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•Legionarios•

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  • •Legionarios•

    Hola [email protected] de Centro Pokémon, aquí les traigo un Mega Fic realizado en conjunto entre los Clanes de Hoenn, Kanto y por supuesto Fiore, como muestra de Legado para Ustedes. Espero que les guste y que lo sigan hasta el final, sin más preámbulos


    •LEGIONARIOS•
    •Indice•

    [spoiler:39t5nert][/spoiler:39t5nert]

    Creo que ya este Fic aplica para ser una Obra Completa =D>

    Capítulo I


    [spoiler:39t5nert]Bien, aquí estamos ¿Quién soy? Mi nombre es Aiko Hitokage o simplemente Aiko como me dicen mis amigos. Todo el mundo, aunque no lo parezca, tiene una historia detrás de sí y yo no soy la excepción ¿Qué tengo de especial? Sólo soy una simple entrenadora pokémon que está a punto de enfrentar su mayor desafío: La Liga Odissey. Esta Liga es la más ruda de todas, no está hecha para niños; los adolescentes más temerarios de todas las regiones vienen a Odissey a probar de qué están hechos, de principio a fin encontrarás los más grandes retos: entrenadores fuertes y líderes inclementes; pero no todo es malo. Si corres con suerte encontrarás en tu camino el tesoro más grande de todos: la amistad. Con amigos a tu lado hasta las montañas más elevadas parecen simples colinas. Tal vez pensaras que lo que digo no tiene sentido y no viene al caso; así que te contare todo desde el principio.

    Como ya te dije mi nombre es Aiko, tengo 15 años; como puedes ver mi cabello es de color rojo, largo y liso, soy blanca y de contextura delgada. Vengo del Pueblo Evarne ubicado al oeste de la Región de Odissey; comencé mi viaje pokémon hace tan sólo 3 meses. Parece que fue ayer cuando recibí a mi primer pokémon, es un recuerdo tan freso que aún puedo escuchar a mi mamá:

    -¡Aiko, despierta! Llegaras de nuevo tarde y te quedarás sin tu pokémon.
    -10 minutos más, por favor, mamá.
    -¿10 minutos? Eso mismo me dijiste hace 1 hora. Vamos, termina de levantarte y baja a desayunar.


    Mi mamá, siempre con el reloj a la mano ¿acaso no sabe que nosotras las chicas en desarrollo debemos descansar lo suficiente para lucir siempre bellas? Ese día después de desayunar y a regañadientes me dirigí al laboratorio del Profesor Kashikoi Takumi, quien muy cariñosamente me esperaba en la entrada del laboratorio.

    -Aiko, siempre llegando tarde, no cambiarás nunca.
    -Las personas importantes nunca llegamos tarde, siempre llegamos en el momento indicado.
    -Es por eso que esta es la quinta vez que intentas retirar tu primer pokémon ¿cierto?
    -Está bien, lo siento, no volverá a pasar. Por cierto ¿llegué tarde de nuevo?
    -Para que veas mi generosidad, y porque no quiero que tu madre dé otro sermón, te he guardado un pokémon.
    -¿En serio? Ya quiero verlo.
    -A parte de que siempre llegas tarde ahora te comportas de forma impaciente. Pasa, la pokébola está sobre la mesa.
    -¡Gracias, profesor Kashi! Veamos, ¡sal, Pokémon!


    La verdad no lo podía creer allí estaba frente a mí, mi propio Tsutarja; pero una chica como yo no podía ser igual que las demás, había que ponerle un nombre, así que lo llamé Midori. Y así comenzó mi gran aventura por la Región de Odissey.

    -Ven Midori, vámonos a casa a preparar todo.
    -¿Aiko?
    -¿Sí, profesor?
    -¿Estás segura que no se te olvida nada?
    -A ver, no. Tengo a Midori y ya nos vamos.
    -¿Entonces me puedo quedar con esta Pokedéx y las pokéballs?
    -¡Ops! Perdón de nuevo.
    -A veces me pregunto dónde tienes la cabeza.
    -Bueno, está bien; ya deje de regañarme, me llevaré todo. Ahora sí, Midori, vamos a casa.


    Regresé contenta y con una gran sonrisa hasta mi hogar, para esta vez sí, preparar todos los elementos de viaje y partir lo más rápido posible.

    -¡Mamá, ya volví!
    -No es necesario que grites Aiko. ¿Cómo te fue?
    -Pues….veras…
    -¿No me digas que volviste a llegar tarde?
    -Pues sí.
    -Lo sabía, te volviste a quedar sin tu pokémon.
    -Pues te equivocas, te presento a Midori, mi Tsutarja.
    -Oh, qué lindo, espero que lo trates bien, Aiko.
    -Claro que lo haré mamá. Iremos a mi cuarto a descansar un poco.



    Ya en el cuarto, comencé a preparar mis cosas mientras divagaba un poco con mi nuevo pokémon y la Dexter. Midori se paseaba por el cuarto sin mucho entusiasmo, parecía aburrirse bastante.

    -Veamos que dice la Dex sobre ti, Midori.

    Tsutarja: Pokémon Serpiente Hierba. Ataca a sus presas usando su color como camuflaje y su pequeño tamaño para ocultarse en la hierba alta. Sus movimientos son:
    -Placaje
    -Malicioso.
    -Látigo Cepa
    Sus evoluciones son: Janoby y Jaroda.


    -Eres un chico muy interesante Midori. Bueno, vamos a descansar y mañana comenzaremos nuestro viaje.

    Tengo que admitir que esa noche fue poco lo que dormí, es que no lo podía creer; después de tanto esperar al fin tenía mi pokémon, comenzaría mi viaje para enfrentarme a los ocho líderes de gimnasio más fuertes de todas las regiones, eso sin contar el sin número de entrenadores que encontraría en mi camino.

    Al otro día desperté más temprano que nunca, pero no porque quisiera, sino porque Midori me despertó. El problema fue que la noche anterior con tanto entusiasmo había olvidado darle de comer y el pobrecito tenía un hambre atroz.
    Por suerte, mamá había pensado en todo y ya tenía preparado el desayuno para mí y comida pokémon para el pequeño Midori.

    Quedamos en que ese mismo día partiríamos rumbo a Ciudad Eudora. Mi madre, cuando le mencioné eso, agregó que debía llevar un navegador para conocer las rutas y no perderme en mi viaje (¡ni que fuera tan despistada!), por lo tanto lo metí también en el bolso y me enlisté para salir.

    La despedida con mamá aun lo recuerdo… la dejaría sola, y no es lindo que una mujer se quede sola, yo misma lo sé que estuve viajando sola todo este tiempo. Pero ella lo aceptaba, yo estaba creciendo y ya tenía edad para viajar junto a mi pokémon, conocer gente nueva y hacer buenos amigos. Ese mismo día me subí a mi bici rosa y no he vuelto por allí… claro, nunca he dejado de comunicarme con ella por vía telefónica.

    De ahí en más comenzó mi aventura y debo decir que empecé con el pie izquierdo…

    - Emm, Midori… ¿Tú sabes qué camino tomar?

    El pokémon me observó sin entender. Luego admiró el camino que se dividía en dos, uno llevaba hacia un bosquecito y otro hacia pradera.

    - Es que aquí dice que cualquiera de los dos caminos lleva a ciudad Eudora, pero no sé cual me conviene tomar… ¿Cuál crees que sea más corto?

    Midori sonrió y se frunció de hombros… tenía razón, daba igual cual tomara. Según el navegador, el camino de la derecha me llevaba hacia un pequeño pueblo llamado Nemertes, me pareció que allí podría encontrar información útil del primer gimnasio, no sabía ni siquiera de qué tipos de pokémon era el lugar. El camino que iba hacia el bosquecito quizá sería más corto, y también podría haber entrenado mucho a Midori ahí, pero cabía la posibilidad de que mi pokémon se desmayara y ya no tuviera forma de salir de ese lugar. No quise arriesgarme.

    Tomé entonces el camino de la derecha y me dirigí al pueblo… si apenas empecé tenía problemas, no quería pensar lo que sería cuando tuviera que enfrentar a los líderes o recorrer ciudades grandes con muchas rutas diferentes.
    Pedaleé con fuerzas, con Midori firmemente aferrado del canasto de mi bicicleta, sintiendo como el viento mecía las hojitas de su cuerpo. Sinceramente el viaje no estaba saliendo tan mal, se podría decir que lo estaba disfrutando; estar en el bosque, lejos de la gente, respirando aire fresco, las aves volando por los cielos.

    Ya podía ver a lo lejos los tejados de las casas de Pueblo Nemertes, venía perdida en mis pensamientos cuando de pronto apareció un gato en mitad del camino, frené de golpe y Midori casi se sale de la canasta; vaya susto que pasamos pero al gato no pareció importarle para nada, seguía en el mismo lugar sin haberse inmutado siquiera lamiendo su pata. Saqué mi Dex para saber que pokémon era.

    Choroneko: Pokémon Malévolo. Estos Pokémon suelen asustar a las personas que salen en las noches. Son muy populares como mascotas. Se dice que cuando se les atraviesa a los entrenadores, algo muy curioso siempre pasa. Su cola tiene forma de hoz. Sus movimientos son:
    -Arañazo.
    -Gruñido.
    -Ayuda.


    Pensé que sería una buena oportunidad para entrenar con Midori, y si tenía suerte atraparía al pokémon; no tenía tiempo que perder así que llamé a mi pokémon a combate.

    -Midori, ¡ve! Usa Placaje.

    El pokémon dio un salto esquivando el ataque, ¡oh! ¡Sería escurridizo el minino!

    -¡Aprovecha ahora que está en el aire y usa látigo cepa!

    Midori no tardó en agarrar al Choroneko y dejarlo suspendido en el aire, el pokémon forcejeaba e intentaba liberarse inútilmente.

    -Bien hecho, ahora usa malicioso.

    El Tsutarja sonrió e hizo que el Choroneko le mirara sin saber cuáles eran mis intenciones, o las de él, luego miró al pokémon fijamente y un destello salió de sus ojos; su defensa había bajado.

    -¡Suéltale en el aire y usa Placaje!

    Al momento obedeció y lanzó al gato hacia el aire, lleno de terror, intentó taparse los ojos con las patas, un esfuerzo inútil, pues Midori le golpeó de todos modos haciendo que el gato siniestro volara unos cuantos metros hasta chocar contra un árbol. Me quedé paralizada de la emoción, Midori me miró.

    -¡Ah! Claro, la pokébola…

    Dije rebuscando en mi bolso hasta que la encontré, lancé la pokébola y un rayo rojo envolvió a Choroneko atrapándolo en la pokébola, esta empezó a moverse, ese momento fue increíble, la pokébola dejo de brillar y se quedó quieta, la agarré y la lancé al aire, de ella salió el pequeño Choroneko, bastante adolorido, le acaricié y ronroneó, era un auténtica monada.

    -Tranquilo Choroneko, yo voy a cuidar de ti; ya verás que la vamos a pasar muy bien, por ahora, regresa a tu pokébola.

    Fue un combate muy interesante y lo mejor, capturé a mi primer pokémon. Midori quedó algo agotado así que tenía que llegar pronto a Pueblo Nemertes y ver si tenían un Centro Pokémon donde pudieran atender a ambos, y pasar la noche porque ya estaba cayendo la tarde. Coloqué a Midori de nuevo en la cesta de la bicicleta y continuamos nuestro camino. La vista era espectacular, el Sol estaba cayendo en el horizonte y pintaba las casas de dorado.

    Bajamos por la colina y llegamos a la entrada del pueblo, es un lugar muy bonito con unas veinte casas aproximadamente; los habitantes se encontraban en las calles, algunos regresaban de sus trabajos o estaban haciendo, los niños que estaban saliendo de clases correteaban por las calles jugando. Me bajé de la bicicleta y comencé a caminar por la calle principal, los niños que pasaban acariciaban a Midori y salían corriendo, el pobre no entendía nada de lo que estaba pasando, era divertido ver la cara que ponía. Afuera de una de las tiendas había una señora, así que me acerqué para preguntarle por el Centro Pokémon más cercano.

    -Buenas tardes señora.
    -Buenas Tardes jovencita, ¿te puedo ayudar en algo?
    -¿Me podría indicar dónde queda el Centro Pokémon más cercano?
    -Por supuesto, tenemos uno en el pueblo, llega hasta el final de la calle y luego cruza a la derecha, justo allí lo encontrarás.
    -Gracias.
    -De nada jovencita, cuídate.
    -Hasta luego.


    Seguí las instrucciones de la señora y llegué al Centro Pokémon; no era muy grande y tenía un aire campestre ya que estaba hecho de madera. Una vez adentro me atendió una joven enfermera, le entregue mis dos pokémon para que los cuidara; amablemente me dirigió al comedor donde disfrute de una nutritiva, y muy merecida cena.

    Después de haber terminado de comer me guió a la habitación donde pasaría la noche; “espero que tenga una ducha con agua caliente”, dije para mis adentros. Mis suplicas fueron escuchadas y tomé un revitalizante baño con agua caliente, al salir del baño me pareció que tocaron a la puerta, era la enfermera que traía a Midori y a Choroneko; los saqué de sus pokébolas y nos pusimos a jugar hasta quedarnos dormidos.

    Y de esa manera terminaba el primer día de mi viaje.

    •FIN DEL CAPITULO I•
    [/spoiler:39t5nert]
    Bueno, eso es todo por ahora; esperamos sus comentarios
    Salu2~
    Last edited by Matthew Crown; 04/09/2014, 19:21.

    ¿What color do you want to be?
    ~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~• ~•~•~•~•~•~
    Mis Fics

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  • #2
    Re: •Legionarios• Capítulo I

    Bueno...Me parecio bastante interesante pero...¿al principio no deberia estar la evaluacion?
    Dejando eso de lado y hablar sobre el fic...
    Esta bien redactado y buena ortografia(creo...no me va muy bien en verbos y tildacion xD)
    Midori me suena a nombre de hembra no de macho...
    Me gusto la pelea especialmente la parte que "midori" usa latigo cepa
    saludos

    ???:FOOL!!did you think molag bal,the lord of domination would so easily reward you?
    Molag bal:What do you see from that little cage?Speak!
    dovahkiin:A mace,it's rusted
    Molag bal:Rusted,dry...There was a time when this mace dripped with the blood the feeble and the worthless
    But a daedric lord has his enemies,and my rival boethiah had her priest desecrate it.left it here to decay until you came

    Comment


    • #3
      Re: •Legionarios• Capítulo II

      Aquí estamos con un nuevo Capítulo de éste Fic, pero antes los agradecimientos.


      nahuelx: de tantas personas que leyeron el fic tú fuiste el único que se tomó su tiempo para comentar, así que sería descortés no responderte:
      * El fic no presenta evaluación ya que es el Fic del Evento de la Legión Pokémon y por ende estamos exentos de ello.
      * A lo largo de cada capítulo se revisa varias veces y por diferentes personas para que no tengan esos errores molestos y verificar que este escrito de una forma correcta, amena y entendible para nuestros lectores, debido a que es un regalo que les estamos haciendo.
      * "Midori" lo podríamos definir como un termino unisex, ya que en realidad significa "Verde" -muy original, agradecimientos a "moi" *aplausos* [?]
      Esperamos que sea de tu agrado este nuevo capítulo y que nos sigas hasta el final.
      [hr:3ush8y20][/hr:3ush8y20]
      Para los demás lectores: esperamos que se animen a comentar ya que queremos saber que opinan del trabajo que estamos haciendo.

      Ahora, sin mas rodeos los dejo con:

      •Legionarios•
      Capítulo II

      [spoiler:3ush8y20]Temprano en la mañana me levanté con mis Pokémon fui al lavarme la cara, ponerme la ropa; unos leggins de jean con una blusa celeste un poco más debajo de la cintura si mal no recuerdo, y el maquillaje. Después de arreglarme bajé a desayunar. Estaba triste, esas no eran las tostadas de mi mamá. En ese momento pensé en llamarla pero… es un Centro Pokémon pequeño y sin teléfonos ni ordenadores. Los Pokémon salieron de sus pokébolas acariciándome la cara, no entendían lo que me pasaba, por eso decidí levantarme e irnos a dar una vuelta, fuimos a un mercado cercano que estaba lleno de personas. Se veía como luchaban, reían y jugaban, en ese momento añoré mi lugar, mi pueblo, mi familia, mis amigos, mi gente; pero no podía llorar, estaba cumpliendo mi sueño. Miraría ropa y me distraería; sí, definitivamente, eso sería lo mejor.

      El puesto de ropa estaba a mi derecha, no era muy grande, ni falta que hacía, era bonito. Me acerqué al puesto, me acogieron bien, diciéndome que podía mirar lo que quisiera y probármelo también; consiguieron despertar mi interés por esa tiendecita. Feliz me probaba la ropa, les compré a mis pokémon cintas y sombreros de un color fucsia muy llamativo, ¡eso es! ¡Para que destacaran!

      A ellos les encantaron los regalos, tanto que se pusieron a saltar, que feliz me puso eso. Después de salir de las compras fuimos a la cafetería a por unos zumos, la cafetería estaba llena, pero estábamos sedientos y decidimos esperar, la espera se hizo eterna. Dos horas después; quizás más, salimos de la cafetería, en ese momento una brisa de aire se llevó mi sombrero de color malva y corrí para alcanzarlo.

      El sombrero cayó a los pies de un tipo muy raro; tenía gafas, los dientes sucios y estaba comiendo una baguette de bacón; estaba acompañado de un simpático cachorro. El hombre me miró con rabia. Yo no sabía que estaba sucediendo.

      - - Pequeña mocosa, recibirás tu merecido.
      - - Pero si yo no hice nada.
      - - ¡Me da igual!
      - - No tengo elección… Vale, lucharé. ¡Sal Choroneko!
      - - ¡Vamos Yorterrie!
      - - Choroneko usa arañazo.

      Mi compañero de batalla sonrió maliciosamente y se lanzó contra el Yorterrie lastimándolo con sus zarpas.

      - Yorterrie usa placaje.
      - ¡Esquívalo Choroneko!

      El gatito esquivo el ataque dando un ágil salto en el aire quedando justo detrás de su oponente.

      - Choroneko usa arañazo

      La potente garra de Choroneko fue directa hacia Yorterrie, mi pokémon sonrió con malicia justo antes de golpear el cuerpo del perrito, que cayó debilitado al instante.

      - ¡Oh! ¡Maldición!
      - ¡Bien! Mi primera batalla ganada, ¡que ilusión!

      Dije empezando a saltar, fui corriendo hacia Choroneko y abrazándole.
      - Bien hecho, pequeño.
      - Urg… me voy

      El hombre me miró con odio, después se dio la vuelta y se fue. Solté un suspiro de alivio al ver como el misterioso individuo desaparecía de mi vista. Midori estaba con Choroneko, contento celebrando su primera victoria. El día estaba avanzando, era momento de continuar mi viaje hacia Ciudad Eudora.

      Después de abandonar el pueblo y pedalear un buen rato por la ruta que llevaba a la ciudad del primer gimnasio, decidí dar una vuelta por el bosque, los rayos de Sol traspasaban las delicadas hojas de los árboles, solo se oía el canto de los pokémon pájaro, era un hermoso día que se presentaba, al parecer, sin problemas.

      -¡Mira, Midori!- Dije mostrándole un pequeño Mamepato que aterrizó en medio del camino; al verme, se quedó paralizado, temiendo lo peor, di un giro tan brusco hacia la derecha con la bicicleta que salí disparada saliéndome del camino, Midori tuvo la misma suerte, pero cayó sobre mí. Me levanté lentamente y fui corriendo hacia el pokémon pájaro, me puse delante de él.

      -¡Midori, embestida!- Ordené al ver que el pájaro quería luchar.

      Midori corrió a por él, pero el pokémon empezó a batir sus alas formando un tornado que hizo retroceder a Midori. El Mamepato soltó un gruñido, que hizo que Midori intentará taparse las orejas ante el molesto sonido.

      -¡Látigo cepa!- Midori intentó atrapar al pokémon, que empezó a volar esquivando los ataques de Midori con mucha facilidad. Una vez en el aire, el pokémon uso malicioso, dejando a Midori aterrorizado.

      -¡No! ¡Vuelve!- Saqué a Choroneko, que saltó al campo de batalla lamiéndose una pata, Midori vino a mi lado.

      El pokémon intentó lanzarse encima de Choroneko, como bien dije, “intentó”, pues Choroneko le esquivó con más facilidad que Mamepato al esquivar el látigo cepa.

