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Crónicas Oscuras I: La rebelión

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  • Crónicas Oscuras I: La rebelión



    Reseña

    Los dioses han previsto que una nueva amenaza esta por cernirse sobre la tierra y han comenzando a a seleccionar a sus seis elegidos para que la defiendan por ellos. Mientras tanto, Gondwana y Laurasia, los dos únicos reinos-continentes que albergan vida en el planeta, están tratando de resolver la problemáticas internas que amenaza con destruir sus sociedades, sin imaginarse lo que les espera.

    El primer elegido ya ha sido decidido, un joven mago semi elfo llamado Blazh Castell. Pero antes de que esté pueda empezar su tarea para salvar el mundo, deberá resolver el misterio sobre una rebelión que surgió en Gondwana y su conexión con una serie de desapariciones de magos que han estado ocurriendo.

    Una aventura llena de misterios y magia esta por comenzar. ¿Te unes?


    Prólogo

    Spoiler: 
    Hace mucho tiempo existió un único reino y continente llamado Pangea, donde todas las clases de criaturas, mágicas o no, convivían en armonía protegidos por las divinidades. Son muchas las historias que se cuentan sobre este tiempo de paz, todas muy diversas y cada una más sorprendente que la otra; sin embargo todas tienen dos cosas en común que por más que pase de boca en boca y sean víctima del tiempo nunca cambian: La primera es que era una sociedad utópica y más avanzada que cualquier reino en la actualidad; la otra es que sufrió un desafortunado destino por jugar con fuerzas que iban más allá de su compresión

    Este reino se atrevió a jugar con una de las dos fuerzas que rigen al mundo: El Pandemónium, la morada de los demonios y refugio de las criaturas más crueles que alguna vez pisaron el mundo. La otra fuerza, para que sepan, es el Pantheon, la tierra prometida para las almas bondadosas y en la que conviven los dioses. Estos dos sitios otorgan y regulan con su energía la vida en el planeta tierra y está no sería sustentable si no tiene a alguna de las dos. Sin embargo, a pesar de ser necesarias para la existencia, en el Pandemónium, como ya imaginaran, sólo existen seres malévolos que quiere dominar todo plano existencial.

    Si lo desconocen, aparte de sustentar la vida del planeta, estás dimensiones también otorgan con su energía a los magos, quienes tienen la capacidad de extraerla del Nihil (la nada misma, donde sólo hay la energía que se fuga del Pandemónium y el Pantheon) y aplicarla en el mundo real. Era conocido que el mago que pudiera sacar su energía directamente del Pantheon o el Pandemónium tendría poderes que iban más allá de toda compresión; sin embargo sacar energía del Pantheon no era posible sin el consentimiento de los dioses, quienes solo otorgaban su poder a los seres que consideraban completamente puros (los cuales podrían contarlos con los dedos de sus manos), estos magos se les conocía bajo el nombre de hechicero. Lamentablemente todo lo contrario pasaba con el Pandemónium cuyas puertas estaban abiertas para cualquiera que quisiera entrar a gozar de su poderío... pero a un alto precio: El mago que extrajera sus energías del Pandemónium entregaría su alma por completo a los demonios, para que estos se residenciaran ahí y se alimentara lentamente de ella hasta convertirlos en meros caparazones sin sentimientos que podían manipular con facilidad. Para evitar quedar vacios de almas y caer en la manipulación completa de los demonios, estos magos despiadados (a los que se les conocía como brujos) roban la energía vital de otra criatura hasta dejarla completamente muerta, de manera que sirvan como alimento para los demonios en su interior.

    Pero me estoy apartando mucho del tema, y lo lamento profundamente, así que continuo donde lo deje: Los altos mandatases del Pangea se atrevieron a jugar con las fuerzas del Pandemónium sin saber las consecuencias atroces que ello conllevaría. Haciendo uso del intelecto de sus investigadores y de la poderosa magia de sus magos, crearon una maquina en una isla desértica de los alrededores de Pangea. Esta era la Puerta de los Flujos, cuyo único propósito era abrir un portal al Pandemónium y extraer energía de esté para luego materializarla en el plano real, de forma física o liquida, y utilizarla como material energético para mejorar la vida del reino.

    Desgraciadamente, no todo resulto como la gente de Pangea esperaba. En el instante que encendieron la maquina, todo se hizo un caos. Muchas criaturas de aspecto indescriptibles y de tamaños colosales comenzaron a salir por la Puerta de los Flujos apenas fue encendida y a destruyeron todo lo que había en su paso... esas bestias no eran otros más que los mismísimos demonios. Ese fue el día, de los muchos por venir, en el que cielo se tiño de rojo y todo se oscureció por completo.

    Una guerra se inicio por parte de los habitantes de la Pangea para poder sobrevivir, pero su poder era superado por creces por las fuerzas demoniacas a las que se habían sumado, para colmo, muchos brujos renegados. Los demonios estaban por extinguir la vida en la tierra cuando los dioses al ya no poder resistir ver su creación ser destruida fueron a su ayuda.

    Al no poder intervenir directamente en los asuntos del planeta, era una cuestión que pautaron al momento de crearlo, las divinidades mandaron a un hechicero (uno de los primeros en existencia) que había peleado con valor contra las fuerzas del mal, a buscar a seis criaturas, que a pesar no sor puros, habían elegido como sus heraldos para defender la vida. El hechicero busco por mucho tiempo hasta que reunió a todos los elegidos: Un elfo, un humano, un enano, una sirena, un orco y un dragón y los presento ante los creadores. Esto felices, volvieron a pedir un favor más al hechicero: que entregara su cuerpo para crear a base de él, seis armas.

    El Arco para el elfo, por su agilidad y precisión.

    El báculo para el humano, para canalizar mejor su magia.

    Los guantes para el enano, para aumentar su poder físico.

