar que aún tenía en su cuello.
        — "Así que, también puedo usarla de esa manera..."— pensaba Takeru, el cual había sospechado con anterioridad el que podía usar su aura para transmitir sentimientos y memorias a su objetivo, confirmándolo con el Machoke que ahora lentamente comenzaba a dejar de llorar, a la par que este aún lo observaba con una mirada lamentada y preocupada..
        —Eres libre amigo...—Empezó a decir el Lucario, a lo que el Machoke continuaba con la misma reacción, completamente arrepentido de lo que había hecho, sin haberse dado cuenta hace horas atrás— hay un bosque a las afueras de aquí, ahí estarás bien— dijo Takeru a la vez que tiraba el collar al suelo para después romperlo de una patada— Y no te preocupes… sé que no fue tu culpa lo que ocurrió, pero espero que me puedas perdonar esa última patada que te di...— dijo sonriendo un poco apenado mi amigo, a lo que el Machoke simplemente observó de nuevo a Takeru… para después sonreír luego de unos segundos, alegrado de haber sido perdonado— pero... antes que nada necesito pedirte un favor—reconoció el Lucario, extrañando al Machoke en respuesta, para después asentir decidido de igual manera.

        Luego de ello, ambos pokémon se marcharon en dirección hacia la salida del pueblo, no tardando mucho en dar finalmente con el hogar donde se encontraba cierto familiar mío que Takeru quería ver.
        —Hola señor Yuta— dijo alegre y con cierto toque de respeto Takeru.
        —¿Eh?— Yuta simplemente exclamó extrañado, a la vez que el mismo se encontraba barriendo afuera de su casa, a lo que ve el cuerpo de Takeru, sin saber quién era.
        —Soy Takeru...— dijo entre unas leves carcajadas mi amigo, a lo que ya se imaginan la reacción de Yuta luego de esa revelación.
        Takeru tardó un par de minutos en explicarle todo al anciano, a lo que una vez que lo hizo, Yuta se sentó en una silla que había en la entrada de su hogar, a la vez que suspiraba aliviado luego de saber que yo me encontraba bien luego de todo lo ocurrido en el mercado.
        —Supongo que no es a lo único que vienes, ¿Cierto?— empezó a decir entre leves carcajadas Yuta, a la vez que se daba cuenta de las obvias intenciones de Lucario— ¿Necesitan algo?— preguntó nuevamente.
        —Vera... este...— comenzaba a decir Takeru, el cual empezaba a sentirse un poco avergonzado de pedirle cosas a alguien mayor— necesito que nos ayude a construir una nueva habitación para la casa, ya cuento con la madera, pero la experiencia... digamos que la tiene usted; si quiere nos puede guiar mientras mi amigo y yo la construimos— dijo poniendo el brazo en el hombro del Machoke, el cual lo miró un poco apenado.
        — Bien...— comenzó a decir Yuta en un tono cansado y senil, levantándose de la silla con dificultad y dolores en su espalda— creo que puedo ayudarlos un poco...— sentenció mientras los otros pokémon notaban como los años le caían encima al pobre anciano.
        —Bueno...— dijo Takeru un poco avergonzado y triste— mejor no se moleste señor Yuta...— mencionó desanimado el pokémon, mientras que Yuta se alegraba un poco, ya que no tenía ánimos de moverse mucho aquel día— supongo que tendré que decirles a las chicas que tendrán que esperar...— reconoció en simples palabras, para después empezar a retirarse.
        —¡Ch-Chi-Chicas!—gritó el anciano, cambiando su actitud y energía de un momento a otro luego de haber escuchado aquella palabra, a la vez que una pequeña gota de sangre comenzaba a brotar de su nariz— ¡¿Po-Por qué no me lo dijiste antes?!— reconoció apresurado para después entrar a su casa con la misma prisa y saliendo en menos de un segundo con un kit de herramientas a mano, solamente para comenzar a correr a grandes velocidades hacia nuestro hogar, dejando corazones atrás mientras corría, a lo que Takeru solo bufó fastidiado del comportamiento sorpresivo del anciano una vez que el polvo dejado tras el correr de aquel anciano se disipó.
        —Supongo que de alguien aprendió lo degenerado — dijo riéndose Takeru, pensando en el tarado de su amigo.

        Tanto Takeru como el Machoke partieron de igual manera hacia la casa, solamente para encontrarse que yuta una vez que llegaron, con corazones en los ojos y aún con sangre en saliendo de su nariz, ya estaba empezando el suelo de lo que sería la futura habitación de las chicas, con una energía que haría parecer que, en vez de setenta, volvía a tener mi edad.

        El Machoke y Takeru no lo pensaron dos veces, a lo que ambos se observan para después asentirse mutuamente y empezar a ayudar al anciano a seguir construyendo.


        El día transcurría, Yuta y los pokémon aún seguían construyendo la pequeña habitación; Harumi estaba dentro, untando cremas medicinales que traía consigo a mi pecho, el cual poseía una gran cantidad de moretones por los excesivos golpes que me había dado Takeru antes de despertar.

        Harumi simplemente se ruborizaba levemente, con su vista fastidiada por lo mismo, sin embargo, esta se quedó pensando en sus acciones por unos segundos, a lo que empieza a mirar hacia muchas direcciones, para después volver a enfocar su mirada hacia mí...

        Lentamente su mano empezaba a tiritar a lo que, en vez de usar dos dedos, colocó toda la superficie de su mano en mis heridas, sonrojándose aún más... a la par que seguía aplicándome aquella crema.

        Harumi simplemente cerraba sus ojos, avergonzada de lo que estaba haciendo a pesar de que nadie la estuviera mirando…
        —¡¿Q-Que haces?!— Una baja y alarmante voz hace que Harumi abra de manera estrepitosa sus ojos, a la vez que chocaba su mirada conmigo, estando completamente avergonzado del trato que me daba Harumi, mientras que ella aún no me quitaba la mano de encima.
        —¿Eh?— empezó a decir la chica, a la par que comenzaba a mirar su mano y mi cara sucesivamente— ¡¿Eh?! ¡¿Eh?! ¡¿Eh?! ¡¿Eh?!...— se hizo un silencio incomodo luego de aquellas repetidas reacciones, siendo el sonrojo al máximo la única señal que Harumi comenzaba a dar luego de aquello.
        —¡Kyaaaaaaaaaaaaa!— un grito, junto con una cachetada, se escuchó… acto el cual hizo que a Takeru y al Machoke se golpearan la cabeza con un tronco que transportaban ambos, por habérseles caído del susto.
        —¿Po-Por qué el golpe...?— dije débilmente aún en la cama y ahora con la cara hinchada, mientras que Harumi, aún roja y sudando a mares, sabía que se le había pasado la mano conmigo en aquel golpe, ya que de por si había pasado por un día muy duro… prácticamente había vuelto de la muerte.
        —S-Solo…— empezaba a decir Harumi avergonzada— Te estaba untando unas cremas que tenía—reveló solo cierta parte de la información la chica, a la vez que esta solo miraba hacia otra dirección, aún avergonzada.
        —Si tú lo dices...— la miré ahora un poco avergonzado de igual manera, a lo que empecé a sentarme en mi cama, cuando de la nada me doy cuenta de un pequeño detalle a la par que torso y cintura desnuda una vez que las sabanas dejaron de cubrirlas, sonrojando a mas no poder a Harumi ante lo mismo.
        —¡¿Q-Qué?!— grité asustado, tapándome completamente con la manta de la cama— ¡¿P-Po-Por qué estoy desnudo maldita sea?!— Pregunté ahora encabronado y nervioso, mientras que Harumi ahora comenzaba a demostrar como si padeciera de cuarenta y cinco grados de temperatura, con sus ojos sus ojos completamente abiertos y un poco de sudor recorriendo por su frente.
        —Bueno...—empezó a decir Harumi, a la vez que se paraba con prisa y brusquedad— ¡Creo que mejor salgo a ayudar a los chicos con la casa!— se excusó, a lo que salió a velocidades mayores que las de Takeru por la puerta, cerrándola con fuerza por lo anterior.
        — ¡Serás!... ¡¿Quién me sacó la ropa maldición?!— gritaba completamente rojo por la vergüenza, a lo que me contraigo un poco luego de aquel brusco grito causante del dolor aún persistente en mi torso, para luego bajar la mirada y fijarme en los moretones que tenía en mi pecho.
        —Dios... Takeru— dije ahora un poco más cansado— ¿Por qué tiene que pegar tan fuerte?— me dije en una mescla de alegría y dolor por las heridas.

        Solamente sonreí adolorido a la vez que me sobaba los moretones, quedándome así por unos cuantos segundos…

        Sin embargo… lo que antes era calma y soledad, de un momento a otro se vio interrumpido por un misterioso y penetrante dolor directo en mi cabeza…


        De un momento y sin previo aviso emergió en mí… una acumulación de memorias y sentimientos de tal magnitud, que aquello se veía reflejado como si de un fuerte y agonizante chirrido hubiese explotado en mi cabeza tras haberse liberados primero apenas los sentimientos de aquellas memorias.

        Eran demasiadas emociones negativas: dolor, pena, odio… ni siquiera me di cuenta cuando comencé a llorar sin parar en respuesta, a la par que los sentimientos lentamente comenzaban a transformarse en los recuerdos de los cuales los mismos nacían... y no tardé mucho en darme cuenta de “quién” eran...

        Dándome cuenta que, de alguna forma, empecé a ver y sentir todos los recuerdos de Takeru.

        Experimenté todo... desde la primera tortura, hasta el golpe más descarado. No podía sentir el daño físico, pero si el emocional; era demasiada oscuridad, demasiado pesar, demasiadas lágrimas… por un momento, en un intento de buscar ayuda de ese dolor que apareció en mi de la nada, lancé un grito ahogado para que alguien pudiera venir, pero no tuvo el volumen siquiera de una palabra normal debido a lo literalmente asfixiado que me sentía en aquel momento; Hanako aún estaba dormida por lo que tampoco escuchó; solo me quede ahí... ahogándome en mi propia oscuridad, o más bien, en la oscuridad de Takeru...


        Mientras tanto afuera de la casa, sin alertarse de nada preocupante, Takeru y el Machoke transportaban otro tronco bastante pesado, mientras que Harumi estaba sosteniendo una caja con clavos ayudado a Yuta, que la miraba con ojos en forma de corazón, incomodándola levemente por lo mismo.

        Takeru se quedó quieto por unos momentos, cuando de repente las lágrimas en su nuca empezaron a tiritar levemente, a la par que un sentimiento ya conocido por él empezaba a aparecer en su interior, sin explicarse el porqué, estaba sintiendo esos recuerdos del pasado que tanto mal le hicieron pasar. Sin doblegarse por el dolor, ya que estaba bastante familiarizado con él, empezó a mirar a sus alrededores, tratando de encontrar la razón de todo ello… para después abrir sus ojos completamente sorprendido una vez que se fijó en la casa y un desagradable chirrido empezaba a ser sentido incluso por el mismo Lucario, mientras que dentro de la misma yo aún estaba sentado en mi cama con las manos sujetando mi cabeza.
        —Ryo...— susurró preocupado Takeru, a lo que botó al instante el tronco golpeando al Machoke, para después ir directo hacia la casa, mientras que el otro pokémon solo lo miró extrañado además de adolorido por el golpe.

        Una vez que abrió esa puerta… lo que encontró Takeru lo dejó sin palabras; yo ahora me encontraba acostado en mi cama, totalmente pálido, mientras que las lágrimas continuaban emergiendo débilmente de mis ojos los cuales ya se encontraban irritados por todo lo experimentado, a lo que Takeru no dudó en acercarse hacia mí lo más rápido posible...

        Mi amigo no sabía cómo, pero mientras más se acercaba a mí, más claro podía ver las imágenes que se repetían en mi cabeza, veía como experimentaba en alma propia lo que él había sentido, y entendió el por qué lo estaba expresando de aquella manera...

        Ya que… había vivido su vida en un solo minuto.

        Takeru en ese momento solo me levantó con cuidado para después abrazarme… mientras que el mismo derramaba de igual manera algunas lágrimas, sabiendo y claramente entendiendo todo lo que había pasado en aquel largo minuto. Sabía que su vida no había sido grata en lo absoluto, y pensar que alguien recibió todo eso de golpe en un solo minuto no lo ayudaba a sentirse mejor.
        —Ryo...— empezaba a susurrar mientras que yo apenas estaba consciente, sumergido en la pena— sé que mi vida no ha sido buena, y mucho menos agradable; pero...— Takeru comenzaba a acercar su mano a mi torso…
        — Gracias a ti he sido feliz— reconoció con orgullo… a la vez que comenzaba a traspasar nuevamente su aura hacia mi cuerpo de una manera parecida pero más cómoda a como era antes con la esfera aural, a la vez que sonreía y derramaba otra lágrima en respuesta.

        De la nada otras memorias comenzaron a emerger en mi mente una vez que el aura de Takeru entró en contacto con la mía… esta vez no eran frías y solitarias, ahora la calidez y la esperanza lentamente empezaban a esparcirse por mi cuerpo… como si el mismo sintiera una enorme pesadez desapareciendo de a poco conforme los segundos pasaban.

        Vi todo lo que habíamos vivido Takeru y yo en aquellos meses, vi todas las penas y risas que pasamos juntos, lo cual fue tan fuerte que incluso logró el hacer desaparecer aquella oscuridad de su pasado…

        Pasaron los minutos de silencio luego de aquel acto… a lo que comencé a abrir lenta y débilmente mis ojos, consciente de lo que había ocurrido, para después observar a Takeru a mi lado sonriendo, ya que el también volvió a sentir todos los recuerdos de su vida ahí conmigo.
        —Takeru, yo...— susurré por la falta de energías, demasiado agradecido de que me hubiera sacado aquellos sentimientos negativos de su pasado con los de su presente— Gracias...— reconocí a la vez que le daba un fuerte abrazo, el cual no me importaba que me causara dolor en mi pecho… lo valía.
        —Pero... ¿Por qué?— pregunté una vez que me separé del mismo, obviamente extrañado de haber sentido y prácticamente vivido la misma vida de Takeru.
        —Parece que darte mi aura trajo consecuencias en ti...— dijo un poco triste Takeru— al parecer, por lo que he sentido últimamente, mi aura reemplazo a la tuya en el momento en que coloqué mi esfera aural dentro de ti; pero, ya que por lo visto sigues siendo el mismo de siempre y no has perdido tu memoria o actitudes, mi aura debió haber sido modificada por los rastros que había dejado la tuya, lo que hizo aparecer nuevamente tu antigua aura, pero mezclada con la mía— dijo Takeru rápidamente, exaltándose por completo al observarme dando pequeños zarandeos con la cabeza en son de empezar a quedarme aburrido tras la engorrosa explicación, mientras que Takeru se encabronaba por lo mismo.
        —¡Serás estúpido!— dijo fastidiado zarandeándome y despertándome, ya que no era capaz de darme un golpe en la condición en la que estaba en ese momento, a lo que Takeru sólo bufó.
        —En simples palabras, yo puedo sentir lo que tu sientes, y viceversa, pero ya que fui yo quien te dio el aura, tú fuiste el que recibió todos los recuerdos de esta, por lo que hizo aparecer en tu mente mi vida completa, experimentando lo mismo que yo; aunque claro, de una manera mucho más brusca— explicó ahora de una manera mucho más clara Takeru, a la vez que yo escuchaba de igual manera.
        —Comprendo...— afirmé a la par que pensaba un poco, entendiendo lo que significaba.

        Ahora entre Takeru y yo ya no nos unía simplemente la amistad o el afecto, nos unía algo mucho más fuerte que todo lo anterior, incluso quizás más fuerte que la sangre… algo que nos hacía sentir lo que sentía el otro, el aura era ahora quien nos conectaba entre los dos.

        Un lazo irrompible entre nosotros.






        Aquí termina finalmente el segundo cap ^^ lamento si estuve desaparecido estos días u-u tuve un accidente y no podré usar mi mano izquierda por un buen tiempo, entonces… digamos que es complicado escribir con una sola mano y además seguir con los deberes :’v jajajajaj estaré así por varias semanas (fue un accidente bastante feo xD pero todo está controlado ahorita :3) por lo que iré publicando al estilo antiguo de “todos los domingos”.
        [MENTION=25690]~Yorman[/MENTION] bastante cliché con lo de la chica eh?, ya me lo dijeron hace mucho tiempo… de una manera mucho más brusca y hasta deprimente para mí T-T, lo de la chica y los “sucesos azarosos/no azarosos” no se repiten mucho… aunque espero que los siguientes que ocurran no sean tan… como decirlos… “obvios”, en mi opinión, hay muchos sucesos que prefiero que continúen así, pero con respecto voy publicando las partes, también intentro dejarlas lo mejor posible para así obtener una mejor crítica por parte de ustedes, ahora tengo muy bien aprendido lo de evitar los clichés o los sucesos obvios, pero por el mismo respeto que le tengo a esta historia como la primera que escribí, los voy a mantener con quizás algunas pequeñas modificaciones para que la lectura sea más amena a pesar de todo.

        Pd: lo de los gestos al estilo anime… aquella ocasión será la única que se encontrará, exceptuando algunos que quizás se puedan interpretar de dicha manera, pero solo los hago por mi propia comodidad al momento de representar sucesos cómicos, porque vamos… si no me sintiera cómodo escribiéndolo… tampoco sería lo correcto hacerlo para mí Xd

        Muchas gracias por tu comentario ^^
        [MENTION=69685]Keytara[/MENTION] … hmph… tú ganas Xd, veamos como son las cosas ahora que no seguiré poniendo los 4 puntitos esos, solo los saco porque igual nunca los he visto en un libro Xd, para mí esos 4 puntitos siempre me han simbolizado a cuando en un libro el texto se detiene y deja el resto de la página en blanco para después comenzar en la siguiente página jajaj pero bueno… ahí me dices que tal

        No sé si seguir considerando las futuras escenas con una “estética anime”, si bien reconozco la clara referencia a la parte que comentaste, espero que no se siga viendo de dicha forma con el pasar de los capítulos, aunque bueno… el tiempo y las publicaciones lo dirán u-u


        Eso sería todo por ahora, y... sin más que decir, ¡Nos vemos la próxima semana en el siguiente capítulo! :D
        Last edited by Seba1005; 25/03/2017, 16:25.

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        • #19
          Ai lo siento, te abandoné un poco :C Pero ya estoy de vuelta.

          Que capítulo más divertido, y sobre todo interesante, sigues añadiendo cosas entre paréntesis *le da un golpecito en la mano* No pero de verdad, intenta evitar eso. No recuerdo muchos detalles que te quisiese comentar excepto que me pareció de lo más bonito que Lucario y Lopunny se reencontrasen y todo eso y muy triste que se tuviesen que ir. Pero teniendo esto en cuenta, realmente no se como va a continuar la trama, porque obviamente no van a ir al rescate, pues ya no están en inminente peligro. Por supuesto esta el problema de los matones enviados por el padre de ella... interesante giro argumental.

          Respecto al siguiente capitulo, te voy diciendo cosas mientras lo leo.

          Enserio <- En serio, va separado
          ¡N la dejes con vida! <- Te comiste una o!

          No podían olvidar a uno de sus amigos. <- ¡¡¡Lo sabia!!!

          Cuanto drama... Seguía siendo obvio que no ibas a matar al protagonista... aun (?)

          o pondrás a este celoso cuando si es que se entera <- O celoso cuando se entere o celoso si es que se entera, pero esa ha sido una manera muy extraña de escribir la frase.

          No se si lo mencioné antes, pero me sigue sorprendiendo como pasas de una escena muy dramática, a una escena de acción rápida a otra exageradamente humorística. No es que me moleste, es más que me sorprende y confunde un poco a veces, como que desentona, pero a la vez le da algo de variedad y le quita todo el tono oscuro que la casi muerte del protagonista le había dado a la historia. Tu manera de escribir en general es de lo más extraña y única.

          Y como siempre genial, maravilloso, único, y tengo ganas de saber como va a continuar porque por primera vez en mucho tiempo, no tengo ni la más remota idea de que viene después. Sigue así!
          Academia pokemon:



          Odisea:




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          • #20
            Después de días de inactividad regreso entre los vivos~ nah, no es mucho.

            Haha yo gano (?). ¡Ves!, no es necesario tanto punto para que quede estéticamente bien, chico punto. Como siempre lo he dicho, el toque de cambios rápidos caracteriza a Lazos de Aura, pero eso puede ser bueno y malo, más adelante te explico el por qué. En este capitulo noto muchos errores en comparación a los otros, y estos muy notables, ya Lisa te ha corregido en algunas palabras que dañan los eyes[?]. Cambien te ha dicho casi todo de buena manera, ha hecho mi work :3

            Te lo repito rápidamente; en cuanto a los dichosos errores te digo que releas dos veces, es incomodo para nosotros los que escribimos (tú también) publicar algo y que te digan errores muy novatos, yo se que disgusta, pero eso es lo que hay, doble lectura (o triple) checo.

            I'm going with the plot now, era obvio que el protagonista no iba a morir, de cierta forma has logrado darle un aire de emoción a lo que escribías, se vio la tensión en el ambiente que querías dar con esos matones y demás, bug... el cambio rápido de escena en cada posteo te quita todo lo trabajado haciendo que el suspenso para una próxima lectura, la intriga, entre otros aspectos, se pierdan por completo. Hasta ahora no he visto un cap en el cual me deje con muchas ganas de leer el próximo, ya que lo que comienzas en uno lo terminas en el mismo y pones relleno con trama, trasfondo. ¿Entiendes a lo que quiero llegar?. No solo es escribir algo largo, es hacer de ese escrito épico en cada sentido, te hago énfasis en el tema no para que cambies tu manera de escribir y toda la estructura de Lazos de Aura, mucho menos te obligo hacer algo; es para que tengas en cuenta este punto que es importante, tanto para tu futuro como escritor como ahora en el presente.

            Lo único que me pregunto es que harán a partir de ahora esos personajes, así que espero seguir leyendo. En esta ocasión no comente mucho, solo resalte lo que yo creo que es más importante para ti. Solo me queda decirte que lo haces bien, cada vez tomas en consideración la ayuda que te damos, la practica hace al maestro~.
            Last edited by Keytara; 01/04/2017, 20:29.

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            • #21
              Aquí estoy de nuevo para comentar este kilométrico fic. *respira profundo*

              Solamente… para quedar completamente congelado al igual que Hanako en antaño,
              Cuando usas la palabra antaño, te refieres a algo que transcurrió hace mucho tiempo. Hay que tener cuidado con eso.

              —¡Basta!— gritaba Harumi, gritaba Harumi a la vez que forcejeaba,
              Aquí estás repitiendo palabras, debería ser: gritaba Harumi a la vez que forcejeaba.

              Pues me quedé con muy pocas palabras para comentar este capítulo. Estuvo lleno de mucha emoción y espectativa; Ryo casi muere, ahora está más unido que nunca a Takeru. Pudieron 'rescatar' a las chicas y bueno, comienza una nueva etapa para estos 4 personajes.

              Ha mejorado mucho la presentación de los capítulos así como la narrativa. Aunque a veces tiende a confundir esos cambios de narración de tercera a primera persona y viceversa.

              Aún no queda mucha historia por recorrer, sigue así. Hasta el próximo capítulo.

              ¿What color do you want to be?
              ~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~• ~•~•~•~•~•~
              Mis Fics

              ~•~•~•~•~•Has Click en las Userbars•~•~•~•~•~

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              • #22
                Capítulo 3: Consiguiendo el equilibrio (Parte 1)

                La oscuridad reinaba en el lugar… después de que Takeru me contara lo que ocurrió con su aura y la mía, no pude evitar el caer rendido en sus brazos apoyando mi mejilla en su hombro, agotado de todo lo que había sucedido durante aquel día, quedándome así finalmente dormido. Takeru solo esbozó una pequeña sonrisa a la par que me dejaba recostado, para después salir de la casa en silencio a lo que, antes de hacerlo, se exalta levemente luego de que este comenzara a sentir la alegría que yo empezaba a experimentar en los sueños que lentamente aparecían durante mi dormir, los cuales solamente eran meras representaciones de los recuerdos que tuve y tengo con el Lucario…

                El Lucario solo lanzó un suspiro levemente apenado y alegre ante la confianza que estaba ganando conmigo, para después finalmente cerrar la puerta en silencio, saliendo del lugar.

                A partir de aquel momento, tanto Takeru como yo sentíamos lo que el otro; era algo totalmente extraordinario y desconocido para el Lucario, pero él sabía que no debía preocuparse por eso en aquellos momentos, teniendo presente que lo conversaría conmigo cuando yo estuviera más recuperado… por lo que de inmediato, una vez que salió de la casa, fue a seguir ayudando al Machoke a llevar más tablas de madera hacia donde aún se seguía construyendo la "ampliación" de la casa.

                Y así… las horas pasaron, el trabajo incluso siguió durante la noche de aquel día, estando todos impulsados por el deseo de ver la habitación terminada.








                Un nuevo día comenzó; Takeru y los demás continuaban en la construcción, habiendo armado unas tiendas afuera de la casa gracias a que Yuta tenía un par en su casa, en las cuales durmieron durante algunas horas en la noche.

                El sonido de los golpes del martillo dándose ahora en el techo de la nueva habitación se escuchaba… mis ojos lentamente empezaron a abrirse en respuesta, finalmente descansado de todo lo que había ocurrido el día anterior.

                Solo bostecé, a la par que me estiraba luego de aquel buen descanso, dispuse a levantarme una vez bien despierto, a lo que me extraño y exalto en el momento en el que me erguía en mi cama, al no sentir ningún dolor proveniente del pecho, para luego bajar la mirada y darme cuenta que los moretones que tenía en él habían desaparecido por completo. Simplemente lo pasé por alto luego de unos segundos pensando, para después levantarme de la cama, a lo que nuevamente noto que aún estaba desnudo "misteriosamente", por lo que empecé a ponerme mi ropa fastidiado por lo mismo, para luego finalmente salir.

                Tan pronto abrí la puerta, Takeru es el primero con el que me encuentro el cual, dándome la espalda, estaba despidiéndose del Machoke que lo había atacado a él y a Hanako… me extrañé un poco, pero luego sentí lo que pasaba por la mente de Takeru y vi quién era en realidad aquel pokémon, sorprendiéndome e intentando nuevamente a acostumbrarme de aquella nueva conexión que tenía con el Lucario, mientras que el Machoke, después de despedirse de Takeru y sin notar mi presencia, salió corriendo en dirección al bosque.
                —Te acostumbraras después de un tiempo, Ryo…—dijo Takeru, aún mirando en dirección hacia donde había ido el Machoke—Parece que no solo tendré que escuchar tus tonterías, sino también tus pensamientos—dijo riendo el pokémon, a lo que yo miré un poco fastidiado, para después empezar a preocuparme levemente, viéndose reflejado en mi avergonzado y ahora ruborizado rostro.
                —¿E-Eso significa que ahora también lees mi mente?—pregunté nervioso, preocupado de mi "intimidad".
                —Tarado…—dijo Takeru, sabiendo en lo que pensaba—no lo sé… creo que los pensamientos se pueden transmitir por voluntad, pero no así los sentimientos— reconoció pensativo el Lucario.
                —Ya veo…—pensé, un poco desanimado—bueno… entonces sí o sí tendrás que saber lo que pienso por un tiempo—reconocí cambiando mi actitud decaída por una alegre y tanto apenada, a la vez que reía con la misma actitud, mientras que Takeru solo me miraba fastidiado con una pequeña sonrisa nerviosa.

