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Historia de un ex miembro del Team Rocket.

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  • Historia de un ex miembro del Team Rocket.

    Me gustan los Fictions de Pokémon y siempre he querido escribir uno. Sin embargo, me apena que siempre traten de lo mismo (entrenador que consigue su pokémon y se larga de aventuras). Por eso me dispongo a compartir con vosotros un Fiction que pretende crear una historia que transcurre durante los juegos y que incluye matices sacados de las historias que nintendo nos ha ido presentando de una u otra forma, pero sin caer en lo mismo de siempre.



    Sinopsis
    Spoiler: 
    Anthoni Lendeg lleva deprimido desde que, cuatro años atrás, todo en lo que creía murió. Ahora, por consejo de su psicóloga, se dispone a escribir un relato donde cuenta cómo su vida acabó ligada al Team Rocket para siempre y cómo las desgracias fueron fuego constante en su historia.

    Esta historia pretende ser una mezcla entre drama y aventura con pequeños momentos de acción y rompiendo el drama con épocas felices; en definitiva, la vida de una persona.


    Aviso sobre el modo de narrar:
    Spoiler: 
    Este Fiction pretende narrar los sucesos como si una persona estuviera escribiendo una especie de minibiografía, variando el tipo de texto según el contenido:

    -Letra normal: los hechos que ocurren a nuestro protagonista y, en su mayoría, conversaciones que tiene consigo mismo en la actualidad del Fic.

    -Letra cursiva: lo que escribe nuestro protagonista, es decir, la historia.

    Si tienen alguna sugerencia de cómo podría hacerlo mejor, estaré encantado de conocerla.

    He de aclarar que la historia que escribe nuestro personaje en el primer capítulo es más parecida a una historia del ejército de la de los abuelos que a un cuento o novela corta. Eso es porque los recuerdos son más antiguos y se encuentran más borrosos y porque todavía no tiene una finalidad clara el protagonista para escribir el texto. Esto cambiará a partir de los hechos en próximos capítulos, donde tendrá (o pretenderé que tenga) una forma más novelesca.


    Capítulos


    Capítulo 1:
    Así empezó todo: 
    En una habitación destartalada y pequeña, con una pobre decoración, sentado a la mesa del centro de la sala está Anthoni, un ex miembro del Team Rocket. Frente a él, sobre la mesa, un bolígrafo y unos cuantos folios.

    —Hace cuatro años que empezó esta maldita depresión. ¿Por qué me culpo si no pude hacer nada? Mi psicóloga dice que es una forma de canalizar la impotencia y creo que tiene razón; no hay mayor impotencia que ver que todo en lo que creías se desvanece para siempre sin poder hacer nada.

    —Hace cuatro años, junto a muchos compañeros, esperaba el regreso de aquel que nos elevaría de nuevo hacia el estrellato. Mientras el resto mantenían la posición recibí un chivatazo; se encontraba en la frontera, entre Johto y Kanto. Corrí a buscarle; pero cuando llegué supe al instante que no era el mismo, le había sucedido algo, se lo leía en la cara.

    —“Ríndete, Anthoni. El Team Rocket ha muerto para siempre. Jamás volveremos a ser lo que fuimos. Ya nada tiene sentido.”

    Golpea con fuerza la mesa con el puño.

    —Esas palabras siguen resonando en mi cabeza como si las hubiera escuchado ayer. Fueron las últimas palabras que escuché del que para mí era un ídolo. Aquel Giovanni no era el mismo que casi gobernó el mundo tres años antes; y, desde entonces, tampoco yo soy aquel imbatible y orgulloso agente que un día fui.

    Resopla con una mezcla de pesadez y nostalgia

    —Liberé a todos mis pokémon y, aunque al principio Lucario insistió en quedarse conmigo, acabé por echarlo por la fuerza. ¿Dónde estará? Hoy me arrepiento de ello. Lucario, eres la única familia que me quedaba y te aparté de mí. Creo que ahí fue cuando de verdad empecé a perder la cordura. Soy imbécil.

    —Esta mañana, mi psicóloga me ha aconsejado que escriba sobre mi vida; como si fuera tan fácil. Dice que puede ayudarme con mi depresión; así que aquí estoy, haciendo los deberes para que no me eche la bronca en la sesión de mañana. Empecemos, pues.




    Los primeros recuerdos que guardo son imágenes borrosa, casi irreconocibles. Sé que son de cuando tenía cinco años por un pequeño detalle; aparece Riolu. Es, o mejor dicho, era costumbre en mi familia hacerle entrega de un Riolu al primogénito cuando cumplía cinco años para que lo protegiera y acompañara durante toda su vida.

    Provengo de una familia aristocrática. Nací entre algodones, y mi más joven niñez se basaba en vivir colmado de lujos y jugar con los pokémon que mis padres me traían. Por supuesto, Riolu siempre estaba ahí, como fiel acompañante que era. Y mi vida seguiría siendo una maravilla si no fuera por aquel odioso crack bursátil.


    Tenía ocho años, y ahí es cuando empiezo a tener recuerdos bastante nítidos. La crisis se llevó por delante la mayoría de la fortuna de mis padres. Cogieron un avión para intentar llevar a cabo unas negociaciones con tal de no perderlo todo. Tenía, y sigo teniendo miedo a volar; por eso no les acompañe. Esa es la razón de que no esté muerto.

    Recuerdo dolorosamente el entierro. Sepultaron lo poco que quedaba de ellos en el panteón familiar. Ahí fue cuando descubrí qué es eso a lo que llaman “la maldición de los ricos”; solo estábamos yo, Riolu, el cura y los operarios de la funeraria. Una vez se fueron el resto de personas me quedé allí mucho más tiempo del que puedo recordar. Junto a mí, siempre fiel, estaba Riolu que era la única familia que me quedaba.

    Entonces llegaron los dos empleados del orfanato. Los veía venir de lejos y sabía lo que iban a hacer. Me abracé a Riolu; no quería que me llevaran, y menos aún que me separaran de él. Se acercaron y se agacharon a mi lado; querían convencerme de que dejara a Riolu y que los acompañara por las buenas. Eran delicados, se ve que sabían cómo tratar a un crío que acababa de perderlo todo. Pero yo no iba a irme. En un momento dado me cogieron y me separaron a la fuerza de Riolu. Intenté que me soltaran, pero en vano. De repente, Riolu les atacó con palmeo. Le impactó en el pecho al que se encontraba a mi derecha; creo que le rompió algunas costillas. El otro operario sacó una pokéball y envió a luchar a un Houndoom. Les rogué que no le hicieran daño a Riolu, pero mis palabras cayeron en saco roto. Nunca había luchado y se cebaron con él. Tuve que ver como atacaban una y otra vez a mi amigo, a mi única familia, causándole daños fatales. Esas imágenes perduran todavía hoy en mi mente como grabadas a fuego. Mis padres muertos, separado de lo único que me quedaba, el orfanato; en aquel momento dejé de ser un niño.


    El orfanato ocupa un lugar oscuro en mis recuerdos. No había más pokémon que los de los del personal de seguridad. A los empleados les importábamos poco más que una mierda. Los de mi edad me daban de lado por ser más inteligente de ellos. Los niños mayores me discriminaban constantemente. Allí fue donde comenzó mi carrera como desafiante de las leyes; conocí la venganza. Descubrí en mis propias carnes la satisfacción de hacer daño a los que te lo han hecho a ti. Todo empezó con aquel chico mayor que me rompió un brazo. En el comedor le “derramé accidentalmente” la sopa hirviendo en la cara. Recuerdo todavía con júbilo cómo se retorcía de dolor en el suelo. No volví a verle más antes de fugarme.

    Lo siguiente fue lanzarle un jarrón sobre la cabeza desde una ventana a uno de los que me recogieron en el cementerio. Me pregunté durante mucho tiempo, hasta que lo descubrí, qué era eso de “traumatismo craneoencefálico” que le oí los días siguientes a algunos de los trabajadores.

    Pero nada fue tan grave como lo que sufrió el Houndoom que atacó a Riolu. En aquel caso incluso llegué a asustarme de lo bien que me sentí. Un día, poco antes de mi fuga, encontré la puerta del cuarto de limpieza abierta. Robé un bote de legía y, sin que nadie me viese, envenené desde una de las ventanas que daban al patio trasero la comida de Houndoom antes de que se acercara. Hay pocas cosas de las que me arrepienta en mi vida; esta es una de ellas. Por brutal, cruel o fría que pueda ser una venganza, cuando provoca una muerte se cruza una delgada línea que tuve cuidado de no volver a cruzar el resto de mi vida, al menos hasta que formé parte de la élite del Team Rocket.


    El 31 de diciembre es mi cumpleaños; y aquel cumpleaños pretendía celebrarlo por todo lo alto. Había robado una llave maestra del despacho del director; unas tenazas del almacén de mantenimiento; un mechero de uno de los empleados de los que fumaban y un pequeño bote de alcohol de la enfermería. Me llevó meses conseguirlo todo; esconderlo fue aún más difícil. Pero tenía el material, tenía un plan, y tenía la necesidad de abandonar aquella cárcel para siempre. Ese día de mi noveno cumpleaños tendría el mejor regalo del mundo; la libertad.
    Last edited by Il_Anthoni; 24/08/2015, 16:28.

