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Tema: [F.C.] Pokémon EGN: Hoy es el fin del mañana

  1. #316
    Ciudad Relieve Avatar de xpoke
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    Se dice que la tercera es la vencida, este capítulo venció que no lo comentara (? (Perdón onix)

    Bueno primero con las últimas preparaciones de la guerra, la tensión está en el aire, el momento definitivo ¿Quién vivirá y quién morirá? No puedo saberlo solo tu la autora puede saberlo, no quiero saber el fatídico destino de los personajes sin embargo a la espero con ansias saber ya la respuesta, los últimos vestigios de nuestro MewtwoXEnur...Eve se hayan frente a nosotros. Un regalo que demuestra un sentimiento se abre. El clímax que tanto esperamos entre ambos... para la llegada del mimo que tanto amamos y odiamos.

    La pelea es magnífica, debo decirte que es la mejor pelea que has hecho hasta ahora, el cierre queda como anillo al dedo con el momento de que el telón de la verdad caiga ante nuestra querida eve. Momentos de tensión y quedándonos con las ganas de ver el último momento de la pelea del máximo potencial entre los colosales Pokémon, para ser interrumpida pero con buenos motivos sin dejarle la boca seca a uno, te luciste onix :D

    Llegando a esto comienza la guerra, sin Eve los nervios están en punta, nuestros lethinan demuestran lo que valen con un potencial de combate mayor que esperan los malsumis, esperanza surge dentro de mí pero aun con el miedo de... ¿Terminarán las cosas como se espera?, con temor ya sé la respuesta. No.

    El capítulo fluye como vaso de agua, sin que le falte nada pero se siente como una transición más que nada, falta algo, igual me falta imaginarme como es el lugar de la batalla en apariencia lo cual para una batalla final escasea.

    Como dije el capítulo anterior no es malo, es bueno, pero es una transición, una transición para lo que es el capítulo 62, comienza la verdadera guerra, los malsumis demuestran que son unos semi-inmortales muy capaces al arruinar el momento conmovedor entre Dyfir y Dinya, se me subió la sangre en la cabeza al temer que iba a llegar la primera caída, a otros usuarios del foro les dije que estaba frustrado mientras leía "la primera sangre "Mi kokoro no puede más" y frases así de ridículas dije XD. Pero nos diste un respiro al informar que estaba viva, un posible cliffhanger podía ser demasiado para mi sin saber si podía o no vivir.

    La sangre hierve ante la batalla, el momento llegó, pero falta nuestra carta del triunfo. "Eve". Espero con ansias lo que siga, solo falta un poco de descripción "gráfica" sé que es difícil pero sin ella se siente un poco apurado (aunque ya de por sí son largos los capítulos), no digo que sea malo, solo es el único fallo que veo en estos dos capítulos.

    PD: ¿Moonghost puede morir? ¿No está ya muerto?

    PPD: Ahora que caigo si no puede morir sería... como un Malsumi ¿no? y el especial de halloween con moonghost malévolo... hmmm
    Última edición por xpoke; 30/08/2016 a las 21:51


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    Lee mi Fanfic: Pokémon Shi Daos



  2. El siguiente usuario quiere agradecer a xpoke por este post:

    OnixTymime (17/09/2016)

  3. #317
    Pueblo Boceto Avatar de The Darkcry666
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    Otra vez... todo es muy oscuro y lúgubre, pero ... por segunda vez... me siento en casa.
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    …Ok una vez más, me has ganado en tiempo, he estado con mil y un cosas al mismo tiempo y por lo visto has acelerado (más de lo que tenía previsto) los tiempos de la publicación, así que voy; otra vez a realizar el análisis de los 2 capítulos por aparte… aquí voy.

    Capítulo 61: Muy bien, el fic ya ha entrado en su clímax, es la cúspide, todo los episodios anteriores nos han preparado para esto, aquí no hay retrospectivas, análisis de los personajes, es acción pura y vertiginosa como debe ser, de entrada debo felicitarte por manejar los tiempo de batalla sin perder el hilo de tiempo y acción, esa era una duda que tenía, quería ver cómo te ibas a desenvolver en la historia con una batalla de dimensión colosal… y quede gratamente sorprendido. De entrada pude sentir la tensión de Nathaniel antes de la batalla, y quien no si hasta a Tymime le sentí ese dejo de preocupación en algunos momentos. El poder de Mewtwo fue asombroso y era lo quería ver de él; ja ja ja, los comentarios de Moonghost sobre Drakar (huele a plástico nuevo) fueron de lo mejor. La introducción en batalla del Scizor fue bastante atinada, no sabía que peleara al mismo nivel de velocidad que Icestar, otro punto a favor… Aquí hago una pausa, voy a hablar sobre Eve y tal vez un poco sobre Enurta, porque debo decir que estos son los detalles que me fascinan, ¿cómo haces para soportar un engaño?, y más si te enteras de que ha sido de casi toda una vida (cientos de años en el caso de Eve), ¿cómo asimilar el dolor?, ella está experimentando un reseteo de sus emociones y a la vez otras muy amargas al mismo tiempo, sin duda es abrumado. Digo esto porque me basó en mi experiencia con una relación de más de 11 años (desde el colegio), en la cual solo me centre mi vida en esa persona, sin amigos, mi primera novia (y única hasta el momento), me comprendía y la quería más que a mi familia porque tenía muchos problemas con ellos, me fui con ella apenas cumplí 18, al final me apartó poco a poco, me desconoció ante los demás y la relación termino… me costó mucho superar eso, tomando en cuenta que la amaba más que a mi mismo… entonces el dolor de ella debe ser enorme, presiento que siente su vida como un cascarón hueco, sin voluntad, sin ganas de vivir, como un vegetal. Tanto es así, que ni siquiera Enurta se toma la molestia de fastidiarla o golpearla para que reaccione, ¿cómo fastidiar, herir o motivar a alguien cuyo interés en la vida o lo que pase le es completamente apático, muerto, sin emoción alguna? Para reforzar mi punto me quedo con la frase final del capítulo: ¨A él también lo habían traicionado y cuando eso viene de alguien en el que creías ciegamente, la muerte no parece suficiente para calmar el dolor que eso causa.¨

    Capítulo 62: Este sí fue un capítulo de vértigo. ¡El pueblo pide sangre!, y Onix cumple. Por fin Sakur... he perdón Dyfir hace algo, lograr acoplarse a la velocidad estrepitosa de Dragonite. ¿Por qué Aegir tan necio en cambiar de forma? , me encanto de hecho, la expresión máxima de la pereza. Jamás pensé que Dinya tuviera ese ataque tan inesperado y brutal (gracias Dyfir hasta en eso la cagas), y Berserk es puro corazón. La batalla aérea entre Adzu, Aegir y Skyfler y las intervenciones de Berserk y Dartiniant hizo que el capítulo se me fuera rápido debido al ritmo que llevaba, Skyfler no perdonó ni a la abuela cuando destruyó los helicópteros del Equipo Rocket. Aquí vi muy bien el manejo de los tiempos, mas cuando tomaste el tiempo de colocar la secuencia en la que Berserk lleva a Dinya con Flowar, por cierto no me extraño para nada la actitud de Tymime , ese cabronazo sabe que las heridas son serias pero no suficientes para que muera al instante y ni se molesta en decirlo. Me gusto mucho la forma cruel, despectiva e insolente de Sfear ¨ ¡Ay, no, me equivoqué de bicho!¨, nunca la había visto en esa actitud tan despiadada, lo cual es bueno. Para terminar, 2 dudas: ¿que pasará con el clon de Eve? , y la otra viene de una frase de Tymime : “Tampoco las circunstancias son las mismas de aquella vez...” Algo me dice que sabe algo más y eso podría explicar más acerca de su personalidad o de lo que pueda ocurrir.
    Sin más este es mi análisis, que estés muy bien y nos vemos pronto…

  4. El siguiente usuario quiere agradecer a The Darkcry666 por este post:

    OnixTymime (17/09/2016)

  5. #318
    Pueblo Mosaico Avatar de Demian
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    Asd, volví a dejar que se me acumularan capítulos u.u Lo siento, Onix, pero debe decir que en realidad fuiste tu la que publicó más rápido de lo usual (?)

    Capítulo 59:

    Spoiler: 
    Hacia mucho que le ponías atención a Dyfir pobrecita.

    Jajaja, típico, todos saben del cumpleaños menos la pobre y patética entrenadora. Igualmente no hace falta ser adivino para saber que lógicamente Mewtwo sabía que era el cumpleaños del muchacho ya que es psíquico D:

    Parece que en este capítulo le has dado personalidad a los extra, ahora Madison está cayendome bien sólo por haber trolleado a Mewtwo. La verdad que sí le pusiste tu toque, compañera.

    Oau, cuanta chachara con Nya, se puso densa esa parte, hubiera preferido ver algunos intercambios de humillaciones entre Mewtwo y Blaze...

    Asd, ¿por qué Eve tiene que ir a todos lados con Mewtwo y Blaze? Que vaya con cualquiera pero con uno solo a la vez, maldita sea D:

    Bue, esta Eve también, ponerse de mal humor cuando el pobre heladero trata de ser amable... que caprichosa.

    Mewtwo y Eve son seres de otro planeta... ¡¿qué ser vivo desperdicia así un helado?! De verdad después de esto veré con buenos ojos un castigo bien severo de parte de Tymime.

    Ya era hora que apareciera alguien para dejar a solas a Eve y Mewtwo, Grounday aumentó un nivel en mi EGNómetro.

    Bueno, bueno, las cosas se fueron practicamente al carajo. Creo que me sorprenderé mucho el día en que Eve y Mewtwo demuestren algún gesto de amor entre ellos. Parece un cariño tan amistoso que da nauseas pero en serio. Y Dyfir metiéndose ahí a contarle a Eve sobre sus problemas amorosos xDDDD Sin dudas la mejor psicóloga, una que va a hacer que te suicides antes de seguir teniendo problemas psicológicos.

    Oau, sí que te inspiraste con el párrafo de Dyfir dandole las gracias a Eve, en serio me llegó.

    Oh, conque una escapada nocturna, eh 1313 Los estoy vigilando, pokemon adolescentes cachondos.

    La verdad que tu descripción del lugar favorito de Eve fue exquisita... es imposible que se te escape algo a vos, que escribis y dibujas, practicamente le pintas el paisaje al lector.

    Mewtwo tiene muy planeado el lugar donde irá, pero no sabe que ni bien todo terminé iré yo con mi Arcanine 3000 pc y lo capturaré con una pokeball común curva (?)

    Uff, haces que tenga que retractarme de mis palabras cuando dije que que Eve y Mewtwo no demostrarían un gesto de amor entre ellos xD Creo que lo que mostraste fue perfecto como para no romper el encanto y mantener una enorme llama de pasión encendida entre ellos.

    Vaya batalla. Al fin Mewtwo libera el poder que venía conteniendo. Y por fin entiendo la imagen de portada del capítulo O:

    Buenísimo capítulo, Onix. Empezó un poco bah y termino como que ooaaaaaaaaaaauuuu. Por suerte me guardé dos más para seguir la lectura :3

    PD: ¿La escena que eliminaste fue por alto contenido de incesto? xD Me pareció muy parecido lo ocurrido entre los hermanos a lo que ocurriría luego con Mewtwo. Además, de que quizá Eve se equivocó al pensar que ese sería el día más feliz de su vida :P



    Capítulo 60:

    Spoiler: 
    ¿Qué rayos le ocurre a Tymime? No sé por qué pero primero con Eve en esa parte censurada y ahora Icestar... parece que tuviera delirios incestuosos con ellas D:

    Parece que el pequeño arlequin perdió el juicio en serio...

    OMG, ahora Momo con Mewtwo, que locura, Onix, cuanto fan service para estos simples mortales...

    Sin dudas el capítulo es de transición pero hasta los entremeces de este fic son buenos, Onix. Esa discusión entre Mewtwo y Blaze, por favor, por el amor de Gea, que buenos actores (?)

    Dios, terminó al borde del precipicio este capítulo. No quiero ni imaginar lo que debe ser el siguiente, uando lo lea creo que moriré.

    En la escena eliminada yo entiendo que Flowar sea la curadora, pero tiene que ir a ayudar también D: Quiero ver un rayo solar destruyendo un Malzumi, por favor...

    Sea lo que sea lo veré en el próximo capítulo, aunque no creo que ahí termine todo. ¡A ponerme al día!



    Capítulo 61:

    Spoiler: 
    Que agradable comienzo, Onix, mucha acción desde el principio y un Mewtwo muy sorprendido que parece que va a mandar todo al diablo en cualquier momento.

    OMG, parece que Blaze encontró una media naranja... o un medio cubo de hielo en todo caso. Oh, si, veo a la frígida Icestar más emocionante que Eve, romper el hielo de su corazón debe ser una prueba digna de un campéon.

    Ahh, típico de Mewtwo querer llamar la atención.

    El capítulo se me hizo corto... no conté las palabras por lo que no puedo saber si en verdad es más corto que los anteriores o si es el simple hecho de que tanta acción hizo que me lo devorara. Estás haciendo que Blaze me guste muchísimo más, coquetear con el pokémon con el que todos coquetean no es propio de un Scizor con orgullo, está bueno que busque alguien distinto, ¿y quien mejor que Icestar? También me gusta Mewtwo dejando salir un poco de toda la bronca que tiene adentro. Todavia queda mucha tela por cortar en la batalla al parecer O:

    PD: El chiste de bichos me suena conocido :P Creo que justamente hice un drabble hace poco que hablaba de lo mismo... Igualmente, ese chiste es finísimo de la forma en que lo pusiste, mmm, sensacional.



    Capítulo 62:

    Spoiler: 
    A veces tengo problemas al distinguir qué Malsumi es cual. A Aegir lo tomaron de punto :P No puede ser que ganen los Malsumis con esa desorganización...

    Asd, típico, Dinya es la primera baja... así los tipo bicho nunca tendrán su lugar de consideración en ningún lado u.u

    OMG, parece que Berserk también encontró a su musa o.O Naaa, se me hace raro un Charizard con Dinya xDDD Muy inflamable.

    Impresionante la coordinación. A pesar de que no se mueve Tymime sí que está en todos lados...

    Oau, al final pudiste darle una buena participación a Sfear, que es justo lo que esperaba, mucha participación de todos los Lethilian... lástima que Dinya no tuvo mucha, pero siempre alguno tiene que ser el primero, no?

    El capítulo estuvo tan bien como el otro y creo que tendremos un buena seguidillas de episodios violentos y sangrientos, lo que me gusta bastante así que espero que continues así :P


    Me alegra ponerme al día otra vez y me alegra saber que luego de tanto esfuerzo, Onixcita, estás llegando al final de esta invaluable obra. Te felicito, ánimo que falta muy poco, el final está a la vuelta de la esquina y con él un logro que llenará para siempre tu existencia :)

    Saludos!


    Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.

  6. El siguiente usuario quiere agradecer a Demian por este post:

    OnixTymime (25/09/2016)

  7. #319
    Ciudad Fractal Avatar de OnixTymime
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    63 - Sin filo, sin nada

    Spoiler: 
    @xpoke; ¡Jajaja! Descuida, Poke, entiendo si tardas en contestar, estás ocupado con los estudios. Uf, me alegra mucho que la última pelea Mewtwo VS Tymime haya quedado bien, tenía que ser "impaktanteh" así que me doy por satisfecha al constatar que quedó bien.
    Con respecto a la descripción del campo de batalla... como ya había descrito en varias ocasiones la apariencia del valle, no me pareció necesario enforcarme demasiado en ello; especialmente porque me interesa más enfocarme en la acción vertiginosa y sensual (?). Quizás he pecado al pensar que con los dibujos de las portadas pasadas sería suficiente para dar la idea. De todos modos, traté de solventarlo un poco en este capítulo.
    Moonghost está muerto, sí, pero pueden hacerle un exorcismo y terminar de enviar su alma al más allá (?)
    No sé qué más decirte, hoy ando especialmente difusa con los pensamientos. Gracias por haber comentado, espero te guste este capítulo.