      -Arañazo.- Ordené al comprender que mi contrincante ya estaba cansado. Ante ese golpe, el Mamepato salió volando del lugar.
      -¡Sí! Bien hecho Choroneko.- Dije hiendo a abrazarla. Oímos un ruido, los problemas no terminaban, una detrás de otro…

      Suspiré, Midori estaba más calmado y quería combatir: buena señal. Midori se puso delante de mí, preparada para defenderme, conseguí ponerme de pie, aunque tambaleándome, en situaciones normales, Midori y Choroneko se hubiesen preocupado por mí, pero me conocen lo suficientemente bien como para no agarrarme a menos que este al lado de un barranco, un precipicio, un avión o cualquier otro vehículo aéreo o marítimo o de un puente colgante.

      Un pequeño Chiramii apareció ante mí, parecía inofensivo, pero para Midori no lo era, pues parecía que querían matarse mutuamente, ¡por dios! ¿Con cuantas cosas raras me encontraría durante mi viaje? Me puse en guardia y señalé el campo de batalla a Midori, que sonrió con malicia y miro al Chiramii desafiante, ¡eso es! Les daríamos una paliza.

      El Chiramii empezó el combate utilizando destructor, aunque no era muy fuerte.

      -¡No lo esquives! Látigo cepa.- Y así lo hizo Midori, frenó al Chiramii cuando estaba a mitad de camino, como lo haría un luchador de boxeo si un niño intentara pegarle.- Dale unas vueltas.- Midori enredó el látigo cepa y después lo soltó, el Chiramii dio un montón de vueltas hasta caer mareado, no podía levantarse.

      -¡Embestida!- Ordené. Midori fue corriendo hacia el Chiramii que no pudo esquivar el golpe, aunque este lo hizo reaccionar y uso destructor una vez más, con la diferencia que esta vez pilló desprevenido a Midori y le golpeó.

      -¡Midori! Repetición.- Midori no tardó en levantarse, exprimió el cuerpo del Chiramii que gimió de dolor hasta desmayarse, Midori le soltó y vino corriendo hacia mí.

      -¡Bien!- Le felicité.

      Suspiré aliviada al darme cuenta que toda la lucha había terminado y el bosque estaba ahora muy tranquilo. Me monté a la bicicleta para salir rápido de ahí y llegar a la ciudad, ya que no quedaba mucho para al fin encontrarme con ella.

      En cuanto dejé de ver árboles, pude encontrarme con un gran valle donde se alzaba una elegante ciudad ante mis ojos. Sonreí gustosa, ese sería mi primer destino en mi gran viaje hacia la liga.

      Antes de ir al gimnasio, decidí llevar a mis pokémon al centro para que les practicaran un control. La enfermera Joy, muy diligente, los atendió pero al instante me informó que no tenían más que unos golpecitos por la batalla y que estarían bien con unas horas de descanso.

      Aproveché para comer y darles de comer a ellos también así ganaban fuerzas y luego fuimos a recorrer un poco la ciudad para digerir bien la comida. Había muchas más tiendas en comparación al pueblo del que venía, pero no creía que allí fuera tan bien atendida, la gente corría, se movía rápido, iban y venían en bicicleta por el asfalto. Todo el caos de una buena ciudad… y yo como la chica de pueblo que soy no estaba muy acostumbrada a eso.

      Pero luego de un momento, Midori me llamó la atención. Yo me estaba idealizando con todas las tiendas de ropa y bijouterie, tanto que había olvidado que tenía algo importante que hacer… le agradecí a mi pokémon por sacarme de mi mundo de ensueños y me giré observando hacia el este de la ciudad, la imponente fachada del edificio donde daría mi batalla oficial.

      No lo podía creer, al fin había llegado a mi primer destino: el Gimnasio Ilusión, la fachada daba la impresión de ser una mansión en vez de un gimnasio pokémon; para ser sinceros esperaba algo distinto. El frente estaba adornado con unas grandes columnas de mármol, la puerta era grande y hecha de madera; grandes ventanales flanqueaban las paredes del gimnasio.

      Midori y yo nos vimos fijamente a los ojos por un momento; respiré profundamente y no acercamos a la puerta, la cual de pronto se abrió y salió una chica vestida de mucama.

      - Buenos días, ¿te puedo ayudar?
      - Buenos días, soy entrenadora y vengo a retar al líder de gimnasio.
      - Pasa por favor, en un momento te atenderá.
      - Gracias.

      Mi pokémon y yo volvimos a cruzar miradas pero esta vez con extrañeza, no pensaba que los asuntos de los gimnasios fueran tan formales. Una vez adentro quede impresionada con tanto lujo; todos lo que una chica como yo necesita para tener una vida larga y prospera. Lujosas cortinas de seda roja coronaban los grandes ventanales, alrededor de la arena había una pequeña tribuna con asientos de estilo clásico y del techo colgaban enormes candelabros de vidrio. De pronto una puerta se abrió y apareció la chica que nos atendió en la entrada y detrás de ella una mujer joven con un elegante vestido de época.

      - Bienvenida a Ciudad Eudora, soy Anna, la Líder del Gimnasio Ilusión.
      - Gracias, soy Aiko y vengo de Pueblo Nermertes y éste es mi Tsutarja: Midori.
      - Es muy lindo tu pokémon. Si no me equivoco vienes a retarme para obtener la Medalla Ilusión, ¿cierto?
      - Así es.
      - Perfecto, pues preparémonos para el combate.

      Anna le hizo una señal a la chica la cual se dirigió hacia una de las puertas, un par de minutos después volvió a salir acompañada por un Juez de la Liga Pokémon.

      - Este es un combate oficial de la Liga Pokémon por la Medalla Ilusión, será un combate de dos contra dos pokémon, cuando los dos pokémon de alguno de los participantes no puedan continuar se dará por finalizada el combate. ¿Entendido?
      - ¡Sí!
      - Entonces que comience el combate.
      - ¡Ve Midori!
      - ¡Sal Munna!
      - Veamos que dice la Dex sobre éste pokémon.
      - Munna: Pokémon del Tipo Psíquico, Tiene la apariencia de un pequeño tapir de color rosa con un diseño de flores en la parte trasera.
      - Munna, usa Bostezo
      - Midori ataca con Látigo Cepa.

      Midori golpeó a Munna con las lianas que salen de su cuello haciéndole retroceder un poco, pero eso no le impidió contraatacar lanzando un bostezo que deja a Midori somnoliento.

      - ¡Midori, Látigo cepa otra vez!
      - ¡Munna, Rizo Defensa!

      El Tsutarja golpeó a Munna nuevamente pero esta se protege a tiempo minimizando el poder del ataque.

      - Munna, usa Confusion
      - ¡Midori, Placaje!

      Midori se dirige hacia Munna pero cae dormido a mitad de camino, en ese instante Munna lo levanta por los aires y lo lanza con su ataque de Confusión.

      - ¡No puede ser! Midori, regresa. Sal ahora, Choroneko
      - Munna, usa Confusion
      El pequeño pokémon rosa intenta atacar nuevamente con Confusión pero este no le afecta a Choroneko.

      - Choroneko, usa Arañazo
      - Munna, Riso Defensa

      Aunque se protegeMunna ya está muy lastimado después del ataque de Choroneko.

      - Munna, Bostezo
      - Otra vez Arañazo Choroneko

      Munna lanza un nuevo Bostezo me eso no evita que Choroneko lo golpee haciendo que caiga debilitada.

      - Munna ya no puede continuar, Choroneko gana.
      - Suerte de principiante ¡regresa Munna!
      - ¿Te parece?
      - Sal, Gochimu. Usa Destructor.
      - Choroneko, usa Gruñido
      El pequeño felino lanzó un gruñido, Gochimu lo golpea con sus manos pero el golpe no es tan fuerte. En ese instante Choroneko cae dormido por el efecto de bostezo de Munna.

      - ¡Regresa Choroneko. Sal Midori!

      Llamé a mi pokémon a la batalla pero éste aún se encontraba dormido; no podía hacer más nada.

      - Gochimu, usa Destructor
      Gochimu aprovechando que Midori se encuentra dormido lo golpea tan fuerte como puede pero este no se despierta.

      - ¡Despierta Midori!
      - Gochimu, ahora usa Confusion.

      Gochimu usa sus poderes psíquicos para levantar a Midori, pero este logra despertarse antes de que lo lance.

      - ¡Midori, atrápala con tu Látigo Cepa!

      En medio del aire lanza sus lianas y logra atrapar a Gochimu rompiendo su concentración. Al caer al suelo lleva a Gochimu hacia a él apretándola tan fuerte que no se podía mover, había aprendido a usar Repetición.

      - ¡Gochimu, intenta soltarte!
      - ¡Perfecto, un nuevo movimiento!

      Su rival no conseguía liberarse de la atadura de Midori que cada vez le hacíamás daño.

      - ¡Gochimu, usa Cosquillas!

      Gochimu empieza a hacerle cosquillas a Midori este no pudo aguantar y termino por soltarla.

      - ¡Midori, Placaje!
      - Gochimu, Llanto Falso

      Midori dirige su ataque hacia Gochimu, pero esta empieza a llorar de tal forma que no puede golpearla de forma efectiva.

      - Ahora Gochimu, usa Confusión.

      Gochimu usa nuevamente sus poderes contra Midori, este no se pudo defender de ninguna forma y cae debilitado.

      - Tsutarja no puede continuar, Gochimu gana.

      Ahora solo me quedaba Choroneko que además aún seguía dormido.

      - ¡Sal, Choroneko!
      - Gochimu, usa Destructor

      Gochimu golpea a Choroneko que continua durmiendo.

      - Gochimu, Destructor otra vez.

      Gochimu intenta golpear a Choroneko pero este se despierta y logra esquivar el ataque.

      - ¡Choroneko, Arañazo!
      - ¡Gochimu, Cosquillas!

      Gochimu le hace cosquillas a Choroneko, pero esta le da un arañazo muy eficaz que lo manda por los aires alejándolo.

      - ¡Gochimu, Destructor!
      - ¡Ataca Choroneko!

      Ambos pokémon corren para dar el último ataque cuando sorprendentemente Choroneko estando cerca de Gochimu desaparece, de repente apareciendo detrás de Gochimu haciendo una Finta. Gochimu cae debilitada.

      - Gochimu no puede continuar. ¡La victoria es para Aiko!
      - ¡Sí! ¡lo logramos!
      - No fue un combate fácil, la suerte estuvo de tu lado. Como recompensa a tu valor te hago entrega de la Medalla Ilusión.
      - Gracias ¡Sí! Ya tengo mi primera medalla de gimnasio.

      Salí saltando de alegría con la medalla en las manos junto a mis pokémon; no lo podía creer, acababa de conseguir mi primera medalla de gimnasio en la liga más competitiva de toda. Pero el viaje apenas comenzaba, no me podía dormir en los laureles. ¡Vamos a nuestro próximo destino![/spoiler:3ush8y20]


      Eso es todo por los momentos
      y recuerden:


      ¿What color do you want to be?
      ~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~• ~•~•~•~•~•~
      Mis Fics

      ~•~•~•~•~•Has Click en las Userbars•~•~•~•~•~

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      • #4
        Re: •Legionarios• Capítulo II

        Bueno, ahora puedo [strike:f3fz3hdv]destruir[/strike:f3fz3hdv] comentar este pequeño fic ^^- Como con todos, sus errores ortográficos, gramáticales, de estructura, blabla:

        recuerdo tan freso que aún puedo escuchar a mi mamá:
        Tan freso... supongo era fresco.

        -¡Aiko, despierta! Llegaras de nuevo tarde y te quedarás sin tu pokémon.
        Llegarás.

        -Pues….veras
        Verás.

        ¿Y por qué 4 puntos?

        -Veamos que dice la Dex sobre ti, Midori.
        No estoy muy seguro, pero creo ese es "qué".

        La despedida con mamá aun lo recuerdo… la dejaría sol...
        Aún.

        ...rmera, le entregue mis dos pokémon para que los cuidara; amablemente me dirigió al comedor donde disfrute de una nutritiva, y muy merecida cena.
        Entregué.

        Mis suplicas fueron escuchadas y tomé un revitalizante baño con agua caliente,
        Súplicas.

        [hr:f3fz3hdv][/hr:f3fz3hdv]

        Uhm, me gustan las historias que comienzan en un momento en el futuro, y se cuentan de tiempo atrás, pero... ¿Se la pasará todo el f*uckin' tiempo mirando la liga mientras cuenta todo su paso por la región o__o? Pienso que es demasiado... La historia... bueno, Darkus, siento que es una versión de tu fic pero con 5ta gen... ¿Acaso Demian no gastó una de sus súper ideas para este fic? .__. Bueno... dejando eso de lado, creo que hacer batallas es tu fuerte, Darkus pues esa estuvo bastante bien.

        Suerte con él... en un momento hago otro comentario para segundo capítulo

        [hr:f3fz3hdv][/hr:f3fz3hdv]

        [hr:f3fz3hdv][/hr:f3fz3hdv]

        Y del segundo capítulo... errores:

        [A EDITAR] Ahora tengo flojera.

        Comment


        • #5
          •Legionarios• Capítulo III

          Hola a todos! la responsabilidad de este capitulo me toca a mi así que espero que les guste.
          Antes de Empezar con el capitulo le responderé a Renelzio


          [spoiler:16k1pxu1]
          Iniciado por ReNeLzIo
          Bueno, ahora puedo [strike:16k1pxu1]destruir[/strike:16k1pxu1] comentar este pequeño fic ^^- Como con todos, sus errores ortográficos, gramáticales, de estructura, blabla:

          recuerdo tan freso que aún puedo escuchar a mi mamá:
          Tan freso... supongo era fresco.

          ups

          [quote:16k1pxu1]-¡Aiko, despierta! Llegaras de nuevo tarde y te quedarás sin tu pokémon.
          Llegarás.

          Ups!
          -Pues….veras
          Verás.

          Fail de Acento, otra vez!

          ¿Y por qué 4 puntos?

          -Veamos que dice la Dex sobre ti, Midori.
          No estoy muy seguro, pero creo ese es "qué".

          El "qué" se usa cuando se trata de pregunta. [strike:16k1pxu1]You Fail[/strike:16k1pxu1] :D:

          La despedida con mamá aun lo recuerdo… la dejaría sol...
          Aún.

          Otro Fail de Acento :D:

          ...rmera, le entregue mis dos pokémon para que los cuidara; amablemente me dirigió al comedor donde disfrute de una nutritiva, y muy merecida cena.
          Entregué.

          Gomen por el fail

          Mis suplicas fueron escuchadas y tomé un revitalizante baño con agua caliente,
          Súplicas.

          Woow que bien te tomas tu trabajo de critico!
          [hr:16k1pxu1][/hr:16k1pxu1]

          Uhm, me gustan las historias que comienzan en un momento en el futuro, y se cuentan de tiempo atrás, pero... ¿Se la pasará todo el f*uckin' tiempo mirando la liga mientras cuenta todo su paso por la región o__o? Pienso que es demasiado... La historia... bueno, Darkus, siento que es una versión de tu fic pero con 5ta gen... ¿Acaso Demian no gastó una de sus súper ideas para este fic? .__. Bueno... dejando eso de lado, creo que hacer batallas es tu fuerte, Darkus pues esa estuvo bastante bien.

          Iniciado por Darkus
          ... Gracias..?
          Suerte con él... en un momento hago otro comentario para segundo capítulo

          [hr:16k1pxu1][/hr:16k1pxu1]

          [hr:16k1pxu1][/hr:16k1pxu1]

          Y del segundo capítulo... errores:

          [A EDITAR] Ahora tengo flojera.[/quote:16k1pxu1]

          Gracias por haber leido el capitulo y decirnos en que nos equivocamos revisaremos mas nuestros capitulos de ahora en adelante[/spoiler:16k1pxu1]
          Ahora si. el tercer capitulo:


          III
          [spoiler:16k1pxu1]Después de salir del gimnasio fui al Centro Pokémon donde pase la noche mientras atendían a mis pokémon. A la mañana siguiente después de darme una ducha y cambiarme, fui a buscarlos. Ya estaban en perfectas condiciones y me saludaron efusivamente.
          Mientras desayunaba revisé en mi mapa la ruta que debía seguir para llegar a la ciudad del próximo gimnasio, el camino era largo pero por suerte cruzaba un pueblo donde podía descansar.
          Después de tomar mis cosas y meter a mis pokémon en sus pokebolas. Salí de la ciudad y tomé la ruta que me indicó el mapa.
          Luego de pedalear varias horas me detuve a descansar debajo de un árbol y aproveché para comer algo. Mientras sacaba una manzana que llevaba en mi mochila sentí como si algo me golpeara la cabeza. Cuando volteé a ver, un pokémon había caído del árbol donde estaba. Nunca lo había visto y busque mi pokedex para ver que me podía decir de él.

          Fushide
          El Pokemon Ciempiés
          Por su cuerpo corre un veneno letal que hasta sus enemigos mortales, las aves gigantes, temen.


          La verdad es que era un pokemon algo amenazante y no me gustaba, me daba algo de asco por eso, en cuanto vi que se me acerco, llamé a Midori para que me ayudara.
          • - Midori, usa Látigo Cepa.

          Midori usó sus lianas para alejar a Fushide de mí, cuando estuve a cierta distancia me levante para poder pelear como debe ser.
          • - ¡Midori, usa Placaje!

          Midori embistió al bicho, éste como repuesta se enrolló en forma de bola para luego atacar a mi pokémon, usando el ataque Desenrollar. Midori no pudo esquivar el ataque pero no le hizo mucho daño.
          • - ¡Midori, usa Placaje otra vez!

          Una vez más Midori golpeó al Fushide antes de que él respondieran con una nueva réplica de su ataque que esta vez fue más fuerte.
          • - Usa Látigo Cepa

          Mi pokémon atacó a ese bicho con sus lianas pero no hizo mucho efecto, ya cuando embistió con su Desenrollar por tercera vez el daño que recibió fue enorme para su frágil cuerpo.
          • - Midori, intenta con Repetición

          Exahusto, Midori tomó a Fushide fuertemente impidiéndole que siguiera usando su Desenrollar, cuando se hubo calmado estaba muy débil y se alejó de ahí. Metí a Midori en su pokebola y decidí seguir andando.
          Cuando ya se estaba haciendo de noche llegué al pueblo que me mostraba en el mapa, era un pueblo pequeño pero por suerte había un Centro Pokémon, que sería el mejor lugar para que mis pokémon y yo pudiéramos descansar.
          A la mañana siguiente luego de desayunar decidí recorrer un poco el pueblo antes de seguir a la próxima ciudad. Había unas tiendas de artesanías locales muy bonitas y un pequeño puesto donde compré algo de comida para mi viaje. Aproveché para llamar a mi casa y decirles lo bien que me iba en mi viaje. Recuerdo que mi madre se puso muy ansiosa cuando le mencioné que había ganado mi primera medalla de gimnasio.
          Regrese al Centro Pokémon tome a mis compañeros y continuamos el viaje. El camino a la próxima ciudad estaba bien cuidado y se veía que era muy transitado. De vez en cuando veía a algún entrenador que pasaba en dirección opuesta también vi algunos pokémon muy curiosos pero decidí que no era buen momento para tener una batalla, no hasta llegar a mi destino.
          Ya me faltaba poco para llegar a la ciudad cuando me encontré con varias personas que estaban batallando a un lado del camino.
          Cuando llegué junto a ellos alcancé a escuchar como uno le decía al que tenía al lado:
          • - Con mis pokémon en tan excelente forma ganare fácilmente en el gimnasio.
            - Yo en cambio creo que tendré que entrenar un poco más.

          Estaba emocionada de ver tantos entrenadores y sus pokémon, al parecer estaban entrenado para retar al líder de gimnasio de la próxima ciudad.
          Me pareció buena idea sacar a mis pokémon para que me acompañaran el resto del camino. Midori se quedó a mi lado pero Choroneko decidió explorar por su cuenta. De pronto lo veo dando saltos para intentar alcanzar algo en el aire, al parecer era un pokémon pero más parecía una gran pelusa flotante.
          Yo me apresuro a tomar a mi pokémon antes de que se meta en problemas.
          Cuando lo tomo se me acerca una chica más o menos de mi edad, con el cabello largo con dos trenzas y con un vestido blanco con flores bordadas. Al verme se me acerca.
          • - ¡Qué lindo! ¿Ese Choroneko es tuyo?
            - Si, también este Tsutarja, se llama Midori.
            - ¡Es hermoso! ¡Qué lindos pokémon tienes!
            - ¡Gracias! Mi nombre es Aiko
            - Yo soy Amy, y este Koromori es mío, se llama Muffy
            - Es muy lindo.
            - ¡Gracias! ¿Quieres tener una batalla de entrenamiento? Todos los demás entrenadores son algo rudos y no quiero que lastimen a mis queridos pokémon.
            - Seguro, me ayudará para mi batalla de Gimnasio.
            - ¡Que bien!

