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Cuéntame una historia... ¡Que no sea de terror!

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  • Pokémon Cuéntame una historia... ¡Que no sea de terror!

    Ok, posiblemente es que me esté disparando en el pie al publicar esto aquí porque, como digo, si bien soy user 'newbie' aquí llevo un rato revisando las publicaciones y sé que esta es la clase de historias que no tienen... muy buena aceptación, no tanto por la temática sino por el universo implicado. Pero ¡ey! ¿Qué mejor forma de crecer como autor saliendo de la zona de confort e ir a un lado donde sabes que no tendrás garantizados comentarios "bonitos"... o comentarios si quiera?

    Escribí la historia cerca ya de un año y esta fue la base en cuanto a estilo para poder escribir la de Mundo Misterioso. Si bien la considero inferior tanto en lo técnico como en manejo de la historia en sí, debo darle crédito en algunos puntos, y quizá el más importante sea en el mensaje de fondo. No es nada ultra-mega filosófico que haría palidecer a Evangelion pero cuando nos vamos al terreno del fanfiction... bueno, pareciera que la prioridad del fandom anda en otras cosas muy alejadas de querer contar una historia como tal que no sea "vamos a buscarle pareja al prota porque... razones..." Urgh.

    Advierto que:
    —Pese a técnicamente es un post-canon dentro del universo del animu no es necesario haber visto la serie o la temporada ya que es una libre interpretación de eventos.
    —Los protagonistas son pokémon.
    —No, no va de Ash y su 'jarem' mágico, de hecho la historia tiene varias 'pedradas' a algunos clichés vistos en esa clase de historias. En sí es literalmente un cuento con varios elementos de sátira.
    —La historia ya está terminada, esto que estoy publicando ya es una versión corregida pero de todos modos, siéntase libres de hacer cualquier clase de observación.


    I. ¿Prólogo?: 
    Drew y May se encontraban felices porque después de mucho tiempo por fin podrían pasar una velada a solas. Era verdad que nada les daba más dicha que los paseos en el parque con la pequeña June, o esos esporádicos viajes a las playas de Hoenn, pero a veces los achacaba la nostalgia de los días de noviazgo en los que podían adentrarse en los bosques por un largo tiempo...

    El problema siempre era ver quién se quedaba a cuidar a su pequeña; era increíble que en la ciudad existiera una guardería para pokémon pero no para niños y los padres de ambos vivían lejos de su nuevo hogar. Max había decidido seguir los pasos de Ash por lo que siempre se encontraba de viaje y en lo que respectaba al joven de cabello crispado, bueno... posiblemente ni siquiera se encontraba en la región sino en un universo paralelo (y a sabiendas de las extrañas cosas que le ocurrían, había posibilidades de ello). Al final, la lista se reducía a una persona, una que milagrosamente dijo que sí.

    Sonó el timbre y fue la joven dama quien abrió gustosa. Como su extraño ritual lo marcaba, dejó el abrigo en el perchero, saludó a May de beso y con Drew simplemente se limitó a hacerle un ademán y a decirle que le sorprendía que no se estuviese quedando calvo ya. Y, como siempre, le respondió que él era el 'anciano' que debía empezarse a preocuparse por la cabellera. Antes de poder contrarrestar la bienvenida, una criaturita de pelo castaño claro —casi rubio—, ojos verdes, piel blanquecina y una pijama en forma de Teddiursa que él mismo le había diseñado, bajó la escaleras.

    —¡Tío Harley! —Gritó felizmente la niña abrazando la pierna del coordinador.

    —June, cariño, ¡mira cuánto has crecido! Me alegra ver que no te vas a quedar tan chaparra como tu mamá —una pequeña gota se deslizó por la cabeza de May mientras que una vena roja sobresalía de la de su marido.

    —Trataremos de estar aquí antes de las diez, tiene que irse a dormir mucho antes de eso —dijo Drew haciendo aquel gesto con el cabello que lo caracterizaba de más joven.

    —¡Claro, no voy a dejar que a esta preciosura le salgan ojeras!

    —Tío Harley, ¿cuándo tendré primitos para jugar?

    —Eh... linda, no creo que eso pase pronto... O nunca —masculló.

    —Obvio no si sigue saliendo con hombres —secreteó Drew.

    —No seas así, amor; yo creo que todavía sigue dolido de que Solidad lo haya dejado por Robert, pero ya verás que en cuanto se sienta mejor se conseguirá una buena mujer.