    @The Darkcry666 *Risa malévola*. Sí, ando rompiendo todos los esquemas con respecto a la publicación, este año ha sido ardiente (?). Hablando en serio, ahora me tomé casi dos meses para publicar, pero he sido más constante en comparación a otros años porque busqué la manera de que no me tomara tanto tiempo sacar un capítulo nuevo al llevar un cuaderno a todos lados y aprovechar cualquier instante. Ya EGN está listo en borrador, sólo me falta pasarlos en limpio, dibujarles las portadas y publicar. Hay personas que han seguido este fanfic por muchos años y aunque le he puesto mucho empeño en terminarlo, casi 10 años no son cuento xD. Es lo menos que puedo hacer; terminar este año por fin.
    Me alegra saber que estoy manejando bien la batalla, sólo espero mantener el nivel durante el resto de los capítulos y que el desenlace sea digno. O sea, que no acabe tan rápido pero que tampoco se prolongue demasiado, y que cuando llegue ese final sea satisfactorio independientemente de lo que suceda. Pero por ahora, me alegra saber que la parte de la acción va bien hasta ahora.
    Siento mucho lo que te sucedió, es muy feo cuando entregas tu corazón a alguien que no supo apreciarlo como se debe, especialmente si esa persona se termina convirtiendo en un pilar fundamental en tu vida más que la familia propia. No me ha sucedido algo como a ti, pero puedo comprender el dolor, no es nada fácil; sólo espero que consigas a alguien que valga la pena y te brinde cosas que te hagan muy feliz :)
    En el caso de Eve sucede exactamente eso, ha podido soportar muchas cosas porque siempre pensó que era lo normal y lo correcto; darse cuenta de que todo estaba mal la supera por completo. Enurta la entiende hasta cierto punto, él tiene más carácter que ella y jamás hubiese permitido que le hicieran lo mismo. Sin embargo, sabe lo que significa confiar en alguien ciegamente y que terminen dándole la espalda; son situaciones diferentes pero sabe lo que produce estar sumido en la desesperación en la negación absoluta.
    Me alegra mucho que el capítulo 62 haya logrado el efecto que buscaba. Lo de Dinya me pareció cruel hasta a mí misma, pero lo vi necesario para hacerlo algo más realista, en el sentido de que no todos pueden salir bien parados de esta situación. Dinya, tristemente, es de las más vulnerables entre todos los hermanos por sus alas. Además, era un buen momento para algo de Berserk/Dinya xD. De igual modo, me alegró mucho poder manejar los tiempos aquí correctamente, temía que fuera confuso.
    Y me alegra mucho, también, que Sfear tuviera su momento badass. No quería que la única ocasión que brillara en todo el fanfic fuese la batalla en la que entrenó con Mewtwo. Estoy intentando darle peso a todos esos hermanos que participaron poco.
    Con respecto a la preguntas: El clon de Eve está ahí, creciendo. ¿Qué sucederá con ella? Pues, lo sabrás más adelante. /// Ciertamente, esa frase es más importante de lo que parece y en verdad forma parte fundamental de lo que Tymime es actualmente; espero no hacer ningún spoiler al decir esto, pero se refiere al momento en que él tuvo que luchar con Enurta a destiempo y lo derrotó al destruir su cuerpo. Digamos que tuvo algo que ahora, ni porque le baile a Gea en lencería provocativa, podría tener a su favor.
    Gracias por tu gran comentario, siempre los espero con ansias. Y hoy espero que también te guste este capítulo :)

    @Demian Tarde o temprano apareces y me siento halagada por ello xP
    Jajajá, viendo tu reacción al capítulo 59 me siento más que realizada por ver de que tiene el efecto que esperaba. Todo empieza muy bonito, como algo digno de recordar para antes de la batalla, similar a lo que se veía al principio cuando Tymime no estaba con sus situaciones dignas. El momento romántico entre Eve y Mewtwo que algunos esperaban, cosa que me sorprende mucho si te soy sincera... hasta que vine y les arruiné el shipping *trollface*. Esto me pasa por ven tanto anime donde existe tensión sexual entre los protagonistas y nunca llegan a nada (?)
    Lol. No la eliminé por el contenido incestuoso, ese tipo de cosas no se quitan (?). Lo hice porque me pareció que Tymime se desviaba demasiado de su propio personaje, aunque es cierto lo que me señalaron al respecto de que Eve es la única con la que se permite hacer eso. Además, también había un parecido con la escena que tiene con Mewtwo más adelante.
    Ok, capítulo 60... Ay, Dems, sabía que si tú no lo mencionabas entonces había fracasado por completo con la perversidad del asunto; no es que fuera lo más vital del capítulo pero es algo importante (en el sentido de lo enfermo que es) y pareciera que nadie lo hubiese notado o prefiriera no hacérmelo saber. Yo sólo digo que con Icestar no hay delirios.
    Jajajá, admito que lo de Momo no estaba en el borrador original. He pecado con el fanservice... quizás... no hay pruebas que lo respalden (?)
    Sólo quería que la transción fuera interesante por las cosas que iban sucediendo con los personajes, especialmente por la absoluta exclusión de Eve en este y varios de los capítulos siguientes.
    Flowar tendrá su momento estelar... al menos espero que lo sea xD
    Sí, el pobre Blaze se busca unos retos... parece un masoquista, pero la idea de que Icestar sea cortejada por él es graciosa y una especie de reto mayor para él como personaje. Igual para Icestar, que no tiene idea de cómo reaccionar ante esto cuando... bueno... ejem... Tymime.
    Mewtwo es una attention whore (?).Pero me alegra que te gustara la actitud que va tomando. Gracias a algunos comentarios que he recibido me han señalado que lo hago demasiado blando de carácter y estoy intentando redimirme un poco al respecto en estos capítulos.
    Si el Berserk/Dinya te parece extraño, espera a ver... ya lo descubrirás xD. Pero por lo demás, me alegra que el momento estelar de Sfear te agradara. Entiendo que choque la pronta baja de Dinya, pero ella había tenido sus momentos en todo el asunto de Eve/Blaze, aunque no eran los más épicos creo que le dieron un desarrollo que merecía como personaje.
    En general, Dems, me alegra que los capítulos te hayan gustado y de una te aviso que pretendo terminar este año. Espero que vuelvas antes de eso, pero si lo haces luego de varios capítulos, espero que ya leas el último ;)


    ¡Wow! Muchachos, me hicieron escribir bastante con sus comentarios....¡y me encanta! <3

    Finalmente, les traigo un nuevo capítulo de EGN. Digamos que la publicación se retrasó porque me dediqué por completo al Inktober y ese fue un retyo que consumió mi tiempo y mi energía. Lo bueno es que salieron varios dibujos de ahí que hicieron crecer más la galería de esta historia.

    No quiero extenderme demasiado, muchachos, sólo quiero aprovechar de decir por aquí que.... técnicamente hablando, he terminado de escribir EGN. El 7 de octubre escribí la últimapalabra del Epílogo. Es sólo el borrador, pero después de tantos años es una satisfacción que no puedo describir. Eso significa que si me pongo las pilas, podemos terminar oficialmente antes de que llegue el 2017.

    Por último y antes de comenzar, quisiera agradecerle a Sebas por ser el beta reader de este capítulo. También a Poke por ofrecerse.
    También le agradezco a Mirna por sus comentarios respecto al capítulo, que siempre me los hace saber por otros medios. Y también a Amphy por siempre estar pendiente.
    Y por si llegan hasta acá, a todos los nuevos lectores que me han dejado mensajes en deviantART o Facebook. Todos me hacen sentir muy especial.


    Ahora, sin más dilaciones, les presento el capítulo 64 de EGN. Disfrútenlo:






    63
    Sin filo, sin nada

    Spoiler: 
    Mewtwo atravesaba el campo de batalla lo más rápido que le era posible, sirviéndose de puñetazos, coletazos o ataques de proyectil para mantenerse lejos de las garras de los Malsumis. Únicamente reservaba su fuerza psíquica para destrozar la caja torácica de quien obstaculizara su camino e intentase detenerlo, sin titubear o sentir ni pizca de lástima, lo que provocaban sus víctimas en él estaba lejos del remordimiento, sin importar el desagradable crujir de los huesos o los chillidos agónicos de los infortunados.

    La tierra reseca del valle se alzaba bajo las fuertes pisadas de los guerreros más fornidos; las rocas estallaban en miles de pedazos por los coletazos o los cuerpos estrellándose contra ellas; la luz luchaba su propia batalla en el cielo contra la oscuridad que se rehusaba a dar paso al día. No sabía si era por el vertiginoso ritmo que llevaba la batalla, la prisa que llevaba o el cielo ominoso, pero su cuerpo era presa de una extraña sensación de desasosiego que buscaba opacar con la adrenalina que le inyectaba luchar.

    Había dejado muy atrás a Flame y Moonghost hace bastante tiempo, haciendo oídos sordos a los gritos que le pedían que permanecieran juntos; la ira y la ansiedad lo llevaron a la vanguardia, entremezclándose con los Embestidores sin importarle que algunos doblaran su estatura. Ignorar a los hermanos no se debía tanto a una repentina imprudencia, más bien era por la adrenalina que corría descontroladamente por sus venas y que él mismo buscaba estimular. Se sentía invencible en esos momentos y lo estaba disfrutando más de la cuenta. No quería que lo vieran en ese estado.

    Quizás no era el modo adecuado de describir lo que experimentaba, especialmente si consideraba que su tiempo en este mundo era una nimiedad comparada con los longevos Lethilian, pero decir que se sentía “rejuvenecido” era lo más acertado.

    Luchar era parte fundamental de su ser, aunque haya intentado apaciguar esos impulsos. Estuvo tanto tiempo controlándose que semejante euforia era difícil de manejar. Ese era el momento idóneo para dejarse llevar un poco y liberar la frustración contenida, trayendo grandes beneficios si todo salía bien. Aparentaba ser el plan perfecto.

    Un Houndoom enemigo intentó atacarlo a traición. Mewtwo pudo sentirlo a tiempo, deshaciéndose de él con un simple ademán de la mano, destrozándolo desde adentro mientras ahogaba una risa despectiva por su ineficacia.

    Tomándose un segundo para recobrar el aliento, contemplando la bolsa de carne en la que terminó convertido el perro, Mewtwo bufó despectivamente al caer en cuenta de lo que cruzaba por su mente. Era una verdadera molestia admitirlo, sin embargo, Tymime tuvo algo de razón cuando le reclamó por su absurda renuencia acerca de matar Malsumis. Mientras más de esos despojos de criaturas se lanzaban sobre él, creyendo que pasaba por un instante de flaqueza, Mewtwo sólo tuvo que verlos brevemente a los ojos para reafirmarlo y aplastarlos con todo el poder de fuerza psíquica.

    No le importaba acabar con ellos cruelmente, en sus miradas no quedaba rastro de que alguna vez hubieran poseído un alma, sólo una sed de sangre insaciable. Y si aún hubiera una pizca de sus almas siquiera, no le importaría, cualquier cosa que se atravesara en su camino era una molestia y lo eliminaría sin miramientos.

    Él era capaz de llegar hasta Drakar si se lo proponía, estaba seguro y parecía no ser el único consciente de ello. Tuvo la certeza de que era considerado un verdadero peligro al verse rodeado de máquinas extrañas que resultaban curiosamente familiares; unos acorazados flotaban a poco menos de un metro del suelo, observándolo fijamente con el único ojo de cristal granate que parecía ser su núcleo.

    Pronto se les unieron una horda de Malsumis acompañados de varios soldados del Equipo Rocket, que le apuntaron con armas tan peculiares como las máquinas. Semejante absurdo le causó mucha gracia.

    — Vaya, vaya… no pensé que te gustase tanto la armadura que hice.

    Loki apareció de un salto, aterrizando suavemente sobre una de las máquinas y tomando asiento como si nada. Dio unas palmaditas amistosas en sus duras corazas, clavando su mirada en Mewtwo, mostrando cierto descontento en sus pequeños ojos negros.

    — Si la memoria no me falla, fue un suplicio manipular tu mente y poder obligarte a utilizarla —continuó el Banette, entrecerrando los ojos con desdén—. En verdad, es indignante que ahora la uses por voluntad propia, pero peor que eso… ¡es que la ***** de Icestar se robara y profanara diseño!

    El grito de indignación del Malsumi parecía ser la señal que esperaban para actuar. Las máquinas se abalanzaron sobre Mewtwo, preparando la energía que lo sometería desde el interior su núcleo cristalino, apenas levantando polvo al deslizarse con presteza.

    A pesar de que su rapidez tomó por sorpresa a Mewtwo, el instinto lo hizo reaccionar y consiguió destruir las máquinas desde adentro con un Psíquico. Cayeron al suelo convertidas en chatarra, trazando largas líneas en el suelo polvoroso ante la atónita mirada de Loki y el propio Mewtwo, quien no esperaba deshacerse de ellas con tanta facilidad.

    Loki chilló lleno de rabia, lamentándose exageradamente por sus invenciones destruidas, que duraron menos que un suspiro. Mewtwo sonrió con satisfacción a pesar de la mirada asesina que le dedicaba el Banette, riéndose para sus adentros por la necedad del Equipo Rocket de querer neutralizarlo con aparatos sofisticados. ¿Qué tan imbéciles podían ser? Aquellos humanos siempre menospreciaron su inteligencia, por ello no comprendían que él había aprendido de sus errores y ya no dejaría reducir por una lata costosa, en especial con el yelmo que aumentaba el enfoque de su psiquis. Ya no les permitiría que siguieran jugando con él, nada de someterlo a la fuerza ni manipularlo con chantajes emocionales.

    El Malsumi no contuvo su ira por mucho tiempo, lanzándose al ataque con sus garras imbuidas en energía oscura y fantasmal, gritando con todas sus fuerzas. Mewtwo pudo evadir la Garra Umbría sin muchos problemas al hacerse a un lado, respondiendo con una Bola Sombra que impactó directamente en el rostro de Loki, mandándolo lejos y estampándolo contra una roca.

    Aunque era más que obvio que Mewtwo tenía el poder suficiente para lidiar con uno de los Malsumis principales, los soldados del Equipo Rocket no lo tomaron como un peligro a considerar y abrieron fuego. Aquello tomó con la guardia baja a Mewtwo, no pensó que tuvieran el valor de intervenir luego del modo en que se deshizo de las máquinas, agradeciendo que no pudieran ver el gesto de sorpresa en su rostro cuando los proyectiles rebotaron en la armadura.

    Algunas de las balas botaron de vuelta a los cadetes, malhiriéndolos o matándolos, mientras que aquellos que tuvieron suerte de salvarse pronto se vieron bajo el yugo de los poderes psíquicos de Mewtwo. Costillares tronaron y órganos estallaron gracias a su potente Psíquico; si los Malsumis no producían ningún remordimiento en él, mucho menos los humanos que trabajan para el Equipo Rocket, sin importar los motivos que los empujasen a trabajar para Giovanni.

    Una peculiar perturbación en el ambiente disparó las alarmas en su cabeza, girando y encontrándose cara a cara con Namtar, que liberó un Pulso Umbrío entre crueles carcajadas que resonaron en el valle. Mewtwo se escudó tras sus brazos instintivamente, era lo único que podía hacer con la esperanza de soportar el ataque aunque supiera que era en vano. Un desagradable escalofrío se apoderó de su cuerpo, extrañándole la ausencia de la abrasiva sensación en la piel que era normal experimentar ante aquel ataque siniestro.

    Debía tratarse de otra de las bondades de la armadura, pero no era momento de vanagloriar el trabajo de Icestar, sacando provecho de ello para contraatacar con otra Bola Sombra. Namtar aulló de dolor mientras era arrastrado por la esfera de energía oscura; buscó desembarazarse de la bola desesperadamente, recuperando para contraatacar con un potente veneno preparado en lo más profundo de sus entrañas que pudiera derretir la armadura.

    Loki se recuperaba en ese momento, reincorporándose de un salto para luchar junto a su compañero, cubriendo su cuerpo con energía funesta con la cual buscaba herir o al menos maldecir a su oponente. Con cualquiera de las dos estaría conforme, sus intenciones eran que cada movimiento que Mewtwo realizara le supusiera una espantosa tortura, drenándole la vida por cada segundo que pasara bajo su conjuro. Deseaba que se ahogara en su propio dolor para complacer a su Señor.

    A pesar del enorme esfuerzo de los Malsumis y la predisposición de enfrentárseles que mostraba Mewtwo, ambos fantasmas vieron frustradas sus intenciones cuando un haz de luz que se interpuso, pasando velozmente frente a ellos y dejando una estela de estática que creó un cinturón de seguridad.

    Aturdido por el chirriante sonido que el disco de electricidad producía, Mewtwo casi pierde el instante en que daba una vuelta rápida alrededor de ellos, deteniéndose justo en el medio. Mewtwo no tuvo que esperar a que dejara de girar para saber que se trataba de Shock, su Sierra Eléctrica era única y fácil de reconocer.

    — ¡Miren qué tenemos aquí! —espetó Shock cruelmente, dibujando una enorme sonrisa burlona que hizo rechinar los dientes a los aludidos—. Diría que son los Malsumis más inútiles de todos, pero luego recuerdo que existen cosas como Shiva y suben un peldaño en la escala de idiotez.

    Namtar replicó al insulto disparando una Bola Sombra. Shock no se inmutó por ello, ni siquiera hizo un esfuerzo por esquivarla, prefirió fanfarronear sus habilidades cortando en dos la esfera con el filo electrificado de su cola.

    — Con eso no dañarías ni a una mosca, estúpido —espetó Shock socarronamente.

    — ¡Eres un…!

    El insulto fue interrumpido por una Llamarada, que si Loki no la hubiese notado y empujado a Namtar, ambos Malsumis habrían sido carbonizados.

    Mewtwo quedó sorprendido por la velocidad con la que Flame se unía al combate, abochornando a sus enemigos al moverse rápidamente entre ellos y azotándolos con su cola envuelta en llamas. Enterrando sus patas en el suelo, derrapó hasta detenerse junto a su hermano, mientras los Malsumis se resentían por las quemaduras.

    — ¡No pierdas más el tiempo! —exclamó Flame efusivamente, lanzando una rápida mirada por encima del hombro. Shock levantó una ceja con extrañeza—. ¡Todavía estás muy lejos! ¡Sigue avanzando y no te detengas, tienes que…!

    Aquella vez fueron interrumpidos por una estruendosa explosión y un destello rojizo que se extendió por todo el firmamento. Todos quedaron boquiabiertos al levantar la mirada y observar la nube de fuego y humo negro que se cubrió el valle, opacando la escaza luz del sol que se asomaba tímidamente en el horizonte.

    — ¡Skyfler la está liando de lo lindo! —vociferó Shock entre sonoras carcajadas que lo hacían sonar como un sicópata.

    — ¡Yo me encargo de Namtar y Loki! ¡Sigue adelante! —gritó Flame para poder hacerse escuchar por encima de todo el ruido que ocasionó la explosión, preparando una pequeña esfera negra que resultaba terriblemente familiar.

    Mewtwo no dudó en hacerle caso, agradeciendo no tener que estar presente cuando Flame utilizara su Núcleo. Se elevó algunos centímetros del suelo, saliendo disparado a toda velocidad, dejando atrás a Lethilians y Malsumis con la mirada fija en la especie de altar donde se encontraba Drakar.

    — ¿Qué pretende hacer ese tipo? —preguntó Shock a su hermano con desconfianza.

    Flame prefirió lanzar la esfera de magma antes que responderle; estrellándola contra en el suelo, donde creó una fuente de la que brotaba magma a borbotones. El fuego líquido se esparció rápidamente por el campo, causando pánico entre los Rocket y Malsumis que aún permanecían con vida.

    Flame sabía que su ataque era inútil contra Namtar y Loki, a ellos les bastaba con levitar para estar a salvo, igual que ellos. Sin embargo, su única intención era mantener apartados a los soldados y evitar que interviniesen, sabía que era una idea factible cuando escuchó los moribundos calcinándose, o a los otros que fueron comenzaban a quemarse vivos por ser alcanzados por un simple lambetazo de su fuego carmesí.

    Sí, en definitiva era un plan brillante a pesar de sus desperfectos. Lástima que Shock no lo considerara igual, bufando con indignación cuando apenas evitó ser alcanzado por el fuego del Núcleo.