          Fuimos a un lugar un poco más despejado al otro lado del camino, sería un buen lugar para una batalla de entrenamiento, que de seguro me ayudaría con el reto que me esperaba.
          • - ¿Quien comienza?- pregunté algo sonrojada y sin saber qué hacer en ese momento.
            - Yo empiezo, ¡sal Luffy!

          De la pokebola salio un pokémon pequeño y muy lindo, parecido a un ratón de apariencia adorable. Busque información sobre él en mi pokedex.

          Chillarmy
          El Pokemon Chinchilla
          Es de carácter amable y tiene una hermosa piel la cual se acicala varias veces al día, no les gusta vivir en lugares sucios.

          • - Muy bien, Sal Choroneko
            - Luffy, usa Destructor
            - Choroneko, Arañazo.

          Ambos pokémon se golpearon pero Chillarmy fue la que quedo más lastimada.
          • - Luffy, Gruñido

          - Choroneko, Arañazo una vez mas
          El gruñido de Chillarmy aturdió un poco a Choroneko pero no evito que se debilitara al recibir el arañazo.
          • - ¡Ay no!
          • - ¡Bien hecho Choroneko!
            - Todavía no estoy derrotada, ¡Ahora te toca a ti Muffy!

          Era el turno del Koromori de Amy, decidí ver que me podía decir mi pokedex sobre él.

          Koromori
          Pokemon Murciélago
          No tiene muy buena vista pero su excelente olfato le permite encontrar fruta a kilómetros de distancia.

          • - Muffy, ¡Tornado!
            - Choroneko, salta y dale un arañazo.

          Choroneko dio un salto y clavo sus garras en Koromori pero este lo mando lejos de él con el Tornado que creó batiendo sus alas.
          • - Choroneko, arañazo.
            - ¡Muffy, usa Tornado!

          Choroneko evadió el tornado de Koromori y le dio otro arañazo.
          • - ¡Muffy, Tornado otra vez!

          El Koromori lanzo un nuevo Tornado pero me apresuré antes de que golpeara a Choroneko.
          • - Choroneko, Finta

          Choroneko desapareció antes de que lo golpeara el Tornado y reapareció detrás de Koromori y de un salto lo atacó con sus garras a traición, Koromori ya no pudo seguir peleando. Era lógico que mi siniestro pokémon tuviera un espíritu tan competitivo, pero incluso a mí me sorprendió su potencial inicial.
          • - ¡Regresa, Muffy!
            - Buena batalla- felicité.
            - Gracias, creo que aún me queda mucho por entrenar- mi oponente pareció algo decepcionada para no haber podido dar el máximo.
            - No te preocupes, seguro tú y tus pokémon se harán más fuertes.
            - Eso espero.

          Mientras estábamos hablando se nos acerca un chico, se veía que era mayor que nosotras llevaba una chaqueta de cuero y el cabello despeinado.
          • - ¿Qué estas haciendo, Amy?
            - Hermano, estaba entrenado a mis pokémon, ella es Aiko.
            - ¿En serio? ¿Y quién gano?
            - Ella.
            - Era de esperarse, eres solo una niñita…
            - ¡No digas esas cosas, hermano!- mi compañera parecía avergonzada ante el comportamiento de su filio.
            - Es la verdad, veamos que tal te va con un profesional como yo.

          El chico se me puso enfrente, esta batalla no la podría evadir aunque quisiera.
          • - Me parece bien-dije un poco enfadada por la actitud del joven.
            - Ten cuidado – me dijo Amy-. Mi hermano ya ha ganado una medalla de gimnasio.
            - Eso no importa, yo también he ganado una.
            - ¿En serio? Entonces esto será más interesante de lo que creí.

          El hermano de Amy también había ganado una medalla de gimnasio así que de seguro esa batalla no iba fácil.
          • - Muy bien será una batalla de uno contra uno
            - Por mí está bien.
            - ¿Comenzamos?
            - Claro, ¡ve, Midori!
            - ¡Yo te elijo, Kojofu!

          Ese era un pokémon que no había visto antes y parecía bastante fuerte. Miré su información en la pokedex.

          Kojofu
          El Pokemon Artes Marciales
          Para evolucionar necesita llegar a la perfección en sus artes marciales, esto le lleva mucho tiempo.

          • - ¡Midori, usa Látigo Cepa contra ese pokémon de lucha!
            - ¡Kojofu, Sorpresa!

          El ataque Sorpresa de Kojofu fue tan rápido que casi no lo pude ver y golpeó tan fuerte a Midori que éste no pudo responder.
          • - ¡Midori!
            - Te dije que te tendrías que enfrentar a un verdadero profesional.
            - Midori, usa Malicioso
            - Kojofu, Meditación.

          El malicioso de Midori hizo efecto pero Kojofu colocándose en una extraña posición comenzó a meditar.
          • - Midori, Placaje.
            - Kojofu, Detección.

          Midori embistió a Kojofu pero en el último momento éste esquivó el ataque fácilmente, guiado por sus instintos.
          • - Kojofu, Destructor.
            - Midori, Látigo Cepa.

          El Kojofu golpeó a Midori duramente y luego éste le respondió con sus lianas dándole un golpe tan fuerte que lo tumbó sobre la fina grama.
          • - Midori, usa Látigo Cepa otra vez.
            - Kojofu, Detección

          Nuevamente usando su Detección, Kojofu logra evadir el ataque de Midori y sonríe con sorna. MI Tsutarja comienza a ponerse nervioso.
          • - ¡Midori usa Malicioso!
            - Kojofu, Destructor, acábalo.

          Midori no cayó dos veces en la misma trampa. Logró esquivar el ataque de Kojofu, y aturdirlo con su mirada maliciosa.
          • - Midori, Látigo Cepa.
            - Kojofu, Detección

          Ya me estaba impacientado, Kojofu lograba esquivar mis ataques con su Detección además era muy fuerte, no podía hacer que esta batalla durara mucho.
          • - Midori, Repetición

          Midori atrapó a Kojofu y este intentó soltarse pero la presión sobre sus músculos era demasiada.
          • - ¡Kojofu, usa Destrutor!

          Kojofu suelta uno de sus brazos y golpea a Midori. Mi pokémon recayó muy lastimado, intentó levantarse pero me daba cuenta que no soportaría mucho más.
          • - ¡Midori, Látigo Cepa, trata de darle!
            - Kojofu, Detección

          Kojofu esquiva nuevamente el ataque de Midori. Me estaba cansando, pero no me daría por vencida.
          • - Midori, sigue usando Látigo Cepa
            - Kojofu, Destructor

          Ambos ataques son efectivos, tanto Midori como Kojofu estaban ya al limite de su energía.
          • - ¡No te rindas Midori, sigue usando Látigo Cepa!
            - Kojofu, Detección

          Kojofu esquiva el látigo cepa pero es notorio que el pokémon se está agotando al usar tantas veces el mismo ataque.
          • - ¡Midori, Placaje!
            - ¡Kojofu, Detección!

          Kojofu intenta evadir torpemente el ataque de Midori, pero es imposible, mi pokémon lo golpea de lleno con su Placaje y Kojofu cae debilitado.
          • - ¡NO!
            - ¡Bien hecho, Midori!
            - No puedo creer que me ganaras, has tenido suerte, niña.
            - Quizá, tal vez sea que mis pokémon son mejor de lo que creías.
            - Tal vez, ya sabía que sería una buena batalla.
            - En verdad fue una buena batalla.
            - Dime, ¿te diriges a la ciudad?
            - Sí, voy a retar al Líder de Gimnasio
            - Te advierto que es muy fuerte, aunque no sé si servirá de mucho sabiendo lo fuerte que es ese Tsutarja.
            - No tengo miedo, pero aceptaré el consejo.
            - Bien entonces te acompañaremos, la ciudad esta muy cerca y además conocemos un atajo.
            - Que bien, ya quiero llegar.
            - Por cierto, mi nombre en Alan
            - Mucho gusto, Alan.

          Alan y Amy me acompañaron a la ciudad, me mostraron un camino que llevaba justo hasta la parte de atrás del Centro Pokemon. En la entrada me despedí de ellos.
          • - Adiós, y muchas gracias
            - Por nada- dijo Amy sonrojada.
            - Suerte con la batalla en el gimnasio- me incentivó Alan.
            - Gracias por todo, espero verlos luego
            - Seguro

          Luego de eso entre al Centro Pokémon y dejé a mis amigos al cuidado de la enfermera. Aproveché para descansar yo también. Luego de eso salí a recorrer la ciudad no me aleje mucho del Centro Pokémon ya que debía volver en poco antes de ir al gimnasio. Aproveché para preguntarle a las personas dónde se encontraba en gimnasio, y luego de informarme regresé al Centro Pokemon. Al parecer me sería fácil encontrarlo ya que era un invernadero grande que se hallaba en el centro de la ciudad.
          En cuanto tuve a mis pokémon, me dirigí al gimnasio muy nerviosa. Iba a tratar de aprender de los recientes acontecimientos para dar lo mejor de mí. No podía perder, ni tampoco confiarme demasiado. Esperaba que este obstáculo no sea infranqueable para poder llegar lo más lejos posible en mi viaje a la Liga Pokémon.[/spoiler:16k1pxu1]

          Espero que les haya gustado, espero sus comentarios y criticas.



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          • #6
            •Legionarios• Capítulo IV

            :awesome:

            Seee, yo sigo. Ahora les traigo un capítulo de esta divertida muchacha que va de un lado a otro buscando "aventuras" y batallas de gimnasio. Espero que les guste el capítulo número cuatro!

            IV


            [spoiler:24o0s3pf]Las puertas del segundo gimnasio se abrían frente a mí y, nerviosa, observaba en todas las direcciones. Era un vasto invernadero, con muchas plantas tanto fuera como dentro de él. Me parecía extraño porque el lugar no tenía en lo más mínimo la pinta de un gimnasio. Pero no debía acobardarme, un cartel enorme en sobre el marco de la puerta diciendo “Gimnasio” me decía que no me equivocaba de sitio, así que tenía que continuar y decididamente ingresar a luchar. Tenía que llegar a la liga Odissey, tenía que hacerlo.

            Muchos solían hablarme de lo difícil que es el segundo gimnasio. No todos los entrenadores que llegan a la región buscando un lugar en la liga terminan logrando su cometido. De hecho, muchos quedan en el primer gimnasio o antes de llegar a él. Y es lógico, ahora que he llegado hasta lo más alto, me doy cuenta del increíble esfuerzo que eso conlleva. Uno tiene que saber cuidarse solo, se necesita mucha determinación, tiempo libre y una absoluta concentración en tu objetivo, si eso no sucede terminas a mitad de camino, lo puedo asegurar. Ser un entrenador va acompañado de una gran cantidad de responsabilidades que debemos aceptar y afrontar con la mejor cara.

            Por eso, cuando llegué al segundo gimnasio, no entré con la intención de ganar la medalla, sino con el firme propósito de llegar a ser lo que hoy soy y saltar cualquier obstáculo que se me interpusiera.

            La batalla en gimnasio hierba fue dura… no era fácil con un Tsutarja como pokémon más fuerte, pero supe aprovechar mis habilidades y las debilidades de mi rival como me enseñaron en la escuela y como aprendí en el camino hacia allí. Además, la ayuda de Choroneko fue indispensable en ese gimnasio. Los pokémon de Ren, el entrenador de ese gimnasio, eran dos y muy bien entrenados. El primero, Yanappu, fue un verdadero desafío que enfrenté con Choroneko.



            Aún recuerdo al simpático monito del entrenador. Ren es un chico delgado, recuerdo sus ropas porque eran muy llamativas, de colores impactantes y estaba muy a la moda, a pesar de cuando lo conocí tenía el prejuicio de que sería uno de esos naturistas que se pasan tanto tiempo preocupándose por la naturaleza que no se preocupan por sí mismos. Bueno, pero me equivoqué. Yanappu me recibió al ingresar y llamó enérgicamente a su entrenador. Ren me invitó a desayunar con él ya que había llegado temprano, lo iba a rechazar porque estaba ansiosa por tener la batalla, pero decidí ser cortés y aceptar. Me ofreció un té helado de hierbas riquísimo y me invitó a conocer el invernadero. Había allí todo tipo de plantas, desde las pequeñas a otras enormes que ocupaban tanto espacio que apenas podíamos andar. La batalla de gimnasio la hicimos en otro lugar, un cuarto anexado al invernadero.

            La arena de combate recuerdo que era de césped, y que las plantas colgaban de las paredes y del techo. Eran, según me dijo Ren, “seres más resistentes”. Supongo que se habrá referido a que unas plantas resistían más que otras… y eso me hizo pensar en las similitudes que tenían los vegetales con los demás seres, aun siendo tan diferentes físicamente, en la fisiología éramos humanos, pokémon y plantas, muy similares.

            Allí llevamos a cabo la batalla que, como bien dije, fue extensa. Los pokémon de Ren estaban muy bien entrenados… los míos en ese entonces no tanto, pero los sabios dicen que los pokémon que hace poco que están con su entrenador hacen buenas batallas con la intención de agradar y tener un lugar en el equipo… en estos tiempos difíciles, donde los entrenadores pokémon son o muy fuertes o muy débiles, es difícil encontrar personas que entrenen con cariño a sus amigos, la mayoría los entrena como máquinas de lucha y no eligen tener en el equipo al que tenga mejor vinculo con ellos, sino eligen al que mejor haga las batallas. Es por eso que los pokémon ahora tienen doble tarea, agradarle a los humanos por su carácter y por su poder. Entonces, en estos tiempos, los pokémon salvajes y los cautivos tienen un poder muy similar y unas ganas tremendas de demostrar lo que valen.

            Yanappu demostró tener un increíble arsenal de ataques, tanto físicos como especiales. Los ataques de hierba en ese gimnasio se confundían con el ambiente y mi pokémon no podía evitarlos de ninguna manera. Además, el líder era experto en estrategias defensivas, por lo que cuando Choroneko veía un punto débil donde atacar, Ren ya lo había cubierto con sus huidas excavando o con sus sustitutos. La batalla se hacía muy difícil, en ese momento comenzaba a impacientarme y pensaba que tendría que volver a entrenar duro para poder pasar por ese gimnasio. Sin embargo, Choroneko no se rindió y fue hasta el final por mí.

            Aprendí en esa batalla lo malo de las estrategias defensivas y es que el pokémon que utiliza este tipo de combinaciones se cansa mucho más que si atacara, y es algo lógico, porque debe utilizar su cuerpo para evitar los ataques y su mente para verlos venir. Por lo tanto, cuando Choroneko se dio cuenta (es un pokémon siniestro y como todos saben los siniestros siempre tienen la mente muy despierta) atacó a Yanappu con sus Golpes Furia y lo dejó tendido en el suelo, muy lastimado. Claro, no terminaba ahí, el pokémon se levantó y viendo que la batalla se ponía ruda decidió atacar por tierra con Excavar. Allí decidí ser rápida y le indiqué a Choroneko que utilizara Doble Equipo antes de que el pokémon de hierba emergiera. Cuando Yanappu salió de la tierra, había tantas copias que no sabía a cual atacar. Choroneko utilizó otra vez sus golpes furia y el pokémon cayó en el césped totalmente agotado por la gran batalla, con la cara seriamente rasguñada.

            Yo no podía evitar sonreír por mi gran suerte. Había utilizado la estrategia adecuada en el momento adecuado y mi rival se encontraba en esos momentos en un muy serio aprieto.
            Sin embargo, con el pokémon que eligió después, la que estuvo en aprietos fui yo. Era un Kurumayu…



            “-¡Kurumayu, Picadura!- gritó el líder.”

            Choroneko cayó como si fuera una roca al piso. Y allí comencé a sacar conclusiones… Si no me equivocaba, Kurumayu era tipo bicho… y a Midori no le gustaban los bichos. Pero no me quedó otra y lo saqué para que luchara. El Kurumayu se veía fuerte, pero Midori era muy veloz y tenía sus fortalezas.

            “-¡Midori, sé muy rápido, usa Látigo Cepa!”

            “-Kurumayu, utiliza Disparo Demora y detenlo.”

            Mi pokémon corrió a toda velocidad y una rama enorme brotó desde des brazos y se convirtió en una liana que golpeó y regolpeó el pequeño cuerpo de Kurumayu. Sin embargo, el pequeño pareció indemne al daño… claro, debí haberme dado cuenta que pokémon así debe haberse pasado toda su vida recibiendo latigazos de las ramas… tendría que usar otra estrategia.
            Pero ya era tarde para cambiar de estrategia porque el disparo de seda del oponente logró frenar mucho a mi pokémon, estaba atado, iba a ser imposible que se moviera.

            “-¡No, Midori! Intenta moverte y usar tu ataque de Repetición, hazlo por mí, amigo”

            “-Kurumayu, utiliza Bicho Repulso- bramó Ren.”

            “-¡¿Cómo?!”

            En ese momento no tenía ni idea lo que significaba ese ataque. Kurumayu desplegó la capa en forma de hoja que cubría su espalda y desde allí salió… un ejército de pequeños parásitos que atacaron a Midori generándole una gran picazón. Estaba en un problema grave, Midori sufría, la estaba pasando mal y la seda del ataque anterior le impedía moverse con facilidad.

            “-Midori, por favor, tienes que levantarte, tienes que hacerlo. Concéntrate, yo estoy aquí apoyándote, no decaigas tú…”

            “-¡Kurumayu, Picadura! Termina con esto antes de que se desate.”

            “-¡Cuidado, Midori, intenta evitarlo!”

            En ese momento, Midori me sorprendió. Kurumayu intentó atacar, yendo directamente a picar su cuerpo, pero el Tsutarja lo admiró furiosamente a los ojos y emitió un sonoro chillido. Desde su cuerpo comenzaron a brotar hojas y ramas que envolvieron a Kurumayu como si fuera un gran remolino y su pegaron a sus ojos como astillas que le impedían la visión. Kurumayu, totalmente ciego, fue a atacar a un costado de Midori, quien aprovechó la confusión de su rival para deshacerse de la seda que lo detenía. Lo admiró con malicia y luego me observó a mí, sonriéndome.

            “-Je… ¿es tu nuevo ataque, Midori?”

            En ese momento, mi compañero había aprendido Torbellino Hierba, un ataque que me fue muy útil por mucho tiempo, capaz de cegar al enemigo y sacarnos de más de un embrollo en malos momentos.

            “-¡Muy bien, Midori, por detrás, tómalo con Repetición!”

            Esta vez, mi pokémon atrapó con su elástico cuerpo al rival y lo estrujó hasta hacerle crujir los huesos. El pequeño Kurumayu intentaba seguir las órdenes de su entrenador, pero no era capaz de picar al ágil Midori. Una embestida de mi pokémon sentenció el final del combate en el momento en que más ansias comía. Ese día aprendí que Midori y yo estamos conectados, y es el vínculo llamado amistad la frecuencia que nos une.

            “-Muy bien hecho, Aiko. Sólo un pokémon que realmente tiene un estrecho vínculo con su entrenador aprende un ataque de la nada, sin haberlo practicado.”

            “-¿Eh? ¿A qué te refieres?”

            “-A que tu pokémon aprendió Torbellino Hierba porque era necesario para ambos, porque tú le dabas fuerzas y porque él estaba motivado. La amistad entre Midori y tú es fuerte, y eso hace fuerte a tu pokémon y a ti misma. Sólo sigue con esa confianza y nunca tendrás problemas, cuando estén en un aprieto, tu Tsutarja de seguro sacará un as bajo la manga y revertirá la situación.”

            De cada entrenador que enfrenté aprendí algo y esa fue la lección de Ren. Gané mi medalla Oliva y estaba a punto de irme con una sonrisa cuando vi entrar a un entrenador… Venía buscando una batalla, y el entrenador le dijo que esperara un momento a que sus pokémon se repusieran. El muchacho emitió una queja ante eso y me admiró a mi como queriendo pelea también. Yo también alegué que tenía que curar a los míos y me fui.

            Ese muchacho tenía una mirada seria y decidida en el rostro, en cuanto ingresó con tantas ínfulas me pareció que sólo buscaba conflictos. Pero para mi suerte, pareció quedarse allí a esperar al líder. No entiendo por qué estaba tan apresurado en tener su batalla, la liga no se irá a ninguna parte.