    La espada para el Orco, para que cortara todo en su camino

    Y el cañón para el dragón, para que su magia pudiera destruir montañas-

    Estas armas, las más poderosas que jamás existirán, sólo podrían ser empuñadas únicamente por los elegidos a las que se le otorgo y sólo cuando la tierra corriera un peligro verdadero. Con estas herramientas a su disposición los guerreros hicieron retroceder al mal que los acechaba y le regresó la paz a la tierra.

    Viendo las consecuencias de los actos de sus criaturas, los dioses tomaron una decisión: Para que no volviera a ocurrir lo mismo, borraron de la memoria de todos los seres vivos lo ocurrido (menos de los elegidos de manera que estos pudieran trasmitir lo sucedido como un cuento) y sembraron un profundo odio en el corazón de los magos y no magos sobrevivientes para que separaran en dos grandes reinos. Sin embargo sin querer pecar de ilusos, como medida de precaución escondieron las armas para que, de ser necesario, una nueva suerte de elegidos las encontrara y defendieran al mundo con ellas en caso de que un peligro similar volviera a ocurrir.

    Han pasado muchos siglos desde que todo esto ocurrió y en la actualidad se viven tiempos difíciles y de tensión entre los dos reinos fundados tras la catástrofe, pero si lo comparamos con los días por venir... todo resulta muy pacifico.

    Los dioses han presagiado un nuevo peligro, una nueva amenaza, aún más devastadora que la anterior, y han comenzado a mover los hilos para reunir a unos nuevos elegidos que protegerán a su creación. Dos civilizaciones distraídas por los problemas que los acosan, son desconocedoras del destino que les aguarda y emprenden una odisea hacia un futuro incierto.

    Ahora tú, que estás aquí... ¿Quieres quedarte junto a mí y los elegidos para descubrir los secretos que ocultan esta aventura? Así podrán contar la nueva leyenda que esta por formarse a las próximas generaciones, como estoy haciendo ahora con ustedes.

    Pero quien sabe.

    Tal vez ni siquiera sobrevivamos para contar ninguna historia más.


    Capitulo I: Magos y Gaps.
    Spoiler: 
    La mañana era fría, la más fría que Blazh pudiera recordar haber vivido desde hace mucho tiempo y eso era algo que no le gustaba; tal vez se debía porque por sus venas corría sangre de elfo, los cuales detestaban los climas gélido. No estaba totalmente seguro, lo único que sabía con seguridad es que quería que la corte climática de magos se hiciera cargo de hacer el día más cálido.

    Blazh era un muchacho de dieciséis años, un hibrido entre humano y elfo, con una estatura de un metro ochenta y físico corpulento propio de un humano y con una piel pálida típica de su familia elfica al igual que su largo cabello castaño lacio que le caía cerca de los hombros. Sus orejas eran lo más humanas posibles, chicas y sin una punta afilada, al igual que sus ojos marrones no tenían nada de especial comparados con los destellantes ojos azulados de sus parientes elfos.

    Ser un semi elfo era algo totalmente inusual en la época actual que vivía el gran reino de Gondwana, ya casi los elfos no trataban con las demás especies y vivían ocultos en las profundidades del bosque sin fin. Sin embargo Blazh era una de las pocas excepciones a la regla y a la vez uno de los muchos semi elfos entre esos pocos que habían nacido por una unión forzada.

    Finalmente cuando el clima se volvió más cálido Blazh decidió comenzar con su rutina diaria. Primero tomó una larga ducha de agua caliente y luego se vistió con una camiseta y un pantalón de lino negro para salir a ejercitar al patio de su mansión; aunque decir patio era ridiculizar a la inmensa aérea libre de la que gozaba, pues tenía un espacio de cuatro kilómetros cuadrados, era tan grande que incluso poseía un pequeño bosque y un riachuelo donde habitualmente Blazh solía pasar la mayor parte de su tiempo.

    Mientras andaba por los extensos pasillos de su mansión, pintados de blancos y decorados con muchísimos cuadros, el semi elfo se cruzó con varios de sus sirvientes Gaps que le brindaban distintos servicios, algunos eran cosas comunes como ofrecerle el desayuno, pero otros resultaban tan extraños como invitarlo a llevarlo cargado a donde deseara. Blazh estaba acostumbrado a todo ello, por más raro que fueran algunos de los favores que le ofrecían y la mayorías de la veces solía rechazarlos. No era por menospreciar a los Gaps, pero le gustaba valerse por sí mismo, además sabía que ya esos pobres seres tenían suficiente con el maltrato que les proporcionaba su padre.

    Si no saben, los Gaps no son más que seres que no poseen magia. Gran parte de ellos suelen ser ogros, orcos, enanos, algunos humanos y muchas criaturas más que son empleadas como esclavos por los magos. La mayoría suele habitar en otro reino, enemigo de Gondwana, conocido como Laurasia, pero luego de la Gran Guerra de Pangea muchos de estas criaturas quedaron a la merced de Gondwana y fueron esclavizadas.

    A las fueras de su imponente mansión, de tres pisos de alto y casi ochenta metros de largo Blazh apretó el paso y comenzó a correr hacía el bosque que se veía a los lejos; todo pasaba como un pequeño manchón que dejaba atrás con gran rapidez; apenas pudo divisar la gigantesca fuente que adornaba su colorido jardín de flores cuando paso por su lado y no se habría percatado, más adelante, que había pasado por sus establos si no hubiera escuchado el rugido de sus quimeras y caballos. Blazh era muy rápido, más de lo que cualquier elfo o humano podrían serlo normalmente y eso se debía a que en esos momentos estaba usando su magia para fortalecer sus piernas y hacerse más ligero. Solo un mago de su misma clase podría igualar su velocidad, o incluso superarla, con mucha facilidad.