                Luego de ello, Takeru y yo comenzamos a rodear la casa, no pasando mucho hasta encontrarnos a Hanako y Harumi, las cuales aún estaban ayudando a Yuta, mientras que este continuaba trabajando en la ampliación.
                —Vaya…—reconocí sorprendido de que Yuta hubiera podido construir prácticamente toda una habitación en una sola noche—¿Seguro estás bien Yuta?—pregunté preocupado por el anciano, a lo que no pasa mucho cuando el hombre se gira una vez que escucha su nombre.
                —¿Eh? ¿Dijiste algo Ryo?—preguntó el anciano a la par que me miraba, con sus mejillas aún ruborizadas y rostro “contento” luego de tener a Harumi por tanto tiempo a su lado, a lo que yo simplemente lo observo fastidiado una vez que me di cuenta de lo que ocurría.
                —Me lo imaginé…—dije un poco enojado—Dios… ¡¿Por qué te tienes que comportar así cuando ves chicas lindas…?!—sentencié molesto mirando a yuta, que al parecer tenía heridas y ampollas en las manos, por haber trabajado tan excesivamente durante aquella noche.
                —Es suficiente…—reconocí molesto, exaltando a Yuta ante lo que aquello significaba—yo me encargo a partir de ahora, tú tienes que descansar— afirmé de forma autoritaria.
                —Pero…—empezaba a reclamar el anciano, para después quedar completamente estático cuando lo miré directamente a los ojos.
                —¡No!—dije en un grito no muy alto, pero que hizo preocupar de sobremanera al anciano, e incluso a Hanako y Harumi— yo llevaré después tus herramientas, solo… ve a casa, por favor— dije ahora más tranquilo, pero manteniendo aún la seria actitud.

                Yuta no lo pensó dos veces, a lo que simplemente asintió triste al no poder convencerme de quedarse con Harumi, para después caminar lenta pero firmemente hacia su casa.

                Takeru mientras tanto solo me miraba un poco nervioso, al darse cuenta que de nuevo había reflejado mis sentimientos mediante el aura a los alrededores, tal como había hecho la última vez en la que ahuyenté a los Poochyena que lo iban a atacar cuando aun era un Riolu; sin embargo, esta vez fue distinto… Takeru se percató de que el aura que transmití hacia el anciano fue mucho más densa que las últimas veces, a tal punto que Harumi y Hanako la sintieron, a pesar de que ellas no fueron el objetivo
                —Hmph—dije aún un poco molesto por la actitud de Yuta—Harumi, Hanako… tenemos que hablar— les hablé, ahora mucho más tranquilo, a la par que comenzaba a ir hacia la casa, a lo que Takeru empezó a seguirme de igual manera luego de ya darse cuenta de lo que quería conversarles, queriendo estar presente por lo mismo.

                Hanako y Harumi se quedaron quietas por unos momentos al lado de la nueva construcción casi terminada, a lo que empezaron a sonrojarse fuertemente de un momento a otro.
                E-El di-dijo… ¿"Chicas lindas"?—preguntó en susurros Harumi a Hanako con sus mejillas levemente ruborizadas, a lo que su amiga afirmó mandando un gruñido vergonzoso mientras reaccionaba de la misma manera, aunque un tanto más sonriente y burlona hacia la obvia vergüenza que sentía su amiga por el comentario.
                —Oigan…—volví a decir a la vez que las observaba un poco fastidiado mientras que mi rostro emergía de una de las esquinas de la casa, debido a que me había regresado luego de notar que Harumi y Hanako no se aparecían—no tenemos todo el día—sentencié, a lo que las chicas cambiaron completamente su actitud a una seria y falsa, para después entrar a la casa. Una vez ahí, nos sentamos en la mesa, a lo que no pasó mucho tiempo hasta que decidí juntar el valor para hablar con Harumi y Hanako sobre “cierto” tema.
                —Quizás Takeru ya se los dijo, y viendo lo que hizo Yuta… creo que es bastante obvio lo que ocurre—dije serio, a la vez que incluso comenzaba a colocarme un poco nervioso—necesito preguntárselo de todas formas—sentencié, dejando otro silencio incómodo tanto para mí, como para Harumi y Hanako.
                —¿Q-Quieren que-quedarse aquí con nosotros?—pregunté finalmente, sonrojándome un poco conforme decía la pregunta, no pudiendo evitar desviar la mirada por lo mismo.

                Harumi y Hanako sabían la razón de la "ampliación" que se estaba construyendo en la casa, no eran tontas, pero aun así solo lo confirmaron cuando les hice aquella pregunta; ellas no respondieron nada, solo comenzaron a bajar sus cabezas apenadas, mirando hacia el suelo.

                Pasaron nuevamente varios segundos, a lo que la voz de Harumi rompió el silencio finalmente, exaltándonos completamente a mí y a Takeru cuando observamos una pequeña lágrima recorrer su mejilla.
                ¿Por qué tienen que ser así…?— empezó a decir Harumi en susurros, a la par que nuevas lágrimas comenzaban a salir—dan tanto por nosotras… incluso casi mueres, y todo por mi culpa…—alzaba y bajaba la voz en momentos, mientras intentaba limpiarse sus mejillas—sé que hablo por Hanako cuando digo que estamos demasiado agradecidas por todo lo que han hecho por nosotras pero…— seguía diciendo, a lo que empezaba a erguirse, intentando reflejar seriedad y control, pero siendo contrapuestos con las lágrimas y labios temblorosos imposibles de ocultar por la chica—No sería justo pedirles tanto— reconoció finalmente a la vez, ya sin poder evitarlo, esta volvía a encorvarse y a ponerse a llorar luego de que todos los recuerdos de su pasado comenzaran a abordarla luego de decir aquellas palabras que ni siquiera la misma Harumi aprobaba… ella quería quedarse, le agradaba el ambiente que se vivía ahí, y era la primera vez que recibía tanto apoyo a parte de otros pocos y Hanako, la cual en aquel momento solo se colocaba a su lado a la vez que intentaba consolarla.

                Nosotros no conocíamos la historia de Harumi en aquel entonces, no nos esperábamos en lo absoluto aquella tan triste reacción por mi pregunta… nunca nadie había dado tanto por ella, y cuando una persona vive sin el cariño ni el apoyo de una familia… las lágrimas aparecen en el momento en el que aquellos tratos se muestran por primera vez.

                Takeru no dijo nada, ni siquiera se movió, a la par que se percataba de todo lo que yo estaba pensando hacer, a lo que simplemente se apoyó en la silla en la cual estaba sentado, dejando la situación en mis manos, sonriendo satisfecho por lo que estaba dispuesto a decir luego de que Harumi dijera aquellas palabras.

                Harumi estaba llorando con Hanako a su lado, a lo que de la nada abre bruscamente sus ojos luego de sentir una mano apoyándose en su cabeza, empezando a levantar la mirada… solo para verme con una sonrisa en mi rostro, habiéndome levantado del lugar donde me había sentado y colocado al lado de donde estaba la chica, agachándome un poco para quedar más o menos a la misma altura que ella.
                —No sé las cosas que hayas tenido que pasar…—empecé a hablar, cambiando lentamente mi sonrisa por una cara más seria—Pero viendo cómo eres… sé que no debieron ser pocas ni mucho menos insignificantes las razones para que hubieras decidido escapar con Hanako…—mencioné un poco triste—Pero no te pregunté qué es lo que encuentras justo o no, aquí no se nos está obligando a nada; lo que hicimos… lo hicimos por nuestra propia voluntad, tanto Takeru como yo; no eres esclava de nadie, y nadie merece serlo…—reconocí con decisión, a lo que Harumi abrió un poco más sus ojos ante lo sorprendida que estaba tras aquella última frase que dije.
                —Dios…— empezó a decir Harumi una vez que pasaron varios segundos en que la misma no podía despegar su mirada de la mía, adoptando una actitud más seria y aún sonrojada—¿Porque tienes que parecer como un tarado y después hablar totalmente maduro?—sentenció empezando a lanzar unas cuantas carcajadas burlonas mezcladas con las pocas lágrimas que quedaban por decir, a lo que Takeru se tapó su boca en son de la risa aún más burlona que emergió del mismo, ya que me había preguntado exactamente aquello hace unos meses atrás.
                —Ci-Cierto ¿No?—reconoció Takeru entre carcajadas, intentando mantener la seriedad, sin resultado.
                —¡Oigan!—empecé a decir completamente fastidiado una vez que todo el ambiente de tristeza volvía a ser reemplazado por la alegría que lentamente aparecía en la casa, mientras aún se reían Harumi y Takeru ahora con un poco más de confianza, a lo que Hanako dejaba escapar sin querer unas pequeñas risitas por el comportamiento de estos mismos.
                —Tsch…—bufé un poco fastidiado, sin poder evitar esbozar una pequeña sonrisa una vez que me di cuenta que Harumi volvía a esbozar una sonrisa, a la par que el resto lentamente empezaba a calmarse, volviendo a hablar una vez que todos estábamos más tranquilos y cómodos en aquella situación—entonces ¿Qué dicen? Harumi, Hanako… ¿Quieren formar parte de este hogar conmigo y este apestoso?—pregunté, fastidiando un poco a Takeru por lo mismo, el cual se giraba hacia mí con sus mejillas infladas, a la par que también estaba esperando la respuesta de las chicas.

                Harumi y Hanako se miraron pensativas por unos segundos, para después sonreírse mutuamente. Nos miraron a nosotros, creando nuevamente un poco de suspenso y expectativa ante su siguiente respuesta…

                Solo para alegrarnos… cuando estas asintieron levemente, con una pequeña sonrisa y rubor en su rostro.
                —¡Qué bien!—gritamos tanto Takeru como yo una vez que dejamos escapar sin querer toda la felicidad que nos guardábamos por dentro en el momento en el que Hanako y Harumi aceptaron a lo que, sin pensar en el resultado de nuestras acciones, ambos nos abalanzamos hacia la chica y la pokémon, abrazándolas con fuerza, las cuales aceptaron el gesto alegres, cerrando sus ojos…








                Varios segundos de silencio volvieron a emerger… a lo que Harumi junto con Hanako empezaron a darse cuenta de lo que estaban haciendo, abriendo sus ojos estrepitosamente, sorprendidas y avergonzadas, colocándose completamente rojas de que tanto yo como el pokémon las estuvieran abrazando…
                —¡Kyaaaaaaaaaaaaaa!—se escuchó un grito y un gruñido que hizo levantar la casa unos centímetros...

                Junto con el sonido de dos cachetadas.








                Takeru y yo estábamos en el suelo, con una marca de una pequeña mano y otra más grande en nuestras caras respectivamente.
                —¿Que hicimos…—empecé a preguntar.
                —Ahora…?—terminó Takeru con varias y apenadas lágrimas infantiles, las cuales de igual manera corrían por mis mejillas.
                —Hmph—bufó Harumi mirando hacia otra dirección mientras que Hanako hacía lo mismo—l-lo lamento…—dijo tartamudeando aún sonrojada, la cual sabía que era injustificada la cachetada que nos habían dado ella y la Lopunny.
                —No te preocupes…—empecé a decir, ya recuperándome—creo que mi cara ya se acostumbró de tantos golpes que recibe —reconocí con una sonrisa en mi rostro magullado, empezando a reír por lo mismo.
                —Ha-Habla por ti ¡Ta-Tarado!—dijo Takeru gritando al final, aún en el suelo con la mano de la Lopunny bien enmarcada en su mejilla.
                — [Vamos… como si no te hubiera gustado haber abrazado a Hanako]—pensé a la vez que observaba a Takeru, el cual me escuchó en su mente... sonrojándose por lo mismo, mientras comenzaba a levantarse.
                — [¡¿Que te importa, degenerado…?!]—reconoció Takeru, sin pensar en admitir que era verdad, mirando hacia otra dirección, a lo que yo solo lo miré burlonamente.
                —Bueno…—dije ya más calmado mirando a las chicas, las cuales aún estaban un poco avergonzadas con la situación—me temo que tendremos que tomar medidas para poder comprar la comida de todos, y no bastará con lo que recibimos Takeru y yo con las mercaderías—declaré, empezando a pensar en una solución.
                —Ya veo…—dijo un poco desanimada Harumi, pensando de nuevo que era una carga—si quieres puedo intentar ayudarlos con esas mercaderías de las que hablas, aunque… no soy muy fuerte…—se ofreció susurrando al final la chica, un poco apenada por ello.
                —No digas eso…—mencioné, un poco fastidiado—como se te ocurre pensar que te pediría algo así…—declaré aún pensando a la vez que cerraba los ojos en son de ello, a lo que luego de unos segundos los abrí, habiendo encontrado finalmente la solución—creo que ya sé lo que podrías hacer… conozco a alguien que últimamente le han empezado a llegar muchos cargamentos de medicinas debido al invierno, y además de que tiene que cuidar a su nieto; tiene muchas cosas que hacer y ya no tiene tantas energías como antes, quizás te pueda contratar—reconocí alegre, ya que me acordaba cuando veía a Hina totalmente agotada, pensando que sería muy buena idea que alguien le ayudara—claro, no te daría mucho, pero cualquier moneda ayuda… y para que mentirles, ella es alguien muy importante para mí, y les agradecería mucho si ustedes la pueden ayudar…—dije un poco avergonzado por la petición.

                Harumi solo soltó una pequeña risa, empezando a mirar a Hanako con la misma expresión.
                —Creo que es lo mínimo que podríamos hacer para agradecerles…—respondió sonriendo la chica.

                Después de eso nos preparamos para continuar con la tarea de todos los días a lo que, luego de terminar gustosamente el desayuno hecho por Harumi, Takeru y yo sabíamos que debíamos empezar con la entrega de las mercaderías, pero antes de eso acompañamos a Harumi junto con Hanako a presentarles a Hina, a la par que les explicaba durante el camino quién era ella, junto con todas las cosas que hizo por mí durante mi niñez.

                Caminamos unos cuantos minutos hasta dar finalmente con su tienda, a lo que no pasó mucho cuando nos exaltamos en el momento en el que nos la encontramos cargando tres cajas de medicinas, a la vez que en lo profundo del lugar se escuchaba a Sora gritando su nombre. La anciana no tarda mucho en colapsar y casi cae al suelo si es que yo no la atrapo y Takeru sujeta las cajas en el acto.
                —Hina…—dije un poco triste—parece que llegamos a tiempo—comenté, mostrando una sonrisa.

                No tuvo mucho tiempo para reaccionar, Hina ya de por sí estaba cansada, pero esta no pudo evitar el abrir abruptamente sus ojos, totalmente sorprendida de volver a escuchar aquella voz, pensando que nunca más lo volvería a hacer… a lo que se giró para verme, aún sin creer si era cierto o no, cuando sus ojos le mostraron la verdad…
                —¡Ryo!—gritó Hina completamente alterada, dándome un abrazo con todas sus fuerzas, asustándome levemente por lo mismo, a la vez que varias lagrimas emergían ya que, a pesar de no haber estado presente, lo último que había sabido el pueblo por medio de los rumores es que me habían disparado en el mercado—pensaba que… te habían…— ni siquiera podía mencionar mi muerte, a la par que nuevas lágrimas recorrían sus mejillas.
                —No te preocupes Hina, estoy bien, Takeru me salvó…—dije, mientras que el pokémon sonreía a la vez que asentía.
                —¿Eh?—dijo extrañada Hina—¿Pero cómo? —preguntó de la misma manera la mujer.

                Tardé unos minutos en explicarle todo lo sucedido, Hina intentó digerir cada uno de los sucesos que ahí ocurrieron, tardando bastante en hacerlo… a la vez que su anterior pena lentamente se tornaba en calma y agradecimiento, sin poder evitar el volver a darme un abrazo, apoyando su mejilla en mi torso, demostrando aquel cariño inconfundible que me tenía, mientras que yo de igual manera la abrazaba, correspondiendo aquel sentir.

                Los segundos así nuevamente pasaron, Takeru junto con las demás solo observaban alegres y en silencio, a lo que Hina se separa de mí, para después darme un pequeño beso en la mejilla.
                ¿Qué haría sin mi pequeño tarado? — susurró a la vez que alzaba su mano y me tiraba levemente del pelo en forma de juego, siendo mi sonrisa la única respuesta.

                Hina, luego de ello, simplemente me dio unas cuantas palmaditas en la mejilla con cariño, para después acariciarla, mientras que yo me llevaba la mano con la suya, aún con mi sonrisa.

                Luego de ello Hina finalmente se separó de mí, ya mucho más calmada que antes, para después girarse a Takeru, el cual se extraña levemente cuando nota como la mujer empezaba a caminar hacia el mismo.
                —Gracias Takeru…—agradeció Hina, abrazando al Lucario de igual manera, el cual quedó levemente sorprendido ante tal gesto, pero aceptándolo avergonzadamente a pesar de todo, poniendo su mano en la espalda de la anciana a la vez que observaba hacia otra dirección, con un leve rubor emergiendo de sus mejillas.

                —[Quien diría que el orgulloso andaría dando abrazos]—pensé con una sonrisa mientras miraba a mi amigo, a lo que Takeru solo me miró fastidiado como respuesta, mientras aún abrazaba a Hina.
                —Bueno Hina—empecé a decir en el momento en el que esta soltaba a Takeru—veo que necesitas ayuda, y aquí tengo a dos jovencitas que quiero presentarte las cuales están dispuestas a hacerlo—declaré, presentándoles a Hanako y Harumi, las cuales la saludaron amablemente, mientras que Hina se las quedó mirando con un rostro que solo reflejaba inocencia y desconocimiento.
                —¿Eh?—dijo Hina un poco sorprendida—No las conozco… ¿Son de aquí?—preguntó Hina con normalidad.
                —Somos de la capital… esto… — Harumi empezaba a preguntarse qué palabras decir, a lo que yo la interrumpo cuando pongo mi mano en su hombro.
                —Vienen por tiempo indefinido… les ofrecí quedarse en nuestra casa, y pensé que podrían ayudarte, para así poder atender mejor la tienda y tal— dije con normalidad y una sonrisa en mi rostro, mientras que Harumi simplemente me observaba, obviamente sabiendo que no le había contado a Hina sobre que ella había huido de su padre.

                Hina simplemente arqueó una ceja, a la par que veía mi mano aún puesta sobre el hombro de Harumi, para después lanzar una leve carcajada.
                —Sabes que sé cuándo no dices toda la verdad, niño tonto… —reconoció Hina, alarmándome bastante ante aquello— aunque bueno, ya me tomaré mi tiempo con Harumi, al menos se le ve mucho más educada y bien cuidada, le caerá bien el toque femenino a esa cochina casa en la que vives— reconoció orgullosa y sonriente la mujer, mientras que yo solo la miraba entre fastidiado y ofendido ante aquellas palabras, obviamente sin poder objetarlas, mientras que Harumi me sacaba la lengua en son de juego por como la habían adulado a ella y a mí no, encambronándome más por lo mismo.
                —Bueno niñas… la verdad es que necesito bastante ayuda— empezó a hablar ahora en un tono más serio la mujer— no prometo pagas gigantescas, pero de a poco vamos a ver cómo evolucionan las cosas por aquí… tengo un buen presentimiento la verdad— reconoció con una sonrisa decisiva la anciana, a lo que Harumi y Hanako asienten, agradándoles bastante la actitud que tenía la mujer, mientras que Takeru y yo las observábamos… sin poder evitar el sentirnos un poco intimidados ante aquella autoridad que Hina demostraba.
                —¡Muy bien entonces!—sentencié a la vez que ya me daba cuenta de que era hora de que Takeru y yo nos marcháramos, a lo que empiezo a retirarme de la tienda junto con mi amigo, mientras dejaba a Harumi y a Hanako en las manos de Hina— Nosotros iremos a dejar las mercaderías… ¡Nos vemos en la tarde! — me despedí finalmente, ya una vez retirados de aquel lugar.

                El día transcurrió con normalidad, Takeru y yo realizábamos las entregas con bastante rapidez hasta que, como siempre, nos faltaba la última casa más lejana de todas.

                Por una extraña razón lo estábamos realizando mucho más rápido que de costumbre, yo tenía mis "razones" para hacerlo a una mayor velocidad, pero solo sospechaba las de Takeru; no quería ser un metiche y escudriñar en su cabeza a pesar de poder hacerlo, así que, mientras estábamos caminando con las cajas en la carreta para la última entrega, le dije con total seguridad:
                —Q-Quien diría que los dos queremos llegar rápido a la casa solo para estar con ellas—dije nervioso, pensando que quizás esa no era la razón del porque Takeru caminaba tan rápido, pero luego de que este empezara a sonrojarse levemente, sonreí victorioso por haber adivinado.
                —Serás…—dijo Takeru, con una pequeña sonrisa—tú sabes lo que siento por Hanako… ¡Y no creas que no empiezo a percatarme de lo que tu empiezas a sentir por la humana!—declaró sin avergonzarse, ya que no había nadie que nos escuchara.
                —Hmph…—bufé con las mejillas infladas, sabiendo que no había caso en mentirle a Takeru…

                Él sabía lo que comenzaba a sentir.

                Simplemente sonreímos luego de unos segundos a lo que, al parecer con una mayor velocidad que antes, nos dirigimos a entregar las últimas cajas.

                A pesar de que nos apresuramos para llegar más rápido, aun así fueron muchos los cargamentos hacia el último lugar, por lo que ya comenzaba a anochecer cuando habíamos terminado de entregar el último cargamento, a lo que después de eso nos dirigimos a nuestra casa. Tardamos unos minutos en llegar, a lo que abrimos la puerta para después exaltarnos en el momento en el que nos encontrarnos a Harumi con un delantal cocinando, mientras que Hanako estaba colocando los platos en la mesa.

                Tanto Takeru como yo nos quedamos asombrados con la apariencia que tenía la casa en aquel momento, ya que siempre la oscuridad y el silencio era lo único que nos saludaba cuando regresábamos…
                —Bienvenidos—dijo alegre Harumi mientras que Hanako saludaba feliz, a lo que nosotros entramos, alegres del ambiente que nos recibía, mientras que Takeru y yo cruzábamos miradas… sonriéndonos al saber lo que el otro pensaba…

                Está bien… estaba claro que Takeru estaba enamorado de Hanako, pero mentiría si dijera que en aquel punto ya no me gustaba considerablemente Harumi.
                —Aún falta un poco para que esté listo—dijo Harumi, a lo que yo me acerco a la misma para después observar lo que cocinaba, dándome cuenta que era un arroz con especias.
                —Alto…—dije pensando— ¿C-Cómo pudiste comprarlas?—pregunté un poco asustado por el precio de la comida que, obviamente, nunca habíamos podido costear entre Takeru y yo.
                —Ah…—dijo Harumi entendiendo mi reacción—resulta que ganamos mucho dinero trabajando con Hina—reveló alegre Harumi, a lo que Takeru y yo nos exaltamos completamente luego de escuchar aquello, exigiendo una explicación al instante con solo nuestras miradas, mientras que Harumi simplemente lanzaba unas cuantas carcajadas por nuestra reacción, para después pedir calma y así poder explicarnos.
                —Resulta que Hina es excelente creando medicinas—empezaba a decir Harumi—pero aquí en el pueblo no hay muchas personas que las compren, no porque sean caras, sino más bien porque simplemente no hay muchos habitantes en este pueblo que digamos. Caso muy contrario es en la parte baja de la capital; las medicinas que prepara Hina son mucho más caras en donde yo provengo, ya que nadie sabe cómo prepararlas y las empresas de la parte alta de la ciudad se encargan de crearlas pero a precios inaccesibles; aunque claro, existen medicinas que solo se crean en la ciudad, los cuales son más potentes pero igual los venden a precios mil veces más altos que los que no lo son— explicaba la chica.
                —S-Sí…—dije, a la vez que pensaba en la ocasión en la que el pueblo juntó lo imposible para comprar un pequeño frasco de medicina que salvó a Takeru, la vez que cayó al río y se enfermó.
                —Así que…—continuaba Harumi—mientras ustedes entregaban los cargamentos fui a hablar con el hombre que manejaba el camión que los transportaba de camino a la ciudad, hice unas cuantas llamadas con una amiga de confianza que vive por allá, la cual me ayudó mucho en mis primeros días, no podía estar con ella ya que mi padre me hubiera encontrado prácticamente al instante, por lo que lo único que pudo hacer en aquel momento, fue darme todo el dinero posible, junto con un poco más de comida además de la que había sacado de mi casa— dijo Harumi un poco triste, mientras recordaba a la única amiga, aparte de Hanako, que tenía en la ciudad
                —Bueno…—dijo Harumi ya cambiando su actitud triste por una más normal— El punto es que mi amiga también es dueña de una pequeña tienda de medicinas en la parte baja de la ciudad, e hicimos un acuerdo para que ella vendiera las medicinas de Hina con tal de recibir la mitad de las ganancias, claro… no las vendería al mismo precio que las otras empresas, pero aun así es un precio mucho más alto a como las vendíamos aquí—dijo Harumi muy emocionada mientras que Takeru y yo la seguíamos observando con nuestros rostros anonadados—pero claramente tuve que ayudar a Hina a preparar las nuevas medicinas que, una vez que se lo propuse a mi amiga, no lo pensó dos veces y aceptó el trato de inmediato, pidiendo varias cargas y pagando por ellas, por lo que Hina me dio una "generosa" paga por todo el dinero que logramos conseguir en un solo día, y quería celebrarlo preparando esta comida—finalizó feliz Harumi mientras nosotros aún la observábamos impactados.

                Takeru y yo estábamos completamente boquiabiertos, a la par que hacíamos un cálculo mental de todo el dinero que era necesario para comprar aquellos ingredientes que Harumi había comprado.
                "Esto no lo ganamos ni con un mes de trabajo…"—pensábamos Takeru y yo un poco avergonzados mientras sonreíamos.
                —B-Bien…—dije alegre y agradecido de lo emprendedora que podía ser Harumi—entonces, mientras terminan de preparar la cena, iré a terminar de construir el resto de la habitación; no se preocupen, por lo que vi no tardaré mucho en terminar— reconocí, a lo que salí de la casa, para después empezar a trabajar.

                Takeru, que aún estaba dentro, empezaba a colocarse nervioso por el silencio incomodo que comenzaba a formarse entre él y las chicas.
                —C-Creo que mejor voy a colocar las mantas en la pieza—dijo un poco avergonzado Takeru, a la vez que comenzaba a entrar a lo que sería la nueva habitación de Hanako y Harumi.

