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La bendición de Articuno

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  • La bendición de Articuno

    Primera parte


    Durante el primer año en la Academia pokemon, Alysse y yo nos conocimos y nos convertimos en amigas inseparables muy deprisa. Ahora, muchas aventuras, clases y capturas después, junto a sus dos hermanos mayores, volvemos por tercer año consecutivo a la pequeña isla en la que la única vida somos los habitantes de la Academia y los pokemon salvajes de los alrededores.

    - ¡Elizabeeth! - Gritaba Alysa en la entrada, junto a sus dos hermanos mayores, los gemelos llamados Aron y Anthony.

    Los cuatro alumnos más problemáticos de la división Gastly estábamos juntos de nuevo.

    *****

    El claro.


    Era el primer día y, como ya era costumbre, una vez nos instalamos en nuestro dormitorio privado, Alysa y yo salimos al Bosque a pasear y mostrar como nuestros pokemon habían mejorado durante el verano. Ese día en noté que algo había cambiado con ella, pero no le di importancia.

    - Y encontré este libro que habla sobre tres pájaros legendarios - Me iba contando, nos encontrábamos tiradas sobre la hierba, tomando el sol, en el Claro del Bosque mientras mi Banette y su Manectric jugaban.

    Mientras la escuchaba notaba en su voz un timbre de emoción y devoción que solo había escuchado cuando hablaba de sus adorados pokemon eléctrico, algo que a mi misma me pasaba con mis pokemon fantasma, pero que ignoré pues no me pareció tan importante como en realidad era.

    Las primeras semanas fueron tranquilas, fuimos a clase, salimos de paseo a diferentes lugares de la Isla y, en resumen, hicimos nuestra vida normal. Yo me había ido acercando mucho a su hermano Anthony y ella se reía de mi por ello, como era habitual en ella.

    La montaña


    Era un jueves por la mañana, estos eran los días en los que el profesor de la División Gastly, organizaba excursiones a diferentes lugares. Aunque los alumnos teníamos permitido salir de la Academia e internarnos en los diferentes Biomas de la Isla, las excursiones era algo especial. Pues nos juntábamos un grupo bastante grande y acampábamos por la noche todos juntos.

    Ese día era muy especial. Nuestro profesor había estado enfermo todo el primer mes , por lo que esa iba a ser la primera excursión Gastly del año. Amanecimos con un cielo claro y azul y nos preparamos para la fría y blanca nieve del Monte helado. Cogimos todo lo imprescindible, nuestros pokemon, pokeballs, pociones y ropa de abrigo. Además de la tienda de campaña y un par de sacos de dormir. En el comedor conseguimos algunas provisiones para el camino.

    Una vez listas nos subimos al autobús, y como era ya costumbre nos sentamos en la parte trasera del mismo. El primer año habíamos provocado una pelea con unos alumnos mayores para hacernos con esos asientos, desde esa victoria nadie se había atrevido a intentar quitárnoslos y ese día no era diferente.

    Trás un viaje un tanto movido, pues nuestro conductor parecía un maníaco al volante, razón por la cual nuestro profesor siempre se mareaba, lo que era motivo de amistosas burlas por parte de los estudiantes, llegamos a nuestro destino.

    Recuerdo perfectamente esa mañana, como si no hubiese pasado ya tres meses desde que ocurrió. El profesor nos indicó donde íbamos a acampar y, con su pokemon, derritió la nieve y secó una amplia zona para que empezásemos a acomodarnos.

    Alyse y yo montamos nuestra tienda de campaña de manera experta en pocos minutos, en un extremo del campamento. Pues aunque era divertido, preferíamos mantenernos lejos de la mirada del profesor. Pronto todo estuvo listo y nos internamos en la nieve en dirección a las cuevas con el objetivo de explorar y, tal vez, poder volver con alguna planeada.

    - ¡Me pido esta cueva! - Grité a mi compañera que ya se había alejado de mi en dirección a otra, algo más grande y llamativa.

    - ¡Si, si! - Gritó esta de vuelta, sacudiendo su mano para que me fuese tranquila como solía hacer cuando estaba concentrada en algo.

    Recuerdo que pensé que era extraño, la falta de emoción por explorar un sitio nuevo y la concentración como si buscase algo en Alyse en ese momento. Sin embargo me adentré en la cueva, con Banette a mi lado.

    La cueva


    Al principio la cueva me pareció de lo más normal y aburrida, no pude ver ningún pokemon por los alrededores y me desanime un poco, sin embargo, continué internándome en ella. Normalmente para esos momentos ya habría dado media vuelta, pues era una cueva de lo más aburrida, sin embargo algo me hizo quedarme y continuar explorando.