  • #2
    Antes que nada, bienvenido al foro.

    Veo que te gustan bastante los fics y que te detestas lo mismo que yo de ellos: el fic del entrenador novato. Me caes bien.

    El Equipo Rocket es mi favorito entre todas las organizaciones criminales en pokémon (suena feo, pero...), por lo que ya en sí la idea me atrae mucho, es original y me haces recordar a los juegos de BW, donde te encontrabas a un miembro del Equipo Rocket retirado.

    Cuando Anthoni empezó con su historia, me tuve que detener un momento y preguntarme "¿Qué le habrá sucedido para querer unirse a los Rocket? Lo tiene todo. ¿Será por capricho?", pero me estaba adelantando mucho, porque luego relata su tragedia y ya todo tuvo más sentido.

    Me gustó la manera en que fue explicando el drástico cambio de niño mimado a niño problema (el término queda corto, pero no se me viene a la cabeza la palabra que busco), es un cuento muy breve, pero logró lo que tenía que lograr. Aparte, esa sencillez con que Anthoni lo relata todo es magnífica, es como pusiste en una de las aclaraciones, al mejor estilo del cuento de un abuelo, porque nadie retiene al 100% todo lo que sucedió, sólo lo más importante.

    Debo decir que lo que le hizo al Houndoom fue impactante, pues me sucedió una experiencia similar recientemente, por lo que aprecio que Anthoni sintiera arrepentimiento por ello. Ya es bastante fuerte que un niño tan pequeño se vea obligado a actuar mal como que, para colmo, disfrute matando (aunque, desde su punto de vistal el Houndoom se lo merecía de todos modos).

    Me gustaría saber qué pasó con el Riolu. Lo último que puso fue que le estaban dando una paliza, ¿qué se hizo después?

    Seguiré este fic lo más cerca posible, es bastante interesante owo.

    Sobre el método narrativo, podrías sencillamentre describir lo que encierras en corchetes como se hace normalmente, como el narrador. Para diferenciar esto de los momentos en que Anthoni habla, puedes convertirlos en diálogos (dígase: - Hola, María -dijo saludando con la mano -, Bajemos de una vez.), después de todo se está hablando a sí mismo en voz alta y no tendrás problemas, aparte de que tendrás oportunidad de intercalar más descripciones y acciones mientras habla. Lo de las partes que él escribe en su diario así lo veo perfecto, es la mejor manera de enfatizar que es un extracto del diario :3

    Esperaré con ansias el siguiente capítulo. Mil gracias por compartir un fanfic tan interesante.

    Pokiu.

    EGN: Hoy es el fin del mañana
    65 - Todo se paga

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    • #3
      OnixTymime, muchas gracias por tu mensaje. Me has animado mucho a seguir con el Fiction (a pesar de que haya tardado más de lo que tenía esperado en sacar el segundo capítulo). Soy fan del Team Rocket desde hace mucho y, al igual que para ti, para mi también son los mejores villanos. Nintendo, un juego de Pokémon donde seamos un miembro del Team Rocket, por favor. También he decidido hacerte caso y cambiar mi método narrativo, así queda mucho mejor y más claro. De nuevo, muchas gracias por tu aportación.

      Capítulo 2
      Miyamoto: 
      —Me gustaría saber por qué alguien se plantea estudiar psicología. Cuando hablo en la consulta siempre parece saber el porqué de todos mis problemas, pero dudo con creces que jamás haya pasado por algo siquiera parecido. Maldita sea, no creo que haya visto jamás al Team Rocket como algo más que una vulgar banda de ladrones. Para mí es muy distinto.

      Anthoni se levanta y se acerca a la cafetera, introduce una cápsula por la parte superior y pone debajo una taza.

      —El Team Rocket me ofreció algo más que un futuro; me dio una vida, la posibilidad de empezar desde el principio. De hecho, ni siquiera me obligaron a quedarme. Me dieron una formación básica y la posibilidad de acceder a una universidad de prestigio. Es más, Madame Boss en persona me animó a estudiar física, aunque creo que ella tenía en mente otros planes.

      Coge la taza y vuelve a sentarse a la mesa, en el centro de la estancia.

      —Cuando el Team Rocket murió, es como si hubiera muerto una parte de mí mismo. Al hablar de muerte, no puedo evitar acordarme de Miyamoto. Ella fue quien me salvó la vida y quién me buscó un hogar en la organización. Los detalles de su muerte eran clasificados, pero eso no evitó que los averiguara años después.

      Con la mirada perdida en el infinito, toma largos sorbos de la taza mientras recuerda aquellos informes.

      —Mew. Ella lo redescubrió después de que se perdiera su existencia en la historia. Todo era una leyenda hasta que ella lo confirmó. Sin embargo, el mérito se lo lleva esa rata de laboratorio que recibió el nobel hace unos cuantos años. El Team Rocket lo sabía desde mucho antes; pero claro, eso no le importa a nadie.

      —Sé que Miyamoto tenía una hija, ¿qué habrá sido de ella? Jamás la conocí, no vivía en El Refugio. Entró a formar parte del Team Rocket como salida a la pobreza, para que su hija tuviera opciónes.

      Anthoni suelta la taza y se lleva la mano al bolsillo de la solapa. Saca un bolígrafo dorado y mira el lateral, contemplando nostálgicamente la R pintada de un rojo medio desteñido por el tiempo. Gira con ambas manos el bolígrafo para que salga la punta y se dispone a continuar desde donde lo había dejado:



      Llegaron las 12 de la noche y estaba preparado. No me asustaban las posibles represalias, ya me había acostumbrado a la vida como víctima de los que me rodeaban. El toque de queda había sido a las 9 y aunque a esas horas ya no quedaban más que un par de guardias en los pasillos y en la sala de seguridad, seguía siendo un movimiento arriesgado; de ahí que necesitara una distracción.

      El edificio tenía forma de signo de sumar, quedando la entrada principal en uno de los huecos y estando los otros tres patios cerrados con un muro de cemento, pero unas lluvias torrenciales se habían llevado parte del muro en el patio de atrás. Aunque nos tenían prohibida la entrada hasta que lo arreglaran, habían colocado un trozo de valla metálica por si acaso alguien quería fugarse.

      Me aseguré que los otros de la habitación estuvieran dormidos. Me vestí y salí al pasillo. Avancé en silencio hacia la sala de calderas. Tuve que esquivar a un guardia y a su Mightyena, que estaban durmiendo, aunque bloqueando de lleno las escaleras al sótano; nada que un niño deseoso de libertad no pudiera lograr.

      Las calderas estaban en los sótanos; en la habitación contigua a la lavandería. También pasaban las tuberías del suministro de agua por allí. Me puse manos a la obra. En primer lugar, con mucho esfuerzo, corté el agua. Una vez anulados de ese modo los aspersores de incendios, fui a la lavandería y comencé a amontonar ropa frente a la caldera principal. También acerqué un par de cajas de madera.

      “En caso de incendio, alejaos de la sala de calderas”, nos decían. En aquella época no comprendía que el sobrecalentamiento puede causar un exceso de presión y provocar una explosión. Solo sabía que un incendio haría que todos salieran huyendo, que si era en las calderas sería más grave, y que si cortaba el agua los aspersores no funcionarían. Maldita ignorancia.

      Vacié el bote de alcohol sobre la montaña de cosas que había creado. Por un momento dudé. Me asustaba el mechero que sostenía y lo que pudiera pasar, pero era tarde para arrepentirse. Prendí el Zippo y lo lancé contra el combustible. Una gigantesca llamarada me produjo un intenso calor en todo el cuerpo que me hizo tirarme al suelo hecho un ovillo, tapándome la cara. Tardé poco en darme cuenta de que estaba bien, aunque para cuando me levanté el fuego había empezado a calcinar el techo y la pared más cercana. Golpeé con mi pequeño puño el cristal de la alarma de incendios y se desató el caos.

      Esperé un minuto en debajo de las escaleras, a salvo del fuego, para que nadie me viera salir de allí. Uno de los guardias bajó y salió huyendo cuando vio mi obra. Cuando se dejaron de escuchar gritos y gente corriendo subí. No fue fácil, el fuego se había extendido a las escaleras. Me cubrí como pude y corrí. Alcancé la parte de atrás del edificio y abrí la puerta con la llave. Todos estaban en la entrada principal, así que nadie me molestó. Llegué a la verja y la corté con las tenazas. Cuando el agujero fue lo suficientemente grande como para pasar, no lo dudé.

      La nieve me llegaba hasta la cintura, el frío me roía los huesos a pesar del grueso abrigo; pero era libre, y la energía que esa sensación me transmitió me hizo correr por encima de mis posibilidades. Mientras huía escuché llegar a los bomberos y a alguien gritar mi nombre. No me detuve. Cuando llegué a lo alto de la colina tras el orfanato me giré. Las llamas llegaban al segundo piso y me sentía bien por aquello.

      No sé cuánto estuve contemplando aquella imagen que todavía causa felicidad en mis recuerdos. De repente, una gigantesca explosión iluminó más allá de donde llegaba la luz de las llamas, las calderas habían llegado a su límite. Parte del edificio se derrumbó acto seguido. Comprendí que, más que nunca, debía huir. Miré a mi alrededor, la luz de la luna me permitió ver un bosque y un sendero que lo atravesaba. Corrí hacia allí.