    — ¡Me quitaste espacio para correr! ¡¿Cómo voy a preparar mi sierra si no puedo moverme con libertad, imbécil?! —chilló muy molesto, rechinando los dientes y soltando chispas por doquier.

    — Este es el momento en el que reflexionas respecto a esas prácticas de levitación a las que faltaste —gruñó Flame de malagana, sin poder creer que su hermano siguiera siendo un idiota aun en el auge de la batalla.

    No podía darse el lujo de gastar tiempo reprochándole a su hermano por su actitud, Loki y Namtar estaban en frente preparándose para atacar, intercambiando breves palabras entre ellos y elaborando un improvisado plan.

    Namtar asintió y salió disparado hacia delante lo más rápido que podía, parecía ser el elegido para dar caza a Mewtwo, pero los reflejos Flame respondieron de inmediato, cortándole el paso con un Lanzallamas y dejándoles bien en claro que no les dejaría irse.

    Así inició la batalla entre los cuatro.

    A pesar de que combatir levitando suponía un suplicio para todos los implicados, Loki tomó la iniciativa en cuanto Namtar regresó a su lado, preparando Garra Umbría en una mano mientras que con la otra disparaba una Bola Sombra.

    Shock se deshizo del proyectil igual que el primero al mismo tiempo que Flame se lanzaba hacia el Banette, decidiéndose por un Puño Fuego para contrarrestar las garras del fantasma. Ambos fallaron en atinarle a su oponente, comenzando una vertiginosa coreografía de fuego y sombras que consistía en esquivar y atacar rápidamente. Tendría la ventaja quien acertara el primer golpe.

    Por su parte, Namtar intentó escabullirse de nuevo y juntarse con el resto de los Malsumis, era demasiado riesgoso enfrentarse a un Lethilian en semejantes condiciones. Desgraciadamente para él, Shock no se lo permitiría y estaba más que dispuesto a hacerlo sufrir por simple diversión.

    — ¿A dónde crees que vas? —dijo Shock entre risas luego de intentar atestarle un golpe con su afilada cola—. ¡Esto apenas comienza!

    Shock dirigió nuevamente su guadaña con un ágil movimiento, repitiéndolo varias veces sin parar, atosigando a su oponente sin darle tiempo ni para pestañear. A pesar de que daba estocadas eran extremadamente rápidas a los ojos de cualquiera, el no tener punto de apoyo ralentizaba sus ataques, además que el calor le dificultaba respirar y el humo le causaba picor en los ojos.

    El orgullo y las ansias de luchar le restaban importancia a esos detalles a medida que su euforia crecía. Para Shock, nada era más satisfactorio que ver la frustración y desesperación que reflejaban los ojos de Namtar en ese momento, tenía mucho tiempo sin divertirse de ese modo. Sin embargo, estaba consciente de que no era sensato arriesgarse demasiado.

    “¿Y de qué sirve contenerme si la majadera de Eve se largó? No regresará, es una cobarde, da igual que yo muera. Nosotros perdimos esta mierda cuando siquiera había comenzado” —pensó con amargura, deshaciéndose de una oleada de Bolas Sombra de un tajo con tanta facilidad que resultaba absurdo, liberando un poco la rabia que anidaba en su pecho por la situación en la que se hallaban—. “Quizás tengamos oportunidad si Tymime se arriesga a destruir el cuerpo de Drakar, igual que hizo con Enurta, pero… por poco no la cuenta. Los demás Malsumis quedarán vivos y no desaprovecharán la oportunidad para deshacerse de él, estará débil y no podrá hacer nada para evitarlo. Nosotros no somos tan fuertes como Tymime, si intentásemos ayudarlo, seguramente fallaríamos”

    Si alguien tuviera acceso a los pensamientos de Shock en ese instante, se sorprendería por su capacidad de mantener la cabeza fría, lo cual no se parecía en nada al acelerado ritmo de batalla que mantenía o al modo en el que vociferaba cada vez que realizaba una maniobra para dirigir su guadaña.

    Todos creían que su afán por ser el más fuerte le restaba astucia, todos se equivocaban pero tampoco es que le importara demasiado, lo único por lo que se preocupaba era en no ser superado. Teniendo a Tymime cerca era difícil destacar, todo empeoró con el nacimiento de Eve por su absurda ventaja sobre él, lo único que le quedaba era su testarudez. A pesar de que podría ser un guerrero que combinara a la perfección la estrategia y la fuerza bruta, consideraba que todo aquello era inútil en la realidad, prefería confiar en sus instintos y dejar que su cuerpo actuara acorde a las circunstancias.

    Una estrategia tan básica como esa le permitía controlar los movimientos de sus oponentes, los obligaba a seguir su ritmo, aprovechándose del más mínimo tropiezo para realizar la estocada que le garantizaría la victoria; o infligir un daño mortal al menos.

    Eso mismo era lo que estaba haciendo con Namtar y su estrategia pronto brindó sus frutos, justo cuando el Gengar repitió un salto que buscaba darle cierto desahogo, luego de obligarlo lentamente a seguir un patrón de movimientos. Shock sonrió maliciosamente y liberó una descarga eléctrica que paralizó a su oponente.

    Mientras el Malsumi se retorcía de dolor e intentaba moverse desesperadamente, Shock tuvo más que tiempo suficiente para prepararse y dirigir su guadaña electrificada hacia él, cortándolo a la mitad con tanta facilidad que parecía hecho de mantequilla.

    La sangre no brotó al tratarse de un fantasma, emanando en su lugar una muy densa nube de ectoplasma, que se esparció en el aire igual que lo hiciera el Núcleo por el suelo.

    El orgullo de Shock estaba por las nubes mientras observaba a Namtar, sus ojos estaban totalmente en blanco, con las partes de su cuerpo separándose una de la otra cada vez más, flotando como si no existiera la gravedad. Aunque Namtar fuera un fantasma y no pudiese morir si Drakar permanecía con vida, le tomaría mucho recuperarse de un ataque tan letal como ese.

    La victoria tenía un sabor glorioso que se quedaría pegado a su paladar por largo rato, no podía dejar de sonreír de satisfacción ante su logro. Pero ya no había nada que hacer ahí, debía continuar luchando y moría de ansias por darle el mismo destino a Loki, permitiéndose imaginar todos los halagos que vendrían de los mayores cuando supieran de sus logros en la batalla mientras daba la espalda a su última víctima.

    — ¡Cuidado! —gritó Flame con desesperación.

    Shock no necesitó de la advertencia de su hermano para darse cuenta del movimiento extraño a sus espaldas, pero ni el grito ni su instinto le ayudaron a evitar que lo engullera un amasijo de sombras. Luchó frenéticamente para evitar que lo tragaran por completo, pero los mordiscos y arañazos no sirvieron de nada cuando su rostro fue devorado, deteniéndosele el corazón al sentir que comenzaban a aplastar su cuerpo.

    La desesperación se apoderó de él. No podía respirar. Intentó liberarse, insistiendo neciamente en retorcerse, patear, golpear, morder, cortar, rasguñar, ¡lo que fuera! ¡Nada funcionaba! Ni las descargas sirvieron para que el atacante lo dejara ir. Su cuerpo dejó de responder a sus deseos rápidamente, entumecido por la materia negra que lo apresaba. Pronto el dolor se hizo presente, de un modo tan violento que era indescriptible, quien lo hubiese atrapado estaba asegurándose que no quedara nada de él sin mancillar.

    Cuando ya no quedaba aire en sus pulmones y quiso buscarlo dando una bocanada, la masa negra se aprovechó de ello para entrar y hacer mucho más grande su agonía. Lo que bajó por su garganta fue absolutamente desagradable, vomitivo, sólo opacado por el hecho de que parecía estar siendo devorado desde adentro.

    Quiso gritar para sentir que algo así, volviéndose imposible cosa tan sencilla entre la falta de aire y el intruso que se revolvía en sus entrañas. Atrapado y siendo lastimado sin piedad, sólo había un pensamiento rondando en su cabeza: iba a morir en cualquier momento.

    Un intenso calor lo rodeo repentinamente, sofocándolo y haciéndole más tortuosa todavía su agonía. Empero, sintió que la sombra oscura suavizaba su presión contra él, saliéndose de su cuerpo hasta liberarlo por completo, dejándolo caer.

    No había tocado el suelo, caía en picada y no haría nada para evitarlo, carecía de las fuerzas y voluntad necesaria para ordenarle a su cuerpo que hiciera algo al respecto. Tuvo la certeza de que se estrellaría hasta que alguien lo atajó por el brazo. Intentó identificar al héroe de turno, arrugando la cara cuando la luz lastimó sus ojos al abrirlos, todo lucía más brillante y se movía más lento de lo usual. Los oídos le pitaban, privándole de escuchar los sonidos con claridad, desorientándolo por completo.

    Estaba débil e indefenso, igual que esos momentos en los que tuvo que lidiar con el plasma de Eve, pero multiplicado por mil. ¡Ay, cómo detestaba con cada hebra de su ser esa porquería de ataque y lo que producía en él! Ser así de débil y patético resultaba peor que la muerte. Sería mejor dejar que la Parca lo guiara por el camino al infierno antes que verse sumergido en la vergüenza de ser derrotado.

    — ¡Shock! ¡Shock! —lo llamaban a gritos. ¿Por qué no lo dejaban ir y le ahorraban tener que soportar la hipocresía de los demás? —. ¡Reacciona, Shock! ¡No te desmayes! ¡Quédate aquí, te necesito consciente!

    Era Flame. Hubiera gruñido si pudiese. Quiso decirle que su absurda preocupación de mierda no le importaba, que estaba de más, que él podía arreglárselas solo aunque estuviera a punto de exhalar su último aliento.

    Escuchó un estruendoso rugido seguido de un gemido de dolor. Se le erizó la piel ante un extraño flujo de energía que pasó muy cerca. Debía tratarse de algún ataque, pero no identificaba cuál pudiera ser.

    — ¡Encárgale a alguien que lo lleve de vuelta! ¡Necesita atención urgente! —era Moonghost. ¡Vaya sorpresa! —. ¡Aquí corre peligro! ¡No podemos confiarnos aunque el enemigo esté herido!

    ¿Atenderlo urgentemente? ¿A él? ¿Qué corre peligro? ¿Él, que era de lo más fuertes entre los trece? Él era un guerrero nato, pertenecía a ese lugar, no se dejaría vencer por uno de los Malsumis más paupérrimos. Necesitaba volver a la batalla para demostrarlo y recuperar su orgullo. Sólo estaba algo golpeado, sus hermanos exageraban, si le daban oportunidad para recuperar el aliento se levantaría para vengarse. Sí, eso haría.

    Quiso anunciárselos a sus hermanos, sólo consiguiendo que por su garganta subiera un gruñido ahogado que le daba lástima hasta a él mismo. Intentó que Flame lo dejara ir, pero su cuerpo no reaccionaba y el dolor volvió a aparecer, peor que antes. No, eran ideas suyas, él estaba bien. Se levantaría y al hacerlo se llevaría a todos por los cuernos.

    — ¡No te muevas, estás muy herido, Shock! —exclamó Flame con repulsiva preocupación, incluso se le quebró la voz. ¡Por Gea! ¿Acaso se podía ser más dramático?

    Repentinamente, escuchó unos murmullos, parecía que Flame intercambiaba palabras atropelladas con un desconocido y pronto lo ponían en alto. El rostro de quien lo llevaba de vuelta a Carpathia permaneció siempre borroso, tampoco le importó mucho cuando hizo un último esfuerzo de valerse por sí mismo, descubriendo algo que quedaría plasmado en su memoria hasta el final de sus días.

    Consiguió hacerse un rápido chequeo para constatar el estado en el que se encontraba, descubriendo profundos cortes en todo su cuerpo, de los que la sangre no paraba de brotar. Por los ángulos extraños que tomaban sus extremidades, debía tener varios huesos rotos, incluso algunos sobresalían… ahí estaba la explicación del dolor que lo mantenía postrado en brazos de un desconocido. Eran cosas de rápida solución gracias a los métodos de sanación de Icestar, nada de lo que preocuparse demasiado, ¿cierto? Nada de eso le importó al descubrir lo peor de todo…

    “¡Mi guadaña…!” —pensó horrorizado, sintiendo como la realidad lo abofeteaba, sacudiendo su cuerpo sin control alguno y dejándolo sin aire.

    El grito horrorizado de quien lo auxiliaba ante sus convulsiones no le importaba en lo más mínimo. La punta de su cola estaba rota, le faltaba un enorme trozo y lo poco que quedaba estaba astillado, no podría cortar siquiera una lechuga.

    Su arma principal fue hecha añicos junto con su orgullo. Sin ella no era más que una batería ambulante más del montón, tan común como uno de esos tantos roedores esparcidos por todo el mundo, era lo único que lo distinguía del resto… aquello que lo hacía resaltar… ¡todo su poder ofensivo recaía en su guadaña!

    Lo único que tenía que lo hacía excepcional entre sus hermanos, que le daba una identidad y lo hacía sentir orgullo de sí mismo, había sido totalmente destruido y dudaba que hubiera algún modo de recuperarla.

    Era definitivo. La vida no guardaba sentido si ya no era útil para nada. Dejó que el dolor se adueñara de él por completo, dando rápidamente paso a la oscuridad, no había nada por lo que luchar si no tenía una herramienta con qué.



    El crujir de los huesos aplastados por su Castigo Roca le producía escalofríos. Retiró la cola con cuidado, evitando a toda costa ver cómo había quedado su última víctima, no hallaba ninguna clase de satisfacción en sus victorias.

    Un Zangoose intentó atacarlo por la espalda cuando apenas se sacudía el disgusto, eludiéndolo con absurda facilidad y propinándole un puñetazo en el rostro que la mandó lejos. Sin darle oportunidad de recuperarse, realizó una pirueta espectacular que le otorgó el impulso suficiente para aniquilarlo de un solo coletazo.

    El Zangoose estalló igual que un tomate, sólo que éste crujía y esparcía más que simples semillas en todas direcciones, llenando de sangre y sesos las coyunturas de su cola.

    Rocknight estaba más despierto que nunca, demostrando que no era alguien con quién desearas luchar uno a uno, presumiendo incluso de una velocidad impropia en aquellos con cuerpos de roca. Sin embargo, por más intimidante que pudiera llegar por la frialdad de sus ojos plateados, con sólo ver el asqueroso aspecto de su cola le sentía náuseas y le hacía titubear.

    Nunca había tolerado la sangre, incluso cuando era más joven se desmayaba al verla, obligándose a controlar su fobia para ese momento tan crucial. Igual, no lo estaba pasando nada bien, su estómago parecía una montaña rusa y prefería no pensar en cómo quitaría tanta porquería de las grietas en su cola, animándose con el credo de que era mejor ver la sangre de otros antes que la propia.

    Tenía que mantenerse con vida a toda costa y lo mismo el resto de sus hermanos. Se lo repetía sin cesar para no desmayarse.

    Otra oleada de Malsumis se le acercaba a toda velocidad, sacándolo de sus pensamientos violentamente, preparándose para aniquilarnos con su ataque insignia. No entendía cómo grupos tan grandes lograban sobrevivir a los Embestidores o cómo conseguían evitar a los Peones. Daba igual, era su trabajo como Noble evitar que siguieran avanzando, aunque estaban en el punto de la batalla donde las formaciones se habían disuelto en ambos lados.

    Golpeó la tierra rápidamente para que las rocas en su cola se desencajaran y así poder extenderla, girando sobre sí mismo con tanta fuerza que todo aquel que quedó a su alcance fue rebanado a la mitad.

    Casi le da un infarto cuando un estallido le hizo pegar un respingo, cubriéndose con los brazos por simple reflejo, sintiendo que algo rebotaba a la altura de sus ojos. Buscó rápidamente con su mirada plateada y encontró a un soldado del Equipo Rocket observándolo con profunda perplejidad, sosteniendo temblorosamente el arma que había disparado, contrariado por recién enterarse que la piel de Rocknight era más resistente de lo que parecía.

    En el instante en que el hombre superó el estupor y se preparaba para disparar de nuevo, Grounday apareció de la nada envuelta en un torbellino de polvo, saltando sobre él. Para el hombre no fue más que un simple borrón marrón, como si una tormenta de arena lo tomase por sorpresa en medio del desierto y no lo dejara escapar.

    A pesar de la rapidez con las que sucedieron las cosas, Rocknight vio claramente el instante en que las pinzas de los antebrazos de su hermana se extendían, clavándose en el cuello del humano como si nada. Grounday se apartó de un salto, escuchando los espantosos alaridos del hombre mientras la piel comenzaba a desintegrarse ahí en donde lo había lastimado, sin mostrar nada de lástima por él mientras contemplaba su agonía.

    La carne se derretía como si fuera cera, la sangre emanaba entremezclada con un desagradable líquido verde muy viscoso, desplomándose en el suelo en cuestión de segundos, donde convulsionó ahogándose con su propia sangre.

    Rocknight había presenciado la espantosa muerte que brindaba el veneno de Grounday a sus víctimas en varias, pero siempre se impresionaba como si fuera la primera vez que lo hiciera, con la diferencia de que su estómago ahora sí que podía soportarlo. Su hermana le lanzó una mirada cariñosa, tan acostumbrada a lo que ocurría que lo tomaba con naturalidad, diciéndole con sus adorables ojos marrones que todo estaría bien mientras permanecieran juntos como siempre.

    Ese breve instante en el que Rocknight bajó la guardia no fue desaprovechado. El hermano de piedra pudo notar que algo se deslizaba rápidamente entre los cadáveres que yacían cerca, apartándose a tiempo para evitar ser atrapado por la masa putrefacta que se abalanzó sobre él.

    El alivio en su mirada fue fugaz, su atacante estaba decidido a exterminarlo y tuvo el infortunio de saberlo de la peor manera posible. Un escalofriante siseo se alzó por encima de todos los ruidos de la batalla, todo se puso negro y un espantoso dolor hizo chillar a Rocknight.