    Para los que no saben los magos se dividen en cuatro clases: Elementarys, Bellatorums, Astrals y Tamers. Cada uno tiene cualidades que lo diferencia del resto, los Elementarys son magos que poseen control total sobre los elementos, e incluso algunos logran dominar el clima (estos últimos, la mayoría, suelen pertenecer a la corte climática que modifica el tiempo). Los Bellatorum, a la clase que pertenece Blazh, son los que logran usar la magia para mejorar y modificar todas sus cualidades físicas a niveles sobrehumanos. Por otro lado los Tamers son los que pueden controlar cualquier animal y extraer parte de sus habilidades para sí, así como también transformarse en ellos. Por último los Astrales son los que pueden proyectar su magia en forma de aura para sanar a los demás o inyectar vida en objetos inanimados y poder controlarlos.

    En un abrir y cerrar de ojos Blazh ya se encontraba reposando recostado contra un gran árbol de roble refugiándose del sol con la sombra que hacía sus frondosas hojas, solo pequeños rayos de sol se filtraban para iluminar el verdoso césped del claro donde estaba. Muchos otros árboles le rodeaban a Blazh, pero ninguna era tan grande y tan viejo como aquel en todo el bosque, incluso sus raíces sobresalían de la tierra para extenderse a varios metros de distancia y muchos animales tenían sus nidos ahí; todo esto hizo que Blazh, a los diez años, lo bautizara como el Árbol Lifa, porque era el que el nutría toda la vida del bosque.

    Luego de descansar un rato el semi elfo hizo algo de ejercicio, primero realizo varias flexiones, luego trepo por el Árbol Lifa para ejecutar algunas barras en su rama más resistente y al terminar con eso hizo algunos ejercicios de piernas y abdominales; no parecía la gran rutina, pero era suficiente para mantener a Blazh en la buena forma que lo caracterizaba. Cuando termino con sus ejercicios troto lentamente hacía el riachuelo cercano para tomar un baño.

    Al aproximarse un poco al riachuelo, Blazh se percató de que alguien estaba dentro nadando; antes de que la otra persona notara su presencia se escondió detrás de un árbol y sacó un poco la cabeza solo para ver quien estaba en las propiedades de su familia. Lo primero que vio fue una bata larga y negra, como la que usaban sus mucamas, junto a un par de prendas femeninas colgando de un roble cercano. Blazh no pudo evitar sonrojarse al saber que era una de sus sirvientas las que estaba bañándose ahí ¿pero cuál? Movido por la curiosidad y algo de morbo, se acercó sigilosamente a otro árbol más cercano para ver mejor.

    Aún cuando estaba más cercano al riachuelo, Blazh no podía distinguir quién era la que estaba allí nadando; quiso acercarse más pero sabía que sería peligroso, así que decidió esperar. Luego de unos minutos que le resultaron interminables, la presunta desconocida salió del riachuelo; el joven semi elfo tuvo que sostenerse la mandíbula para que no se le cayera por la sorpresa.
    La muchacha que presenciaban sus ojos era Aalis, una de las esclavas Gaps más jóvenes de la familia. Tenía un cuerpo atlético bien marcado y proporcionado, más de lo que Blazh pudiera haberse imaginado alguna vez. Sus ojos plateados relucían sobre su blanquecina piel y hacían combinación con su cabello azulado que caía en cascada hasta su espalda. Era una chica hermosa, no cabía duda y Blazh no podía entender como una mujer tan hermosa podía ser una esclava.

    —Disculpe joven amo… ¿le puedo servir para algo? —le sorprendió una fina, pero firme voz; Blazh tuvo que contener un pequeño grito y sintió como su corazón casi se le escapaba del pecho. Cuando pasó el susto se fijo que la voz provenía de Aalis que estaba a pocos metros suyos cubriéndose con su bata y con cara de pocos amigos— Si no, le agradecería, y discúlpeme si sueno ofensiva, que deje de espiarme y me permita un minuto para vestirme.

    —Eh… —Blazh no podía ordenar sus pensamientos correctamente y tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para pronunciar cada palabra — No, no, Aalis, solo vine a nadar un rato. No era mi intención espiarte, ya me retiro… disculpa mi atrevimiento —dijo sintiendo como sus orejas se calentaban y no dudaba de que sus cachetes habían enrojecido.

    —Joven Blazh… No le diga a su padre sobre esto, por favor, o me metería en un grave problema – le suplicó a Aalis sin abandonar su tonó firme y fueron las últimas palabras que logró escuchar Blazh antes de darse la vuelta y emprender marcha a la mansión apenado—

    Con la misma rapidez con la que había llegado al bosque, Blazh se retiró a su mansión. Sus pensamientos estaban completamente dispersos en Aalis y lo guapa que es y en cómo había actuado como un idiota frente a ella; sin duda alguna esa no era la actitud que debería tener un amo con su Gaps, pero la verdad no le importaba, Blazh nunca fue del tipo que tratara mal a los demás, cómo lo hacían habitualmente los magos con los Gaps, lo que más le importaba es la opinión que podría tener Aalis de él y si pudiera considerarlo un pervertido ahora.

    El estomago le rugió a Blazh mientras entraba su mansión y decidió por un momento dejar el tema de Aalis para enfocarse en comer. Fue a su cocina, una amplia habitación de unos veintes metros cuadrados, pintada de blanco y con un sinfín de gabinetes que albergaba todos los diferentes tipos de comida y utensilios que se pudieran imaginar. El lugar estaba repleto de enanas Gaps que iban de un lado otro haciendo diferentes cosas: desde cocinar, hasta limpiar y ordenar muchas cosas; pero a pesar de lo ocupada que estaban todas, ninguna pasó por alto la presencia de Blazh al entrar a la cocina.

    —¡Buenos días Joven amo! —se adelantó a saludarlo una risueña enana, de pelo castaño y ojos marrones, mientras hacía una reverencia. Por su figura regordeta, la vestimenta blanca que llevaba y la forma en la que tenía trenzado su largo cabello castaño, Blazh supo que se trataba de Ruth, la cocinera principal de la familia— ¿En qué le puedo servir? ¿Qué desea desayunar?