      Estuve no sé cuánto tiempo caminando por el sendero. Finalmente, el frío me pudo. No sentía mi cuerpo; estaba mareado, confuso, desorientado, al borde de la hipotermia. Unos Ursaring se acercaron y se colocaron a mi alrededor. Tenía miedo, pero no podía moverme. Intentaron levantarme, me ofrecieron algo de comer. Entendían que algo me pasaba e intentaban ayudarme, pero no creo que llegaran a imaginarse que fuera el frío. A fin de cuentas, a ellos no es un problema que llegara a afectarles. Perdí la consciencia.


      Cuando me desperté, estaba en una cama, dentro de una especie de cabaña. Lo primero que vi fue el techo de madera. La cabeza me daba vueltas. Con cierta dificultad miré a mi alrededor. Había una puerta, un par de ventanas, un escritorio con un ordenador y, echándole leña a una chimenea, una mujer. Se giró y pude observar sus facciones. Era joven, tenía una larga melena pelirroja, ojos azules y una especie de uniforme negro con guantes y botas blancas y una “R” roja en el pecho. Por aquel entonces no reconocí el símbolo del Team Rocket; eran una organización joven que se movía únicamente en las sombras, sin que nadie notara su presencia.

      Se acercó a mí y evitó que me incorporara.

      —Tienes que descansar —me dijo mientras me tapaba con las mantas.
      —¿Quién eres? ¿Qué es esto?
      —Miyamoto, es una cabaña de la organización para la que trabajo, para que los empleados descansen en sus viajes. ¿Qué hacías en la nieve? Tienes suerte de que encontrara a tiempo.
      —Huía.
      —¿Huías? ¿De quién?
      —No importa —le respondí mientras me giraba, dándole la espalda.

      No la conocía de nada, no quería explicarle nada. Pero no duró mucho. Era un niño, estaba asustado, hambriento y no tenía a dónde ir. Le acabé contando mi historia y lo que había pasado esa noche. Me enteré que lo del orfanato había sido el día de antes. Miyamoto me encontró y me llevó a la cabaña. Le pedí que me llevara con ella; no quería volver al orfanato y no tenía en quién confiar. Al principio me dijo que no, pero tras insistirle varias veces y repetirle varias veces me dijo que haría lo que pudiera antes de invitarme a que descansara.

      Cuando me desperté a la mañana siguiente me dijo que había hablado con su jefa, y que me permitían quedarme en una especie de pueblo que su organización tenía para trabajadores de una especie de base y para familiares de sus agentes. Nos pusimos en marcha. Tras varios días de viaje llegamos a un paso de montaña; desde allí se veía un pueblo bastante grande en el fondo del valle que había frente a nosotros. Miyamoto me miró y me dijo: “Bienvenido a El Refugio”.

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      • #4
        Oh, no es nada, en verdad me gustó y era justo y necesario dejarte un comentario, siempre con un buen estímulo xP

        Sobre la tardanza en publicar... créeme, no soy la más adecuada para exijir que cumplas con un cronograma estricto al respecto, sin embargo, es bueno ver tu preocupación al respecto, eso permite ver el cariño que le tienes a tu proyecto <3

        Ahora, vamos con el capítulo...

        Ese Anthoni es todo un loquillo. En serio, entre la muerte repentina de sus padres, la paliza a Riolu, el cambio radical que dio su estilo de vida y los maltratos, algo se quebró dentro de él. Me gustó mucho el detalle de que, en su inocencia, nunca se le ocurrió que podría causar una explosión en la Sala de las Calderas; aún más, esa inocencia de arriesgarse demasiado al esconderse cerca del foco del fuego, no soy especialista en incendios pero me da de todo pensar que si se equivocaba iba a morir como un pen...

        Ahhh, Miyamoto... Es una lástima que se sepa tan poco de ella y de la propia Madame Boss, es como si hubiesen tenido un gran proyecto para el Team Rocket y lo hubieran abandonado por no ser "adecuado para los niños". Pero eso es lo que hace interesante esta parte de la historia, están tan incompletas y son tan misteriosas que son buen material para los fics, da mucho para inventar, así que estoy bastante ansiosa por saber lo que harás con todo esto.

        El detalle de EL Refugio se me hace interesante, nunca se me había ocurrido que el Equipo Rocket tuviera una especie de conjunto residencial para sus miembros. Es medio extraño, especialmente para alguien que venga de una familia respetable. Aunque, si lo pensamos de otro modo, quizás para una familia de bajos recursos sería el paraíso a pesar de lo que el cargo conlleva. Vaya que es extraño xD, pero un buen detalle al fin.

        Quizás, lo que no me gustó tanto, fue el detalle de los Ursaring. Son osos malhumorados, si ven a alguien muriéndose no intentarán ayudarlo, más bien dirán "Hmmm, comida fácil". Quizás es porque me desagrada mucho la naturaleza que le dan a los pokémon en el anime, así que no me hagas caso, después de todo, puede decirse que es el mejor acto de solidaridad que recibió Anthoni en mucho tiempo.

        BTW, despidan a ese Mightyena, con lo agresivos que parecen yo creía que sería como un Doberman... lo digo en serio, esos perros cuando son criados para proteger son unos loquillos (historia breve: mi abuelo tuvo una pareja hace tiempo, se cambió la colonia un día y no querían dejarlo entrar a la casa), por eso pensé por un momento que Anthoni sería descubierto en ese momento.

        Y me alegra ver que aceptaras la sugerencia con el método narrativo, me parece que conseguiste el mismo resultado sin tanto rollo. ¿Te pareció más cómodo? :)

        Eso es todo por ahora, esperaré el siguiente capítulo pacientemente, pero ansiosa owo

        Pokiu.

        P.D.: A mi también me encantaría que sacaran un juego así, pero no tengo muchas esperanzas más allá de que algún fan pro en los hackroms haga uno que valga la pena. Ser miembro de una organización criminal no parece un objetivo adecuado para el público al que se quiere enfocar más pokémon... igual, es muy lindo soñar ;w;

        EGN: Hoy es el fin del mañana
        65 - Todo se paga

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        • #5
          OnixTymime, muchas gracias de nuevo por tu comentario. Me alegra leer lo que opinas de lo que escribo.
          Tienes razón, hay un par de cosas que resultan extrañas, algunas de ellas hechas a propósito, otras por puro descuido. Entendamos que hace mucho tiempo de ello y que su memoria distorsiona los hechos. Pero intentaré hacer que todo sea mucho más coherente de aquí en adelante.
          Por otra parte, me gustaría incidir en la historia de Madame Boss y Miyamoto, pero no de momento, sino más adelante, usando como excusa que Anthoni quiera saber más sobre cómo murió Miyamoto. De momento quiero centrarme en las figuras de Anthoni y Riolu, haciendo que los personajes de alrededor pasen un poco como espectros en sus recuerdos, sin llegar a tomar forma completamente.
          Vuelvo a pedir disculpas por el retraso, me encantaría publicar de semana en semana, pero creo que prefiero el formato de dos semanas en dos semanas; me resulta más cómodo a mí y a mi situación personal.

          Y sin más dilación, aquí el siguiente capítulo:
          Capítulo 3:
          El Refugio: 
          —Hoy no he tenido consulta. Estaba en la sala de espera cuando la psicóloga salió a toda prisa y nos dijo que ya se pondría en contacto con nosotros para decirnos cuando tendríamos la siguiente sesión. Me da que será en mucho tiempo. El paciente que estaba con ella me contó que la llamaron porque su hijo, un joven entrenador que pretendía llegar a la liga, se ha despeñado por una ladera del Monte Corona.

          Gira la cabeza y observa a través de la puerta del cuarto de baño las noticias en la televisión del cuarto contiguo. El chaval se encuentra muy grave, en un coma inducido para evitar lesiones mayores. Vuelve a dirigir la mirada hacia el espejo.

          —Que a tu hijo le pase algo así debe de ser horrible. Pero a nosotros eso no nos afecta, ¿verdad? —dirige al espejo mientras se pasa la maquinilla de afeitar— Hace ya mucho tiempo que no sientes amor por nadie, Anthoni. Quizás ese es el problema. Con lo bien que te hubiera ido si te hubieras casado con alguna de ellas. Todas llegaron muy alto. Hubiera sido una gran forma de alejarte del mundo del crimen. Pero, no. No has nacido para ser un ciudadano ejemplar, ¿no es cierto?

          Coge una toalla y se retira los restos de espuma. Se aplica abundante loción en la cara antes de volver a mirarse en el espejo.

          —Y mira que eres soso. Siempre has tenido un don para las mujeres. Y siempre lo has desperdiciado porque preferías al Team Rocket. ¿Cómo puede llegar a ser un buen pretendiente alguien cuyo corazón ha de ser compartido con una organización criminal? —empiezan los ojos a llenársele de lágrimas— con una organización criminal y con Lucario. ¿Dónde estará?

          Se mete la mano en el bolsillo y saca una especie de auricular o pinganillo. Coloca el interruptor en posición de ON y se coloca en la oreja.

          —Por favor, dime que estás ahí. Por favor —se quita el pinganillo y lo devuelve al bolsillo tras apagarlo—… Soy imbécil y estoy loco, ¿verdad?