    Drew y May habían olvidado su extraordinaria cualidad para poder escuchar todas las conversaciones que lo involucraban; y de no haber estado la niña presente no se hubiese limitado a irse contra ellos sólo con palabras.

    —No vas a necesitar primitos porque esos granu... digo, tus papis, van a ir a comprarte un hermanito —atinó a decir no sin antes voltear y sacarles la lengua a ambos.

    —¿De verdad? Mami, papi, ¿puedo ir a escogerlo?

    —N-No, mi amor, creo que aún es muy pronto como para 'comprarte' uno; tu 'tío' no sabe de lo que habla —explicó May tratando de apaciguar la situación aunque tampoco se resistió a regresarle el gesto.

    —Como sea, se nos hace tarde. June, sabemos que te portarás bien así que vigila que Harley sea quien no haga diabluras.

    —¡Está bien, papi! —Contestó la niña mientras su excéntrico niñero sonreía forzadamente despidiéndose de la pareja.

    —Por fin se fueron. Bueno, mi niña, es hora de que te entretengas un poco. ¡Wiggly, preciosura, sal y demuestra cómo ganamos la copa en Floresta! —El orejudo pokémon apareció y efectuó la última rutina ensayada. Al terminar, June aplaudió fuertemente al ver tan magnífica presentación.

    Tras el pequeño show, estuvieron viendo televisión, uno de esos programas del mundo del espectáculo que a él le encantaban pero que con toda seguridad los padres de la niña no le autorizarían ver. Al finalizar, fueron al comedor donde Harley le sirvió unas galletas que él mismo había horneado antes y un vaso de leche.

    —¡Están riquísimas! Cuando sea grande, yo también quiero hacer unas así.

    Una gran sonrisa se pintó en el rostro del coordinador y unas lágrimas de Totodile comenzaron a desfilar por sus mejillas.

    —¿¡Ver-Verdad que sí!? ¡Ay, me hace tan feliz saber que tú sí saliste con buen gusto! A saber de dónde lo sacaste... Pero no hay nada mejor que escuchar buenos cumplidos —contempló a la niña y puso la mano sobre su cabeza—. Si tan sólo tu madre hubiese dicho lo mismo hace veinte años...

    June miró con desconcierto esa mirada nostálgica que apuntaba a mucho tiempo atrás, pero pronto regresó a la normalidad y alegó que ya era hora de irse a acostar si era que deseaba llegar a grande teniendo un cutis tan perfecto como el suyo. Subieron hasta su habitación, prendió su lamparita en forma de Chinchou y acomodó sus cobijas de tal modo que no fuese a pasar frío.

    —Tío Harley... ¿Me cuentas una historia? Porfa, di que sí.

    —No puedo negarte ese favor después de tan bello alago, así que… —apagó la luz y sacó una linterna que puso bajo su ahora tétrica mirada— será mi mejor relato.

    Espantada, June se ocultó bajo sus cobijas.

    —¡¡Pero que no sea de terror!! —Harley carcajeó al ver que había salido igual de asustadiza que May.

    —Oh, está bien, creo que ya sé qué contarte, unque en realidad sí se trata de una historia terrorífica para mí. Te contaré sobre las penas del príncipe Cacturne por la doncella Skitty. Verás, había una vez...


    II.: 
    Había una vez, en una región muy lejana, un hermoso y apuesto príncipe; era el Cacturne más talentoso, bello e inteligente de todos...

    —Pero tío Harley, los Cacturne no son apuestos... ¡Son tenebrosos!

    —¿¡Qué!? Eso... ¡Eso te lo dijo May! ¿Verdad? ¡Pero ella qué sabe! ¿Acaso crees que esta preciosura puede dar miedo? —Gritó sacando a su pokémon y casi estrellándolo de frente a la cara de la niña que de ver tan cercano al tipo planta/siniestro comenzó a llorar—. ¡Tranquila, no llores! June, míralo bien.

    La niña intentó contener su llanto para observar a tan singular criatura; el pokémon sonrió cerrando sus ojitos, así no se veía tan malvado.

    —Supongo que no fue tu culpa espantarte; verás, eso mismo le pasaba al príncipe...

    Por alguna tonta razón, todos en el reino pensaban que los Cacturne eran siniestros y aterradores; por eso al pasar, muchos pokémon huían despavoridos. Algunas veces, el temor que causaba hacía que el príncipe se sintiera importante y poderoso, pero otras tantas... un poco solitario. Un buen día, se le ocurrió una fantástica idea: si mostraba ser gentil con el pokémon más alegre del reino, todos verían lo bueno que era en el fondo y así lo amarían y le dirían cosas buenas, tal y como merecía.