    —¡Ruth, hola! —fue la vaga respuesta que le dio Blazh, dándole unos golpecitos en la cabeza— no hace falta que seas tan formal conmigo ya lo sabes —se detuvo para sonreír y luego siguió— creo que hoy me provoca comer algo como un omelet ¿qué tal si me ayudas a cocinarlo? Mejor dicho… ¿qué tal si te acompaño mientras lo preparas? Si yo te ayudo, capas término cortándome una mano o envenenando la comida.

    Ruth parecía incomoda por la informalidad con que el semi elfo la trataba, más asintió con una sonrisa, rogando en su interior que el señor Rakto no se le ocurriera aparecer por la cocina. Rakto era el padre de Blazh y la pesadilla de todos los esclavos, e incluso de su propia familia, temido por su inmensa crueldad. No era bueno ni, mucho menos, caritativo con nadie y era ampliamente conocido en la sociedad mágica por ser un poderoso mago Elementary, comandante del ejército real y también por la facilidad con la que solía castigar con severidad a sus soldados y esclavos cuando lo desobedecían o faltaban el respeto, y también matar a los que consideraba criminales. No resultaba extraño que Ruth estuviera rogando a los dioses para que ese demonio no estuviera rondando por ahí.

    Luego de unos minutos, que parecieron eternos para la enana, Blazh ya estaba gozando de un omelet y un buen trozo de carne en el largo mesón de roble de su comedor adornado con inmensos candelabros de cristal. Cualquiera que no conociera a Blazh deduciría automáticamente por su apariencia que se trataba de un semi elfo bastante educado y con buenos modales para la mesa… que equivocada era esa deducción y que ilusos los que pensaron así; el muchacho comía como un animal hambriento, apenas utilizaba los cubiertos para picar la carne y el omelet, prefiriendo usar sus propias manos. Claro está, eso no lo hacía cuando su padre o su madre, Lyubov, no se encontraran comiendo con él, pues en aquellas circunstancias recordaba que existían modales y normas de éticas que respetar.

    Tras terminar de devorar su desayuno, una tímida enana, a la que Blazh no logró reconocer, se acerco a su mesa para retirar sus platos y para darle un recado de su madre: Lo estaba esperando en la sala de estar para hablar con él algo urgente. El muchacho no dudo ni un segundo y fue directo hacia su madre.

    La sala de estar era un espacio amplio en el que fácilmente cabrían unas doscientas personas con total normalidad. El lugar estaba repleto de pequeñas figuras de cristal, coleccionadas por su madre, con delicados trazos que formaban dragones, duendes, elfos y hombres, colocados sobre finas mesas de caoba y apenas habían algunos muebles donde poder sentarse. En uno de esos pocos muebles, se encontraba sentada Lyubov bajo la luz de un candelabro.

    Decir que Lyubov era hermosa le hacía poca justicia. Tenía una estatura impresionante que casi alcanzaba a la de su propio hijo, con un cuerpo que parecía tallado con más delicadezas que las propias figuras de cristal y que resultaba de gocé para la vista de muchos hombres. Sus ojos azules recluían con intensidad sobre su blanca piel blanca, que parecían tan profundos como el propio mar y cualquiera se perdería en ellos con facilidad si no fuera porque su largo cabello rubio, que tapabas sus puntiagudas orejas y le caía hasta las rodillas, relucían como el oro sobre ellos y le robaban la atención.

    —Al fin has llegado hijo mío, pensé que tendría que irme sin verte —le dijo su madre con un tono delicado que parecía el cantico de una sirena —

    —Lo siento madre no era mi intención hacerte esperar... pero dime ¿para que me necesitabas, a donde vas? —le preguntó un poco preocupado—

    —Tengo que partir a las tierras de mis hermanos elfos, Blazh, fui convocada por mi padre a una reunión del consejo —Lyubov se levantó del sofá y fue hasta una de las estanterías que tenía un muñeco de cristal con forma de elfo y lo levanto. En el reflejo de la figurita se podía apreciar su inmensa preocupación—
    —¿Una reunión del consejo, ha pasado algo grave allá en las tierras elficas? Tengo entendido que ellos no se reúnen al menos que sea algo importante.

    —No, afortunadamente no ha pasado nada. Pero los elfos están preocupados por lo que está ocurriendo aquí, en Gondwana. Quieren tomar medidas antes de que el mismo mal los aceche también.

    Blazh se quedó callado un momento mientras veía como su madre jugaba con otra figurilla, esta vez la de un dragón. Estaba pensando sobre lo que le decía, pero sin encontrar mucha conexión en el tema, era imposible que a los elfos le acechara el mismo mal que a ellos.

    —¿Hablas los secuestros, no? —preguntó Blazh por fin— ¡Pero es imposible! Todos sabemos que los secuestros son causa de los Rebeldes Gaps y los elfos no tienen ni un solo esclavo, es imposible que los ataquen a ellos también.

    Los Rebeldes son un grupo secreto de Gaps que trabajan desde las sombras y que luchan para liberarse de la opresión de los magos, para regresar a Laurasia. Desde hace unas semanas, cuando comenzaron las desapariciones de magos, el reino les culpo a ellos por estos.
    —Lo mismo pensé hijo mío, sin embargo, los sabios videntes nunca llaman a consejo si de verdad no es un asunto importante —Lyubov dejó la figurilla en su lugar y comenzó a caminar hacia su hijo— De todas maneras, nunca lo sabremos si asisto al consejo, y debo irme ahora mismo si quiero llegar a tiempo.

    —¡Déjame acompañarte! —le gritó Blazh emocionado. Siempre quiso conocer la ciudad de los elfos y está era un oportunidad única. Además, le interesaba conocer las razones para realizar consejo—

    —Lo siento, Blazh, sabes muy bien que no puedes acompañarme. Lastimosamente mis hermanos elfos no reciben muy bien a los mestizos como tú, será mejor que te quedes aquí.