          Camina pesadamente hasta el salón, apagando el televisor en el trayecto. Se sienta a la mesa, agarra el bolígrafo y comienza a escribir:



          El Refugio era un emplazamiento grande y estratégicamente situado entre Johto y Kanto. A ojos del mundo era más conocido como Villaperdida, un pueblo demasiado alejado de todo como para ser del interés de cualquiera, pero un pueblo a fin de cuentes, lo cual le permitía nutrirse de ciertas ventajas, como que la escuela contara con autorización oficial o, dicho de otro modo, que los títulos emitidos y los estudios cursados eran válidos fuera del asentamiento.

          Madame Boss consiguió que El Refugio perteneciera al territorio de Kanto para Johto y viceversa; y como estaba en mitad de la nada, nadie se preocupaba de investigar por qué en realidad ese pueblo no pertenecía a nadie. Por otra parte, recibíamos subvenciones y entrábamos en los presupuestos de ambas regiones; y todo sin pagar impuestos.

          Había muchas casas de miembros y familiares, una clínica, una escuela y una especie de albergue donde se quedaban los niños cuando sus padres estaban ambos fuera. Un poco alejada del pueblo, se situaban unas instalaciones de entrenamiento de futuros agentes. En cuanto llegué por primera vez, me llevaron a la clínica para asegurarse de que estaba bien.

          El Doctor Hutson, aunque le llamábamos Doc, era un médico que había trabajado activamente para el ejército hasta que una bomba en la guerra se llevó a su familia mientras él se encontraba en el frente. Aunque no pasaba de los cuarenta, tenía aspecto de ser bastante mayor; la vida lo había envejecido más rápido de lo que lo hace con la mayoría. Aun así era una persona amable, con un gran sentido del humor y muy bueno haciendo su trabajo.

          Aquel día en el que Miyamoto me llevó a El Refugio, Doc estaba fuera y tuve que esperar a que volviera. Ella estaba esperando conmigo en la sala de espera de la consulta cuando llegó un hombre alto, musculoso, con una mirada penetrante y cara de asesino en serie, todo esto rematado por una cresta que le daba un aspecto aún más duro. Le hizo un gesto a Miyamoto y ambos entraron a una especie de almacén de la clínica.

          Me acerqué y pegué la oreja a la puerta. Estaban hablando sobre mí. Al parecer ese hombre era a quién le habían asignado mi tutela, y no estaba muy contento con ello. Estuvieron discutiendo sobre ello y concluyeron en que la jefa en persona había aceptado que me debía quedar a su cargo, lo que a aquel hombre no le hizo mucha gracia. En ese momento llegó Doc y tuve que entrar a la consulta, con lo que no sé de qué hablaron a continuación.

          Cuando Doc se convenció de que solo tenía un leve resfriado me dejó irme. En ese momento, Miyamoto me presentó a aquel hombre, el sargento Viper. Esperaba que fuera peor incluso que el orfanato, pero no fue así. No hablaba mucho, decía exclusivamente lo necesario, pero se portaba bien conmigo. Siempre pensé que era porque Madame Boss me había convertido en su responsabilidad, que lo había acatado como una orden. Más tarde comprendí que no era así, al igual que comprendí su negativa a priori.


          Me incorporé a la escuela, los otros niños se portaron bien conmigo. Muchos me tenían miedo porque vivía con el temido “Viper”. No sé qué habría hecho, pero muchos le temían, y el que menos le guardaba un gran respeto. Hice amigos, con el tiempo empecé a tener alguna que otra conversación con el sargento y Miyamoto me visitaba de vez en cuando. Pero me faltaba algo. No podía vivir tranquilo sin saber dónde estaba Riolu, pero eso es algo de lo que se ocuparon entre Miyamoto y Viper.

          Fue un día a la vuelta de clase, poco después de mi décimo cumpleaños, cuando me encontré a Miyamoto en casa, hablando con Viper. En cuanto llegué me dijo que tenía una sorpresa para mí. Me llevó a mi habitación, y allí estaba. Corrí y le abracé; podía sentir cómo él se alegraba tanto como yo. El mejor día de mi vida. Entonces comprendí que no había marcha atrás. El Team Rocket se había convertido en mi familia. Estaba en deuda, una deuda tan grande que nunca fui capaz de pagar. Pero nunca nadie vino a cobrármela. Creo que fui yo quién me inventé esa deuda porque tardé en comprender la verdad; todo lo que se hizo por mí, se hizo sin esperar nada a cambio.

          Pasó un mes desde aquello cuando, una mañana, Viper me dio la noticia. Miyamoto había muerto a causa de una avalancha durante una misión. Lloré; lloré mucho; durante días. Lloré todo lo que no había llorado por la muerte de mis padres, porque me separaran de Riolu; lloré porque había muerto la responsable de que mi vida hubiera vuelto a tener un por qué. Nunca olvidé a Miyamoto; y prometo que nunca la olvidaré.



          Anthoni deja el bolígrafo sobre la mesa y levanta los folios para verlos mejor. Desvia la mirada hacia la ventana. Está oscureciendo. Mira de nuevo a los folios y los relee lentamente.

          —Nunca llegué a comprender cómo hizo Miyamoto para que Madame Boss accediera a darme cobijo en la organización. Creo que ambas tuvieron un pasado parecido al presente que yo estaba viviendo, pero eso no lo explicaba del todo. Eso es algo que nunca llegué a comprender. ¿Fue un acto desinteresado? ¿De clemencia? ¿De pena? ¿Podía sacar algo? Nunca hallé la respuesta a esas preguntas, lo que sí sé es que me dieron una oportunidad, una vida. Y que gracias a ellas hoy soy quién soy, y me siento orgulloso de ello.


          PD: [MENTION=197]OnixTymime[/MENTION], gracias por dar la noticia del fallo, ya está corregido.
          Last edited by Il_Anthoni; 24/12/2014, 07:00. Razón: Corregir un error.

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          • #6
            ¡Hola de nuevo!

            Bueno, hoy el capítulo no será largo y quizás no sea el más interesante de todos hasta ahora, pero lo importante aquí era mostrar lo que Miyamoto fue para Anthoni, así que no me quejaré por ello.

            Me gustó toda la parte en la que explicas cómo es que el Equipo Rocket puede tener un pueblo para ellos solos y sin que nadie se meta, para colmo, hacerlo pasar como si nada, recibiendo ayuda de las respectivas regiones, es sencillamente alucinante, increíble, flipante pues. Me pareció que te quedó demasiado bien, no entras en muchos detalles pero lo esencial está y fue fenomenal.

            Y yo sé que Anthoni ya es algo viejito, pero ya que se molesta en escribir sobre personas como Miyamoto, Doc y Viper, asumo que es porque cumplieron algún rol de importancia en su vida, aunque sea por un instante. Por eso, si no te parece chocante, te sugeriría que dejaras que Anthoni se explayara un poco más con ellos y como se sintió al conocerlos y luego de convivir con ellos; entiendo perfectamente que, como todo humano, no recuerde todo con lujo de detalles, pero en vista de que el objetivo de su diario es con metas terapéuticas sería fantástico que se detuviera a hablar sobre aquellos que cambiaron su vida o que dejaron una marca en ella con mucha más pasión.

            O sea, pude ver que a Anthoni le dolió mucho la muerte de Miyamoto y lo preciada que era para él, sin embargo, pienso que pudiste sacarlo mayor provecho si él se hubiese atrevido a escribir con mayor detalle su dolor. En este tipo de situaciones no importa si llega a resultar deprimente, porque ayuda mucho más a entender a Anthoni como persona, sus pensamientos y sentimientos, a la par que tendremos una noción de por qué tomó las decisiónes que tomó.

            Lo mismo con la parte de Riolu. Me hizo sentir feliz que lograran conseguirlo y dárselo de vuelta a Anthoni, pero no me gustó que un momento TAN IMPORTANTE fuera descrito por Anthoni de una forma tan breve y casual, como si el tiempo separados no hubiera significado nada. Es decir, pienso que después de todo lo que él pasó y en vista de que la última vez que vio a Riolu estaba malherido, Anthoni habría experimentado mayor alegría. Es decir, estoy segura de que lo hizo, de que estaba muy feliz, que no cabía en alegría y que la lágrimas se le escaparon (era un niño después de todo, a pesar de todo lo que había pasado), pero fue un fallo que no emocionara tanto escribiendo esta parte, en especial cuando se nota que en el presente su Lucario ya no está y lo extraña aún más.

            En líneas generales, el capítulo no está nada mal, pero como es un punto importante en la vida de Anthoni, creo que pudiste haberte extendido un poquito más en la parte sentimental del personaje. Por los demás, ¡10 puntos! nwn

            Con lo que me mencionas del futuro interés de Anthoni por la muerte de Miyamoto, hiciste que me picara la curiosidad, vas muy bien.


            EDIT: ¡Casi se me olvida! Tuviste una pequeña confusión en una parte:

            Hice amigos, con el tiempo empecé a tener alguna que otra conversación con el sargento y Miyamoto me visitaba de vez en cuando. Pero no me faltaba algo.


            Creo que más bien quisiste poner: "Pero me faltaba algo". Eso es todo :3


            Pokiu.