            Pero yo dejé de darle importancia en cuanto vi el rostro sonriente de Midori. Lo habíamos hecho muy bien y ya teníamos nuestra segunda medalla. Era hora de ir por la tercera que se encontraba en ciudad Nesea. Allí había un gimnasio del tipo dragón. Sin duda sería un reto para Midori, pero tenía la seguridad de que en el viaje aprenderíamos alguna buena lección que nos serviría de mucho para cuando llegara la hora de enfrentar al nuevo rival.

            Para llegar a ciudad Nesea había que cruzar una montaña. Según el navegador, había una cueva que era posible utilizar para llegar al otro lado. Una montaña era un buen lugar para entrenar a Midori ya que la mayoría de los pokémon de roca y tierra que habitaban el sitio eran débiles a su Látigo Cepa. Una vez que Choroneko fue curado de la Picadura recibida y que Midori estuvo descansado, monté en mi bicicleta y me preparé para transitar lo que restaba de camino hasta la montaña. Aún era temprano y esperaba dormir fuera de la cueva y luego entrar para tratar de recorrerla en un día.

            Antes de salir del pueblo, pude ver al joven que me había cruzado en el gimnasio. Iba hacia el Centro Pokémon con una gran sonrisa… supongo que ganó su duelo, de otra manera no esperaba que estuviera tan contento. Tenía el presentimiento de que en algún momento nos íbamos a volver a ver y que tendría que luchar con él. Luego me daría cuenta que mi presentimiento era certero, pero esa historia es para más adelante.

            Con Midori y Choroneko en el canasto de la bicicleta, nos dirigimos a la siguiente escala para llegar a donde hoy estoy, este lugar tan imponente que es la Liga Pokémon y que pronto será mi arena de combate, el lugar donde demostraré que soy una verdadera Maestra Pokémon.[/spoiler:24o0s3pf]


            Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.

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            • #7
              Re: •Legionarios• Capítulo III

              ¡Doble post, doble post! (?)

              Bueno, del capítulo 2:

              [spoiler:1jeufx3h]Vaya que la nostalgia le llegó rápido... a un pueblo de su casa XD. ¿Le compró cintas a su Scyther...? Ah no, no, que eso es otro fic, fail mío, fail mío.

              ¿Por qué el doble guión?

              Dije empezando a saltar, fui corriendo hacia Choroneko y abrazándole.
              Me parece que pudo narrarse mejor la parte de "en ese momento una brisa de aire se llevó mi sombrero de color malva..." Tal vez... "Una inesperada brisa hizo que mi sombrero volara hasta los pies de..." lo originalmente escrito me parece narrado apresuradamente.

              Tenía que hacerlo, tenía que quotear esta parte... ¿"Fui corriendo hacia Choroneko y abrazándole"? o es... "Fui corriendo hacia Choroneko y le abracé" o... "Fui corriendo hacia Choroneko y abrazándole le adulé por su trabajo bien hecho" es decir... seguido de alguna otra acción, suena mal... la versión original.

              En la batalla, "malicia" a pesar de que la palabra sólo se repitió dos veces, por lo corto de tal era muy evidente la repetición, estoy seguro que era fácilmente sustituible...

              Midori corrió a por él, pero el pokémon empezó a batir sus alas formando un tornado que hizo retroceder a Midori. El Mamepato soltó un gruñido, que hizo que Midori intentará taparse las orejas ante el molesto sonido.
              Ese es "intentara" espero sus correctores sepan por qué, y simplemente haya sido un error.

              -¡Sí! Bien hecho Choroneko.- Dije hiendo a abrazarla. Oímos un ruido, los problemas no terminaban, una detrás de otro…
              ¿Hiendo? Estoy seguro que es "yendo".

              Un pequeño Chiramii apareció ante mí, parecía inofensivo, pero para Midori no lo era, pues parecía que querían matarse mutuamente, ¡por dios! ¿Con cuantas cosas raras me encontraría durante mi viaje? Me puse en guardia y señalé el campo de batalla a Midori, que sonrió con malicia y miro al Chiramii desafiante, ¡eso es! Les daríamos una paliza.
              ¿Cosas raras? Son simples encuentros con pokémon salvajes XD Y un "matón" extremadamente débil, bueno, he de suponer que eso forma parte de la personalidad de su personaje...

              Ohh ¿En serio adoptarán la región Odissey? XD Bueno... Ahh... sólo los nombres.

              ¡No puede ser! Midori, regresa. Sal ahora, Choroneko
              - Munna, usa Confusion
              El pequeño pokémon rosa intenta atacar nuevamente con Confusión pero este no le afecta a Choroneko.
              ¿Un líder no sabe de debilidades, fortalezas e inmunidades de los tipos? XD

              PD: No marqué todo lo que me encontré... sólo lo más relevante.

              Bueno... debo decir, que las batallas perdieron un poco de lucidez, se reducía a ... [Orden de retador + Orden de Líder = Narración de lo ocurrido] indefinidas veces XD.
              Y la historia... bueno, la personalidad aunque muy usada de la chica, le da cierto toque a la típica historia de entrenador... normalmente no se ven chicas así en aventuras... al menos no solas.

              En fin, hasta aquí el comentario para este capítulo.[/spoiler:1jeufx3h]

              Del capítulo 3:

              [spoiler:1jeufx3h]Poke*Planta, ¿Tú escribiste este? Bueno... nunca he visto un post tuyo en FanFics, así que probablemente no tengas experiencia, y es comprensible que la narración sea algo rápida y sin detalles, supongo que, estás obligado a hacerlo XD Y no tienes planeado el mejorar así que me saltaré toda esa parte de mi comentario.

              Sólo una cosa, antes se usaba embestida... y ahora es placaje, según tengo entendido... por el anime, es lo mismo, sugiero conserves el ataque como hasta ahora lo han llamado los otros miembros de tu equipo.

              - ¡No digas esas cosas, hermano!- mi compañera parecía avergonzada ante el comportamiento de su filio.
              - Es la verdad, veamos que tal te va con un profesional como yo.
              ¿Filio? XD Bueno... supongo será algo de tu país.

              Tienes bastantes faltas ortográficas, pero creo que es notorio que te esforzaste por disminuirlas... Aunque... ¿No era que "pasaba por las manos de muchas personas para corregir la ortografía, y bla bla" ? Bueno, igual, este capítulo estuvo más que nada basado en batallas, para mí, no muy buenas, en especial la de la "Detección" infinita. Y de nuevo, les deseo lo mejor para el fic de esta competencia...[/spoiler:1jeufx3h]

              Capítulo 4:

              [spoiler:1jeufx3h]Oh... y ahora vas tú, Demian.

              Bueno, comenzando ya... le cambiaste totalmente la personalidad a la chica, incluso creo que el sexo... y no lo digo porque usaste la palabra "entrenador", al instante sentí que un chico era el que decía todo eso...

              Uhm... ¿Contar todo en retrospectiva? Te he mencionado que me gusta ese estilo, pero... creo que para una batalla, que es lo que tendrás ahora, no le va mucho... es decir, eso es más acción, y usarás todo el tiempo verbos en pasado o similares... me supongo.

              La batalla, no me gustó mucho... en el momento en que estaba en apuros, yo esperaba más bien que evolucionara, no un nuevo ataque XD.

              ¿El siguiente es tipo Dragón? O: Normalmente eso se deja para el final, aunque tal vez así sea por la región "Odissey" flojera de revisar los gimnasios...

              Uhm, fue un cambio completo de personalidad .__. Pero bueno, supongo que un fic tan grupal... debe ser difícil conservar tal cohesión.[/spoiler:1jeufx3h]

              Y fin, suerte con el siguiente capítulo.

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              • #8
                Re: •Legionarios• Capítulo IV

                A ver, respondo comentarios:

                Renelzio: Es un poco difícil ponerse de acuerdo, creo que tu lo sabes bien xD Además, contamos con poco tiempo, por lo tanto intentamos coordinar pero a veces no alcanza... Igualmente, vamos a ir mejorando, es como todo gran fic, nunca se empieza haciendo perfecto xD Filio viene de familiar (filiar) xD No es ningún modismo, hace referencia a su hermano, búscalo en el diccionario xD Y más sobre mi capítulo, eso del cambio de personalidad tiene más que ver con el estilo de escritura de cada uno, yo tengo una escritura más madura y fría, en cambio Planta y Darkus escriben más en forma de cuento. Verás que la personalidad se va adecuando con el correr de los capítulos. Sobre la palabra entrenador, cuando a usé fue en términos generales, creo que no he cometido un error tan garrafal como cambiarle el sexo a la prota xD Y es cierto lo que dices, en retrospectiva la acción se pierde mucho, pero bueno, es lo que logramos hacer con tan poco tiempo. ¿Es peras una evolución en el cuarto capítulo? xD Estás acostumbrado a los fics rápidos. Tienes razón con respecto a la batalla, no es muy buena, lo mejoraremos. Sí, el siguiente es dragón y no tiene nada de malo ponerlo al principio, muchas veces se dejan para el final porque muchos pokémon dragón obtienen ese tipo al final de su etapa evolutiva (como Kingdra o Altaria) Esperamos que la personalidad se vaya moldeando para el gusto de todos, y cabe aclarar que escribimos los capítulos de manera simultanea, casi sin saber lo que el otro escribía xD Muchísimas gracias por tu comentario, Rene.

                Megateo: Muchas gracias, esperamos seguir viendote por la sección!


                Bueno, los tres clanes agradecemos y esperamos que sea de su agrado el quinto capítulo:

                V


                [spoiler:2xkwzap7]Luego de descansar en un pequeño hospedaje fuera de la montaña, me subí a la bicicleta y penetré por la cueva. Esperaba que todo el trayecto sea plano, sin sobresaltos, pero no fue así… había que escalar y con mi bici iba a ser muy difícil. Recuerdo que me costó mucho avanzar, yo no tengo mucha fuerza, y llevar esa bici sobre mis hombros mientras escalaba era una tarea titánica. Por suerte Midori me auxiliaba sosteniéndola desde el pequeño desnivel que había que subir utilizando sus Látigo Cepa.

                Logré poner la bici en la colinita que había que traspasar para subir. Se senté a descansar, muy fatigada por el esfuerzo cuando la tierra tembló. Estaba cerca del borde del pequeño terraplén y me vine abajo. Caí de espaldas al suelo y me lastimé mucho, sin mencionar que ensucié todo mi querida ropa de viaje. Midori se acercó a auxiliarme y cuando nos dimos cuenta estábamos frente a un Doryuuzu, el pokémon topo.



                Nos observaba con pésima cara, posiblemente reconociendo que era una entrenadora pokémon, intentaba resguardarse de cualquier ataque que quisiera hacerle. El pokémon levantó sus férreas garras y las apuntó hacia mí.

                -¡Torbellino Hierba ahora, Midori!

                Mi pokémon a una velocidad vertiginosa se lanzó a mi defensa para que yo pudiera levantarme. Usó su ataque de hierba contra el rival quien ni siquiera se molestó en evadirlo. Con las garras se sacó de encima las hojas y ramitas que lo molestaban. Acto seguido, utilizó su ataque Cuchillada y Midori lo sufrió en todo su esplendor. Mi pokémon cayó al suelo, vencido, sin fuerzas, con una herida abierta en el pecho ante tal golpe y la clorofila supurando por el tajo intentando cicatrizar. Al haber vencido a mi pokémon, mi rival se preparó a ir hacia mí… ¡Yo ni siquiera había atinado a levantarme! Aún estaba en el piso, muy adolorida, me dolía la espalda y la cola por el golpe, mi única opción era sacar a Choroneko y defenderme con él, pero era obvio que nada podría hacer contra ese bestial pokémon… Fue ahí cuando apareció.

                - Futachimaru, Sable Concha.



                No supe de donde apareció, pero el pokémon saltó sobre mí con una gran destreza portando una hoja recubierta por agua que brillaba en toda la cueva. Aplastó su arma contra la cabeza del pokémon de tierra y este salió huyendo despavorido al sentir el húmedo ataque hacer estragos en su piel.

                Yo aun me encontraba sorprendida, con los ojos bien abiertos, la piel sucia y totalmente desalineada. Ese pokémon me salvó de una paliza segura. Pero debía tener un entrenador.

                Y no me equivocaba, el joven que había encontrado el día anterior en el gimnasio estaba allí, con sus ropas naranjas, con su gorra del mismo color y el cabello largo desbordándose de ella. En su cintura reposaba una soga enrollada, en su rostro, su mirada era inexpresiva. Futachimaru hundió la espada en su cintura dejando que el asa en forma de caparazón volviera a formar parte de su cuerpo. Yo no sabía qué decir y me sonrojé al instante. El chico se acercó a mí y me tendió una mano. La tomé, totalmente avergonzada, y me ayudó a levantarme. Fui a recoger a Midori y lo dejé reposar en mis brazos.

                “-Gra-gracias, no tenías por qué- le agradecí al joven.”

                “-Claro que debía hacerlo. Soy un Ranger, y tú estabas en apuros.”

                Había ya escuchado hablar de los Ranger, personas muy útiles, especialistas en entablar amistad con los pokémon. Sin embargo, creí que no habitaban la región de Odissey, y ni hablar que era extraño verlos pidiendo una batalla en un gimnasio.

                “-Mi nombre es Frei Akeda Hace poco empecé un viaje para llegar a la Liga Pokémon, soy de la región de Fiore.”

                “-Yo soy Aiko Hitokage, nací en Pueblo Evarne, cerca de aquí.”

                “-Sí, lo conozco, he pasado por allí. ¿Necesitas ayuda para salir de la cueva?”

                “-¿Eh? ¡Ah, no para nada yo puedo sola! Gracias por preguntar.”

                En ese momento hice lo más bochornoso de mi vida… di dos pasos y me caí al suelo, totalmente débil. El chico tuvo que acercarse de nuevo a socorrerme.

                “-No sé qué me pasó, me duele mucho la cintura y los pies.”

                “-Te diste un buen golpe, déjame ayudarte.”

                “-No, no es ne…”

                Frei me levantó en sus brazos con una fuerza que jamás hubiera imaginado, pues si bien se notaba que era atlético, era muy delgado y no parecía tan resistente. Sin embargo, me izó como si no pesara más que un papel y conmigo en brazos trepó por el pequeño saliente de tierra donde se hallaba mi bicicleta.

                Fue una sensación extraña, el chico parecía hacer eso mecánicamente, como si se hubiera pasado su vida cargando muchachas en sus brazos. El Futachimaru que tenía arrastró la bici por el suelo con cuidado siguiendo las órdenes de su entrenador.

                “-No hace falta que hagas esto, yo puedo caminar.”

                “-¿De verdad puedes?- preguntó Frei observandome sonriente como si le hubiera dicho un buen chiste. Yo agaché la cabeza”

                “-No… no puedo… Pero no quiero molestarte, estás tardando el doble de tiempo por culpa mía.”

                “-No sientas que me estorbas, lo estoy haciendo por gusto.”

                “-¿Eh? ¿Por gusto? ¿Yo te…?”

                “-Soy un Ranger, ayudar a las personas es la razón de mi existencia”

                “-Ahhh, sí, claro, era eso.”

                “-Soy parte de una Legión, ¿sabes?”

                “-¿De una Legión?”

                “- Sí. Un grupo de muchachos de diferentes regiones que se encargan de velar por la seguridad de las personas. Hay Ranger’s, coordinadores, entrenadores, investigadores y demás en esta Legión. Últimamente la mayoría se ha vuelto un poco competitivo, incluso yo, que estoy aquí, buscando ganar la liga siendo que no es el trabajo de un Ranger.”

                “- Sí, me preguntaba por qué lo hacías.”

                “-Sólo para probarme a mi mismo. A veces uno necesita saber que es útil para otras cosas. Soy muy bueno entablando amistad con los pokémon, y también lo soy ayudando a personas en apuros pero… quería ver si era bueno entrenado pokémon y luchando.”

                “-Lo eres de verdad.”

                “-Je, muchas gracias. ¿Y tú? ¿Por qué elegiste ser entrenadora?”

                “-Supongo que porque es lindo competir… me gusta entrenar pokémon, conocer diferentes lugares, encontrarme con gente, ganar y perder.”

                “-¿Te gusta perder?”

                “-No, pero si siempre ganara no sería divertido, ¿o sí?”

                “-Je, supongo que no. Descansemos un rato, ¿sí? No me he preparado para cargar con tanto peso.”

                “-Oh, lo siento- al instante me sonrojé al pensar de nuevo que era una carga-. Debo comer menos, es culpa de mi madre que siempre hace comida tan rica y nutritiva. Pero ahora que me cocino sola supongo que bajaré de peso obligadamente.”

                “-Je, ¿pero de qué hablas? No digo que estés pesada, digo que yo estoy débil. A veces cargar a Futachimaru se me hace pesado. Debo entrar en forma.”

                Así nos sentamos al costado del camino a descansar. Yo seguí diciendo estupideces como en toda la charla, pero a él parecía no importarle las tonteras que yo decía. Ese muchacho… había logrado cautivarme, era tan humano, tan transparente, tan auténtico. Lo oía hablar sobre la amistad, sobre siempre tener como objetivo el bien común y yo no podía creer que fuera real y que apenas lo había visto hubiera pensado que era un idiota. Él estaba apurado por tener su batalla ya que se atrasaba mucho ayudando gente por el camino. Ese día me di cuenta que no siempre la gente debe ser juzgada por la primera impresión, porque a veces la persona que más nos molesta puede llegar a ser un gran amigo.

                Incluso me ayudó a curar a Midori con pociones y otros elementos que llevaba en su mochila y que yo, como la gran despistada que era, no había comprado en la anterior ciudad. También me ayudó con las heridas de mi piel, apenas tenía un raspón, pero él me atendió como si me hubiera cortado la pierna a la mitad. Desinfectó la herida, me puso antiinflamatorios y una venda. Habría faltado que me diera un beso en la herida y se hubiera parecido a mi madre. Me hizo bien al instante, ya podía caminar sin problemas, pero dijo que de igual manera montara en la bicicleta ya que el esfuerzo sería mejor. Tenía razón, debía irme… pero no quería, la pasaba muy bien con él.

                “-Pero… Frei… ¿me iré así sin más?”

                “-Je, volveremos a encontrarnos, pero tienes que seguir tu viaje, no puedes detenerte aquí, tienes que entrenar mucho más que yo para ser la mejor, como tú quieres.”

                Sonreí por las cosas que decía, era ese tipo de personas que siempre quiere sacar lo bueno de los demás. Me puse las manos en la cintura y lo observé algo severa.

                “- Pero, ¿me iré así, sin una batalla siquiera?

                El joven sonrió divertido y le hizo señas a Futachimaru. Yo llamé a Midori para ver qué tan repuesto estaba. La ventaja de tipos que tenía se compensaba con la desventaja evolutiva. Sería una batalla reñida.

                “-¡Midori, usa Torbellino Hierba!”

                “-Futachimaru, Foco Energía.”

                Midori atacó sin piedad al pokémon de agua. Utilizó todas sus fuerzas y las hojas y ramas que crecían en su cuerpo se pegaron a su rival a gran velocidad, absorbiendo la humedad de su cuerpo y haciéndolo temblar de dolor. En vez de devolver el contraataque, cargó una gran cantidad de energía en su cuerpo, sus músculos se inflamaron, su concentración pareció incrementarse indefinidamente, sus ojos se encendieron como dos linternas y apuntaron al cuerpo de Midori.

                “-¡Vamos bien, Midori, usa Látigo Cepa!”

                “-Evita eso y usa Sable Concha.”

                La destreza de ese Futachimaru era increíble, se movió hacia un costado dejando pasar el látigo, lo agarró con la mano derecha, con la izquierda extrajo su espada acuática y tiró de la liana para atraer a Midori hacia él. El golpazo que recibió mi pokémon fue increíble, quedó tendido a un costado, muy lastimado. Era un ataque de agua, pero lo hizo con tanta fuerza que dio igual las fortalezas de mi pokémon. Con todo su esfuerzo mi pokémon intentó levantarse.

                “-¡Tienes que poder usar un Látigo Cepa, Midori, tienes que hacerlo!”

                “-Evádelo y usa Cortefuria”

                El pokémon dio un salto al ver venir la liana hacia él y ésta azotó el suelo. El pokémon de agua corrió hacia el Snivy y cuando mi pokémon lo vio llegar ya era muy tarde. Cortó el cuerpo de mi pokémon con su filoso cuerno y Midori quedó rendida en el suelo de la caverna.

                “-Buen trabajo, Futachimaru.”

                “-Muy bien, Midori. Te mereces un extenso descanso, regresa a la pokeball. Gran batalla, tu pokémon es muy ágil.”

                “-Sí, es una fortaleza. Pero anímate, si uno de esos látigos lo hubiera tocado, mi pokémon quedaba fuera de combate. No creas que perdiste por mucho.”