                Se hizo un silencio entre las dos amigas una vez que el Lucario dejó el lugar, hasta que Harumi comenzó a notar como cierto rubor empezaba a brotar en las mejillas de Hanako.
                —Oye…—dijo Harumi, mientras dejaba calentando la comida, a la par que se acercaba a Hanako— ¿Aún se andan con rodeos?—preguntó, colocando totalmente roja a Hanako la cual, a pesar de no poder hablar, Harumi era capaz de entenderla a la perfección.
                —No te preocupes…—dijo colocando la mano sobre la cabeza de la apenada pokémon—ya llegará el día, estoy seguro que siente lo mismo por ti— reconoció amablemente Harumi.








                Mientras yo estaba en el tejado, absorto en las tablas que martillaba en el techo, un sentimiento de angustia y vergüenza comenzaban a abordarme; no sabía qué era, hasta que cerré los ojos, y noté algo que nunca antes había hecho:

                Podía observar las auras a mí alrededor…

                Estaba totalmente extrañado, no solamente podía sentir los pensamientos y sentimientos de Takeru, ahora también tenía una de sus habilidades…

                En el momento en que me percataba del aura de todos en la casa, vi la de Takeru, la cual estaba al lado de la puerta de la nueva habitación de las chicas a la par que, en silencio, escuchaba todo lo que hablaba Harumi con Hanako.
                —Ya veo…—dije mientras aun martillaba—supongo que es cuestión de tiempo hasta que Takeru admita sus sentimientos—decía al aire, a lo que casi al instante la voz de Takeru se empezó a escuchar en mi mente.
                —[No sé si sea lo correcto Ryo…]—escuchaba la voz de Takeru, que al parecer se había percatado de que había sentido su nerviosismo.
                —[Serás estúpido…]—pensé mientras reía—[Sabes que tarde o temprano vas a tener que dejar salir lo que sientes hacia Hanako] — reconocí.
                —[Quizás al lado mío pueda resultar herida, casi la matan en una ocasión… y eso que aún no vamos a la capital, quien sabe lo que le podría pasar si más personas saben que están con nosotros]—pensó en su mente Takeru mientras le abordaba la pena y la impotencia, la cual sentí claramente.
                — [¿Y qué fue lo que hiciste tú en el mercado? Además… lo que ocurrió antes no fue para nada tu culpa, pero sé que ante cualquier cosa que le pudiera pasar a Hanako, tú la defenderías, igual como hiciste con ella la última vez]—dije serio y decidido, dejando a Takeru en silencio, mientras ya finalizaba el techo de aquella habitación, habiéndola terminado por completo con ello.

                Bajé del techo luego de ver los últimos retoques o puntos que se me pudiesen haber pasado por alto de la construcción, a lo que me dispuse a entrar a la casa una vez que no noté ninguno, Harumi ya había terminado de cocinar, y Hanako junto con Takeru simplemente se encontraban sentados al frente de la mesa, siendo solamente mi sonrisa la única reacción…

                ¿A quién no le agradaría un ambiente así?

                Me senté y Harumi al instante empezó a servir los platos con aquel arroz de suculenta apariencia, los cuales desprendían un aroma de similares características. En esa ocasión Takeru y yo no nos alarmamos tanto a como la última vez, pero aun así comimos gustosos de la comida que había preparado Harumi, aunque de una manera más lenta que la vez anterior, intentando saborear cada bocado.
                —Oigan…—empezaba a hablar mientras aún estábamos cenando —Mañana trataré de conseguir algunos materiales para hacer sus camas—sentencié mientras los demás me miraban—además creo que debería crear otra para Takeru, ya que la que está ahí es un “poco” pequeña para él—dije riendo, mientras miraba la pequeña cama al lado de la mía
                —Creo que sería lo mejor—dijo Takeru sonriendo un poco aliviado, ya que estaba empezando a pensar el cómo iba a poder dormir en aquel pequeño colchón.
                —Pero antes… hay algo que necesito hablar con ustedes—dije nuevamente, a lo que todos escucharon curiosos—Takeru, no sé si este sea el momento, pero la verdad es que necesito decírtelo… hace unos momentos atrás, pude darme cuenta de que fui capaz de ver tu aura y la de Harumi y Hanako— reconocí abiertamente.
                —¡¿Q-Qué?!—preguntó exaltado Takeru—¡¿Estás seguro!?—siguió con la misma actitud el Lucario, habiendo pasado por alto mi sorpresa cuando lo descubrí, debido a que estaba absorto en sus pensamientos con la Lopunny.
                —Necesito verlo más a fondo; parece que está más que claro el que tu aura me debió haber afectado en más de alguna forma—expliqué, a lo que Takeru recordaba el momento en que utilicé mi aura contra Yuta, asustándolo para que se fuera a su casa, notando que esta era mucho más potente que las veces anteriores, por lo que empezó a preguntarse qué otra cosa podría empezar a suceder conmigo.
                —Entiendo Ryo—dijo un poco preocupado Takeru—pero para serte sincero, ni siquiera yo sé mucho de este tema del aura, la mayoría de las cosas que ocurren las deduzco por conclusión— admitió el pokémon.
                —Eso ya lo sé—dije, ya en la mitad de mi plato de arroz—pero debe haber alguna forma… o algún lugar donde podamos investigar algo de esto, quien sabe…— dije a la vez que pensaba en una solución.
                —Bueno…—empezó a hablar Harumi pero luego se calló repentinamente, negando con la cabeza a la vez que volvía a observar su plato.
                —¿Qué ocurre?—pregunté, sabiendo que pensaba en algo.
                —Creo que hay un lugar, pero…—dijo Harumi un poco preocupada—N-no, es imposible— siguió negando con su cabeza.
                —Por favor dime…—dije totalmente serio mirando a Harumi, la cual me devolvió la mirada.
                —Es en la capital… hay una librería especialmente dedicada a los pokémon, si existe algún libro que explique mejor el aura… está ahí—dijo finalmente la chica de ojos verdes.
                —Muy bien…—dije decidido—entonces mañana después de ver lo de sus camas voy a ir a la ciudad a buscar ese libro— afirmé con total seriedad y normalidad.

                Después de decir eso, tanto Harumi como Takeru reaccionaron con obvia brusquedad luego de escuchar aquellas palabras, en total desacuerdo de lo que acababa de anunciar.
                —¡Serás idiota!—me gritaba Takeru—Sabes que la ciudad es un lugar peligroso para nosotros, el padre de Harumi aún la estará buscando, y si los hombres que contrató te vuelven a atrapar…—dijo Takeru en el mismo volumen, para después sentarse mirándome triste, siendo mi mano en su hombro mi única reacción.
                —Cálmate Takeru…—dije con una sonrisa mientras el aún me miraba desconfiado—no soy tan débil como para dejar que me atrapen, quizás seas más fuerte que yo, pero aún tengo mis trucos, además…—dije mirándolo serio esta vez—necesitamos esa información, no sabemos las consecuencias de tener el aura de un pokémon dentro de mí, ni siquiera sabemos si son del todo buenas, y prefiero prevenir antes que lamentar— reconocí preocupado… a lo que, pasados unos segundos, Takeru simplemente suspira, para después posar su mirada nuevamente en mí.
                —Está bien, pero iré contigo—dijo Takeru mirándome decidido.
                —No—negué al instante—yo puedo pasar más desapercibido que tú; digamos que no es muy común ver a un Lucario y menos verlo libre en la ciudad…— dije con total seguridad, dejando en claro la realidad.
                —Si Takeru no te acompaña… entonces lo haré yo—dijo Harumi, totalmente decidida a no dejar que fuera solo—además, no conoces la ciudad como yo, y esa biblioteca es un lugar desconocido para muchos, muy pocas personas conocen la localización; necesitarás mi ayuda— declaró seriamente la chica.

                Quería decirle que no, pero por lo visto en aquel momento y viendo su seriedad, sabía que no mentía. Iba a necesitar su ayuda…
                —Y tú esperas que yo me quede de brazos cruzados mientras ustedes se arriesgan…—dijo Takeru enojado.
                —Tú cuidarás de Hanako, además… necesito que la acompañes al bosque para que pueda conseguir hiervas medicinales y con ellas lograr hacer más remedios junto con Hina, y si algún pokémon los ataca, sé que tú la protegerás—dijo Harumi guiñándole un ojo a Takeru, el cual se sonrojó al saber que pasaría un tiempo a solas con Hanako.
                —Hmph… bien—dijo Takeru mirando hacia otra dirección—pero si ocurre algo, ya sabes que hacer Ryo— declaró el Lucario, refiriéndose a la telepatía.
                —Tsch…—bufé un poco fastidiado—no creas que fuiste el único que estuvo entrenando—dije con una mirada que irradiaba seguridad—no te preocupes apestoso, solo será por un día, quizás dos… luego sabremos qué ocurrirá con tu aura dentro de mí, y quien sabe… quizás podríamos utilizar eso a nuestro favor para rescatar al resto de tus amigos, aún lo tengo bien presente, no lo olvides—dije a lo que Takeru abrió los ojos, pensando que quizás tendría razón.

                Después de que todo quedó listo, nos fuimos a dormir; las chicas dormían en nuestras camas y nosotros en la pieza de ellas encima de las mantas que había puesto Takeru.

                El Lucario fue el primero en dormirse… yo simplemente me quedé mirando el techo de aquella habitación, pensando en las cosas que se venían, las que me ocurrieron, junto con todas las que me podrían ocurrir en aquella ciudad.

                Lentamente mis ojos comenzaban a cerrarse… el sueño me vencía, y no tardé mucho en quedarme dormido, a la par que sentía todas las auras que estaban a mi alrededor… enfocándome por última vez en la mía.

                Solo sentía aquella llama de aura emerger del centro de mi cuerpo, era reconfortante aquella calma, siendo esta sensación la última antes de sumirme en mis sueños…

                Y fue de aquella llama de aura… de la cual lentamente, desde la base de la misma, una pequeña y casi indetectable oscuridad representada como una llama de negro color comenzaba a propagarse lentamente.

                Consumiendo lentamente aquel azul y calmado color que mi aura comenzaba a perder.




                Muy bien amigos… aquí empieza otro capítulo para la lista, espero les haya gustado ^^ de a poco nos vamos adentrando cada vez más a la trama, y ansío que los dejara expectantes a lo que se nos viene >:3
                [MENTION=58147]Lisacabot[/MENTION] hola!!! No te disculpes, este fic siempre estará abierto para ti y el resto de mis lectores, mi intención es el disfrute de los mismos, y gracias a ti y a muchos más es que estoy aprendiendo a hacerlo :D

                -Errores corregidos (u-u)

                Entiendo a lo que te refieres con la trama cambiante, la trama de los primeros caps siguen siendo mi punto flaco, y vuelvo a reiterar que solo mejorará a partir del sexto cap (intento arreglarla desde ya, pero el tiempo y mis otros proyectos junto con mi estudio no me lo permite u-u; este libro lo dejo así por ser el primero que escribí, es como si hicieras tu primer dibujo y quisieras cambiarlo porque sale feo, pero le tienes tanto cariño que lo dejas así por el mismo orgullo que te da… algo así ocurre aquí Xd)

                Muchas gracias por tu comentario… no me cansaré de decirlo Xd se agradece un montoooooon :3

                [MENTION=69685]Keytara[/MENTION] ¬3¬ sigo pensando que los puntos son importantísimos… simplemente los quito porque pues… esto… nunca se ven y… ashh bueno está bien T-T no son necesarios.

                Sé que los cambios son muy rápidos, así como se lo dije a [MENTION=58147]Lisacabot[/MENTION] te hago mención a ti de igual manera, la trama será así de rápida hasta el sexto cap, y no quiero editar de transfondo estos capítulos para “ralentizar” la trama, porque es uno de mis primeros trabajos a los cuales les tengo el mayor cariño, pero de igual manera me sirven tus comentarios, ya que sigo trabajando en esta historia aún hoy, y los capítulos que voy conformando ya están así onda “next level” (?) xD

                A pesar de todo lo anterior dicho, intentaré cambiar y controlar un poquiiiiiito los bruscos cambios entre escenas, en este capítulo por ejemplo se presentaban bastantes antes del primer editado, espero tu opinión para ver si pude conseguir narrar una trama un poco más calmada y continua, sin tantos cambios bruscos.

                Arigato gosaimas, zank iu, mersi, muchas gracias (lo sé… soy todo un bilingüe >:3) ¡Nos vemos! :D

                [MENTION=25690]~Yorman[/MENTION] ay Yorman… ese respirar profundo junto con la característica de “kilométrico” dada a mi fanfic me llegó al alma… no porque me cayera mal ni mucho menos…

                Sino porque vamos recién al inicio del tercer cap Xd

                No diré (si es que no lo he dicho ya) la cantidad de caps que tiene la historia, porque temo de que alguien se desanime a leerla por lo mismo Xd, esperaré a que la misma trama los vaya enganchando (ansiando que llegue tal aclamado día) hasta el punto en el que no les importe el leer tal cantidad de palabras.

                Errores corregidos, muchas gracias u-u

                Así como los otros dos lectores que comentaron, tú también resaltas los cambios bruscos de emociones entre escenas, se entienden y las acepto pero, al igual a como se los dije a ellos, te digo que eso será algo que seguirá persistiendo (cada vez de menor manera) hasta el sexto cap, y no es algo que quiera cambiar mucho por el cariño que le tengo al mismo fic, aunque de igual manera lo entiendo y me ayuda a recalcarme las cosas que sin lugar a dudas no debo repetir en las historias que al dia de hoy escribo.

                Tú lo has dicho… aún nos queda mucha historia por recorrer



                ¡Eso sería todo! No se olviden de comentar, que tengo fe en que esta historia demostrará el verdadero valor que tiene en un futuro, aún no hemos visto prácticamente nada!!!, nos faltan peleas épicas por narrar, poderes por descubrir, nacimientos que presenciar.
                Y el destino… que marca a nuestros personajes.

                ¡Nos vemos en el siguiente capítulo! :P
                Last edited by Seba1005; 26/03/2017, 13:24.

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                • #23
                  Capítulo 3: Consiguiendo el equilibrio (Parte 2)

                  El Sol de la mañana nuevamente comenzaba a salir por el horizonte… eran más o menos las siete de la mañana cuando empecé a despertarme, al fin y al cabo había descansado bastante en los días anteriores después del incidente en el mercado, por lo que no decidí perder un minuto ante la tarea que se nos venía en aquel día; tomé un pan de la cocina y salí de la casa en completo silencio una vez me di cuenta de que todos los demás estaban durmiendo, incluido Takeru.

                  El bosque fue mi primer destino a lo que, con las herramientas que Yuta había dejado, comencé a cortar un par de árboles en el bosque aledaño, no sin antes empezar a plantar otros, ya que de igual manera parecía incluso hacerse habitual el sacar aquellos árboles, y no quería arruinar el ambiente de los otros pokémon.

                  Me dirigí a mi casa una vez corté unos dos troncos, los cuales llevé en la carreta, y de la misma manera a cuando hice la de Takeru, comencé a construir dos camas grandes para las chicas; aún tenía que hacer la de Takeru pero para eso necesitaría la mía, ya que no había espacio en el lugar donde estaba la pequeña por una más grande, por lo que intentaría crear una especie de camarote después.

                  No tardé mucho… a eso se lo debo a Yuta en gran parte, por lo que ya eran las diez de la mañana cuando terminé de hacer el cuerpo de las camas a lo que, estando solo a unos pasos de la misma, comencé a escuchar unos ruidos provenientes de esta… comenzando a dirigirme hacia la misma al sospechar que ya se habían despertado los otros.

                  Abrí la puerta sin más y con total normalidad, solamente para encontrarme a Harumi dándome la espalda, mientras que la misma se encontraba completamente desnuda desde la cintura hacia arriba al estar cambiándose de ropa, a lo que solo alcanzo a taparme los ojos al instante en el que casi alcanzo a dilucidar su desnudo cuerpo, para después salir rápidamente de la casa, cerrando la puerta nuevamente y con notoria brusquedad, a la par que la vergüenza me consumía por completo.
                  —¡N-No vi nada!—dije afuera de la casa, aún tapándome la vista, totalmente apenado.

                  Solo hubo silencio tras aquellas palabras… ni siquiera se escuchó un grito enojado ni nada como respuesta por parte de Harumi a lo que, de la nada y pasados unos incómodos segundos, la puerta comienza a abrirse lentamente y, sin atreverme a dar la vuelta, empiezo a sentir como un aura oscura y siniestra comenzaba a acecharme a mis espaldas.
                  Sabes…—comenzó a decir macabramente Harumi, colocándome una mano en mi hombro con una sonrisa maquiavélica —creo que será un laaaargo viaje…—sentenció con la misma actitud la chica, mientras que yo comenzaba a sudar a mares, aterrado del viaje que me esperaba con aquella mujer.








                  El desayuno fue lo siguiente una vez todos despiertos, a lo que tanto Harumi como yo comenzamos a arreglar y ordenar las cosas una vez terminado lo anterior, esta última con una actitud ahora indiferente hacia mí debido a cierto “acontecimiento” pasado, permitiéndome vivir simplemente por notar que solo fue una llana equivocación de mi parte. Le dejamos una lista de las cosas que tendrían que comprar Takeru y Hanako mientras no estábamos, entre ellas tres colchones junto con el dinero para hacerlo, para luego comenzar a marchamos, no sin antes despedirnos.
                  —Adiós Hanako—dijo alegre Harumi a la par que abrazaba tiernamente a su amiga, mientras ella aceptaba con gusto el gesto.

                  Takeru y yo sabíamos que nosotros no éramos de esa clase de muestras de afecto, pensaba en despedirme como siempre lo hacíamos, con una ofensa hacia el otro, sin embargo, de repente aparecen en mí sus sentimientos cuando este observaba a Hanako siendo abrazada por Harumi.
                  Y… aunque él no lo quisiera admitir, dentro del mismo quería ese afecto, ya que tampoco es como si siempre lo hubiese recibido.
                  —Ryo yo…— empezó a hablar un tanto decaído el Lucario esperando la despedida de siempre aunque… mi mano posándose sobre un nuca a la par que lo atraía a mi torso y le daba un abrazo lo dejó en completo silencio, a la vez que comenzaba a acariciar su cabeza juguetonamente.

                  Takeru abrió sus ojos, completamente sorprendido de que yo hiciera tal acto, pero solo para después quedarse quieto, sin poder evitar el disfrutar de aquel trato, a la par que el mismo comenzaba a abrazarme tímidamente de igual manera.
                  —Adiós Takeru…—dije con una sonrisa—te dejo a cargo de la casa, cuida a Hanako—me despedí, aún sin separarme de él.
                  —Adiós…—dijo Takeru con sus ojos cerrados y tiritones, a la vez que se apoyaba en mi torso, triste… ya que por dentro de igual manera le daba miedo el que me fuera hacia aquella ciudad, aún deseando el que no lo hiciera.
                  —¡Qué lindos~!—La voz de Harumi fue la única que irrumpió aquel emotivo momento mientras que, junto con Hanako, nos miraban sonrojadas y con ojos cristalinos, a lo que en ese mismo instante tanto Takeru como yo nos separamos en el acto, avergonzados al mostrar aquel momento de debilidad ante nuestros sentimientos.
                  —Bueno…—empecé a decir una vez la vergüenza desapareció, a la par que empezaba a acariciar la cabeza a Hanako—¡Nos vemos Hanako!—me despedí alegre—por favor cuida del apestoso por mí—sentencié a lo que la Lopunny solo lanzó un gruñido a la vez que asintió, alegre.
                  —Y tú, Takeru…—ahora decía Harumi, dándole un pequeño golpe al Lucario para luego darle un pequeño abrazo—por favor cuida a Hanako…—dijo un poco triste, pero a la vez segura de que el pokémon lo haría.

                  Ya luego de ello, afuera de la casa, Harumi y yo finalmente comenzamos a marcharnos, sin embargo, luego de dar unos cuantos pasos, tanto Harumi como Hanako se extrañan cuando Takeru y yo nos detenemos sorpresivamente en nuestro caminar a lo que, casi simultáneamente, ambos nos giramos para después observar al otro.
                  —¡Nos vemos apestoso!—grité con todas mis fuerzas cuando ya estábamos a varios metros de distancia, a lo que Takeru me observó fastidiado, para luego empezar a esbozar una sonrisa.
                  —¡Hasta luego tarado!—gritó Takeru con el mismo volumen, sonriendo… a lo que vuelvo a darle la espalda luego de unos segundos, satisfecho de aquella despedida, para después volver a caminar hacia la salida del pueblo.







                  —Bueno…— Takeru empezó a hablar una vez que nuestros cuerpos dejaron de verse, a lo que Hanako se quedó completamente congelada y nerviosa, ya que comenzaba a darse cuenta de la obviedad de que ambos se encontraban a solas—entonces… ¿Vamos a comprar las cosas para las camas?—preguntó Takeru intentando demostrar seriedad, a lo que la Lopunny asintió un poco sonrojada y con una sonrisa apenada.

                  Ambos pokémon fueron caminando juntos al lugar donde vendían colchones y, con el dinero que les había dejado Harumi los compraron, extrañando levemente al vendedor al encontrarse a Takeru solo con la Lopunny, pero obviándolo de todas maneras ya que el mismo conocía al Lucario y la relación que tenía este conmigo.

                  Después de ello la casa fue su siguiente objetivo, por lo que ambos pokémon comenzaron a marchar hacia la misma, mientras Takeru tiraba de la carreta en donde dejaron los colchones, un poco presumido, debido a que el fanfarrón en su interior solo quería impresionar a la Lopunny, mientras que esta solo lo seguía observando entre miradas, sin poder esconder aquel rubor en sus mejillas.

                  Llegaron a la casa luego de unos minutos, Takeru entró las camas para después arreglar todo en el lugar, mientras Hanako, luego de que el Lucario no quisiera que lo ayudara por su pedante actuar hacia la Lopunny, esta solo se encontraba sentada comiéndose una manzana, viendo como Takeru iba y venía transportando todas las cosas a su nueva habitación.

                  Finalizado el trabajo, Takeru solo suspiró, para después servirse un vaso con agua, sentándose al frente de Hanako en la mesa... a la par que un nuevo ambiente de silencio incómodo comenzó a formarse inevitablemente entre aquellos dos.
                  —E-Esto…—empezó a hablar finalmente Takeru, ya hastiado de la incomodidad del lugar—Harumi dijo que tenías que recolectar hierbas para Hina, ¿N-No? — preguntó tímidamente el Lucario.
                  —"Ci-Cierto"—dijo Hanako en un tenue gruñido—"pero… ¿no estás cansado?"—preguntó un poco preocupada la Lopunny.
                  —N-No te preocupes—dijo Takeru nervioso— no estoy tan cansado—reconoció el Lucario sonriendo a la vez que se llevaba una mano hacia atrás de su cabeza, a lo que Hanako solo sonrió como respuesta, sonrojando nuevamente al pokémon, completamente débil ante aquel rostro, para después salir de la casa y comenzar a dirigirse hacia el bosque.








                  Eran más o menos las siete de la tarde… el cielo tenía un color anaranjado, mientras que Takeru ayudaba a Hanako a sacar las ramas y hiervas que esta necesitaba; estaban en direcciones opuestas, sin embargo, cierto apestoso azul no podía el no darse la vuelta para ver a Hanako mientras recogía lentamente unas raíces, a lo que de repente esta también gira su cabeza para ver a Takeru... sus ojos chocaron un instante, a lo que no pasa un solo milisegundo hasta que ambos volvieron a girar sus cabezas volviendo a hacer lo suyo, totalmente sonrojados.

                  Takeru, aún con la misma expresión en su cara, pasados unos cuantos segundos luego de aquel choque de miradas, un fuerte grito de terror proveniente de Hanako lo alarma completamente, a lo que no pasa un segundo hasta que él ya estaba al lado de la Lopunny, totalmente preocupado de lo que la hubiera obligado a gritar de esa manera.
                  —¡¿Qué ocurre?! —preguntó Takeru preocupado a la vez que sostenía a Hanako la cual, de no ser por el Lucario, casi su hubiera caído por el susto que recibió.
                  —"¡U-Un…u-un…!"—decía Hanako a la par que apuntaba hacia un pequeño arbusto al lado de los mismos, totalmente asustada a la vez que se agarraba de Takeru, a lo que este giró su mirada para ver qué era lo que le causaba tanto terror a la Lopunny, cuando de repente se percata de un pequeño Spinarak que empezaba a emerger del arbusto, a lo que este solo pasa por el lado de los otros pokémon en un caminar alegre, sin importarle el susto que acababa de provocar en la Lopunny.
                  —Dios…—empezó a hablar Takeru después de lanzar un suspiro aliviado—me asustaste…—reconoció el Lucario a la par que el mismo comenzaba a abrazar, dejándose llevar por la preocupación antes pasada, a lo que Hanako se sorprendió del gesto, para después corresponderle el abrazo, con sus ojos aún abiertos y su mejilla sonrojada.

                  Se hizo un instante de silencio en el sector, Takeru mantenía su seriedad, ya comenzando a darse cuenta de las cosas que el mismo cometía, mientras que Hanako aún perseveraban los nervios ante tal contacto.
                  —Oye…—empezó a hablar Takeru a la vez que bajaba su mirada tranquila hacia la pokémon, a lo que Hanako levantó su cabeza, solo para chocar con la mirada del Lucario, comenzando a sonrojarse levemente mientras que la calma lentamente empezaba a abordar su rostro de igual manera, sin soltarse de los brazos del Lucario.

                  No se percataban de nada a su alrededor, solo en ellos; se miraban fijamente mientras comprendían finalmente lo que querían y deseaban hacer… empezando lentamente y con leves titubeos a acercar sus labios, respetando al otro…

                  Estaban a unos pocos centímetros… cuando de la nada un pequeño temblor comenzó a hacerse presente en el lugar.
                  ¿Qué diablos…?—dijo Takeru en un susurro hastiado luego de tener que separarse por obligación de la Lopunny, a la par que el temblor aumentaba, mientras que Hanako había quedado completamente muda ante lo que por poco sucedía entre el Lucario y ella.

                  Takeru empezó a observar rápidamente a su alrededor, a lo que se exalta cuando una manada de Tauros rápidamente se acercaban hacia los mismos, los cuales al parecer se asustaron por el grito de Hanako, su velocidad era tal que el Lucario apenas logró empujar bruscamente a la Lopunny, saltando hacia un lado junto con él, evitando por poco a los Tauros los cuales continuaron su camino, alejándose rápidamente del sector.

                  Después de que la manada de Tauros se alejara, nuevamente el silencio y la calma habitual de aquel bosque comenzó a reinar, siendo el sonido del viento soplando las hojas de los árboles el único que se escuchaba.