            P.D.: Pues te habrás retrasado un poquito, pero lo importante es que no lo abandonas. ¡Sigue así! Y con respecto al tema para Promocionar los Fic, no hay de que, tienes una buena historia entre manos y sería genial que más personas se animaran a leerla y comentarte. Que tengas un gran día :D
            Last edited by OnixTymime; 02/12/2014, 15:03.

            EGN: Hoy es el fin del mañana
            65 - Todo se paga

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            • #7
              Desde hace un rato miraba algo escéptica este fic, me alegra bastante haberle dado una oportunidad.

              No te voy a comentar cada capítulo por separado ya que no es algo que me guste hacer mucho, pero como idea general la historia y como la estas manejando me esta gustando bastante. Me gusta bastante como describes algunas situaciones y como explicas ciertas cosas (Como el pueblo del team Rocket y cómo este pasaba desapercibido por ejemplo)

              Solo te comentaré algunas cosas que encuentro que podrías mejorar, ya que de verdad creo que demoraría mucho más en decirte todo lo bueno que tienes en comparación con ciertos detalles que no lo son tanto. Cuando describes las acciones que Anthoni hace como que me saca un poco de lugar, por lo general todo el relato es bastante... personal quizás sea la palabra, ya que es lo que él dice y piensa, así que cuando me pones las acciones en tercera persona suena algo raro, quizás en vez de decir algo como "Anthoni deja el bolígrafo sobre la mesa y levanta los folios para verlos mejor" podrías hacer que el lo narré, quedaría algo así "Dejé el bolígrafo sobre la mesa y levanté los folios para verlos mejor".

              Más allá de eso me gusta mucho la forma en que narras, has logrado hacer que todas las situaciones se sientan muy reales, lo único eso sí y me sumo a Onix, siento que el reencuentro con Riolu fue muy muy blando en comparación con como has descrito otras partes de la historia, incluso expresaste mucho mejor lo que eso significó para él a futuro que el reencuentro en sí, pero como dije, es solo ese pequeño momento, en todo el resto de la historia creo que lo haces de forma magistral.

              "era un médico que había trabado activamente para el ejército" un pequeño detalle que se te escapó, presumo quisiste decir "trabajado"

              Espero el siguiente capítulo owo
              Premios: 











              Firmas: 







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              • #8
                Al fin estoy de vuelta. Quiero pedir disculpas por el gran retraso, pero mi tiempo libre es más bien escaso. Ojalá se me hubiera ocurrido la idea para este Fic el año pasado. Pero ahora, en primer año de carrera, tiempo libre es un lujo que no puedo permitirme. Y eso que me encanta escribir, pero hay tanto que hacer... En fin, quiero aprovechar las navidades para escribir bastantes capítulos antes de que vuelva la carrera contrareloj y tener así cubiertas las espaldas.

                [MENTION=197]OnixTymime[/MENTION] Siento, la verdad, haber bajado el nivel en el último capítulo. Siento como que he dejado un vacío que he, en cierto modo, compensar en el nuevo capítulo. Pero no soy precisamente un genio escribiendo y detallando momentos felices. Se me da bien lo dramático y lo técnico. Aun así, intentaré prestar más atención a partir de ahora cuando escriba cosas por el estilo para no cometer otra vez el que me parece es un error garrafal. También es cierto que es más corto que los anteriores. Frente a todo esto solo puedo dar la promesa de mejoría y depuración constante de mi estilo. También agradezco la crítica; es imposible mejorar sin críticas como las que haces, haciendo notar los fallos y las virtudes. Es una gran labor la que hacer en este foro. Muchas gracias.

                [MENTION=57476]Sophie Smith[/MENTION] Con lo referente a los puntos flacos en el capítulo, digo lo mismo y prometo lo mismo que he dicho antes a OnixTymine. En cuando a la narración; es cierto que quedaría mejor un narrador en primera persona, pero es tan poco el texto y las intervenciones de ese narrador que prefiero, o al menos es mi intención, darle un matiz de hechos que ocurren en el presente y que son narrados tipo película audiodescrita. De todos modos, barajaré la posibilidad de cambiar el narrador. Gracias por la crítica y he corregido ya el error.



                Capítulo 4:
                Recuerdos lejanos: 
                —Hace ya un siglo que no hablo con nadie del Team Rocket; pero necesito oír una voz amiga. Según esta web, es horario de llamadas a la penitenciaría de Islas Espuma. ¿Lo hago? ¿No lo hago? … Maldita sea, tengo que hacerlo. Seis, tres, dos…

                —Penitenciaría estatal de Kanto en Islas Espuma. ¿Dígame?

                —Llamo para hablar con un recluso.

                —Para llamadas a presos no es este número, sino el de la centralita. No se preocupe; no cuelgue, le paso enseguida………… Penitenciaría estatal de Kanto en Islas Espuma. ¿Puedo ayudarle?

                —Sí. Verá, quería hablar con un recluso.

                —Muy bien. En primer lugar necesito que me facilite sus datos. Nombre, apellidos y número de documento de identidad.

                —Anthoni Led… Anthoni Ledington. 50229871 M.

                —Muy bien, señor Ledington. En primer lugar, es mi obligación comunicarle que, por motivos de seguridad, esta llamada será completamente monitorizada y grabada. También procederemos a localizar la posición de origen de la llamada. En caso de que algo interrumpa el proceso de localización, interrumpiremos inmediatamente la llamada, ¿comprendido?

                —Sí. De principio a fin.

                —De acuerdo. ¿Cuál es el nombre del recluso?

                —James; James Hutson.

                —Muy bien. Espere un minuto a que llevemos al recluso a la sala de llamadas.
                —Ok.

                ………………

                —¿Si, diga?

                —¿Doc?

                —¿Quién es?

                —Soy Anthoni. ¿Cómo andas, viejo loco?

                —No me jodas. Creía que habías desaparecido. ¿Cuánto tiempo hace?

                —Demasiado, Doc; demasiado. ¿Cuánto tiempo te queda?

                —Dos años. Fui de los afortunados que nos echaron menos de cinco años. A fin de cuentas, solo soy un médico. ¿Cómo me has localizado? ¿Y qué es de tí?

                —Me metí en un par de reportajes en internet sobre el fin del Team Rocket, no fue difícil localizarte. ¿Sabes que tienes un club de fans que quiere mantenerte a la sombra más años de los que te corresponden?

                —Sí, lo sé. Pero no me has respondido a la segunda pregunta.

                —Estoy en Sinnoh, buscando trabajo. Me vine muy abajo y ahora estoy yendo a terapia; pero a ti se te daba mejor lidiar con los problemas de la gente.

                —Me esperaba que te afectara mucho. Pero esperaba que Lucario te ayudara a sobrellevarlo.

                —Lucario…

                —Ha finalizado el tiempo de llamada. Si quiere continuar deberá llamar otro día. Antes de que cuelgue, tenemos algunas preguntas. En primer lugar; ¿ha estado usted relacionado en algún momento con la organización conocida como Team Rocket?

                —Henry Tomasino, de Bufetes Tomasino. 221 de Baker Street, Ciudad Jubileo. Sinnoh.

                —¿Cómo…?

                —Es mi abogado; todas las preguntas que tengan hágaselas a él.

                Anthoni pulsa el botón de finalizar llamada antes de que al guardia le dé tiempo a decir nada. Pone el teléfono móvil sobre la mesa y coge el gastado bolígrafo del Team Rocket. Tras un largo resoplido de autocompasión, continúa escribiendo:



                Era feliz. Por primera vez en tanto tiempo era feliz. Tenía todo lo que necesitaba. Tenía todo lo que había perdido. Cuando Miyamoto trajo a Riolu de vuelta; no sabría expresarlo, todo cambió. Se llenó un vacío que había dentro de mí. Un vacío que creía que no volvería a verlo. Pero el Team Rocket me hizo ese maravilloso regalo. Riolu era una parte de mí mismo que se encontraba perdida, como si a alguien le cortan una mano. Era una sensación horrible a la que Miyamoto puso fin. Nunca viviré, o viviría lo suficiente como para agradecérselo completamente. Y digo viviría porque ya nunca podré agradecérselo.

                Fue poco después de que trajera a Riolu. Tenía una misión de suma importancia en Sudamérica. Una misión de la que nunca volvería. La noticia de su muerte fue un gran golpe bajo para El Refugio. Allí todos la querían. Los días se apagaron y una nube de pesimismo lo cubrió todo. No solo era una agente ejemplar, sino alguien que se había hecho un hueco en el corazón de cada uno de los que por aquel entonces formábamos parte del Team Rocket.

                Creo que entre ella y Viper había algo. No como una relación de pareja, sino más bien como si fueran hermanos. Sea lo que fuere, Viper lo sufrió especialmente. Empezó a beber más de la cuenta y visitaba a Doc muy a menudo. Yo también lo visité unas cuantas veces a partir de aquello. No la conocía mucho, pero Miyamoto se había convertido en mi salvadora y, me atrevería a decir, una especie de sustituto de una madre. Es doloroso admitirlo, pero para el corazón destrozado de un niño que lo había perdido todo, ella era el prototipo perfecto de persona que podía aspirar a sustituir, o al menos a cubrir el hueco dejado por todo lo perdido.

