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Redel

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  • #31
    Gracias por tu comentario Elven king que bien que te haya gustado. En fin espero les guste el siguiente capitulo de Redel.

    Parte XIII

    Los días pasaron y se empezó a forjar una rutina para Eliza. En la mañana se ponía a practicar lo de "instinto de supervivencia" en sus pokemons. Por fin estaba logrando que Combusken le perdiera el miedo a entrar en ese estado. También su Sunkern parecía empezar a entrar en ese estado a voluntad. Slowpoke por su parte, entraba y salía de ese estado, pero la chica ya no sintió la conexión como la había tenido antes, no sabía si eso era bueno o malo. Por las tardes practicaba batallas pokemon con los diversos entrenadores que pasaban cerca de la presa y el camino principal. Hasta se enfrentó a uno de los Rangers que cuidaban el lugar. Ella estaba realmente emocionada al enfrentarlo, ya que de pequeña ella había soñado con ser uno de ellos, y aunque después cambió su opinión, los sentimientos de admiración y respeto que le inspiraban eran los mismos. Por su parte Redel no hacía gran cosa, compartían el espació en esos días y le daba uno que otro consejo útil después de acabada la batalla, pero por lo demás ella hacía las cosas sola. Hasta el momento Eliza había evitado usar el "instinto" en las batallas que luchaba y se limitaba a la forma tradicional de dar órdenes a sus pokemons, como lo haría cualquier entrenador. En las noches simplemente hacían una fogata (a veces en el mismo sitio de la noche anterior) y dormían. Pero ese día sería diferente. La chica decidió que era mejor dejar de lado el entrenamiento y descansar. Ambos estaban reposando junto al agua cuando se acercó un chico. Era alto y corpulento, caminaba como dominando el terreno el cual pisaba. Después de mirar a sus alrededores preguntó a la chica.

    -¿Tú eres la chica que ha vencido a tantos entrenadores en este lugar?- La pregunta la hacía con una gran seguridad, lleno de sí mismo.

    -Si soy yo, mi nombre es Eliza- La chica esperaba otro reto pokemon.

    -Eres muy bella, mi nombre es Juan ¿Te parecería que viajáramos juntos preciosa? Te podría enseñar tantas cosas- No había ni una gota de duda en lo que decía. La chica reaccionó de inmediato. "¿Quién diablos se creía este sujeto?" pensó ella.

    -Lo siento, pero yo ya estoy viajando con el- dijo Eliza señalando a Redel. Pensaba que así se desharía de ese sujeto.

    -¿Con él? ¿Enserio? Mira chica yo ya tengo cinco medallas de la liga, te conviene más viajar con migo que con ese perdedor- El chico blofeaba casi burlándose. Era obvio que tenía una imagen muy alta de sí mismo. Redel en cambio logro escuchar que se referían a él y decidió interrumpir.

    -Disculpen, creo que estaban hablando de mí, ¿Me equivoco?-El muchacho sabía muy bien como lo habían llamado, solo quería saber si se atrevería a decírselo a la cara.

    -No, es solo una conversación normal-La chica hablaba algo nerviosa, aunque quería evitar conflictos.

    -Sí, estaba diciendo que a esta chica le convendría más viajar a mi lado ¿Y qué? ¿Algún problema con eso?- La voz de Juan era retadora, el si estaba buscando problemas.

    -¿Te parecería que resolviéramos esto con una batalla pokemon? Uno contra uno. El que gane tendrá el derecho de ser el acompañante de la liga de Eliza- Redel tenía una siniestra sonrisa que abarcaba todo su rostro, este sería un encuentro que le traería una gran satisfacción.

    -Espera ¿Qué?- Eliza no se lo podía creer, estaban apostando sobre ella, como si fuera un objeto o algo peor.

    -Trato hecho amigo, pero debo advertirte ya tengo cinco medallas. Puedes rendirte ahora y evitarte la humillación- Juan seguía blofeando, su confianza era mucha al parecer.

    -Pues empecemos de una vez- Redel seguía con la sonrisa fija en el rostro pero esta vez estaba acompañada de una mirada que le helaría la sangre a cualquiera. Inclusive el otro chico se sintió incomodo al ser el objeto en el que se enfocaba está.

    -Si claro…- La confianza que había tenido antes tambaleaba, pero aún le quedaba suficiente como para hacerle frente a ese reto.

    -Espera…-dijo la chica bastante enojada, pero fue interrumpida por Redel.

    -Tranquila solo quiero darle una lección a este farsante- El muchacho estaba demasiado entusiasmado por la idea de destruir a ese sujeto como para notar las implicaciones de lo que estaba haciendo. Eliza se limitó a mirarlo con una cara de enojo, quería saber solo hasta cuando se daría cuenta de su error. Si es que se daba cuenta alguna vez.

    -Ve Charizard- El otro chico sonrió al sacar la pokebola de su cinturón. De ella salió una especie de dragón rojo con una llama en la cola que estaba lleno de energía. Lanzó unos gritos al cielo y unas llamaradas al aire. Esa criatura se veía orgullosa e imponente tanto como su entrenador. Por su parte Redel no se veía impresionado, es más estaba pensando en que manera humillarlo lo más posible, entonces se le ocurrió una idea.

    -Ve Cacturne- La voz del muchacho era de seriedad absoluta. De la pokebola salió una especie de cactus, pero a su vez tenía una forma que recordaba a la humana, con ojos y una boca siniestra, casi tanto como la que tenía su entrenador en ese momento. La chica no podía creerlo cuando lo vio. No solo le traía malos recuerdos ese pokemon, sino que además era débil al tipo fuego. "¿Qué clase de juego tiene planeado?" Pensó Eliza. Algo extraño empezó a pasar alrededor de esa planta andante se empezó a llenar de un humo blanco espeso. Al respirarlo daba calma pero también causaba algo de incertidumbre.

    -Charizard acaba con ese cactus con patas, lanzallamas- El chico estaba confiado en que la batalla acabaría rápido.

    -Cacturne ataca- Redel dio la orden con total seriedad, no se tomaría esta pelea a broma. La mirada de Cacturne cambió. De una casi juguetona a una que tenía una que reflejaba una completa maldad y hambre, mucha hambre. Era como si estuviera mirando un aperitivo servido en la mesa. Entonces lo que nadie excepto Redel había previsto paso, el lanzallamas fallo. El fuego que salió de la boca del dragón no toco una sola espina de su contrincante. Lo que si paso fue que la tierra se levantó repentinamente, creando una tormenta de arena que cubría por completo la zona de batalla al grado de que lo único que se veía eran las sombras de ambos pokemon. Pero la sombra de Cacturne estaba distorsionada, era como si ocupara más lugar del que realmente ocupaba en el espacio. Juan se veía consternado ese no era el escenario que había planeado.

    -Charizard no te dejes engañar por esos trucos baratos, otro lanzallamas- La voz trataba de disimular su asombro ante tal truco. Charizard obedeció las ordenes de su amo y lanzo hacia la sombra una ráfaga de fuego que trató la envolviera, pero al parecer falló porque no hubo reacción en está. Luego paso lo inesperado la sombra se multiplicó. Esta vez las sombras parecían rodear al dragón el cual se veía perplejo, se sentía completamente rodeado, acechado. Su instinto le decía que tenía que salir de ahí de inmediato, pero tenía que seguir las órdenes de su entrenador. Esté se sentía tan mal como su pokemon, la desesperación empezaba a hacer mella en él.

    -Lanzallamas otra vez, sé que puedes darle- Era notoria la desesperación del entrenador. Redel no hacía otra cosa más que admirar el espectáculo, su Cacturne había tenido peores oponentes y había salido victorioso, por eso no había una pizca de temor en su semblante, más bien era el de alguien que estaba disfrutando alguna especie de entretenimiento que le gustaba. El cómo su criatura jugaba con los pensamientos del oponente era algo que lo llenaba de una satisfacción difícil de explicar, una especie de schadenfraude mezclado con alegría pura. Mas considerando que ese oponente en particular lo había insultado. En el campo de batalla, en cambio, el Charizard hacía un esfuerzo por enfocar a una de las sombras, pero antes de lanzar su fuego sintió un fuerte golpe y por un segundo pudo admirar la cara de su enemigo, la cual reflejaba una mirada de júbilo ante su sufrimiento. Esto lo enfureció y lanzo el fuego pero otra vez falló al atinarle. Su entrenador no hacía más que mirar impotente ante lo que veía que se estaba convirtiendo la batalla. Las sombras distorsionadas parecían estar burlándose de él y de su pokemon.

    -¡Lanzallamas ahora!-El grito, era uno ahogado que reflejaba su desesperación. Su criatura lanzó fuego con su boca y pareció darle a algo, pero al acercarse se dio cuenta de que era un muñeco, con la forma de Cacturne definitivamente, pero no era su oponente. Se preparó para lanzar fuego otra vez, y una vez más sintió el golpe en su cuerpo. Un golpe certero que lo debilito casi de inmediato. Luego recibió otro golpe, y otro más. La arena se disipó y lo que se veía era el dragón tirado en el suelo gravemente herido, con él fuego de su cola casi apagado. En el cactus se veía claramente la intención de seguir atacando. Juan estaba atónito, simplemente no reaccionaba.

    - ¡Redel! ¡Dile que se detenga!-Gritó con fuerza Eliza, la cual había estado mirando atentamente el combate, pero ella sabía que era de vital importancia que esto terminara ahí.

    -Está bien, ¡Alto Cacturne!- El muchacho se sentía algo desilusionado esperaba causar un poco más de daño para crear un gran impacto en el otro entrenador. Pero lo había prometido, así que era mejor seguirlo. El cactus se detuvo en seco. Simplemente se quedó ahí en silencio. Después el entrenador le dio la orden y el pokemon volvió a su pokebola.

    -Espera ¿tú… eres… Redel? – El chico tartamudeaba, no se lo podía creer. Un escalofrío le recorrió toda la espina. Había escuchado historias realmente terribles acerca de ese sujeto. Él pensaba que eran solo exageraciones, pero ahí estaba, frente a él. Metió su pokemon en la pokebola y se quedó cabizbajo por un momento y entonces empezó a caminar y se fue por donde había venido.

    -¿Qué fue todo eso?-Le preguntó Eliza. En realidad era una pregunta capciosa.

    -Pues que le di una lección de respeto a ese pelmazo, ¿Lo viste? Fue una victoria espectacular, ni siquiera lo toco. Es decir, yo esperaba que al menos le diera un lanzallamas que al cabo puede soportar uno y más, pero ni uno solo- El chico estaba lleno en sí mismo, tanto que no notó el enojo evidente en la cara de la chica.

    -Me refiero a apostar sobre MI futuro, como si fuera un objeto, como si no tuviera algo que decir al respecto- La chica estaba realmente enfurecida.

    -Este… yo… Sabía que ganaría ¿Eso cuenta?-El chico estaba nervioso, había cometido un grave error y no hallaba la manera de corregirlo.

    -¡No! ¿Cómo te atreviste? Después de todo lo que hemos pasado y no soy más que un desechable para ti- Eliza le estaba reprochando todavía enfurecida y a su vez herida. Redel por su parte no sabía que decir, simplemente la chica tenía razón.

    -Perdóname…-Dijo arrepentido el chico, pero con una voz casi inaudible.

    -¿Qué?-Preguntó la chica, la cual había escuchado pero quería oírlo otra vez.