    Puso todo su empeño en hornear las mejores galletas que jamás hubiese preparado y después de esclavizarse toda la mañana haciéndolo obtuvo el resultado perfecto. "Nadie podrá resistirse a ellas" pensó. Caminó y caminó buscando a quién ofrecer tal manjar, pero ningún pokémon le parecía digno de ello. Llegó a la orilla cerca del mar y por fin la encontró. Se trataba de una Skitty. La pequeña gatita rosa no se encontraba sola, con ella estaba su hermano Ralts y sus amigos Pikachu y Mudkip.

    —Pero si era un Skitty, ¿por qué su hermano era un Ralts?

    —¡Ay, estos niños de ahora no tienen imaginación! ¡Porque es un cuento! Como sea...

    Cacturne muy amablemente se acercó a saludar.

    "H-Hola... No había visto un pokémon tan encantador por aquí; Skitty, supongo, todo un placer conocerte" dijo galantemente esperando recibir un gran alago a cambio. "Oh, muy amable de tu parte" contestó alegremente. "¿Y tú quién eres?"

    Cacturne puso una gran cara de sorpresa ¿Cómo era posible que no supiera quién era si se trataba del pokémon más reconocido de la región? Se calmó pensando que quizá Skitty venía de otro lugar y acababa de llegar. "Oh, lo siento, olvidé presentarme, como soy muy popular por aquí generalmente no hay necesidad. Soy el príncipe Cacturne". Skitty miró con asombro al ver que se trataba de la realeza, pero como buena plebeya no entendió cómo debía comportarse. "¿No eres algo tenebroso como para ser un príncipe?" Preguntó haciendo que Cacturne enfureciera, pero él sí tenía modales y guardó la compostura para demostrar su gentileza. "Sí... Algo así dicen, pero no importa... ¿Quieres una galleta? Yo mismo las hornee". El pokémon rosado tomo una agradeciendo la amabilidad de su comensal. Él supuso que diría que lo único que podía superar ese sabor era mi... digo... su dulzura. ¿Y sabes qué dijo?

    "Oye, no están tan mal".

    ¿Tan mal? ¿¡TAN MAL!? Cacturne huyó furioso después de semejante insulto y juró que se vengaría de ella.

    —No entiendo —interrumpió la niña—, Skitty no le dijo ninguna grosería, es Cacturne el que se portaba mal.

    —Tienes que entender que para él sí fue una grosería, porque aquellas galletas tenían la esperanza de que otros pokémon pudieran ver que no era lo que todos pensaban, por eso le dolió tanto el comentario. Él sólo quería que por una vez en la vida alguien le dijera algo lindo de forma sincera. Lástima que esa tonta nunca lo supo...

    —¿Y por qué simplemente no le pregunto si quería ser su amigo y ya?

    —Eso fue porque... ¡Oye, déjame continuar con el cuento! Gracias.

    En aquel lugar, los pokémon mostraban sus habilidades en una gala de exhibición y también luchaban entre ellos.

    —¡Concursos!

    —Sí, los pokémon también obtenían lindos listones para demostrar que eran los mejores de la competición.

    Tal y como sospechaba, Skitty había llegado con la intención de participar en ellos; de ahí que el príncipe ideó un plan para hacer que se regresara llorando a casa: se ganaría la confianza de Ralts para que le confiara algún secreto de su hermana y en medio del combate lo haría público para que todos se riesen de ella.

    —¡Eso es muy malvado! Ese Cacturne me cae mal —infló sus mofletes como un Jigglypuff.

    —En retrospectiva creo que tienes razón, aunque en aquel entonces tenía como todo el sentido del mundo, pero prosigo...

    Cacturne puso en marcha su plan durante el combate contra su rosada contrincante y estuvo a punto de funcionar; Skitty casi se pone a llorar, pero sus amiguitos comenzaron a apoyarla desde las gradas dándole el ánimo para seguir y, de alguna manera, logró vencer en combate al príncipe. No podía creerlo, vencido ante una novata; todo el resentimiento que ya le guardaba creció enormemente y ya no buscaría una simple venganza... ¡Buscaría destruirla!

    —¡Pobre Skitty! Alguien tiene que darle una lección. Y un puñetazo. ¡Así y así!

    —¡No brinques en la cama, June!