                Doc no solo era médico. Estaba en su último año de psicología cuando estalló la guerra y, aunque nunca acabó la carrera, era un gran psicólogo dispuesto a ayudar a cualquiera que lo requiriera. Me atendió especialmente porque, según me explicó más tarde, quería evitar que tal sucesión de desgracias dejaran una herida demasiado profunda en mi mente. Y lo logró. También fue en esa época cuando llegamos a tener una relación bastante estrecha que se alargó en el tiempo. Con casi cuarenta años de diferencia, nos convertimos en buenos amigos. De hecho, fue gracias a él que volví al Team Rocket tras estudiar física.

                Fue hablando con él un día cuando descubrí la razón de que la muerte de Miyamoto hubiera afectado tanto a Viper. Antes de que se fundara el Team Rocket, en época de la Gran Guerra, el teniente de aviación Viper era uno de los mejores pilotos de la Alianza del Frente Norte. Cuando la Alianza perdía la guerra y el conflicto se trasladó a zona civil, sucedió algo que haría que su vida acabara de repente. En una batalla aérea para defender la base militar de Ciudad Trigal, Viper localizó a un Dragonite que transportaba varias bombas. A pesar del blindaje corporal, consiguió abatirlo. Después, Viper tuvo que observar impotente cómo ese Dragonite, junto con una cantidad más que considerable de explosivos, se precipitaba sobre el refugio aéreo en el que sabía que se resguardaban su esposa y sus dos hijos. Movido por el remordimiento y la culpa, se unió al Team Rocket en sus inicios, encontrando un lugar donde rehacer su vida. La muerte de Miyamoto le trajo todo aquello que pretendía olvidar.

                Nunca, en todos mis años en el Team Rocket, hablé de su vida anterior con Viper. Sé lo que es querer olvidar y no poder hacerlo. Además, con el tiempo ambos fuimos ayudándonos mutuamente a superar nuestros problemas mientras, a nuestra manera, nos convertíamos en una familia. Empecé a comprenderlo cuando me empezó a llevar a pescar o me ayudaba entrenando a Riolu. El duro e implacable sargento de día y borracho de noche se acabó convirtiendo en lo más parecido a un padre que recuerdo. Y creo que yo me convertí en una especie de hijo de para él.




                -Viper, ¿será verdad lo que he leído? ¿Que eras de los soldados del Team Rocket que estaban dentro de la base cuando activaron el protocolo de autodestrucción? Me niego a creerlo. Aunque, conociéndote, seguro que fuiste tú quien activó el protocolo de autodestrucción. Había que llevarse esos secretos a la tumba, ¿no? Si hubieras sabido que, en realidad, los servidores se encuentran escondidos bien lejos… Viper… Joder, seguro que lo sabías, siempre fuiste un maldito bastardo. Pero te echo de menos.



                Habían pasado ya meses desde la muerte de Miyamoto cuando conocí a alguien con quien llegaría muy lejos. Estaba en la puerta de la escuela, compartiendo un sándwich con Riolu, cuando le conocí. Era un chico del último curso; solía siempre ir bien vestido, al menos mejor que el resto de sus compañeros y siempre llevaba a un Meowth sobre su hombro. Se me acercó y comenzó a hablar. No le conocía, pero él sí parecía conocerme a mí.

                —Miyamoto era alguien importante para todos nosotros. Será recordada con la gloria que se merece. Ella era una agente ejemplar. Tú… ¿Aspiras a convertirte en alguien importante dentro del Team Rocket, Anthoni? Sé que llevas poco tiempo aquí, y que tus razones para ello son más bien fortuitas, pero no nos importa. Lo que queremos es gente que sepa ver a través de las meras apariencias y entienda nuestra razón de ser. En realidad somos una especie de salvavidas para la mayoría de los que vienen a nosotros. ¿Conoces la etimología de la palabra “mafia”? Hay una teoría que dice que proviene de una antigua palabra que significa “lugar de refugio”. No insinúo que el Team Rocket sea una mafia, somos más que eso. Pero es una forma de entenderlo, ¿no? El Team Rocket no es una organización, somos todos aquellos a los que la sociedad ha rechazado o repudiado. Aquellos que se han visto traicionados por la sociedad y que no veían otra salida más que la muerte. Somos una salida, una posibilidad de construir de nuevo las vidas que nos fueron arrebatadas y de vengarnos de aquellos que nos la arrebataron. Team Rocket no es la organización, somos los que formamos parte en tal hazaña; y creo que ahí sí que entráis y sabéis lo que es, ¿no? Bueno, tengo que irme. Ha sido un placer charlar contigo.

                Sin que me diera tiempo a decir nada, el extraño personaje que acababa de darnos aquella charla épica se levantó y se alejó con paso lento hacia el final del pueblo mientras acariciaba a su Meowth. ¿Quién era? ¿Por qué todo esto? Miré a Riolu sin saber muy bien qué decir ni qué pensar. Él me devolvió una mirada similar, indicando y hasta preguntando lo mismo que yo le preguntaba con la mía.

                No volví a verle mucho tiempo, hasta el proyecto conjunto que tuve que hacer en el último curso. Entonces fue cuando descubrí quién era y que junto a él llegaría todo lo lejos que se puede llegar dentro de la organización.




                PD: [MENTION=57476]Sophie Smith[/MENTION] Arreglados los errores que me encontraste. El primero me suena a fallo del autocorrector. El segundo fallo lo recuerdo, fue un retoque que hice mientras hacía el releído último antes de publicarlo; se ve que tenía que haber vuelto a releermelo. Al resto de cuestiones que planteas responderé en la cabecera del próximo capítulo.
                Last edited by Il_Anthoni; 06/01/2015, 03:43.

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                • #9
                  "Un vacía que creía" de seguro te distrajiste solamente, era "vacío". "Es doloroso de admitirlo" si no me equivoco ese "de" entremedio sobra.

                  En el párrafo de la historia de Viper, no debería ser un Dragonite??? es que se me hace algo raro imaginar a un Dragonair que no tiene brazos cargando unas bombas.

                  La historia esta avanzando a un ritmo, a mi parecer, bastante apropiado. Me gusta que te detengas y des un poco de trasfondo a los demás personajes, hace que las interacciones entre Anthoni y ellos se vean más humanas. Solo hay una cosa que no me calzó muy bien.... cuantos años se suponía que tiene Anthoni en el presente??? la verdad no recuerdo si lo mencionaste, pero diste a entender que ya estaba entrado en años, en ese caso, cuantos años tiene el doc??? porque lo haces sonar... no sé, quizás "no tan viejo" sean als palabras, porque si Anthoni esta en sus treintas o cuarentas el Doc ya debería estar por los ochenta, pero recuerda y articula todo muy bien, así que a faltó un poco reflejar su edad o realmente se mantiene muy bien.

                  No tengo ninguna otra queja, me gusta como va la historia y el ritmo de esta, ya quiero ver que será la situación detonante para que Anthoni comience a operar activamente como miembro del equipo (o quizás por decisión propia, anda tú a saber).

                  Espero el siguiente cap owo.
                  Premios: 











                  Firmas: 







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                  • #10
                    —Ha finalizado el tiempo de llamada. Si quiere continuar deberá llamar otro día. Antes de que cuelgue, tenemos algunas preguntas. En primer lugar; ¿ha estado usted relacionado en algún momento con la organización conocida como Team Rocket?

                    —Henry Tomasino, de Bufetes Tomasino. 221 de Baker Street, Ciudad Jubileo. Sinnoh.

                    —¿Cómo…?

                    —Es mi abogado; todas las preguntas que tengan hágaselas a él
                    He muerto de risa con esta parte, en verdad que si xD.

                    Pues sí que has acomodado lo de Riolu, ahora no parece que poco le hubuera inspirado reencontrarse con su amigo, sino más bien que el capítulo anterior exponía los hechos y en este lo que todo eso le hizo sentir. Lo has conseguido.

                    Vaya, a Anthoni cuando le pega la nostalgia le pega, con eso de llamar al Doc aún con el riesgo de meterse en problemas, por suerte, sabe quitárselos de encima.

                    Me parece muy interesante lo que estás haciendo con el Equipo Rocket. Claro, sigue siendo una organización criminal, pero se esmeran en que sus miembros estén bien capacitados, obvio que para su beneficio pero esto es un aspecto que genera lealtad a sus superiores, pues les han dado lo mejor. El mejor ejemplo es la escuela y que Anthoni menciona que estudió Física. Sencillamente genial, está yendo más allá de lo básico y es magnífico para una historia que gira en torno a esa organización. Digo, sería aburrido que sólo hablaran de robos o atentados.