    -¡Que me perdones caramba! Si está bien cometí un error, no tome en cuenta tus sentimientos y todas esas cosas. Soy humano de acuerdo. Realmente me siento arrepentido y prometo no volverlo a hacer- La voz del muchacho era fuerte al inicio pero se fue calmando ya casi llegando al final. La chica aunque aún herida, notó que su arrepentimiento era sincero. Además sabía de las otras ocasiones en que le había ayudado.

    -Acepto tus disculpas, ahora ¿A dónde vamos?- Ella quería cambiar de tema, tal vez así se sentiría mejor.

    -Pues podemos volver a la ciudad, hay que comprar víveres y todo eso- Redel se sentía un poco aliviado, ya que aunque no quería su amistad sería muy molesto que ella le guardara rencor o algo por el estilo. Aunque en el fondo sabía que no lo había perdonado del todo, pero eso era suficiente por el momento. De todas maneras él le estaba dando clases y todo lo necesario para ser entrenadora pokemon. Eso contaba de algo ¿verdad? Entonces, porque se seguía sintiendo algo culpable. Otro sentimiento más que reprimir. ¿Por qué había aceptado este trato? Ahora le parecía que no le quedaban ganas de seguir enseñándola. Pero lo había prometido, ahora lo cumpliría.

    Ambos empezaron a caminar rumbo a la ciudad.

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    • #32
      Redel le dio una paliza, me gustó. Noté que pusiste algunos acentos en lugares que no van, recuerdo que alguna vez lo comenté, no sé en qué fic, pero lo hice (he leído tantos fics que ya no recuerdo lo que comento, y lo que recuerdo no sé dónde lo hice). El vocabulario sigue igual de amplio, etc. No sé que más comentar, me pareció un capítulo un poco de relleno, aunque se muestra algo más de las habilidades de Redel en batalla y que siente que tiene que quedar bien con Eliza. Bueno, espero otro capítulo.

      PD: vi esta palabra "schadenfraude", nunca la había leído ni escuchado, no sé qué significa.
      Last edited by Elven king; 07/03/2015, 19:33.

      Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
      Soy Elven king
      (Por si alguien no me reconoce)


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      • #33
        Gracias por tu comentario Elven king, sobre la palabra "schadenfraude" es el sentimiento de satisfacción o placer cuando algo malo le pasa a otro. Como cuando vez a alguien que se cae en uno de esos videos virales y te ries, algo como eso. Espero disfrutes el capitulo que sigue.

        Parte XIV

        Entonces Redel y Eliza entraron nuevamente a la ciudad Montechico. Había unos cuantos Pidoves en el parque buscando ser alimentados por las personas que visitaban en lugar ya sea porque su intención era alimentar a esas aves o porque dejaban caer accidentalmente parte de los alimentos que llevaban. El sol brillaba intensamente y el calor era sofocante. Pero por lo demás parecía un día normal en esa pequeña ciudad. Finalmente llegaron a una tienda de abarrotes que se llamaba "Abarrotes Panchita".

        —Espera, porque nos detenemos aquí, ¿no vamos a pasar con Larry?— Eliza dijo con confusión. Aún seguía enojada con él por lo que había pasado, pero al menos se sentía más tranquila en ese momento.

        —Bueno es cierto que Larry vende muchas cosas útiles, pero en esta tienda los víveres están más baratos. Además no quiero ver a Larry hasta la siguiente "cacería"— El chico explicaba con una voz amable tratando de no sonar chocante.

        —Está bien, supongo, entremos— La chica entró primero a la tienda seguida por el muchacho. Dentro había unos estantes que abarrotaban el lugar. En ellos había toda clase de comidas, frutas, verduras y otras cosas, además estaba oscuro ya que apenas era iluminado por una luz artificial tenue. Redel por su parte se fue directamente a donde vendían la carne seca y tomo unos paquetes. Eliza lo miró fijamente.

        —Enserio te gusta la carne seca ¿Verdad?— La chica habló en tono casi burlón.

        —Bueno, no es que me guste tanto, es que es una buena fuente de proteína y no se echa a perder en un largo tiempo, es fácil de transportar, y si, debo admitir que disfruto su sabor. Ahora que si quieres podemos comprar algo de pescado en lata para variar un poco.—El chico dijo esto tranquilamente tratando de dar a entender su punto. Por su parte Eliza tomo algunas latas de pescado, porque en realidad se estaba hartando de la carne seca. Luego el muchacho se acercó a donde vendían sopas en bolsa.

        —Espera un momento, ¿vas a volver a comprar de esa sopa de verduras instantánea? Porque no compramos mejor verduras frescas y algo de sopa. Además me preocupa la cantidad de sodio que consumes, y bueno yo también al viajar contigo— La chica trataba de sonar convincente, en parte porque su preocupación era real y en parte porque no le gustaba esa sopa.

        —Pues esta es más fácil de transportar, no se pudre como las verduras frescas, contiene las mismas vitaminas y minerales y yo siempre compro la baja en sodio, mira el empaque veras que no miento— El chico le dio una de las bolsa a la chica, efectivamente la bolsa decía "bajo en sodio" aunque ella sabía que en realidad era baja en comparación a la original. El contenido de sales seguía siendo alto en su opinión, pero como no quería discutir.

        —Al menos compremos alguna fruta para comer hoy mismo, así no se echa a perder, que tal un par de bayas Zidra son cultivadas aquí mismo en la región, son nutritivas y deliciosas.—La chica otra vez trataba de convencer al joven. Esperaba al menos es esto que si le hiciera caso y así romper un poco con la monótona dieta que habían llevado hasta ahora.

        —Me parece una buena idea, hace mucho que no pruebo una baya de esas, desde que me pase por un huerto. Está bien compremos un par de ellas— El chico parecía realmente entusiasmado. Se fue donde estaban las frutas y tomo un par de color naranja con puntos de color más oscuro. Después de esto se detuvo en el mostrador. La chica pensó que ya iba a pagar.

        —¿Me da un kilo y medio de comida general para pokemon?—El chico pregunto a la encargada. Para la sorpresa de la chica ya que esta no había pensado en eso.

        —Sí, desde luego— le contestó y sacó de una bolsa grande una pala chica y empezó a llenarla con unas croquetas pequeñas y secas hasta que estaba medio llena, la llevó a la báscula y le puso un poco más.

        —Aquí esta— dijo cordialmente la empleada dándole a bolsa al chico.

        —¿Eso es todo?— Preguntó la señora.

        —Sí, es todo, muchas gracias— El muchacho sonaba feliz con la compra. Hizo la transferencia de dinero de su cuenta a la de la tienda y ambos salieron. El chico saco de su bolsa una especie de frasco extraño con unos botones, y aunque era chico, en el entró la bolsa de comida pokemon. La chica se quedó pensativa un momento.

        —¿Los pokemon requieren de comida especial? ¿Cada cuando los tienes que alimentar? ¿Qué es esa cosa en la que metiste la comida?—Eran muchas preguntas las que hacía Eliza mientras caminaban.

        —Pues veraz, los pokemons como todo ser vivo requieren de alimentación, las pokebolas disminuyen su metabolismo mas no lo detienen, así que necesitan ser alimentados cada tanto tiempo. La comida especial es la mejor manera de que obtengan sus nutrientes y que se sientan satisfechos. En cuanto a cuando alimentarlos, eso depende de cuánto tiempo los tengas fuera de su pokebola, tú al sacarlos todos los días, unas cuantas horas para entrenar deberías darles de comer al menos una vez cada semana, los míos que solo saco para batallas pokemon que duran poco tiempo, alrededor de una vez al mes. Sobre el frasco en donde llevo la comida es un portador de objetos pesados. Usa la misma tecnología de la pokebola para transportar toda clase de materiales, es ideal para entrenadores viajeros como nosotros, es de baterías así que no tiene que tener energía pokemon para poder meter objetos ahí— El chico trató de ser lo más explicativo posible, aunque no veía la razón de esto, esa información venía en el libro que le había dado a Eliza. Tal vez no había leído con atención esa parte.

        —Entonces ¿Por qué no llevamos verdura fresca? Podrías transportarla en tu portador— La chica no entendía del todo ese objeto pero estaba pensando en otras maneras en que podría serle útil.

        —Porque necesitan ser objetos secos o casi secos para poder entrar. Hay nuevos modelos sin esa limitante, pero el mío no es así. Si quieres cuando vallamos con Larry te comprare uno de esos y así podrás llevar lo que quieras en ella. Por ahora toma tu fruta— El chico no podía creer que ella siguiera insistiendo con eso de las verduras frescas. "¿Qué tienen de malo las deshidratadas?" Pensó él. Después le entregó a la chica la baya.

        —Ah ya entiendo. ¿Qué tal si nos sentamos en una banca a comer en paz?— La chica dijo con tranquilidad. Ella quería descansar después del largo día que estaba llevando.

        —Ok, esa se ve bien— Dijo Redel apuntando a una banca cerca debajo de un árbol que le daba sombra. Ambos se sentaron y se dispusieron a comer cubiertos por la sombra fresca. Eliza no había olvidado lo que había pasado antes en el día, pero por alguna razón ya no le molestaba tanto. Ella solo quería descansar y no pensar ya más en eso. Probó la baya, estaba deliciosa, justo en su punto de maduración. Era algo acida pero tenía un sabor suave que era bastante bueno. El chico también comió su fruta disfrutando cada bocado. Entonces de la nada se escuchó una explosión. Ambos se alarmaron, se escuchaban gritos por todas partes y personas corriendo, tratando de huir de donde había iniciado el ruido. Eliza hizo lo opuesto y trato de ver de dónde provenía el estruendo. Redel no hizo más que seguirla. En parte por curiosidad, en parte para no dejarla sola. Era una joyería de donde había ocurrido la explosión. Se veían los cristales rotos y dentro había unos sujetos con una ropa azul marino, tanto camiseta como pantalón y zapatos negros. Eliza quería entrar, pero Redel la detuvo.

        —No es asunto nuestro, vámonos de aquí—había un tono de urgencia en él hablar del muchacho.

        —Claro que lo es, como entrenadora oficial de la liga es mi deber ayudar a los inocentes— Ella estaba llena de convicción, era obvio que ella se tomaba en serio cada palabra de lo que decía. Entonces sin perder el tiempo ella entró en el edificio. El chico iba a detenerla nuevamente pero entonces notó algo que no lo había notado antes, afuera había una camioneta negra con una gigantesca X pintada a los lados.

        —Espera…—Fue lo último que alcanzó a decir Redel antes de que se le cerrara la garganta. Empezó a hiperventilarse, el mundo daba vueltas y al mismo tiempo parecía que el tiempo se había detenido. Sudaba un sudor frío y sentía como una sensación de impotencia se apoderaba de él. "No ahora, no puede ser" Pensó. Frente a sus ojos se aparecían imágenes de tremendo terror y sufrimiento. Voces que decían "Detente, por favor detente". Cuerpos de humanos y pokemon mutilados y magullados hasta donde alcanzaba la vista. Sangre mezclada con agua en charcos que no dejaban por donde pisar. Gritos ahogados de dolor y sufrimiento que llenaban el ambiente, tan omnipresentes como el aire mismo. Y una voz, en especial destacaba entre las otras. "Mi venganza, por fin terminada" "¡SE LO MERECEN, SE LO MERECEN MONSTRUOS!" gritaba esa voz siniestra y distorsionada. Un edificio empezó a temblar y termino derrumbándose levantando una nube de escombros que cubrió el paisaje. No podía ni moverse, todo era tan vivido, tan real, casi como si pudiera tocarlo. En eso estaba él, atrapado en esas terribles visiones cuando Eliza entró al edificio. A ella le pareció extraño que él no entrara pero le dio igual. Los dos sujetos la voltearon a ver.