    Pensó y pensó en muchas cosas para deshacerse de ella, no tardó en darse cuenta en que sus amigos no sabían mucho sobre los pokémon del lugar ni mucho menos sobre las reglas de los concursos, así que no sería difícil mentirle al respecto para que perdiera en la próxima competición. Pasó el tiempo y se volvieron a encontrar, claro está que ella no había olvidado el 'pequeño' incidente anterior.

    "¡Mentiroso, mentiroso!" acuso la pequeñaja. "Seguro que ni siquiera eres un príncipe porque ellos son buenos y tú eres un tramposo de lo peor" gritó. El cactus usó ‘llanto falso’ para fingir su pena. "Lo siento mucho, a veces los tipo siniestro podemos ser un poquito temperamentales, ¡pero te juro que estoy muy arrepentido de mis malas acciones! ¡Oh Skitty, tú eres tan linda y tierna y sé que la pureza de tu corazón podrá perdonar a este solitario e incomprendido Cacturne!". Tomó con delicadeza sus afelpadas patitas y la miró a los ojos preguntándole si lo perdonaba.

    —¿Y le dijo que sí, se besaron y fueron muy felices por siempre?

    —Sí... ¡ESPERA... NO! ¡¡CARIÑO, POR FAVOR YA NO ME INTERRUMPAS!!

    Skitty le dijo que sí pensando que le decía la verdad, obviamente no hubo besos ni nada porque ella pensaba que Cacturne podía llegar a ser... urgh... un amiguito o algo así. Y como se supone que los amigos se apoyan, le dio un par de consejos para su próxima presentación. Consejos falsos, obviamente.

    —¡Vaya dolor de cabeza!

    El verdadero dolor de cabeza estaba tras ellos, ya que un Roselia que acababa de llegar a la ciudad había escuchado toda la conversación. La florecilla no era ningún novato y sabía que Cacturne mentía, pero no se tomó la molestia de intervenir. "Umm, es mejor que se dé cuenta por sus propios medios” pensó.

    —Qué pokémon tan feo, si yo estuviera ahí hubiese ayudado a Skitty —Harley volvió a lanzar otra carcajada ya que la niña no se había percatado de quiénes eran los verdaderos protagonistas de su relato y estaba seguro que sus padres le habían contado una historia aún más fantasiosa sobre cómo se habían conocido.

    —Esta vez te concedo la razón, ese Roselia es todo un zopenco.


    III.: 
    Durante la fase preliminar, Skitty tuvo muchos problemas para vencer a su oponente y sólo pudo calificar por mera suerte, aunque en último lugar de la tabla. Al darse cuenta que la habían engañado de nuevo, fue donde Cacturne, furiosa. El astuto pokémon volvió a fingir pena excusándose en que él había oído esa información y que juraba que era cierta; sonrió y le dijo que para compensarla le daría un maravilloso consejo que le haría ganar sin lugar a dudas en la siguiente ronda: usar el movimiento ‘ayuda’ sin cesar. Los ojos de Skitty tintinearon de felicidad, ¡su ataque favorito le conseguiría la victoria!

    En eso, se oyó una voz con un tono serio a sus espaldas murmurando: “Si yo fuera tú no haría eso, cualquier novato sabe que usar un mismo ataque varias veces seguidas te restará puntos”. La gatita puso una gran expresión de sorpresa al ver que le acaban de mentir pero antes de poder expresar su coraje, la rosa continuó: “Vaya, si en verdad no sabías eso, no me sorprende que también hubieses caído con la mentira anterior”, terminó haciendo una pose bastante vanidosa. Skitty volcó todo su coraje hacia el otro pokémon. “¿Sabías que me estaban mintiendo y no dijiste nada? ¡Eso te vuelve alguien peor!”

    Cacturne que era súper listo aprovechó el mal inicio de esa relación a su favor para confundirla aún más. “No le hagas caso a esa flor presumida, está celoso por no haber sido quien reciba un consejo del magnífico príncipe Cacturne”. Decir eso de un modo tan confidente y poniendo su brazo sobre la cabeza de la pequeña, la hizo sentir segura y respaldada. Al ver que no le haría caso, Roselia se marchó con cara de pocos amigos exclamando “como quieras”.

    En el concurso, Skitty comenzó a usar el movimiento ‘ayuda’ una y otra vez, cosa que comenzó a restarle puntos; su contrincante aprovechó para asestarle un buen golpe y casi la deja fuera del combate pero, una vez más por mera suerte, uno de los ataques de ‘ayuda’ resultó ser súper efectivo contra el rival haciendo que pasara a la siguiente ronda por un pelo de Toxicroak.