                    Además, te estás dando tu tiempo para desarrollar a los personajes y sus relaciones entre sí, algo que no todos se toman la molestia de hacer, y todo a un buen ritmo, pues la historia sigue avanzando. Digo, explicas la relación que desarrolló Anthoni con Viper luego de la muerte de Miyamoto, pero das el siguiente paso al introducir a Giovanni en la vida de Anthoni. ¿Qué más perfecto puede ir? ♥

                    Sobre las publicaciones. Me encanta tu historia, pero yo sé lo que es cumplir con obligaciones y una cosa es comentar fics y otra muy distinta redactarun capítulo, pues los más dedicados no harán las cosas por hacerlas y yo creo que eres de los que pone cuidado a lo que hace con tanto esmero. Si quieres, te puedo dar una recomendación:

                    La universidad también me restó mucho tiempo y energía para mantener un cronograma de publicación frecuente. Eso y muchas cosas más hicieron que me retrasara. Como yo tengo iniciativa, porque amo mi fic, decidí llevar una libreta a la mano para poder escribir aunque sea un poco en cuanto tuviese oportunidad, ya sea en el metro, mientras espero a alguien o cuando el profesor se ponía a hablar de cosas que nada tenían que ver con mi clase. Con eso es que pude seguir avanzando en mi historia y volví de un hiatus de más de un año sin publicar nada. Es una opción que conseguí para aprovechar todo mi tiempo lo más posible.

                    Sin más que decirm te deseo un muy Feliz Año Nuevo. Esperaré ansiosa, pero pacientemente, el siguiente capítulo de este gran fic.

                    Pokiu.

                    EGN: Hoy es el fin del mañana
                    65 - Todo se paga

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                    • #11
                      Aquí estoy de vuelta, así que Feliz Año Nuevo a todos, espero que este sea un año de gracia y virtudes; y que vuestras vidas surquen victoriosas el río de la vida. El capítulo que presento a continuación es el primero de dos, o tres (todo depende de si decido, al final, alargar el segundo y partirlo en dos) capítulos en los que voy a continuar a partir del otro, sin intervención de lo que sucede en el presente que, a fin de cuentas, es un poco secundario y más bien introductorio.

                      [MENTION=57476]Sophie Smith[/MENTION] En el presente, Anthoni tiene 35 años, si no calculo mal (tengo aquí delante la línea cronológica que define los acontecimientos de su vida). Puede que suene un poco fuera de lugar el todo de esa conversación, teniendo en cuenta que Doc camina cerca de los 70. Pero no es más que una conversación introductoria con la que pretendo hacer notar más la evolución de los problemas de Anthoni más que crear una buena e interesante conversación llena de contenido que aporte mucho a la historia. Y, por cierto; sí, era un Dragonite, no un Dragonair. Con tantos pokémon, de vez en cuando se cuela alguno dónde no debe.

                      [MENTION=197]OnixTymime[/MENTION] No me había fijado, pero sí, es cierto que resulta gracioso sin salirse de tono. He de decir que lo único que pretendía con esa intervención de Anthoni era hacer a la vez un guiño a Mafia 2 y a Sherlock Holmes; aunque ha resultado quedar mejor de lo que me esperaba. Casualidades de la vida. También es cierto que en este capítulo se ve que, efectivamente, dicho abogado existe. Ya avisaron de que localizarían la llamada, así que era tontería mentir. Lo que quiero hacer en el presente es crear una atmósfera determinada que en un momento dado pueda llegar a resolver con otro Fic que parta desde el momento en que Anthoni se encuentra, pero de forma que no deje un vacío argumental si al final ese Fic no se produce. Me gusta lo que estoy haciendo y quiero dejar la puerta abierta a continuar con ello una vez acabe. Pero por ahora centrémonos en el pasado de Anthoni. Volviendo al tema que andaba tratando, en este capítulo utilizo a ese abogado paga hacer entender que el Team Rocket llegó más lejos de lo que cualquiera hubiera jamás creído que había llegado. De nuevo, gracias por tu crítica y tu apoyo. Me congratula que hayas visto con buenos ojos el "arreglo" al capítulo anterior. Intentaré no defraudar.



                      Capítulo 5:
                      Devon S.A.: 
                      —Henry, Henry; tranquilízate.

                      —¿Que me tranquilice? ¡Has mandado a la policía internacional a mi bufete! ¿¡Cómo diablos quieres que me tranquilice!?

                      —Eres mi abogado, se supone que te pago para que intercedas entre mí y la policía.

                      —Para eso necesito que seas discreto, ya te lo he dicho muchas veces. Llamar a una prisión para hablar con un antiguo Rocket... ¿Es eso lo que entiendes tú por discreción? ¿Te haces a la idea de cuántas preguntas he tenido que responder? ¿Eres consciente de que me van a investigar, igual que a ti?

                      —Creía que habías borrado todos los rastros de mi pasado.

                      —Lo hice. Pero eso no significa que no quede algo a lo que puedan agarrarse. Y que te detengan me importa poco más que una mierda. Pero no sé si te das cuenta de que me acabas de echar a mí también la soga al cuello.

                      —No me jodas, Henry. Tú te ocupabas de la parte legal que, además, nunca fueron capaces de relacionar con el Team Rocket. Estás limpio.

                      —En primer lugar; yo soy esa relación. Si me investigan se podría descubrir todo. Irán a la cárcel cientos de compañeros que han logrado pasar desapercibidos. En segundo lugar; no estoy limpio. La rama legal no era más que una tapadera para la red de blanqueo de capital.

                      —Creía que limpiaban el dinero con las apuestas los del Club de Fans Pokémon.

                      —Ellos fueron los primeros, pero luego se extendió a la rama legal porque no daban abasto. La constructora, la red energética de Kanto, la empresa del monorraíl, los centros comerciales, las tiendas pokémon, los clubs de pesca… maldita sea; se nos unió hasta en enterrador de Pueblo Lavanda.

                      —Vaya, eso es mucha gente.

                      —Mucha gente que se libró en su momento y a la que has puesto en peligro con una llamada.

                      —Yo no sabía que… yo no quería ponerles en peligro.

                      —Pues lo has hecho. Y reza para no encuentren nada, porque nos van a investigar hasta la saciedad. Y ahora me voy, tengo mucho trabajo. Te mantendré informado y ni se te ocurra hacer ninguna tontería. Maldita sea; si quieres hacer algo que no forme parte de tu rutina, aunque sea inofensivo, llámame para preguntarme. No eres consciente de la gravedad de la situación.

                      —Aunque no lo creas, sí que lo soy. Y, Henry; lo siento.

                      —Eso no sirve de nada ya.

                      Henry se marcha cerrando la puerta de un portazo. Anthoni da un puñetazo contra la pared y a continuación se sienta y empieza a escribir:



                      La vida en El Refugio acabó volviendo a la tranquilidad mientras crecíamos como organización criminal. Tendría catorce años cuando el Team Rocket extendió el tráfico de pokémon fuera de Johto y Kanto. Madame Boss cometió entonces un grave error; pensar que sería tan fácil conquistar los bajos fondos de otras regiones como lo fue en las dos tradicionalmente ligadas a la organización. Eso le hizo tener menos cuidado del que debería.

                      Era la noche del 25 de Diciembre de aquel año. Viper había preparado una abundante cena para los tres. Siempre se tomaba muy en serio ciertas festividades. Habíamos adornado la casa por dentro y por fuera y había un árbol de Navidad que me había llevado a cortar a la montaña cerca del asentamiento. Había cambiado su uniforme de sargento por una camisa blanca y unos pantalones vaqueros. Esas fechas claves hacían que sintiera que esa era mi familia; creo que Riolu y Viper sentían lo mismo.

                      Justo cuando Viper se disponía a trinchar el asado, Riolu se acercó a mí y se señaló a las orejas, señalando a continuación a las mías y, después, a la ventana. Miré con cara de duda a Riolu; el asintió enérgicamente. Miré a Viper, que seguía peleándose con el asado, sacando buenas porciones de carne. Cerré los ojos y entonces me di cuenta. En la lejanía se escuchaba una especie de rápido golpeteo rítmico que se hacía muy lentamente más y más fuerte. Cuando abrí los ojos, Riolu se había acercado a la ventana y me reclamaba, señalando hacia afuera. Me acerqué y miré al exterior. Estaba todo el pueblo nevado, con unas lámparas de calle como única iluminación, lo que hacía que se viera a la perfección un magnífico cielo nocturno. Pero justo por encima de la sombra de la cordillera que nos separaba de la Meseta Añil había una serie de estrellas muy tenues y pequeñas que parpadeaban acercándose lentamente.

                      —Venga. Anthoni, Riolu; a comer.

                      —¿Qué son esas cosas tan raras, Viper?

                      —¿El qué? —Preguntó acercándose a la ventana.

                      —Esas luces que hay allí encima —le dije señalando—; esas que hacen ese ruido tan raro.

                      Viper miró a lo lejos. Una vez las localizó, cerró levemente los ojos. Cuando identificó el sonido cambió de repente su cara, adquiriendo un tono más serio. Se desplazó hacia el teléfono y marcó los tres dígitos que lo conectaban con el cuartel del campo de entrenamiento.

                      —¿Esperamos la llegada de una flota de helicópteros? … … … Por el Este, al menos diez o doce. … … ... Sí. … … … Entendido.

                      Colgó con gesto grave y esperó junto al teléfono, mirándolo fijamente. Pasaron uno, dos, tres minutos y allí seguía. Miré a Riolu, él miró hacia la ventana; entonces me di cuenta de que el ruido se había hecho mucho más notable. Miré y ya se distinguían las aspas de los helicópteros. Justo entonces volvió a sonar el teléfono. Viper lo cogió y colgó tras escuchar lo que parecían unas instrucciones.

                      —Anthoni. Al bunker, ya.