        —Oye chica, sal de aquí, esto no es de tu incumbencia. Esto es asunto del Grupo X— Dijo uno de los sujetos. Al voltearse se veía una X blanca en el pecho.

        —Déjala, tomaremos todos sus pokemon, será divertido— Dijo el otro sujeto con una sonrisa siniestra en el rostro. Ambos sacaron sus pokebolas y casi al unísono salieron de ellas unas criaturas humanoides musculosas, pero reptileanas, con piel grisácea. Se trataban de unos Machop.

        —No se los dejaré tan fácil. ¡Combusken, Sunkern vayan!— De sus pokebolas salieron dos criaturas una parecida a un pollo y otra parecida a una semilla. Eliza había escuchado de las batallas dobles pero nunca había tenido una.

        —Machop golpe karate al Sunkern— dijo uno de los miembros del grupo X.

        —Machop movimiento sísmico al Combusken— dijo el otro miembro.

        —Combusken doble patada, Sunkern Gigadrenado— dijo Eliza. Los monstruos musculosos golpearon primero. La semilla fue golpeada con fuerza con la mano abierta, justo con el filo de la palma. Sunkern gimió de dolor ante la fuerza del golpe, pero pudo resistirlo bien. El otro Machop sujetó a el pollo con fuerza y lo estrelló contra el suelo creando un gran estruendo, aun así la victima del ataque no parecía haber recibido daño crítico. Combusken contraataco a su atacante con una doble patada que le dio justo en la cabeza y lo dejo tirado en el suelo. Sunkern no se quedó quieto tampoco y mordió al otro Machop y le extrajo una buena cantidad de energía, tanta que se notaba el sufrimiento en la cara de su oponente. Los dos Machop se levantaron con ganas de seguir peleando.

        —¡Machop golpe sísmico!— Gritaron al unísono ambos maleantes señalando cada uno a un pokemon de su contrincante.

        —Combusken picotazo, Sunkern gigadrenado nuevamente—Eliza estaba convencida de que ganaría esta pelea, tal vez por la emoción había olvidado que en el turno anterior debió usar picotazo ya que era superefectivo contra peleador. Igual en esta ocasión si haría ese ataque. Otra vez los Machops fueron los primeros en atacar y como si estuvieran sincronizados cada uno tomo a un oponente y los tiraron con fuerza al suelo. Ambos pokemon de Eliza se sentían adoloridos por los golpes pero seguirían con esa batalla hasta el final. Combusken se acercó deprisa a uno de los reptiles y con su pico le dio un golpe en el pecho que dejo tirado en el suelo. La semilla fue la siguiente en atacar con un fuerte mordisco que hizo desmayar al Machop. Esta vez esos pokemon no se levantaban. Preocupados ambos entrenadores metieron a las criaturas a sus pokebolas.

        —Esto no ha terminado, ya veraz Raticate, Murkrow salgan— dijo con ira uno de los maleantes.

        —Sí, no tienes oportunidad Raticate, Murkrow salgan— El otro estaba también bastante enojado al decir esto. De las pokebolas salieron unas ratas bastante amenazadoras y un par de cuervos con cara de malicia.

        —¡Eso no es justo!—Gritó Eliza con fuerza al ver que eran cuatro contra dos.

        —Eso no nos interesa niña, esto es ganar o ganar—le contestó a la chica uno de los integrantes del grupo X.

        —Si niña, ríndete no tienes oportunidad aquí—le dijo el otro casi burlándose.

        —Eso jamás— Dijo Eliza con total seguridad, no sabía cómo le iba a hacer, pero saldría de esta.

        —Como quieras tendremos que darte una lección por las malas, Murkrow ataque ala, Raticate hipercolmillo— dio la orden uno de los sujetos.

        —Lo mismo Murkrow, Raticate ataquen— dijo el otro.

        —Combusken doble patada a una de las ratas, Sunkern gigadrenado a la otra— Eliza estaba desesperada, ambos de sus pokemon estaban en desventaja por ser débiles a volador y ella lo sabía. Las aves fueron las primeras en atacar, levantaron el vuelo y a toda velocidad golpearon con fuerza a la semilla y al pollo usando sus alas. Ambos gimieron de dolor ante lo cortantes que se sentían las los golpes. Antes de que pudieran reaccionar las ratas usaron sus colmillos y les dieron justo con el filo de los mismos. Combusken entonces dio la doble patada a una de las ratas, le dio justo en los dientes y le rompió uno de ellos, después reboto en el suelo y quedo derrotada. Sunkern por su parte mordió de regreso a la otra rata y como si fuera una venganza, le succionó la energía con un gran mordisco. Pero a pesar de los intentos de su entrenadora, ellos sabían que no tenían oportunidad de ganar, menos contra esas cuervos. Eliza estaba perdiendo la paciencia, no sabía qué hacer, a este paso perdería la pelea y a sus pokemon. Podría cambiar a Slowpoke, pero de que serviría si no podría usar sus poderes psíquicos contra esas aves.

        —Ese es solo un contratiempo, Murkrow, Raticate repitan— el oponente estaba confiado en que ganaría esta batalla.

        —Sí, Murkrow ataque de ala de nuevo— el otro oponente a pesar de haber perdido uno de sus pokemon sabía que a la larga había ganado. A Eliza se le ocurrió una idea.

        —¡Combusken ataca!¡Sunkern ataca!—La chica grito con todas sus fuerzas, sabía que esta era su última oportunidad y tenía que aprovecharla. Los otros dos sujetos no sabían a qué se refería ella con eso de que atacaran, si ni siquiera había dado una orden de ataque específico. "Tal vez está desesperada" pensó uno de ellos. Pero algo que ellos no habían notado pasó, la mirada de los pokemon de la chica cambió repentinamente. El Combusken parecía revitalizado, con nuevas fuerzas. Al acecho, como cazando a su presa. Sunkern parecía consternado, tratando de ver a sus oponentes para evitar ser atrapado. Los Murkrows emprendieron el vuelo pero esta vez en medio del aire uno de ellos recibió un par de patadas que lo estrellaron contra una de las paredes del edificio y lo dejaron tirado en el piso. La semilla empezó a cantar una dulce tonada que hizo que el ave se quedara dormida. Aprovechando esto Sunkern empezó a succionar como nunca en su vida el ala del contrincante dejándola casi seca. El Raticate miró lleno de pavor como Combusken lo miraba, de una manera que parecía decirle "Tú sigues". La rata corrió en su dirección y trató de darle una mordida, pero está fallo. Lo que si recibió fue un picotazo, luego otro y otro más. Combusken parecía estarlo disfrutando, como si lo estuviera saboreando. Los dos maleantes miraban el horrendo espectáculo y no se lo podían creer. No solo habían perdido, sino que sus pokemon estaban siendo masacrados frente a sus ojos.

        —¡Combusken alto! ¡Sunkern alto!—Grito nuevamente Eliza, la cual no quería seguir viendo esa masacre. Sunkern se detuvo en seco, Combusken por su parte tardó un poco más, pero finalmente se detuvo. Ambos salieron del trance sumamente cansados. La chica no podía creer el inmenso poder que les confería ese estado a sus pokemon, pero también tendría que seguir entrenando para evitar que se le saliera de control como la otra vez.

        —¡Señor hemos sido vencidos, venga a ayudarnos!—Gritó con fuerza uno de los maleantes mientras metía a sus pokemon en la pokebola. El otro también metió a los suyos. Del cuarto de atrás salió un muchacho joven, más o menos de la edad de Eliza, con camiseta de azul claro con una X negra en el pecho y unos pantalones blancos. Con el venían un señor y una señora, al parecer rehenes que tenía atados por una soga. Atrás de él también venía una especie de sombra con una gran sonrisa. Era un ser que parecía etéreo, solo una cabeza y unas manos flotantes. Su mirada era escalofriante te helaba la sangre solo al verlo.

        —Como no pudieron ustedes dos, perdedores, ganarle a esta mocosa. Haunter explosión ahora— El chico parecía molesto, pero no demasiado. Se mantenía calmado, dentro de lo que podía dadas las circunstancias. Esa figura espectral se acercó flotando bastante rápido y repentinamente explotó lo más cerca posible de ambos pokemon de la chica. Ella fue empujada como un metro hacia atrás por la fuerza del impacto. Sus pokemon quedaron rendidos en el suelo, derrotados. Eliza metió a los pokemon heridos a sus pokebolas. El "jefe" metió a su Haunter en la pokebola. La chica no podía entender porque había sacrificado así a su pokemon si se veía en perfectas condiciones como para pelear.

        —Ahora ve Monferno— Al decir esto sacó de una pokebola una especie de simio que tenía la cola en llamas. Esté parecía estar listo para la batalla.

        —Ve Slowpoke— Dijo la chica sacando de su pokebola a un ser rosado que parecía no estar muy interesado en el encuentro.

        —Monferno, ahora rueda fuego— Dijo confiado el chico, había visto a muchos oponentes arder con ese ataque antes.

        —Slowpoke haz confusión ahora— La chica sabía que tenía la ventaja, no habría forma de perder esta vez. El mono fue el primero en golpear. Se encendió en llamas y empezó a girar en dirección al otro pokemon. Slowpoke no parecía estar preocupado y recibió el impacto. Esté se veía duro, pero la criatura rosada no tenía daño aparente. De repente Monferno empezó a sentir un dolor de cabeza difícil de describir, era como recibir un golpe, pero dentro de su mente. El simio no paraba de gritar. Su entrenador preocupado intentó darle otra orden.

        —Golpes furia ahora— El muchacho estaba consciente de que ese ataque no era el más fuerte en el arsenal de su pokemon, pero tenía que intentar algo.

        —Slowpoke sigue con confusión— La chica sabía que estaba ganando y eso la emocionaba. Monferno quería golpear a Slowpoke, pero se tropezó y cayó al suelo de golpe. Ahí tirado, lo volvió a sentir, ese golpe interno que tanto le dolía y que no podía hacer nada para evitar. El dolor era insoportable así que finalmente se rindió y se desmayó.

        —No, ¡Monferno! Pagaras por esto niña, nos veremos en otra ocasión. Chicos tomen todo lo que puedan, nos vamos— El chico estaba furioso pero trataba de sonar tranquilo, aunque no era muy exitoso en ello. Los otros dos estaban estupefactos, no se lo podían creer el "jefe" había sido vencido. Pero no tardaron en salir de ese estado. Tomaron todas las joyas que pudieron, salieron del edificio y se subieron a la camioneta. El otro chico hizo lo mismo y condujeron lo más lejos posible de ahí. Mientras tanto en la joyería, Eliza terminó de desatar a la pareja.

        —Gracias, muchas gracias chica— Le agradeció la señora.

        —Sí, esos mequetrefes querían secuestrarme a mí después de robar la caja fuerte. Por suerte no la pudieron abrir gracias a que llegaste, ¿Cómo podemos pagártelo? Este…—El hombre tenía iluminados los ojos la veía con una admiración total.

        —Mi nombre es Eliza y no tienen por qué pagarme con nada, con hacer el bien basta— La chica estaba feliz de cómo habían salido las cosas al final y esto era suficiente para ella.

        —No, Eliza, te tenemos que pagar con algo— Dijo el señor seguro de que podrían darle algo.

        —Ya se— Dijo la señora. Continuo—Vi que tienes un Sunkern, ¿No es cierto? Te regalaremos una piedra solar, tómala como una muestra de nuestro agradecimiento— Al terminar de hablar sacó una piedra con forma de sol de uno de los estantes y se la entregó a la chica.