    Cuanto más me internaba en la oscura cueva, más echaba de menos a Alyse y sus pokemon eléctricos. Pero por esa misma razón había enseñado a mi fiel compañero a crear pequeños Fuegos fautos.

    - Ilumina el lugar por favor Banette. - Le pedí en un susurro, poco antes de que mi pie se deslizase por una fina capa de hielo que acababa de pisar.

    Perdiendo el equilibrio, caí mientras mi compañera iluminaba el lugar y desde el suelo, vi maravillada lo que se encontraba ante mi. Un pasillo lo suficientemente grande para que una persona montada en un Arcanine caminase con soltura me incitaba a ponerme en pie y continuar el camino que había escogido. Pero eso no era todo, los pequeños fuegos fautos se reflejaban incansablemente en las paredes, cubiertas de un hielo tan transparente que parecía diamante, pero tan liso y perfecto que, de alguna manera, te reflejabas en el como si de un espejo se tratase.

    Con cuidado de no volver a resbalarme , me adentré en ese pasillo helado. Banette y yo nos tuvimos que enfrentar a varios pokemon por el camino, pero cuanto más nos adentrábamos menos pokemon más vacía estaba y, cuando llegamos al final, ya hacía varios minutos que no nos habíamos cruzado con ningún pokemon.

    El pasillo desembocaba en una enorme sala, a través de una abertura pudimos ver que estábamos a una altura considerable y que habíamos tardado tanto que las estrellas ya brillaban con fuerza en en un cielo sin luna. Pero no teníamos tiempo para fijarnos en eso pues, en el centro de la sala un pájaro azul, nos observaba con una infinita sabiduría reflejada en sus ojos.

    Te he estado observando joven humana. Dijo, haciendo resonar su voz en mi cabeza. Desde que llegaste a esta Isla varios años atrás he observado el vinculo entre tu y tu pokemon hacerse más fuerte, he visto tu corazón puro ayudar a otras personas y pokemon y nunca dañar a otro ser con malicia o ansia de poder.

    Por eso he decidido hoy atraerte hasta mi morada, para ofrecerte un regalo, si lo quieres.

    Apartándose del lugar en el que se encontraba, nos dejó ver un pequeño altar y, sobre este, dos pequeñas esferas, de diferentes colores brillantes. Con un pequeño y helado suspiro, una fina capa de hielo los cubrió de un frió y duro azul, transformándolos en dos hermosos colgantes.

    Cuando se lo conté más adelante a Alyse, Aron y Anthony supe que, para los dos primeros, había sido una pequeña aventura de un par de horas, solo Anthony comprendió que era algo que había estado sucediendo durante años sin yo saberlo. Y los primeros me pidieron que les mostrase lo que ahora llamaban la bendición de Articuno, la transformación de mi Banette en una forma más poderosa con la que podría ayudarme a mi misma o a otros en caso de necesitarlo.

    El rescate

    A pesar del hielo sobre el que me encontraba, Banette y yo corríamos y nos deslizábamos lo más rápido posible, evitando a otros pokemon que ya no se interponían en nuestro camino, pues llevábamos los colgantes que Articuno nos había regalado algunos meses antes. Pero aun así, para cuando llegamos a la sala final ya era tarde.

    Alyse yacía contra la pared circular de la sala, cerca de la abertura por la que acababa de llegar yo, Aron estaba enfrente de ella, dispuesto a recibir cualquier ataque que se dirigiese en esa dirección y Anthony, enfrente de ambos, se enfrentaba a un furioso Articuno con su Abomasnow, ya cansado.

    Todavía no se como Banette y yo fuimos capaces de reducir a un pokemon salido de las leyendas, tal vez porque ya se encontraba algo cansado, o tal vez se dejó derrotar pues fue el el que nos dió su bendición y sabía de nuestras buenas razones. Pero el caso es que conseguimos escapar, con Alyse en los brazos de Aron, que no la había dejado en ningún momento.

    *****

    Ahora nos encontramos en el final de esta aventura, Alyse se encuentra en la enfermería y Aron no se separa de esta, creo que se siente culpable por lo que le ocurrió a esta, pues el ataque iba dirigido a él y fue él el que les convenció de intentar conseguir el mismo poder que yo poseo en estos momentos. Los médicos piensan que no va a recuperarse y dentro de poco los tres serán enviados a casa.

    La escuela ha prohibido oficialmente las salidas a los exteriores de la academia sin la supervisión de un profesor a causa de esto.

    Segunda parte


    La invitación


    Hace unos días que ya no escribo, desde que Alysa fue llevada a la Enfermería, pensaba que cuando se fuesen, no volvería a ver a mi querida Alyse, Aron y mi amado Anthony, pensaba que me culpaban de lo ocurrido. Pero hoy Anthony me ha invitado al Baile de san Valentín.

    - Quiero poder compartir esto contigo antes de que nos vayamos, no se si volveremos el año que viene, incluso si Alyse se recupera.