                “-Igualmente, tengo que trabajar muchísimo más.”

                “-De eso no hay duda, y yo también. Espero que la próxima vez que nos encontremos, te toque a ti hacerme morder el polvo.”

                “-Lo dudo, pero espero que así sea.”

                Y así nos despedimos. Chicos como él no se encuentran seguido, me tendió mucho apoyo y en el momento que más lo necesité estuvo y me auxilió. Me ayudó a crecer como entrenadora y a plantearme siempre un objetivo firme del cual nunca debería desvincularme. Nunca está de más ayudar a alguien que se encuentra en un aprieto, la ayuda es una de las demostraciones de amistad más palpables que existe en el mundo, ¿qué es un amigo sino alguien que en todo momento está pendiente de que las cosas te salgan bien y nada te haga sufrir? Su sonrisa remisa me despidió, sin hacer demasiado escándalo, con paz y tranquilidad. Sentí confianza al irme con su mirada posada en mí, sabía que habría alguien siempre velando por mi seguridad en esa región.

                Monté en mi bicicleta y me dirigí a la salida de la montaña para poder llegar a Ciudad Nesea, cede del tercer gimnasio. Nunca olvidaría a Frei y su gran ayuda, fue uno de los entrenadores que más me han enseñado en el viaje y a quien hoy considero un buen amigo.[/spoiler:2xkwzap7]


                Aclaración: De ahora en más, adaptamos el nombre de los pokémon iniciales (o sea que ahora Tsutarja será Snivy)


                Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.

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                • #9
                  Re: •Legionarios• Capítulo V

                  Megateo, muchas gracias por leer y comentar tan seguido ;) Los tres clanes te lo agradecemos y esperamos que sigas por aquí.

                  VI


                  [spoiler:1ix89g93]Una vez que salí de la montaña aún debía transitar una larga ruta para lograr llegar a ciudad Nesea. Choroneko y Midori iban en el canasto de la bicicleta, hablando entusiasmados. Yo iba algo preocupada planeando estrategias. Había un gran problema en mi equipo, ambos pokémon eran débiles a los ataques insectos. Necesitaba un compañero que solventara esa situación. Y se me había ocurrido atrapar un pokémon de roca en la cueva, pero si lo hacía también estaría en desventaja contra pokémon de tipo lucha, por eso me decidí buscar otro tipo de pokémon… y por el camino había muchos pero ninguno me convencía.

                  Pero cuando ya me estaba cansando de pedalear y me iba a detener, un ave me embistió el rostro y me derribó. Era un pequeño Mamepato que estaba siendo perseguido por un Uooguru. ¡Esa era mi oportunidad, si capturaba a ese Uooguru tendría un pokémon fuertísimo para el tercer gimnasio! Midori sería débil contra él.





                  “-¡Choroneko, tu turno!”

                  Mi pokémon estaba motivado, había hecho un buen trabajo en el gimnasio anterior y ahora esperaba que hiciera otro tanto.

                  “-Tienes que utilizar persecución contra el Uooguru, intenta bajarlo, en la tierra será más fácil de atacar.”

                  Choroneko no era tan veloz como Midori, pero sí era muy ágil y podía trepar por cualquier objeto sin que nadie lo vea. Llegó hasta un árbol cercano donde se esperaba que el pokémon volador pasara. El pequeño Mamepato que perseguía estaba muy asustado. Fue alcanzado por Uooguru y picoteado en la espalda, cosa que lo hizo caer, pero antes de que pudiera hacerle más daño, Choroneko se lanzó sobre la gran ave, embistiendo su espalda con sus garras recubiertas en un aura siniestra.

                  Yo logré poner a salvo al pequeño Mamepato y el Uooguru, enfurecido, se enfrentó a Choroneko. La diferencia de tamaños entre ambos era notoria, pero mi pokémon no se iba a echar atrás. Sin embargo, la fuerza de esa bestia alada sería un gran problema.

                  “-¡Golpes Furia, Choroneko!”

                  Antes de que pudiera golpear, el Ataque Ala de Uooguru llegó con fuerzas y mandó a volar a Choroneko. El pokémon chocó contra el tronco de un árbol muy fuerte y suspiró con dolor.

                  “-¡Resiste, Choroneko! ¿Estás bien?”

                  El pokémon asintió y se incorporó. Estaba bastante adolorido, yo podía notarlo en su caminar. Sin embargo, decidió seguir luchando y preparó sus garras. Corrió hasta su rival y con ellas intentó golpear. Apenas pudo darle dos arañazos que a un pokémon tan grande no le significaron mucho. Comenzaba a temer que no pudiéramos hacer mucho contra el rival.

                  “-¡Choroneko, intenta una Ayuda!”

                  El pokémon volador otra vez volvió a usar su Ataque Ala pero Choroneko lo esperaba con su intrincado ataque. Tomando energías, levantó un torbellino en el campo de batalla que arrastró hojas y ramas que sirvieron para cegar al rival. El pokémon volador se descontroló moviendo sus alas hacia todas las direcciones y Choroneko logró evitarlo sin problemas.

                  “-¡Bien, ya lo tienes, usa Persecución!”

                  El pokémon siniestro atacó usando sus garras revestidas con energía oscura. Uooguru aun estaba un poco cegado, pero al verlo lo embistió usando un picotazo. Ambos se golpearon y cayeron al suelo, agotados. El pokémon volador se levantó casi al instante, estaba un poco lastimado y molesto por los ataques, pero tenía mucha energía. Choroneko también se irguió, pero él sí que estaba muy resentido. No soportaría mucho más.

                  “-¡Muy bien, Choroneko! Pero no quiero que te lastimes, mejor regresa.”

                  Sabía cual era el límite de mi pokémon y estaba segura que no podría vencer al rival. El Uooguru pareció darse cuenta que yo tenía otro pokémon y no quiso arriesgarse, por lo que tomó vuelo y se marchó, dejando en paz al pequeño Mamepato.

                  “-Ya estás a salvo, pajarito, puedes irte.”

                  Sin embargo, la joven ave no quiso desprenderse de mí. Desde ese día forma parte del equipo. Rápidamente les cayó bien a Midori y Choroneko. No era lo que esperaba, si bien era un pokémon volador que me sería útil, mi intención no era capturarlo, yo quería al Uooguru, pero ahora que estoy aquí no me arrepiento para nada haberme quedado con tan buen pokémon.

                  Sin otra cosa que hacer, con mi tercer compañero en el equipo, decidimos seguir hacia la ciudad.

                  Luego de mucho pedalear, por suerte no tenía peso extra ya que Mamepato volaba sobre mí, divisamos los edificios de ciudad Nesea y el gran castillo que según la guía era la morada del líder de gimnasio. Mis pokémon se pusieron muy contentos al ver el lugar y yo no podía creer que ya estuviera tan cerca la tercera escala en mi camino.

                  La ciudad era muy pintoresca, todas sus casitas estaban construidas al estilo antiguo, con tejas de barro cocido, paredes de ladrillo y adobe, los caminos estaban construidos adoquines, había muchos espacios verdes, una gran cantidad de plantas y flores silvestres, y una voluptuosa fuente que comencé a ver recién cuando estuve lo suficientemente cerca. El lugar me gustó mucho, lo recorrería antes de ir al gimnasio, además, hacía falta que mis pokémon descansen y que yo también lo haga, porque no me sentía con la fuerza mental necesaria para dar órdenes acertadas.

                  Fui al centro pokémon y allí dejé a Mamepato y Choroneko. Midori quiso recorrer la ciudad conmigo, además que estaba descansado y no necesitaba cuidados médicos.

                  Había entrenadores allí, sobre todo cerca de esa gran fuente. Allí fui yo y me encontré con un revuelo ni bien llegaba.

                  “-No eres más que un debilucho, niño.”

                  “-Mis pokémon no estaban al nivel del tuyo, ya deja me ir, ganaste.”

                  “-Sólo dejarte ir sería muy poco, quiero que te des cuenta que no debes pedir duelos si no sabes con quien te vas a encontrar.”

                  “-Ya entendí, no necesitas tomarme del cuello.”

                  Un niño más o menos de mi edad, quizá un poco más, sostenía a otro del cuello de la camiseta y no lo dejaba ir. Aunque trataba de zafarse, parecía que era demasiado joven para igualar en fuerza a su captor. Además, había otros niños alrededor que parecían estar de parte del más fuerte. Esas cosas injustas siempre me han disgustado. Decidí detener la pelea.

                  “-Bueno, ya basta, ¿por qué no le dan espacio a la demás gente para estar en la fuente?”

                  “-¿Qué? ¿Quién eres tú, niñita?”

                  Nunca debió haber dicho eso…

                  “-¡¿Niñita?! ¿A quien le dices niñita? Yo soy una mujer.”

                  “-¡Mujer mi tía Estela, tú eres una niñita!”

                  “-Verás cómo en una batalla esta niñita te muestra su carácter de mujer para que aprendas.”

                  “-¡Ohh! ¿Entonces quieres luchar? Pues bien, dejaré de molestar al inepto para burlarme ti, niñita.”

                  “-¡Midori, a luchar!”

                  “-¡Minezumi, destrózala!”



                  Ese pokémon no sería rival para Midori, mi pokémon estaba en un nivel muy avanzado, esa batalla iba a durar poco.

                  “-¡Comienza, Midori, Repetición!”

                  “-Minezumi, Ataque Arena y Venganza.”

                  Mi pokémon fue rápido y enroscó su largo cuerpo en el torso del rival, aprisionándolo y luego dejando lianas que lo torturaban cada vez que se movía. El Minezumi no se dejó vencer tan fácilmente, se revolcó en la tierra que había a nuestros pies llenando el cuerpo y los ojos de Midori con arena. Acto seguido, comenzó a preparar energías para una Venganza.

                  “-¡Usa Látigo Cepa, Midori!”

                  “-¿Aún no has juntado energía? ¡Apresúrate, torpe, intenta evitarlo!”

                  Minezumi no pudo evitar ni cerca esa cepa que lo golpeó, ni siquiera pudo ver de donde vino ya que estaba muy concentrado en obedecer a su entrenador. Yo estaba confiada en que Midori haría un buen trabajo, ese ataque de venganza no me molestaba en lo absoluto.

                  “-Hazlo fallar, Torbellino Hojas.”

                  “-¡Ahora, ahora, ahora! ¡Ataca, ataca, ataca!”

                  Midori lanzó el tornado de hojas y ramas que golpeó el cuerpo del Minezumi en todos sus rincones. El pokémon quedó tendido en el suelo luego del ataque, muy lastimado, pero se recuperó y descargó su energía en forma de Venganza. Claro, tenía los ojos llenos de basura, no pedía verse ni a sí mismo. Se tropezó y quedó tendido en el suelo más golpeado que antes.

                  “-¡NOO! ¡Idiota, idiota! ¡Súper tonto! ¡Ay, no sabes hacer nada bien!”

                  Recuerdo que los quejidos desconsolados del joven me hicieron reír bastante, se veía muy patético. Pero al instante me di cuenta que estaba maltratando al pokémon e intenté detenerlo.

                  “-¡Basta! No maltrates a tu pokémon. El no tiene la culpa de que seas un pésimo entrenador.”

                  “-¡¿A quien le dices pésimo?! ¡Tú, pequeña idiota…! ¡Minezumi, usa Mordisco!”

                  “-¡Ataca con Embestida, Midori!”

                  Los pokémon se encontraron y cruzaron sus ataques. El golpe de Midori fue en el costado derecho de Minezumi y el mordisco de este fue justo en el cuello de mi pokémon. Esa herida dañó más a al Snivy que al Minezumi, además, el pokémon parecía tener más resistencia. El tonto se reía como si hubiera ganado el combate.

                  “-¡Ja, toma esa! Qué pokémon más debilucho, un simple mordisco y ya cae.”

                  “-Sí, pero mi pokémon puede atacar desde el suelo, el tuyo no. Termina con él, Midori.”

                  Mi pokémon utilizó un último Torbellino Hojas que acabó con el rival de un golpe. Lo envolvió en la gran masa de grama y el pobre Minezumi quedó totalmente mareado y con el cuerpo tan golpeado como para no realizar más ataques.

                  “-Vaaa, tuviste suerte… Je, pero tenías razón, no eres una niña… ¡Eres lo más parecido a un niño que he visto! Ja, eres todo un hombrecito.

                  Luego de decir esa última y denigrante estupidez, se retiró con sus amigos al Centro Pokémon. El jovencito que habían tomado como objeto de burla estaba allí, parado y observándola.

                  “-Buena pelea. Mi nombre es Ricky. ¿Cómo te llamas?”

                  “-Aiko, un placer. ¿Por qué se comportan así?”

                  “-Ahhh, él es Javier. Su padre tiene una gran cantidad de pokémon y los entrena muy duro a todos. Entonces él le pide prestados pokémon y siempre anda por aquí pidiendo duelos.”

                  “-¡Ja! Es fácil hacerse pasar como un buen entrenador cuando uno no los entrena… ¿Qué pasó contigo?”

                  “-Bueno, yo tenía una estrategia planeada con mi pokémon para vencer a un Yooterii, pero hoy vino con un Minezumi y no supe qué hacer. Tú no eres de aquí, ¿verdad?”

                  “-No, soy de Pueblo Evarne. Vengo a pedir un duelo contra el líder de gimnasio.”

                  “-Ohhh, ¿vienes a retar a Ryuu? Pues te deseo suerte, ese tipo es un reto verdaderamente.”

                  “-Me estás asustando un poco… ¿es muy duro?”

                  “-Mira, hay muchos entrenadores que lo han vencido, pero él tiene tanta determinación y su estadio está completamente de su parte, hay gente admirando la pelea, cosa que en otros gimnasios generalmente no ocurre. Además, hay un clima muy viciado allí, pareciera que se está en un horno… Es peor enemigo la presión que ejerce el lugar sobre tu pokémon, que los propios pokémon del líder.”

                  “-Oh, no. Ahora comienzo a ponerme un poco nerviosa.”

                  “-Bueno, no hagas caso a todo lo que digo, yo soy bastante débil, quizá es a mi parecer.”

                  “-Pues descansaré y haré el intentó. No me queda otra… si llego a perder supongo que entrenaré más o buscaré cubrir mis debilidades. Gracias, Ricky.”

                  “-De nada, gracias a ti, Aiko, le diste una buena lección a ese presumido.”

                  Nos despedimos y no volví a saber de él, pero me alegro que me haya dado un poco de temor, de esa manera no me confié de más y pude enfrentar al líder con todos mis sentidos en orden.

                  Luego de recoger a mis pokémon y tomar un descanso en el centro, repasé algunas veces más las estrategias que usaría al día siguiente. Poco quedaba para enfrentar la importante lucha, estaba nerviosa pero tenía confianza en mis pokémon. Sabía que llegaría el momento en que ellos me demostrarían lo que valían, que serían fuertes y que harían todo lo que les había enseñado hasta el momento, dejando atrás cualquier miedo a las furiosas bestias que los esperaban de oponentes.


                  Al otro día, me dirigí temprano hacia el gimnasio. Mis pokémon comieron bastante para tener energías y con ellos me encaminé hacia el castillo. Era el momento, debía estar firme, no debía tener miedo, sólo debía respetar a mi rival y enfocarme en mi gran objetivo, ganar esa anhelada Liga Pokémon.[/spoiler:1ix89g93]

                  Gracias a todos los que leen y siguen día a día las aventuras de Aiko y de la Legión Pokémon.


                  Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.

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                  • #10
                    Re: •Legionarios• Capítulo V

                    Hola vengo a ser seguidor del fic y a decir mis criticas (de ortografia no mucho no es mi punto fuerte)

                    -¡Midori! Repetición.- Midori no tardó en levantarse, exprimió el cuerpo del Chiramii

                    Aca va lo primero del capitulo 2 en este lugar ya utiliza repeticion y despues esta esto

                    Al caer al suelo lleva a Gochimu hacia a él apretándola tan fuerte que no se podía mover, había aprendido a usar Repetición.

                    Eso es lo unico pero al menos aporto y otra cosa todo el viaje va muy rapido pero supongo que es por tener poco tiempo

                    Chau a todos.
                    Mundo pokemon......en un futuro. UNETE

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                    • #11
                      Re: •Legionarios• Capítulo V

                      Jajaja, tienes razón Jolteon, es un errorazo eso xD Bueno, muchas gracias por ir leyendo el fic, tomate tu tiempo, es largo y las publicaciones son fugaces, así que tranquilo. Espero que te sigamos viendo por aquí ^^


                      VII


                      [spoiler:263jg3i6]Aun faltaba rato para que me toque combatir en la liga… No era fácil esperar, luego de tanto tiempo de viaje, toda mi aventura se resumía a estas angustiantes horas donde espero el reconocimiento o el viaje de vuelta a casa con las manos vacías.

                      - ¡Uff, por favor! Espero que todo esto no haya sido en vano… ¿Estás bien, Midori?

                      El gran Jarooda estaba firme a mi lado y asintió. Me quedé pensativa un momento y seguí recordando partes de la historia…


                      Mi presentación en el gimnasio Draco fue una de las más vergonzosas… Desde el principio comenzó mal. Primero se me cayó un zapato a la fosa que rodeaba el fuerte… unos pequeños seres reptiles se adueñaron de él con sus dientes y lo hicieron trisas…



                      “-¡No, no se lo coman! Ah… ya, iré descalza.”

                      Al poco tiempo me daría cuenta que eran los pokémon llamados Meguroko… Esos detestables pokémon siniestros.

                      Pero en esos momentos me tenía que concentrar en el gimnasio, sólo en eso, enfocarme en la medalla que debía ganar para…

                      “-AHHHH- el grito que exhalé en ese instante fue porque el puente que había que cruzar para entrar al castillo y pasar por la fosa era levadizo… Y sí, yo tuve la mala suerte de empezar a cruzarlo justo cuando del otro lado comenzaban a izarlo.”

                      El puente se elevó y yo me caí rodando de ahí hasta que di de lleno la cara contra el suelo. Solía tener esa mala suerte, y más en lugares extraños como ese castillo. Me levanté y me acomodé un poco para estar más presentable, ya estaba lo suficientemente informal yendo con los pies descalzos, ahora mi cabello totalmente enredado hacía juego con eso.

                      Traspasé un largo pasillo que me llevó hasta una puerta grande que llegaba hasta el techo. La abrí e ingresé…

                      Allí encontré algo que menos esperaba… una gran cantidad de gente ubicada en una tribuna y frente a ellos, un adolescente alto, con una tupida barba, ropa extravagante (como la de un bufón) y cabello negro. Al parecer estaba haciendo una especie de show…

                      “-… y el Hihidaruma dijo: ‘¡¿A quien le dices monito cilindrero?!’ ¡Y se me cayeron los pantalones!”

                      “-JAJAJAJA- rió la multitud.”

                      Yo me quedé estática y bastante confusa por eso. ¿Qué tenía de gracioso que se le cayeran los pantalones? En ese momento pensé que era uno de esos chistes de adultos de los que mi madre tanto hablaba y que decía que yo entendería sólo cuando fuera mayor… pero si ese muchacho tan infantil sabía la gracia, no entendía por qué yo no. Al final de la batalla me di cuenta que toda esa gente era contratada para reír por sus chistes, por más idiotas que fueran.

                      “-Ehhh, hola…- hablé tímidamente.”

                      El bufón se volteó a verme y sonrió.

                      “-¡Hola, jovencita! ¿Eres una retadora para el grande, el inmenso, el titánico, el inexpugnable Ryuu, líder del Gimnasio Draco?- me preguntó el sujeto.”

                      “-Sí.”

                      “-Muy bien, soy yo.”

                      Ahí fue cuando más me sorprendí. ¿Ese payaso era el líder de gimnasio? En ese momento pensé que el mundo pokémon estaba escaso de entrenadores cuerdos, pero las cosas cambiarían bastante.

                      “-Entonces… ¿podremos luchar por la medalla Draco?”

                      “-¡Claro que sí! ¡Ahora mismo, mira!”

                      El muchacho bajó una palanca y la base del lugar se movió como si hubiera un terremoto. Una grieta se abrió en el medio y el suelo se separó para darle paso a un inmenso cuadrilátero de rocas donde daría la batalla. Seguidamente, las antorchas que había en la pared se encendieron dándole luz y calor al lugar. La gente en la tribuna jadeó con sorpresa como si nunca hubieran visto algo como eso.