    Blazh se quedó callado, sabía que tenía razón en lo que decía. Los elfos no soportaban a los semi elfos, por alguna razón que él desconocía totalmente.

    —No te sientas mal. Sé que algún día tendrás la oportunidad de ir a la ciudad de mi familia ¬—le consoló su madre— esta vez no es esa oportunidad, lo siento. La situación tampoco se presta para que vaya un visitante, entiéndelo.

    —Lo comprendo, madre, pero prométeme que te cuidaras en tu viaje.

    —No te preocupes por eso. Tu padre ya me ha preparado unos escoltas para que me acompañen hasta las afueras del reino elfico, no corro peligro alguno —le contestó, pero parecía más preocupada por tener seguridad que alivio— Pero más importante. Hazme una promesa tú. No dejes que tu padre abuse de los Gaps, cuídalos mientras yo no esté… y cuídate tú también, por favor, no provoques más de la cuenta a Ratko. Tampoco te arriesgues a salir muy tarde, ten cuidado con algún desconocido y recuerda bañarte…

    —¡Ya, ya! Entendí mamá, no creas que soy un niño, sé que debo cuidarme —se quejo Blazh con un tono bastante infantil— Por otro lado… haré todo lo posible por cuidar a los Gaps—

    —Entonces supongo que todo estará bien en mi ausencia, confió en ti. —Lyubov lo abrazó con una fuerza con la que jamás lo había hecho y él le respondió de igual manera, sin tratar de lastimarla. No hubo más palabras, la calidez del abrazo transmitía todo los sentimientos de madre e hijo—

    Lyubov fue la primera en salir de la habitación, para luego irse a su viaje. Blazh se quedo un rato más ahí, observando con preocupación la figurilla de cristal de una mujer elfo que parecía estar agrietándose.
    Last edited by Albert; 28/09/2015, 17:26.

    Spoiler: 


  • #2
    Elfos. ¡Elfos!!!!! Desde que publicaste el fic que he querido leerlo y ahora encontré un momento para hacerlo. Creo que no tengo muchas quejas, más allá de unos acentos que faltaron o estaban mal puestos, imagino que son detalles que se pasan a la hora de escribir. La narración me agradó bastante, creo que es tu fuerte, se me hizo muy fácil de leer, no es para nada tedioso y se entiende con rapidez todo lo que ocurre. Las descripciones están perfectas. Tu estilo de narración (me refiero al toque personal) me encantó.

    Sin embargo, le falta al capítulo algo que impacte, obviamente como es el primer capítulo todo en él es novedoso, pero como que hace falta algo que enganche al lector, que haga que éste quiera seguir leyendo. Si bien pusiste lo de los secuestros, hubiera sido interesante que los Gaps rebeldes raptaran a la mamá para plantear la primera problemática grave que involucrase al protagonista. Yo no hice algo así con el primer capítulo de mi fic y me dijeron que era poco novedoso. Pero no creo que pase eso con el tuyo, seguro que vas a poner algo impactante más adelante. Lo que más me gustó de tu fic es la temática, se ve que viene con una trama bien profunda de trasfondo y todas esas cosas que le gustan a uno. Además, los elfos son mi criaturas mágicas favoritas.

    Espero leer pronto un nuevo capítulo, pues la idea que presentas es muy buena. Ciao.

    Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
    Soy Elven king
    (Por si alguien no me reconoce)


    Comment


    • #3
      Comentarios
      @Thranduil : ¡Gracias por pasarte! Jeje, a mí también los elfos me gustan mucho; aunque en un principio tenía la intención de hacerlo de otra raza, pero bueno. Estoy consciente de que hace falta algo de impacto uwu; de hecho planeó que el gancho sea el prólogo, que no postee aquí no sé porque, pero por los momentos sé que es algo que debo corregir. Me alegra que ya tenga alguien a pendiente de esta historia, es motivador saber que ya por lo menos una persona tiene algo de interés en este proyecto nwn


      Capítulo II: Pangdem

      Spoiler: 
      Al día siguiente de que su madre partiera, Blazh fue al bosque como todas las mañanas a entrenar. Esta vez, su estadía en el bosque duró mucho menos de lo habitual, apenas teniendo tiempo de escalar el árbol lifa unas tres veces y haciendo unas doscientas flexiones antes de tener que regresar a la casa a supervisar como iba todo. Por el bien de su forma física, el semi elfo esperaba que su madre regresara pronto o creía que terminaría quedando como un enclenque.

      En la mansión todo transcurría sin mayor inconveniente. Los Gaps hacían sus trabajos habituales: limpiar, cocinar, cosechar y cuidar los establos; mientras que otros tantos no dejaban de ofrecerle sus extraños servicios a Blazh.

      —¡Amo Blazh! ¿Quiere usted que le talle la espalda?

      Le llegó a preguntar un horrendo troll que medía el doble suyo, con una piel verdosa llena de grandes verrugas, de la cuales muchas estaban infectadas, y con los ojos totalmente cubiertos por un sucio y oscuro pelo. Sólo la imagen mental de que aquella criatura le tallara la espalda le hacía revolver el estómago a Blazh y sabía que tendría pesadillas por mucho, mucho tiempo respecto a eso. Afortunadamente ese fue el último favor raro que le ofrecieron, y para que no volviera a suceder algo similar en el futuro, le pidió al troll que no se acercara a él a más de diez metros de distancia, solo por seguridad de su salud mental.

      Justo cuando la mañana terminaba para darle paso al calor de la tarde, Blazh desde su habitación escuchó varios gritos de dolor que suplicaban piedad a las fueras de su mansión. El joven sabía que eso solo podía significar una cosa: Ratko, su padre, andaba haciendo de las suyas. Usando sus poderes para correr, en un santiamén ya se encontraba en el lugar del que provenían los gritos. Ante él, se hallaba una escena horrida, pero bastante habitual en su vida. Un hombre de casi su misma altura, con una corpulencia aún más marcada que la suya y una calvicie que casi reflejaba la luz del sol, atizaba un fiero látigo, tan negro como sus propios ojos y el traje que llevaba puesto, contra un pobre enano que llevaba la espalda desnuda.