                  Takeru tenía sus ojos completamente cerrados ante el brusco movimiento, a lo que este comenzó a abrirlos lentamente, para ver darse cuenta que este se encontraba encima de Hanako.

                  Mientras que sus labios, no siendo un beso como tal, estaban completamente juntos.








                  Takeru levantó abruptamente cabeza luego de notar aquello, el sudor y los nervios rápidamente lo abordaban, mientras que Hanako de manera lenta comenzaba a abrir los ojos, sabiendo lo que había pasado.
                  —¡L-Lo s-siento!—gritó Takeru totalmente nervioso, aún encima de Hanako, a lo que su rostro queda completamente pálido luego de que la Lopunny comenzara a acercar su mano a la mejilla del Lucario, por lo que Takeru cierra los ojos fuertemente luego de pensar que iba a recibir una cachetada por parte de Hanako tras aquel contacto dado “sin su permiso”.

                  Sin embargo, incluso su corazón dejó de latir por unos segundos… en el momento en el que abre los ojos completamente luego de sentir la mano de la Lopunny posándose con suavidad sobre su mejilla.
                  "Eres un tonto…"—gruñó Hanako a la par que lanzaba un pequeño suspiro junto con una leve sonrisa, para después rápidamente acercarse y besar a Takeru sin previo aviso… siendo los ojos completamente abiertos y asombrados la única respuesta por parte del Lucario.

                  Takeru, con la mirada fija en Hanako mientras ella lo besaba, lentamente comenzó a cerrar sus ojos pasados unos largos segundos, aceptando el gesto y abrazándola en consecuencia.
                  Y así… el tiempo transcurrió; ninguno de los dos quería separarse del otro, las horas pasaron, a la vez que lentamente consumaban su amor hacia el otro de todas las maneras imaginables…








                  Los segundos se volvieron minutos, y estos en horas… el sol nuevamente comenzaba a emerger en el horizonte, a lo que Takeru empezaba a despertar ante los tenues rayos del sol que las hojas de los arboles no eran capaces de tapar; eran más o menos las diez de la mañana cuando el Lucario comenzó a abrir los ojos, para ver a Hanako apoyada en su brazo a su lado, la cual aún dormía plácidamente con su ahora pareja, resguardándose del frío con el calor del otro.

                  Takeru simplemente sonrió a la par que acariciaba una oreja de la Lopunny, siendo una sonrisa inconsciente por parte de la misma Hanako la respuesta al trato.
                  Creo que podemos esperar un poco—se dijo a sí mismo en un susurro el Lucario, comenzando a cerrar sus ojos lentamente, dispuesto a quedarse dormido por un rato más al lado de la Lopunny que amaba.

                  Una vez que el sueño lo venció nuevamente, no pasó mucho cuando nuevamente los ojos del Lucario se abrieron, siendo ahora el zarandeo de la Lopunny lo que lo despertaba, ya habiendo pasado unas dos horas luego de la primera vez que se durmió.

                  Takeru, una vez reconocido el cuerpo de la Lopunny, este solo sonrió para después sorprenderla al darle un pequeño beso, la cual aceptó el gesto alegre. Se levantaron de donde habían pasado la noche, para después caminar de vuelta a la casa, mientras que Hanako abrazaba a Takeru apoyándose en su hombro, acto el cual Takeru recibía un poco apenado y sonrojado, a la vez que la rodeaba con su brazo, haciendo que la Lopunny sonriera sonrojada de igual manera ante el gesto.

                  Después de unos cuantos minutos, los pokémon llegaron finalmente a la casa; faltaban algunos días para que llegaran las mercaderías al pueblo, y Harumi se había encargado de enviar las medicinas a la ciudad, por lo que tenían unos pares de días libres a solas antes de que volviéramos Harumi y yo.

                  Takeru, luego de entrar, empezó a encender la chimenea, debido a que lentamente la temperatura de aquel día comenzaba a bajar, aún más que en la noche en la que ambos pokémon se quedaron a la intemperie, por lo que comenzaban a sospechar que pronto nevaría debido a la estación en la que se encontraban en aquel momento.

                  Luego de que empezaran a salir las llamas, Takeru no pudo evitar el no quedar hipnotizado por ellas… y en el calor que irradiaba en su cara. Solo estaba ahí, observando el fuego… cuando unos brazos comienzan a rodearlo, causando solo una pequeña sonrisa en el Lucario, a la par que cierta Lopunny ponía su mentón en el hombro del pokémon.
                  "Nunca pensé que podríamos estar así…"—dijo calmada en un gruñido Hanako, mientras que Takeru comenzaba a apoyar su cabeza en la de la Lopunny.
                  —Ya no se pueden contar todas las cosas de las que estoy agradecido por haber conocido a Ryo—dijo sonriendo en voz baja de igual manera el Lucario—Le debo mucho…— reconoció, sin vergüenza… a lo que Hanako solo lanzaba unas cuantas risitas ante tales palabras.
                  "Quien diría que tú estarías diciendo eso hacia un humano…"—reconoció Hanako, a lo que Takeru se quedó pensando esas palabras por unos segundos.
                  —Él es completamente distinto a los que conocíamos, Hanako— dijo ahora un poco más serio Takeru, enojándose un poco luego de recordar a todos los demás humanos que lo torturaron y esclavizaron en su pasado.
                  "Lo sé…"—reconoció Hanako, pensativa—"Pienso lo mismo de Harumi, ella hizo lo imposible para poder sacarme de las manos de su padre, y solo gracias a ella fue que pude ser libre…"—dijo feliz, a lo que Takeru agachó la cabeza luego de escuchar aquello, cerrando los ojos a la par que comenzaba a enojarse, chocando su puño contra el suelo, mientras que Hanako lo miró extrañada y triste.
                  Me… siento impotente el pensar en eso Hanako… —empezó a susurrar Takeru aún enfurecido, pero ahora mesclado con un leve toque de tristeza—yo quería hacerte sentir esa "libertad", si tan solo hubiese sido más fuerte en ese entonces…—reconocía molesto consigo mismo el Lucario, sin embargo, sus palabras se silenciaron en el acto luego de que Hanako lo besara nuevamente.

                  Pasaron los segundos, a lo que ambos se separaron, para después chocar delicadamente sus frentes, teniendo sus ojos cerrados.
                  "No te lamentes por esas cosas…"—ahora era Hanako la que empezaba a hablar—"Sé que diste todo de ti para poder protegerme y eso es más que suficiente para mí, además… si hubiéramos escapado nosotros solos, nunca habríamos podido conocer a Harumi y a Ryo"—sentenció la Lopunny sonriendo—"Ya no quiero pensar en lo que pudo haber sucedido en el pasado, ahora solo quiero estar en el presente, contigo…"—dijo Hanako volviendo a besar, esta vez de una manera más apasionada a Takeru, el cual la aceptó abrazándola y acostándose en el suelo lentamente junto con ella, al lado del fuego de la chimenea.

                  Takeru no tenía miedo de expresar su amor hacia Hanako… ahora que al fin estaban solos, quería aprovechar cada segundo a su lado, sin importar qué.

                  Las horas pasaban, anochecía… Takeru que ahora estaba recostado al lado de la chimenea aun encendida tapado con una manta junto con Hanako a su lado, ya cansado dispuesto a pasar otra noche con la Lopunny, empezaba a cerrar sus ojos con una sonrisa pensando en lo que había dicho Hanako acerca de olvidar el pasado y ver su presente. Él lo veía, y no se arrepentía de nada… estaba dispuesto a superar su pasado con Hanako, Harumi y conmigo a su lado.
                  Ambos pokémon se quedaron dormidos profundamente, abrazados del otro mientras la paz recorría hasta el último rincón de la pequeña casa en la que se encontraban.








                  Empezaba a salir el sol de una nueva mañana, a lo que Takeru se despertó por el sonido de varios golpes en la puerta, por lo que se levantó intentando no molestar a Hanako, y fue en dirección a la entrada, pensando que al fin habíamos vuelto Harumi y yo, por lo que abre la puerta esperando un saludo…
                  Para después quedar completamente atónito, cuando abruptamente una mano lo agarra del cuello, mientras que Takeru sentía, por una extraña razón…
                  Como comenzaba a perder sus fuerzas.








                  2 días antes del incidente

                  Harumi y yo empezamos a caminar en dirección a la ciudad, a lo que no pasó mucho cuando, entre el silencio normal durante nuestro andar, noto un poco decaída a la chica.
                  —¿Qué ocurre?—pregunté preocupado, extrañado un poco a Harumi la cual se giraba hacia mí, aún caminando.
                  —M-Me preocupa un poco Hanako… nunca antes nos habíamos separado así desde lo de la ciudad —confesó triste la chica.
                  —No te preocupes…—dije animado, colocando mi mano en su hombro a la par que le daba varios golpecitos amables—sé que Takeru la cuidará sin problemas—sentencié sonriendo, a lo que Harumi sonrió ahora más calmada, continuando con nuestro camino.

                  Las horas de silencio y calma así pasaban, hasta que nuevamente me percato en Harumi luego de obviar por un buen rato el que esta estaba empezando a caminar más lento. Se estaba cansando… pero no lo quería admitir simplemente porque no quería molestarme, por lo que decidí que, a pesar de que solo faltara un tercio del viaje para llegar a la ciudad, era mejor descansar en donde estábamos… a lo que ella se negó, pero no puso mucha resistencia que digamos, ya que era obvio el cansancio que sentía por todo el tramo recorrido.

                  Atardecía… ya para aquel entonces había encendido una fogata y habíamos colocado las mantas que traíamos al lado de esta, a la vez que Harumi, sentada en una, estaba untándose una crema en sus pies, los cuales tenían varias ampollas por la poca costumbre a las largas caminatas que la chica poseía, a lo que yo reí un poco por lo mismo, fastidiándola levemente, siendo mis pequeñas risas mi única reacción… sin embargo, mi abrupto silencio tras aquel feliz momento extrañan por unos instantes a Harumi




                  Todo fue demasiado repentino… y para nada premeditado de mi parte… como si del azar se tratase, mi risa hacia Harumi se cortó casi al instante, a lo que esta se extraña completamente cuando comienzo a sonrojarme fuertemente, a tal punto que empiezo a sudar y “descontrolarme” de ciertas maneras.
                  —¿Q-Qué ocurre?—dijo nerviosa Harumi, notando mi “drástico” cambio de actitud.
                  —N-No sé qué me pasa…—dije completamente nervioso, enrojeciéndome y excitándome cada vez más, a lo que de la nada mis ojos se abren al máximo cuando comienzan a llegar a mi mente las emociones y pensamientos de Takeru.
                  —Dios…—empecé a decir sudando a mares mientras veía y "experimentaba", todo lo que "hacía" Takeru en aquel momento con Hanako —¡Sal de mi cabeza maldito degenerado! —gritaba mientras me tapaba los ojos instintivamente, pensando que con eso se irían las imágenes…

                  Pero no… incluso se volvieron más nítidas luego de aquello.







                  Pasó una hora… completamente vergonzante, a lo que mi cuerpo terminó finalmente en el suelo a la par que mi piel expelía vapor desde todas las partes imaginables, con mi rostro completamente ruborizado, ya fuera de combate, a la vez que un poco de sangre goteaba de mi nariz y mis ojos estaban completamente en blanco.

                  Pasaron unos minutos luego de que las cosas comenzaran a calmarse, para después solo comenzar a sentir una gran culpa… sintiéndome como un metiche luego de haber prácticamente presenciado todo lo que Takeru y Hanako hicieron aquella tarde.

                  Harumi, la cual seguía sin entender nada, solo dejó que me retorciera en mi incomoda y vergonzosa excitación, mientras yo estaba intentando el no ver aquellas imágenes y sentimientos tan vergonzantes, a lo que esta se dio cuenta que, fuera lo que fuera, finalmente había acabado una vez que vio mi calmado cuerpo recostado dándole la espalda, por lo que esta comenzó a acercarse hacia mí, esperando una respuesta.
                  —Tsch…—bufe a la par que empezaba a limpiarme la sangre de la nariz—ese imbécil no sabe controlarse…— dije al aire, fastidiado.
                  —¿Te refieres a Takeru?—preguntó curiosa Harumi—¿Están bien?—volvió a preguntar, ahora un poco preocupada, solamente para escuchar un par de carcajadas malhumoradas de mi parte.
                  —La están pasando muy bien—dije sarcásticamente.
                  —Déjate de andar con rodeos—empezó a decir Harumi, ahora un poco más molesta —¿Qué ocurrió? — pidió saber la chica de ojos verdes.
                  —Digamos que… tal vez necesitemos conservar la cama pequeña—declaré aún fastidiado, a lo que Harumi se quedó pensando unos segundos mis palabras, tratando de analizar la indirecta que le dije, para luego poner sus manos en su cara, colocándose totalmente roja una vez que se dio cuenta.
                  —¡¿N-No me digas qu-que?!—dijo Harumi totalmente pálida y roja—¡¿Takeru y Hanako están…?!— empezaba a captar la situación la chica.
                  —Hmph…—dije ya fastidiado recordando lo que sentí hacía unos momentos—no… ya no, ahora se quedaron dormidos al parecer—reconocí ahora mucho más molesto que antes.

                  Harumi, aún impactada por el "movimiento" que había hecho su amiga hace unos momentos, sin saber si sentirse alegre o "celosa" por su amiga, se fijó en mi molestia para después acercarse un poco más a mí, preocupada.
                  —Oye… no te lo tomes tan mal, al fin y al cabo se querían desde hace mucho y ahora fue el primer momento que tuvieron a solas…—dijo en un tono más apacible mesclado con fastidio, pensado que yo estaba enojado por lo que estaba haciendo Takeru.
                  —¿Crees que estoy enfadado por enterarme de que Takeru y Harumi lo hicieron?—dije directamente, lo que causó cierta incomodidad en Harumi—no pienses mal de mí, no estoy enojado por eso, pero…—dije, para después dejar un breve momento de silencio—no quería ver todo lo que ocurrió entre ellos en ese momento… ese… es especial—dije ahora un poco triste—me siento muy mal por haber prácticamente sentido lo que solo Takeru debió sentir con Hanako—reconocí cabizbajo—solo quiero llegar rápidamente a la ciudad para poder saber cómo controlar esta conexión que tengo con Takeru, y poder evitar seguir inmiscuyéndome en su vida cuando no lo quiero así— afirmé triste y serio, dejando nuevamente varios segundos de silencio entre Harumi y yo tras aquellas palabras.
                  —Ey…—empezó a decir Harumi ahora con un tono más amable, la cual entendía un poco mi malestar—sé que no pudiste evitar experimentar los sentimientos de Takeru… pero tienes que entender que tampoco es tu culpa —me intentaba ayudar la chica, a lo que yo me giraba hacia la misma, aún sin un cambio de actitud —Takeru no es tonto, él habrá sabido que tú podrías quizás sentir lo que él en ese momento, pero…. él confía en ti y sabe que podrás separar esos sentimientos que vivió con Hanako, con los tuyos; él no te ve como un metiche en su vida, él te ve como una familia en la que confía, incluso en su momento más íntimo —declaró finalmente Harumi.

                  Eso último me dejó sin palabras... Takeru confiaba en mí, sabía que ese momento era de él y solo de él, y el que yo también lo haya sentido no lo volvía mío. Él me confió su momento de intimidad, sabiendo que podría actuar de manera correcta a la situación, aunque admito que aún me sentía avergonzado por haber visto lo que vi, sabía que debía dejar ese sentimiento de vergüenza por uno de felicidad hacia mi amigo, que ahora es libre de amar y expresar su amor hacia Hanako…
                  —"Ahora quien es el degenerado…"—dije en mi cabeza pensando en Takeru, riéndome levemente —"No negaré el que me sentí incomodo por las cosas que acabo de ver, Takeru"— seguía pensando—"Pero eres mi amigo… y también confió en ti. Ya no volveré a sentirme avergonzado por tus sentimientos, los asumo con felicidad hacia ti, porque lo que sentí no fue solo excitación y placer, también sentí tu amor hacía Hanako, así que a pesar de que nuestras emociones estén unidas y que tarde o temprano experimentemos estas emociones especificas del otro, agradezco que me confíes tus emociones y experiencias, te prometo que las protegeré y las guardaré con recelo y madures, porque esos sentimientos son tuyos y solamente tuyos…. y me los confiaste. Gracias por confiarme tus emociones Takeru, tu sabes que yo también te confío las mías…"—terminé finalmente de pensar, esperando que aquel mensaje llegara a Takeru de igual manera.








                  Mientras aún era de noche en aquel bosque, los ojos de Takeru empezaron a abrirse levemente, escuchando unas palabras en su mente que tarde o temprano esperaba recibir, ya que sabía que yo sentiría y experimentaría de cierta manera todo lo que habían hecho él y Hanako aquella tarde, a lo que solo bufó sonriendo, para después volver a cerrar los ojos y quedarse dormido al lado de la Lopunny…







                  —¿Y bien?— preguntó Harumi, suponiendo el que yo le había mandado un "mensaje" a Takeru.
                  —Gracias por lo que me dijiste antes—me giré hacia la chica a la par que sonreía y le colocaba una mano sobre su cabeza—creo que ya pude corregir mis incomodidades hacia los sentimientos de Takeru, los reconozco… y le prometí que los guardaría y protegería— declaré, feliz.
                  —Me alegra oír eso—dijo sonriendo Harumi, a lo que simplemente comenzó a gatear hasta donde estaba su manta, para después recostarse —mejor descansa, mañana será un largo día…—mencionó la chica, cerrando los ojos para después comenzar a dormir pasados unos minutos luego de ello.

                  Yo de igual manera me recosté sobre mi manta, solamente para después empezar a mirar las estrellas de aquel cielo nocturno, a lo que nuevamente me empezaba a abordar una enorme felicidad en mi interior proveniente de Takeru en su dormir, sin embargo, no era solamente de él…

                  También era mía…

                  Ahí fue cuando entendí que las cosas que sentí, ya sea excitación o placer, eran completamente mal infundadas… el único sentimiento que predominaba en Takeru era el amor, y ese amor lo único que debía producir en mi era felicidad hacia Takeru; él no me estaba confiando cosas tan banales como el placer o su experiencia sexual; él me estaba confiando el mismo amor que sentía hacia Hanako, a lo que nuevamente acepté guardar con decisión, a la vez que mis ojos comenzaban a cerrarse lentamente ante aquel hermoso cielo estrellado, para luego quedarme profundamente dormido.








                  El día empezó temprano nuevamente… Harumi, ya más descansada, se levantó incluso a la misma hora que yo, con todas sus energías revitalizadas; desayunamos pan con galletas que habíamos traído de la casa a lo que, una vez finalizado lo anterior, empezamos nuevamente a caminar hacia la capital.

                  Estábamos a más o menos un kilómetro de llegar pasados unas cuantas horas de caminata, cuando de repente Harumi me detiene, agarrándome del brazo.
                  —¡Espera!—dijo de un salto Harumi sorprendiéndome un poco ante el sorpresivo acto.
                  —¿Qué ocurre?—pregunté extrañado, para después notar como Harumi comenzaba a sacar dos mantas negras de su mochila.
                  —Ten, usa esto…—dijo a la vez que me pasaba una—fueron las que tuvimos que usar Hanako y yo cuando escapamos de aquí para no atraer sospechas, creo que sería mejor que las usáramos ya que mi cara y la tuya las deben de conocer bastante bien la gente que trabaje con mi padre, que no son pocas; además… mi padre puso una recompensa para quien lograra capturarme y llevarme devuelta con él— reveló, ahora un poco más preocupada.
                  —Supongo que tienes razón…—reconocía la vez que comenzaba a colocarme la manta encima, tapándome un poco la cara con la misma—que bueno que te diste cuenta, si no quizás la hubiéramos pasado mal entrando a la ciudad— reconocí sonriendo, un poco apenado por mi ignorancia ante la seriedad de entrar a la capital.

                  Luego de cubrirnos lo mejor posible, entramos a la ciudad, obviamente por la parte baja, a lo que después de ello Harumi comenzó a guiarme por un laberinto de calles y entradas, haciendo que me alegrara cada vez más el haberla traído conmigo en aquel momento, si no… he de admitir que nunca hubiera podido encontrar aquella biblioteca que mencionó.

                  Pasados varios minutos, el final de un callejón puso un fin a nuestro caminar, en el cual se encontraba una puerta de metal a uno de los costados de este. Harumi se quedó pensando un poco, para después girarse hacia mí, seria.
                  —Escúchame, quiero que sepas que a muy pocas personas se les deja entrar a este lugar, de hecho es una suerte que a mi familia se les deje, pero en el momento en que toque esa puerta, mi papá sabrá que estamos aquí y nos intentará atrapar—dijo seria Harumi—tenemos que encontrar una manera de entrar si ser vistos—sentenció pensativa y preocupada.
                  —Hmm…—pensé un momento—¿Quién cuida la puerta cuando alguien entra?—le pregunté a Harumi—¿O son más de uno o una? — volví a preguntar.
                  —Solo un guardia, luego de que uno abre la puerta y te deja entrar, cruzas un pasillo en el que al final de este llegas a la biblioteca, y ya una vez ahí es más fácil evadir a las personas, pero el problema es el guardia…— explicaba y reconocía Harumi.
                  —Creo que tengo una idea…—dije casi al instante, sorprendiendo a Harumi de que la tuviera tan rápido.
                  —Te escucho—dijo con un poco de duda la chica.
                  —De hecho es bastante simple—dije, extrañándola un poco—solo hay que esperar a que el guardia abra la puerta y después entrar, no es tan complicado— reconocí entre algunas risas, confiado y decidido, mientras que Harumi solamente fruncía el ceño a la par que levantaba una ceja.
                  —Ryo, sé que puedes ser fuerte pero…— Harumi iba a continuar, si es que mi mano no se posa en su hombro.
                  —Creo haberles dicho que también sé mis trucos, Takeru no es el único que entrena, confía en mí—reconocí ahora con una leve sonrisa, dejando callada a Harumi por el momento, la cual solamente se sonrojó levemente a la par que miraba hacia otra dirección, ya que no tenía razones para no confiar en mí, pero estaba más que claro el que no lo diría tan abiertamente.
                  —Pero… ¿Cómo harás que el guardia habrá la puerta? Generalmente son los que quieren entrar los que la abren con una llave que tienen—preguntó Harumi a lo que pasaron varios segundos, en los cuales intentaba pensar en una solución, llegando finalmente con una posibilidad.
                  —Dijiste que tu padre puso una recompensa por ti, ¿Cierto?—pregunté.
                  —Sí—respondió Harumi.
                  —¿Es mucho dinero?—volví a preguntar.
                  —Para alguien que vive en la parte baja de la ciudad… bastante— reconoció Harumi.



                  —Entonces… ¡Creo saber que hacer!—sonreí con seguridad.





                  Muy bien queridos lectores… aquí finaliza la segunda parte del tercer capítulo :3, espero les haya gustado, se vendrán cosas bastante Hardcore, advierto eh? No pongo esa palabra porque sí no más jajajja, nuevas cosas se descubrirán, la familia no tendrá tantos momentos pacíficos como los vistos, y paso a paso, el real antagonista lentamente comenzará a hacerse presente en la trama >:3.

                  Esta semana… no hubo comentarios (T-T omaiga, ya… ya… estoy llorando en una esquina T-T-T) Bueno… igual puede ser entendible, mis caps son bastante largos y… y… bueno, también ustedes deben estar ocupados.

                  ¡Sin embargo!, a pesar de no haber comentarios, si realizaré una mención a [MENTION=58147]Lisacabot[/MENTION]: awwwwwwwwwwwwwwwww te agradezco mucho que votaras por mi fic, a pesar de no creer ganar a estas alturas, tu voto para mí valió por cien <tres me alegra tener a alguien que piense así de mis escritos, mucho love para ti de mi parte :3

                  Eso sería todo de momento, disfruten de la lectura y… ¡Nos vemos en la siguiente parte! :D

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                  • #24
                    Capítulo 3: Consiguiendo el equilibrio (Parte 3)

                    Pasaron unos minutos luego de dichas aquellas palabras mientras que, desde el otro lado de aquella metálica puerta, el guardia se exalta escucha unos cuantos golpes en la puerta, a lo que se levanta de una pequeña silla de madera en la cual estaba sentado, para después abrir una rendija en la misma puerta para así poder ver quién era, a lo que sus ojos se abren por completo cuando estos se percataron de Harumi, la cual se había sacado la capucha para poder así dejarse ver, sorprendiendo el guardia.

                    Harumi no dijo nada… su asustada mirada junto con el temblar de sus labios era más que suficiente como para demostrar lo “indefensa” que se encontraba en tal situación, a lo que su miedo no hizo más que aumentar luego de escuchar claramente como la puerta comenzaba a abrirse bruscamente…

                    Ni siquiera hubo una presentación o saludo… el dinero que se le daría a aquel hombre por la captura de Harumi era tal, que la avaricia no hizo más que actuar en contra de su raciocinio, haciendo que el mismo actuara sin pensar y se abalanzara al instante hacia Harumi una vez la identificó, mientras que un rostro completamente imbuido en la codicia era el único que la chica observaba.

                    A la vez que su mejilla derecha era completamente deformada por mi puño luego de lanzarle un golpe, habiendo estado oculto apegado en la pared a un lado de la entrada.

                    No fue suficiente como para noquearlo… aquel sujeto de prominente estatura se tambaleó, levemente aturdido por lo sorpresivo del golpe, intentando recobrar la compostura ante el ataque, pero solo para después recibir dos sucesivas cachetadas a ambos lados de su cara, causando con ello que este perdiera el equilibrio…

                    No sin antes… volver a recibir otro golpe directo en su rostro.

                    Aquello fue lo último… la sorpresa, mezclada con la exactitud de los golpes, fueron suficientes como para dejar completamente inconsciente al guardia, siendo su cuerpo cayendo al suelo, lo que puso un fin a aquel álgido momento, a la par que Harumi había dado unos pasos hacia atrás, bastante asustada ante aquel breve momento.
                    —A veces no se basta solo con tener fuerza…—reconocí, dando la indirecta de la posibilidad de ganarle a una persona si es que se sabía ocupar la situación adecuada, a lo que Harumi solo miró hacia otro lado, un poco avergonzada luego de haber insinuado el que quizás no hubiera sido capaz de pelear contra el guardia—bueno… mejor vámonos, tenemos que encontrar ese libro— volví a decir a la vez que me cubría nuevamente el rostro con la manta, a lo que Harumi me siguió no sin antes cerrar la puerta luego de que volviera a entrar al guardia y dejarlo sentado en su silla—no creo que este inconsciente por mucho tiempo, tenemos que apresurarnos—dije a lo que Harumi asintió.

                    Pasado aquello, un largo y angosto pasillo se nos presentó, con características simples, paredes de cemento y suelo y techo de madera, caminamos por unos cuantos minutos, hasta que finalmente dimos con la enorme biblioteca, en la cual, más de alguna persona se encontraba en el interior.
                    Sígueme—me susurró Harumi al instante, a lo que asiento sin rechistar a las órdenes de la chica.