                      “-En mi gimnasio aprenderás a luchar con público. A veces, para ser un verdadero buen entrenador pokémon no tienes que saber entrenar tanto, sino ser lo suficientemente carismático como para agradar a la multitud y que ellos se pongan de tu lado. Verás la presión que pueden ejercer todas esas personas que no interfieren directamente en la batalla, pero sí sabotean tu mente.”

                      “-Creo que soy lo bastante carismática.”

                      “-¡Ja! Ya quisieras superarme. Será una batalla de dos contra dos. ¿Estás lista?”

                      “-¡Por supuesto que sí!”

                      “-¡Bien! ¡A luchar, Kibago!”



                      ¡Me encantó ese pokémon! Desde el primer momento en que lo vi. Luego de estudiar mucho sobre pokémon, creo que Kibago es el dragón en primer nivel evolutivo más simpático de todos. Claro, luego me enteré cual era su última evolución y dejó de agradarme para mi colección. No utilizaría a Midori aún, quería guardarlo para el final.

                      “-¡Mamepato, yo te elijo!”

                      El pokémon volador sobrevoló el campo para reconocerlo. Sabía que estaba poco entrenado, pero es fácil armar estrategias para un Mamepato, por lo tanto decidí arriesgarme, ese pokémon parecía fuerte, pero usar la ventaja aérea de mi pokémon era mi plan.

                      Claro, en cuanto comenzó con su ataque de Garras Dragón se me hizo un nudo en la garganta. ¡Era increíblemente rápido y se movía por el campo de rocas con tal facilidad que parecía ser plano! Dio un salto sin esfuerzo y con su ataque golpeó a mi pobre pokémon volador. Mamepato cayó muy lastimado al suelo y sabía que no iba a poder aguantar otro. Lo bueno fue que se levantó para ese entonces, pero con su alita derecha muy golpeada.

                      Atacó con un tornado. Mi rival ni siquiera se esforzó en evitarlo, Mamepato ya estaba débil, ese ataque no fue ejecutado a su cien por cien. Kibago sonrió con malicia al ver a su oponente ya casi rendido…

                      “-Termínalo con Tumba Rocas- bramó mi contrincante.”

                      “-¡Mamepato, Ataque Rápido!”

                      Lo bueno de tener un pokémon recién atrapado, es que al estar más salvaje sus habilidades son mejores, excepto la de la concentración. Mamepato planeó por el campo con una velocidad que casi apagó las antorchas del lugar. Le dio un golpe fuerte a Kibago y eso me dio muchas esperanzas. El pokémon rival rodó por el piso y la multitud comenzó a abuchear como si yo hubiera hecho algo fuera del reglamento. Y como dije, Mamepato aun no estaba bien adiestrado, le temía a todo ese cúmulo de gente y que le estuvieran gritando lo hacía estallar de nervios. Inclusive yo estaba igual, y estoy bien adiestrada (a veces).

                      Cuando el rival, ya repuesto, utilizó el ataque de Tumba Rocas, el pokémon volador estaba tan aturdido que no pudo esquivarlo de ninguna forma, cuando logró darse cuenta ya tenía tremendos pedazos de roca encima.

                      Sí, quedó fuera de combate y a mi sólo me quedaba Midori. Estaba en un problema, los pokémon del tipo dragón se comen hervidos a los pokémon del tipo verdura como era mi Snivy. Pero igual lo seleccioné, no podía no hacerlo, Choroneko podría llegar a ser un arma mortal, pero también podría llegar a caer si sus rivales eran resistentes. Midori en cambio, poseía más experiencia.

                      “-¡Midori, Torbellino Hierba!”

                      “-¡Kibago, Incinerar!”

                      El ataque de Incinerar me tomó por sorpresa, pero luego de pensarlo bien me di cuenta que un gimnasio de tipo dragón va a tener ataques que acaben con su Némesis, los pokémon de hielo. Por suerte, Midori no tuvo que sufrirlo porque el Torbellino Hierba fue tan potente y se creó en el campo una masa de ramas, hojas y tierra tan densa que Kibago no podía ver ni su sombra. Esa fue la primera vez que vi que la burlona sonrisa del líder se borraba.

                      Parecía muy sorprendido, y no era para menos. Midori era rapidísimo, y utilizando ataques a distancia más aún. Entonces, sabía que le sería muy difícil vencer a mi pokémon. Y yo no me rendiría.

                      “-¡Midori, acábalo con Placaje!”

                      “-¡Kibago, da todo lo que tengas con Garra Dragón!”

                      Los pokémon esta vez corrieron al centro del campo de batalla para cruzar sus golpes. Midori lo embistió fuerte en el costado derecho y Kibago hizo lo suyo sobre la espalda descubierta de mi pokémon, quien soltó al instante unas lágrimas por el dolor de las zarpas del oponente clavándose en lo más profundo de su piel.

                      Por suerte, el cansancio de la batalla era más pesado para Kibago, y la gente no le producía a Midori la misma presión que a Mamepato. El pokémon de hierba era muy carismático y la actuación frente al público lo beneficiaba. Un placaje más cerró el juego para el oponente.

                      Pero aún quedaba un pokémon… y el rival sonreía con satisfacción sabiendo que Midori pronto llegaría al límite de sus fuerzas. Abrió una pokeball y desde allí dentro salió…



                      ¡Ay, hasta el día de hoy odio a ese pokémon! No me gustan ninguna de sus tres etapas, ¡es malo, malo, malo! Y no sólo porque su tipo sea siniestro… ¡Era su resistencia lo que lo hacía invencible! Midori estuvo golpeándolo, golpeándolo y golpeándolo toda la batalla, pero ese bicho no se cansaba…

                      Comenzamos con Repetición y en ese momento el pokémon hasta se tomó el atrevimiento de descansar. Al principio dije “esto es un juego para niños” pero luego me di cuenta de la cruda realidad… por más que usaba Látigo Cepa o Torbellino Hojas, no había forma de hacerlo ceder, el pokémon juntaba energías mientras el mío atacaba y se cansaba. Midori terminó exhausto luego de un par de Placajes y Monozu, el pokémon rival, seguía firme como si recién hubiera entrado a combatir. Comencé a desesperarme, y mucho.

                      “-Monozu, Mordisco.”

                      El pokémon dio un salto sobre Midori, atacó su cuello y mi pokémon rodó por el suelo adolorido. No podía creer que eso estuviera pasando. ¡Un solo ataque y Midori ya estaba perdido! Mientras yo no lograba hacerle ningún daño, fue uno de los momentos en que me sentí más impotente.

                      “-Monozu, otro Mordisco, termina con él.”

                      “-¡No lo harás, Midori, evítalo!”

                      Mi pokémon se levantó y regateó para confundirlo, pero el pokémon dragón no se dejó engañar, tenía tantas energías que no le costó nada paralizarlo con su mordida en una de sus manitos.

                      El pokémon se alejó y dejó allí a Midori, quejándose por el golpe. Pero no se daba por vencido, sabía que tenía que ganar, tenía que hacerlo por mí… y no hay nada que mi Snivy no pueda hacer si se lo pido.

                      “-¡Hazlo, Midori, hazlo! ¡Sé que tú puedes!”

                      Quizá fue mi error no darle tanta importancia a eso del aliento, pero de verdad funcionó. Midori sintió mi apoyo, le di fuerzas con mis palabras, lo animé a seguir adelante y lo hizo como el verdadero guerrero que siempre fue.

                      Ante los ojos ilusos del rival y de su entrenador, el cuerpo de Midori resplandeció indicando el cambio. Incluso la multitud jadeó entusiasmada por lo que estaban viendo. Mi pequeño Snivy se desarrollo en forma y tamaño, logrando un cuerpo más estilizado, alto y un porte más elegante. Sus ojos se endurecieron y se profundizaron. El color de su piel se oscureció. Cuando logré darme cuenta, ya Janobii estaba frente a mí.



                      En ese momento me emocioné mucho. Es bueno para un entrenador ver a su pokémon evolucionar, yo creo que es la señal de que estamos haciendo bien las cosas. En ese momento, Janobii renovó mis esperanzas y volvió a recordarme que el apoyo constante entre nosotros es un puño que puede desplazar cualquier obstáculo…

                      “-¡Rápido, Monozu, a todo o nada, Colmillo Ígneo!”

                      El pokémon dragón se abalanzó con toda su velocidad contra Midori pero este lo vio venir con tanta seguridad que lo evitó de memoria. Lo vio pasar a su lado con la dentadura destellando fuego y pudo ver también como se desparramó torpemente en el piso. Ahora no había comparación, mi pokémon estaba fuera de su alcance.

                      “-¡Usa tu Drenadora!”

                      Desde su cuello despidió un par de semillas que se pegaron al cuerpo de Monozu y lo apresaron triturándole el cuerpo y absorbiendo toda su energía.

                      “-¡Ahora termina, usa Torbellino Hojas!”

                      “-¡No te dejes, Monozu, muerde esas drenadoras, quítatelas y ataca con Colmillo Ígneo!”

                      Imposible. El Janobii tomó a su rival por detrás con sus lianas y lo azotó contra el cuerpo con brutalidad. La cabeza del pobre Monozu terminó llena de escombros, tierra y pequeños restos de las rocas del campo donde había sido golpeado.

                      Al principio no me cupo en la cabeza la sorpresa, ¡pensé que no podía ser real! Pero los aplausos de la gente y la cara frustrada del líder me fueron llevando a la realidad rápidamente. Janobii se acercó a mí, sonriente, sabiendo que había cumplido exactamente con el trabajo que le encomendé.

                      “-Fue un gran combate. Disculpa mi comportamiento inicial, es parte del espectáculo para aturdir novatos. Sólo una gran entrenadora, como tú eres, da una magnífica demostración de poder sin siquiera inmutarse por lo que pasa a su alrededor. Te felicito. Creo que quieres tu medalla Draco, ¿verdad? Pues no la traje, pero creo que hay una detrás de tu…”

                      Sí, eso fue lo último que tuve que soportar de Ryuu, el líder del Gimnasio Draco. Fue bastante patético que terminara todo eso con el trillado acto de la medalla detrás de mi oreja… En fin, no lo olvidaré, fue el día en que evolucionó mi primer pokémon y eso me puso muy feliz.

                      Ya con mis tres medallas y mis tres pokémon dispuestos a llegar hasta el final, regresamos al Centro Pokémon para que tanto ellos como yo descansáramos. Me acosté con una gran sonrisa en la cara… habría un gimnasio siguiente que sin duda iba a ser un reto… pero lo afrontaría sin olvidar la lección que aprendí hoy: siempre confiar en mis amigos y apoyarlos, por que juntos no hay problema que no podamos superar.[/spoiler:263jg3i6]


                      Espero que les haya gustado! Nos vemos muy pronto, gracias a todos los que leen!


                      Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.

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                      • #12
                        Re: •Legionarios• Capítulo VII

                        GENIAL el fic jeje primera vez ke corregire a Demian :
                        "tenía tantas energías que no le costó nada paralizarlo con su mordida en una de sus manitos." será "manitas" no?? jeje de ahi en fuera todo me parecio bien payaso el tercer lider XD se quedo sin zapatos :!: evolucion o que bien jeje los snivi no me gustan tanto :roll: me resignare a esperar otro capitulo


                        rock xD

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                        • #13
                          Capítulo VIII

                          Grimer! Se agradece tu comentario aquí, es algo muy importante para nuestro trabajo como clanes. En cuanto al error que me mencionaste... Manitos y manitas es muy parecido, le dicen diferente en cada país, pero ahora que lo veo, me parece que queda mejor bracitos. Muchas gracias ^^ Espero que sigas por aquí.

                          Les presento el capi ocho! Ja, ¿vamos demasiado rápido? Lo sentimos, sé que es difícil tener que leer tanto en tan poco tiempo, pero es nuestro trabajo y les agradecemos de verdad a todos los que nos apoyan día a día con esto.


                          VIII


                          [spoiler:34lltsaj]-¿En qué piensas?- me preguntó una muchacha en la liga.

                          -El día en que nos reencontramos… ¿recuerdas?

                          La muchacha se sentó a mi lado y se unió a mi soñador recordar…


                          Al otro día decidí moverme para llegar lo más rápido posible al cuarto gimnasio y a la siguiente ciudad, Mélite, que quedaba muy cerca de allí, a menos de un día de viaje en bici, pero igual me levanté temprano para hacerlo porque siempre mi viaje se terminaba retrazándose por algo. Y ese día no fue la excepción…

                          Iba en bici de lo más tranquila cuando de pronto… ¡PAF! me di un porrazo. Es algo típico en mí, pero lo diferente esta vez fue que choqué contra alguien. Una muchacha que iba en bicicleta también. Nos caímos las dos, pero la manera de reaccionar de cada una fue diferente…

                          “-¡Fíjate por donde vas, inepta!- fue la reacción de la chica.”

                          En ese entonces yo comenzaba a pensar que el mundo estaba bastante en decadencia… desde que salí de mi casa me encontré con más gente agresiva que pasiva. No se veía lindo el panorama. Intenté calmarme…

                          “-Está bien, lo siento. ¿Cómo te encuentras?”

                          “-¡Pues claro que mal! ¿Piensas que estaría saltando de contenta ante tal atropello? ¿Acaso es parte de tu naturaleza andar embistiendo gente que anda tranquila por la calle?”

                          “-No, pero yo…”

                          “-¡Encima crees tener la razón! ¡Ay, que pérfida!”

                          En ese momento estallé. Intentaba ser buena, pero no tenía tiempo para serlo.

                          “-¡Bueno, ya! Sólo fue un choque, en todo caso la culpa es de ambas. Sólo déjame pasar que el cuarto gimnasio me espera y estoy apurada.”

                          La joven se quedó de piedra y no supo como reaccionar. Acomodó nerviosamente sus ondulados cabellos detrás de sus orejas mientras abría lo más que podía sus ojos profundos. Se llevó sus brazos firmes a la cintura y frunció el seño.

                          “-¡Oye! No sé quién te crees que eres pero yo…”

                          “-Soy Aiko Hitokage, de Pueblo Evarne. Ahora sabes quien me creo, si no tienes nada más que decir, me voy, estoy apurada.”

                          Levanté mi bici y sin decir más nada me dispuse a marcharme. La muchacha al principio no reaccionó, pero cuando había hecho ya unos cuantos pasos, se volteó y tímidamente me llamó.

                          “-¿Aiko?”

                          Me di vuelta ofendida y la fulminé con la mirada. Ella, extrañamente, sonreía.

                          “-¡Aiko! ¡Soy Natsuki Kadha! ¿Me recuerdas? ¡Éramos vecinas de niñas!”

                          Agudicé mi cerebro lo más que pude, intentando recordar a la única amiga que había tenido hacía unos años… allí caí en la cuenta que esos rizos dorados sólo los había visto en un lugar. Me sentí pésima, me encontraba una vieja amiga y miren cómo la trataba…

                          “-Na… ¿Natsuki? Pe… pero… ¿qué haces aquí? Te habías ido a… ¡Kanto! ¿Cierto?”

                          “-¡Sí! ¡Oh, llevamos tanto tiempo sin vernos! ¿Estás muy apurada como para detenernos a charlar un rato?”

                          “-¡No, claro que me gustaría hablar contigo! Vayamos debajo de aquel árbol al costado del camino.”

                          “-Por cierto, disculpa mi comportamiento de recién, estoy un poco perturbada.”

                          “-Ni lo menciones, yo también fui una tonta.”

                          Allí terminó la presentación y comenzó la charla seria. Natsuki me contó que su viaje por Kanto la llevó a convertirse en una buena entrenadora y coordinadora. Ahora estaba de viaje en la región por un descanso, supuestamente. Pero me tenía una sorpresa que no esperaba que me dijera…

                          “-Yo formo parte de una legión…”

                          Ya había escuchado eso antes… no me hizo falta recordar mucho para acordarme de Frei, oriundo de Fiore y que también me había hablado de una legión que, por lo que recordaba entonces, tenían el propósito de ayudar a la gente. Me dijo que ya había conseguido las medallas de Oddisey, pero que al ver que los entrenadores tenían tan bajo nivel, decidió dejar a sus pokémon y capturar otros de menor nivel en la zona. Me habló también de un problema que le quitaba el sueño…

                          “-¿Adivinas por qué fue formada la Legión, Aiko?”

                          “-Me has dicho que para proteger a la gente.”

                          “-Claro, pero para eso también hay Ranger y policías. La razón principal por la que formamos este grupo fue porque en las regiones de Johto y Kanto unos tipos se pusieron muy pesados. Formaron un grupo con pokémon poderosos que causaban estragos en la ciudad y la policía no bastaba para controlarlos. Entonces, un Ranger viejo juntó un grupo de entrenadores fuertes, en el cual me incluyeron, y nos encargamos de derrotarlos. Así que, cuando terminamos, decidimos organizar este viaje para despejarnos. Pero cuando gané la octava medalla… me crucé con un sujeto extraño que me retó a una batalla y me destrozó. Fue el único que me venció en esta región y por eso creo que es extraño. Además, sus pokémon fantasma y siniestros… tenía la peor pinta, además de que no fue muy amable.”

                          No le presté mucho interés a la historia en ese momento. Estaba más interesada en hablar con ella de sus cosas personales, como si le gustaba algún chico, si ya había dado su primer beso o por qué llevaba puesto ese suéter tan pasado de moda… pero a ella al parecer se le ocurrió una mejor idea.

                          “-¿Y si hacemos una batalla para ver quien es más fuerte?”

                          Creo que debí haberme acordado de su constante anhelo de superación… de niña siempre quiso ser mejor que yo, aún sabiendo que era menor en edad, ella tiene 14 años y yo uno más.

                          “-Está bien. Hagamos un dos contra dos, ¿te parece bien?”

                          “-¡Claro que sí! ¡Yo elijo a Hiyappu!”



                          Me mordí el labio de envidia. Yo no podía creer que en tan poco tiempo hubiera capturado un pokémon tan lindo… Ese monito acuático me fascinaba. Igualmente, le daría batalla y sabía exactamente con quién.

                          “-¡Midori, esta vez tu comienzas!”

                          No podía perder la oportunidad de estar en ventaja de tipos, así que me decidí por usar a mi pokémon más fuerte al inicio. Se la veía confiada, aunque recuerdo que de niña también lo era. La batalla dio inicio.

                          “-¡Midori, Torbellino Hierba!”

                          “-¡Hiyappu, Lengüetazo!”

                          Mi pokémon comenzó con poder y levantó un tornado de hojas y ramas que abatió al simio y lo dejó escupiendo polen. El daño del verde elemento lo dejó planchado en el piso, pero aún tenía la energía suficiente para levantarse y llegar hasta mi compañero. Lo tomó con sus manos de los hombros y con su lengua le hizo un facial. El Janobii quedó estremeciéndose de asco y dolor, pero con ese ataque tan simple le sería imposible ganar.

                          “-¡Midori, utiliza Látigo Cepa!”

                          “-¡Hiyappu, esquiva y usa Mordisco!”

                          Midori utilizó su ataque con lianas intentando sujetar al escurridizo mono, pero fue imposible. Se movía como si de verdad estuviera en al agua, dio un salto mortal, tomó con sus manos las lianas, tiró de ellas y el Jonobii tropezó hacia delante. Una vez allí le fue fácil ejecutar su mordisco en la espalda de mi pokémon. Midori chilló lastimeramente. No podía ser que un pokémon de agua me hiciera pasar esas penurias.

                          “-¡Midori, levántate y haz… algo que no falle!”

                          “-¡Jaja! ¿Qué significa esa indicación? ¡Golpes Furia, Hiyappu!”

                          Midori había adquirido la suficiente madurez en el combate de gimnasio como para vencer, sin embargo, no lo había entrenado mucho en el arte de la precisión. Por eso es que tenía tantos problemas a la hora de atacar a su enemigo. Pero, como siempre digo, Midori es más listo que yo, así que de seguro buscaría una opción y yo lo apoyaría moralmente como siempre hacía. Su decisión fue utilizar Drenadoras, y así mismo el enemigo evitó el ataque. Ese Hiyappu estaba férreamente entrenado en la evasión. Pero Midori no se quedaría esperando a que lo ataquen, cuando el rival intentó sus golpes furia, mi pokémon gambeteó con toda su elegancia haciendo que los golpes del primate dieran en puntos vacíos. Se me había ocurrido algo en ese instante.

                          “-¡Midori, prueba germinar tus Drenadoras y convertirlas en un ataque de Megaagotar!”

                          “-¡Ataca, Hiyappu, Mordisco!”

                          Mi pokémon de hierba se concentró, como todo pokémon tipo hierba, tenía incorporado el saber utilizar esa clase de ataques. Entonces, antes de que su rival pudiera morder, con sus poderes naturales absorbió gota a gota la energía corporal de Hiyappu. El simio, incapaz de soportar tal ataque, se derrumbó en el suelo con su piel ahora seca por la falta de nutrientes.