    —¿Y Skitty ganó el concurso porque confiaba en sí misma?

    —¡Pero por supuesto que... no! En la siguiente ronda, Skitty se enfrentó a Roselia y perdió de forma aplastante.

    —¡Rattata!

    —Pero todo se paga en esta vida y al final Roselia terminó perdiendo ante un Milotic aún más feo y presumido... ¡Un horrendo Milotic roba-amantes! —Gritó enfurecido el coordinador que rápidamente tuvo que hacer como que tosía para que June no empezara a hacer preguntas incómodas—. Ejem, Roselia no era un buen perdedor y prefirió retirarse del lugar una vez que terminó el evento. Camino a su camerino se encontró a lo lejos a Skitty, pensó que estaría muy triste por haber perdido así, pero cuál fue su sorpresa al ver que ella se encontraba entrenando junto con Pikachu y Mudkip.

    “Tal vez ese Roselia tiene razón y aún me falta mucho por aprender, pero ese no es motivo para estar triste. Practicaré mucho y un día seré la mejor pokémon de concursos”.

    Aquella actitud optimista sacudió la lechuga que tenía por cerebro ya que él mismo era un pokémon que se dejaba caer fácilmente cuando cometía un error y lo atormentaba la culpa de no haber hecho una ejecución perfecta; el desánimo que sentía en ese momento desapareció por completo y se quedó pensando que a lo mejor ese Skitty podía ser un mejor rival de lo que esperaba.

    —Yo creo que le comenzó a gustar —dijo June con sus mejillas encendidas; se notaba que su madre le contaba muchas historias cursis de amor. “¡Pobre niña!” Pensaba, necesitaba contarle con urgencia sus historias de fantasmas para que no fuese a pedir un Ponyta para su próximo cumpleaños.

    Skitty siguió entrenando y pronto comenzó a ganar concursos con mayor facilidad gracias a la habilidad que había conseguido y no meramente por suerte. En una ocasión Roselia, al final del evento, le regaló una rosa en conmemoración de su victoria. A ella jamás le habían hecho un presente así ya que sus amigos generalmente festejaban con comida. Skitty comenzó a preguntarse si el verdadero príncipe era ese florero andante.

    Pero por supuesto, el hermoso Cacturne no se quedó de brazos cruzados y también comenzó a entrenar muy duro no para ser mejor porque él ya era perfecto, sino para que los demás tontos notaran su perfección. Tras un par de meses al fin logró vencer a Skitty sin usar ninguna clase de artimaña; había sido un combate justo en el que la experiencia y talento fueron las claves para ganar. Cacturne estaba sonriente mandándole besitos a su público, por eso no se dio cuenta al instante…

    —¿De qué? —Harley se quedó callado acordándose del día en que su vida se había vuelto algo más triste y patético que caer en una trampa del Equipo Rocket. No tardó demasiado en romper el silencio.

    Cacturne vio que Skitty estaba frente a él; pero no llorando, ni triste… ella… estaba sonriendo. “Fue un buen combate, ¿sabes? Cuando no estás haciendo trampa eres un rival realmente digno, por eso me seguiré esforzando”. No era ni el resultado de la cruel venganza que anhelaba pero tampoco era la clase de alago que buscaba desde un principio. Era algo… diferente, algo que ningún otro pokémon jamás le había dado. Confundido, él quiso gritarle a la gatita que no se fuera, pero inmediatamente un montón de otros concursantes se le fueron encima a pedirle autógrafos y entrevistas. Ella se marchó, y a pesar de estar rodeado de toda la atención que tanto amaba… jamás se había sentido tan solo.

    Un rato más tarde, pudo ver a su rival recibiendo los ánimos de sus amigos y también una felicitación de Roselia aunque no se quedó mucho tiempo, después de todo seguía siendo muy orgulloso como para aceptar que una novata pudiese estar a su nivel. Cacturne contemplaba todo a la distancia, sintiéndose molesto porque algo tan común como lo era su forma de ser tan alegre se hubiese vuelto algo único y especial para él… algo que ya no deseaba que compartiera con nadie más.

    —Cacturne estaba celoso —comenzó a canturrear la niña haciendo que su narracuentos se pusiera de mil colores asombrado por lo suspicaz que era para ser tan pequeña.