                    Harumi me condujo por otra serie de laberintos dentro de esa biblioteca, esquivando cualquier contacto con las demás personas, escondiéndonos entre los estantes de libros. Caminamos unos minutos, cuando Harumi se detiene finalmente delante de un estante bastante viejo y agrietado, a lo que la chica comenzó a buscar un libro en específico, suspirando aliviada pasados varios segundos de silencio luego de que esta finalmente lo encontrara, yendo al instante hacia mí con el libro en mano.

                    Tenía la tapa bastante deteriorada… lo único que se podía leer era la palabra "Aura" escrita sobre él. Lo escondí debajo de mi manta, ya sabiendo que no nos quedaría mucho tiempo en aquel lugar, poniendo mi fe en Harumi en que aquel libro nos serviría. A lo que ambos empezamos a marchar hacia la salida rápidamente, a lo que, cuando llegamos nuevamente a donde aún reposaba el guardia, me extraño cuando Harumi se detiene antes de salir, a la par que se le quedaba mirando por unos segundos.
                    —¿No crees que cuando despierte alertará de que anduvimos por aquí?—preguntó preocupada la chica.
                    —No te preocupes—dije extrañándola—no creo que se acuerde de mucho, aunque… si lo hace… nosotros ya estaremos lejos de acá—reconocí, a lo que Harumi simplemente me asiente, aún con la misma preocupación reflejada en su mirada, para después salir conmigo de aquel lugar.

                    Luego de cerrar aquella puerta y comenzar a alejarnos de la misma, no tardé mucho en preguntarle a Harumi si es que le molestaba el que fuéramos al pequeño mercado de la parte baja de la ciudad, extrañándola levemente en el momento en el que se lo pregunté, solamente para asentir luego de unos segundos, agradeciéndole en respuesta.

                    Tardamos unos minutos en llegar, no pasando mucho cuando finalmente veo una de las cosas que estaba buscando, a lo que fui directo a la tienda donde lo vi y lo compré con parte de mis ahorros que había juntado durante aquellos meses; era un mediano bolso de cuero que, además de andarlo buscando para comprar hacía bastante tiempo, me vino de lujo para llevar el libro que sacamos de la biblioteca. Lo compré y me lo colgué al hombro, guardando el libro en él.
                    —¿Eso es lo último que querías ver?—pregunto Harumi a mi lado.

                    —Aún falta otra cosa…—respondí ahora observando a nuestro alrededor, intentando encontrar la tienda donde podrían vender “aquello”.

                    —¿Qué?—preguntó ya más curiosa la chica.

                    —Una manta de dos plazas— reconocí finalmente, exaltando casi al instante a Harumi.

                    —¡¿Eh?!—dijo sorprendida y un poco fastidiada—¿Y por qué piensas gastar el dinero en eso si ya tenemos mantas suficientes en la casa? —preguntó con sus brazos cruzados y malhumorada, sin entender la necesidad del comprar.

                    —Solo tenemos mantas de una plaza, y creo que cuando lleguemos habrán dos personajes que no van a querer dormir separados—dije mirando con una ceja levantada haciéndole entender a Harumi que me refería a Takeru y Hanako, a lo que ella sonrió sonrojada luego de entender la situación.

                    —Creo que tienes razón… —dijo alegre Harumi, a la vez que comenzaba a taparse la boca por las risitas que mandaba al volver a alegrarse por su amiga, por finalmente ser la pareja de Takeru.

                    Seguimos caminando por el mercado, a lo que no tardamos mucho en encontrar una tienda en donde vendían varias mantas de distintos tamaños, aunque eso sí no me alcanzaba con mis ahorros, pero Harumi me prestó un poco del dinero que había ganado ella con Hina, ya que tampoco podía negar el que también quería comprarles aquella manta a su amiga y a Takeru.

                    Una vez que Harumi me prestó el dinero suficiente para comprar, me quedé en la tienda buscando la manta adecuada, a la vez que la chica comenzaba a divagar con la mirada aquel sector del mercado, a lo que una pequeña tienda de flores que estaba atrás de donde estaba la tienda de mantas llamó completamente su atención a lo que, sin poder resistirse a la belleza de aquellas plantas, fue a contemplarlas un instante, separándose de mi lado con ello.

                    Pasaron unos minutos, mientras que yo comenzaba a tener unos cuantos problemas en elegir la manta adecuada ya que varias estaban levemente dañadas, por lo que intentaba escoger la mejor. Mientras el tiempo pasaba, Harumi estaba aún más hipnotizada al color y forma de las flores y rozas las cuales se hallaban en gran cantidad dentro de varios recipientes puestos sobre una larga mesa bajo un toldo donde un hombre de baja estatura y avanzada edad era el dueño.

                    Harumi simplemente se agachaba levemente para estar más cerca y poder oler el aroma de las flores, mientras que el anciano a su lado, al ver que la chica no mostraba interés por comprarlas de momento, comenzó a atender a otras personas que de igual manera se encontraban a algunos pasos de la chica.

                    Todo fue en silencio… Harumi ni siquiera pudo llamar la atención de alguna manera una vez que sintió el fuerte punzón en su espalda baja, a la vez que una mano rápidamente comenzaba a tapar su boca, irguiéndola al instante

                    Siendo un hombre de rostro cubierto… el único que se encontraba a sus espaldas.
                    Si dices alguna palabra, ya sabes lo que sucederá, preciosa…—dijo con un tono depravado el hombre a las espaldas de Harumi, a lo que esta simplemente alcanza a abrir sus ojos por el miedo ante lo que iría a ocurrir, intentando posar su mirada hacia el vendedor de las flores… implorando de cualquier manera el que este se fijara en la chica y pidiera auxilio.

                    A lo que el alivió en la chica llegó al máximo en el momento en el que dicho vendedor la ve…

                    Para después derrumbarse completamente cuando el mismo simplemente se hace el desentendido e incluso llama nuevamente la atención de las otras personas que se encontraban a su alrededor, las cuales ignoraron por completo a Harumi… a la par que esta era llevaba con brusquedad y silencio hacia un cercano callejón.







                    —¡Gracias por la manta!—dije alegre al vendedor una vez que finalmente había encontrado la mejor manta posible para Takeru y Hanako, a lo que la persona que las vendía se despide de igual manera por lo que, luego de separarme de la tienda, empecé a mirar a mis alrededores para buscar a Harumi luego de darme cuenta de que esta ya no estaba a mi lado, sin resultado.

                    Me empecé a preocupar… no la podía encontrar entre toda la gente que había en el mercado, y no podía llamarla, porque su nombre la delataría. La impaciencia y preocupación me abordaba cada vez más rápido, a la par que lentamente comenzaba a imaginarme lo peor; que la hubieran capturado o algo por el estilo. No sabía qué hacer, incluso intenté ubicarla mediante el aura, pero era inútil… habían demasiadas personas y cualquier rastro de aura que hubiera de ella, la borraban la de los otros.

                    Tarde o temprano me di cuenta que alterándome no conseguiría nada… por lo que comencé a pensar, intentando calmarme; cuando vi las flores… pensé que podría haberse interesado en ellas, a lo que al instante me dirigí hacia las mismas por si el vendedor la hubiese visto.
                    —Señor, ¿Vio pasar a una chica de cabello café y de ojos verdes por aquí?—pregunté repentinamente, sin siquiera presentarme al hombre, el cual al instante posó su mirada sobre la mía, simplemente para después negar repetidas veces, comenzando a ignorarme y para después atender a otras personas a mi lado…

                    A la par que… por primera vez… sentía la mentira existente en el aura de otro.
                    ¡Dime!—grité enfurecido una vez que alcé mis manos bruscamente hacia el anciano a la par que empezaba a tirar de su camisa, a lo que el anciano, después de terminar completamente aterrado por mi reacción, levantó temblorosamente una mano, para después apuntar hacia un callejón cercano. No lo pensé dos veces, solté al anciano con una brusquedad lo suficiente como para botarlo y para después salir corriendo hacia aquel callejón, no sin antes notar como varias personas soltaban sus respectivos insultos hacia mi persona luego de la “inexplicable” razón del por qué había tratado de tal manera a un hombre mayor, pero ignorándolos completamente… no tardando mucho en adentrarme finalmente en aquel callejón.








                    Cuando Harumi fue capturada por ese misterioso hombre, el muy degenerado empezó a amarrarla por manos y piernas una vez alejados de cualquier mirada indeseada en aquel callejón, para después comenzar a sacarle la ropa, dejándola completamente desnuda, a su merced…

                    Resultaba que, por informantes, los hombres que trabajaban para el padre de Harumi lograron saber que ella y yo habíamos entrado a la ciudad, por lo que enviaron a varias personas a capturarnos para luego entregarnos.

                    Claro, entregarnos… pero no especificaban en qué condiciones nos podían entregar.

                    Aquel hombre no mostraba una gota de moral o piedad… lentamente empezaba a tocar a Harumi, a la vez que comenzaba a acercar su boca hacia el cuello de la misma para después morderla y lamerla, no tardando mucho en finalmente poner su mano izquierda sobre el seno de la chica. Harumi, aún amordazada, solo lloraba a la vez que gemía por la pena y la impotencia, deseando poder gritar mi nombre con la esperanza de que escuchara. El degenerado de a poco iba bajando su mano libre, deslizándola sin piedad por el vientre de Harumi.

                    La chica se rendía… aquel acto tan profano iba a ocurrir, mientras que las lágrimas recorriendo por sus mejillas solo eran una mera forma de representar el dolor que la mujer experimentaba en aquel momento.

                    La mano estuvo a pocos centímetros de llegar hasta la zona en la que todos están pensando… sin embargo, incluso Harumi se extraña cuando dicha mano se detuvo de un momento a otro, a la vez que de la nada el mismo empezaba a alejar su lengua del cuello de la chica al igual que separaba levemente su otra mano de su seno.

                    Harumi abrió los ojos, aún llenos de lágrimas, solamente para posarlos sobre una oscura silueta encontradas a las espaldas de aquel hombre… a la vez que esta se encontraba rodeada por una manta de aura completamente oscura, mientras agarraba la mano del violador que aún estaba a pocos centímetros de tocar la zona íntima de Harumi.
                    Sabes…— el sádico y oscuro tono de mi voz comenzó a emerger, mientras quebraba la mano del hombre el cual se encontraba completamente paralizado por el dolor —creo que eres la primera persona en hacerme enojar…—dije a la par que lo levantaba con un solo brazo, para después arrojarlo hacia el suelo a mis espaldas, aún sujetando su brazo, quebrándoselo por completo a su vez debido a no habérselo soltado, a lo que el hombre solo deja escapar un grito el cual fue opacado por el mismo bullicio del mercado.

                    Aquel hombre, mientras lo tuviese sujetado de esa manera, sabía que se quedaría quieto con el simple supuesto del dolor que le debía estar causando… a lo que saqué un cuchillo que este traía en su pantalón, para después cortar las cuerdas que estaban sujetando las muñecas y pies de Harumi, sacándole además la tela de la boca.

                    La chica no dijo nada… solo estaba paralizada, a la par que el miedo y la impotencia solo se veía reflejada en su vacía mirada que apuntaba con horror hacia el hombre que aún se encontraba a mis espaldas.
                    Tsch…—bufé enfadado, a la vez que colocaba mi manta encima de Harumi, a la par que me acercaba a su oreja—cierra los ojos, y tapate los oídos—le dije en susurros, más como orden que como petición; no quería que Harumi viera ni escuchara lo que tenía pensado hacer con el hombre, a lo que solo volví a tomar el cuchillo una vez que Harumi había hecho lo que le pedí, para después girarme y ponerme de pie, tirando la mano del hombre mientras que este aún estaba recostado en el suelo, a la par que este solo comenzaba a reír una vez que posé mi sádica mirada sobre el mismo…

                    —Sé quién eres, Ryo…—dijo el hombre, sin hacer cambiar mi actitud sombría—me ordenaron capturarlos, aunque fallé; sé que los otros no lo harán— reconoció entre leves carcajadas.

                    No pasó ni un segundo luego de que el hombre dijera aquellas palabras, a lo que mi mano agarrando su cuello, a la par que lo levantaba y lo colocaba bruscamente en contra de la pared lo toma por sorpresa, asustándolo levemente.
                    ¿Qué “otros”…?—pregunté, mientras que el hombre no daba señales de responder, viéndose en su temerosa y prepotente mirada, a lo que después de eso simplemente comencé a levantar mi pie derecho y lo puse contra su brazo izquierdo, a la par que empezaba a acercar el cuchillo lentamente hacia su mano.

                    —¿C-Crees que lograras intimidarme con eso?—dijo el hombre intentando reírse, completamente confiado…

                    Para después mandar un grito agonizante en el momento en el que le corté su pulgar luego de que yo escuchara dichas palabras.
                    Escúchame…—le decía al hombre aún con una seria actitud, a la vez que éste me miraba con lágrimas en los ojos, totalmente aterrado e hiperventilado—por cada respuesta que tú no quieras darme ¡Te cortaré otro dedo!—dije gritando al final—y si te niegas cinco veces… bueno, después seguirá la mano y así—dije, riendo sádicamente.

                    Ahora, ¿Qué amigos?, y… ¿A quienes quieren capturar?—pregunté nuevamente al hombre que, cuando parecía que no iba a contestar, nuevamente empecé a acercarme ahora a su dedo índice, causando que el mismo se alarmara casi al instante.

                    —¡Espera! ¡Espera!—gritaba el hombre con lágrimas en sus ojos, deteniéndome en consecuencia —no sé cómo se llaman, pero sí sé que saben todo sobre ti; saben que la hija de ese tipo está contigo junto con la Lopunny y el Lucario. Aprovecharon éste momento en que se separaron para ir a buscar a los pokémon y ya están de camino, lo más probable es que lleguen mañana en la mañana a tu asqueroso pueblo—declaró el degenerado, aún sin cambiar mi actitud sombría.

                    Ya veo… —medité luego de unos segundos de silencio, mientras aun sujetaba al hombre.

                    —¡Oye!—me volvió a gritar—¡Ya te dije todo lo que sabía! ¡Déjame ir!—me suplicó en gritos, mientras aún salían lágrimas de sus ojos por el dolor de haber perdido su pulgar.

                    En aquel momento nuevamente volvía a girarme hacia Harumi, la cual aún se tapaba los oídos y mantenía sus ojos cerrados… a la vez que las lágrimas no paraban de salir de los mismos.

                    Fue entonces ahí… cuando la poca ira que se había desvanecido en mí, fue devuelta con el triple de intensidad.
                    ¿De verdad?…—lo miré con una mirada que irradiaba muerte, a la par que sonreía—¡¿Por qué debería?! — pregunté completamente enfurecido, comenzando a enterrar lentamente el cuchillo en la muñeca izquierda del hombre… escuchando cada grito de dolor que el degenerado emitía.

                    No sé a cuántas mujeres les habrás hecho esto… pero cometiste un grave error al meterte con Harumi…—reconocí mientras seguía enterrando el cuchillo cortando por completo su mano.

                    Eso fue por tocarle el seno…— dije nuevamente, mientras que el hombre, apenas consiente, me miraba horrorizado —bueno… creo que ya sabes que la siguiente no va a ser tan… "placentera" ¡Cierto!—dije gritando al final, mientras de un golpe corté el primer dedo de la mano derecha.

                    Te burlaste de mi pueblo—corté otro dedo.

                    Amenazaste a Harumi —corté otro dedo con más furia.

                    La amordazaste—otro más…

                    Le quitaste su ropa—corté el último dedo de su mano.

                    Y… como si quisiera aún un mayor sufrir a aquel hombre con el simple hecho de agregar más segundos de espera ante lo obvio, mi ira llega a su punto máximo…
                    ¡Intentaste violarla!—grité enfurecido finalmente, para después cortar por completo la mano.

                    El degenerado quedó tirado en el suelo, ya inconsciente de todo, luego de arrebatarle sus dos manos; me agaché, solamente para después atar un fuerte torniquete en ambos brazos.

                    No quería que el desgraciado muriera, incluso si con atarle aquellos torniquetes no asegurase que el mismo se desangrase hasta morir… al menos le daría una pequeña posibilidad para hacerlo y así poder continuar con su horrible existencia sin sus manos a lo que, ya una vez hecho aquello, simplemente vuelvo a tomar el cuchillo, para después abrir la camisa del hombre y comenzar a escribir a cortadas en su estómago, sin que éste lo notara ya que estaba inconsciente.
                    "INTENTÓ VIOLAR A TU HIJA"… escribí en mayúsculas, subrayando la palabra "intentó".

                    Esperaba con ansias de que le llegara el mensaje… al imbécil que había contratado a esa persona para buscar a Harumi.

                    Los minutos pasaron… el hombre lentamente comenzaba a abrir sus ojos, totalmente pálido, por la sangre que había perdido antes de haberle puesto los torniquetes, a lo que su débil mirada se posó sobré mí, a la vez que me agachaba para después estar a pocos centímetros de su rostro, con la mirada seria y sádica aún reflejada en él.
                    Sabes que aún falta una parte de tu cuerpo que tocó a Harumi… ¿Cierto?—dije a lo que el hombre casi al instante cerró su boca con todas las fuerzas que apenas le quedaban, sabiendo que me refería a la lengua; sin embargo no le sirvió de nada pasado el momento en el que le mandé un golpe con mi puño en su boca de tal magnitud y aquella peculiar fuerza, que terminó rompiéndole su mandíbula; tomé su lengua con mis dedos… para después cortarla sin una sola gota de piedad, arrojándola hacia donde estaban las manos y los dedos cercenados

                    El Hombre, después de mandar un grito mesclado con llantos, se desmayó nuevamente… luego de aquello saqué una botella de agua de mi bolso, y con ella lavarme la sangre de mis manos. Ya una vez limpio, me levanté y vi a Harumi, la cual aún se encontraba a como la había dejado… tomé sus muñecas suavemente, asustándola un poco, pero relajándose levemente luego de detectar que era yo el que la tocaba, a lo que me acerco lentamente a su oreja, para después comenzar a susurrarle:
                    No abras los ojos…— le dije en susurros… a lo que ella simplemente asintió.

                    La tomé en brazos junto con su ropa, me aseguré de taparla bien y me marché de ahí con bastante velocidad. Sabía que Takeru estaba en peligro y tenía que volver pronto al pueblo.

                    Anochecía… me encontraba en las afueras de la ciudad con Harumi en brazos, y seguí caminando un poco más para que nadie la viera, la dejé suavemente en el suelo, solamente para ver que estaba completamente petrificada, tiritando por el frio de aquella helada noche…

                    Ni siquiera daba indicios de moverse o al menos ponerse un poco de ropa… el miedo aún la controlaba… y en aquellos momento lo único que podía hacer era apretar aún con más furia mis puños, a la par que deseaba causarle aún más dolor a aquel hombre que había intentado violarla.

                    Luego de darme cuenta de que ella no se movería, no tardé mucho en empezar a vestirla sin ninguna gota de vergüenza… ya habían pasado demasiadas cosas como para sentir aquello, o cualquier otro sentimiento que no fuese la misma ira...

                    No tardé mucho en ponerle su ropa, y ya una vez hecho ello tomé todas las cosas y la subí a mis espaldas, acto el cual ella no puso objeción… para después empezar a correr a una gran velocidad hacia el pueblo.

                    Solo deseando el poder llegar a tiempo.

                    Mis piernas no se cansaban, hubo un momento en el camino en que me preguntaba qué era lo que había ocurrido conmigo, todo ese odio, esa sed de venganza, no eran propios de mí… pero no me arrepentía de nada, en ese momento aún estaba cegado por el mismo odio.

                    Empezaba a amanecer, estábamos a unos minutos de llegar al pueblo, mientras seguía corriendo a una gran velocidad. Empiezo a concentrarme para intentar localizar el aura de Takeru, pero me alivio de encontrarlo aún a salvo en la casa, junto con la de Hanako; sin embargo, mi tranquilidad no duro mucho… ya que de repente puedo ver al aura de Takeru levantándose yendo a abrir la puerta, al parecer y por lo que sentía esperaba abrirme la puerta a mí, pero yo sabía que eso era imposible… intenté ver el aura de las personas que estaban detrás de la puerta, pero por una extraña razón no veía a nadie. Empecé a alarmarme ante lo obvio, únicamente para aumentar lo más posible mi velocidad, a la vez que más ira abordaba mi corazón.
                    "Takeru… por favor resiste"—pensé enfurecido.









                    "Devuelta en la casa donde estaban Hanako y Takeru en el momento en que éste último abrió la puerta"

                    Takeru estaba sin palabras, la fuerza del brazo que lo sujetaba no era tanta, pero por una extraña razón sentía que empezaba a perder sus fuerzas rápidamente, a lo que sin pensarlo y con todas las fuerzas que apenas le quedaban, levantó su pie dándole una débil patada al brazo que lo retenía, que fue lo suficientemente fuerte como para que lo soltara. Takeru dio un salto hacia atrás protegiendo instintivamente a Hanako, la cual se había despertado por la conmoción mientras aún estaba tapada por las sabanas.
                    —Vaya…—decía una de las tres personas que entraban a la casa, que al parecer estaban cubiertas en su totalidad por una especie de armadura negra y delgada—quien diría que la Lopunny abriría las piernas en la primera oportunidad…— declaró jactancioso aquella voz masculina.

                    Esas palabras… Takeru explotó en ira a lo último que dijo el hombre, a lo que se abalanzó hacia el mismo con una increíble velocidad, para después darle una patada directa a su cuello, aún más fuerte que la que le había dado al Machoke en el incidente del mercado…

                    Solo para ver como su negra pata se posó sobre el cuello hombre, el cual ni siquiera se movió un centímetro luego de recibir el ataque.
                    —Dios…—dijo el mismo hombre—nos estas poniendo las cosas muy fáciles, Lucario—reconoció nuevamente a la par que tomaba la pierna de Takeru al instante en el que su pie chocó con su cuello, a lo que nuevamente Takeru sintió cómo sus energía se iban, pero ahora de una manera mucho más brusca… a la vez que el hombre lo arrojaba hacia el suelo, aún sujetándolo… mientras que Takeru no podía hacer absolutamente nada ante la debilidad que lo abordaba.

                    —Ya tenemos al Lucario—dijo otro hombre—ahora la Lopunny — decretó.

                    —Esperen…—una femenina voz ahora se hacía presente… llamando la atención de Takeru y Hanako por lo siniestra de la misma—me temo que eso no será posible…— declaró, extrañando a los hombres que la acompañaban.

                    —¿Eh?—se extrañaron los otros dos hombres, a la vez que estos se giraban hacia la mujer—¿y por qué?—preguntó el que estaba sujetando a Takeru.

                    —Por un razón el jefe quería al Lucario…—dijo la mujer a la vez que se giraba hacia sus compañeros—la Lopunny era meramente un capricho que había pedido el otro tipo junto con su hija; no tenía ningún problema en entregárselas, pero…—dijo la mujer mirando a la Lopunny que aún estaba tapada en las sabanas, un poco avergonzada y asustada—no podemos permitirnos que exista otro ser con el aura de este Lucario —sentenció a la vez que sacaba un cuchillo de su cinturón, para después comenzar a acercarse a Hanako sin titubear.

                    Takeru, apenas consciente, miró la escena totalmente aterrado y, a pesar de no tener energías, alzó su mano hacia la humana que se dirigía a Hanako, para después empezar formar una débil esfera aural con la misma, llamando al instante la atención de los dos hombres junto con la mujer, los cuales lo observaban levemente impresionados.
                    —Vaya…—dijo el hombre que sostenía a Takeru—aún es capaz de liberar aura a pesar de que lo estoy tocando…—sentenció un poco asombrado, para luego simplemente posar sobre Takeru sus dos manos fuertemente en su espalda, a lo que la esfera aural empezó a disminuir de tamaño, hasta finalmente desaparecer, haciendo que Takeru comenzara a sospechar lo que ocurría…

                    Sus trajes bloqueaban su aura.

                    Takeru no podía hacer nada, solo veía la horrenda escena que se formaría a continuación, a la vez que la impotencia de no poder proteger de nuevo a Hanako lo abordaba sin piedad…

                    Se hizo un silencio… Takeru no sintió nada, ni siquiera era capaz de sentir el aura a su alrededor al estar siendo tocado por la armadura de aquel hombre; la mujer comenzaba a agacharse… para después intentar sujetar a la Lopunny la cual de igual manera intentó atacar a la mujer, sin resultados luego de pasar exactamente lo mismo a como fue con Takeru… terminando completamente apresada y debilitada por la mujer, la cual tras aquello solo levantó su cuchillo… para después empezar a bajarlo con fuerza hacia la Lopunny.

                    Takeru no despegó su vista de Hanako, pensando que su vista aterrada sería lo último que vería de ella, a la vez que las lágrimas empezaban a emerger lentamente de sus ojos rojos.

                    Todo se volvió negro a partir de entonces… el sonido de la puerta explotando se escuchó, a lo que una entidad hace su aparición a la par que la misma se movía a una velocidad aún más rápida que la de Takeru para después, con una sola patada, sacar a volar a la mujer que estuvo a pocos centímetros de matar a Hanako, chocando con los otros dos hombres, pero la fuerza fue tal que también los arrastró con ella, sacándolos a todos de la casa.

                    Takeru no pudo ver nada, solo pudo identificar quien había dado el golpe cuando aquel ser se quedó quieto…

                    Solo para verme a mí, envestido por un aura negra.

                    El Lucario estaba petrificado, nunca había sentido ese odio en mí; empezó a sudar a la par que se sentaba y arrastraba hacia atrás instintivamente, asustado.
                    Takeru…— mi voz nuevamente volvía a hacerse presente, con una actitud parecida a cuando ataqué al hombre que tocó a Harumi—Protege a Hanako y Harumi—ordené fríamente, para después comenzar a caminar en dirección hacia donde estaban las personas que había sacado de la casa, pasando por el lado de Takeru que aún estaba petrificado por mi presencia, él cual aún tenía dudas de “quién” era el que había llegado...

                    Ese no era yo.

                    Caminé a paso lento hacia donde estaban las tres personas, de las cuales solo la mujer empezó a levantarse, adolorida por el golpe que recibió, mientras que los dos hombres estaban completamente noqueados luego de que sus cabezas impactaran contra el suelo en su caída.
                    ¿Co-Como es posible…?—Empezaba a hablar para sí misma entre quejidos la mujer— no deberían ser capaz de golpearnos con estos trajes…—quería seguir hablando… sin embargo sus palabras se ahogan en el momento en el mi mano la sostiene del cuello, comenzando a ahorcarla a la par que la levantaba del suelo.

                    —Tsch…—bufó la chica, intentando formular palabras—"quizás por la rapidez del golpe mi traje no pudiera bloquear su aura, pero ahora que tiene un contacto directo…"—pensaba la mujer, sin embargo, su pensamiento fue interrumpido por completo por un golpe en su estómago, haciendo que botara saliva por el mismo, a la par que lentamente comenzaba a acercarme hacia su oreja.