                          “-¡Sí!- presumí a propósito para ver la reacción de mi amiga.”

                          “-¡Eso no fue nada! ¡Verás cómo mi siguiente pokémon acaba con el tuyo! ¡Aka, yo te elijo!”

                          Aka era un Chaobuu que Natsuki le había pedido al profesor Takumi antes que yo comenzara con mi viaje. Se veía bien entrenado, muy fuerte, y ni hablar que su tipo era superior… Claro, tendría mi ventaja más preciada, la velocidad.

                          “-¡A él, Midori, usa Tobellino Hierba!”

                          “-Acábalo, Aka, Nitrocarga.”

                          Mi pokémon intentó inútilmente nublar la visión del oponente con ramas. ¡De nada sirvió! En cuanto lo hizo, el Chaobuu ya estaba encendido en flamas azules provocadas por un dañino gas nitroso. Embistió con su cuerpo a Midori, quemando de paso el torbellino. El ataque fue certero y bestial, el cuerpo de ese pokémon era muy grande para mi pequeño compañero. Terminó cayendo al suelo, totalmente exhausto, respirando con mucha dificultad. Ahora me iba a ser difícil elegir.

                          “-Je, ¿Qué te parece eso?”

                          “-¡Solo fue suerte! Ya se a quien elegir. ¡Mamepato, a ti te toca!”

                          Era mi única opción viable, si tenía algún ataque de lucha Choroneko no duraría ni dos minutos contra esa bola de músculos.

                          “-¡Mamepato, usa Tornado!”

                          “-Desenrollar, Aka, termina con él.”

                          Qué dilema. El único pokémon que me quedaba era débil a uno de los ataques de mi rival. Pero igual, aun tenía la velocidad a mi favor. Mamepato sobrevoló a Aka y batió sus alas para crear un remolino. El rival era débil a los ataques aéreos, su cuerpo musculoso era un blanco fácil desde el aire y el Tornado lo abatió con firmeza. Pero de cualquier manera pude apreciar que la piel de ese cerdo era dura como el acero, un simple viento no iba a acabarlo… Se enrolló sobre sí mismo para ejecutar el ataque y Mamepato se apresuró a evadirlo. El ave hizo todo su esfuerzo pero no era muy fácil su tarea en comparación al enemigo que tenía, que era muy grande y cubría con su cuerpo un gran margen. El aplastamiento fue inminente, Aka cayó como una mole sobre Mamepato, triturando sus frágiles huesos contra el piso. Mamepato se levantó como pudo, no podía volar, apenas podía tenerse de pie. Cuando observé al Chaobuu saltar y sonreír con entusiasmo casi se me vino el mundo abajo… ¡ese pokémon no se cansaba! Se enrolló nuevamente para ir al ataque.

                          “-¡Cuidado, Mamepato, usa Aire Afilado!”

                          Mi pokémon no voló pero desde donde estaba agitó hacia delante sus alas. Ejecutó un magnífico ataque, tanto que el aire silbó al cortarse y la onda ventosa azotó el cuerpo robusto de su oponente. El ataque fue fuerte y se pudo ver como el rodillo que ahora era nuestro rival se entorpecía en su marcha. Ahí flotaron de nuevo mis esperanzas, pero pronto me quedaría sin ellas cuando me diera cuenta que Aka dio un salto para afirmarse en el aire y desde allí embistió a mi pobre pokémon volador. Mamepato no tenía fuerzas para evitar eso, lo agarró muy desprevenido y débil. El cuerpo pesado y vigoroso del rival cayó como un tronco sobre el ave. Ya no pudo levantarse.

                          “-¡Vaya, Natsuki! Ese pokémon es genial, lo entrenaste a la perfección.”

                          Al instante se puso colorada como un tomate. Yo sé exactamente cómo tratarla, y la mejor forma era inflando su ego como un globo.

                          “-Ay, mira lo que dices… Tu también has luchado excelente, sólo tuviste la mala suerte de que yo tenía el pokémon más fuerte- siempre intentó ser humilde, aunque nunca logró su cometido.”

                          Al final, y por nuestra antigua amistad, decidió acompañarme en mi búsqueda de las medallas… además que ella sabía muy bien que yo era la clase de chica que conocía como hacerla sentir la gran dama que ella creyó ser siempre; y a mi también me servía porque ella tenía información de los líderes con la que yo no contaba.

                          Es así como, finalmente, comenzamos a viajar juntas. Era bueno, ya que ambas éramos muy parecidas y la torpeza estaba de nuestro lado, así que nos divertiríamos mucho desde ese momento hasta hoy riéndonos de las miserias de cada una.

                          - ¿Sabes qué? Te quiero, amiga- le dije sonriente a mi compañera.

                          Me devolvió la sonrisa y un abrazo para corresponder a la muestra de afecto. Creo que, hasta hoy, no conocí algo tan reconfortante como el abrazo de un amigo.[/spoiler:34lltsaj]


                          Gracias muchachos! Yo me despido por el momento, dejo a los miembros de los otros clanes postear un poco. Hasta la otra!


                          Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.

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                          • #14
                            •Legionarios• Capítulo IX


                            Otro Capitulo Mas! ^^
                            IX

                            [spoiler:m8ma86kl]Al fin llegue a Ciudad Mélite, se veía que era una ciudad muy antigua, por donde viera había muchas casas de madera mescladas con algunas edificaciones modernas. Había una amplia carretera principal, también podía ver algunos caminos de piedra.

                            Me sentía como en la grabación de una película antigua, pero tendría que dejar el tour por la ciudad para otro momento.
                            Encontrar el Centro Pokémon fue fácil, es de los pocos edificios modernos en la ciudad. Al entrar me sorprendí por ver lo grande que era también porque había muchas personas con sus pokémon. Fui al mostrador a dejar a mis pokémon, luego de eso salí del Centro Pokémon, cerca de ahí había un parque al que me dirigí para caminar un poco.

                            Ya estaba atardeciendo y llegar a lo que parecía el centro del parque, donde había una especie de plaza donde había algunas personas y unos cuantos entrenadores y, atravesándola, había un ancho camino de losas. Al final de este había un asombroso castillo, era lo más fantástico que había visto hasta ahora.

                            Me imagine que sería alguna clase de lugar turístico de la ciudad. Le pregunte a un muchacho que estaba cerca sobre esa edificación.
                            • - Si eres una entrenadora deberías saberlo, ese es el Gimnasio Pokémon de Ciudad Mélite.


                            ¡Así que ese era el gimnasio donde tenía que retar al Líder para ganar mi próxima medalla! No lo podía creer, en realidad era increíble, ya tenía ganas de que fuera mañana. Terminé de dar el paseo y regresé a descansar, me iba a poner muy nerviosa si seguía despierta.

                            A la mañana siguiente, después de desayunar con mis pokémon, fui al parque, a la misma plaza donde estuve el día anterior y vi una vez más el sitio donde, estaba segura, que ganaría mi cuarta medalla.

                            Me dirigí inmediatamente al gimnasio, no podía aguantar las ganas que tenia de ir a retar al Líder.

                            Al llegar no pude dejar de asombrarme por la enorme puerta que tenía frente a mí. Entré y en el recibidor, que era un enorme salón, me atendió un mayordomo.
                            • - ¿Si, que desea?
                              - Mi nombre es Aiko, soy del Pueblo Evarne y deseo retar al Líder de Gimnasio.
                              - Como no señorita – me dijo amablemente- veré si la líder Dária puede atenderla.


                            El mayordomo se disponía a retirarse cuando se escuchó al alguien hablar.
                            • - No es necesario, aquí estoy y claro que puedo atender un reto en estos momentos.


                            La que hablaba, al parecer era la Líder de Gimnasio. Era una chica, algo mayor que yo, alta de piel muy blanca y cabello largo y negro, adornado con un simple lazo blanco. Llevaba un vestido negro que terminaba en una falda muy abierta. Ojos con delineador negro, sus uñas también pintadas de negro, unos labios pintados de un rojo intenso de los cuales se asomaba uno de sus colmillos. Tenía un aspecto que me producía al mismo tiempo asombro y miedo.
                            • - ¿Así que deseas retarme? – Preguntó-
                              - Si, - respondí con miedo – Quiero tener una batalla contigo para ganar la medalla de este gimnasio.
                              - ¿Crees tener lo que hace falta para ganarme?- Indago ella-
                              - Si, ya he ganado tres medallas
                              - ¡No te confíes! – me dijo alzando un poco la voz- Yo he visto a muchos que han llegado a mí con la certeza de una victoria y que luego caen inevitablemente en las sombras.
                              La verdad es que su comentario me dejo petrificada, sentí como si toda la seguridad que tenia se hubiese esfumado.
                              - ¿Aun quieres retarme? – Preguntó –
                              - Si – Dije sin mucha seguridad – no puedo irme sin antes haberte ganado y tener esa medalla.
                              - Muy bien - Dijo ella – si así lo deseas. Mi Nombre en Dária, y como líder de Gimnasio de Ciudad Mélite, acepto tu desafío.
                              - Gracias, podemos comenzar ahora – Pregunte –
                              - Por supuesto, por favor acompáñame.


                            Daría me llevo a unas escaleras que se dirigían hacia abajo, no dijo ni una palabra mientras bajábamos, pero yo estaba muy nerviosa. Después de bajar lo que a mí me pareció cientos de escalones llegamos a una gran habitación que se encontraba a oscuras.

                            Dária dio dos palmadas e inmediatamente se encendieron las velas de un enorme candelabro que estaba sobre nosotras. Estábamos en el campo de batalla, era enorme y estaba en medio de lo que parecía las mazmorras del castillo, era un lugar muy tétrico, iluminado por una gran cantidad de velas, hacía frio y junto a Dária me sentía como en una especie de película de terror. Pero no era el momento de entrar en pánico, la única razón por la que estoy aquí es para ganar mi cuarta medalla y no era el momento para acobardarse.

                            Inmediatamente después llego por las mismas escaleras un hombre vestido con una armadura y una capa, ambas blancas.
                            • - El será el juez en nuestra batalla – aclaró Dária - ¿Empezamos ya?
                              - Si por favor – le respondí - empecemos de una vez.
                              Ya estando cada una en el sitio donde nos correspondia inicio la batalla.
                              - Esta es una batalla oficial de Gimnacio – empezó diciendo el juez – la retadora Aiko de Pueblo Evarne contra La Líder Dária, del Gimnasio Pokémon de Ciudad Mélite. ¡Comiencen!
                              - ¡Sal Mamepato!
                              - Ahora veras que ganarme a mí y a mis pokémon Siniestros no es tan sencillo como crees, ¡Sal Choroneko!


                            ¡Un Choroneko! Quién lo diría. Ese es un pokémon que conozco muy bien, no había forma de que Daria me sorprendiese.
                            • - Mamepato, ¡Tornado¡
                              - Choroneko, ¡Arañazo¡


                            El Choroneko de Daria logró esquivar el ataque de Mamepato y luego lo golpea con sus garras.
                            • - Mamepato, Ataque Rápido


                            Mamepato se abalanza sobre Choroneko y lo alcanza con su ataque rápido.
                            • - Choroneko, Arañazo nuevamente


                            El Choroneko de Daria ataca nuevamente con arañazo pero ésta vez fue más fuerte que la anterior quedando su rival muy lastimado.
                            • - Mamepato, usa Respiro.


                            Mamepato se posa sobre el campo de batalla para descansar, pero esto lo hacía más vulnerable a los ataques de Choroneko.
                            • - Choroneko, Ayuda


                            El Choroneko de Daria maulla y hace un movimiento raro con la cola, luego la hace girar rápidamente haciendo aparecer un Tornado que golpea a Mamepato.
                            • - Mamepato, ¡levántate!


                            Mamepato se logra liberar del Tornado de Choroneko.
                            • - Ahora Mamepato, ¡Usa Aire Afilado!


                            Una fuerte ráfaga de viento azotó al felino pero éste no daba señales de agotamiento.
                            • - Choroneko, Arañazo


                            Una vez más Choroneko le da un arañazo a Mamepato, si seguía así no iba a aguantar mucho.
                            • - Mamepato, ¡Ataque Rápido!


                            Otro golpe de Mamepato, Choroneko se empezaba a notar lastimado, el problema es que Mamepato también estaba cansado.
                            • - Choroneko, ¡Arañazo!


                            No sabía si aguantaría otro golpe; así que se me ocurrió algo para tratar de evitarlo.
                            • - Mamepato, vuela fuera del alcance de Choroneko.


                            Choroneko se avalanzó sobre su rival pero éste se elevó quedando fuera de su alcance .
                            • - ¡Bien!
                              - Buena estrategia, pero no creas que te funcionará dos veces.


                            No le presté mucha atención a las advertencias de Daria, no creí que hubiera una forma en que Choroneko le diera alcance a mi pokémon. Ahora sólo tenía que mantener esa distancia.
                            • - Mamepato, Tornado


                            El pokémon obedeció lanzando un Tornado contra su rival pero éste lo esquivó una vez más.
                            • - Ahora verás a lo que me refería –dijo Dalia- Choroneko ¡As Aéreo!


                            Choroneko dio un tremendo salto y dando una pirueta en el aire ataco a Mamepato tan fuerte que fue a dar al suelo. Estaba realmente muy lastimado.
                            • - ¡No! Mamepato, Regresa.
                              - No te lo permitiré –dijo Daria- ¡Choroneko, Persecución!


                            Choroneko atacó con una velocidad increíble, Mamepato no pudo soportarlo y cayó debilitado.
                            • - Mamepato no puede continuar, ¡Choroneko gana!
                              - Regresa Mamepato
                            .

                            No lo podía creer, en realidad Daria era una excelente entrenadora y sus pokémon eran muy fuertes, pero no me podía rendir.
                            • - ¡Sal Choroneko!
                              - ¿Así que también tienes un Choroneko? Veamos qué tan fuerte es.
                              - Puede que esta vez seas tú quien se lleve una sorpresa

                            Lo que acababa de decir me dio una idea.
                            • - Choroneko, ¡Sorpresa!


                            Mi Choroneko atacó rápidamente a su rival sin darle tiempo a reaccionar, como estaba muy debíl no aguantó.

                            -
                            • El Choroneko de la Líder no puede continuar, la victoria es para el Choroneko de la retadora.


                            Pude derrotar al Choroneko pero la batalla apenas había comenzado.
                            • - Es tu turno, ¡Sal Baruchai!


                            Daria sacó a un pokémon que yo no conocía así que decidí buscar su información en la pokédex.

                            Baruchai:
                            El pokémon Pañal.
                            Baruchai conserva desde su nacimiento una parte del cascaron a modo de protección, éste le dificulta volar y caminar.

                            • - Choroneko tu puedes, ¡usa Golpes Furia!
                              - Baruchai, Tornado.


                            Choroneko atacó a Baruchai; sus Golpes Furia no fueron muy efectivos ante el cascaron de Baruchai quien respondió contraatacando con un Tornado que creo con el batir de sus alas.

                            -
                            • Choroneko, usa Finta.
                              - Baruchai, Ataque Furia.


                            Choroneko le hizo una Finta a Baruchai golpeándolo por la espalda y éste respondió atacándolo con el pico.
                            • - Choroneko, Golpes Furia.
                              - Baruchai, Tornado
                            .

                            Evadiendo el Tornado de Baruchai, Choroneko atacó una vez más con Golpes Furia.
                            • - ¡Choroneko Finta¡


                            Ya casi. Me faltaba poco para ganarle a Baruchai; una vez más sentía la victoria muy cerca, y una vez más Daria me mostró lo equivocada que estaba.
                            • - Baruchai, ¡usa Halagar¡


                            Después de recibir la Finta de Choroneko, Baruchai se repuso y plantándose frente a Choroneko comenzó a golpear sus alas como si estuviese aplaudiendo; después de esto Choroneko se empezó a comportar de forma extraña.
                            • - ¿Qué sucedió? –pregunté extrañada-
                              - Halagar es un movimiento que causa confusión al oponente –dijo Daria con cara de satisfacción- tu pokémon no podrá salir de ese estado tan fácilmente.
                              - ¡Choroneko reacciona! no le prestes atención y usa Golpes Furia.


                            Choroneko intentó seguir mis órdenes, pero estaba tan confundido que se lastimó a sí mismo.
                            • - Baruchai, Tornado.


                            Baruchai aprovechó la confusión de su rival para atacar. No podía dejar que mi pokémon siguiera peleando.

                            -
                            • ¡Choroneko regresa!
                              - ¿Ves a lo qué me refería? – dijo Daria con aire de superioridad- Cuando crees que más cerca tienes la victoria más fácil es darte cuenta que las cosas pueden cambiar.
                              - Yo todavía creo que puedo ganar ¡Sal Midori!


                            No podía permitir que Daria me derrotara. No sería justo después de todo lo que había logrado hasta ahora.
                            -
                            • Midori atácalo con Placaje.
                              - Bachurai, Tornado.


                            La batalla continuaba, los ataques de ambos pokémon fueron efectivos.
                            • - Bachurai, Ataque Furia.
                              - Midori, usa Megaagotar.


                            Midori logró esquivar el ataque de Bachurai para luego usar Megaagotar y recuperar un poco de energía.
                            • - Baruchai, usa Maquinación.
                              - Midori Placaje.


                            Mientras Baruchai se concentraba fue atacado por mi pokémon con Placaje.
                            • - Tornado, Baruchai.


                            El Baruchai de Daria lanzó otro Tornado más fuerte que los anteriores; Midori quedó lastimado pero aún se mantenía de pie.
                            • - Midori ¡Torbellino Hierba!


                            Midori comenzó a girar y unas hojas empezaron a formar un torbellino, dándole un golpe crítico a Baruchai cayendo éste debilitado.
                            • - Baruchai no puede continuar, ¡Janoby gana!


                            Había logrado derrotar a Baruchai pero Midori estaba muy lastimado.
                            • - Hasta ahora lo has hecho muy bien –empezó a decir Daria- pero todavía te falta mucho para derrotarme.
                              - Yo sé que puedo ganar.
                              - Si estas tan segura lo mejor será que te demuestre mi verdadero poder –dijo Daria- es tu turno ¡Sal Lepardas!


                            El último pokémon de Daria era tan impresionante como ella; su aspecto me era familiar así que vi lo que la pokédex me podía decir de él.

                            Lepardas:
                            El pokémon crueldad.
                            Este pokémon tiene un carácter difícil, pocos entrenadores son capaces de controlarlo.
                            Lepardas es la evolución de Choroneko.


                            -
                            • ¡Así que es la evolución de Choroneko!


                            Eso quería decir que es un pokémon muy poderoso, sino iba con cuidado podría perder ésta batalla.
                            • - ¡Torbellino Hierba, Midori!
                              - Lepardas, ¡Golpes Furia!


                            Midori lanzó su ataque antes de que Lepardas respondiera con sus Golpes Furia.
                            • - Midori, usa Torbellino Hierba otra vez.
                              - Gran error –dijo Daria- ¡Lepardas Tormento!


                            Lepardas lanzó un gruñido muy agudo; Midori se detuvo en medio del ataque de forma repentina.
                            • - ¡Ay, No!
                              - Es hora de que tu pokémon caiga ¡Lepardas Bola Sombra!


                            Lepardas creó una bola sombria y la disparó hacia Midori, fue un golpe directo y no pudo soportarlo.
                            • - Janoby no puede continuar, Lepardas gana.
                              - Regresa Midori.
                              - ¿Ves cómo tu ilusión de victoria se desvanece?
                              - ¡Esto aún no termina!
                              - ¡Demuéstrame que eres digna de ganarte la medalla de éste gimnasio!
                              - Eso haré ¡sal Choroneko!


                            No podía perder, no podía; tendría que confiar en que podía ganar. Tendría que confiar en Choroneko; en ella estaba puesta mi esperanza.
                            • - Lepardas Golpes Furia
                              - ¡Choroneko Sorpresa!


                            El ataque de Choroneko fue eficaz, Lepardas no pudo contraatacar.
                            • - Lepardas, Bola Sombra.
                              - Choroneko, usa Finta
                            .

                            Usando Finta, Choroneko pudo esquivar el ataque aprovechando para atacarlo por la espalda. En ese momento sentía que realmente podía ganar.
                            • - Lepardas, usa Bola Sombra una vez más.
                              - Choroneko, Golpes Furia.