    Se llevó las manos al rostro de inmediato, en un desesperado intento por quitarse lo que le hubiesen echado. Le ardía y el dolor era insoportable, no entendía qué había sucedido ni por qué empeoraba mientras más intentaba quitárselo y no importó cuando sintió que sus manos también comenzaban a quemarse.

    — ¡Rocknight! —chilló Grounday muy alarmada, lanzándose a tiempo hacia su gemelo para levantar una barrera de arena que evitó que fuera víctima de otro ataque de su agresor.

    Lo sostuvo con el corazón a punto de salírsele por la boca, revisando rápidamente el estado de Rocknight y descubriendo que había sido atacado con un ácido tan potente que corroía la dura piel de su hermano. Se derretía como si fuera hielo en vez de roca, la piel a carne viva sangraba escurriéndose en delgados hilos de sangre por toda la cara, era un panorama escalofriante en verdad. Sin embargo, aquellas eran nimiedades comparadas con el estado de sus ojos, de los cuales brotaba sangre y pus a borbotones, sin que ella pudiera hacer nada para ayudarlo.

    Grounday sintió que le faltaba el aire, un ataque de pánico se apoderaba de ella a tal punto, que casi ignora la risilla de satisfacción que los envolvió. Se debatía entre recuperar la calma o dejarse llevar por la desesperación. Su hermano sufría, podía sentirlo como si ella fuese la atacada, era incapaz de parar su dolor al carecer del poder de la sanación. Un par de lágrimas repletas de frustración e impotencia rodaron por sus mejillas involuntariamente, sabiendo que los ojos de su gemelo querido no quedarían bien después de eso.

    — Rocknight, sé que te duele y tú sabes que también lo siento, p-pero… tienes que tranquilizarte. No quiero que tengas un ataque ahora… te necesito conmigo… quédate… —Grounday le habló con voz quebrada, intentando en vano ocultar que estaba llorando, cosa que los gritos de su otra mitad no facilitaban en nada. Cada alarido era como un alfiler hundiéndose en su corazón—. ¡Rocknight… por favor…!

    — Aquí no se puede bajar la guardia ni un segundo, ¿saben? Lo ponen tan fácil que es aburrido —la masa fangosa y putrefacta que los atacó se juntó, revelando a Shiva.

    — ¡Eres un desgraciado… traicionero…! —gritó ella en respuesta, tan furiosa que apenas podía articular bien las palabras.

    — Todo se vale en la guerra. Además, tú no te veías muy “noble” atacando a ese humano, ¿cierto? —señaló Shiva estallando en carcajadas, salpicando suciedad por todas partes—. Entiendo que no puedas evitar decir lo que piensas, pero eso no sirve en el campo de batalla, aquí lo único que tiene valor son… ¡las acciones!

    El putrefacto cuerpo del Muk se tornó completamente negro en un abrir y cerrar de ojos, dando paso rápidamente a un fornido Toxicroak que no tardó en lanzarse hacia ellos. Las venenosas espinas del sapo fueron bloqueadas por las manos de Grounday, entrelazando los dedos con su enemigo y haciendo fuerza para evitar que avanzara.

    Shiva se especializaba en adquirir la forma de criaturas venenosas, por lo que Grounday no comprendía su extraña decisión de luchar contra ella, siendo ella misma una de esas criaturas y por ende inmune a los venenos. Lo único que garantizaría la victoria en la batalla entre ellos dos era la fuerza física… o así sería si Rocknight no estuviera herido a pocos metros de ella.

    Grounday se las ingenió para lanzar algo de polvo a los ojos de Shiva con la punta de su cola, aprovechando para darle un fuerte puñetazo en el estómago que lo mandó a volar unos cuantos metros. Su preocupación no era la victoria, lo único que le importaba era sacar a Rocknight del lugar y protegerlo hasta que alguien pudiera auxiliarlos.

    Shiva acarició con resentimiento su abdomen, gruñendo y tosiendo algo de sangre antes de lanzarse de nuevo al ataque. Grounday creó pilares de tierra y roca cada vez que el sapo arremetió contra ella, repeliéndolo como podía para mantenerlo lejos de Rocknight, cuyos gemidos de dolor no le permitían concentrarse. La desesperación se adueñaba de ella lentamente, haciendo que su mente le lanzara pensamiento erráticos que la angustiaban más a cada segundo que pasaba.

    Shiva buscaba un punto débil en su defensa para sobrepasarla y conseguir atestarle a Rocknight el golpe de gracia, con eso les bastaba para asegurar su victoria, huiría y pronto estaría a salvo junto al resto de los Malsumis. Grounday conocía muy bien sus intenciones y buscaba evitarlo con todas sus fuerzas, aunque las preguntas más absurdas seguían pasando por su cabeza como flechas, aumentando su zozobra.

    “¿Acaso buscan ganar tiempo? ¿Por qué? ¿Cuál es el objetivo de atacarnos tan directamente? ¿Olvidan que deben proteger a Drakar? ¿Qué sucedería si Tymime entra en el combate y logra llegar hasta Drakar mientras ellos están distraídos con nosotros? ¿Por qué no dejarle el trabajo sucio a sus lacayos como siempre lo hacen?”

    Deseó nunca hacerse semejante pregunta al divisar una inmensa horda de Malsumis corriendo hacia ellos por el rabillo del ojo. Los refuerzos de Shiva llegaban para asegurar que ganase. Grounday hizo su mayor esfuerzo para mantenerlos lejos de Rocknight y repelerlos, aunque algunos conseguían burlar sus defensas y herirla con zarpazos o dentelladas. Junto a las arremetidas de Shiva, que se hacían cada vez más difíciles de frustrar, Grounday temió que no pudiera hacer nada para evitar ser destruida junto a Rocknight.

    Incluso el más mínimo rayo de esperanza se vio frustrado cuando unos aliados venían a auxiliarlos, detenidos por Shiva al crear un enorme charco tóxico que derritió a todos en cuestión de segundos. Grounday chilló lastimeramente, resignada a su destino cuando vio a todos encima de ella.

    La Lethilian corrió a abrazar a su hermano en un último intento por protegerlo, cerrando los ojos con fuerza y rogándole a su Madre que les brindara una muerte rápida como muestra de misericordia a sus hijos, asustándose al sentir que un intenso frío embargaba su cuerpo. Pensando que se trataba de la muerte, abrió los ojos esperando encontrarse en el otro mundo, pero casi se ahoga ante la sorpresa de ver una potente corriente de agua envolviéndolos y escudándolos de los Malsumis.

    Su cerebro apenas procesaba lo que estaba ocurriendo, observando boquiabierta a sus enemigos girando sin control arrastrados por la corriente, cuando Sfear emergió del cinturón acuático como si la fuerza del agua no la afectase.

    — ¡Tenemos que salir de aquí! —dijo Sfear algo alterada al ver la tonta expresión en el rostro de Grounday, cuyos ojos café ahora examinaban los múltiples cortes en su cuerpo y el ojo hinchado—. ¡Sé que luzco terrible pero no es momento para mirarme así! ¡Aegir viene detrás de mí! ¡Ayúdame a cargar a Rocknight!

    Como si se trataran de palabras mágicas, se pusieron manos a la obra y entre ambas levantaron a su hermano, sosteniéndolo con firmeza mientras Sfear abría un espacio en el torrente para poder pasar. Justo cuando comenzaban a cruzar, un gigantesco Feraligatr atravesó las tumultuosas aguas como si nada, con los ojos totalmente en blanco y rugiendo con inmenso rencor.

    Los aullidos del lagarto las asustaron y echaron a correr lo más pronto que podían con su hermano malherido, logrando mantenerse fuera del alcance del monstruo de agua por puro milagro.

    — ¡¿Pero qué diantres le hiciste para que esté tan enojado?! —gritó Grounday con un todo de voz más agudo de lo normal, sorprendida por poder ir tan prisa con Rocknight a cuestas.

    — ¡Oh, nada, sucede que Aegir es todo un exagerado! ¡Sólo intentaba matarlo! ¡¿Qué otra cosa podría estar haciendo con él, cabeza de cacahuate?! —chilló Sfear en respuesta y apretando los dientes con fuerza, haciéndose la falsa ilusión de que eso la ayudaba a correr más rápido.

    — ¡Aegir! ¡Aegir! —chillaba Shiva desesperadamente mientras perseguía a su compañero, en un intento por hacerlo recuperarla razón, pues parecía estar sumergido en un potente ataque de ira.

    A pesar de que llevasen sobre sus hombros al malherido Rocknight, el espectáculo del correteo que protagonizaban Lethilians y Malsumis resultaba absurdamente cómico para quien lo viera desde lejos, especialmente porque tomaban cualquier dirección y terminaban dando vueltas sin parar.

    Así continuaron por un rato hasta que alguien interceptó a Aegir, embistiéndolo sin piedad desde un costado y mandándolo a volar. Feardocha se irguió, rugiendo e intimidando a todos quienes estaban cerca, mientras que con un movimiento de su cola levantaba un torbellino de arena, frustrando cualquier intención que tuviese Shiva de atacarlos.

    Las hermanas se detuvieron bastante sorprendidas, bastante agradecidas por recibir ayuda finalmente, aspirando grandes bocanadas de aire e intentando expresar lo felices que estaban con la intervención del Tyranitar.

    — ¡Uy, gracias, Grandote! ¡Siempre supe que podría contar contigo! —exclamó Sfear profundamente aliviada y con los ojos… bueno, el que aún podía abrir, ta brillantes como una estrella.

    — S-señorita, por favor, no me llame de ese modo… es vergonzoso… —balbuceó el aludido, sonrojándose levemente e intentando desviar la mirada, pero sus ojos negros se fijaron en el estado en que se encontraban los Lethilian, haciendo que se le olvidara la embarazosa situación—. ¡Señorita, su hermano…! ¡Y usted…!

    — Sí, sí, ella también está herida —intervino Grounday, concentrándose en verificar que Rocknight encontrase bien. Claro, no esperaba que estuviera realmente bien, pero permanecía consciente y eso era más que suficiente por ahora.

    Aprovechando el breve momento de paz que la protección de Feardocha le ofrecía, hizo que Sfear sostuviera a Rocknight para poder sostener su rostro y acariciarlo con cuidado, acercándose un poco para suplicarle con un suave susurro que aguantara un poco más. Él quiso responderle y ella le pidió que no se esforzara, especialmente porque lo sabía todo; Rocknight se sentía mal porque la estaba preocupando y no tanto por el ácido.

    Luego de decirle que dejara de hablar tontería, que lo quería más que a nada en todo el mundo y de prometerle que volverían a estar juntos pronto, Grounday se acercó a Feardocha bajo la confundida mirada de su hermana.

    — Sfear, por favor, regresa lo más pronto que puedas a la ciudad y asegúrate que atiendan a Rocknight de inmediato. Le echaron ácido en los ojos y le hizo mucho daño. Pídele a Flowar que utilice algún antídoto, estoy segura de que hay algo de veneno en su sangre.

    — ¡Pero, Grounday…!

    — Sin peros, tú también necesitas atención. Además, no estaré sola, aquí tengo a Feardocha conmigo —dijo interrumpiéndola, mostrándole una gran sonrisa optimista para tranquilizarla.

    No lo consiguió, Sfear pudo notar que Feardocha no estaba del todo exento, había varios surcos recientes en su dura piel que podían suponer un problema si algún enemigo tuviera la idea de atacarlo en esos puntos.

    — Pero… —insistió Sfear con lágrimas asomándose en sus ojos, decidiendo mostrar en mal momento su lado más blando.

    — Tranquila, Sfear, estaré bien y me aseguraré de que tú “novio” también —dijo Grounday maliciosamente, guiñándole el ojo con picardía a su hermana y luego a Feardocha, quien no hallaba dónde esconder la cara de tanto bochorno.

    — ¡Grounday, no digas eso! ¡No es mi novio! —exclamó Sfear de inmediato arrugando la cara, aunque después sacó la lengua y soltó una risilla cantarina—. Bueno, aún no lo es, así que si no lo cuidas estarás condenada a darme los postres de tu comida… ¡aunque estiremos la pata!

    — ¡Trato hecho! —Grounday también dejó escapar unas risillas que apenas duraron un segundo, examinando a Rocknight con profunda preocupación antes de mandarle una súplica a Sfear con la mirada— Tú también cuida de nuestro hermano, por favor, recuerda que es mi otra mitad y no sé qué sería de mi vida sin él.

    Tuvo que darle la espalda de inmediato para no arrepentirse de su decisión, sabía que Sfear jamás la decepcionaría, pero ella estaba muy asustada. Si su decisión flaqueaba saldría corriendo de vuelta a Carpathia, no podía hacer eso, todos tenían una imagen que cuidar para su desgracia; ella no era la excepción a pesar de que su gemelo estuviera así de herido.

    Debía enfrentarse a sus enemigos, no tanto por ganar, más bien deseaba hacerles pagar por el sufrimiento de Rocknight. Cuando vio a Aegir reincorporarse y encajándose la mandíbula de vuelta en su sitio, la ira subió a su cabeza como agua hirviendo en una tetera, sintiéndose impotente por no tener el poder suficiente para destruirlos completamente.

    “Tengo que ganar tiempo si quiero que eso suceda”, pensó, acercándose más al todavía abochornado Feardocha. “Sé que esto es lo peor que puedo estar deseando, pero… tengo esperanzas de que regreses a ayudarnos, Eve. Las opciones se acabaron. Te necesitamos…”

    Sacudió la cabeza y respiró profundamente un par de veces, debía dejar de lado cualquier pensamiento que pudiese distraerla, especialmente cuando decidió tomar la iniciativa de iniciar el ataque, escogiendo a Aegir como su objetivo.

    Mientras preparaba en sus pinzas el veneno más potente que podía producir, no dejaba de pedirle perdón a Eve. Ninguno de ellos era lo suficientemente poderoso para ponerle fin a todo ese desastre, por más que se empeñaran eran incapaces de cambiar las cosas.


    La verdad jamás había sido tan cruel y humillante como esta vez. No había modo de cambiar el destino impuesto por Gea.







    ANEXOS



    • Ruff (Esto es un regalo que me hizo una persona que considero senpai)
    • Back to the roots (Esto es de parte de una persona adorable con quien he hecho varios Art Trades antes)





    Les dije que hice bastantes dibujos desde la última vez :P

    Hasta la próxima.
    Última edición por OnixTymime; 23/11/2016 a las 18:06

    EGN: Hoy es el fin del mañana
    65 - Todo se paga

  8. Los siguientes 2 usuarios quieren agradecer a OnixTymime por este post:

    RapGomZ (05/01/2017),The Darkcry666 (11/01/2017)

  9. #320
    Pueblo Boceto Avatar de The Darkcry666
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    Otra vez... todo es muy oscuro y lúgubre, pero ... por segunda vez... me siento en casa.
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    Ok, primero que todo, jamás pensé en que tardaría tanto tiempo en empezar una revisión de un capítulo, y me siento peor por el hecho de que pude tirarme este último episodio del fic apenas 10 minutos después de que lo publicaste. Muy bien empecemos por lo básico… No tienes que pedir disculpas por lo que has tardado en el fic, las buenas cosas llevan su tiempo para muestra un botón: Stephen King tardó más de 30 años en completar su saga más importante y que encierra todo el universo, (incluyendo el nuestro) donde se desarrollan sus novelas; los 7 libros (y un adicional) de la saga La Torre Oscura. Lo curioso es que paso 3 años pensando en una batalla que se libraría en el quinto libro: Los Lobos del Calla… tomando en cuenta que en conjunto eran 400 hojas, la batalla fue de 15 minutos de lectura (muy espectacular) y no abarca más de 15 hojas, pero es uno de los puntos cúspide de la saga, y siento que la batalla que se libra en este fic, es por mucho extraordinaria y muy, pero muy completa, al igual que el anterior lleva un ritmo de vértigo y se está empezando a llegar a la cúspide a pasos agigantados, mantiene al lector al filo.
    Ahora un poco de los detalles del episodio; primero que toda la descripción del entorno y las acciones de los personajes, ya de plano uno queda enganchado con el texto: ¨ Mewtwo atravesaba el campo de batalla lo más rápido que le era posible, sirviéndose de puñetazos, coletazos o ataques de proyectil para mantenerse lejos de las garras de los Malsumis…¨, o la que sigue: ¨ La tierra reseca del valle se alzaba bajo las fuertes pisadas de los guerreros más fornidos; las rocas estallaban en miles de pedazos por los coletazos o los cuerpos estrellándose contra ellas¨ . Ya con eso es suficiente para entrar de lleno en el ambiente y poder percibir lo que se desarrolla.
    Me encanta el enfoque de Mewtwo en batalla, a fin de cuentas fue dotado con esa naturaleza (todavía espero que se transforme, jeje) y la frustración de Loki, lastima por la censura hacia Icestar, pero como siempre la descripción de la guerra se lleva las palmas, la crudeza está justificada y mas las heridas que causa la guerra ¨costilla tronaron y órganos reventaron¨
    Muy buena la batalla doble entre Loki y Namtar contra Shock y Flame… por cierto vaya suplicio el de Shock, la descripción fue propia de una guerra, y su dolor fue enorme.
    Ja,ja,ja Rocknight actúa como una persona que aplasta una cucaracha y no quiere ver la suela del zapato, en realidad no le gusta pelear y es el que causa el daño más grotesco, en este punto Shiva se convirtió en mi Malsummi favorito, porque su ataque no fue individual, sabiendo el aprecio de Grounday hacía su hermano, les quebró la moral y los hizo entrar en desesperación.
    Sfear y su sarcasmo, como siempre le pone la nota de humor y la voluntad de Feardocha, en realidad fueron muchas cosas que dejaron este capítulo en alto.
    Yo creo que sería hasta aquí, mientras tanto un abrazo a la distancia.
    PD: Si tienes tiempo y no has leído la Torre Oscura, dale una oportunidad.

  10. #321
    Ciudad Fractal Avatar de OnixTymime
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    64 - ¡Da la cara!