                    ¿Crees… que me importa?—dije en un susurro sorprendiéndola, ya que había respondido sus propios pensamientos.

                    Volví a dejar a la mujer en el suelo, aún con todas mis energías, a la vez que comenzaba a rodear su cuello y mentón ahora con mis dos manos, dejando claras mis intenciones de rompérselo…
                    Todos ustedes… se metieron con mi familia… —dije con una mezcla entre tristeza y sed de sangre—Ahora les tocará cargar con las consecuencias… —declaré, empezando a torcer mi brazo, haciendo que la mujer simplemente cerrara con brusquedad sus ojos, esperando con miedo a morir de aquella manera.

                    Solo para hacerse el silencio… en el momento en el que una pata negra envestida con un aura clara me golpeó de lleno en la cabeza, arrojándome a varios metros del lugar, noqueándome por completo.

                    Takeru sabía que esos tipos merecían el castigo, pero no permitiría el que yo siguiera en ese estado, cegado por el odio. La mujer, sin poder soportar el golpe del estómago por mucho más tiempo, cayó al suelo inconsciente junto con los otros hombres luego de que Takeru finalmente apareciera.

                    Mi amigo no sabía que era lo que estaba ocurriendo, ni siquiera sabía porque yo tenía esa actitud tan sádica y fría, pero sí sabía lo que tenía que hacer… a lo que sujetó y amarró con mucha fuerza a las personas que estaban inconscientes y también a mí, entró a Harumi a la casa que al parecer aún estaba despierta e inmóvil afuera, del otro lado de la misma, para después dejarla junto con Hanako, y arrodillarse al lado de ellas con la intención de esperar alguna palabra por parte de Harumi.

                    Hanako no tardó mucho en sentir los obvios sentimientos de la chica, a lo solo e instintivamente la abrazó, haciendo que Harumi abriera un poco sus ojos en respuesta al pelaje de su amiga y comenzara a llorar desesperadamente luego de ello, abrazándola con todas sus fuerzas a la vez que escondía su vista en su pelaje.

                    Takeru sabía que lo mejor era dejarlas a solas en aquel momento, confiaba en que Hanako podría ayudar a Harumi. Se marchó, tomó a los tres sinvergüenzas con las cuerdas y volvió a hacerles otro nudo, para evitar que se escaparan cuando despertasen, para después arrojarlos a un lado de la casa.

                    Luego de ello volvió a la casa y sacó un vaso con agua, para después caminar hacia mí, que aún estaba en el suelo atado, para después agacharse y arrojar toda el agua a mi cara para que así despertara…
                    ¿Eh…?—dije un poco adolorido a la vez que comenzaba a abrir lentamente mis ojos, a lo que comienzo a observar a mi alrededor y noto que estaba al lado de mi casa con Takeru al lado—¡¿Eh?!—volví a decir ahora en voz alta, completamente boquiabierto—¡¿Dónde está ese desgraciado degenerado?!—dije completamente enojado, pero sin el aura sádica que me rodeaba en aquella ocasión, a la vez que intentaba liberarme de las cuerdas, sin resultado.

                    Ya veo…—dijo Takeru, entendiendo el por qué Harumi estaba en ese estado, pero se extrañaba al no escuchar nada más por parte de mí, como si hubiera olvidado todo a partir de ese punto—creo que mi patada hizo que olvidaras lo que ocurrió— supuso el Lucario seriamente.

                    Sin embargo… no pasaron muchos segundos, a lo que de un instante a otro comencé mis ojos se abrieron completamente, cuando de la nada todos los recuerdos empezaban a aparecer otra vez en mi mente a lo que Takeru, como su aura estaba unida a la mía, también los comenzaba a ver.
                    —¿E-Esto es?…—dije temblorosamente, a la par que el miedo y la preocupación me abordaba—No…—dije totalmente horrorizado por las cosas que había cometido, a lo que Takeru se alejó un poco de mí, con la misma expresión en su rostro, completamente extrañado e incluso asustado hacia mi persona luego de nunca haber sabido que dentro de mí se encontraba una persona tan sádica.

                    Takeru, pasados unos segundos de duda, negó varias veces con la cabeza, sabía que yo no era así… debía haber una explicación para todo esto.
                    —¡R-Ryo!—gritó Takeru aún asustado, a lo que yo levanté la mirada con lágrimas en mis ojos, sabiendo todas las atrocidades que había cometido y estuve a punto de cometer—¡¿Dónde está el libro…?!—preguntó serio y fuerte, a lo que yo solo miré mi bolso como respuesta; Takeru al instante luego de ello lo tomó y se dirigió nuevamente a la casa, dejándome solo en mis recuerdos.

                    Harumi seguía abrazada de Hanako para aquel entonces, a lo que estas se giran hacia Takeru cuando lo escucharon entrar, mientras que Harumi ahora se encontraba un poco mejor a como estaba antes.
                    H-Hola Takeru—dijo Harumi, exaltándose levemente cuando Takeru, sin decir una sola palabra, solo fue hacia ella para después darle un abrazo triste en el acto, a la vez que Harumi se extrañaba levemente al recibir tal afecto por parte del Lucario, pero aceptándolo de igual manera.

                    Lamento todo lo que ocurrió…—reconoció Takeru en un susurro, totalmente arrepentido de lo que le había pasado a Harumi en la ciudad.

                    Al menos Ryo pudo detenerlo antes de que…—empezaba ahora a decir Harumi, sin intenciones de seguir diciendo aquellas palabras, quedándose en silencio solamente para seguir posando su mejilla en el pelaje del pokémon, el cual comenzó a separarse de la misma luego de unos segundos.

                    —Harumi…—comenzó a hablar nuevamente Takeru preocupado, a la vez que se separaba de la chica—Sé que Ryo te protegió, pero una vez que vio lo que estaba haciendo ese hombre contigo, dejó de ser el Ryo que conocíamos… tú no viste lo que le hizo a ese hombre; independiente si aquello era lo que se merecía o no, actuó totalmente fuera de sí— afirmó Takeru, a lo que Harumi lo miraba extrañada sin saber a lo que se refería.

                    —Creo que lo mejor es que él te lo cuente a su tiempo, pero ahora…—dijo Takeru, mostrando el libro—necesito tu ayuda para ver qué sucede con el aura de Ryo—pidió, preocupado por mí—creo que eso es el principal causante de todo lo que acaba de ocurrir ahora— reconoció angustiado el pokémon.

                    Harumi, ya más calmada, empezó a hojear el libro… era increíble, dentro de él estaba toda la información referente al aura de los pokémon, pero luego de pasar algunas páginas, la cara de asombro de Harumi cambió por una de completo horror… ya que dentro de ese libro habían imágenes de experimentos que se realizaron con pokémon, de los cuales, de igual manera algunos eran Riolu… incluso algunas lágrimas volvieron a emerger de los ojos de la chica tras el horror de aquellas imágenes, mientras que Takeru solo apretaba sus dientes por la misma furia e impotencia, solamente para después correr las páginas a propósito, para que ninguno siguiera viendo aquellas horribles imágenes.
                    —Aquí hay algo—reconoció Harumi luego de pasar varios minutos buscando por las páginas de aquel libro, ya habiendo superado lo visto en las antes mencionadas imágenes.

                    —Dime…—pidió Takeru, un poco impaciente.

                    —Al parecer…—empezó a hablar Harumi luego de entender lo escrito en aquel libro—desde hace tiempo se había intentado traspasar el aura de un pokémon a un humano; se pensaba que así, el portador de esta nueva aura se vería beneficiado con las habilidades del pokémon, e incluso quizás sería capaz de obtener nuevas habilidades—explicaba la chica.

                    —Estas personas soñaban con poseer el poder de un pokémon—decía concentrada Harumi, a la par que miraba los dibujos y las expectativas que estaban escritas en aquel papel—así que pensaron conseguirlo a través del aura de uno de ellos, aunque se hicieron incontables experimentos para traspasar el aura de un pokémon a un humano, pero ninguno de los pacientes sobrevivía, fallecían a los primeros minutos después de que esta nueva aura estuviera en su interior, ya que este mismo los rechazaba, y el cuerpo comenzaba a morir— describía los resultados de aquellos experimentos, a lo que nuevamente se concentraba en el texto.

                    —Los científicos comprobaron que el aura no era solamente energía, también era un conducto de emociones y pensamientos, por lo que no era tan fácil el traspasarlos de un cuerpo a otro—decía aún concentrada Harumi—aquí dice que hubieron casos de personas que fueron capases de apegarse al aura del pokémon, pero al cabo de unos días estos eran abordados por la locura, y al final acababan destruyéndose a sí mismos, al parecer nunca pudieron controlar esa aura que provenía de otro pokémon…—dijo ahora Harumi con un poco de tristeza, porque sabía que eso mismo me estaba pasando en aquel momento, y que si no descubrían la forma de solucionarlo, moriría al igual que los pacientes descritos en aquel libro.

                    —Ya veo…— empezó a hablar Takeru luego de pasados varios segundos de silencio tras haber comprendido finalmente qué era lo que realmente me ocurría, a la par que se levantaba, extrañando a Harumi—el libro está mal… no era la locura lo que los abordaba, era la ira del pokémon que estaban utilizando…—Reconoció finalmente el Lucario—esta vez no fue lo mismo pero… aun así, mi ira y odio hacia los humanos que me torturaron paso al aura de Ryo, y se juntó con el mismo dolor que de por si tenía antes de que apareciera mi aura— comenzaba a comprender mi situación Takeru.

                    —Supongo… que inconscientemente mi ira se intensifica en el aura de Ryo al haber un desequilibrio, lo que produce en él esa aura oscura cuando su odio emerge por situaciones como las que pasaron hoy—dijo Takeru a la vez que apretaba su puño, molesto por lo que me ocurría.

                    —Entonces… ¿Qué sugieres hacer?—preguntó dudosa Harumi, la cual aún no sabía cómo poder salvarme.



                    —Traer el equilibrio…—dijo Takeru con decisión, a lo que después se marchó de la casa, comenzando a caminar hacia mí…




                    Esto sería todo amigos... lamento la tardanza, pero se vino (y se vienen) dos semanas bastante duras, espero entiendan y comprendan el hecho de que actualizaré el subsiguiente domingo ^^
                    No hubo comentarios nuevamente :/, espero poder tener alguna opinión pronto, se les extraña xD, ¡Nos vemos!

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                    • #25
                      Woooooow!!! Es mucho que leer!!! Creo que lo haré por partes a medida que vaya leyendo los capítulos.

                      Capítulo 3.1
                      Bien, es un capítulo lleno de sentimentalismo, un poco de calma nunca hace mal. La 'familia' ha crecido de un día para otro. Lo que sí es que me abruma un poco la lectura por la narrativa, encuentro muchos: 'a lo que nuevamente' y otras palabras que conectan una acción con otra, se siente como mirar un partido de tenis siguiendo la pelota.
                      En general fue un buen capítulo, a ver que va a pasar con Ryo ahora y ésta nueva habilidad.

                      Capítulo 3.2
                      (Cuando pueda lo comento)

                      ¿What color do you want to be?
                      ~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~• ~•~•~•~•~•~
                      Mis Fics

                      ~•~•~•~•~•Has Click en las Userbars•~•~•~•~•~

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                      • #26
                        Capítulo 4: La verdad del corazón y la muerte (Parte 1)

                        Takeru estaba afuera de la casa, el cielo se encontraba nublado y solo existía silencio en el ambiente…

                        Aún me encontraba atado… sentado de rodillas en la tierra con la vista perdida, totalmente destrozado por las cosas que había pasado y hecho. Takeru no tardó mucho en colocarse delante de mí, sin decir ninguna palabra…

                        Mis ojos solo apuntaban hacia el suelo… mientras que estos solo reflejaban la pena que solo en mi interior florecía correspondiente los segundos transcurrían…
                        —Takeru…— empecé a hablar con una fría actitud— ambos sabemos qué es lo que ocurre conmigo…— reconocía… solamente para dejar unos momentos de silencio ante lo que pensaba decir, a la par que comenzaba a encorvarme levemente ante el miedo de mencionar tales palabras, reflejándolo también en mi leve tiritar— No puedo seguir estando vivo — susurré asustado, dejando nuevamente unos segundos de silencio… mientras que Takeru únicamente continuaba en su postura seria y muda.

                        —Si…— reconoció finalmente Takeru— luego de ver cómo enloqueciste y por lo que Harumi leyó en ese libro… tarde o temprano volverás a perder el control, y quizás dañes a otras personas…— sentenció Takeru, aun serio.

                        Takeru…— empecé a decir triste y aún más asustado ante lo que pensaba que se aproximaba—Perdón… por todo lo que hice— fueron las últimas palabras que quise decir… esperando con miedo a la muerte, cerrando con fuerza mis lagrimosos ojos…

                        Pero abriéndolos por completo… cuando el fuerte y levemente violento choque del puño de Takeru impacta en mi torso de un momento a otro.
                        —¿Q-Qué haces…?— pregunté en la ignorancia, sabiendo que aquel golpe ni de lejos tenía intenciones de acabar con mi vida, a la vez que solo podía observar como Takeru comenzaba a bajar sus orejas, cabizbajo.

                        Según el libro, aquellas personas nunca lograron controlar el aura de uno de nosotros, y los que conseguían mantenerla dentro de sus cuerpos… enloquecían de ira— empezaba a susurrar Takeru— eso ocurría porque la ira del pokémon permanecía en el aura del portador, nunca hubo un equilibrio; nunca hubo un entendimiento entre los de mi especie y los humanos… esos inconscientes científicos creían saber todo respecto al aura y se olvidaron del último paso, el cual era el más importante…— explicaba Takeru, dejando un pequeño silencio ante las palabras que estaba a punto de decir…






                        La amistad y confianza… que debe de existir entre ambos— declaró finalmente en más susurros Takeru, exaltándome por completo nuevamente tras aquello.

                        Ryo, tú…— empezaba de nuevo a decir Takeru— me has demostrado que vales mucho… me ayudaste siempre que pudiste, y nunca te importó recibir nada a cambio; me diste una familia y un hogar; me salvaste la vida en muchas ocasiones… gracias a ti y Harumi pude volver a estar con Hanako…— una pausa fue lo siguiente… solamente para alzar nuevamente sus orejas con gran brusquedad, y observar como las lágrimas comenzaban a emerger de los ojos de mi amigo, a la par que estos estaban llenos de seguridad y decisión…

                        —¡Has sido realmente un hermano para mí!— gritó finalmente el Lucario, a la par que una capa de aura clara empezaba a salir de su cuerpo, provocando casi de inmediato que del mío empezara a salir el manto de aura oscura antes visto como respuesta.

                        Ese momento, esas palabras… fueron casi como si de una aguja enterrándose en mi corazón se tratase… el puño de Takeru actuó al instante como un puente entre nuestras auras a la par que estas, junto con todas las emociones que las mismas representaban, comenzaban a fluir y circular entre los dos a rápidas velocidades; ya no sentíamos las emociones del otro una vez aquel paso se dio… ambos sentíamos lo mismo. Todo el odio y dolor que se encontraba en Takeru y en mí, nuestros pensamientos, nuestras alegrías y penas, nuestras emociones… ambos comenzábamos a cargarlos ahora.

                        Takeru había encontrado la solución del problema… la única manera para que el portador del aura del pokémon sobreviviera era que ambas auras en su totalidad se volvieran una. En los experimentos y también en el momento en que Takeru me revivió, solo uno entregó aura al otro, nunca fue al revés, eso creaba un desequilibrio en el aura misma, lo que provocaba las consecuencias antes mencionadas.

                        Mi amigo estaba dispuesto a fusionar su aura con la mía y al hacerlo… mi vida pasó frente a sus ojos al igual a como fue en aquella vez, cuando yo vi la de Takeru después de volver a la vida. Sintió mi soledad y la pérdida del amor de mis padres cuando ellos fallecieron… pero incluso en ese momento de soledad, sintió apoyo de mi parte, como si ambos cargáramos con el mismo peso a partir de aquel momento.








                        Mientras todas estas cosas ocurrían en la mente de ambos, a nuestro alrededor solo había silencio… se veía como mi aura oscura y la clara de Takeru empezaban a mezclarse… la mía levemente comenzaba a aclararse, mientras que en la de Takeru lo opuesto ocurría, llegando ambas a obtener un tono parecido y neutro conforme ambos aceptábamos el aura del otro.

                        Después de unos cuantos minutos, Takeru finalmente separó su mano de mi torso… causando que el manto de aura que ahora se encontraba en la misma tonalidad desapareciera de manera abrupta como consecuencia.

                        Tanto el Lucario como yo comenzamos a derramar pequeñas e incontrolables lágrimas en el momento en el que el aura desapareció en respuesta a las experiencias vividas, a lo que ambos empezamos a caer hacia adelante, apoyando nuestras cabezas en el hombro del otro al instante.

                        Ambos habíamos vivido nuestras vidas, ambos soportamos todo el dolor de ellas y, aunque por extraño que parezca… ambos finalmente estábamos en paz con el otro.
                        ¿Q-Quién lo diría…?— comenzaba a preguntar débilmente entre jadeos, aún con mi cabeza apoyada en el hombro de Takeru, a la vez que ambos estábamos agotados, como si hubiéramos acabado de terminar una gran batalla juntos— el enano orgulloso ahora me considera su hermano—dije con una sonrisa, fastidiando y avergonzando levemente a Takeru.

                        Serás…— bufó el Lucario igual de agotado, el cual también tenía su cabeza apoyada en mi hombro— ¿A quién llamas enano?, degenerado…— dijo con una sonrisa, riéndose débilmente por el mismo cansancio.

                        No pasó mucho de aquel instante a lo que, como si nuestras energías hubieran vuelto, ambos abrimos los ojos fuertemente de un momento a otro…

                        Takeru estaba extrañado… pero yo estaba sorprendido, las auras de todas las personas a nuestro alrededor se me mostraban con una fuerza y calidad completamente superior a como era en el pasado; sin embargo, eso ya no era lo único, ahora de igual manera podía ver sus emociones...

                        Habíamos logrado lo que, en décadas atrás, muchas personas anhelaban conseguir: obtuve las habilidades de Takeru y no solo eso, sino que también mejoraron.

                        Segundos después de que finalmente uniéramos nuestras auras, nos percatamos de que las tres personas que Takeru había atado estaban empezando a despertar. No lo pensamos dos veces; aunque estábamos cansados, fuimos rápidamente hacia donde ellos estaban, pero solo para exaltarnos en el momento en el que nos encontramos a los dos hombres con espuma en la boca mientras que la mujer, aún viva, masticaba algo con la suya.
                        —Estúpidos…— empezaba a reír la mujer, a lo que nos extrañamos y preocupamos cuando notamos que esta comenzaba a tragar algo— tienen sus días contados…— dijo sus últimas palabras, a lo que después simplemente cayó muerta al suelo, a la par que aquella singular espuma de igual manera comenzaba a emerger de sus labios.

                        Takeru y yo simplemente nos quedamos en silencio por unos segundos… a pesar de las cosas que habían ocurrido, y ya que aquella oscuridad no enloquecía mi actuar, no era grato el presenciar la muerte… aunque fueran de aquellas personas.
                        —Creo que esto se ha vuelto algo mucho más grande que solo salvar a tus amigos, Takeru…— dije pensativo, mientras miraba serio los cuerpos que yacían muertos delante de nosotros.

                        —Lo sé— reconoció Takeru— pero al menos de a poco nos vamos haciendo una idea de lo que está ocurriendo en esa condenada ciudad— dijo serio mientras que él y yo comenzábamos a tomar los cuerpos de aquellas personas que intentaron dañarnos.

                        Las palabras ya sobraban entre nosotros, sabíamos que esas personas estuvieron a punto de matar a Hanako, pero no las íbamos a dejar así, por lo que entre Takeru y yo los enterramos como corresponde en un lugar en lo profundo del bosque.

                        Estuvimos caminando hacia nuestra casa después de ello, cuando comienzo a conversar con Takeru, aún en el bosque.
                        —No sé qué decirle a Harumi, Takeru…— le comenté mientras él seguía mirando el camino, sin extrañarse de mis palabras— aunque todo se arregló con mi aura… aún no sé cómo responder a lo que le hice a ese hombre— declaré nervioso.

                        —Ryo…— me interrumpió Takeru— Para empezar, tú no le hiciste eso a ese hombre, simplemente actuaste por locura y nada más; eso fue lo que te controló y no es tu culpa, aunque para serte sincero… nadie puede evitar esa sed de venganza si alguien lastima a la persona que quieres…— reconoció el Lucario, a lo que yo casi al instante me exalto a la par que me comenzaba a sonrojar levemente ante esas últimas palabras, solamente para ocasionar una que otra risa por parte de Takeru, el cual simplemente colocaba su mano en mi hombro.

                        —No te preocupes, yo creo que también siente lo mismo por ti— reconoció el Lucario, a lo que yo miré hacia otra dirección, aun levemente sonrojado.

                        —Tsch…— bufé a la vez que comenzaba a acordarme de cierta “situación”— deja de pensar en mi relación con Harumi y empieza a preocuparte más con la situación entre Hanako y tú— reconocí, mirándolo ahora completamente fastidiado, a lo que Takeru al instante puso sus ojos en blanco, ya que sabía en qué “situación” estaba pensando— ¡Parece que ahora además de hermano seré Tío!— dije totalmente encabronado, a la par que le daba un golpe en la cabeza.

                        —¡Serás imbécil!— gritó Takeru, igual de encabronado—¡No soy tan tonto como para no tener mis precauciones cuando Hanako y yo!…— se quedó callado por unos momentos el pokémon, comenzando a recordar cierto “instante” en sus relaciones… a lo que nuevamente le volvió a caer un golpe mío en su cabeza como consecuencia.

                        —¡Sabes que no sirve de nada mentirme , tarado!— grité con venas en la cabeza aún encabronado— ¡Sé que tomaste precauciones en la casa!... ¡Pero no en el bosque, maldito degenerado!— grité junto con un último golpe en la cabeza del pokémon, calmándome un poco luego de notar de un momento a otro los sentimientos que empezaba a provenir del Lucario, siendo estos de confusión y preocupación.

                        —Hmph…— bufé otra vez, a la vez que sentía a la perfección las emociones que comenzaba a emerger en Takeru, y no era para menos ante la posibilidad que existía por todo ello…

                        —Esto es lo que pasa cuando amas a alguien Takeru— empecé a hablar ya más calmado y comprensivo, a la par que ahora solamente posaba mi mano calmada entre las orejas del pokémon— nadie te enseñará a ser un padre… pero eso no significa que no te pueda ayudar— dije sonriéndole— sé que serías uno excelente si eso llegara a pasar— reconocí finalmente, solamente para hacer aparecer en Takeru una pequeña sonrisa más aliviada.

                        —Gracias Ryo…— dijo mi amigo— sí que demuestras ser alguien de confianza— confesó, a lo que simplemente me llevé la mano a la cabeza, mientras me sonrojaba y sonreía de igual manera por cómo me consideraba el Lucario.

                        Seguimos nuestro camino luego de ello, hasta llegar finalmente a la casa, para encontrarnos con Harumi y Hanako sentadas y aún abrasadas en frente de la chimenea, observando las llamas de la misma.

                        El asombro y el miedo fueron indescriptibles y completamente sorpresivos en el momento en el que tanto Takeru como yo pusimos un pie dentro de la casa, observando ahora claramente el aura de Harumi y Hanako…

                        A la par que comenzábamos a notar como una diminuta cantidad de aura comenzaba a emerger en el vientre de la Lopunny…

                        Aquello confirmó todo.








                        La sonrisa era la única reacción con la que podía responder en aquel momento, a lo que me exalto casi en el instante en el que escucho a Takeru caer desmayado al suelo, a la par que el mismo tenía su boca completamente abierta y sus ojos puestos en el vacío e inconscientes, totalmente abrumado por la nueva noticia…

                        Tanto Harumi como Hanako se asustaron luego de escuchar el golpe producido por la caída de Takeru, ya que ni siquiera habían notado nuestra presencia cuando entramos… a lo que se nos quedaron observando por unos segundos.

                        Volviéndose a formar el silencio… una vez que Harumi y yo nos miramos.

                        No despegamos nuestra mirada del otro una vez que estas chocaron… a lo que luego lentamente comenzaba a bajar la mía un poco apenado, solamente para exaltarme cuando Harumi se levanta y salta hacia mí sin previo aviso, abrazándome y apoyando su cabeza en mi torso, a la vez que comenzaba a nuevamente a derramar ahogadas lágrimas…
                        Gracias Ryo…— dijo Harumi entre sollozos.

                        Esas palabras… no las pude soportar… a lo que mi cuerpo se movió solo para después abrazarla de igual manera, sin poder evitar derramar una lágrima por la pena que sentía por lo que Harumi pasó.
                        No digas eso… no pude evitar que él…— me detuve… no quería seguir hablando de lo que el degenerado le hizo a Harumi.

                        —Gracias a ti estoy bien…— declaró Harumi, a la vez que comenzaba a calmarse— además… sé que pudo haber sido mucho peor, y por ti no lo fue —reconoció la chica, solamente para después darme un pequeño beso en mi mejilla— gracias…— susurró.

                        Harumi siguió abrazándome tras aquello, sin embargo, luego de unos segundos, se percató de que cierto Lucario aún estaba tirado en el suelo inconsciente, a la par que Hanako lo zarandeaba esperando que despertara con ello, a lo que Harumi simplemente vuelve a girarse hacia mí, extrañada… como si buscara en mí una respuesta a una pregunta obvia.
                        —Tsch…— bufé un poco sonrojado, solamente para después acercarme a su oreja y susurrarle lo que Takeru y yo vimos en Hanako.

                        Pasaron nuevamente unos segundos de silencio a lo que, una vez dicha la “sorpresa”, Harumi literalmente se había quedado de piedra…

                        A la par que dicha “piedra”… comenzaba a trisarse tras unos breves momentos.
                        —¡¿Eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeh?! — gritó Harumi con todas sus fuerzas, totalmente sonrojada, a la vez que se giraba hacia la Lopunny con el mismo ímpetu— Ha-Hanako… t-tú, ¡¿Estás em-embarazada?!— preguntó en otro grito, dejando a Hanako totalmente choqueada ante ello, ya que obviamente la pobre pokémon no estaba al tanto de aquella información, a lo que esta rápidamente empieza a desmallarse de maneras parecidas a como fue con Takeru… y casi cae al suelo si es que yo no la sostengo antes.

                        No me importaba que Takeru cayera al suelo, pero Hanako cargaba con una vida, y una caída así podría ser peligroso. La levanté y la llevé a su habitación, la recosté con la misma delicadeza y moví las dos camas para luego juntarlas; luego de eso tomé a Takeru de una de sus patas, para después arrastrarlo y dejarlo de una manera más bruta sobre dicha cama, recostándolo al lado de Hanako, para luego taparlos a ambos con la manta que habíamos comprado Harumi y yo en la ciudad.