    Esas fueron sus palabras y, a pesar de la tristeza, me da algunas esperanzas.

    El baile


    Un joven con un trae negro, cuya chaqueta terminaba en una extraña forma, representando la parte de atrás de la cabeza de un banette, pelo peinado en tres pinchos, para parecerse aun más al pokemon que representaba, y una mascara veneciana simple cubriendo parte de su cara, esperaba a su acompañante junto a las puertas dobles del salón de baile de la Academia pokemon.

    El joven se había estado peleando con su hermano por querer acudir al evento a pesar de tener a su hermana inconsciente en la enfermería, además de que este le había pedido cosas inhumanas e inmorales para, supuestamente salvar a Alyse de su estado.

    Cuando Aron supo que era posible que Alyse no volviese a despertar empezó a refugiarse en el libro que tanto la había obsesionado el verano anterior. Este trataba sobre el culto a las tres Aves legendarias, Articuno, Zapdos y Moltes. Y según Aron para salvar a Alyse de la maldición que Articuno había echado sobre ella debían ofrecer un sacrificio a Moltres, el pájaro de fuego.

    Cuando Elizabeth apareció con su hermoso vestido negro y azul, representando a Umbreon, todos esos recuerdos infelices se le desvanecieron de la mente, aunque no pudo evitar sentir una punzada de dolor al ver el colgante causante de toda su situación en su cuello.

    Juntos entraron en la ya algo llena sala principal. Esta estaba exquisitamente decorada para la ocasión y algunos camareros iban paseando entre las parejas ofreciendo diferentes aperitivos y bebidas. En el centro del lugar, una zona delimitada por el diseño del suelo, estaba vacía, esperando que la orquesta comenzase a tocar para que los participantes comenzasen a bailar.

    Esto no tardó mucho en ocurrir, los músicos comenzaron tocando una suave canción, un vals que Elizabeth y Anthony se pusieron a bailar junto a las demás parejas, pero sintiendo que solo estaban ellos dos.

    La noche estaba siendo maravillosa para la pareja cuando algo llamó la atención de él y, levantándose del sillón en el que se encontraba, desapareció traspasando una de las muchas puertas escondidas por unas hermosas cortinas.

    Las catacumbas


    Elizabeth no dudo en seguir a su acompañante a pesar de la advertencia de este de no hacerlo. Bajando unas escaleras llegó a unos pasillos que nunca antes había visto, y que no tuvo mucho tiempo de ver pues un golpe en la cabeza provocó que cayese al suelo sin piedad alguna, inconsciente.

    Una sombra negra recogió el cuerpo de la joven sin ninguna satisfacción y se adentró en los sombríos pasillos. La joven había sido bendecida por el poder de Articuno, era un corazón puro, era el sacrificio perfecto. Era lo único que podía pensar Aron mientras llevaba el cuerpo inconsciente a la sala del Altar, que había encontrado pocos días antes. El libro era claro, él lo entendía aunque su hermano no pudiese aceptarlo, el fuego de Moltres sería el que descongelase el cuerpo y la mente de Alyse.

    La locura se había apoderado de la mente de Aron, consumido por la culpa de lo ocurrido, sin saber que había provocado la muerte de su hermano al empujarlo hacia una puerta que daba a la vieja y olvidada Armería.

    Casi como en un sueño Aron terminó de recorrer el pasillo, sin notar la ligereza de Elizabeth, que se agarraba en su inconsciencia al Peluche en forma de Banette que Anthony le había regalado minutos antes, en la seguridad del salón del Baile. Llegando a su destino ató las muñecas de la joven a las cadenas que caían en la base del Altar.

    Unas rojas llamas iluminaron el lugar, una enorme hoguera de la que salían unos gritos de sufrimiento que ninguno de los presentes podría olvidar nunca, el pequeño grupo adorador a Moltres, reunido por Aron que observaba el espectáculo horrorizado por todo lo que había hecho, despierto del hechizo llamado locura.

    *****

    La semana siguiente toda la escuela estaba conmocionada. Elizabeth, Aron y Anthony habían desaparecido sin dejar rastro. Alyse, la hija pequeña de la familia Armonía seguía en cama, con una temperatura corporal tan baja que las enfermeras y el médico, que hicieron ir a la Isla, no comprendían como podía seguir viva.

    Los alumnos, que no conocían los detalles de todo lo ocurrido, inventaban teorías sobre porque las salidas sin supervisión ahora estaban terminantemente prohibidas, pero ninguna era tan loca como para superar la realidad.

    Fue unos días antes de la llegada programada de los padres de Alyse, sucedió lo que para las enfermeras pasaría a ser el milagro de la década.