        —No podría aceptarla— dijo la chica algo insegura, si quería evolucionar a su Sunkern, pero no sabía si era correcto.

        —Vamos acéptala ya niña, es un obsequio. Además te lo has ganado— dijo el señor con voz tranquilizadora.

        —Bueno, ya que insisten, creo que podría aceptarla— La chica tomó la roca y la guardó en su bolsa. Redel tenía que saber de esto. Pero ¿Dónde estaba Redel? La chica salió afuera y lo encontró. Sentado en la acera. Muy emocionada se acercó al chico.

        —No sabes lo que ha pasado, vencí a los chicos malos, aún con desventajas y… ¿Me estas escuchando?— La chica estaba muy entusiasmada, pero entonces pudo ver de cerca al muchacho. Estaba ido, con una mirada perdida, con lágrimas en los ojos.

        —Redel, ¿Estas bien? Redel, ¡Redel!— La chica estaba preocupada, el muchacho no reaccionaba.

        A lo lejos se escucharon las sirenas de la policía que, aunque ya tarde, estaban llegando a ver que era ese alboroto.

        ...

        Espero les haya gustado el capítulo, solo quería dar un aviso. Este se podría considerar el final de temporada de Redel. No quiere decir que no lo vaya a continuar, solo que me daré un tiempo de descanso ya que no he escrito muchos capítulos de la siguiente temporada y quiero tener más antes de seguir posteando aquí. Mis disculpas si esto no fuera de su agrado. Sin más, gracias por su apoyo y atención.

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        • #34
          Un final de temporada interesante, Eliza pone a prueba lo que aprendió y resulta muy bien. Y al fin un villano que parece que va a ser recurrente. Me parece que este capítulo está bien logrado, captura al lector para que éste desee que salga pronto la próxima temporada. Me pregunto cómo va a reaccionar Eliza cuando Redel le cuente todo su pasado. No tengo más que decir. Bye.

          Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
          Soy Elven king
          (Por si alguien no me reconoce)


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          • #35
            Huh. ¿Comentario doble? Creo que lo puedo tomar.
            ...
            Vale, ahora son tres. Esto no puede ser. ¿Cómo puedo volver a la crítica y hacer mis deberes a la vez? Voy a tener que preguntarlo por Yahoo alguna vez [?].

            Weell. Como la vez anterior, iré por partes. No quiero entretenerme mucho en detalles. Tengo cosas que hacer :V.

            Parte XII

            Yyyyy Redel captura un ursaring verde. Yupi.
            Bueno, hay trocitos del pasado por ahí repartidos... me han gustado las batallas, en verdad. La evolución de torchic también fue genial. ¿Quizá vino en un momento demasiado oportuno? Pero bueno, bueno, está bien, está bien.
            Ah, sh***. ¿Sabes lo que acaban de ver mis aves rapaces?
            Esto.
            -Eliza creo que es mejor que descanses, ha sido un entrenamiento muy duro-El chico mostraba verdadera preocupación al hablar. La chica, que aún no se le había pasado la impresión asintió con la cabeza. Ambos se sentaron y compartieron algo de carne seca. Después metió a su pokemon en la pokebola y se pusieron de pie.

            -¿A dónde nos dirigimos ahora?- preguntó la chica pensando en lo que harían. El chico pensó durante unos minutos.

            -Al camino concurrido, es hora de que enfrentes tu primera batalla pokemon- El chico se sentía satisfecho con la respuesta que le había dado.

            -¿En serio?¿Crees que estoy lista para enfrentarme con entrenadores?-La chica estaba feliz de que la considerara ya más como una entrenadora oficial.
            La chica, el chico, chico, chica, chica, chico... wot m8. Mira que yo tampoco soy inocente de repetir ciertas palabras, pero es que esto se ve a dos quilómetros de distancia.
            No tengas miedo de usar los nombres de los personajes si los necesitas. Claro que también podrías usar "el joven de cabello negro" o "la aspirante"... no sé, cosas así. Tampoco abuses mucho ni de los nombres ni "títulos". Igual es mejor que repetir chico o chica cada vez que haces un diálogo. Jesús. Que ya sabemos que hay dos sujetos del sexo opuesto, leches [?].
            Y no es solo en este capítulo. En los siguientes también cometes ese fallo -u-.

            Parte XIII

            Aún no me puedo imaginar a un slowpoke en modo berserk [?].
            Anyway...
            No fastidies, ¿ahora viene un pretendiente a proponerle viajomatrimonio a Eli? Y ya presume de que tiene cinco medallas. ¡Hah, si eso no es nada! Menudo Don Juan que es Juan.
            ...
            I see what you did here [?]
            Igual... Redel, you OP. Mira que derrotar a un charizard con un cacturne. A eso lo llamo yo trollear al máximo en pokémon [?].
            Pero la sombra de Cacturne estaba distorsionada, era como si ocupara más lugar del que realmente ocupaba en el espacio.
            ¿Ein? Creo que ese detalle sombra. Casi me confunde.
            Mas considerando que ese oponente en particular lo había insultado.
            Más*. Ten cuidado, que te vuelves a dejar algunos acentos desperdigados por ahí. Ahora, sí que le tengo que dar razón a Eliza; ha sido un pedazo de cab*** apostándola. Y... ¿Juan no reconoce a Redel, really? Bueh, supongo que los testigos estaban tan aterrorizados que no describirían su físico.
            No diré nada sobre esa palabra alemana que pusiste. Más que nada porque no hay una sola palabra que se adecuase a su significado... (he estado buscando en Google, btw. No es como si supiera alemán o algo [?])
            Welp.

            Parte XIV

            ¿Ya? ¿Este es el último? Pensaba que tenía que comentar cuatro...
            Phew, menos mal [?].
            ...
            ¡FEEEEEEEEEENIIIIIIIIIIIIIIIIIIIX!
            —Enserio te gusta la carne seca ¿Verdad?— La chica habló en tono casi burlón.
            Ya no pones ni la coma. Eh que ya te vale. Ahora vas y te las arreglas tú. ¡EA! Ya no te avisaré más.
            Also, ¿qué-?
            —Pues veraz,
            También te dije que vigilaras los typos, y te has dejado un typo aquí. Ay, ¿es que tengo que repetir como una grabadora? Pero sí hiciste caso a Elven cuando te dijo que pusieras guiones largos...
            Eso duele ): [?].
            Ah, ahora me doy cuenta de que es un error recurrente. Bueno, deja que te informe. Veraz es el adjetivo usado para describir a actos concorde a la verdad o un sinónimo de "verdadero". Lo que has intentado poner aquí es el verbo ver del futuro... bueno, ni idea en qué forma estará el verbo ver, pero es verás.
            Necesitamos a un experto en gramática aquí. Yo solo puedo dar correcciones vagas ):
            Y justo cuando pensaba que esto iba a ser otro relleno sobre aparatos y conceptos propios, explota una joyería y al fin los cruzados aparecen. Y...
            OH. MI. DIOS. Justo en cuanto tenía mis dudas respecto a tus habilidades para plasmar cosas, vas y me vienes con esto:
            Sudaba un sudor frío y sentía como una sensación de impotencia se apoderaba de él. "No ahora, no puede ser" Pensó. Frente a sus ojos se aparecían imágenes de tremendo terror y sufrimiento. Voces que decían "Detente, por favor detente". Cuerpos de humanos y pokemon mutilados y magullados hasta donde alcanzaba la vista. Sangre mezclada con agua en charcos que no dejaban por donde pisar. Gritos ahogados de dolor y sufrimiento que llenaban el ambiente, tan omnipresentes como el aire mismo. Y una voz, en especial destacaba entre las otras. "Mi venganza, por fin terminada" "¡SE LO MERECEN, SE LO MERECEN MONSTRUOS!" gritaba esa voz siniestra y distorsionada. [...]
            OM*G. Este párrafo es GENIAL, con todas las mayúsculas merecidas. Has logrado plasmar perfectamente el trauma de Redel en un pequeño flashback. Aunque las organizaciones criminales hípercrueles son muy mainstream, creo que ya iba siendo hora de que haya un poco de conflicto aquí. De hecho... diría que es el Team Rocket con otro nombre.
            Ains.
            En fin.
            —No se los dejaré tan fácil. ¡Combusken, Sunkern vayan!— De sus pokebolas salieron dos criaturas una parecida a un pollo y otra parecida a una semilla. Eliza había escuchado de las batallas dobles pero nunca había tenido una.
            Ya describiste antes cómo eran combusken y sunkern hace varios capítulos atrás. No hace falta que lo repitas otra vez.

            La batalla habría sido también genial si no hubiera sido todo tan mecánico. Has repetido demasiado el "ahora", como si tuvieran muchas prisas y tuvieran que ejecutar siempre el mismo plan. No sé, siempre me resultaron molestas las constantes órdenes de ataques. Es como si solo tuvieran las patas y velocidad para desplazar y atacar; no para evitar y bloquear ºuº. Y me resulta raro, porque el Redel vs Juan no es así precisamente. Pero supongo que es porque usó tormenta arena, estaba aprovechando su habilidad e intentaste describir cómo era. Creo que tendrías que empezar a considerar que esto no es un mero juego. No digo que pases a la lógica del anime, por supuesto, pero tampoco te ciñas mucho a la dinámica de los juegos. Creo que te anula bastantes posibilidades.

            Otra cosa; por un momento pensé que habías cometido un error garrafal cuando los dos tipos mandaron una rata y un cuervo cada uno. Ten cuidado de que no suenen tan idénticos, dios mío.
            Más cosas a destacar...
            Redel, hijo, ¿tanto te ha dolido lo que te hicieron como para no ayudar a Eliza? Ha estado cerca de un haunter bomba, ¿sabes? [?]
            Pero wait. ¿Acaso les tiene pavor? Pero se supone que ahora es uno de los mejores combatientes ilegales del barrio; tendría que sentirse capaz ahora [?]. Bueh, supongo que le afectó demasiado. De hecho el miedo paraliza bastante. Hum.
            Igual, si la explosión les vino en toda la cara, ¿por qué solo debilitan a los pokémon? Al menos tendrían que estar graves, digo yo, teniendo en cuenta lo hardcore que se volvió todo en el flashback [?]. Y supongo que tuvo que dejar un buen susto a Eliza, también. O quizá tenía tanto coraje que se olvidó de ellos por un minuto. O eso o las explosiones de los fantasmas realmente no hacen tanto daño.

            Well. Creo que ya te dejé bien claros los fallos que me fui encontrando con estos breves comentarios uwu. Lo de siempre; cuando vuelvas a ponerte a escribir, vigila las partes técnicas, que las estéticas las tienes bien, intenta mejorar la narración, ¡cuídate de los errores ortográficos, deer lord! Y, por favor, por lo que más quieras, trabaja más los secundarios, que ahora que hay villanos vas a necesitar causas y motivaciones coherentes. No hagamos un Team Flare aquí.

            En fin. Cheerio!
            Last edited by Poisonbird; 09/04/2015, 05:16.


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            • #36
              Ya regresé, perdón por la prolongada ausencia. Gracias por sus comentarios, Thranduil lo de que quisieran leer la siguiente tempo era mi intensión. Al parecer lo logre. Poisonbird gracias por tus correcciones, perdón por cometer tantos fallos, es que no lo cheque bien después de pegarlo del documento. Gracias por decir que la parte estética la tengo bien. Sin mas el siguiente capitulo de Redel.