                        Tanto yo como Harumi nos quedamos viéndolos… sin poder evitar el que una sonrisa apareciese por la felicidad que sentíamos por los pokémon. Pasaron los segundos, a lo que después de habernos retirado de dicha habitación, simplemente nos sentamos al lado de la mesa casi simultáneamente, ya que tanto ella como yo sabíamos por dentro el que teníamos que conversar sobre ciertos temas, comenzando al instante a explicarle lo que había ocurrido conmigo y Takeru antes de entrar, aliviándola luego de decirle que finalmente el problema con mi aura se había solucionado, a la vez que de igual manera le había explicado el cómo terminaron aquellas personas que las atacaron, causando solamente en ella una mirada cabizbaja por el poco valor que ellos les dieron a sus vidas al quitárselas de esa manera.
                        —Harumi… tú sabes más que yo— comencé a hablar pasados otros segundos de silencio una vez que le conté lo sucedido— necesito saber más para poder ayudarlas; una de esas personas dijo algo acerca de un “jefe”— comenté, a lo que casi al instante noto como Harumi abría un poco más sus ojos ante ello— ese jefe… ¿Es tu padre?— pregunté finalmente, extrañando a la chica.

                        —No lo creo… creo que ese hombre al que se refirió es para quien mi papá trabaja…— comenzó a hablar Harumi, llamándome al instante la atención, a la par que yo me mantenía en silencio y atento —Ese hombre… nunca lo he visto, pero sé que el controla todo el mercado negro de pokémon en la ciudad… los pokémon que vendía mi padre solo eran una pequeña cantidad en comparación a todos los que él tiene— me explicaba, preocupada.

                        —Cuando Takeru y yo unimos nuestras auras vi sus memorias…— dije pensativo— la mujer dijo que ese hombre buscaba en específico a Takeru… daría lo que fuera para saber por qué— reconocí a la par que daba pequeños e impacientes golpes con mi dedo índice en la mesa mientras miraba la puerta rota a causa del golpe en mi “momento de ira”.

                        —Creo saber por qué…— afirmó poco después Harumi, haciendo que me girara a la misma casi al instante, sorprendido.

                        —¡Te escucho!— dije enérgico tras aquello.

                        —En el libro…—empezó Harumi— habían casos en que el aura del pokemón se acoplaba al de un humano, claro… al final igual acababa enloqueciendo de ira, pero de todas maneras era increíblemente raro de por sí el que el aura de un pokemón pudiera mezclarse sin rechazo a la de un humano… tu aura y la de Takeru no se unieron por simple azar, a como fue en los experimentos…— dijo Harumi a lo que yo ya empezaba a entender la situación.

                        —Takeru fue capaz de modificar su aura para que se adaptara a la tuya…— sentenció seria Harumi, dejándome nuevamente mudo ante ello, a la par que mi mente se convertía en un mar de revelaciones y explicaciones ante lo mismo, dejando como resultado nuevamente unos cuantos segundos de silencio.

                        —Eso explica mucho…— reconocí a la par que me llevaba la mano a la frente— Maldición… los problemas nunca acaban— declaré levemente fastidiado por la situación.

                        —Ese hombre… no se va a rendir hasta tener a Takeru…— dijo Harumi completamente preocupada— y si eso llega a pasar…— empezaba a imaginar futuras situaciones Harumi, lamentándose y preocupándose más por cada una que aparecía tras de otra.

                        —No…— levanté un poco la voz, a la vez que observaba serio a Harumi— no me importa cuánto intente capturar a Takeru, no se lo permitiré— declaré sin una gota de inseguridad en mis palabras.

                        —Ryo…— dijo Harumi un poco triste— esto es completamente distinto al guardia de la entrada de la biblioteca— sentenció la chica, dejando en claro a qué se refería.

                        —Harumi…— dije sonriendo— no me importa si ese hombre tiene más poder o más contactos que yo… no dejaré que toque a mi familia— declaré con una leve sonrisa, colocando mi mano en su hombro.

                        —Además…— dije levantándome de la silla, sacando mi mano a la par que dejaba extrañada a Harumi con ello — ahora soy prácticamente lo que ese hombre siempre ha buscado obtener… solo necesito aprender a controlarlo— reconocí a la par que de mis manos una pequeña y débil capa de aura comenzaba a emerger por unos instantes, para luego volver a desaparecer.

                        Harumi no dijo nada… solo se sonrojó levemente por mi actitud para después asentir aún con un poco de miedo, pero decidida a confiar en mí… a lo que luego de esa charla salí de la casa para comenzar a recoger los pedazos de la puerta rota, y poder así repararla.








                        Los martillazos que se escuchaban a su alrededor hizo que este abriera sus ojos… Takeru estaba al lado de Hanako, a la vez que ella le daba la espalda; a pesar del silencio que entre ambos existía, estos sabían que el otro se encontraba despierto, sin embargo, ninguno se atrevía a hacer mención de nada ante la noticia de la que ambos se enteraron…

                        Iban a ser padres.

                        Ninguno de los dos sabía si actuar triste o alegre a la situación, un hijo era algo que ni en los sueños más deseados pasaban por sus mentes, pero ahora que lo tendrían… un miedo a lo desconocido los abordó por lo mismo.

                        Hanako estaba totalmente choqueada, iba a ser madre… no sabía cómo sería la actitud de Takeru, incluso temía que este no lo quisiera, naciendo en ella un sentimiento de miedo e inseguridad como respuesta; sin embargo, unos brazos comenzando a rodearla y exaltándola, le hacen saber que sus pensamientos estaban completamente mal infundados.
                        Por favor… no pienses eso de mi…— empezó a susurrar Takeru, completamente triste y con sus ojos cerrados, el cual había escuchado los pensamientos de Hanako mediante su aura— n-no sabes lo feliz que me hace saber que seré padre— reconoció, mientras que de sus ojos salían algunas lágrimas de igual manera— pero… t-temo no ser lo suficientemente bueno para ustedes dos— sentenció destrozado y asustado el pokémon, a la par que ocultaba su vista en la nuca de la Lopunny.

                        Después de unos cuantos segundos luego de dichas esas palabras, Hanako decidió finalmente girarse hacia Takeru, solamente para llamar su atención antes de exaltarlo cuando esta le dio un pequeño y sorpresivo beso, para después apoyarse en el torso del Lucario.
                        “Uno nunca sabe cómo ser un padre hasta que ya es uno”— dijo Hanako en un suave gruñido— “pero no me cabe duda que serás un buen papá…”— reconoció la Lopunny, a la vez que empezaba a derramar unas cuantas lágrimas por las palabras que había dicho Takeru.

                        Y-Y tú serás una buena mamá…— reconoció de igual manera en un susurro Takeru, abrazándola con fuerza, a lo que Hanako simplemente sonrió, correspondiendo al gesto de igual manera.








                        Mientras todo esto ocurría, yo me encontraba afuera de la casa terminando de reparar la puerta, a lo que de un instante a otro comienzo sonreír inesperadamente por los sentimientos de Takeru.
                        —Vaya…— dije alegre al aire— ese enano no representa la edad que tiene— reconocí feliz, colocando y atornillando las bisagras de la puerta mientras sentía orgullo por la actitud que adoptaban Takeru y Hanako.








                        Se hacía tarde… durante el resto del día dejé a Takeru a cargo de la casa, mientras me encargaba de las mercaderías; preferí hacerlo solo ya que quería dejar tranquilo a Takeru junto con Hanako; vivieron muchas cosas en poco tiempo y sabía que lo correcto era dejarlos a solas…

                        Usé la carreta para transportar las mercaderías, por lo que solo me solo me tomó un par de horas en dejar todo y poder así volver a casa.

                        Ya una vez allí, solo abrí la puerta y me encontré a Harumi, Hanako y Takeru sentados en la mesa y, por lo que sentí en Takeru, estaban esperándome.
                        —¿Qué ocurre?— pregunté extrañado a la vez que entraba a la casa y cerraba la puerta.

                        —Sé tanto como tú…— dijo Harumi mientras se apoyaba en la mesa— Takeru y Hanako querían esperarte para decirnos “algo importante”— me informó.

                        —¿Eh?— reaccioné extrañado mientras me sentaba al lado de Harumi— entonces… ¿Qué sucede?— pregunté nuevamente, mirando a Hanako y a Takeru, a la par que la Lopunny simplemente nos observaba con una sonrisa levemente sonrojada, mientras que el Lucario orgulloso simplemente miraba hacia otra dirección, sin poder evitar el sonrojarse de igual manera.

                        —Creo que ya no es un misterio que pronto seremos cinco aquí…— dijo Takeru, empezando a esbozar una pequeña sonrisa.

                        —Sí…— dije con normalidad y en un suspiro, a la vez que me echaba un poco hacia atrás en la silla.

                        —¡SÍ…!—dijo en voz alta Harumi, mientras esta comenzaba a tronarse los dedos de sus puños, aún enfurecida por “aquello”.

                        Digamos que Hanako era casi una hermana pequeña para Harumi… y que Takeru la hubiera “profanado” de esa manera no le causaba mucha gracia que digamos, a lo que Takeru la miró con todo su pelaje erizado, mientras que Hanako simplemente la observaba con una sonrisa nerviosa.
                        —Ey, ey…— dije un poco preocupado por la integridad física del Lucario ante la actitud amedrentadora de Harumi, a la par que colocaba mi mano en su hombro, intentando tranquilizarla —ya sabemos eso Takeru, entonces… ¿Qué es lo que quieren decirnos?— pregunté otra vez.

                        —Hmph…— bufó Takeru, intentando recomponerse de la imponente impresión de Harumi— es que Hanako se puso necia y quería consultarles su opinión respecto de los nombres que habíamos pensado— declaró un poco ruborizado Takeru.

                        —¿Eh?— dijimos al mismo tiempo Harumi y yo, un poco sonrojados por lo sorpresivo del tema.

                        —Sé que es muy apresurado y todo… pero no queríamos hacerlo esperar más, y queríamos decírselos para escuchar su opinión— dijo Takeru un poco nervioso.

                        —Bueno… entonces dígannoslo— pedí un poco emocionado por los nombres, sin querer entrar en la mente de Takeru para averiguarlos.

                        Takeru y Hanako se miraron por unos momentos; Hanako asintió, a lo que Takeru se volvió a girar hacia nosotros.
                        —Si es niña, queremos que se llame Haruko… y si es niño, Ryota— dijo Takeru a la vez que él y Hanako simplemente nos sonreían sonrojados.

                        Harumi únicamente mostraba una sonrisa por la alegría de aquellos nombres, mientras que yo levantaba una ceja extrañado
                        —[¿Cómo que “si es hombre” o “si es mujer”?, ambos sabemos de qué sexo es él aura que vimos]— dije en mi mente con intención de que Takeru escuchara.

                        —[Lo sé… pero simplemente no se lo dije a Hanako, preferí dejarla con la sorpresa]— pensó Takeru mientras sonreía.

                        —Me parecen muy lindos los dos…— dijo Harumi sonriendo, a lo que yo asentí, pensando lo mismo.

                        —Bueno…— dije ahora un poco más serio— no me gusta ser un aguafiestas pero necesitamos hablar de lo que ocurrirá a partir de ahora— declaré a la vez que Takeru y Hanako me escuchaban atentos.

                        Tardé unos minutos en aclarar todo lo que conversamos Harumi y yo mientras Takeru y Hanako estaban desmayados, a lo que una vez que los pusimos al tanto, únicamente detecté preocupación en el aura de aquellos pokémon.
                        —Maldición… los problemas nunca acaban— dijo Takeru colocando su pata en su cabeza una vez que yo conté toda la historia, a lo que yo lancé una carcajada porque lo mismo había dicho cuando me la contó Harumi— No sé cómo reaccionar Ryo… sé que hay que rescatar a mis amigos pero…— dijo Takeru mirando a Hanako para luego poner su pata en su vientre— ahora tengo una responsabilidad— me miró serio, a lo que yo simplemente bajo la mirada con una sonrisa.

                        —Bueno…—empecé a hablar nuevamente, cambiando por completo el tema de un momento a otro— me voy a ir a dar un baño en las aguas, ¿Quieren venir?, creo que andan igual de apestosos que yo — dije a la vez que me tapaba la nariz, a lo que todos me miraron fastidiados por la obvia indirecta, pero tragándose su orgullo de igual manera al no poder negar mis palabras.








                        Ya pasadas unas horas me encontraba en las aguas termales, Takeru me dijo que se quedaría haciendo algo antes, por lo que me encontraba solo en aquel momento.

                        Una vez dentro de las aguas simplemente apoyé mi espalda contra la pared de madera que separaba el sector de los hombres con el de las mujeres, para ver si Harumi estaba del otro lado, obviamente al querer conversar con alguien ante la soledad de aquel lugar por aquellas horas.
                        —¿Harumi?— pregunté al aire, esperando que respondiera.

                        —¿Ryo?— se escuchó luego de unos segundos la voz de Harumi.

                        —¿Acaso también estas apoyada en la pared?— pregunté extrañado.

                        —Bueno… Hanako se fue con Takeru a un estanque privado, así que…— se quedó callada Harumi, a lo que yo me sorprendo y comienzo a encabronarme completamente luego de escuchar aquellas palabras, apretando mi puño enfurecido de que el apestoso me hubiera “traicionado” con Hanako.

                        —Tsch… esos dos— dije fastidiado luego de calmarme.

                        —¿Te molesta?— me preguntó Harumi entre pequeñas carcajadas.

                        —Claro que no… pero al parecer Takeru encontró la forma de “cerrar” su mente para que yo no me entere de lo que piensa, aunque creo que después de unir nuestras auras yo también puedo hacerlo, pero simplemente no lo he intentado— reconocí a la par que comenzaba a pensar en cómo cerrar mi aura de igual manera.

                        —Ese degenerado ni siquiera me contó que se iría con Hanako— dije luego de unos segundos de silencio, empezando a reírme a la vez que de igual manera se escuchaba una risa del otro lado por parte de Harumi.

                        Pasaron nuevamente los segundos, a lo que el incómodo silencio que comenzaba a formarse nuevamente entre Harumi y yo fue roto por la voz de Harumi.
                        —Ryo…— dijo Harumi en un tono triste exaltándome por lo mismo.

                        —¿Dime?— pregunté, algo preocupado por el tono antes mencionado.

                        —Sabes que no soy tonta, me di cuenta que cambiaste el tema cuando estábamos en la casa… ¿Qué planeas hacer?— preguntó finalmente Harumi.

                        Pasaron nuevamente unos cuantos segundos de silencio, a la par que lentamente comenzaba a bajar la mirada…
                        —Takeru… está pasando por una elección difícil en este momento: si ir a rescatar a sus amigos o…— empecé a decir.

                        —Quedarse aquí... con Hanako— continuó Harumi, entendiendo todo.

                        —Lo importante ahora es cuidar de ella— dije serio, refiriéndome a la Lopunny— y una vez que logre controlar los poderes de Takeru… yo iré a rescatar a los pokémon—sentencié, sin dar una sola explicación más luego de ello.

                        —No…— dijo Harumi mientras una pena le abordaba— por favor no…— pidió, sin saber que más hacer ante lo obvio.

                        —Harumi… Takeru después de toda una vida de tortura puede ser feliz ahora junto con Hanako, pero lo que está haciendo ese hombre… me niego a permitirlo ahora que tengo la posibilidad de ponerle un alto— sentencié, con la misma seriedad.

                        —¿Por qué tienes esa mala costumbre de tomar toda la responsabilidad…?— se cuestionaba Harumi a la vez que yo escuchaba en silencio— siempre cargando con todo… acogiste a Takeru, te sacrificaste para proteger su vida, y ahora esto— dijo Harumi mientras se tapaba los ojos.

                        —Es la única forma para que ustedes no salgan lastimados…— dije un poco triste.

                        —¡Te equivocas!— gritó Harumi, enfurecida por lo que dije— todos nos preocupamos por ti, y somos nosotros los que te ven herido, e incluso muerto…— empezaba a recordar Harumi ahora mucho más triste, cuando me dispararon en el incidente del mercado— no te das cuenta de cuanto le importas a Takeru, a Hanako y…— se tragó sus palabras… no se atrevía a decir que también le importaba, a lo que simplemente suelto una pequeña risa ante lo obvio.

                        —Tú también me importas, Harumi —dije sin miedo, a lo que Harumi abrió sus ojos un poco sorprendida, a la par que un leve rubor comenzaba a cubrir sus mejillas en respuesta — bueno… nunca se sabe lo que vaya a ocurrir de aquí en adelante, lo principal como ya dije antes es cuidar a Hanako— sentencié.

                        —Oye…— comenzaba a hablar nuevamente Harumi con su rubor característico— sé que nos quieres y tal, pero… ¿Por qué tanto instinto protector?...— preguntó curiosa la chica, pero solo para exaltarse cuando esta escucha a alguien salir del agua y abrir la puerta para salir del baño de hombres.

                        —Porque son mi familia…— sentencié retirándome de las aguas, mientras Harumi abría sus ojos sorprendida por mi respuesta.

                        “Dios… ¿Por qué tiene que actuar así?...”— pensó mientras metía la mitad de su cara en las aguas, haciendo burbujas mientras se sonrojaba levemente ante mi actitud.





                        El silencio dominaba las afueras de las aguas termales una vez que yo me retiré de las mismas, mi mirada… la cual antes solo reflejaba seriedad, lentamente se tornaba en una un tanto más vacía y triste a lo que, una vez que me di cuenta que todos seguirían en las aguas por otro rato, decidí dirigirme hacia la casa para así comenzar a modificar mi cama, ya que la pareja andaría durmiendo en la que antes era la habitación de las chicas, ahora tendría que ver una cama para Harumi, por lo que decidí transformar la mía en un camarote; tenía la madera suficiente, así que no me hice mucho problema en construirla una vez que llegué a mi hogar; la instalé en la casa y moví la cama pequeña en la habitación de Takeru y Hanako.

                        Mi rostro continuaba demostrando la misma actitud triste y decaída tras haber finalizado… solamente me senté en la mesa, mientras aun vigilaba las auras de Takeru, Hanako y Harumi, ya que desde que empezaron a ocurrir todos estos percances, nunca les volvería a quitar el ojo de encima a ninguno de ellos.

                        Solamente me senté en la mesa, mientras aun miraba sus auras, sin embargo, no pude evitar quedarme concentrado en la de Harumi tras unos segundos… no sabía por qué, realmente aún no estaba seguro de mis sentimientos hacia ella… las cosas que vivimos, lo que ella pasó… a la vez que nuevamente las memorias del pasado comenzaban a abordarme en el momento en el que empecé a recordar cuan la salvé de aquel hombre que intentó violarla… no recordando específicamente lo que le hice a aquel hombre, si no después… cuando la vestí.

                        En ese momento mi odio me distrajo de todo, pero ahora… sentía vergüenza, como si al haber visto su cuerpo, aunque claro no con las mismas intenciones del otro sujeto, también hubiera faltado a su intimidad.
                        —“¿Que habrá pensado ella de mí?…” — pensaba a la vez que me sujetaba la cabeza por la vergüenza—“sé que me agradeció por haberla salvado, pero no hablamos de lo que ocurrió después” — seguía enredándome en mi pensamientos, a la vez que otros miles empezaron surgir de igual manera.

                        Estaba demasiado confundido con mis sentimientos y tampoco podía darles orden, sin embargo, mi confusión fue detenida abruptamente por el sonido de la puerta abriéndose…

                        Siendo Harumi… la que comenzaba a entrar en la casa.








                        Muy bien amigos… nuevamente una nueva parte del siguiente cap se nos presenta, espero les haya gustado y los deje deseosos por saber más cosas sobre el destino de esta pequeña familia >:3
                        [MENTION=25690]~Yorman[/MENTION] Gracias por tu comentario ^^ no comprendo mucho lo deL partido de tenis :u, o si tomarlo como un cumplido o todo lo contrario Xd, aunque bueno… creo que eso ya va más siendo mi estilo de narrativa que otra cosa, y dudo cambiarla con el tiempo Xd, de igual manera gracias por mencionarlo, espero seguir contando con tus visitas.

                        ¡Nos vemos! :D

                        Comment


                        • #27
                          Capítulo 4: La verdad del corazón y la muerte (Parte 2)

                          No la había notado… ni siquiera me percaté de su aura acercándose hacia la casa luego de estar tan enajenado a mis pensamientos, nublando mi percepción durante aquel lapso.

                          El silencio solo perduró por unos cuantos segundos una vez que Harumi y yo chocamos la mirada, a lo que esta simplemente frunce un poco el ceño un tanto fastidiada ante las “fácilmente detectables” emociones que se reflejaban en mi rostro.
                          —¿Qué te ocurre?— preguntó finalmente la chica, a la vez que comenzaba a sentarse con normalidad a mi lado, extrañada y un tanto preocupada por mi actitud, pero no demostrando aquello por fuera a como era por dentro.

                          —No quieres saberlo…— reconocí cortante, empezando a mirar haca hacia otra dirección, intentando no chocar mi mirada con la de Harumi por claras razones, a lo que esta simplemente se fastidia al notarlo.

                          —¿Aún sigues con eso de cargar todo tú solo?— me preguntó, molesta— está bien que quieras que seamos felices… pero no te caería mal pensar un poco en ti de vez en cuando ¡¿No crees?! — reconoció Harumi, completamente hartada de mi actitud, dejándome estupefacto por unos momentos luego de escuchar tales palabras.

                          —Tsch…— bufé ante la razón ineludible de Harumi, intentando liberar un poco mis pensamientos— tengo muchas confusiones con respecto a lo que ocurrió en la ciudad Harumi, pero prefiero guardármelo ya que no quiero verte enredada con eso otra vez— intenté explicarle lo mejor posible la situación, sin querer entrar en más detalles… a lo que Harumi solo se exalta levemente tras escuchar ello.

                          —Bueno… yo ya superé lo que ocurrió aquella vez, ese sinvergüenza me da igual, creo haberte dado las gracias cuando me salvaste de él, ¿O me equivoco?— preguntó Harumi, segura de sus palabras.

                          —No es eso…— declaré, extrañando a la chica nuevamente— e-es lo qu-que pasó después…— respondí ahora un poco más nervioso y en voz baja, empezando a mirar otra vez hacia otra dirección, comenzando a sonrojarme a la vez que mis manos temblaban por lo mismo.

                          Harumi no sabía a qué me refería de primeras; sin embargo, el silencio nuevamente generado entre ambos le dio la posibilidad de pensar y recordar las cosas que habían ocurrido después de tal incidente, intentando recordar cuál me estaría causando aquel sonrojo y vergüenza hacia ella… no tardando mucho en darse cuenta de lo obvio…
                          —Ya veo…— reconoció finalmente una vez que recordó cuando yo la vestí, a la par que empezaba a mirar hacia el suelo, un poco avergonzada por lo mismo.

                          —Te quiero pedir disculpas…— sentencié finalmente a lo que Harumi se sorprendió un poco ante lo último— eso sí, no quiero parecer como si hubiera tenido malas intenciones en el momento en que te vestí… pero de todas maneras mentiría si dijera que no te vi y… eso no estuvo bien, no tuve tu permiso y… s-sé que no lo merezco— dije, ya totalmente avergonzado, con los ojos cerrados sin siquiera querer ver los de Harumi.

                          ¿P-Por qué es-estás tan seguro de lo que dices? — la voz un tanto nerviosa y en susurros de igual manera de Harumi me exaltan por unos segundos, para después dejarme completamente paralizado en el momento en el que veo como la chica comenzaba a poner su mano sobre la mía, sujetándola con fuerza… como si quisiera demostrar su propia seguridad en aquel agarre, a la que mi piel se eriza completamente a lo que mi cuerpo se eriza por completo luego del tacto, a la vez que mi corazón no dejaba de latir rápidamente una vez que sentí su aura en contacto con la mía, a lo que empiezo a levantar tímidamente la mirada, observándola directamente a sus ojos —a este punto… n-no creo tener esas vergüenzas co-contigo, por cómo me protegiste en la ciudad—dijo nuevamente la chica mientras se sonrojaba levemente, sin separar sus ojos de los míos.

                          —¿Por qué…? A pesar de todo lo que hice ahí… ¿Por qué ya no tienes vergüenza conmigo?— pregunté a la par que mi cuerpo se movía solo… acercándome lentamente hacia Harumi, pero esperando su respuesta antes de seguir acercándome una vez que me encontraba lo suficientemente cerca de la misma.

                          —P-Porqué yo…— empezaba a decir en temblorosas palabras Harumi; sin embargo, ya para ese entonces ninguno de los dos podíamos soportar el actuar del otro, dejándonos llevar por completo ante la situación, a lo que Harumi comienza a acercarse lentamente hacia mí como respuesta.

                          No podíamos evitarlo, por una extraña razón a pesar del poco tiempo, podía ver claramente los sentimientos de Harumi hacia mí en su aura, y cómo incluso la mía quería incesantemente estar al lado de la suya.

                          Nuestros labios estuvieron a pocos centímetros de juntarse, a la vez que ambos comenzábamos a cerrar los ojos, dejando finalmente nuestras vergüenzas atrás; deseando juntar nuestros rostros lo antes posible…

                          Hasta que cierto enano de patas negras hizo su aparición en la casa, abriendo la puerta de entrada con gran brusquedad…
                          —¡Hola a todos!— dijo en un grito alegre Takeru, el cual volvía de las aguas termales junto con Hanako— De veras… ¡Qué buen baño!— sentenció enérgico el Lucario, a lo que nos encontró a Harumi y a mí, cada uno sentado en su respectiva silla, sin indicios de nada, aunque completamente sonrojados por lo que estuvimos a punto de hacer.

                          Después de aquello, solo miré completamente enfurecido a Takeru…
                          —[¡Maldito degenerado! ¡Metiche! ¡Sinvergüenza! ¡Idiota! ¡¿Por qué justo ahora?! ¡Maldición!]— empecé a gritarle a Takeru mediante nuestra conexión, a la par que este se agarraba la cabeza por lo fuerte del mensaje.

                          —[¡Lo lamento!] —reconocía Takeru—[olvidé que cuando cierro mis pensamientos, tampoco puedo ver los tuyos, por lo que solo sentí sus auras…]— pensó, a la vez que se lamentaba un poco por haber arruinado el “momento” de su amigo.

                          En ese instante Harumi y yo volvimos a chocar nuestras miradas, pero solo para sonrojarnos fuertemente y apartarla al instante.
                          —Cre-Creo que mejor empiezo a preparar la cena— dijo nerviosa y apresurada Harumi, a la par que esta fue la primera en levantarse, a lo que simplemente empiezo a desanimarme por lo mismo, para después bajar la mirada...

                          Yo… iré a cortar leña— dije en un tono más triste que nervioso, para después simplemente retirarme de la casa en silencio.