    @The Darkcry666 Jajaja, descuida, sabes que soy bastante compresiva en ese sentido, no me gusta presionar ni nada para que alguien lea EGN (a pesar de que sí me gusta recibir feedback, pues es algo que me ayuda bastante y también divierte).
    Siempre he tenido mucha curiosidad por el trabajo de Stephen King, es muy probable que siga tu recomendación y me lance a leerme la saga de La Torre Oscura; he dejado de lado la costumbre de leer por placer y eso me pesa un poco, será bueno iniciar con esto.
    No me canso de decir el gran alivio que siento al saber que la batalla va bien hasta ahora y que he podido mantener la atención como es debido, en verdad que es de las cosas que más me preocupa en estos capítulos finales, no me cansaré de decirlo (sí, de nuevo) xD.
    También es bueno que las descripciones del entorno quedaran bien, ya que me habían comentado que dejé un poco de lado eso en los capítulos anteriores. No quise describirlo demasiado porque ya lo había hecho antes, pero repetí las cosas de una manera diferente que fuera acorde a lo que sucedía. Me pone muy contenta que haya resultado.
    Mewtwo es otra de las cosas que más me contenta que estén saliendo bien. Me he inspirado mucho en un fanfic que estoy leyendo donde Mewtwo es manejado de manera increíble, además de que la propia autora de ese fanfic tan genial también lee EGN (hola, Mirna :D) y ella me comentó que mi versión de él era muy blanda, cosa que busco corregir un poco en estos capítulos. Por eso es mucho más cruel de lo que venía siendo.
    Lastimosamente, la censura la pone el foro, yo dejé de hacerlo hace mucho tiempo porque le quitaba gracia y seriedad ese "[CENSURADO]" atravesado. Comprendo el motivo, pero me fastidia bastante xD. Mi intención es dejar una versión en PDF para descargar cuando esté completo, así se puede leer sin censura en palabra alguna :)
    Es satisfactorio saber que las batallas también salieron como debían, especialmente por evitar que quedaran sosas; quería que fueran lo más serias posible. Y sí, Rocknight es exactamente así... esa analogía de la cucaracha me sucede a mí xD. Aunque lo ocurrido a Rocknight no es algo para considerar bonito, es bueno saber que la dinámica entre ellos resultó como quería y que los comentarios de Sfear liberaran algode tensión sin romper el ambiente en exceso. Algo de humor nunca viene mal xD
    Mil gracias por comentar, espero que este capítulo te guste :)




    ¡Feliz toda fiesta que se me haya pasado! (?)

    La primera publicación del año y eso nos dejaría con nada más tres capítulos restantes y un Epílogo. Parece mentira.

    Mi intención era publicar antes de que terminara Febrero, pero estuve ocupada con algunos pedidos y ahora estoy peor; sin embargo, todo será beneficio a futuro en muchos sentidos, eso incluye la parte de dibujos. No es algo que se notará ahora, pero apenas estoy dando el primer paso.

    No me quiero extender demasiado con esta introducción, así que iré directo al grano con algunas cosas antes de pasar al capítulo.

    Primero, quiero agradecer a todos aquellos que me envían sus comentarios por diversos medios, en verdad me alegra que les guste tanto EGN y sus mensajes son muy valiosos para mí. Mil gracias de nuevo.

    Lo siguiente es respecto a los capítulos actualizados:

    • Recientemente fue actualizado el capítulo 10; además de haberle hecho una portada, el cambio más importante se dio en el título que pasó a ser "Hazlo con amabilidad". Esto se debe a que eliminé la escena donde aparecían Jessie, James y Meowth por ser completamente innecesaria, por lo que "Rocket por partida doble" ya no quedaba bien. Esto se debe a que estoy haciendo lo posible por eliminar la participación de personajes canon como Ash y compañía; es algo que no me agrada y totalmente innecesario e irrelevante, así que borrarlo es para mí la mejor opción.
    • Otra actualización menos relevante la realicé al capítulo 3. Aquí sólo agregué unos dibujos adicionales para decorar el capítulo. Probablemente haga esto con varios capítulos más, pues estoy publicando en una comunidad de Android y se hacen más llamativos con imágenes de por medio; ustedes saben bien que evito en lo posible utilizar material que no haya hecho yo, así que ya saben.
    • Próximamente actualizaré el capítulo 11, sólo me falta hacerle una revisión y terminarle la portada, cuyo boceto he compartido en mi página de Facebook y Twitter.
    • Estoy pensando en subir un blog (todavía no decido dónde) para exponer las diferencias entre los capítulos originales y los revisados; más que nada por cuestiones informativas y porque estoy consciente de que no todos querrían releerse el fanfic.


    Creo que eso es todo por ahora, así que vamos al capítulo. Espero que lo disfruten:







    64
    ¡Da la cara!


    Spoiler: 
    Podía escucharlo todo como si se encontrara parado en medio del valle árido. Los golpes, las caídas, los gritos y rugidos de las bestias, a los moribundos pidiendo clemencia y las burlas de sus verdugos… ¡qué maravillosos sonidos lo envolvían!

    Era como una melodía donde cada tonada, tan magnífica, erizaba su piel; le producía un cosquilleo tan invasivo en todo el cuerpo que una vocecilla en la cabeza le suplicaba a gritos que bailara. Ansiaba ceder a los desesperados deseos de aquella pequeña parte de su consciencia, más que dispuesto a seguir el ritmo de tan vertiginosa música, pero… eso era imposible, sin importar con cuánto fervor lo deseara. No podía moverse de ese miserable lugar a menos que lograra convencer al grillete que lo apresaba.

    Enurta resopló con impaciencia por enésima vez, lanzándole a Eve una mirada cargada de reproche por encima de su hombro, reprobando por completo su empeño en competir contra las rocas para ver quién podía estar más quieto. Desde que aparecieron en aquel claro, en quién sabe qué parte del bosque aledaño a Carpathia, la Lethilian se tiró al suelo y no se había movido de ahí.

    La muy tonta no paró de llorar hasta secarse. Huyó despavorida de Tymime, dejando todo atrás sin saber qué hacer; la única opción para ella, al parecer, era aparentar ser una estatua. Apenas se molestaba en respirar, con la mirada vacía clavada en un punto lejano, ignorando el inquieto susurro de los árboles cuando la brisa abanicaba sus hojas.

    Enurta era incapaz de comprender qué ganaba tomando una actitud tan deprimente. ¡Aquello era un completo despropósito! Quiso darle un respiro, permitirle asimilar el dolor que significaba haber sostenido la verdad en sus manos, pues incluso él admitía que no se trataba de una tontería. Pero… ¡ya no podía soportar tanta lloradera! La paciencia jamás había sido de sus mejores virtudes, mucho menos si se trataba de la niña que se había convertido en su carcelera.

    — ¡Argh! ¡Ya no puedo más con esta estupidez! —bramó Enurta, girándose y caminando con paso firme hacia Eve; no dio señales de vida cuando el Malsumi se detuvo a pocos pasos de ella—. ¡Esto es absurdo, niña! ¡Tenemos un acuerdo que debes cumplir por encima de tus problemas personales!

    No recibió respuesta. ¡Vamos, que ni siquiera pareció estarlo escuchando! Claro que aquello lo enfurecía más, no se esforzaba por disimularlo dado a los insultos e improperios que le gritaba. Quizás así podría liberarse un poco de la frustración que se apoderaba de él, aunque al ver que Eve ni se escudaba de sus aullidos, le hizo perder los estribos por completo.

    — Tal como siempre lo pensé… ¡Eres patética! ¡Jamás hubieras sido una rival digna de enfrentarte a mí! ¡Mimada de mierda! ¡¿En qué diantres estaba pensando Gea cuando te concibió?! —pateó en vano el suelo, aumentando su rabia al recordar que no era más que una proyección incapaz de desquitar su rabia contra nada—. ¡Tanto esfuerzo para un coño! ¡Sólo te soporté todo este tiempo por nuestro trato! ¡Y fuiste tú quien insistió! ¡Tonto de mí por aceptar!—bufó con indignación, caminando de un lado a otro impacientemente—. ¡Pero claro…! ¡Eres tan inútil que se te presentó la excusa perfecta para mandar todo a la mierda y la tomaste! ¡Ni para dar lástima sirves! ¡Desearía poder matarte ahora mismo, grandísima pe…!

    — Tú lo sabías…

    Escuchar la voz de Eve tan repentinamente le hizo callar en seco. Sonaba tan ronca y quebrada que le hizo dudar de si trataba realmente de ella. Quizás le hubiese llegado afectar si Eve, con esa nueva voz tan débil y deprimente, no lograra alzarse por encima de sus gritos con tanta facilidad. Enurta no entendía cómo es que alguien tan paupérrimo captaba su interés tan sencillamente y eso sólo aumentaba su odio hacia ella, al igual que la frustración de verse obligado a hacer nada.

    — ¡Sí, lo sabía! ¡¿Y qué?! —espetó él, dejando que todo su enojo se manifestara, quería hacerla sentir peor si era posible—. ¡¿Quieres que te consuele?! ¡¿Qué te diga que eres una pobre víctima?! Pues, aquí va: ¡Vete a la mierda, grandísima…!

    — Siempre tuviste esto para destruirme, pero no lo hiciste —Enurta volvió a bufar con profunda indignación, incapaz de comprender cómo es que lograba interrumpirlo sin alzar la voz. Eve se reincorporó con mucha lentitud, restándole importancia a los insultos del Malsumi, no lucía mínimamente afectada ante su ira desbordada—. No lo hiciste… ¿Por qué?

    — ¡Ay, por favor, dime que no estamos haciendo esto! —exclamó Enurta lacónicamente. Aquello estaba convirtiéndose en otra de esas escenas surreales entre ellos y él no estaba de humor para seguir el juego—. Mira, niña, ahora me conoces un poco mejor ya que lo sabes todo, ¿cierto? ¿Crees que jamás se me ocurrió? ¡Mírate! Si así quedaste con sólo agarrar la esfera, que te mostró nada más que la verdad, imagínate lo que yo hubiera conseguido tergiversándola en base a todo el “afecto” que tengo por ti. Oh —se relamió con crueldad, haciendo gala de una de sus sonrisas más perturbadoras hasta ahora—, créeme que no te habría bastado la muerte para hallar alivio.

    A pesar del perturbador cambio de comportamiento en Enurta, el cual pareció distraerlo brevemente del verdadero asunto de la conversación, Eve no reaccionó. Observaba con indiferencia al Malsumi, podría decirse que con frialdad incluso, quizás esperando a que dijera algo que la ayudara a entender.

    — ¡Pero no! ¡Incluso ese placer me fue negado! ¡¿Y sabes por qué?! ¡Vamos, conoces la respuesta! —siseó Enurta con crueldad, volviendo a encararla nuevamente y mosqueándose más al notar que seguía pareciendo más una estatua que un ser vivo—. Soy muy jodido con las promesas, especialmente con todas las que hay entre ese cabrón y yo. Pude haber quedado libre hace mucho tiempo, una cría como tú sería incapaz de soportar todo mi odio, pero me contuve por simple respeto a él y a la única cualidad de mí mismo que tengo en muy alta estima.

    Por un instante pareció que se le quebraría la voz, era algo de lo que preferiría no hablar y mucho menos con ella. Afortunadamente y a pesar del nudo que se formaba en su garganta, eso no ocurrió y pudo mantener la compostura. El odio y el resentimiento eran más poderosos que cualquier otra cosa en Enurta. Continuó:

    — Mi verdadera perdición fue prestarme a participar en intrigas y drama barato. Si eso no fuera suficiente, ahora debo soportar tus estupideces, ensordeciéndome con tus lloriqueos infantiles sólo porque eres una imbécil. ¡¿Qué tan idiota hay que ser para no darse cuenta que había algo raro?! ¡¿Eh?! ¡Hubieras hecho algo al respecto si en verdad hubieses querido! —poco a poco volvía a aflorar la rabia que dio inicio a la discusión. ¡Sólo Gea sabía cuántas ganas de matar a Eve tenía en ese momento!—. ¡Dátelas de mártir todo lo que se te venga en gana! ¡Pero eso no cambiará el hecho de que eres y seguirás siendo una masoquista enferma que…!

    Enurta se interrumpió drásticamente. Ya se había llevado la mano a la mejilla antes de caer en cuenta de lo sucedido; le ardía como si una lengua de fuego lo hubiese azotado y dejado la piel en carne viva.

    Sin dar crédito todavía a lo que acababa de suceder, observó a Eve con los ojos abiertos como platos; se había puesto de pie tan rápido que ni siquiera lo notó. La Lethilian ya no parecía un maniquí, luchaba por recuperar el aliento como si hubiera estado en una maratón, con sus ojos clavados en él transmitiéndolo todo el odio que le profesaba.

    Esperaba que Eve reaccionara en cualquier momento por sus insultos, siempre sucedía igual, pero Enurta estaba tan conmocionado que no se vanagloriaba por ello. Se encontraba más ocupado sintiendo cómo el dolor se expandía por su cuerpo, uno que era ficticio, por cierto; ¿cómo era eso posible? El manotón de Eve fue tan fuerte que, si él hubiera estado ahí en realidad, seguramente estaría escupiendo sangre junto a un par de dientes.

    — ¡Me abofeteaste! —bufó Enurta con un claro tono de indignación en su voz. No sabía qué más decir, tal osadía lo tenía completamente anonadado, jamás había permitido que alguien le hiciera eso.

    ¡Plas! Eve le contestó con una segunda bofetada en la otra mejilla, haciendo un ruido extraño que parecía ser un gruñido de rabia. La Lethilian pretendía darle un tercer manotón, pero Enurta la sostuvo firmemente por las muñecas, inmovilizándola como mejor podía. ¡Aquello era el colmo de los colmos! ¡No permitiría semejante ofensa!

    — ¡Te juro que voy a…!

    — ¡¿Qué?! ¡¿Matarme?! —chilló Eve mientras forcejeaba con el Malsumi, dándole patadas y coletazos para intentar librarse de sus garras. No lo consiguió, él no la soltaría—. ¡¿En serio sigues creyendo que eso es lo peor que puedes hacerme, Enurta?! ¡¡¡Mírame!!! ¡Mi vida no vale nada y no es mi culpa! ¡Fueron todos ustedes! ¡Ustedes se aseguraron que yo fuera menos que nada!

    La rabia de Eve se disipó tan rápido como surgió, sintiendo una vez más que el peso de su destrozado corazón la aplastaba, cayendo de rodillas ante Enurta. Mostrarse tan vulnerable ante su mayor enemigo era una completa humillación, pero lo único que le importaba era descubrir, muy a su pesar, que todavía le quedaban lágrimas por derramar.

    Enurta la soltó y la observó en silencio por largo rato. Seguía algo consternado por el arrebato de Eve, más era incapaz de verse conmovido ante su desdicha. Le seguía pareciendo una actitud estúpida, estando en su lugar se vengaría de todos en vez de echarse a morir. Sin embargo, había algo en su interior que se retorcía cada vez que le reprochaba, pues la comprendía más de lo que él estaba dispuesto a admitir.

    — Niña, todos mienten y hacen cosas horribles a diversas escalas, nadie está exento. El bien puro es un mito y tú lo aprendiste de la peor manera posible; es todo —Enurta habló más tranquilo de lo que esperaba. Él también comenzaba a sentirse cansado de seguir en ese juego—. Lo que Gea ha hecho es absurdo e imperdonable, lo he sabido por mucho tiempo y ahora tú también. Y lo de él… conoces mi opinión al respecto, eso no ha cambiado así que no pienso hablar más de eso —suspiró, acariciándose las sienes, sintiendo que comenzaba a dolerle la cabeza—. Admito que no me gustaría estar en tu lugar, antes muerto que convertirme en algo tan sumiso. Sin embargo, nada de eso justifica que seas tan patética, no conseguirás nada si sólo te echas a lloriquear; a quienes te quieren ver destruida les joderá más si te levantas de nuevo.

    — ¡Deja de hablar tonterías! Tú eres el primero que me pone la zancadilla… ¡¿y me estás dando ánimo para que me levante de nuevo?! ¡Eres un idiota! ¡Ahórrate los sermones estúpidos! —vociferó Eve mientras se ponía de pie nuevamente y lo encaraba. Enurta no se movió ni un ápice, dando a entender que poco le afectaba su actitud a pesar de que se sentía extraño por ello, aunque no estaba preparado para…—. Exijo que te muestres ante mí como eres en realidad.

    — ¡¿Qué dices?! —exclamó con un tono de voz muy agudo. Aquello era algo tan absurdo que le costaba creer que realmente estuviera sucediendo— ¡Ya te volviste loca, histérica de mierda!

    — ¡No te hagas el desentendido! —gruñó Eve, hastiada por el modo en que el Malsumi trataba de evadir la situación—. Sabes de lo que estoy hablando. Tú en realidad no estás aquí, eres una proyección y, ciertamente, no es obligatorio que luzcas como yo cuando no tienes el control. Sólo lo hacías para angustiarme… y a Tymime también—Enurta frunció el ceño y abrió la boca, dispuesto a replicarle para ponerla en su lugar. Sin embargo, Eve tomó algo del suelo con un rápido movimiento, llevándose al cuello una roca que lucía bastante afilada—. ¡Hazlo ahora o termino con todo esto! ¡Serás libre pero jamás encontrarás un cuerpo como el mío, bastardo!

    Los oídos de Enurta no daban crédito a lo que acaban de escuchar. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Por qué lo afectaba tanto? No debería importarle, pero todo se estaba torciendo de forma tan irreal que era difícil procesarlo y asimilarlo.

    Eve había perdido la razón, las circunstancias la superaron sin tener la fortaleza suficiente para afrontarlas, era sólo una niña a pesar de todos los años que llevaba a cuestas. Enurta le hizo tantas cosas para llevarla a la locura y logró sorprenderlo cuando las resistió todas, por eso la aborrecía más que a nada en este mundo. La detestaba no sólo por ser su némesis o porque el destino de ambos los empujaba a destruirse, era odio absoluto a su simple existencia, no le tenía ni pizca de aprecio y verla muerta sería la satisfacción más grande de su vida.