              Parte XV

              Era ya tarde, ningún pokemon a la vista, solo las nubes en él cielo y la luna brillando dejando caer sus rayos de luz iluminando solo lo suficiente como para poder ver el escenario de lo acontecido. El edificio tenía sus ventanas rotas y en las afueras de él se encontraban el señor y la señora, dueños del establecimiento, mirando cómo se acercaban las patrullas de la policía. Mientras tanto Eliza trataba de sacar a Redel de su letargo, pero por más que gritaba esté no parecía reaccionar. Finalmente los carros con las sirenas se detuvieron frente a la joyería. De ellos salieron dos gendarmes uno alto y delgado, el otro más bajo y con más peso, ambos vestidos con su traje azul característico. Lo primero que hicieron fue ir con los dueños para saber lo que había acontecido.

              —¿Qué ocurrió aquí?— Preguntó el policía más alto en un tono de total seriedad señalando las ventanas rotas.

              —Vera oficial, fuimos atacados por unos maleantes que usaban pokemon como explosivos— Empezó a decir la señora todavía algo nerviosa por el pensar en lo que les podrían haber hecho.

              —Si, después nos secuestraron y nos llevaron a la parte de atrás del edificio para intentar robar la caja fuerte, estoy seguro que después me iban a llevar con ellos cuando todo terminara— El señor se encontraba más tranquilo, pero se notaba el tono de preocupación por lo que pudo haber pasado.

              —Si esto paso así como lo cuentan, ¿cómo lograron salir de esa situación tan crítica?— El otro policía hablaba en un tono retador, se mostraba escéptico de la historia porque era imposible que ellos salieran de una situación así por cuenta propia.

              —Una entrenadora vino a nuestro rescate, es ella la que está por allá— La señora algo confundida ante la reacción del oficial más bajo señalo a Eliza.

              —Tú quédate con ellos para que les tomes su declaración oficial, ya después los llevaremos para que hagan la denuncia formal. También llama a los forenses para que se encarguen de analizar el lugar. Yo interrogaré a la chica— Dijo el policía más alto.

              —Entendido pareja, seguiré con las preguntas aquí— El policía más bajo contestó tranquilamente, le pareció una buena idea que ellos se dividieran el trabajo.

              El policía se acercó a la chica la cual lo volteo a ver de regreso.

              —Me dicen que tú fuiste la "heroína" en esta situación, ¿te importaría contestar algunas preguntas?—El policía hablaba de una manera casi monótona, excepto cuando mencionó la palabra "heroína" la cual dijo casi sarcásticamente, ya se había topado con esos entrenadores con complejo de héroe antes y casi siempre acababan mal.

              —No hay problema, puede usted preguntar— dijo la chica de la manera más amable posible, ya que ella respetaba a las figuras de autoridad.

              —Empecemos por algo simple, ¿Qué fue exactamente lo que pasó?— Al decir esto el policía saco de su bolsillo una especie de grabadora para que toda la conversación quedara grabada como evidencia.

              —Pues estábamos mi compañero y yo en el parque disfrutando una deliciosa fruta, cuando escuchamos una explosión, yo por curiosidad me acerqué a ver lo que estaba pasando. Cuando llegue ahí estaban estos sujetos con una X grande en el pecho y me enfrente a ellos, y a pesar de que jugaban sucio les gane. Después llego un sujeto como de mi edad, al parecer era el líder o algo así, a este también le gane y debido a esto escaparon en una camioneta negra. Paso algo de tiempo y llegaron ustedes— La chica estaba conforme con la descripción que había dado de los hechos, es más se notaba orgullo en sus palabras. El policía no parecía impresionado por la respuesta, al parecer el culpable había sido el grupo X de nuevo. Últimamente habían estado más activos que nunca y simplemente los policías no se daban abasto.

              —Entonces eres una entrenadora, ¿Tienes un pokedex o eres no oficial?—La pregunta era de oficio. Está no era la primera vez que un entrenador se entrometía en algún atentado, ni sería la última.

              —Sí, tome aquí esta— dijo la chica entregándole un aparato rojo al policía. Este la tomo y lo metió en una especie de lector.

              —Tu nombre es Elizabeth Rosalia de ciudad Gloria, ¿verdad?— Dijo el policía tratando de confirmar lo que había leído.

              —Si soy yo— Respondió con orgullo la chica.

              —Entonces Eliza, ¿cuántas medallas tienes?—Esta era otra pregunta común, así se medía la fuerza de un entrenador.

              —Aún ninguna, pero muy pronto tendré las ocho medallas y estaré lista para ser una maestra pokemon— Se le notaba la emoción en la voz a la chica, sus ojos se iluminaron al decirlo. El policía no podía creerlo, una chica sin medallas había derrotado a tres miembros del grupo X. Tal vez ellos eran muy débiles, la otra alternativa era que ella tenía el poder de un entrenador de unas tres o cuatro medallas, esto iría directo al informe.

              —Y tu compañero ¿Ayudo en algo?—Preguntó el oficial, tal vez él tenía más medallas o algo.

              —No, él se quedó afuera, no ha reaccionado desde entonces—Eliza miró con preocupación a Redel, el cual seguía sin reaccionar en la acera. El oficial se sentía más admirado, ella sin ayuda había logrado lo que muy a fuerzas un par de oficiales lograría. "Pero eso no quiere decir que lo que hizo está bien" pensó para sí el oficial. Era verdad que lo que había hecho era digno de admirarse, pero también algo muy peligroso, esos tipos son capaces de todo, hasta de matar.

              —Eso es todo Eliza, pero la próxima vez no hagas algo tan arriesgado, ¿comprendes? Esto te pudo haber costado la vida—La preocupación en el rostro del policía era evidente. Eliza lo notó enseguida.

              —Entendido…—Ella sabía que era cierto lo que le decía, pero no se arrepentía en lo más mínimo de ello. Simplemente no podía dejar que unos maleantes se aprovecharan de gente inocente. Además ella tenía a sus pokemon muy bien entrenados por lo que siempre que siguiera así ella podría seguir ayudando.

              —Sera mejor que te vayas, este lugar se llenará pronto de reporteros para los noticiarios, y créeme no quieres esa clase de atención— dijo el policía algo molesto, esos reporteros estaban en todas partes como buitres esperando un cadáver. Hacían algo positivo al informar a la población, pero al mismo tiempo hacían todo un espectáculo del sufrimiento de las personas y todo para aumentar su rating. Eso último era lo que más le desagradaba al oficial de todo ese circo mediático.

              —Si señor— Asintió la chica la cual se acercó a Redel.

              —Redel, ven conmigo— Dijo la chica tranquilamente tomando la mano del muchacho. Este la miró con los ojos perdidos, pero ya un poco mejor. En parte ya se le estaba pasando el impacto de esas visiones y también estaba reaccionando ante la amabilidad de la chica.

              —Si seguro— El chico se puso de pie y siguió tomado de la mano de la muchacha, y ambos empezaron a caminar cerca del parque. Esté estaba bien iluminado y se podría decir que no estaba del todo desierto. En él se encontraban parejas en las bancas y familias que llevaban a sus hijos a jugar con sus pokemon. Toda esa paz se reflejaba en el ambiente y fue por eso que Redel volvió en sí de repente y se dio cuenta de lo que había pasado y de lo que estaba pasando. Lo primero que hizo fue zafar su mano de la mano de Eliza, ante la sorpresa de está.

              —¿Qué pasó? ¿Por qué estamos en el parque?—Preguntó con enojo y confusión el chico.

              —Pues teníamos que irnos de la escena del crimen antes de que llegarán los reporteros— Dijo la chica tranquilamente de una manera comprensiva.

              —¿Escena del crimen? No me digas que entraste al edificio después de la explosión— A el muchacho se le hizo un nudo en la garganta, la impresión era muy grande para él. Sentía que le iba a dar un infarto ahí mismo.

              —Sí y vencí a unos maleantes del grupo X a tres de ellos realmente, uno de ellos un líder— Dijo la chica orgullosa de lo que había logrado.

              —Tú ¡¿Qué?!—Grito tan fuerte el chico que casi todos en el parque voltearon a verlo.

              —Que me enfrenté a tres miembros del grupo X y les gane— La chica estaba empezando a cansarse de repetir lo mismo una y otra vez,

              —No, no, no puede ser… ¿te encuentras bien?—Dijo el muchacho sujetando a Eliza por los brazos y mirándola directamente a los ojos. Él no podía creer lo que estaba escuchando, ella enfrentándose a esos malditos y el incapaz de ayudarla, si algo le hubiera pasado, jamás se lo perdonaría.

              —Suéltame— La chica forcejeo un poco y después el chico la dejo ir.

              —Sí, me encuentro bien, gracias a lo que me enseñaste, pero tú en cambio, ¿qué te paso? Nunca te había visto así, como ausente, llorando…—La preocupación se hacía notar en la voz de la chica casi al final de la frase. Ella enserio quería saber lo que le había pasado. Redel aún estaba nervioso, su corazón latía aceleradamente y el sudor frío seguía corriendo por su cuerpo.

              —No voy a hablar de eso, jamás— expresó Redel con una mirada que le helaría la sangre a cualquiera dirigida directo a Eliza. Está se quedó como hipnotizada por un momento, nunca había visto a alguien hablar con tal seriedad a alguien.

              —Pero… Está bien, quédate con tus "secretos". No sé ni porque me preocupo. De todas maneras esta anocheciendo, es mejor dirigirnos al centro pokemon— La chica se encontraba molesta, ella se sentía mal por la forma en que la estaba tratando.

              —¿Centro pokemon?—Dijo Redel algo nervioso.

              —Si, al centro pokemon. Mis pokemon están muy heridos y además podemos quedarnos ahí a dormir— La chica seguía un poco molesta, pero igual sentía que tenía que responderle.

              —No podemos ir, porque…—el chico estaba buscando una excusa para zafarse de esta, el evitaba ese lugar como a la peste, es más desde el incidente no había puesto sus pies en uno de esos.

              —¿Por qué no?— dijo la chica un poco desesperada, enserio esperaba una buena respuesta.

              —Porque no soy un entrenador oficial— dijo el muchacho tratando de sonar convincente. Eso tendría que servir, era una buena excusa, como cualquier otra. Por su parte Eliza no estaba convencida.

              —Por favor Redel, todo el mundo sabe que si tienes pokemon en pokebolas puedes quedarte hasta una semana en los centros, así que vamos para alla— La chica hablo con decisión mientras caminaba. El chico se quedó un rato pensando cómo evitar esa idea, pero no se le ocurría nada. No podía decirle la verdad a ella, no aún, tal vez nunca.

              Por su parte Eliza siguió caminando hasta llegar a un gran edificio blanco con el techo rojo con unas enormes letras C.P. Redel se quedó parado frente del mismo completamente atónito. No sabía si tendría el valor para enfrentarlo, ese miedo a recordar. Ese amargo recuerdo que no lo dejaba en paz y que solo se hacía más fuerte al estar cerca de esa construcción. Estirándolo Eliza lo hizo entrar casi por la fuerza. Pasaron por las puertas de vidrio y se encontraron en un gran salón, con una luz casi enceguecedora y todo blanco. Había unas computadoras para comunicación a la derecha y enfrente de ellos un mostrador. Detrás de él se encontraba una muchacha joven vestida con un uniforme de enfermera todo rosa con un delantal blanco. Eliza se acercó a ella con una sonrisa sin notar que el chico estaba justo en medio de la sala mirando fijamente el piso. Los recuerdos llegaban a él de una manera muy intensa. "Porque todos los malditos centros tienen que tener la misma arquitectura" pensó mientras las imágenes recorrían su cabeza. Ella ahí tirada, y el charco rojo de sangre inundando la habitación, mientras la vida se le escapaba lentamente. La indignación y la impotencia lo llenaban al saber que no había ya nada que hacer por ella, no importando cuanto la amaba solo podía esperar lo inevitable.