    —¡C-Claro que no! ¡Lo haces sonar como si se hubiese enamorado de Ma-Skitty!

    —Yo creo que sí —el sentido lógico definitivamente lo había sacado de su verdadero tío Max, que para aquel entonces se había convertido en un renombrado investigador—, pero ¡yo no quiero que se quede con Cacturne! Es un pokémon muy raro, aunque si no le mintiera siempre a Skitty seguro que ella lo querría mucho.

    —¿Raro? ¿¡RARO!? ¿¡A QUIÉN LLAMAS RARO!? ¡ÉL NO ES RARO! ¡¡LO QUE HIZO FUE COMPLETAMENTE NORMAL PERO TÚ QUÉ VAS A SABER!! —Gritó olvidando que estaba discutiendo con una niña de cinco años, pero ni que fuera la primera vez que se le olvidaba que era un adulto hecho y derecho. Se cruzó de brazos y volteó a ver hacia otro lado de mal modo; June, aún sin comprender la reacción, se sintió triste al verlo así y comenzó a llorar.

    —¡Buah! ¡El tío Harley ya no me quiere! —El berrinche lo sacó de lo que sea que estuviese pensando en ese momento e intentó reconfortarla con esa cosa horrible que otros solían llamar instinto paternal… ¿O era maternal?

    —¡No, June! Por favor, mi niña, ya no llores que me vas a hacer llorar a mí también. Yo… lo siento… n-no tenía por qué gritarte p-pero… ya no estés triste; no estoy enojado contigo, yo… Sabes, creo que también estoy enojado con Cacturne por todas las cosas tontas que hizo y tienes razón, sí hubiese sido genuinamente amable desde el principio… pero eso ya no importa. ¿Quieres que te siga contando el cuento? —La niña calmó su llanto y asintió con la cabeza—. Te diré una cosa antes de seguir: El príncipe sí estaba horriblemente celoso, pero guardemos su secreto, ¿te parece? —Volvió a decir que sí, esta vez sonriendo—. ¿Realmente quieres que Skitty se quede con Roselia, verdad?

    —No, yo quiero que se quede con Pikachu —Harley se fue completamente de espalda al oír eso.

    —¡Cómo con Pikachu! ¡Eso ni siquiera tiene sentido! ¡Y menos cuando a esa rata sólo le importaba comer y los combates!

    —Pero se verían bonitos…

    —¿Bonitos? ¡Pft! De todos modos, estoy casi seguro que en el mundo debe haber miles de historias entre Pikachu y Skitty así que me daré el lujo de ser un poco más original que eso. ¡Prosigo!

    Last edited by Plushy Berry; 26/02/2017, 20:02.

  • #2
    Que bueno que te dé por escribir y a mi que me den ganas de leer. Vamos a meterle la lupa a esta nueva historia que nos traes. Si no te has dado cuenta me pongo un poco fastidioso con las palabras o frases que me hacen 'un poco de ruido' al leerlas, y aquí va la primera:

    pero a veces los achacaba la nostalgia de los días de noviazgo en los que podían adentrarse en los bosques por un largo tiempo...
    En mi opinión pienso que debería decir: 'pero a veces les achacaba la nostalgia'; no me gusta ser un crítico técnico pero tenía que expresar ese detalle. Seguimos.

    Debo darte puntos extras por la originalidad del título. Me gustó mucho la trama que creaste para esta historia; de vez es cuando es bueno salirse de los límites y contar este tipo de historias. Es interesante ver a los personajes ya crecidos y con familia, cosa que en el anime nunca pasará porque si crecieran ya no sería Pokémon sino Digimon, pero en fin....

    Ese Harley es un loquillo haciéndola de 'tio'. Como dice el refrán: 'siempre madrina, nunca novia'. Y la pequeña June me encanta, es una lastima que no diga que edad tiene para saber mas o menos como ubicarla mentalmente, por la pijama de Tediursa podría tener unos....¿cinco años?

    Es típico echar el cuento de algo cambiando a los protagonistas, allí es cuando entra lo de 'esto le pasó a un amigo de un amigo de un amigo que tu no conoces'. Y la historia es mas que obvia.

    Me agrada de verdad la forma en que escribes, no importa que tan extenso sea el escrito da gusto por la sencilles en la que te expresas, no necesitas usar palabras muy rebuscadas para impresionar al lector. Espero que la historia no quede allí, trataré de seguirla, sino...me recuerdas. Y para que no pierdas la costumbre...

    ¡conti, conti, conti! (?)

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