    A pesar del enorme desprecio que sentía por ella, que superaba con creces al que sentía por aquellos que lo traicionaron… jamás le hizo daño en verdad, sólo lo que Enurta consideraba niñerías, bromas de muy mal gusto. Él que tanto disfrutaba destruyendo a quien se interpusiera en su camino permitió que una niña lo rebajara, y todo por…

    Suspiró lleno de frustración. Malditas promesas y maldito él que accedía a tomarlas. Miró a Eve con cierto desdén, pensando con resentimiento que el culpable de todo era Tymime. El arlequín lo había arruinado todo, la dañó y no tenía reparo, ni a él —que resultaba ser más “complicado” que el Malsumi— le agradaría una versión tan rota de la menor de los Lethilian.

    — De acuerdo —musitó Enurta a regañadientes, suspirando y cerrando los ojos.

    Accedía sólo para darse un respiro a sí mismo y le bastó con pensarlo para que se diera el cambio, con lo ocurrido bastaba para hartarse de la farsa. Pasó tanto tiempo ocultándose que se sentía muy extraño volver a ser él, a como era y como desearía seguir siendo. Abrió los ojos sin que nada cambiase, todo seguía igual, pero lo veía a través de sus ojos y no unos ajenos. Cada parte en él era única, que fueran sólo una ilusión ahora sólo lo hacía extrañarlas más que nunca, especialmente aquellas que le otorgaban placer y diversión. Saber que no era real ahora resultaba más frustrante, como una sombra que intentaba hacerse notar en la oscuridad, carente de libertad e identidad. A pesar de ello era Enurta, de algún modo seguía siendo él y con eso le bastaba para seguir luchando en la oscuridad.

    Eve lo observó fijamente, calmándose y lanzando lejos la roca. No estaba sorprendida por ver a quien estaba ante ella, sólo se sentía extraña por contemplar aquellos ojos dispares, tan inusuales… Olvidó todos sus problemas por un instante, siendo presa de una enorme curiosidad que la impulsó a querer tocarlo, conteniéndose al recordar de quién se trataba.

    Apenas era algo más alto que ella, lo suficiente para obligarla a levantar la mirada, robusto a pesar de su delicada contextura. No parecía peligroso a simple vista, incluso sería tachado de amigable con mucha facilidad si no fuera por el aura sombría que lo rodeaba, así como la malicia en su mirada o el modo despreocupado en que movía su larga cola. Él no tenía el cuerpo cubierto de marcas como sus subordinados, apenas tenía una en el rostro que lo identificaba como Malsumi; no necesitaba más, pues aquella era la que todos los demás llevaban, él era su dueño.

    — ¿Satisfecha? —espetó Enurta desdeñosamente mientras se cruzaba de brazos.

    A Eve se le pusieron los pelos de punta al escucharlo, su voz sonaba totalmente diferente, más gruesa y profunda a aquella de tono exasperante que la atormentó durante años. Causó tal impacto en Eve que fue incapaz de ocultar que se estremecía y Enurta lo notó, burlándose de ella con una sonrisa maliciosa, pero ella no le prestó atención.

    — Te recuerdo… —dijo Eve apenas con un hilillo de voz, sintiéndose como si fuera la cría que era cuando se tropezó con el Malsumi, igual de acongojada.

    — Me preocuparía que no lo hicieras, especialmente luego de que sostuviste la esfera —contestó él despreocupadamente.

    Repentinamente ambos se sintieron de manera extraña, era una sensación liberadora, como si hubiesen necesitado que se diera ese momento para alivianar la tensión que a cada uno lo agobiaba. Un desahogo de toda la porquería que debieron soportar por su cuenta y juntos también. Jamás existiría amistad o simpatía entre ellos, sólo eso… fuera lo que fuera tan extraña relación.

    — ¿Qué harás entonces? —preguntó Enurta algo distraído mientras contemplaba el cielo, cruzándose de brazos y dibujando una sonrisa que ocultaba cierta amargura—. ¿Te quedarás aquí llorando hasta quedar seca como pasa o te levantarás y lucharás por eso que tanto quieres? No es que sea algo que realmente me interese, pero creo recordar que hay alguien esperando por ti; alguien que sólo omitió “cositas” sucias de su pasado por vergüenza.

    Eve sintió que le echaban encima un balde de agua helada con sólo recordarlo. Con todo el dolor de saber más de lo que hubiese querido, se olvidó por completo de Mewtwo. Se sentía muy mal por haberlo dejado solo con Tymime, pero sabía que estaría bien, era más fuerte de lo que siempre aparentó frente a ella. Todavía se debatía entre enojarse, sentirse ofendida porque él pensaba que ella lo rechazaría por semejante nimiedad —y darle, muy a su pesar, la razón por preferir no contarle— o, simplemente, aceptar las cosas como son.

    — Aunque haya alguien esperándome, eso no significa que pueda cambiar el destino que Gea me impuso —dijo Eve, apenas con un hilillo de voz, sintiendo de nuevo todo el peso de sus problemas, tomando asiento al sentir que las piernas le flaqueaban. Aquella era la verdad más espantosa de todas, la que más le hacía daño, jamás necesitó de la esfera para saber de ella.

    — Oye, sabíamos que nuestras oportunidades de éxito eran escazas desde que decidimos formar esta pequeña alianza, sólo intentándolo podremos tener la certeza de qué tan ilusos éramos —Enurta volvió a posar sus ojos sobre ella, acercándose lentamente y evaluando su reacción.

    Eve trató de balbucear un “No sé si…”, pero de pronto encontró a Enurta de cuclillas frente a ella, con su rostro más cerca de lo aceptable y mirándola fijamente a los ojos. De nuevo, una sonrisa altanera cruzó su rostro y a Eve se le pusieron los pelos de punta.

    — Cuidado con lo que piensas, que soy muy viejo y mañoso para ti, niña —Enurta echó a reír por el modo en que la ira ruborizó el rostro de la Lethilian, deteniéndola antes de que le replicara con un ademán de la mano—. Parece que has pasado por alto ciertas cosas que son más relevantes de lo que parecen. Dime, ¿acaso recuerdas esa “pesadilla” que tuvo Mewtwo? Te habló de eso hace varias semanas; mencionó varios detalles que me parecieron interesantes.

    — ¿Qué importancia tiene un sueño que no se va a cumplir?

    — Eso es lo que no sabemos, supongo que hay ciertas cosas que deben ocurrir primero, ¿no crees? —Enurta se puso de pie, ensanchando aún más su sonrisa mientras le hacía señas para que hiciera lo mismo—. Tengo altas expectativas de que se trate de una verdadera premonición; claro, puedo estar equivocado, pero resulta que es algo que me ha dado una idea. Ahora, también tengo muchas dudas respecto a su factibilidad, sólo lo intentaremos si te obligan a usar tu último recurso. Pero…

    — Me lo cuentas en el camino, yo también tengo una idea —dijo Eve poniéndose de pie de un salto, con tan repentino ímpetu que desconcertó a Enurta.

    El Malsumi le pidió explicaciones con una simple mirada, aunque ella estaba más ocupada en sacudirse todo rastro de miedo y tristeza, echando a correr tan súbitamente que su maestro la maldijo en voz alta.

    — ¡Muévete, tenemos que apresurarnos, vamos muy tarde! —le apresuró ella. Sabía que le pisaba los talones gracias a los improperios que seguía dedicándole, hablando de lo desagradecida que era por salir corriendo así—. ¡Cállate un momento y escúchame, que esto te interesa! Se me ocurrió algo, no sé si funcione pero si lo hace… —se le escaparon unas risitas crueles que extrañaron a su maestro— estoy segura de que te gustará bastante.

    Parecía que Eve había recuperado el vigor, aunque era todo lo contrario, tanto que le sorprendía estar corriendo tan rápido y con tal destreza a través de la maleza. Antes no se consideraba preparada para afrontar la situación, tenía miedo pero hallaba fortaleza en el apoyo de Tymime, y ahora… No quería seguir llorando, no valía la pena hacerlo… Poco quedaba para animarla a luchar, pues incluso sus sentimientos no eran del todo claros, aunque algo había y se aferraría a ello.

    Lo intentaría, pues al menos ahora existía la incertidumbre, que era mil veces mejor que encarar su destino con las manos vacías y totalmente desprotegida ante su crueldad.



    — ¡¡¡TENEMOS QUE HACER ALGO!!!

    Dómino no paraba de vociferar histéricamente, conmocionada por el inesperado giro de eventos que se suscitaban, donde el paupérrimo ejército de los Lethilian lograba resistir y sobreponerse al poderío de la alianza entre Malsumis y Equipo Rocket.

    A la rubia le parecía tan insólito y humillante que no ponía cuidado en controlar su carácter frente a sus subordinados, dar el ejemplo como encargada estaba de último en su lista de prioridades, hastiada de soportar los gritos de Giovanni quien estaba más histérico que ella. El magnate tenía grandes razones para preocuparse del fracaso, había invertido grandes sumas de dinero, armamento, pokémon y personal para aquel ataque; todo por la promesa de unos extraños seres que le ofrecieron el control del mundo a cambio de su apoyo.

    — ¡¿Cómo es posible que estemos en aprietos?! ¡Los superamos en número y contamos con armas que ellos no poseerían ni en sus sueños! ¡Esto es absurdo! —chilló furiosa, caminando de lado a lado bajo la atenta mirada de Kronos, quien pensaba cuál sería la mejor manera de hacerla callar—. ¡Tenemos que actuar! ¡No permitiré que el Equipo Rocket sea humillado por unos estúpidos pokémon! ¡Ni siquiera han sido capaces de matar a un Lethilian siquiera! ¡¿Acaso se puede ser más inútil?!

    Los gritos de la segunda al mando del Equipo Rocket fueron acallados repentinamente. En un abrir y cerrar de ojos, Drakar había bajado de lo más alto de la roca, plantándose frente a Dómino y sosteniéndola por la cabeza. La rubia pasó de la histeria a la desesperación, muerta de miedo mientras sentía cómo sus pies se despegaban del suelo, dejándola incapacitada para defenderse.

    — ¡¿Q-qué estás haciendo?! —chilló espantada, sosteniendo el brazo del Malsumi en un vano y desesperado intento por escaparse de sus garras.

    — Ya estoy cansado de tener que soportarlos, humana —espetó Drakar con frialdad, estrujando cada vez con más fuerza la cabeza de Dómino, causándole además un terrible dolor con fuerza psíquica que la hacía pegar alaridos espantosos—. Perdoné sus insolencias y cuestionamientos hacia mí por salvaguardar nuestros intereses, pensé que esta alianza rendiría sus frutos en el futuro, pero no han servido para nada. Mis tropas han hecho más que tus míseros hombres armados y tienes la desfachatez de llamarnos inútiles.

    Algunos soldados del Equipo Rocket hicieron el ademán de querer intervenir para rescatar a su superior, pero sólo con el aura maligna que desprendía Drakar era más que suficiente para cohibirlos. Nadie se atrevería a interceder por Dómino, no cuando la supuesta personificación del mal la tenía atrapada entre sus garras; ¡menos si lucía como Mewtwo!

    — Te crees superior a nosotros a pesar de que hemos demostrado que ustedes son nuestros sirvientes —siseó el líder de los Malsumis con crueldad, dejando que todo su enojo se canalizara hacia su indefensa presa—. Mi paciencia se agotó, igual que tu utilidad.

    Los gritos de dolor de Dómino desgarraban los tímpanos de sus compañeros, llegando a un espantoso final cuando la fuerza de la mano de Drakar terminó por aplastar el cráneo de su víctima, tal como si fuese una simple uva. Los ejecutivos y soldados élite del Equipo Rocket ahogaron un grito ante el desagradable crujir de la cabeza de Dómino, conmocionados y temerosos de ser el siguiente si se atrevían a decir algo.

    Drakar chascó la lengua con hastío, lanzando el cuerpo a los pies de los estupefactos Rocket, sacudiéndose como si nada algunos restos de masa encefálica que quedaron entre sus dedos. Miró a aquellos humanos despectivamente, decepcionado ante sus infantiles reacciones, especialmente cuando la organización tenía la bien ganada fama de cometer mayores barbaridades contra pokémon y humanos por igual.

    ¿Qué creían? ¿Que por lucir como un pokémon él no era realmente peligroso? ¿Acaso todo eso les parecía un juego o una tontería? Tal desfachatez ocurría por culpa de hacer caso a los consejos de Kronos, siempre le sugería paciencia para no rebajarse a su nivel… ¡Patrañas! Lo único que había conseguido era que su imagen como Malsumi se viera mancillada, a tal punto que nadie lo tomaba en serio, como si fuera un niño apuntándolos con un rifle y los adultos se rieran de él pensando que su travesura era adorable. Ya no más.

    — Buen trabajo, mi señor, una digna muestra del líder que es usted. Esa humana ya estaba resultando una verdadera molestia —lo felicitó Hela con cautela aunque alegre, observando atentamente mientras Drakar regresaba a su alto puesto, maravillada con la furia que reflejaban sus ojos y reafirmando así sus sentimiento hacia él.

    Lejos de permitirse disfrutar un poco de su amado, Hela percibió una perturbación en el aire que llamó su atención. Giró rápidamente la cabeza, bufando con indignación al hallar la razón de que se le pusieran los pelos de punta.

    — ¡¿Cómo ha podido llegar tan lejos?! —soltó.

    — ¿A quién le importa? —espetó Drakar con desdén—. Aunque se las arregle para llegar hasta aquí, no tiene oportunidad alguna contra mí. Déjenlo creer que puede hacer algo útil.

    — Permítame encargarme de Mewtwo por usted, mi señor —dijo Balac apresuradamente, plantándose ante él y haciendo una reverencia—. Le traeré su cabeza para complacerlo…

    — ¡No! —Kronos se adelantó a su líder, ahorrándole la molestia de iniciar una discusión con el monstruo acorazado—. No podemos dejar sólo y desprotegido a nuestro señor. Además que tiene razón, no representa un verdadero peligro, es sólo un alcornoque con ínfulas de superioridad, prácticamente igual que un humano. Sin embargo —un punto en el campo llamaba su atención, algo que en verdad podía tornarse en un problema si no era contenido a tiempo. Se lo señaló a Balac, quien al notarlo pareció palidecer—, de eso sí debemos preocuparnos. Yo me encargo. No se despeguen de nuestro señor.

    El Alakazam desapareció ante sus ojos sin mediar más palabras, teletransportándose y dejando a Balac con algo de malhumor por encomendarle ser niñera. Drakar tuvo que contener un respiro de alivio, pues con la partida de Kronos descansaría de sus furtivas miradas de reprobación, ahora podría concentrarse de lleno en dar con Eve.

    Y las cosas para Drakar se pondrían cada vez mejor, más de lo que él esperaba…

    — ¡Hela! —Balac llamó con todas sus fuerzas, viendo cómo ésta se alejaba a toda velocidad sin que él pudiera hacer algo para detenerla—. ¡Regresa aquí ahora misma, bruja loca!

    No había caso, Hela se encontraba fuera de su alcance por completo, dirigiéndose directamente a aquel adefesio creado por el Equipo Rocket. Drakar dibujó una siniestra sonrisa, deseando que las cosas se siguieran suscitando con tanta conveniencia y se deshicieran de Hela por él. De hecho, si todos eran pulverizados sería como una bendición, así nadie lo molestaría en el momento que Eve decidiera aparecer.

    — Ve con ella, Balac —las ansias de quedarse a solas con sus pensamientos eran incontrolables, quería deshacerse de todos sus problemas de una vez por todas.

    — P-pero, mi señor… no puedo dejarlo solo —balbuceó Balac profundamente contrariado. La imagen del fornido general se derrumbaba con tanta facilidad que le repugnaba a su amo—. No puedo permitir que a usted le suceda algo. Ellos podrían…

    — ¿Insinúas que soy débil e incapaz de defenderme? —inquirió Drakar, lanzándole una mirada asesina que acongojó aún más al Aggron, quien se apresuraba a balbucear excusas absurdas—. Me sorprende semejante ofensa, en especial cuando fuiste tú quien me preparó para luchar, conoces mi verdadero potencial más que nadie —se detuvo, divirtiéndose con las variopintas reacciones del viejo general, sabiendo que algunos halagos a su tutoría le inflarían el ego lo suficiente para quitárselo de encima—. Esto no es un favor que te estoy pidiendo, es claramente una orden, más te vale acatarla. Además, si no me falla la memoria, hace nada te ofreciste a librarte de esa aberración por mí.

    Balac estaba obviamente consternado, dudando entre apelar a la razón u obedecer las órdenes de su amo y señor, aunque pronto su propio ego le ayudó a escoger el complacer los deseos de Drakar. Hizo una reverencia antes de darle la espalda y seguir los pasos de Hela lo más pronto que le permitía su pesado cuerpo, sabiendo que tenía la mirada de su líder taladrándole la nuca, más que dispuesto a brindarle gloria y demostrarle de lo que era capaz un verdadero guerrero como él.

    Drakar suspiró con alivio, finalmente estaba solo, aunque la cuerda de inútiles del Equipo Rocket permanecía cerca intercambiando temerosos murmullos entre ellos; lo mejor para él era ignorarlos y darles la espalda, no le preocupaba que se convirtieran en una amenaza. Por lo que escuchaba, intentaban reorganizarse, preparando armamento y discutiendo la manera de contrarrestar el Ventarrón para que los helicópteros por fin fueran de utilidad. Trató de no prestarles atención, nada de lo que hicieran cambiaría el curso de la batalla, eran más inútiles que sus vehículos. Se rio entre dientes, pensando en lo absurdo que resultaba el estatus quo en ese mundo, donde unas criaturas tan enclenques como los humanos dominaban prácticamente todo.

    Era tan injusto como la idea de que Eve y él no podrían estar juntos jamás. El único beneficio de ganar aquella batalla era la posibilidad de exterminar aquella peste, sabía que a Eve tampoco le agradaban, así que conseguiría complacer a lo único que verdaderamente le importaba en ese mundo y a sí mismo.

    “Aparece pronto, Eve. Necesito verte, ya no soporto más esta incertidumbre”, pensó angustiado ante la espera, deseaba con todas sus fuerzas recibir la respuesta que tanto anhelaba. “¿Qué debo hacer para que te presentes ante mí? Quiero que todo esto termine para estar contigo…”.