                          Takeru y Hanako, solo observaron la escena un tanto desanimados, para después ambos mirarse mutuamente, y lanzarse una leve carcajada ante la similitud de lo que tenían pensado hacer conmigo y Harumi respectivamente
                          “No te preocupes y ve con Ryo. Yo me encargo de Harumi…”— dijo en un gruñido Hanako a lo que Takeru asintió agradecido para después darle un pequeño beso, e irse de la casa en mi búsqueda.








                          Un vez fuera de la casa, Takeru no me encontraba en el lugar donde acostumbrábamos a cortar la leña, por lo que me buscó a través del aura, para después comenzar a caminar hacia el bosque una vez que este me detectó, y no tardando mucho en encontrarme al cabo de unos minutos, arrastrando un delgado y largo tronco sobre mis hombros, a la vez que lo llevaba hacia la casa.
                          —Sabes que hay leña suficiente, ¿Cierto?— preguntó sarcásticamente Takeru.

                          —¿Acaso importa…?— respondí a la par que me negaba a cambiar mi fría actitud.

                          —Serás…— bufó Takeru a la par que comenzaba a tomar uno de los extremos del tronco— al menos déjame ayudarte— pidió, a lo que no hubo objeción de mi parta, para después ambos comenzar a caminar juntos hacia la casa.

                          Pasaron unos cuantos minutos de silencio, a lo que este finalmente fue interrumpido por la voz de mi amigo.
                          —Sabes que no necesito ver tus sentimientos para saber cómo te sientes, Ryo…— reconoció Takeru, a la par que ambos caminábamos más lento de lo normal.

                          Luego de escuchar esas palabras me detuve en seco, extrañando a Takeru por momentos, solo para dejarlo en silencio una vez que este nota como mantenía mis ojos cerrados y ceño fruncido.
                          —Takeru…— dije, aún serio— c-creo que me estoy enamorando de Harumi…— reconocí finalmente, a lo que Takeru me miró sin cambiar su actitud— pero…— empezaba a decir…

                          —¡¿Que tiene, Ryo…?!— me interrumpió Takeru, extrañado— está bien que sientas eso por Harumi, ¡¿Por qué lo intentas ocultar?!— me preguntó ahora el pokémon, levemente fastidiado por mi actitud.

                          —No lo sé… han estado pasando cosas muy peligrosas últimamente… y si algo le llegase a pasar a Harumi…— reconocí a la par que empezaba a imaginarme cosas que no debía, a la par que de mis dedos una delicada capa de aura empezaba a emerger de manera inconsciente, trisando levemente el tronco ante mi apretar.

                          —Tú la protegerías…— dijo Takeru soltando el tronco y colocando su mano en mi hombro— creo que lo mismo me dijiste, cuando tenía problemas en si decirle o no mis sentimientos a Hanako— sentenció a lo que yo pienso de momento aquellas palabras, simplemente para devolverle una pequeña sonrisa.

                          —Ven… volvamos a casa— dijo Takeru volviendo a tomar el tronco, a lo que yo asiento para después comenzar a caminar nuevamente.








                          Dentro de la casa, Harumi estaba demasiado concentrada en la cocina, sin querer mirar nada más a su alrededor; Hanako solo estaba detrás de ella, mirándola seria y en silencio de igual manera.
                          —Qué quieres que te diga Hanako…— Harumi empezaba a hablar de la nada… ya sabiendo desde hacía bastante rato el que su amiga se encontraba a sus espaldas… mientras en la olla caían, sin querer, algunas lágrimas— Nunca había sentido esto por alguien, y Ryo… se nota que el intenta no acercase —Reconoció a la par que se daba la vuelta, chocando su vista con la de Hanako — Quizás… eso sea lo correcto— reconoció… totalmente desanimada

                          Hanako en ese momento solamente chocó con un poco de brusquedad su mano en la mejilla de Harumi, exaltándola por lo mismo, la cual solo notaba seriedad por parte de la misma Lopunny.

                          Quizás Harumi no era capaz de hablar con Hanako, pero eso no significaba que entre esas dos chicas no se entendieran sus gestos.

                          Hanako simplemente tomó con delicadeza a la par que firmeza la mano de Harumi, para después posar ambas manos en el pecho de la mujer, y después llevársela al suyo.
                          “Se lo que sienten” — intentó expresar la Lopunny, a la vez que Harumi comprendía.

                          —¿T-Tú crees que Ryo…?— preguntó un poco nerviosa a lo que Hanako asentía con una pequeña sonrisa.

                          Después de eso Harumi simplemente abrazó con fuerza a Hanako, la cual aceptó el gesto y lo respondió de la misma manera.

                          —T-Tengo miedo…— dijo nerviosa Harumi, a la vez que la Lopunny no dijo nada, únicamente continuó con su abrazo como única respuesta, pero esta vez con más fuerza.








                          El día continuó como si ninguna de las dos conversaciones hubiera ocurrido… cuando llegué a la casa junto con Takeru, Harumi y Hanako nos esperaban para cenar.

                          Mientras comíamos lo que nos había preparado Harumi, solo había silencio, el cual intenté romper…
                          —E-Está delicioso— fueron mis únicas palabras, sin querer mirar a Harumi por la aún presente vergüenza.

                          —Gr-Gracias— Ahora era Harumi la que respondía en el mismo tono nervioso, a la par que ambos comenzábamos a sonrojarnos levemente por la obvia tensión.

                          — [Idiota… lo puedes hacer mejor, ¿No crees?]— Takeru comenzaba a hablarme mediante nuestra conexión, a lo que yo me fastidio por lo mismo para después pisar su pata por debajo de la mesa, encabronado; haciendo que este reaccionara de manera dolorosa por lo mismo.

                          Las horas continuaban pasando en silencio a lo que, una vez llegados a la hora de dormir, Hanako y Takeru se acostaron en su habitación mientras que Harumi y yo estábamos acostados en el camarote.

                          No era difícil de adivinar el que ninguno de los dos podía conciliar el sueño… estábamos totalmente estáticos a la par que ambos nos encontrábamos completamente sonrojados por saber que los dos nuevamente estábamos solos y esta vez acostados bastante “cerca” del otro.

                          Ya no soportaba esa tención… me levanté intentando no despertar a nadie, para después salir de la casa con el mismo cuidado, con intención de ir al bosque hacia cierto “lugar”, pero obviamente cierta chica se percató de aquello, por lo que después de unos minutos también salió de nuestro hogar, con intenciones de seguirme.

                          Takeru y Hanako estaban ya acurrucados en su cama, abrazados, a la par que ambos, luego de escuchar la puerta de la casa cerrándose por segunda vez, empezaron a esbozar una pequeña y cálida sonrisa en sus rostros, ya que estaba más que claro el que estos estaban al tanto de todas las cosas que estábamos haciendo, a pesar de que nos esforzáramos por ser lo más silenciosos posibles.

                          Mientras tanto, ya afuera de la casa y adentrándome en el bosque, yo aún me encontraba absorto en mis pensamientos… no estaba concentrado en nada más que en “aquello” y en el sendero que tenía por delante.

                          Tardé unos cuantos minutos, cuando por fin llegué a un pequeño estanque de aguas termales. Aquel lugar era especial para mí; mi padre me lo mostró cuando tenía unos cinco o seis años, poco antes de que el mismo muriera, y desde que eso pasó… era muy raro el que yo viniera a aquel estanque, solo en ocasiones muy especiales, y en el mayor de los casos era cuando me encontraba confundido, y esperaba que quizás sus aguas me tranquilizaran.

                          Dejé con normalidad mi ropa a un lado, para después zambullirme en las temperadas aguas; me senté en el lugar de siempre luego de unos segundos, y me giré hacia el cielo estrellado que iluminaba con gran facilidad el lugar durante aquella noche.

                          Habrá pasado una media hora luego de ello, a la par que yo aún estaba atento del aura de Harumi que se encontraba oculta a pocos metros del lugar… no era tonto, sabía después de unos minutos de haberme metido en el agua y que mi mente se calmara, el que ella me había seguido hasta las aguas y que estaba escondida tras un árbol a mis espaldas.
                          —Sabes que puedo sentir tu aura… Harumi— dije de un momento a otro, aun mirando el cielo, a lo que unos pasos nerviosos acercándose comienzan a escucharse luego de unos segundos luego de aquellas palabras.

                          —¿N-No te m-molesta?— preguntó apenada Harumi a la par que miraba para otro lado, obviamente porque sabía que estaba desnudo dentro de aquellas aguas.

                          —No te preocupes…— dije serio mientras seguía mirando el cielo— ya en este punto perdí mi vergüenza contigo luego de todo esto, además… no se ve dentro del agua— reconocí con una pequeña sonrisa, a lo que Harumi solo vuelve a sonrojarse levemente ante mis palabras a lo que, luego de pensarlo por unos segundos, se sacó los zapatos y se subió un poco los pantalones para después sumergir sus pies en las cálidas aguas, sentándose al lado mío, comenzando a mirar las estrellas de igual manera.

                          —¿Desde cuándo sabías de este lugar?— preguntó después de unos segundos, ahora con más confianza, Harumi.

                          —Mi padre me lo mostró cuando era niño…— le respondí, a lo que Harumi se giró hacia mí ahora un poco más triste, ya que estaba más que enterada el que mis padres ya no estaban— siempre vengo cuando estoy confundido, esperando que las ideas se ordenen aquí —explicaba, a la vez que Harumi sospechaba acerca de cuáles eran aquellas… “ideas”.

                          —Y… ¿Se pudieron ordenar?— preguntó Harumi, mirando hacia otra dirección volviendo a sonrojarse levemente por a lo claro que conducían aquellas palabras.

                          —Creo que sí… pero todavía falta algo para que se solucionen— le respondí a la vez que comenzaba a girarme hacia Harumi, la cual también fijó su mirada en mí— pero no sé si sea lo correcto…— declaré en un tono de duda.

                          —¿Po-Por qué no lo sería?— preguntó extrañada Harumi, aún un poco avergonzada por la situación.

                          —Porque te involucra, Harumi…— declaré finalmente, a lo que Harumi abrió aún más sus ojos, sorprendida, aunque no tanto, de lo que dije— me da miedo de que lo que sienta por ti… te termine involucrando en algo peligroso— expliqué, ya sin miedo de decirle a Harumi que sentía algo por ella.

                          —Serás…— dijo Harumi un poco apenada— ¿N-No crees que e-eso debería decirlo yo?, al fin y al cabo… yo soy la que te ha traído problemas a ti y a Takeru desde que llegué a este pueblo— reconoció triste, a lo que yo abrí mis ojos fuertemente, un poco molesto luego de aquellas palabras... a lo que exalto levemente a Harumi una vez que me levanto con brusquedad, aún con la mitad de mi cuerpo bajo el agua, mirando de frente a Harumi con una mezcla entre molesto y sonrojado.

                          Harumi solo se quedó quieta, a la par que incluso era capaz de sentir como su corazón latía cada vez más rápido por lo cerca que me encontraba de ella.
                          —Harumi yo…— empecé a hablar, a la par que la miraba un poco avergonzado también— No quiero que pienses eso de ti. Tú y Hanako…— empecé a mirar hacia abajo, como si me costara admitir tales sentimientos… — son lo mejor que nos ha pasado a mí y a Takeru…— sentencié a lo que Harumi solo se sonrojó un poco más.

                          Unos cuantos segundos de silencio se formaron entre la chica y yo luego de aquellas palabras, los nervios aumentaban exponencialmente, haciéndome imposible el no decírselo…
                          He empezado a e-ena-enamórame de ti— me declaré finalmente, cerrando los ojos fuertemente por lo que acababa de confesar— pero no sé lo que tu sientes… a veces pienso que soy demasiado egoísta conmigo mismo por no querer decírtelo pero…— reconocí, apretando los puños por la misma impotencia— no quiero que tu corras peligros en el futuro por mi culpa…— dije a la vez que cerraba con fuerza mis ojos.

                          Nuevamente, a como ya parecía una costumbre en aquella situación, un momento de silencio se produjo en el ambiente, a la vez que Harumi simplemente me observaba con sus ojos completamente abiertos, totalmente sorprendida al haberme declarado de tal manera.
                          Pero… y si te dijera que quiero enfrentar esos peligros co-contigo…— empezó a susurrar finalmente muy avergonzada Harumi, aún manteniendo su vista apenas hacia mí, a lo que yo al instante volvía a abrir mis ojos luego de tales palabras, a la par que me giraba hacia la misma, ya sin poder soportar más lo que sentía…

                          Mi cuerpo reaccionó por sí solo, me acerqué a ella lentamente, hasta que mis labios quedaron a unos pocos centímetros de los suyos, deteniéndome incluso en aquel momento, ya que antes de que “aquello” ocurriera, sentía que necesitaba preguntárselo.
                          ¿Me das tu permiso? — pregunté en un volumen muy bajo con mis labios cerca de Harumi, mientras mi mano agarraba su camisa, pero sin moverla.

                          Harumi se quedó en silencio por unos momentos, sabía a lo que me refería con aquella pregunta…

                          Ya no tenía miedo, me había ganado su corazón, y ella se había ganado el mío después de las cosas que hice para demostrárselo.
                          Sí…— susurró finalmente Harumi… para después cerrar con fuerza sus ojos y estrechar así rápidamente sus labios con los míos.

                          En ese momento ambos nos movíamos por nuestra cuenta, pero a la vez juntos. Una vez que dijo aquellas palabras mi cuerpo se movió solo, le saqué la ropa con su ayuda, y la zambullí en las aguas junto conmigo, mientras aun manteníamos nuestros labios unidos.

                          Ya la había visto desnuda antes, pero aquella vez era distinto, la deseaba… y quería demasiado estar con ella de esa manera.

                          El tiempo mismo se congeló para los dos, solo estábamos atados al otro… no quería contenerme con Harumi, y ella tampoco lo quería así conmigo. Ambos estábamos dispuestos a cometer tales actos… y aceptar cuales quiera que fueran las consecuencias,








                          Pasaban las horas durante aquella noche… Takeru lentamente comenzaba a abrir sus ojos, ya que no pasó mucho hasta que este comenzara a sentir lo que estaba ocurriendo; sin embrago, ahora que ya podía controlar nuestros pensamientos, prefirió dejarme ese momento de intimidad para mí y Harumi. Solo sonrió abrazando a Hanako, feliz por mí, volviendo así a cerrar sus ojos para después quedarse dormido nuevamente.








                          La calma nuevamente dominó aquel lugar, a la vez que tanto Harumi como yo nos encontrábamos dentro de las aguas, mientras que esta abrazaba mi torso, a la par que yo la rodeaba con mi brazo izquierdo.

                          No existieron palabras… yo quería decirlas, pero por alguna razón de un momento a otro comenzaba a sentir cierta preocupación e inclusive vergüenza por parte del aura de Harumi, a lo que me exalto más aún cuando esta empieza a separarse de mi lado, a la vez que mi ceño fruncido y triste fue la única respuesta ante su sorpresiva actitud.

                          Harumi solo se quedó callada y a lo que de un momento a otro noto que se empieza a cubrir con sus brazos… como si ya no quisiera que la viera.
                          —¿Qué ocurre?— pregunté un poco dolido de que empezara a tener esa actitud, después de lo que hicimos.

                          —No quiero que pienses mal de mí— confesó finalmente en un tono triste, Harumi.

                          —¡¿Porque lo haría?!— pregunté totalmente extrañado y a la vez preocupado.

                          —Porque no fue hace mucho que nos conocimos, y… —empezó a sonrojarse mucho Harumi, a lo que miró hacia otra dirección —fue m-mi p-primera vez— admitió apenada la chica.

                          Luego de esas palabras… lentamente comenzaba a adoptar una postura una tanto más lamentada ante la obviedad de la situación, la comprendía de cierta manera, no era poco lo que habíamos hecho…
                          —Harumi…— empecé a hablar a la par que volvía a llamar su atención— te entiendo… sé que puedes tener ese miedo de no saber si este sentimiento perdurara más tiempo, pero…— empecé a pensar mis siguientes palabras, mientras Harumi parecía como si necesitara de ellas— Nunca en mi vida pensaría mal de ti por las cosas que hicimos… yo no soy una persona que se enamora de lo primero que ve, de hecho…— empecé a sonrojarme también conforme avanzaba la conversación— tu eres la primera mujer en la que me enamoro de esta manera… y t-también fue mi primera vez— declaré apenado de igual manera.

                          —Yo quiero amarte Harumi, aún más de lo que te amo ahora— confesé mientras Harumi me miraba fijamente a los ojos, exaltándola por lo que decía — no quiero lamentarme en nada de lo que he hecho contigo, y tampoco lo haré— dije, a lo que después bajé la mirada un poco triste— pero no te puedo obligar a hacer algo que tu no quieres, aunque te mentiría si te dijera que no quiero que seas mi pareja— reconocí, ahora ya más triste.

                          Harumi, luego de ello, simplemente se lamentó levemente por cómo se había tornado aquella situación, a lo que esta me abraza de un momento a otro, a la par que ocultaba su vista en mi torso.
                          Yo también quiero estar contigo Ryo… no me estás obligando a nada, estas semanas que he estado contigo… me has mostrado cosas que durante toda mi vida nunca pensé siquiera tener— confesó a la vez que las lágrimas no tardaron mucho en emerger— incluso en los peores momentos, nunca fueron los peores… porque tu estuviste ahí para protegerme; me diste por primera vez un lugar al que llamar hogar… aunque hubiera sido corto el tiempo— decía Harumi mientras yo la abrasaba con tristeza y alegría a la vez, por sus palabras—después de todo lo que has hecho por mí y por Hanako, eh visto cómo eres, a pesar de no conocerte por completo, me has demostrado ser una persona en la que puedo confiar incluso de esta manera…— terminó de decir Harumi, aún acongojada en mi torso.

                          No quería dejar las cosas así, me agaché un poco para estar a la misma altura de Harumi, que aún estaba triste, y le limpié las lágrimas, a lo que chocamos nuevamente nuestras miradas por un momento.
                          —Sabes…— dije ahora un poco pensativo— aún no lo domino bien, pero creo que puedo hacer esto, para que sepas de la mejor manera lo que siento por ti— reconocí a la vez que comenzaba a acercarme a ella, levantando un poco su cabeza para después darle un pequeño y calmado beso en sus labios, a la par que comenzaba a cerrar lentamente mis ojos…




                          Mientras que Harumi abría los suyos de golpe.




                          No se lo esperaba en lo más mínimo… aquella experiencia era completamente nueva para la chica, a la par que, en el momento en el que nuestros labios volvieron a estrecharse, el golpe de mi sentimientos siendo recibidos por ella fue lo que la choqueó por completo… vio mi preocupación, mi interés, mi deseo hacia ella, incluso sintió mi dolor cuando vi lo que le había hecho el otro hombre en el mercado de la ciudad; vio mis confusiones que tuve hacia ella, y mi deseo de protegerla, y de a poco… lentamente comenzó a sentir cómo todas aquel enmarañado conjunto de emociones se transformaban en el amor que sentía hacia la misma.

                          Nuestros labios comenzaron finalmente a separarse una vez que los sentimientos fueron completamente demostrados, a la vez que Harumi se mantenía completamente estática y asombrada ante lo que acababa de ver y sentir.
                          —¿Có-Cómo hiciste eso…?— fue lo primero que Harumi preguntó, siendo la sorpresa lo único que se reflejaba en su rostro, junto con un leve rubor ante todas las cosas que sintió de mi parte hacia su persona.

                          —Conecté por un momento mi aura con la tuya— le expliqué, mientras que Harumi intentaba comprender— en simples palabras, te mostré… lo que siento por ti— declaré, con una sonrisa.

                          Harumi lo vio todo… y no solo eso, sino que también lo sintió. Ya no podían existir inseguridades en ella después de haber experimentado todo eso, pero aún no sabía porque yo sentía tanto amor incondicional hacia ella, estaba claro el que ahora Harumi sabía lo que yo sentía hacia ella, sin embargo, aún se cuestionaba el cómo era que yo estaba tan seguro de lo que ella sentía por mí.
                          —Yo también sentí tu amor hacia mí en ese beso Harumi— fue lo siguiente que dije, sorprendiéndola de que respondiera a una duda que ella estaba pensando en aquel momento— no me caben dudas de tus sentimientos hacia mí, y no quería que tú las tuvieras conmigo— reconocí para después darle ahora otro pequeño beso, esta vez en su frente.

                          —Entonces ¿Qué dices…?— dije nuevamente, extrañándola un poco por lo mismo— ¿Quieres formar y ser parte de una familia… conmigo?— pregunté un poco nervioso, a lo que ella solo sonrió y se sonrojó un poco ante aquella pregunta.

                          —Con una condición…— reconoció Harumi, a la vez que esta comenzaba a acercarse lentamente hacia mí, mientras sonreía.

                          —¿Cuál?— pregunté curioso mientras levantaba una ceja, a lo que me exalto cuando Harumi se lanza hacia mí y me besa nuevamente.

                          No te separes nunca de mi…— susurró para luego continuar besándome, a lo que yo correspondo al gesto.

                          —[Nunca…]— se escuchó en la mente de Harumi, la cual por unos momentos se extrañó al escuchar eso por tal medio, pero no dándole mayores importancias en situaciones como esas… ella había decidido amarme, al igual que yo a ella, y deseábamos vivir nuestra vida, juntos…







                          Un nuevo día así volvió a emerger… Los ojos de Harumi, así como lentamente se cerraron dentro de las aguas a mi lado, estos volvieron a abrirse de una similar manera, solamente para luego sorprenderse de que ahora se encontraba acostada en mi cama, con su pijama puesto.

                          Era temprano todavía, Hanako y Takeru no se habían levantado aún, sin embargo, el sonido de unos golpes de martillos provenientes de afuera la exaltan y llaman su atención, por lo que esta se levantó, y salió de la casa a saludarme luego de sospechar sobré quién era el que se encontraba martillando.

                          No dio muchos pasos una vez que salió, a lo que queda completamente sorprendida cuando me vio a mí creando una nueva ampliación de la casa junto con Yuta, aunque claro esta vez era yo el que hacía el trabajo duro, mientras que Yuta me daba las indicaciones a seguir, a lo que de un momento a otro me exalto a la par que dejaba de martillar, una vez que comencé a sentir “cierta” aura acercándose hacia mí.
                          —Hola…— me saludó Harumi, levantando su mano para luego abrazarme y darme un pequeño beso— buenos días— dijo mientras yo respondía los gestos, a la par que cierto anciano comenzaba a mirar con lágrimas de cocodrilo.

                          —Maldito Ryo…— empezaba a decir yuta entre sollozos— quien fuera tú…— reconoció celosamente el anciano luego de ver a Harumi dándome tales tratos.

                          —¡Serás degenerado!— grité encabronado, dándole un débil golpe en la cabeza a yuta luego de ello, haciendo que este se encorvara por lo mismo.

                          —Oye…— empezó a decir Harumi, sorprendida ya que veía que estaba hecha más o menos la mitad de la nueva “ampliación”— ¿Estuviste haciendo esto toda la noche?— preguntó preocupada la mujer.

                          —Bueno… no toda la noche— le dije mientras levantaba la ceja de manera picarona, insinuando lo que “ocurrió” específicamente aquella noche, a lo que Harumi se sonroja a tope por lo mismo, a la vez que yo simplemente lanzaba una pequeña carcajada ante lo obvio, para después solo recibir un pequeño golpe de la chica en mi pecho, mientras que esta no pudo evitar después lanzar una pequeña risa por lo mismo.

                          —No te preocupes… no estoy cansado. Además… quiero crear rápido esta habitación para poder dormir como corresponde— dije cerrando mis ojos y chocando mi cabeza con la suya, para luego darle un beso en la frente, haciéndole entender a qué me refería.








                          Las horas pasaban… Harumi se quedó sentada al lado de Yuta, observándome mientras construía, a lo que de un instante a otro y sin previo aviso se exalta cuando nota como mi cuerpo comienza a tambalearse… como si hubiera recibido un fuerte golpe en mi torso, a lo que suelto el martillo, a la vez que la tristeza y el nerviosismo apareció en mí sin previo aviso.
                          —[¡Ryo!]—El grito desesperado junto con varios sollozos por parte Takeru se escuchó de un momento a otro en mi mente.

                          —¡¿Qué ocurre?!— preguntó preocupada Harumi, la cual había notado mi cambio repentino de actitud.

                          El sentimiento de preocupación era atroz… mis pensamientos divagaban, pero no tardé mucho en darme cuenta de qué era lo que lo provocaba…
                          —Algo le ocurre a Hanako…— reconocí finalmente, a la par que una pequeña lágrima comenzaba a recorrer por mi mejilla, como respuesta a los sentimientos de Takeru.








                          Después de ello, tanto Harumi como yo nos dirigimos de inmediato hacia la casa, y una vez dentro entramos a la habitación en donde estaban Takeru y Hanako, para darnos cuenta como esta última estaba en posición fetal sobre su cama, a la par que mandaba varios gemidos de dolor, a la vez que Takeru, sin saber qué era lo que ocurría, solo abrazaba a la Lopunny, mientras lloraba impotente ante la situación.
                          —¡Takeru, Ryo!— gritó decisiva Harumi sin razón aparente, exaltando tanto al Lucario como a mí en el acto— ¡Salgan ahora!— gritó otra vez, descolocando por completo Takeru, pero no tardando mucho por mi parte en entender lo que ocurría… por lo que sujeto el brazo de Harumi, la cual se gira seria hacia mí una vez que lo hago.

                          —Yo me encargo de Takeru, ¿Necesitas que traiga algo?— pregunté con la misma seriedad que Harumi, a lo que ella comprende y en parte se alivia de que yo supiera sobre qué era lo que ocurría.

                          —Necesito agua caliente y unas mantas limpias…— me pidió.

                          Takeru no quería irse del lado de Hanako… tuve que sacarlo con todas mis fuerzas para hacerlo reaccionar, luego de eso le traje a Harumi las cosas que me pidió y me retiré, sabiendo que debía dejarlo en sus manos; cerré la puerta despacio y luego me dirigí donde Takeru, el cual se encontraba completamente fuera de sí, sentado afuera de la casa con sus manos en su cabeza, totalmente aterrado por lo que le pudiera estar pasando a Hanako en aquel momento…

                          Me senté a su lado… lo único que podíamos hacer era esperar, Takeru no sabía y prefería no decírselo.

                          Ya que, a diferencia de los humanos… el tiempo en que tarda en nacer un nuevo pokemón es mucho más corto.

                          Hanako estaba a punto de “dar a luz”…

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                          • #28
                            Amigos míos, visto el alto silencio que ha tenido la sección de fics del foro, temo que dejaré de seguir actualizando Lazos de aura por este medio, sin embargo, les dejo el link donde encontrarán toda la historia publicada (los caps eso sí no estarán divididos a cómo lo hacía acá) para los que aún a pesar de todo estén interesados en seguir leyendo ^-^

                            --->Lazos de aura<---

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