              —Centro pokemon, ¿En qué puedo ayudarles?— Dijo amablemente la enfermera.

              —Mi nombre es Eliza, vengo a curar a mis pokemon—dijo la chica sacando sus tres pokebolas en el mostrador.

              —Estarán listas en un instante, déjeme tomarlas— La enfermera tomó una bandeja con seis orificios donde cabían las pokebolas y las puso en ellas. Después la colocó en una maquina al lado izquierdo y salió un brillo. Eliza al verlo le hizo recordar lo que había sentido por lo del tratamiento que recibió. Esperaba que los pokemon no sintieran dolor al pasar por la máquina. Finalmente dejo de brillar y la enfermera le entregó sus pokebolas.

              —Aquí están tus pokemon gracias por su preferencia— dijo la enfermera muy cordialmente.

              —De nada, ¿podríamos pasar aquí la noche?, mi compañero y yo—Preguntó amablemente Eliza.

              —No veo porque no, se pueden quedar hasta una semana si así lo prefieren— Respondió la enfermera.

              —Muchas gracias, lo vez Redel, no hay ningún problema en quedarse— La chica se acercó a Redel el cual no le respondía. "Otra vez no" pensó la muchacha. Por su parte el chico miraba fijamente una parte del piso. Eliza miró hacia ese lugar pero no había nada.

              En la mente del chico pasaba la siguiente escena:

              —No por favor, no— Dijo Redel entre sollozos. En el piso yacía su amada desangrándose, el carmesí manchando su traje de enfermera y haciendo un charco a su alrededor. El chico solo se arrodillo para estar cerca de ella.

              — Lo siento Redel, pero no puedo más— dijo la chica con lágrimas en los ojos, llena de dolor por sus heridas pero aún con esto se estaba despidiendo.

              —No digas eso, todo va a salir bien—él se negaba a aceptar lo obvio. La tomó entre sus brazos y acercó su rostro al de ella.

              — Al menos estamos juntos estos últimos momentos— Ella lo miró fijamente a los ojos y le sonrió. Esa fue su último gesto, después de eso se dio por vencida y expiró su último aliento. Redel estaba invadido por la rabia y la impotencia. Ella había muerto, la había perdido para siempre. Todo por culpa de esos malditos.

              —¡NOOOOOOOOOOOO!— Gritó el chico desconsoladamente a la vista de todos los otros ahí presentes.

              —¡Juro que algún día me vengaré!, me oyeron lacras, ¡Me vengaré!— Gritó nuevamente al cielo y empezó a llorar como si no hubiera un mañana, abrazándola fuertemente como si no fuera a soltarla jamás.

              En esos recuerdos estaba cuando escucho la voz de Eliza gritándole:

              —¡Redel responde!— Le gritó con todas sus fuerzas. Esto le hizo salir del trance en que se encontraba.

              —Eh— Le dijo el chico aun sintiendo todo lo que había recordado.

              —Que nos podemos quedar aquí para la noche— dijo la chica tratando de ser amable pero también algo molesta.

              — Preferiría no hacerlo…— El chico seguía atormentado por las emociones tan fuertes que había sentido y lo que más quería era salir de ese lugar.

              —No tienes opción, no podemos acampar en el parque, ¿verdad?, ya verás te va a encantar quedarte. Aquí tienen duchas, camas, inclusive desayunos en la mañana, ya no tendrás que comer tus insípidas barras energéticas—La chica trataba de sonar lo más convincente posible.

              —No me siento cómodo aquí…—El chico simplemente no la había escuchado.

              —Pues no importa, nos quedaremos aquí y es mi última palabra— Eliza se estaba desesperando por las respuestas que le daba el chico "¿Qué podría estarle pasando?" se preguntó a sí misma, pero decidió no preguntarle porque sabía que no le diría nada.

              —Está bien, como gustes…— El muchacho sin esconder su inconformidad, decidió aceptar. Se fue y se sentó en una banca. Esta sería una larga noche.
              Last edited by f3n1x_hvn732; 13/07/2015, 21:03.

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              • #37
                Nueva temporada!!!!!!!!!!!!! Me gustó mucho, revelaste algo más sobre el pasado de Redel, me encantan este tipo de tramas, con historias de fondo y todo eso. Bueno no hay mucho que comentar, pero me percaté de que en algunas parte pusiste mal el acento en "está" cuando debería ser "ésta". No me fijé en más errores. Espero pronto un nuevo capítulo para ver que otra cosa reveladora aparece. Ciao.

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                • #38
                  Gracias por tu apoyo Thranduil. Perdón por la tardanza pero no me decidía a hacer mas capitulos, en fin aquí esta el siguiente capitulo:

                  Parte XVI

                  El centro pokemon estaba recibiendo a toda clase de entrenadores de diferentes vestuarios que los calificaban en la clase de pokemon que utilizaban. Entre ellos estaban montañistas, chicos ricos, psíquicos. Todos reunidos por una simple razón, podrían curar a sus pokemon, descansar un día, bañarse y dormir. También era un lugar desde el cual podían comunicarse con sus seres queridos, en uno de los telecomunicadores se encontraba Eliza.

                  —Hola, papá, mamá ¿Se encuentran ahí?—Pregunto la chica viendo la pantalla, en la cual aparecieron los padres de la chica.

                  —Hijita ¿Cómo has estado? Tu padre y yo hemos estado muy preocupados porque no nos has hablado…—En la voz de la madre se denotaba una calidez afable la cual su hija realmente extrañaba, en eso interrumpió una voz masculina.

                  —Estás hablando con Eliza, hija ¿Por qué no has llamado? Nos tienes aquí esperando noticias tuyas— El padre de Eliza habló con un tono severo pero al mismo tiempo mostrando real preocupación. Siguió hablando— Es ese chico ¿Verdad? Sabía que no debía dejarte ir con él, de donde nos llamas. Voy a irte a recoger en este preciso instante— En la manera de hablar se notaba una gran seriedad, era obvio que hablaba en serio.

                  —No hace falta papá, estoy en ciudad Montechico, en un centro pokemon. No podría estar más segura— La chica trató de tranquilizar a su padre, era obvio que eso no lo lograría por sí sola, pero valía la pena intentarlo. Continuo hablando— He aprendido tantas cosas nuevas, sobre los pokemon, sobre entrenamiento, sobre supervivencia, ha sido un viaje fantástico hasta ahora. Redel no podría ser un mejor maestro, no tienen nada de qué preocuparse— En su hablar había un brillo que notaron ambos padres, era una mezcla de satisfacción y de emoción realmente indescriptibles con palabras sencillas.

                  —Pero…— El padre quiso hablar pero fue rápidamente interrumpido.

                  —Que bien mi hijita, se nota que todo este tiempo te ha ido muy bien, tu padre y yo te apoyamos. ¿Verdad?—La madre hablaba de manera encantadora y cuando se dirigió a su marido era tratando de convencerlo a estar de acuerdo con ella.

                  —Si hijita te apoyamos…—dijo el padre sin sonar muy convencido.

                  —Y a propósito ¿Dónde está ese chico?—Esta vez habló la señora con una curiosidad natural.

                  —Bueno, él está…—cuando dijo esto miro al chico, el cual parecía catatónico ahí sentado en esa silla. Ella sabía que se había estado comportando de manera muy extraña desde el incidente, así que pensó en una excusa para que no notaran eso sus padres. –Bañándose, no va a poder comunicarse, de hecho hay otras personas aquí que quieren usar la maquina así que creo que es hora de despedirse—La chica no quería despedirse tan pronto de sus progenitores, pero no podía arriesgarse a que descubrieran el estado en el que se encontraba Redel.

                  —Bueno hijita, recuerda que te amamos, trata de hablar más seguido—dijo la mamá tratando de que no se notara que quería seguir comunicándose con su hija.

                  —Si algo llega a pasar, lo que sea, sabes que puedes llamarnos—Dijo el padre tratando de ocultar su impotencia ante la situación.

                  —Si lo sé, también los quiero…Adiós— Eliza se encontraba triste por la despedida, pero ya habría más tiempo para hablar en otra ocasión. Colgó el teléfono digital y la pantalla se apagó. Otra persona que se encontraba atrás de ella tomo su lugar y empezó a hablar mientras ella se alejaba. Se acercó al chico en la banca pero este parecía ido, definitivamente no estaba bien, pero a la vez sabía que no podía hacer nada para ayudarlo. Decidió mejor dejar sus cosas encargadas en el lugar especial del centro y después darse una ducha de agua caliente. Eliza se acercó a una especie de mostrador en donde una persona del staff del centro le dio un número en una tarjeta digital y recibió sus objetos los cuales guardó en un estante con una puerta que se cerraba. Después de esto se dirigió a las duchas para mujeres. Redel ni siquiera sé dio cuenta de su presencia y posterior ausencia.

                  Mientras todo esto pasaba el chico no podía dejar de pensar en ella. En su amor perdido en esa trágica noche. Se acordaba de su primer beso. Recordaba con tal claridad como si lo estuviera viviendo. Él había reunido el valor para pedirle que salieran juntos. La había conocido desde hacía ya mucho tiempo, pero no la había visto durante su gran ausencia. Ambos ya habían crecido, pero los sentimientos que sentía por ella no habían cambiado, si acaso se habían vuelto más fuertes. La invitó a cenar en un restaurante familiar en un horario en el que ella podía descansar de su trabajo. El lugar no era muy lujoso, pero en él se notaba una calidez envolvente, un ambiente de intimidad. Además para el precio la comida era excelente. Después de degustar el platillo hablaron durante horas, en parte de sus aventuras, en parte del trabajo que ella estaba llevando a cabo, hasta que se acabaron los temas de conversación y se quedaron mirando uno al otro, poco después ella sugirió ir a otro lugar. Ella lo llevo casi a rastras a un club nocturno, de esos en donde los chicos van a bailar, beber y divertirse. Cuando entraron la música era ensordecedora y definitivamente no del agrado de Redel, pero él no podía resistirse a la mirada de ella. Lo arrastró hasta la pista de baile y ella empezó a bailar. Sus movimientos eran conforme al ritmo de la música, de una manera tan hermosa que dejo perplejo al chico. Ella era como una diosa enfrente suyo y se quedó solo mirándola. Intentó moverse pero sus pasos eran torpes, bailar definitivamente no era lo suyo y se fue a sentar. La chica parecía no notarlo y se estaba divirtiendo mucho, pero pasado algún tiempo notó su ausencia. Otros chicos trataron de bailar con ella pero los rechazaba. Finalmente se acercó al chico y con una sonrisa le dijo "Vámonos de aquí". Ambos salieron del lugar y caminaron bajo la luz de las estrellas y la luna. Cuando llegaron a la casa en donde ella se estaba quedando hubo un silencio absoluto. El mundo pareció detenerse durante unos instantes. Los ojos de los jóvenes se cruzaron y fue ella la que se acercó. Entonces pasó, el beso. Los cálidos labios de ella unidos tiernamente a los de él. Los segundos que más atesoraba en esta tierra, que no cambiaría por nada existente o inexistente del mundo. Fue la mejor experiencia en su vida y tan pronto como empezó así terminó. Sus ojos se cruzaron una vez más. Entre una sonrisa que iluminaría el cielo nocturno cual lumbrera dijo estas palabas "Adiós, nos veremos otra vez". Se alejó y entró a la casa. Redel por su parte se sentía el ser más afortunado del planeta. Salieron muchas otras veces y se besaron en más de una ocasión, pero nada como la primera experiencia.