      —¡Esto es para que aprendas a no robar la comida de la cocina! ¿Hasta cuándo tendré que decirte que tú hora de comer es únicamente en la mañana, maldito Gaps? —Le gritaba con furia el hombre, que no era otro más que el terrible Ratko—

      —¡Basta ya señor, se lo suplico no lo volveré a hacer! —Chillaba el pobre enano mientras una cascada de lágrimas brotaba de sus ojos—
      Aquellas suplicas parecían que solo alimentaban la sed de violencia de Ratko, pues el hombre solo aumentaba la fuerza con la que azotaba el látigo y la sangre salía por chorros en cualquier sitio donde impactar y salpicaba al enano por todos lados, dándole un aspecto bastante deplorable. Alrededor solo había unas pocas enanas que lloraban ante la horrible visión que tenían, temiendo que, si se movían podían sufrir el mismo destino

      Luego de un minuto de estar viendo aquello, Blazh no pudo aguantar más la indignación por la conducta de su padre y decidido a cumplir la promesa que le había hecho a su madre.se propuso a interponerse entre Ratko y el enano; sin embargo, antes de poder moverse, un grito a lo lejos congeló cada uno de sus músculos.

      —¡Detente ahora miso Ratko! —Gritó una fina voz que Blazh conocía muy bien, no era otra más que Aalis. La chica estaba detrás de él luciendo su típico vestido de mucama—

      —¿Aalis? —Preguntó Ratko estupefacto deteniendo su látigo justo antes de impactar en la cabeza del Gaps— Niña estúpida, te crees muy valiente para hablarme de esa manera ¿no? — Se hacía sonar retador y mostraba una sonrisa de oreja a oreja mientras caminaba hasta ella a paso lento.

      Blazh trató de moverse antes de que la situación empeorara, pero no podía controlar ni un solo musculo por alguna razón, ni haciendo uso de su magia logró avanzar centímetro alguno. Ratko pasó por su lado y lo miró como a un insecto: débil e insignificante ante su presencia. Sin detener su marcha el malévolo hombre llegó a estar frente a Aalis, que lo miraba desafiante y sin la menor pizca de temor, aunque por dentro se estuviera derrumbando del miedo

      —A ver niña ¿dónde quedo todo el valor de hace un rato, acaso te comieron la lengua los ratones? —Le interrogó con tono burlón, mientras con su mano derecha sostenía su barbilla y con la izquierda acariciaba uno de sus brazos—Me encantan la mujeres como tu, hermosas, rebelde, difícil para domesticar. Son todo un reto exótico, y me gustan los retos —le susurró al oído, haciendo que cada fibra de su ser se revolviera del asco— Definitivamente si fueras una maga, dejaría a la estúpida de mi esposa y te haría mi mujer… pero lastimosamente eres una sucia Gasp —agregó mientras agarraba el látigo, que había amarrado a su cintura, y lo estiraba¬— ¡Por lo tanto no tienes derecho hablarme de esa manera!—

      Ratko se preparó para azotar con su látigo a Aalis que ni por un segundo desvió la mirada desafiante de sus ojos, más, antes de que pudiera golpearla, Blazh finalmente recupero el control de su cuerpo y en lo que dura un pestañeo ya se encontraba sujetando desde atrás el brazo con el que su padre pretendía golpearla.

      —Ya es suficiente ¿no crees padre? —Le dijo con autoridad Blazh, sujetando con desamurada fuerza su brazo—

      —¡Maldita sea Blazh suéltame el brazo, esto no es asunto tuyo! —Ratko retorcía el brazo para liberarse del agarre de su hijo, pero era inútil, pues lo único que lograba era que aumentara la fuerza con la que lo sostenía— Te lo advierto Blazh, suéltame de una vez por todas antes de que me moleste de verdad.

      —Sólo lo haré si dejas de atacar los Gaps el resto del día —Blazh aumento aún más la fuerza de su apretadura, a consciencia de que más tarde pagaría un alto precio por lo que estaba haciendo

      —No te atrevas a decirme que hacer, mocoso insolente ¡yo soy tu padre! — Blazh sintió como el brazo de su padre se calentaba a sobremanera y se vio obligado a soltarlo antes de quemarse— Los dos se atrevieron a retarme, ahora tendrán que pagar las consecuencias de sus actos —en seguida el látigo de Ratko se encendió en un reluciente y fiero fuego—

      — ¡Amo Ratko! —gritó un hombre que acababa de salir de la mansión, desconocedor de la situación. Ante la escena se quedó como hielo en su sitio, pero al menos logró desconcentrarlo antes de que le asestara un golpe a Blazh con su flameante látigo.

      — ¿Ahora se puede saber qué pasa? ¿Osas también a rebelarte contra mí tú también? –preguntó con un tono peligroso—

      — ¡N-aa-da de e-so mí se-ñor! So-lo… solo vengo a informarle que el señor Dalibor lo está esperando en su despacho. —Le contestó temeroso el Gaps, que sudaba a montones—

      — ¿Dalibor? ¿Qué viene a hacer ese vejete a mi casa?

      —No lo sé señor… sólo me dijo que era urgente, señor.

      Ratko suspiró molesto, apagó la llama de su látigo y se dio la vuelta para emprender marcha a la mansión, no sin antes advertirles a los dos jóvenes que más tarde iría por ellos. A Blazh lo no le quedó de otra que maldecir su suerte por debajo y rogarle a los dioses que cualquiera que sea el propósito de Dalibor para ir a visitarlo, le hiciera olvidar el castigo a su padre.