    El despertar


    Se trataba de una noche clara, en la que la luna y las estrellas brillaban en el cielo, sin nubes que las tapasen, igual que el día que para Alyse comenzó todo. La enfermera había dejado la ventana ligeramente abierta y sus fieles pokemon no se habían separado de ella en esos tres meses que había pasado en cama. Sus dos hermanos y su mejor amiga habían desaparecido una semana antes en una tragedia que ella nunca llegaría a descubrir.

    Por la pequeña abertura de la ventana, se coló un pequeño arácnido amarillo. Este cargaba dos pequeños colgantes, del mismo color eléctrico que su pelaje.

    Acomodándose sobre la joven inconsciente, sin ninguna resistencia por parte de sus pokemon, dejó caer los colgantes sobre su pecho que comenzó a brillar, calentando el cuerpo de Alyse durante el resto de la noche.

    Al día siguiente la Enfermera o solo encontró al pequeño Joltik tumbado sobre ella y los dos colgantes que no habían estado ahí el día anterior, también notó el cambio en el estado de su paciente que, milagrosamente, despertó ese mismo mediodía.
    Academia pokemon:



    Odisea:





  • #2
    El dia de hoy me rompiste todo mi Corazón Lisa-Swan jajajajaajaja con que Anthony es tu verdadero amor ya decia yo porque no te comías mis chuletas, aunque ahora le encuentro sentido a la aventura que le diste a Skov Chwan en las catacumbas, me gusto mucho tu historia y además eso de la muerte de los tres es bastante interesante la verdad no me lo epsere y eso que ya la habia liedo un poco en las misiones





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    • #3
      Yo después de leer: 


      OH MY GAH!?
      Litetalmente mata4ste a todo el mundo, no esperaba para nada eso. Me gustó tu one-shot, y fue entretenido imaginar los gritos de dolor de lisa al morir achicharrada y a Anthony en la armeria (por cierto, lo atravezo una espada o algo así? Me quedé en la duda de como murio realmente).

      En cuanto a lo tecnico, a simple vista se vé bien, la lectura es amena y no pude apreciar errores ortográficos (igual nunca los noto).

      Sigue así saludos!

      I am nobody, but nobody is perfect, therefore I am perfect.

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      • #4
        [MENTION=67326]EthanBarush[/MENTION] Sigo sin ser yo por mucho que lo repitas, ¡Es mi tia abuela! Pero gracias por comentar, eres un sol <3
        [MENTION=64579]PyriteWolf[/MENTION] Elizabeth, porque todos me cambiáis siempre el nombre de mis personajes por Lisa? XDD Me alegro de que te guste. La muerte de Anthony no la especifiqué porque no quería alargarlo más pero si, murió atravesado si bien por una espada o por una lanza no lo llegue a pensar XD Pero algo filoso (?
        Academia pokemon:



        Odisea:




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        • #5
          ....► Keytara
          .


          Comentando cosas del 2016 cuando ya casi es 2018 owo. Bueno, la leí y me enganchó(?). Nada mal, claro dejare esos pequeños errores de lado, ha pasado tanto tiempo que veo innecesario nombrarlos. En lo que respecta la historia en general es buena, la transformación de Aron hacía la locura no me lo esperaba, además la muerte de los tórtolos, oh my goodness.

          El hecho de que tenga esa conexión con tu rol lo hace mejor. Pues nada, felicito a la Lisa del 2016 por escribir esto y la del 2017 por colocar el link, me pregunto que sería de los otros personajes. Key out~

          Last edited by Keytara; 29/12/2017, 19:25.

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          • #6
            [MENTION=69685]Keytara[/MENTION]

            Pues los dos hermanos y Elizabeth murieron como creo recordar que dejaba claro, si quieres saber lo que pasó con Alysse te recomiendo que leas la trama de Skov en catacumbas ;)
            Academia pokemon:



            Odisea:




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            • #7
              ¡GUAU!

              ¡Sin duda un relato fascinante! Es por ello que me gustaría destacar varias cosas de ésta historia:
              La estructuración del relato es puramente genial. Es algo que ya salta ala vista nada más abrir el post, pero es cierto que a medida que avanzas entre tus palabras te vas enganchando más y más. Los títulos muy bien escogidos, bajo mi humilde opinión; yo soy fan de estos tipos de encabezados genéricos que te dejan con la intriga de lo que te puedes encontrar dentro del texto.

              Un toque oscuro que resulta impactante. Los sucesos que expones en el relato son cuanto menos duros y oscuros, algo que llama muchísimo la atención y resulta chocante a medida que el lector avanza en su lectura. Es un recurso buenísimo, que suele funcionar muy bien en este tipo de giros tan drásticos, el de encariñar al lector con los protagonistas del relato que van a tener un final trágico.

              Yo me declaro fan de tus relatos, en serio. ¡Sigue así!

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