                  Pero otro recuerdo lo atormentaba, ellos habían discutido sobre el tema de cómo tratar a los pokemon. Ella insistía en que el afecto era esencial para las criaturas y Redel insistía en su teoría de que la lucha debía ser un reflejo de la naturaleza. Era una discusión que ellos tenían de vez en cuando, pero esta vez se había salido de proporción y llegaron a herirse sentimientos. Acciones y palabras de las cuales se arrepentiría toda su vida, ya que esa noche, fue LA NOCHE. Cuando la vio tirada en el suelo y en la que la había perdido para siempre. El solo quería disculparse por lo dicho, hasta le había llevado flores. Ellos se la habían arrebatado. Ella era tan bella, tan extrovertida, tan buena, simplemente no sabía que había visto ella en él. Él se odiaba por esto, y esta era su tercera pérdida. Tal vez era esto lo que veía en él, el deseo de ayudarlo, de curarlo. Trataba de no pensar en esto, pero los recuerdos siempre volvían, hiciera lo que hiciera. Suspiro un instante y lloró. Lloró desconsoladamente hasta que las lágrimas cesaron de salir, después de esto se dispuso a concentrarse en el aquí y el ahora. Dejó sus cosas en lugar especial del centro y se fue a los dormitorios. Era un lugar amplio con literas, algo oscuro pero con suficiente luz como para entrar a la hora que fuera o bajar de la litera en caso de que se necesitara. Sé acostó en una cama y trató de dormir. Misteriosamente la chica salió de la ducha casi al mismo tiempo y fue a los dormitorios. Encontró al chico y se durmió en la cama de arriba de la litera donde se encontraba Redel. Los pensamientos del chico cambiaron, ahora estaba con ella, con Eliza. Su vida tenía un propósito ahora, alguien más dependía de él, no sabía si esto le disgustaba o no, pero había algo en ella que lo motivaba y definitivamente no quería que eso desapareciera. Al menos lo que dure el mes. Pensó en lo que habría de enseñar ahora y se quedó dormido.

                  En la mañana siguiente Eliza se despertó primero y vio como el chico todavía dormía y decidió dejarlo en paz. "Tal vez es lo que necesita, un poco de sueño". Se fue al área de depósito de sus cosas y dando su tarjeta le fueron devueltas sus pertenencias. Después paso al área de comedor, un espacio amplio con sillas, un buffet y muchas mesas con sus sillas, y en el centro de todo un televisor gigante en el que se transmitían las noticias de la mañana. Ahí había toda clase de gente y entre ellas la chica vio a Redel sentado en una mesa junto al televisor. Ella fue primero a tomar una bandeja y servirse del buffet, el cual era gratuito, bueno solo el primer plato, los demás se descontarían de la tarjeta de entrenador. Después de servirse se acercó al chico el cual la miró con cierta indiferencia. Siguió comiendo y viendo la tele. Ella se sentó junto a él notando que se veía algo repuesto de cómo había estado últimamente. Entonces se escuchó una noticia desde la pantalla del aparato receptor:

                  —Aquí tenemos la escena del crimen realizado ayer por la tarde, otro atraco del Grupo X, pero con un giro inesperado. Al parecer una chica se convirtió en heroína al rescatar a una pareja de las manos de esos criminales— dijo una reportera y se escuchó en toda el área de alimentación del centro. Muchos entrenadores se acercaron para escuchar más atentamente la noticia. La reportera continuó— Aquí tenemos a las víctimas de este terrible suceso ¿Algunas palabras para la cámara?

                  —Sí, esa chica nos salvó a mi esposo y a mí. Es realmente una heroína, muy joven pero con un gran sentido del deber. Le debemos todo a ella.— Contestó la señora con la que Eliza había hablado el día anterior. Todos los entrenadores se pusieron a discutir sobre el asunto. Eliza por su parte miró a Redel con una sonrisa de oreja a oreja y con la frente muy en alto. El chico la miro con un deje de desprecio y le dijo:

                  —Ojala no se te suban los humos a la cabeza— El tono era bajo para que nadie escuchara aparte de la chica a quien era dirigida la frase. Eliza no lo tomó a mal y siguió escuchando la entrevista. Fue muy corta realmente con solo unos indicios policiacos y con la información de que los culpables no habían sido capturados. Entonces pasaron al clima y una noticia llamó la atención del chico.

                  —Hoy es el primer día de luna llena del mes, así que disfrútenla— Dijo la chica del clima con el característico tono amable. El chico saco su calendario digital y se dio cuenta de que el día sería ese.

                  — Vámonos rápido— dijo Redel con un tono casi alarmante.

                  —Pero si apenas acabo de terminar la comida— Contestó Eliza.

                  —Esto es importante créeme— Dijo el chico con más urgencia que la vez anterior.

                  —¿Es porque no te gusta el lugar? Vamos solo un poco más— suplicó la chica.

                  — No es por eso, es algo que te conviene, en serio— El chico se levantó de la mesa.

                  —Está bien…— Contestó la chica algo decepcionada, pero al mismo tiempo curiosa con a que se refería con que esto le convenía. Era cierto que le estuviera mintiendo y que solo quería salir de ahí lo más rápido posible, pero de todas maneras decidió seguirle el juego a ver de qué se trataba.

                  Redel entonces, seguido de Eliza se dirigió a la parte en donde se hallaban sus cosas y las recogió. En poco tiempo se halló en el vestíbulo nuevamente, pero esta vez logro mantener la compostura y salió rápidamente por la puerta. Afuera era de mañana con Pidgeys trillando y Butterfrees revoloteando. En el parque había ancianos alimentando a los Pidoves y a los Psyducks del lago artificial. Por entre ese parque salieron los chicos y se dirigieron a la salida de la ciudad rumbo al Pico de Montechico, uno de los principales picos de la cadena montañosa que llegaba hasta Monterregio. Ahí había un grupo de túneles y cavernas rocallosas en los que se encontraban pokemon raros, pero peligrosos como Aggrons entre otros. Al ver la chica que se dirigían hacía este lugar exclamó:

                  —¿Nos dirigimos al gran pico? ¿Qué hay ahí de importante?— La chica se encontraba confundida, además no le agradaba la idea de entrar en esas cuevas llenas de Zubats y de Geodudes.

                  —No precisamente, iremos a un lugar que pertenece al área virgen de la cadena montañosa, un lugar muy poco explorado. En cuanto a porqué ir ahí, bueno solo digamos que en serio será una recompensa, por lo demás será una sorpresa que no quiero arruinarte— En la cara de Redel se dibujó una gran sonrisa, casi al terminar la frase y siguió avanzando.
                  Last edited by f3n1x_hvn732; 27/08/2015, 17:48.

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                  • #39
                    Otra historia más de trasfondo!!!!!!!!!!! Me encanta cuando se cuentan historias del pasado y todo eso, pero me hubiera gustado leer un capítulo sólo dedicado a eso, o que hubieras puesto esa parte en forma de flash back, con diálogo y todo eso (aunque no sé cómo hacer un flashback en una narración, yo también ocupo la técnica de que el personaje simplemente comienza a recordar sucesos). Tal vez hagas un capítulo así después y yo me estoy adelantando, no sé. Pero me pareció pertinente explicarlo, aunque los párrafos fueron muy largos, hay varias partes donde el punto era aparte y no seguido. Ten cuidado con eso, a veces un párrafo demasiado largo puede aburrir al lector.

                    Otra cosa, en muchas ocasiones me fijé en la ausencia de comas en lugares donde debería ir una, también ten cuidado con eso.

                    Pero comentando más sobre el capítulo, no me imagino qué puede ser, ni tampoco quiero predecir, porque no se me ocurre nada. Ya era hora de que Eliza hablara con sus padres. Bueno, espero pronto otro capítulo. Ciao.

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                    • #40
                      Hola f3nix! decidí leer tu Fic y me di cuenta que estoy un poco atrasado… además no podré igualarme ya que no he leído todos los capítulos, de todas formas he leído los primeros seis para poder tener una idea concreta al momento de postear aquí.
                      También tengo que decirte que mis revisiones son solo eso, revisiones con un par de comentarios acerca de la historia, no me dedico a buscar errores porque cuando leo a veces no los noto, pero si hay algo que de verdad necesita ser corregido pues lo escribiré.
                      En primer lugar me he quejado en un par de Fics por la forma en la que narran sus historias pero en tu caso es un poco distinto, por otro lado, ¿Por qué el uso de mayúsculas? Creo que si quieres connotar admiración lo mejor es usar estos símbolos.
                      Eliza tiene un Torchic! me encanta ese Pokémon, personalmente tienes puntos extras, por cierto la manera de comportarse de Redel es excelente así como describes su forma de ser. Pero, no puedo decir lo mismo de la ambientación hay partes en las que fallas en este aspecto, uno puede imaginarse el lugar donde se encuentran Redel y Eliza pero de repente no se sabe donde estan, espero que con el avance de los capítulos esto haya mejorado.
                      Por ahora no tengo nada mas que decirte, leeré el resto de capítulos hasta ponerme al tanto.
                      Saludos!
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                      • #41
                        Hola!

                        Pues... primero que nada. ¡Orden! Me he leído el capítulo 1 y debo de decir que está muy bueno más sin embargo... Dios, por favor ordena ese Post. Ese sería el primer consejo que te doy; veamos... me gusta la forma en que va la historia... es simplemente buena, no puedo decir más.
                        Ahora bien, veo que Onix sobretodo te ha hecho todas las correcciones que se pueden hacer acerca de este capítulo y pues... ya que es el capítulo uno, no puedo decir nada más que eso (sí, solo he leído el primer cap), pero te recomiendo que por favor ordenes el post.

                        Para los títulos: En tu caso "Parte I" colocalo centrado, en negritas. Separalo de todo lo demás y así se sabrá fácilmente donde comienza el capítulo.
                        Los párrafos: Esta bueno que quieras darle ese estilo de libro donde los párrafos se hacen solo cuando son extremadamente necesarios pero... ¡esto no es un libro! Así que por favor intenta separar este capítulo en párrafos; no hagas un párrafo cada dos líneas pero al menos mantén párrafos de diálogos y de narraciones por separados, eso le dará a tu post mayor calidad narrativa y facilitará el leer.
                        Los diálogos: Veo que ya en el capítulo dos los mejoraste bastante así que no diré más.

                        Ahora bien, esos son los consejos que te doy, son los más fáciles de seguir. Desconozco si mejoraste luego de este capítulo pero ten presente que comento a medida que leo. Si me equivoqué en algo solo ignóralo y ya.

                        ¡Saludos!

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                        • #42
                          Thranduil, gracias por el comentario, sí debo mejorar las cosas como las comas y eso. Photolinkeeper espero que los demás capítulos sean de tu agrado y si me han dicho que tengo que mejorar la ambientación, espero hacerlo mejor la próxima vez. Abdy gracias por tu comentario, espero haber mejorado desde el primer capitulo. Sin mas espero disfruten la continuación:

                          Parte XVII

                          Anduvieron por al camino de tierra por varias horas hasta llegar a una sección que estaba bloqueada por una gigantesca roca. Redel saco a su Tyranitar para moverla y ambos pudieron pasar. Después de colocar la piedra en el lugar donde se encontraba originalmente, regreso a Tyranitar a su pokebola y siguieron caminando entre los matorrales. Pasando entre las plantas espinosas tuvieron que subir una ladera bastante inclinada durante un par de horas más. Esto los dejó agotados a ambos y al llegar a la cima de ese monte se detuvieron a tomar un almuerzo de carne seca. No hubo conversación durante este receso ya que aunque la chica se moría de curiosidad, sabía que no podría sacarle nada de información a Redel. Al terminar siguieron por la cadena montañosa durante horas hasta que se empezó a bajar el sol. El chico al ver que quedaba poco tiempo apresuro el paso, lo cual no hizo muy feliz a Eliza, pero decidió tratar de alcanzarlo. De repente el chico se detuvo y miro debajo de donde se encontraban. La chica miro hacia abajo y vio un lago, oculto entre las montañas. Era hermoso, brillante, cristalino y reflejaba la luz de la luna a la perfección era como ver dos lunas, una en el cielo y otra en la tierra.