      Cuando Blazh fue a ver como estaba Aalis, está ya había corrido hacia donde yacía el enano, al que Ratko estuvo castigando, para prestarle su ayuda junto a las otras Gaps que estaban amontonadas a su alrededor. El semi elfo le siguió el paso y fue hasta ellos también.

      —¿Cómo te encuentras Bastean? —Preguntó Aalis notablemente preocupada por la salud del enano—

      —Jejeje… estoy bien Aalis, sólo son algunos golpes —contesto el enano en un leve susurro mientras hacía una mueca de dolor— no es nada que no sane; mañana ya estaré como nuevo. Gracias por salvarme.

      — Todo lo contrario Bastean, tengo que disculparme. Si no te hubiera dado esa manzana que robe de la cocina… —pequeñas lágrimas brotaban de los ojos de la chica. En esos momentos lucía tan débil que Blazh no lograba verle ningún parecido con la Aalis valiente de hace unos instante—

      —No te preocupes por eso Aalis, sólo ayudabas a este pobre viejo hambriento. Lamento haberte causado tantos problemas. Ahora si me disculpas, creo que será buena idea que vaya a descansar.

      Ayudado por las enanas, Bastean se levantó y se fue caminando a paso lento a la mansión. Blazh tuvo la intención de ayudarles, pero creyó que no sería buena idea, después de todo había sido su padre él que le había hecho todo aquello y estaba seguro que lo menos que los enanos querían ver en esos momentos era a alguno de sus amos

      —Joven amo —le llamó Aalis— Para la próxima vez no interfiera por favor. Puedo defenderme yo sola —Blazh se quedó atónito ante lo que le había dicho Aalis y sólo se pudo quedar ahí mirando mientras se iba—.

      …………

      —Si de eso estoy seguro, me di cuenta en el momento que te quedaste petrificada ante mi padre —susurraba molesto Blazh mientras caminaba por las amplias calles de piedra de una ciudad— Tranquila, no es nada, sólo hacía lo correcto…. Si, sí, estoy bien gracias por preguntar —seguía quejándose el muchacho, rememorando lo que había pasado hace apenas unas horas, ganándose la atención de la gente que pasaba a su alrededor quienes se le quedaban mirando cómo si fuera un loco—

      Luego del incidente con su padre en las afueras de la mansión, Blazh había decidido viajar hacia Pangdem, la capital de Gondwana que quedaba a unos diez kilómetros de la mansión, lo que corriendo para Blazh se resumían en veinte y cinco minutos de viaje, contando los pocos descansos que se tomaba.

      La ciudad le resultaba gigantesca a Blazh, que estaba acostumbrado a la comodidad de su casa y poco salía. Pangdem estaba dividida en cuatro sectores, en el primer lugar estaba el mercado que abarcaba una cuarta parte de la ciudad, luego estaban los barrios bajos, donde vivían los pobres y la mayor parte de los mercaderes, que rodeaban el mercado. Más arriba de los barrios bajos estaban la base de las fuerzas militares donde se reunían todos los agentes del ejército, y donde estaba el coliseo, que servía como división para que los ciudadanos pobres no entraran a las urbanizaciones de los nobles y el castillo del reino que se situaban en el epicentro de la ciudad.

      Blazh miraba con atención todo lo que le rodeaba, desde los modestos puestos ambulantes llenos de baratijas, como alimentos, ropas e inclusos armas (aunque la mayoría de esas cosas eran todas de mala calidad). Sin embargo lo que más le llamaba la atención al muchacho era la infinidad de gente que se aglomeraba en el mercado.

      Las primeras razas de las que se percató Blazh fueron las sirenas y los tritones, que iban en un trio de tres mujeres y otro de hombress, muy poco comunes de ver en tierra y él apenas recordaba haberlos visto un par de veces en toda su vista. Eran criaturas de aspecto grotesco, al menos en tierra, luciendo una piel reseca como las de un viejo y llena de escamas putrefactas, con los cabellos bastante sucios y enmarañados pegados a la frente; pero de lejos lo más horroroso de ellos resultaban ser sus piernas, las tenían flacuchas y deformes (algunos tenían las rodillas torcidas y pedazos podridos) que se tambaleaban bajo el peso de su propio peso. Claro que todo esto era distinto en su medio ambiente: el océano, si algo se sabía muy bien por todos los magos en Gondwana es que aquellos eran los seres más hermosos en el agua… lamentablemente, no era igual fuera de ella, como ya era obvio.

      Otras de las criaturas que llamó la atención del joven fue una pareja de hadas que revoloteaban felizmente revisando cada estantería que se les cruzaba en su camino. A diferencia de las sirenas y los tristones, esta raza si era bastante hermosas, o al menos para Blazh así era, aunque apenas llegaban a medir lo mismo que la mano de esté. Algo sí era seguro, aunque todas las hadas parecían ser hermosas y tiernas, su corazón era todo lo contrario: ellas sólo pensaban en sí mismas y eran conocidas por ser la raza más cruel en todo el reino de Gondwana.

      Tras caminar la mayor parte de las calles del mercado, y no ver nada más interesante aparte de las hadas, sirenas y tritones, Blazh había decidido que ya era hora de regresar a la comodidad de su mansión, para ver como marchaba todo, deseando que cual sé que haya sido la razón de la visita de Dalibor a sus aposentos, fuera lo suficiente para distraer a Ratko de su amenaza de vengarse por lo sucedido anteriormente o de lo contrario su cuerpo estaría adornado por unas lindas cicatrices un buen tiempo.

      No obstante, a Blazh no se le hizo tan fácil salir de Pangdem. Tanta caminata por el mercado lo había hecho perder el sentido de la orientación y no recordaba por donde había venido y el montón de gente que lo rodeaba yendo de un lado a otro solo causaba que se desorientara aún más. Finalmente decidió, un poco desesperado, creer en un presentimiento, que le indicaba el camino a seguir.