    Tymime observaba atentamente el campo de batalla en compañía de Icestar y Yami. Teniendo a su hermana cerca, él sólo tomaba decisiones cruciales, ella se encargaba de coordinar todo lo demás. Aunque a ojos de cualquiera pudiera parecer que Icestar había tomado el mando eso no era cierto, a pesar de los murmullos que llegaban a sus oídos, a Tymime le importaba nada lo que pensaran; su deber era estar atento a todo lo que podía para poder dirigir a sus tropas.

    A esas alturas de la batalla, lamentablemente, habían llegado al punto en que las formaciones de ambos bandos perdieron toda organización; algunos conseguían reagruparse aunque carecían de la eficiencia de antes. Todo aquel desastre comenzó a empeorar cuando Shock y Rocknight fueron traídos de vuelta muy malheridos, aumentando las posibilidades de que los Malsumis triunfaran.

    Tymime suspiró, con más frustración que pesar, cuando Icestar le informó que sería imposible que Rocknight recuperara la vista y que Shock se encontraba en estado crítico, incluso más que Dinya. Con esto quedó claro de que el momento de entrar en batalla había llegado, no podía dejar pasar más tiempo, no porque los Lethilian caían y los Malsumis seguían pie, también por sus motivaciones personales.

    — Ya está muy cerca.

    El repentino comentario de Icestar interrumpió el hilo de sus pensamientos, levantó la mirada buscando aquello que ella veía, curioso por hallar aquello que la sorprendía tanto. Casi al otro extremo del valle, pudo apreciar con claridad una figura que se desembarazaba de algunos agresores, deshaciéndose de quien se interpusiera en su camino con absurda facilidad a pesar de que se le lanzaran hordas encima. Mewtwo parecía imparable y más poderoso que nunca, seguramente llegaría ante Drakar en cuestión de minutos.

    La sombra de una sonrisa burlona bailó en el rostro del arlequín. Que Mewtwo fuera tan iluso para creer que podía lidiar con el sucesor de Enurta era hilarante, sería pulverizado por Drakar, ahorrándole el mancharse las manos con la sangre de aquel adefesio. Su sonrisa se esfumó. Por lo general, no le importaba quién se deshiciera de sus enemigos mientras terminasen muertos; sin embargo, aquella ocasión era diferente y lo irritaba. Una voz en su cabeza le reveló que el motivo era que deseaba ser él quien diera fin a la existencia de Mewtwo.

    La posibilidad de que le arrebatasen ese placer, junto a los incipientes murmullos de quienes le rodeaban, hablando emocionados respecto a la hazaña de Mewtwo y reprobando la pasividad de Tymime, empezaban a molestar de sobremanera al arlequín. Solía hacer oídos sordos a esa clase de comentarios, pues sólo era el razonar de ignorantes que jamás se tomaban la molestia de analizar el motivo de sus decisiones. Sólo por esta vez les daría el gusto por ser necesario.

    — Voy a entrar.

    Icestar actuó rápidamente para detener a Tymime antes de que éste partiera, ganándose una mirada de reproche del arlequín, aunque tenía curiosidad por el repentino gesto de su hermana. Se le acercó, susurrándole algo rápido al oído y sosteniendo discretamente el filo de su gorguera. Tymime asintió, aminorando sutilmente su malhumor al comprender el motivo, desapareciendo en cuanto ella lo dejó ir.

    Reapareció justo al otro lado de la barrera que protegía la ciudad, no lo hizo más adelante porque resultaba riesgoso, aunque la verdad es que no tenía tanta prisa por llegar al otro lado. No, él quería disfrutar de aquel momento, por simple diversión y por callar a la cuerda de imbéciles que cuestionaban sus acciones sólo por no verlo luchando a lo bestia.

    Caminó con suma tranquilidad, como si el caos que lo rodeaba no existiera, materializando su esfera y jugueteando con ella entre sus manos. Aunque su intención era liberar sus frustraciones sin que nadie lo juzgara por ello, le resultaba difícil sentirse motivado a pesar de todo el estímulo que recibía de todos quienes le rodeaban.

    Se hallaba incapaz de sentirse del todo cómodo con la situación, menos cuando carecía de aquello por lo que tanto luchó, el mismo por el cual aún seguía los lineamientos de Gea a cabalidad —aunque no le gustaran para nada—. Y si lograse, como por gracia divina, conseguir la respuesta que necesitaba mientras avanzaba… ¿realmente haría alguna diferencia luego de todos sus espantosos errores? No quería seguir desvirtuándola con sus fríos hilos.

    Por su modo de andar algo cabizbajo lucía distraído, algo que no pasó por alto a ojos de los Malsumis. Una manada de Mightyena se abalanzó sobre el arlequín, ignorando el error que habían cometido incluso después de ser rebanados en cientos de pedazos por los incontables hilos que rodearon al Lethilian, invisibles para la gran mayoría hasta que la sangre comenzó a deslizarse lentamente a través de ellos.

    A partir de entonces, el paseo se convirtió en una frenética marcha a través del valle, abriéndose paso gracias a sus crueles hilos. Todo lo que tocaban era pulverizado por las etéreas hebras de acero, sin misericordia y sin que al arlequín le temblara el pulso. Si los hilos fallaban, Tymime se aseguraba de brindarle una muerte peor al elusivo desgraciado, ya sea con su abrumadora fuerza psíquica que los hacía explotar o sus garras que exponían los intestinos de sus víctimas.

    Llegado al punto en donde la batalla se volvía más cruenta y violenta, no titubeó en ordenar a sus hilos que se apoderaran de los cuerpos de aliados caídos. Nada le importó la estupefacción que causó en sus súbditos al hacerlo, no eran más que cadáveres, aquello que los hacía algo más que un envase se había desvanecido hace mucho, no quedaba nada y así volvían a ser útiles.

    Los nuevos maniquíes se alzaron, protegiendo a su titiritero a toda costa mientras éste se encargaba de avanzar, coordinando estupendamente el movimiento de cada uno como si fueran cientos quienes manejasen los hilos y no sólo él. Pocos serían capaces de comprender lo impresionante que esto resultaba, pues llevar el control de cada movimiento sin descuidarse a sí mismo requirió muchos años de práctica y dedicación. Su necesidad de perfección era positiva cuando sabía implementarla adecuadamente.

    A Tymime poco le interesaba lo magnífico o terrorífico que pudiera resultar al espectador, era algo habitual para él, debía mantener la concentración. Lo más curioso era su serenidad, se sorprendía a sí mismo por su capacidad de autocontrol, generalmente se dejaba llevar demasiado a causa del aluvión de emociones negativas que absorbía; era algo que jamás pudo controlar, no entendía cómo ahora sí. Mantenía la serenidad a pesar de que su cuerpo se estremecía, presa del ambiente que lo rodeaba y alimentaba el poder que tanto admiraban quienes le idolatraban.

    Su participación en la contienda debía parecer un macabro espectáculo que preocuparía a cualquiera, tuvo certeza de ello cuando en su camino apareció súbitamente una figura; el recién llegado le cortaba el paso, dedicándoles una fría mirada con sus minúsculos ojos negros. Kronos permanecía tranquilo ante su presencia, sosteniendo con firmeza el Báculo Ea, al parecer indiferente ante el modo en que Tymime se desenvolvía.

    — Tardaste demasiado en aparecer —dijo Tymime con un tono de voz absurdamente casual, como si no se hallaran en plena matanza. Se esperaba que el Alakazam intentase detenerlo, por eso no le daba importancia. Con su llegada prolongaría que el frenesí se apoderara de su cuerpo y mente.

    — Todo a su tiempo. Hay cosas que no deben apresurarse, ¿no crees? —Kronos habló pausadamente, suspirando y negando ligeramente con la cabeza; parecía profundamente decepcionado—. Tantísimo talento desperdiciado, Tymime… Tan sólo ver cómo te desenvuelves me deprime, es maravilloso el poder que has alcanzado en tu condición y prefieres estar del lado perdedor. ¿Qué te motiva? Dímelo, por favor, la curiosidad me carcome. ¿O es que no hay nada que explique semejante sinsentido?

    — Tengo mis razones, pero eso es algo que no le compete a nadie más que a mí —el arlequín sostuvo la esfera con fuerza, por un instante sintió que se tragaba un trozo de hielo al pensar en dichas motivaciones—. ¿Qué te parece si dejamos las absurdas formalidades de lado y comenzamos? Tengo mucho por hacer y poco tiempo.

    — ¿Tan impaciente estás por saldar cuentas del pasado, Tymime? Pensé que ya lo habrías superado, lo sucedido nos benefició a todos y lo sabes.

    A Tymime se le escapó una risotada. ¿Qué sabía Kronos de él? No más que el resto del mundo, nadie podría comprender su razón de seguir ahí, no lo entenderían y tampoco es que deseara darla a conocer.

    Con un rápido movimiento de sus dedos hizo que sus hilos se replegaran, liberando a los cadáveres de su control y dejándolos caer en el suelo. Kronos no era un digno oponente, siempre había sido un cobarde que rehuía del combate, pero se trataba de una ocasión especial y estaba dispuesto a ensuciarse las manos con aquella alimaña. Excepciones, excepciones, malditas excepciones.

    Tymime sonrió maliciosamente, alistándose para destruir a su enemigo sin piedad, pensando en lo dulce que siempre le resultó la venganza aunque casi siempre tardara en llegar.



    La distancia se acortaba y su cuerpo lo sabía, conquistado por una excitación que aumentaba a cada paso que daba, impaciente por alcanzar su objetivo. Había avanzado con demasiada lentitud para su gusto, una agonía para su instinto hambriento por luchar, desatándose sin piedad contra sus enemigos. Cierto desasosiego embargaba su corazón, pensando que alguna vez estuvo destinado a convertirse en aquel que era en ese instante, sintiéndose inesperadamente cómodo con ello.

    “Ten precaución, no te dejes llevar demasiado, podrías no regresar. Estás haciendo una excepción, no lo olvides, no permitas que te domine el pasado”, le decía la pequeña voz de la razón en lo más recóndito de su cabeza, sonando temerosa con buenos motivos.

    Su psiquis estaba desatada de tal modo que era capaz de aniquilar a sus contrincantes en cuestión de segundos, su poder se desenvolvía de una manera que no lo hacía hace varios años, así que debía procurar mantener la mayor concentración posible para no perder los estribos… al menos hasta llegar ante su verdadero oponente. No le importaba hacerse un daño irreparable mientras pudiera volcar toda su fuerza contra Drakar y destruirlo como lo hacía con sus súbditos.

    Se detuvo en seco cuando notó que su camino quedó completamente despejado de súbito. Sólo una esbelta figura se perfilaba ante él, obstruyéndole el paso. La extrañeza dio paso al desprecio cuando Mewtwo reconoció que se trataba de Hela, quien lo observaba fijamente con sus ojos rojos, esbozando una maliciosa sonrisa en su rostro.

    — ¡Cuánto tiempo! Es un gusto ver de nuevo a la mascota de los Lethilian —saludó Hela con cierta picardía mientras se ensortijaba un mechón de cabello con el dedo. Su actitud juguetona podría parecerle atractiva a algunos, mas sus ojos mostraban el verdadero peligro que representaba, recordándole la víbora que era en realidad—. La última vez metiste las narices en una batalla que no te pertenecía. Lo gracioso es que intentaste ser un caballero de lustrosa armadura salvando a la damisela, pero en un giro desafortunado de eventos, la princesita tuvo que rescatarte a ti. Mi orgullo de macho estaría por los suelos si estuviera en tu lugar —se acercaba despacio, moviendo sinuosamente sus caderas, de modo que recordaba mucho a una serpiente deslizándose para acercarse a su presa—. Es una lástima que nunca tuviésemos la oportunidad de conocernos mejor, quizás me hubieras gustado, pero algo que quiero que sepas es que detesto dejar las cosas a medias.

    Mewtwo estaba más que preparado para luchar cuando Hela se lanzó hacia él, sin dejarse impresionar por su velocidad o por el aterrador gesto que desdibujó su rostro. Lo único que lo dejó boquiabierto fue la Bola Sombra que le rozó el hombro, la cual se estrelló de lleno en el rostro de Hela y luego explotó, lanzándola lejos de él.

    — ¡Hola! ¡¿Cómo estamos aquí?! ¿Cierto que bien? Vivos, por lo que veo… bueno, al menos ustedes, porque yo estiré la pata hace tiempo —canturreó Moonghost alegremente, apareciendo de un salto y colocándose frente a Mewtwo, muerto de risa. Mientras, Hela se reincorporaba, dedicándole maldiciones al fantasma—. Uy, disculpa. ¿Eso te dolió?

    — ¡Eres un…!

    — ¿Qué tal si nos ahorramos la típica cháchara de héroe/villano y pasamos a tener la lucha épica de una vez? —sugirió Moonghost con la voz más atorrante que pudo, guiñándole el ojo a Mewtwo por encima de su hombro cuando Hela rechinó lo dientes muy molesta—. Yo me hago cargo de la cuaima, compadre. Tú tienes otro asunto que atender. Te alcanzo luego.

    No es por dudar de tus capacidades, pero… ¿Estás seguro? —dijo Mewtwo, sintiéndose extraño por la repentina intervención de Moonghost, que siempre se las ingeniaba para hacer un chiste de todo. No sabía si reír o intentar echarlo sin herir sus sentimientos.

    A pesar de su breve indecisión, Mewtwo no quiso desaprovechar la oportunidad que le otorgaba Moonghost, hizo tripas corazón al igual que con Flame y salió disparado a toda velocidad. Hela intentó detenerlo cuando pasó cerca de ella, escapándose de sus garras con facilidad, robándole un grito de ira.

    La frustración de la Malsumi le provocó una enorme satisfacción hasta que algo más le bloqueó el paso. Balac rugió con todas sus fuerzas, corriendo lo más rápido que le permitía su pesado cuerpo para embestirlo, sabiendo que su coraza de acero lo protegería de los ataques psíquicos de Mewtwo.

    Quizás la avidez del Aggron no le permitió predecir lo que sucedería, en especial cuando una bola rosada pasó frente a él a toda velocidad agarrándole los cuernos, obligándolo a desviarse y siendo lanzado bastante lejos como si pesara nada.

    — ¡Yo me encargo de éste! —exclamó Baby muy contento, saludándole con su manita antes de lanzarse tras Balac.

    Mewtwo estaba al tanto que Baby poseía una fuerza extraordinaria, en ese sentido superaba por completo a cualquier otro pokémon que hubiera conocido, resultaba increíble que algo tan pequeño poseyera semejante poder físico. Aun sabiéndolo tan bien, la estupefacción en su rostro era enorme, tanto como para sentirse afortunado de contar con el yelmo para ocultarla.

    Sacudió su cabeza para espabilar, estaba demasiado cerca para entretenerse con banalidades. Volvió a tomar impulso con la mayor velocidad posible, suspirando con alivio al no encontrar nada más que importunara su trayecto. Incluso, llegado a cierto punto decidió calmarse, permitiéndose poner los pies en la tierra y caminar tranquilamente el último trecho. Así fue como aquel tramo se le hizo eterno.

    Sus músculos ardían por el esfuerzo al que fueron sometidos, resintiendo cada movimiento que realizaba, ansiosos por volver al vertiginoso ritmo que les obsequiaba estar en batalla. No estaba cansado, pero lo hecho para llegar hasta ahí comenzaba a deteriorarlo, debía actuar con prudencia ante un enemigo totalmente descansado.

    Se detuvo. Finalmente, a pocos metros de él se encontraba Drakar observándolo desde lo alto de la roca que ocupaba, meciendo la cola con cierta indiferencia. Mewtwo tragó saliva; ver a otro de su misma especie, aunque no fuera del todo real, le producía cierto espanto y una sensación de vacío en el estómago. Le era difícil asimilarlo, se había hecho la idea de que sería único hasta el final de sus días. No le agradaba, especialmente sabiendo quién estaba detrás de aquella copia.

    Drakar ladeó la cabeza mostrando algo de curiosidad, dibujando una discreta sonrisa y dejándose caer para quedar al mismo nivel. Mewtwo notó que algunos Rocket hicieron el además de querer detener al Malsumi, quizás para aconsejarle precaución, pero deteniéndose al tropezar con un cuerpo al que le habían aplastado la cabeza.

    Los ojos de Mewtwo se fijaron rápidamente en la mano ensangrentada de Drakar, atando cabos de inmediato y resolviendo que lo mejor sería tener cuidado. Quizás Drakar era más peligroso de lo que ya le habían contado.

    Del actual líder de los Malsumis tenía muy escaza información, sólo lo dicho por los hermanos y parecía ser lo más aparente; además, también sospechaba que tenía cierta obsesión por Eve, sin embargo desconocía la razón de esto. Lo lógico era que si ocupaba el puesto de Enurta, alguna similitud debía tener con él, probablemente en cuanto a lo sanguinario y la pasión por matar.

    Sintió que la ansiedad se sobreponía a la adrenalina, haciendo que su cuerpo temblara con temor ante la idea de pelear con algo completamente desconocido para él… y eso era un gigantesco problema. Curiosamente, conocía lo suficiente a Enurta para esperar algo de su parte al momento de luchar, pero con Drakar estaba en blanco; quizás fuera al grano como aquella vez que… Maldijo por lo bajo al notar que su decisión titubeaba por una nimiedad.

    — Te felicito por llegar hasta aquí —dijo Drakar socarronamente luego de un rato de permanecer observándose en silencio—. ¿Puedo preguntar qué te hace ir directamente a una muerte segura?

    ¿Qué te hace pensar que seré yo quien muera?

    Drakar tuvo que contener una carcajada, mirando a todos lados como si pensase que le estaban jugando una mala broma y hubiera cámaras escondidas.

    — Me parece gracioso ver tanto optimismo y confianza en alguien a quien inmovilicé de un golpe la única vez que intentó enfrentarse a mí —señaló Drakar lacónicamente.

    Y sabiendo eso decides tomar su forma. ¿Qué es más gracioso? —puntualizó Mewtwo suspicazmente, borrándole la sonrisa en seco al Malsumi—. ¿Cuánto tiempo tienes así? ¿Un par de meses? Si mi entendimiento acerca de su capacidad para transformarse en correcto, necesitarías mucho más tiempo que ese para poder mantener el control de tu psiquis y manipularla a tu antojo.