                          —¿Esto es lo que querías mostrarme? Un lago, digo si esta bonito y todo eso, pero yo esperaba…—La chica se notaba fastidiada pero antes de terminar fue interrumpida por Redel.

                          —SHHHH—La calló el chico y le hizo una señal de que se ocultaran tras unos arbustos. Ella como no queriendo muy bien se inclinó también y se quedó así durante horas hasta que la luna llegó a su punto más alto. Sus piernas se le acalambraron pero justo cuando iba a decirle algo a Redel apareció de entre las sombras una pequeña criatura rosada y otras le siguieron.

                          Poco a poco se llenó de esas hadas alrededor del lago y empezaron a cantar, con una voz tan melodiosa como la de los mismos ángeles. La chica quiso decir algo pero el chico le tapó la boca de inmediato y le señalo la escena que se estaba llevando a cabo a poca distancia de ellos. Las tiernas criaturas entonces iniciaron la danza, con movimientos tan agiles y precisos, pero al mismo tiempo tan salvajes e improvisados que dejaron boquiabierta a la chica. Entre el coro y las danzas salieron cuatro criaturas más grandes que las demás, al parecer los líderes de todos y se pusieron en las cuatro esquinas del lago e hicieron lo imposible, caminaron sobre el agua dando pequeños saltos casi sin mover la superficie hasta llegar al centro. Entonces hubo un silencio absoluto. Las criaturas más grandes sacaron unas rocas cada uno y las elevaron justo sobre el reflejo de la luna y de sus manos salieron unos rayos de luz que iluminaron toda la escena y fusionaron las rocas en una sola. Esta roca flotó por el aire hasta alcanzar cierta altura y luego estallo en mil pedazos como si fueran fuegos artificiales y cayeron las cenizas como si fueran gotas de lluvia sobre las pequeñas hadas las cuales al entrar en contacto con el polvo brillaron. Sus cuerpos se transformaban en un instante y se parecían a los cuatro mayores que se encontraban en el lago. Una vez que hasta el último de los seres se hubo transformado se unieron a los que estaban en el cuerpo de agua y empezaron a bailar otra vez con ánimos renovados como si su energía se hubiera revitalizado. Saltaban, daban piruetas y el espectáculo se extendió durante horas. Pero mirarlo era hipnotizante, a pesar del tiempo transcurrido a la chica le parecieron pocos minutos. El baile finalmente se detuvo y las criaturas se fueron alejando del lago. Entonces el chico le dio las nueve ultrabolas a la chica y saco a su Tyranitar nuevamente el cual levanto una nube de polvo y esto confundió a las criaturas, las cuales se iban de un lugar a otro sin saber hacia donde huir.

                          —Este es el momento Eliza, atrapa a cuantos puedas ahora— Le dijo Redel a la chica la cual aún seguía anonadada por lo acontecido. Pero se repuso en un instante y su instinto de cazador se puso al máximo. Lanzó ultrabolas a las hadas las cuales rompieron tres de ellas, pero seis si fueron capturadas. El resto de ellas simplemente desapareció entre los matorrales y rumbo a las montañas. Eliza entonces reaccionó en cuanto a lo que había hecho y se sintió mal por las criaturas.

                          —Pero que hice…—Dijo la chica con tono de lamentación en la voz.

                          —Atrapaste a seis de los pokemon más difíciles de conseguir en la tierra, Clefable. Te dije que te recompensaría ¿No es cierto?— La voz de Redel era una de total satisfacción como maestro se sentía bien ver como su alumna había usado su instinto tan satisfactoriamente como lo había hecho y como planificador de este plan que tenía desde hace tanto tiempo había rendido sus frutos.

                          —Pero no creo que lo que hice estuvo bien. Digo, es cierto que capture a una especie rara, pero cuando estaba más indefensa. Además que pasará con el ritual, tal vez nunca vuelvan a realizarlo, y todo por mi culpa— Ella tenía lágrimas en los ojos al decir estas palabras. Al ver esto Redel decidió tranquilizar a la chica.

                          —Tú eres una entrenadora, viste la oportunidad y la aprovechaste. No hay nada de malo en eso. Sobre lo del ritual, ellos llevan haciendo lo mismo, en este mismo lugar por siglos, no creo que se detengan solo porque una chica se apareció de la nada y capturo a un par de ellos— El chico hablaba convincentemente además de un poco fastidiado por la actitud de la chica ante la situación.

                          —¿En serio?—A la chica se le iluminaron los ojos.

                          —Sí, ahora ayúdame a hacer una fogata, tengo hambre y tengo sopa de verduras para hacer—El chico estaba sonriendo, pero la chica no, definitivamente había llegado a odiar esa sopa como nunca a un alimento en su vida. Pero no habiendo más le ayudó a preparar la fogata. Cuando todo estuvo listo comieron y entonces la chica le preguntó:

                          —¿Cómo supiste de este lugar?— la pregunta era obvia, se la habría hecho antes pero él la había callado anteriormente.

                          —Bueno en mis viajes, el año pasado para ser exacto, estaba investigando la migración y nidos de los Clefairy, cuando di con este lugar por accidente y bueno vi el ritual. Después de esto señale el lugar en un mapa y la fecha en el siguiente año que coincidiera con el número de lunas llenas. Veraz los Clefable que viste son los lideres, ellos hayan rocas precursoras de piedra lunar y con el poder de la luna y sus poderes hada los transforman en piedra lunar y hacen evolucionar a los Cleafairy que están listos para llegar a la madurez. Ya que solo los Clefable pueden procrear cuando están en estado salvaje—Al dar la explicación hizo la voz de una manera que le era familiar a Eliza, era su voz de maestro. Para la chica esta era una señal de que estaba volviendo a la normalidad.

                          —Y ahora ¿Cómo los probaremos?—Dijo la chica acostumbrada ya a el método de Redel de selección de los pokemon.

                          —Bueno es bastante simple, los sacas de sus pokebolas, los marcas y primero los expones a la tormenta de arena de Tyranitar para ver cuales tienen la habilidad de guarda mágica. Después los que pasen la prueba los expondremos al fuego, lo suficientemente fuerte como para que sientan el calor, pero no como para quemarlos ya que eso no nos sirve, lo que buscamos es defensa especial, el que aguante más tiempo el calor ese será tu nuevo pokemon.—La voz de Redel era algo monótona era como si estuviera recitando de un manual, era obvio que ese plan tenía mucho tiempo en su mente.

                          —Muy bien— La chica obedeció lo que le mandó hacer. Metió a sus pokemon a la caja y despues sacó a sus hadas y las numero del uno al seis. Redel por su parte regreso a Tyranitar a su pokebola y lo volvió a sacar lo cual inicio la tormenta de arena. Tres Clefables, el cuatro, el dos y el seis se sintieron golpeados por la arena, pero los otros tres parecían inmunes a los golpes de la misma. Después, a esos tres, les ordeno que se acercaran al fuego y esperaron. Las hadas hicieron su mayor esfuerzo soportando el calor, ninguna quería perder en ese juego. Lentamente sus fuerzas se fueron acabando y el primero en caer fue el número uno, mientras el tres y el cinco siguieron soportando un largo rato. Se miraban mutuamente con una mirada retadora, sabían que solo uno de ellos podría resistir y ganar lo era todo. El número tres se puso de rodillas, poco después lo hizo el cinco. Finalmente se desmayó el tres y como ganador quedó el número cinco.

                          —Es hora de liberar a los que no pertenecerán a mi equipo—Dijo felizmente Eliza, pero fue interrumpida por Redel.

                          —¿Estás loca? Lo que vas a hacer es darme los otros a mí para que los venda —Redel hablaba muy seriamente.

                          —Pero pensé que lo que se debía hacer era liberarlos—Dijo Eliza algo confundida.

                          —Pero estos son pokemon muy valiosos solo transfiéremelos a mí y yo los venderé a Larry. Créeme estarán bien, la mayoría de quienes los comprarán son tipos ricos que les darán todo lo que puedan querer—El chico trataba de sonar convincente además creía que lo que decía era cierto. Entonces Redel hizo la transferencia y ahora los Clefable eran de su propiedad, por lo que podría venderlos. Eliza no estaba muy de acuerdo, pero sin embargo el chico le estaba pagando todos sus gastos en cuanto a entrenamiento y sin él no los habría podido capturar. No la hacía feliz pero sin embargo creyó que era lo correcto.

                          Poco después se le ocurrió hacerle otra pregunta al chico:

                          —Redel ¿Qué fue lo que te pasó con lo del Grupo X y que solo empeoró en el Centro Pokemon?—La chica lo miró con unos ojos de preocupación, era obvio que era más que simple curiosidad lo que la movió a hacer la pregunta.

                          —NADA, y no volveremos a hablar del tema— El chico se puso a la defensiva.

                          —Pero…—La chica insistió.

                          —Si sigues con eso, se acaba el entrenamiento ahora mismo— La voz del chico era tajante, las palabras eran como punzadas en el pecho, no estaba bromeando ni blofeando.

                          —Está bien, quédate con tus secretos, una que se preocupa por ti y así respondes. Ahora entiendo bien porque estas solo— Las palabras de la chica le llegaron a lo más profundo a Redel, simplemente lo había herido de una manera en la cual no podía defenderse. Eliza entro en cuenta de lo que había hecho y trato de remediarlo.

                          —Redel lo siento, yo…—Ella no sabía qué hacer, había sido innecesariamente cruel y lo peor es que lo sabía.

                          —Mira, no te disculpes, no tengo porque hablar nada más contigo, mejor déjalo así y durmamos ¿Te parece?—El chico trato de no mostrar lo herido que se encontraba, no quería reprenderla, solo quería que lo dejara en paz, tal vez al día siguiente se le pasaría el enojo.

                          —Si…—Dijo la chica llena de remordimiento. Ambos se acostaron y Redel dejo de vigía a Tyranitar y se dispusieron a dormir.

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                          • #43
                            Holis. Perdón por haber tardado tanto en leer y comentar, pero últimamente la universidad no me da tiempo y como que no he tenido muchas ganas de leer cosas y todo eso. Pero aquí estoy.

                            Tal vez cualquiera pensaría que en este capítulo no pasan nada más que Eliza captura unos Clefable y se queda con el mejor, pero en dos momentos ella estuvo en desacuerdo con Redel, en la manera de capturar a estos Pokémon y luego venderlos, a pesar de que terminó cediendo, ella no estaba convencida del todo, lo que eventualmente podría llevar a una disputa.

                            La verdad, es que hace rato que vengo esperando un quiebre entre ambos personajes, para hacer las cosas más interesantes.

                            No me fijé en la ortografía ni gramática, se me olvidó.

                            Sin más que decir, me despido. Espero pronto otro capítulo.

                            Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
                            Soy Elven king
                            (Por si alguien no me reconoce)


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