                      El bunker se encontraba bajo el colegio, y estaba pensado para emergencias. Habíamos hecho bastantes simulacros de lo que debíamos hacer en caso de emergencia, y Viper me acababa de decir que eso es lo que era. Cogí a Riolu en brazos y corrí hacia la puerta, que Viper me había abierto. “No te pares hasta que estéis a salvo”; esas fueron las últimas palabras que escuché de Viper antes de encontrarme corriendo por el asentamiento en dirección a la escuela. Segundos después, la sirena de alarma empezó a sonar por todas partes. Empezó a salir todo el mundo de los edificios, y cada uno sabía cuál era su cometido. Muchos, al igual que yo, empezaron a correr hacia el bunker. Otros corrían en dirección contraria para tomar posiciones en el perímetro. Por último estaban los que corrían hacia el cuartel para recibir órdenes específicas.

                      Corrí hasta que llegué al colegio. Una vez allí, el sonido de los helicópteros era casi tan fuerte como el de la sirena de alarma. Entré en el edificio y avancé hacia el patio interior como otros tantos; pero cuando llegué las cosas no eran como deberían. Todos los que habían llegado formaban una multitud alrededor de la entrada al bunker. Dos soldados con el clásico uniforme negro intentaban, con la ayuda de dos Machoke, girar la rueda del seguro de la puerta del bunker sin éxito. Todo parecía indicar que la habían saboteado. Uno de los soldados paró y se miró el reloj. Miró a continuación al cielo. El sonido de los helicópteros era ya tan fuerte que parecía indicar que se encontraban ya casi sobre nosotros.

                      —Es inútil, la han atrancado. ¡Escuchad todos! ¡Tenéis que huir! ¡Recurrimos al plan B! ¡Corred hacia el bosque! ¡Una vez allí esperad a que vuelva todo a la calma! ¡Vamos, corred!

                      Una multitud gigantesca se giró y comenzó a correr en estampida. Yo intenté seguir el ritmo, pero me tiraron al suelo. Me pegué a una pared, junto a Riolu, y me agaché, esperando a que pasara toda la gente. Cuando no quedaba casi nadie en el patio, uno de los dos soldados me cogió por el brazo y tiró de mí, obligándome a levantarme y correr. Llegamos a la puerta y el soldado se detuvo de repente. Justo sobre nosotros permanecía inmóvil en el aire un helicóptero de carga con dos grandes hélices sobre él. Hasta entonces había visto solo helicópteros con una hélice grande y otra más pequeña y colocada en la cola de forma vertical. Estaba pintado de blanco, con un gran logotipo en el lateral, acompañado del texto “Devon S.A.”. Se abrió la puerta y se asomó un Grovyle en primer lugar y un hombre con ropa de camuflaje blanco detrás. El soldado Rocket me empujó de vuelta hacia el colegio y cogió una de las pokéball de su cinturón. Cuando miré hacia atrás, un potente recurrente le daba de lleno en el pecho, tumbándolo inconsciente sobre la nieve. Se abrió el portón de carga trasero del helicóptero y se descolgaron dos cuerdas por las que empezaron a bajar más soldados con el mismo uniforme blanco.

                      Cogí a Riolu y corrí hacia el interior del colegio. Otro recurrente arrancó la puerta principal, tras de mí. Empezaron a escucharse golpes, explosiones, y toda una serie de sonidos de ataques en el exterior del edificio. Atravesé pasillo tras pasillo a la carrera, intentando encontrar algún sitio donde esconderme. De vez en cuando alguna explosión cercana o algún proyectil atravesaban una ventana. No me detuve hasta que llegué al salón de actos. Entré cerrando la puerta tras de mí. Me dirigí hacia la puerta del lateral del escenario que daba al control de luces y sonido. Entré y me senté en el suelo con las luces apagadas. Riolu echó un vistazo alrededor del pequeño habitáculo antes de sentarse a mi lado. Allí dentro el sonido exterior era mucho más tenue. No sé cuánto tiempo estuve dentro. Quizás no estuviera más de dos o tres minutos, pero en aquel momento me parecían años. Escuché la puerta principal del salón de actos abrirse. No sabía qué hacer. Podría ser uno de esos atacantes, pero también podía ser alguien del Team Rocket. La puerta se abrió. Un soldado con el uniforme negro y la R roja en el pecho me hacía gestos para que le siguiera. A su lado, un Koffing miraba intranquilo hacia todos lados. Salí con Riolu de la habitación.

                      Una vez fuera, me explicó lo que ya sabía. Que estábamos bajo ataque, que teníamos un topo y que fuera había una batalla por el control de las instalaciones. También me dijo que la peor parte estaba en el campo de entrenamiento, que tenía que irme cuanto antes y que me ayudaría a escapar, pero que tenía que guardar silencio; en resumen, nada que no me hubiera imaginado ya. Caminó hacia la puerta del salón y, justo cuando me disponía a seguirle, una cuchilla de aire que atravesó la puerta les golpeó a él y a Koffing de lleno, arrastrándolos hasta el otro lado del salón. Los dos permanecieron inmóviles en el suelo. Un hombre con el uniforme de camuflaje blanco entró en la habitación acompañado de un Swellow. Me miró y se llevó la mano a la oreja.

                      —Hay un niño, ¿qué hago? … … … Sí, entendido. Corto. Swellow…

                      En un veloz movimiento, Riolu, que permanecía inmóvil junto a mí, se lanzó ejecutando un ataque rápido contra Swellow. Aunque le pilló totalmente por sorpresa y le golpeó de lleno, no parecía que le hubiera hecho demasiado daño. Respondió con otro ataque rápido que dejó a Riolu tirado en una esquina. Después, el hombre me miró y se dio la vuelta mientras le decía a Swellow que “ya sabía lo que tenía que hacer”.
                      Last edited by Il_Anthoni; 12/01/2015, 09:06.

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                      • #12
                        "¿Eres consciente de que te me van a investigar, igual que a ti?" de seguro te confundiste al escribir "de que me van a investigar". Cuando pusiste "Cogí a RIolu en brazos" Se te fue una mayúscula.

                        Dios, ese cliffhanger. Me gustó mucho el cap, la verdad no pensé que el "háblelo con mi abogado" del capítulo anterior iba a tener tamañas repercusiones. No puedo dejar de preguntarme quienes eran los hombres de blanco, o sea, ya dijiste que eran de Devon pero, ¿acaso Devon tiene una subdivisión secreta que se dedica a hacer fechorías? ¿Es acaso una rama gubernamental que quiere detener a la mafia? sea lo que sea lograste hacer que me enganchara aún más.

                        No tengo mucho más que decir, los capítulos son algo cortos pero no veo problema en ello, siento que transmites justamente lo que quieres transmitir, espero ansiosa el siguiente cap owo
                        Premios: 











                        Firmas: 







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                        • #13
                          ¡Quiero máaaaaaaas! xD
                          Está muy bueno el fic, esperaré el próximo capítulo con ansias
                          Saludos <3
                          "Seguí todos mis sueños hasta hacerlos realidad. Lloré, reí, amé. Puedo decir que realmente estuve vivo."


                          sigpic

                          I was born in Hoenn with May and Torchic.


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                          • #14
                            No pensé que el abogado apareciera tan pronto, pensé que eso tardaría quizás un poco más, pero dentro de todo sigue siendo una escena demasiado divertida para mí, me imaginé al pobre hombre con la cobartada mal anudada, los cabellos alborotados, la cara roja y una vena palpitándole en la sien.

                            Pobre Anthoni, lo que le espera seguro no será nada sencillo.

                            Pasando a la parte en la que Anthoni comienza a echar el cuento, es lindo ver que Viper se convirtió en eso que él perdió, aún con la muerte de Miyamoto. A pesar del entorno en que creció, supieron brindarle una feliz estancia... hasta que pasó lo que pasó.

                            No me preocupo mucho por Anthoni, obviamente sigue vivo por una razón, me interesa más saber lo que pasó con Viper durante este ataque. ¿Qué hacía Devon ahí? ¿Quién fue el traidor? ¿Qué habrá hecho Madame Boss para que Devon tomara cartas en el asunto? Supongo que metió la pata hasta el fondo.

                            Sólo espero que no le pase nada a Viper, al menos por un buen rato, pero me temo que el destino nunca fue buen amigo de Anthoni. Supongo que me tocará esperar al siguiente capítulo para saber qué pasó con el grandulón.

                            Disculpa si tardé un poco (bastante) en comentar, pero tenía un rato sin ganas de leer nada, sabes cómo es eso xP

                            Esperaré el siguiente capítulo ansiosamente ^^

                            Pokiu.

                            EGN: Hoy es el fin del mañana
                            65 - Todo se paga

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                            • #15
                              Oh my gosh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Me encanta este fic, me encanta demasiado el estilo que usas para narrar lo que pasa ahora y lo que pasó, encuentro que está muy bien logrado, muy buen vocabulario, bastante amplio y envidiable. Me gusta como la historia se va dando de a poco y como intrigas al lector con cada suceso, dejándolo con ganas de leer más. En todo momento me iba imaginando las situaciones.

                              El fabuloso rey de los elfos desea saber qué le van a hacer a Anthoni y su Riolu y qué tiene que ver Devo S.A. en todo esto.

                              Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
                              Soy Elven king
                              (Por si alguien no me reconoce)


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