      Un cruce a la izquierda por allá, otro cruce a la derecha y nuevamente otro a la izquierda y así duró por un rato más: dando vueltas en cada calle que se le atravesaba, siguiendo el camino que le marcaba su mente. La travesía que emprendió, sin embargo, no había hecho que hacerlo perder más, pronto había llegado a un callejón sin salida ubicado en una calle donde no se veía ni una sola alma rondando.

      —Brillante Blazh, muy bien hecho, sólo has hecho que te perdieras aún más —se reprendió a si mismo mientras caminaba en círculos por el callejón, pensando en que debía hacer; pero eso no duró mucho, una voz lo había hecho salirse de sus pensamientos—

      —Ah… finalmente llegas. Te estabas tardando mucho, comenzaba a creer que ya no llegarías —dijo una voz de forma tenue y perezosa, como si su dueño acabara de despertarse de un profundo sueño—

      Blazh dio un pequeño respingo al oírlo y sin dudarlo, rápidamente trato de huir del lugar, pero no pudo, ningún musculo de su cuerpo se movía… era la misma situación de cuando trató de defender a Aalis más temprano.

      —Paciencia Blazh, no te precipites. A veces es mejor quedarse tranquilo y prestar atención a las cosas antes de precipitarse —el semi elfo tragó seco ante lo que había escuchado.

      —¿Quién eres, cómo sabes mi nombre? —fueron las únicas palabras que pudo expulsar por su temblorosa boca. Una risa aguda fue la única respuesta que tuvo por un momento y eso solo logró preocuparlo mucho más. En su interior solo podía rogarle a las divinidades que se tratará de una broma de mal gusto.

      —¿Quién soy? Puedo decirte que soy un desconocido, pero sería engañarte. Tampoco puedo decir que me conoces porqué también sería una mentira —la voz tomó una ligera pausa para pensar en lo siguiente que iba a decir— Por lo tanto, me conoces, pero a la vez no. Te has percatado de mi presencia en muchas ocasiones, pero nunca me has visto porque eres incapaz de abrir tus ojos.

      A Blazh comenzó a dolerle la cabeza por las confusas palabras que le decían, no lograba comprender nada de lo que le decían. Simplemente lo que le decía era completamente contradictorio.

      —No obstante no debes preocuparte por quien soy o como conozco tu nombre, esos son detalles sin importancia ahora. Lo que vengo a decirte, en cambio…

      —A mí sí que me importa maniaco, no me agrada nada lo que estás diciendo. Suenas como un acosador —le interrumpió Blazh, armándose valor y convenciéndose de que no era ningún broma—

      —Cómo decía, vengo a decirte… no, mejor dicho a advertirte —prosiguió la voz sin hacer menor atención a las palabras ofensivas de Blazh— La senda del destino que pactaron los dioses para ti está por comenzar Blazh; dentro de muy poco te enfrentaras a grandes adversidades como nunca antes las imaginaste —tomó un minuto de silencio— Te verás involucrado en un asunto que promete cambiar muchas cosas en la tierra de los magos y que pondrán tu vida en peligro… debes cuidarte y ten en cuenta esto que te diré ahora: Aprende a ver más allá de lo que tus ojos te muestran y a escuchar las almas de los que te rodean y así podrás descubrir todo lo que se esconde tras la oscuridad de los ignorantes —cada palabra era difícil de dirigir para Blazh y apenas podía entender lo que escuchaba— Sé que todo es muy confuso ahora y no entiendes mucho, más es lo único que te puedo contar por los momentos. Pero nos volveremos a encontrar cuando sea el tiempo justo.

      La voz se calló y la fuerza que suprimía los movimientos de Blazh se desvaneció, sin embargo no se movió del lugar. Sólo estaba ahí, mirando hacia la nada tratando de razonar todo lo acababa de pasar

      Spoiler: 

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      • #4
        Holo. Volví a comentar. La calidad de la narración sigue siendo buena. Respecto a cosas más técnicas, noté algunos errores de tipeo y en varias ocasiones el acento o tilde estaba puesto en un lugar que no corresponde. No tengo nada más de qué quejarme.

        Ahora sobre la historia. Bueno, todo sigue su curso con normalidad, pero tengo una pregunta ¿se pueden recorrer 10 km corriendo en 25 minutos? ¿Por muy buen estado físico que tenga Blazh, es posible hacerlo? Me declaro un ignorante al respecto. La trama no tiene muchas cosas para resaltar hasta que llega el final. Esa voz que le habla a Blazh y le hace un spolier de su futuro, además de hacer un spoiler al lector. Creo que no soy muy fanático de decir en los primeros capítulos que el protagonista se va a ver envuelto en sucesos importantes, prefiero que el lector se percate de a poco o hacerlo implícito dentro de los acontecimientos, pero decirlo de manera tan directa encuentro que no va de acorde a la calidad de la narración. Siento que a esa voz le faltó ser más confusa con las palabras y que más adelante el lector relacionase los diferentes sucesos con lo que dijo esa voz. También me pareció muy directa, podría haberle dado a Blazh ese típico consejo que descoloca a los protagonistas que no saben por qué se los dicen hasta después cuando se dan cuenta para qué se lo dicen.

        Además, con todas las problemáticas sociales y personales que has presentado hasta el momento, creo que se hace evidente que Blazh va a hacer algo para cambiar eso, entonces lo que dijo la voz es como adelantar algo que ya se supone que va a suceder. Lo sorprendente hubiera sido que a lo largo de la historia, el protagonista no hiciera nada y todo se solucionara por terceros, pero eso sería muy aburrido. Pero supongo que la forma en que se den las cosas van a ser interesantes y también todos esos mini problemas que enriquecen una historia. Espero pronto leer otro capítulo. Ciao.

        Lean mi fic: La Historia de Jack Evans
        Soy Elven king
        (Por si alguien no me reconoce)


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