                            Choroneko dio un salto y se dirigió nuevamente hacia Lepardas pero la Bola Sombra lo golpeó directamente y lo lanzó por el aire cayendo lejos de donde se encontraban; parecía que era el fin.
                            • - ¡Choroneko!
                              - Parece que todo ha terminado.
                              - Choroneko, levántate tú puedes


                            Choroneko lentamente se levanta, estaba muy lastimado; prácticamente tenía que dar por perdida la batalla. Luego de haberse levantado me miró y después dirigió su mirada hacia Lepardas; el cual tenía cara de satisfacción, similar a la que tenía Daria en ese momento. Choroneko dio un largo y fuerte gruñido y sorpresivamente comenzó a brillar ¡Choroneko estaba evolucionando en plena batalla!
                            • - No puedo creerlo –exclamó sorprendida Daria- acaso...


                            En un instante, donde antes estaba un golpeado y débil Choroneko ahora había un fuerte e imponente Lepardas, mi Lepardas.
                            • - ¡Bien hecho! Choroneko mírate, has evolucionado en un pokémon hermoso –dije emocionada-
                              - Felicitaciones Aiko –me dijo Daria- parece que la suerte nos ha puesto en igualdad de condiciones.
                              - Ahora ambas tenemos la misma posibilidad de ganar –respondí-
                              - La victoria será de aquella que haya entrenado mejor a su pokémon.


                            Ese sería el momento, una batalla entre el Lepardas de Daria contra mi nuevo Lepardas; sería el que decidiría si ganaba o no mi medalla.
                            • - Empezamos ya –dijo Daria- Lepardas, Golpes Furia.
                              - Choro…digo Lepardas usa Golpes Furia también.


                            Ambos pokémon se atacaban furiosamente; mi Lepardas era más rápido y fuerte que antes.
                            • - Lepardas, Bola Sombra –ordenó Daria-


                            El ataque de Bola Sombra golpeo directamente sobre Lepardas; cuando se levantó le rodeaba un aura oscura y una energía siniestra se sentía como si el ataque sombrío que acababa de recibir hubiese sido absorbido por su cuerpo.
                            • - Lepardas, Ataque Furia –le ordené-


                            Entonces cuando Lepardas ejecutaba el ataque me di cuenta de que ese ataque no era igual a los anteriores, parecía un ataque nuevo, decidí corroborarlo con la pokédex.

                            Lepardas aprendió Garra de Sombras, un ataque que envuelve las garras del usuario con un aura siniestra para causar más daño.
                            • - ¡Un nuevo ataque! Y lo has aprendido tú sola.
                              - Es hora de la verdad –dijo Daria- terminemos con ésta batalla.
                              - ¡Así es! –le respondí- combatiremos sombras contra sombras.
                              - ¡Lepardas Bola Sombra!
                              - ¡Lepardas Garra de Sombras!


                            El ataque de ambos pokémon chocó en una explosión de energía espectral que invadió todo el campo haciendo que por un momento perdiera de vista a los pokémon. Cuando pude mirar de nuevo en el campo estaban tirados ambos pokémon.
                            • - ¡Lepardas! –grité-


                            En ese momento uno de los dos pokémon se levantó mientras que el otro continúo en el suelo. No podía decir cuál de ellos había ganado, si el mío o el de Daria.
                            • - Has hecho un buen trabajo –dijo Daria- regresa.


                            En ese momento Daria retiró del campo a su Lepardas, que era el que había quedado en el suelo.
                            • - El pokémon de la Líder no puede continuar ¡La victoria es para Aiko de Pueblo Evarne!


                            No podía creerlo, en verdad pude lograrlo.
                            • - ¡Bien hecho! –decia Daria aplaudiendo mientras se dirigía hacia mí- ésta ha sido una batalla memorable y el destino quiso que fuera yo quien cayera en las sombras. Aiko, me has demostrado lo buena entrenadora que eres y te mereces plenamente esto: la Medalla Tinieblas, que demuestra que has ganado el desafío del gimnasio de Ciudad Mélite.
                              - ¡Gracias!
                              - Te la mereces, has demostrado que tú y tus pokémon son capaces de dominar lo que sea, incluso las sombras.


                            No podía creerlo, fue difícil pero ya tenía en mi poder la cuarta medalla, ¿qué más podía pedir? Mi viaje iba de maravillas.[/spoiler:m8ma86kl]
                            Espero que les haya gustado!



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                            • #15
                              Re: •Legionarios• Capítulo X

                              Otro Capi mas! :banana:
                              •Legionarios•
                              Capítulo X

                              [spoiler:yxm4pryz]En ese momento no lo podía creer, ya me encontraba a mitad de camino de la Liga Pokémon; debo admitir que sin la compañía de Natsuki sería un viaje de lo más de aburrido. Después de un merecido descanso y unas compras obligatorias tomamos rumbo a la próxima ciudad; no podía esperar para obtener la quinta medalla y estar un paso más cerca de la Liga, nuestro destino: la Ciudad de Gluce. Se encontraba a día y medio de camino en bicicleta; por suerte hay un pequeño pueblo a mitad de camino, donde podría pasar la noche.

                              Para hacer menos tediosa la espera y más agradable el viaje nos pusimos a hablar de nuestras vidas y de las cosas interesantes que nos han pasado, sin saber cómo volvimos a tocar el tema de la Legión; ya me estaba entrando la curiosidad por saber cómo sería formar parte de ellos. Natsuki me decía que no era nada del otro mundo, sólo había que tener amor hacia los pokémon y tener vocación para ayudar a las personas; con esto y la aprobación del líder de la Legión era más que suficiente. Era impresionante saber cómo fueron creciendo por todas las regiones y las hazañas que han tenido; ya estaba decidido, tenía que ser parte de la Legión.

                              Después de un rato de ir por un aburrido camino en medio del bosque decidimos tomar una merienda bajo la sombra de un frondoso árbol junto a nuestros pokémon; ellos estaban haciendo amistad y nosotras poniendo al día la nuestra. La vida en Kanto por lo visto es un poco más tranquila que en Odissey; a diferencia de aquí los chicos y chicas que quieran ser entrenadores pokémon pueden empezar su viaje a los diez años ya que esa liga no es tan competitiva.

                              En Odissey no importa en qué ciudad o pueblo estés siempre encontrarás entrenadores combatiendo o buscando algún contrincante; es por esto que no se le permite a los niños ser entrenadores hasta que cumplan los 15 años, por lo cual la liga de Odissey se considera la liga más ruda y competitiva de todas donde lo que importa es la victoria.

                              El sol brillaba en lo alto del cielo, una suave brisa corría entre los árboles; acostadas en la hierba mirando las nubes tratando de adivinar qué forma tenían no dábamos señales de querer continuar con el viaje pero antes de que cayera la noche tendríamos que estar en el pueblo más cercano, así que nos levantamos, llamamos a nuestros pokémon de vuelta y continuamos por el sendero.

                              - Oye Natsuki.
                              - ¿Dime Aiko?
                              - Lo he estado pensado, quiero ser parte de la Legión.
                              - Me alegra escuchar eso, seremos compañeras.
                              - Si, así parece –reí mientras continuamos nuestro camino-

                              Continuamos nuestro viaje por el bosque sin mayores contratiempos; al llega a la cima de una colina se empezaba a divisar un pequeño pueblo, nos detuvimos a revisar el mapa, no había duda era Pueblo Menipe. Apuramos un poco la marcha, la tarde estaba cayendo y un refrescante baño de agua tibia de seguro nos esperaba.

                              Menipe es el típico pueblo a mitad del bosque, con una calle central las casas perfectamente alineadas a cada lado de la calle principal, la mayoría de sus habitantes son personas mayores ya que lo jóvenes se van a las grandes ciudades a buscar fortuna. Cerca de la entrada del pueblo había un grupo de personas reunidas; nos acercamos a preguntarles si había algún Centro Pokémon o un lugar donde pudiéramos pasar la noche, fueron muy amables al indicarnos que a la salida del pueblo se encontraba un pequeño y muy rural Centro Pokémon. No le dimos mucha importancia; sólo necesitábamos una ducha de agua tibia, comida caliente y una cómoda cama para pasar la noche.

                              Las personas del pueblo no se equivocaban al describir al pequeño edificio, tenía un aire muy campestre su fachada era de madera y apenas contaba con dos plantas con unas pequeñas ventanas de color blanco. Al entrar fuimos atendidas por una joven muy agradable quien nos guió a la habitación donde pasaríamos la noche; el ambiente en ese centro era muy reconfortante, por la decoración que tenía era como estar en casa, nos turnamos para tomar una ducha regeneradora. Como a las siete nos llamó la chica para que bajáramos a cenar, nos dirigimos al comedor definitivamente era como estar en casa; después de comer volvimos a nuestra habitación y hablamos hasta quedar rendidas.

                              A la mañana siguiente nos levantamos bien temprano, desayunamos con calma y continuamos nuestro camino a Ciudad Gluce. Ya se estaba haciendo costumbre de que el viaje se hiciera monótono, sino fuera por nuestras esporádicas conversaciones nos quedaríamos dormidas sobre las bicicletas. De pronto en una de las curvas del camino vimos un par de figuras sombrías, bajamos un poco la velocidad por prevención; una nunca sabe lo que se puede conseguir en esos parajes solitarios, cuando nos encontrábamos más cerca demande que se identificaran.

                              - ¿Quiénes son? ¡Identifíquense!
                              - Tal vez nadie –dijo una de las sombras-
                              - O tu peor pesadilla –replicó la otra-

                              Mi reacción al momento fue una mezcla de sorpresa y de temor, pero la reacción de Natsuki me tranquilizó un poco más.

                              - ¿Ryota? ¿Keita?
                              - ¿Natsuki?
                              - ¡Sabía que eran ustedes! Nadie más podría hacer esas bromas tan estúpidas y de mal gusto.
                              - ¿Los conoces Natsuki?
                              - Si, déjame presentarte; el más grande y de poco cerebro es Ryota, es un chico problema de Johto. Y el otro es Keita, es un entrenador de Sinnoh. Amigos, ella es Aiko, una amiga de la infancia que hace mucho no veía; es de aquí de Odissey.
                              - ¡Un placer Aiko! –respondieron a la vez los chicos-
                              - El placer es mío. Disculpen pero ¿de dónde se conocen?
                              - Que cabeza la mía, ellos también son parte de la Legión.
                              - Chicos, mi amiga Aiko quiere ser una legionaria también.
                              - Me parece bien –dijo Keita-
                              - Por mí no hay problema pero ¿tendrá lo suficiente para ser parte de la Legión?
                              - ¿qué quieres decir con eso Ryota?
                              - Nada, solo me preguntaba si tenía la experiencia suficiente en batalla para enfrentarse a la Secta.
                              - ¿Qué tal si lo comprobamos? –dije-
                              - Me parece bien, un buen combate me caería de maravilla –respondió Ryota-
                              - Que sea una batalla doble –refutó Natsuki-
                              - ¡Que así sea!

                              Y con ese cruce de palabras comenzó nuestro combate, debo admitir que no fue nada fácil; nuestros rivales tenían mucha experiencia juntos, hacen un buen equipo, se podría decir que Ryota es el músculo y Keita el cerebro. Sería una batalla doble de tres contra tres pokémon y sin más a mitad del camino comenzó nuestro combate. Era la primera vez que peleaba codo a codo con Natsuki y mi mayor temor era ser un estorbo.

                              No conocía los pokémon de mis rivales y apenas sabía cuáles eran los de Natsuki, así que tome una estrategia discreta y comencé con Mamepato mi compañera al parecer pensó lo mismo que yo y envió a Shimama; nuestro rivales serían Warubiru y Tabune. Después de buscar en la pokédex la información de los pokémon me di cuenta de que Warubiru es un pokémon del tipo Tierra - Siniestro mientras que Tabune es del tipo Normal con una gran defensa, un pokémon digno para un estratega.

                              Decidí tomar la iniciativa en combate y como al Warubiru de Ryota no le afectaban los ataques de Shimama ese sería mi blanco, así Natsuki se encargaría del Tabune. Mi primero movimiento fue usar Tornado pero el siniestro lagarto pudo librarse cavando un hoyo en la tierra; no fue un buen inicio, si a mí no me empezó yendo bien a Natsuki tampoco es que todo le fuera de mil maravillas, Tabune era un pokémon muy resistente; mi compañera trató de paralizarlo con un Onda Trueno pero después de usar Alivio quedó como si nada hubiera pasado.

                              Mientras Warubiru seguía bajo tierra mi pokémon y yo estábamos muy alerta de lo que pudiera ocurrir, de pronto salió por debajo de Mamepato con sus fauces abiertas presto para darle un Mordisco, apenas si me dio tiempo para reaccionar y ordenarle que lo esquivara sin más daño que la pérdida de un par de plumas de su ala derecha; al ser del tipo volador le daba una cierta ventaja la cual aprovecharía para mantenerlo a raya pero la pregunta era ¿cómo iba a atacarlo?

                              Para situaciones arriesgadas acciones arriesgadas; le ordene a mi pokémon que lo atacara con Aire Afilado con todo lo que tuviera esto hizo que el lagarto perdiera momentáneamente el equilibrio y aprovechamos para asestarle otro golpe con un Ataque Rapido el cual hizo que terminara de caer; ya casi sentía que le había ganado pero en ese momento en Tabune de Keita empezó a hacer unos gestos extraños con sus manos, estaba usando Refuerzo sobre Warubiru, éste se levantó de inmediato y contraatacó con Bucle Arena dejando a Mamepato muy lastimado, no podía arriesgar a mi pokémon así que lo llame de vuelta.
                              Necesitaba fuerza y rapidez si quería vencer al lagarto, aun no era tiempo de usar a Midori, solo me quedaba una opción: Lepardas. Llamé a mi felino amigo a combate, ambos son del tipo siniestro así que no habrían ventajas, solo la estrategia prevalecería. No quería darle tregua al rival así que ordene que atacara con Sorpresa, con gran velocidad el Lepardas embistió al siniestro lagarto quien confundido por el ataque retrocedió y se colocó en posición defensiva; felicite a mi pokémon por ese movimiento, estábamos de nuevo en el juego.

                              Yo me estaba recuperando pero a Natsuki no le estaba yendo nada bien, el pokémon rosa era más fuerte de lo que parecía y después de una serie de Doble Bofetón Shimama caía debilitado; ahora el turno de Hiyappu de entrar en el combate. Tenía que concentrarme en mi batalla, Ryota ordenó a su pokémon que usara Bucle Arena nuevamente mi reacción fue inmediata y mi orden fue usar Finta y antes de que se diera cuenta Warubiru recibía un zarpazo de Lepardas que lo lanzó por el suelo, este era nuestro momento y mi siguiente orden y definitiva fue usar Garra de Sombras, los ataques consecutivos fueron suficientes para dejarlo fuera de combate; Ryota me vio con cara de pocos amigos y al instante llamó a combate a Tesshiido.

                              Según la pokédex es un pokémon del tipo Planta – Acero, irónicamente sería un rival muy duro de vencer. En esta ocasión fue Ryota quien tomó la iniciativa y ordenó atacar con Misil Aguja, le ordené a Lepardas que lo esquivara y atacara con Finta pero el daño fue mínimo debido a su coraza espinosa que lastimó una de las patas de Lepardas, no podía descuidarme por un momento y de inmediato ordene usar Garra de Sombras pero nuestro espinoso rival se protegió usando Fortaleza disminuyendo aún más el daño recibido. Lepardas se resintió de la herida en su pata derecha lo cual abrió la brecha para que contraatacaran con un Giro Bola el cual pudo esquivar a medias quedando seriamente lastimado; sin dar respiro Ryota ordenó a Tesshiido que usara Rodada golpeando repetidamente a Lepardas que no se podía defender hasta que cayó debilitado.

                              Ahora a ambos nos quedaban dos pokémon, era hora de mantener distancia de ese pokémon así que llamé de nuevo al campo a Mamepato quien fue recibido con un ataque de Misil Aguja, a pesar de que su vuelo fue un poco torpe por las heridas ocasionadas por el encuentro anterior pudo salir bien librado. Sabía que no podía realizar ataques directos porque se lastimaría con las espinas del rival así que las opciones no eran muchas había que pasar de la defensiva a la ofensiva; le ordene a Mamepato atacar con Tornado, apenas si lo levantó del suelo. En respuesta Tesshiido atacó con Giro Bola precipitándose hacia Mamepato mientras hacía girar su cuerpo; tenía que reaccionar de inmediato y en una acción desesperada le ordené a mi pokémon usar Aire Afilado; ambos pokémon chocaron en el aire, casi se podría decir que estaban en igualdad de condiciones pero no había que confiarse. Alentaba a mi pokémon para que resistiera, que pusiera toda su fuerza en ese ataque cuando de pronto pasó algo que giraría la balanza a nuestro favor; en medio de un resplandor Mamepato empezó a cambiar de forma, no cabía duda estaba evolucionando. No podía estar más contenta con lo que estaba sucediendo, pareciera que el pokémon se pusiera en armonía con los sentimientos de su entrenador y sacara fuerzas de su interior.

                              Al finalizar la evolución de Mamepato con un movimiento de alas arrojó al suelo a su rival para después realizar un magnifico despliegue mientras gritaba su nombre; sin salir de la impresión saqué nuevamente mi pokédex para ver que me podía decir, mi pequeño Mamepato había evolucionado en un ágil y fuerte Hatoboo. Era el momento de ponerle fin a este combate con un solo movimiento y ese sería Aire Afilado, el impacto fue lo suficientemente fuerte como para lanzar a Tesshiido por los aires y que chocara contra un árbol debilitándolo definitivamente. Ahora con Hatoboo la historia sería otra.

                              A Ryota esa derrota no parecía haberle afectado tanto, me miraba y sonreía con un aire de superioridad como si él fuera el que llevaba la ventaja, al llamar a su último pokémon me daría cuenta del porqué de tanta confianza. Nuestro último rival seria Mizuiro, el Futachimaru; la confianza del entrenador se veía reflejada en el pokémon, no se puede negar que mi Hatoboo a pesar de dar su mejor esfuerzo no puedo con éste pokémon y cayó debilitado después de recibir el impacto del Concha Sable.

                              Ahora tendríamos la batalla definitiva: Futachimaru contra Janoby; Midori es mi pokémon con más experiencia así que este reto no le quedaría grande, teníamos que demostrar de que estamos hechos. Al instante le ordené a Midori que lanzara Drenadoras a su contrincante pero este se defendió levantando una pared de agua con su movimiento Cascada; tendríamos que cambiar la estrategia para hacer un combate más cerrado, mi Janoby atacó con Placaje y Mizuiro le respondía con Corte Furia, ambos pokémon estaban dando lo mejor de sí en cada ataque. Con cada ataque de Futachimaru Midori recibía más daño, esa es la cualidad del Corte Furia; teníamos que aumentar la potencia de los ataques si pensábamos ganar, le ordené a Midori usar Placaje con todas sus fuerzas y realizó un movimiento diferente a los anteriores, estaba embistiendo con las extremidades, acababa de aprender Portazo; sus ataque se hicieron más fuertes lastimando considerablemente a su oponente.
                              Ambos pokémon se encontraban bastante lastimados, el combate no se podía alargar más; Mizuiro se recuperó lo suficiente para atacar con un Concha Sable y antes de que pudiera lograr su cometido mi Janoby lo había atrapado con su Torbellino Hierba, aprovechando la confusión del oponente Midori atacó con un poderoso Portazo que termino debilitando al Futachimaru ¡Sí! Lo había conseguido.

                              - Te felicito Aiko, has ganado en buena lid.
                              - Gracias; pero el combate estuvo muy cerrado, se podría decir que fue un empate técnico ¿qué te parece?
                              - Por mí y mi reputación está bien –dijo riéndose-

                              El combate entre Natsuki y Keita estuvo bastante cerrado también; las estrategias de Keita no fueron suficientes para la fuerza bruta de Aka, el Chaobuu de Natsuki. Ryota admitió que era muy buena entrenadora y que tenía méritos suficientes para ser una legionaria, cosa que me alegro mucho, pero aún tenía un sueño que no me dejaba dormir: la Liga Odissey y mi próximo destino el Gimnasio de Ciudad Gluce.

                              Continuamos nuestro camino, el último trayecto no fue fácil ya que teníamos que dirigirnos a las gélidas montañas donde estaba ubicada la ciudad de Gluce; como te podrás imaginar es un gimnasio del tipo hielo. Después de horas de camino habíamos llegado a nuestro destino, pero antes de cumplir con mi compromiso tenía que recuperar a mi equipo en el Centro Pokémon; pensaba que iba a tener el apoyo de mis nuevos amigos pero tuvieron que irse repentinamente ya que había problemas con la Secta en una de las ciudades cercanas.[/spoiler:yxm4pryz]

                              ¿What color do you want to be?
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                              Mis Fics

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