    Por el gesto de Drakar parecía que había acertado, dándole una pequeña esperanza de obtener la victoria aunque acabase moribundo. Su corazón volvió a latir con fuerza, entusiasmado ante la posibilidad de tener éxito, aunque viéndose frustrado cuando su otro yo volvió a dibujar aquella chocante sonrisa altanera.

    — Tienes razón hasta cierto punto —habló Drakar despreocupadamente, dejando que se le escapara un suspiro; le gustaría apreciar las emociones ocultas tras el yelmo que portaba la escoria para disfrutar cómo se apoderaba de él la desesperación—. Me complace saber que estás al tanto de que somos metamorfos, pero seguramente desconoces que cada uno posee cualidades específicas que se han desarrollado por encima de nuestros gustos personales —comenzó a juguetear con una esfera de acero que sostenía con la mano limpia, sabiendo que actuar con serenidad mostraba confianza, algo que generaría inquietud en su oponente; la batalla había comenzado aunque no estuvieran enzarzados en una maraña de golpes—. Aegir se especializa en bestias acuáticas. Shiva en aquellas con venenos letales. Adzu se corona como el verdugo de los cielos con sus dragones y aves de rapiña. Enurta, según me han contado, estaba tan cómodo con su forma que jamás volvió a cambiar; tampoco lo necesitaba, era muy poderoso tal y como estaba. A Kronos le sucede lo mismo, está muy a gusto siendo un Alakazam decrépito, con la diferencia de que su fuerza es paupérrima; por suerte para él, puede compensarlo con una gran inteligencia.

    Drakar se detuvo un momento para permitirle a Mewtwo procesar la información. El clon estaba más ocupado regañándose por no preguntar más respecto al Enurta antes de su derrota, quizás así podría tener alguna idea de qué hacer para derrotarla. Ignorando esto por completo, el Malsumi continuó:

    — Dicen que Enurta podía manipular el espacio que lo rodeaba, creando un pequeño mundo donde los horrores superaban a los de cualquier pesadilla, como un infierno en la tierra. ¿Quién que no sea un Dios puede hacer eso? ¿No te parece una locura? Me lamento todos los días el haber nacido sin la capacidad de alcanzar semejante nivel —comentó suspirando con verdadero pesar, se mostraba realmente afectado por esto, descolocando completamente a Mewtwo por sus repentinos cambios de humor y cómo su rostro los exteriorizaba—. Supongo que no era mi destino —resolvió, encogiéndose de hombros despreocupadamente—. Eso no quita que posea mi propia singularidad. En todos los demás aspectos soy igual de poderoso que Enurta, fui bendecido con muchas de las bondades de mi sucesor gracias a la voluntad de Gea. Lo que más me diferencia de él es mi excepcional capacidad para cambiar de forma constantemente, puedo ser lo que me antoje y con mayor rapidez que cualquiera de mis subordinados, dominándolo hasta tal punto que puedo superar con creces a un original.

    Mewtwo hizo un gran esfuerzo para acallar una risotada. Drakar pasó por alto la grosería, incluso ensanchó su sonrisa, sospechando las razones de la bazofia. Ambos ardían en deseos por matarse entre ellos, pero actuaban civilizadamente teniendo aquella conversación con tanta calma.

    ¿Por esa habilidad que presumes es que te sientes tan confiado? —inquirió Mewtwo.

    — ¿Confiado? Oh, no, yo no diría eso. Me han enseñado a no subestimar a mis enemigos sin importar nada —contestó el Malsumi tranquilamente, encogiéndose de hombros—. Es cierto que confío en mis habilidades, pero sólo estoy calmado, nada más.

    Si no se tratase de ti, pensaría que es algo respetable, incluso admirable.

    — Gracias por el cumplido, supongo —dijo Drakar entre risas, pareciendo por un instante un joven Mewtwo amable y despreocupado. Esto le producía desagradables escalofríos al Mewtwo original—. Aprovechando este momento y que eres más dado a conversar que Tymime, me gustaría preguntar… ¿Me dirías dónde se encuentra Eve?

    Mewtwo no le contestó al notar algo extrañamente perturbador en la mirada del Malsumi. Sus sospechas respecto al interés de Drakar en Eve comenzaban a tomar forma y no le gustaba para nada, sentía que la sangre le hervía a la vez que una profunda indignación comenzaba a urgirlo para que atacase. Aunque el enojo mantenía su boca bien cerrada, también sería una imprudencia mencionar que Eve había huido, eso podría enfurecer a Drakar.

    — Tampoco piensas responderme, ¿cierto? —Drakar alzó una ceja con escepticismo, dejando caer la esfera de acero al polvoriento suelo—. ¿Sabes una cosa? Le propuse un trato a Eve hace un mes para evitar toda esta parafernalia, ella debía darme una respuesta hoy y la sigo esperando. Pero en vista de las circunstancias… —se detuvo un instante, observando con suma curiosidad la mano ensangrentada para apreciar la energía oscura que comenzaba a emanar de ella—. Le prometí destruirte si no me daba la respuesta que quería y siquiera se ha presentado. Soy alguien que toma muy en serio su palabra, no lo tomes tan personal, ¿te parece? Igual, nunca me has parecido una buena influencia para ella.

    Mewtwo sintió como si un dragón se retorciera de rabia en su interior. No sabía en qué consistía el trato que mencionaba el Malsumi, lo que más le indignaba es que Eve jamás le mencionase nada respecto a la dichosa propuesta. No, no era el momento adecuado para molestarse por sandeces, en especial cuando su cuerpo se acomodó inconscientemente para la batalla, al mismo tiempo que su mente transmitía un claro mensaje a su oponente.

    Yo también tengo una promesa que cumplir.



    Tymime corrió una vez más hacia Kronos preparando sus garras con energía siniestra, moviéndose rápidamente a la par que coordinaba sus hilos con la otra mano. Quería darse el placer de desgarrar su carne con sus propias manos, los hilos sólo eran comandados para buscar acorralarlo y dejarlo a su merced. Sin embargo, el más anciano de los Malsumis lo evadía de nuevo al teletransportarse fuera de su alcance, demostrando lo cobarde que era; no importaba si Tymime lograba deducir el patrón de sus reapariciones, Kronos se las ingeniaba para escabullírsele.

    A cualquiera le frustraría semejante situación, parecía no tener fin, más conocía lo suficiente a Kronos para saber que sólo estaba ahí para distraerlo, evitaría el enfrentamiento directo a toda costa. Era más que obvio que no quería correr el riesgo de dejarlo llegar ante Drakar.

    Sabiendo que estaban arrastrándolo a una rutina de desgaste, se las ingenió para obligar a Kronos para que tomase una actitud algo más ofensiva, utilizando maniquíes de su colección personal a la vez que extendía sus hilos lo más lejos que podía. Pronto el Alakazam se sintió acorralado, no dejaba de usar Teletransportación aunque no era capaz de ver los hilos, así que nunca estaba seguro de encontrarse a salvo.

    A pesar de que comenzaba a tomar el control de la situación, Tymime estaba harto de corretearlo por todo el valle, frustrándose de tal modo que liberó un aluvión de energía psíquica que consiguió inhabilitar la teletransportación de su contrincante. El arlequín lo pensó dos veces para ir tras él, preparando sus garras para dar la estocada que pondría fin a un asunto del pasado; saboreaba la victoria con cruel satisfacción, seguro de que no fallaría.

    Kronos no resistiría al ser un Alakazam, carecía del poder para detenerlo, sus poderes psíquicos eran inútiles gracias a la inmunidad que poseía en su contra. Estaba acorralado, el Malsumi lo sabía por el modo en que lo miraba, levantando el báculo en un vano intento por protegerse de su ataque. Tymime estuvo a punto de estallar en carcajadas ante esto, nada podría salvarlo.

    Sin embargo, cuando estaba a sólo unos cuantos pasos de su objetivo, sintió que algo dejaba de funcionar. Tymime quedó completamente anonadado al percatarse de que su cuerpo no respondía a su voluntad, no pudo hacerlo reaccionar por más que lo intentó. Entró en pánico como pocas veces en su vida, no comprendía lo que sucedía y no hallar la respuesta rápidamente lo sacaba de sus casillas.

    Hizo todo lo posible por liberarse del conjuro que lo suprimía, debía recuperar el control de su cuerpo para poder aliviar su mente presa del pánico; para su gran desgracia, eso se le hizo imposible. ¡¿Qué estaba sucediéndole?! En cuanto comenzó a hacer eco en su cabeza, un dolor espantoso se apoderó de él, tan fuerte que todo el mundo a su alrededor perdió el color.

    Pronto perdió la fuerza en sus piernas, cayendo al suelo, donde se hizo un ovillo sintiendo como si lo despellejaran vivo. No gritó, apretó con tanta fuerza los dientes que el metálico sabor de la sangre invadió su boca de inmediato; ya era suficiente humillación encontrarse reducido de esa manera, no dejaría que también supieran cuán intensa era su agonía.

    — Me da una lástima enorme ver semejante desperdicio de potencial, en verdad que me afecta profundamente.

    Kronos se deshizo de la distancia que quedaba entre ellos apuntándolo con el báculo, encegueciéndolo con la luz que emanaba de la piedra carmesí. Su sonrisa altanera lo enfurecía sin que él pudiera borrársela de un puñetazo. ¿Por qué seguían sucediéndole estas cosas? ¿Cómo era posible que sumara tantas en derrotas en tan poco tiempo? ¿En qué momento se había vuelto tan débil y vulnerable?

    — Debes estar confundido por lo que te sucede, ¿cierto, muchacho? —siseó Kronos, disfrutando de ver al arlequín indefenso a sus pies, quien lo miraba con sumo desprecio a pesar del dolor que lo aquejaba—. Permití tantas groserías y burlas tuyas hacia nosotros sólo porque tenía el báculo en mi poder. Eres maldad pura, ¿recuerdas?; y éste fue el báculo que utilizó Gea para crear todo el mal en este mundo. Del mismo modo que pude usarlo para darle fuerzas a Enurta y que tomara el control del cuerpo de Eve, puedo mermar tu poder hasta reducirte a nada.

    La ira en Tymime se disparó en cuanto escuchó la mención de Gea y Enurta. ¡¿De eso se trataba?! Su enojo le dio la fuerza suficiente para incorporarse lentamente, no le importaba sentir que sus músculos se desgarraban o que su corazón iba a estallar, la sola mención de la bruja lo enfurecía más que nada. No permitiría que uno de sus artilugios lo controlase, no cuando se suponía que él estaba exento de ello, ¡eso nunca!

    Kronos pareció asustado por instante ante esto, cayendo en cuenta pronto de lo que realmente sucedía, el arlequín se estaba destruyendo a sí mismo con eso. El Malsumi se burló con una cruel risa, pateándolo en el estómago con todas sus fuerzas, obligándolo a volver al suelo y brindándole una enorme satisfacción.

    Tymime de nuevo se retorcía a sus pies, ahora la presión en el pecho era mil veces peor y no le permitía respirar. Tenía que hacer algo para liberarse, eso no podía terminar así, no del mismo modo que…

    — Me cuesta mucho creer que jamás se te ocurrió la posibilidad de que el báculo tuviera alguna influencia en ti. Eres tan inteligente… ¿Acaso la soberbia no permitió que vieras lo obvio? ¿O algo te distraía? —continuó Kronos, saboreando cada palabra con la cual humillaba el orgullo del arlequín, era un espectáculo sin igual verlo tan vulnerable—. Ay, Tymime, en verdad no dejaré de lamentarme nunca por ti. Tanto talento tirado a la basura, esforzarte por darle valor a una cuerda de perdedores sólo hizo que obtuvieras esto. Qué desgracia ver tan indefenso a alguien que estaba destinado a la grandeza, reducido a nada por una nimiedad...

    Ya no lo soportaba más. No importaba el desprecio o la ira que le hacía hervir la sangre, nada de lo que intentara le devolvía el control de su cuerpo, ya era incapaz de respirar y pronto no valdría la pena. ¿De qué le sirvieron tantos años de entrenamiento si era ridiculizado por un artilugio que no era más que un capricho de Gea? Ni su rabia ni dolor bastaban para librarse del conjuro, su poder carecía de valor.

    Su muerte no podía ser más patética, ¿cierto? No podía existir final más absurdo que ese para alguien como él, que siempre había ridiculizado a sus enemigos gracias a ese talento por el cual Kronos se lamentaba tanto.

    Quizás la falta de oxígeno comenzó a afectar su cerebro, pues de un momento a otro dejó de lado sus frustraciones, viéndose invadido por otros sentimientos menos comunes en él. Repentinamente experimentaba la necesidad de pensar en los asuntos que dejaría inconclusos, en especial los que eran más personales y carcomían su alma.

    “Una oportunidad para hablar y explicarte… decirte que lo único que estaba mal era yo”, pensó. Resintió un poco que aquello fuera lo que ocupase su mente a medida que el calor abandonaba su cuerpo. Maldita sea… ¿Acaso no podía ser otra cosa? “¿Por qué te conviertes en mi último pensamiento? Quiero que me dejes en paz… estoy tan cansado de esto… ya no puedo soportarlo más… déjame sólo…”

    Una intensa luz brilló, encegueciéndolo y reduciéndolo a menos que la nada. La muerte llegaba de una manera muy peculiar, lejos de que su alma abandonara su mundano cuerpo, sentía que sus pulmones volvían a hincharse con aire y lo buscaban desesperadamente sin cesar.

    El breve alivio dio paso al dolor al chocar nuevamente con la realidad, aturdiéndolo tanto que incluso olvidó quién era él. Tardó mucho en darse cuenta que estaba en la protección de los brazos de Icestar, quien lo llamaba por su nombre desesperadamente para hacerlo reaccionar. También podía escuchar la estridente e insoportable voz de Nya, reventándole los tímpanos con sus histéricos chillidos.

    Empero, su mirada era atraída por una única cosa, la luz que lo había deslumbrado y detuvo su muerte. Escuchaba los lastimeros gemidos de Kronos, aparentemente quejándose por estar herido, no lo sabía y tampoco lo importaba… Tymime sólo se concentraba en asimilar el dolor que lo consumía y en respirar, observando aquella luz, fascinado por primera vez ante algo tan dañino para él.

    Sintió que se le detenía el corazón al caer en cuenta que no se trataba del túnel que lo llevaría al descanso eterno. Su cuerpo se tensó, su mente pareció dejar de funcionar, era incapaz de ponerse en pie para acercarse a pesar de que ansiaba tanto estrechar aquella luz entre sus brazos. La debilidad y la sorpresa apenas les permitieron balbucear débilmente una sola palabra, apenas con un hilillo de voz.

    — Eve…






    ANEXOS







    ¡Hasta la próxima! :)

    EGN: Hoy es el fin del mañana
    65 - Todo se paga

  11. El siguiente usuario quiere agradecer a OnixTymime por este post:

    The Darkcry666 (03/09/2017)

  12. #322
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    En algun lugar de un graan paaiiiis
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    I be first comment. Yay!

    Bue, dije que me daba peresa comentar aqui en DA pero al final lo hice, o se por que XD

    Pues me enganchd a otro fic y abandone este por un (largo) tiempo. Hasta le quito el puesto como mi fic favorito, pero ahora me da por volver y me redimo... This fic is da best. Still EGN4EVAH

    Bueno hablemos de negoc- digoooo de los capitulos. Mis mas sinceros aplausos, i love da battles and da gore. De aqui van saliendo mas lisiados que de vietnam perooooo... Me dan penita. Lo cual es bueno porque consigues lo aue creo que querias! Impactar, expresar la crueldad y lo sangrienta que es la batalla y dar penita. Pobre Dinya T-T por queeee?! No se merecia perder un ala, eso debe de ser durísimo. No va a poder volar mas??? Seh, bueno, supongo que siempre podrá levitar, no? Por si eso fuera poco, Shock. Pues bruh. Este no me impacto tanto. PERO tambien es lo aue querias, noooo??? Shock es un personaje para ser odiado, no es así? AND ANOTHER ONE. Rocknight Pobre rocknight. Si hay algo peor que perder un ala debe ser perder la vista... Osea, en serio? Le vas a dejar ciego??? Pobre... Pero eh, confio en los dotes curativos dd Flowar. Conseguira curarlos... A que si? A QUE SI?!!!?! PORFAVOR DIME AUE SI!!! Ok ya me calmo eeeeeuh... Pues luego estan Mewtwo y Tymine, haciendo de las suyas, duh. Me divirtio que en el momento deeee ya sabeh, con Momo, Mewtwo parecio estar razonando correctamente por un segundo, pero deja de hacerlo cuando """ recupera la lucidez""" Es gracioso porque yo creo que la perdio de nuevo XD Por ulti.o mencion adorable a mi Mewthree Favorito... Moonghost. Ya lo dije pero lo de "Es porque soy negro, verdad?" Fue realmente magnifico XDDD. ANIMO! Continua con esta serie!!! Me muero por leer el siguiente episodio y nunca mas le sere infiel a esre fic. Lo prometo XDDDDD
    Un Canal que se llama
    Lucario Game Play...

    No querrías verlo?

  13. #323
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    Otra vez... todo es muy oscuro y lúgubre, pero ... por segunda vez... me siento en casa.
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    Hola Onix, he estado ocupado pero por fin haré el review de ese capítulo:
    De entrada me doy cuenta lo parecido que es Enurta con Tymime, respecto al dolor ajeno, como 2 caras de la misma moneda. Y me sorprende mas el hecho de que tuvo la oportunidad de destruir a Eve y no lo hizo por la promesa a Tymime, (y tal vez porque era un mal necesario para liberarse a la hora de la verdad)… y los golpes de Eve hacía él me hace pensar que ya ha logrado un nivel superior de control por la conmoción, además ha sido la conversación mas ambivalente quizás que he leído, son males necesarios como un ying-yang.
    Una vez más la sangre se hace presente gracias a la impertinencia de Domino, gracias Drakar por mostrar su crueldad como personificación del mal…. Tanto así que para él todos pueden estar muertos siempre y cuando Eve esté con él.
    Me quedo con esta frase: Aparece pronto, Elizab… perdón Eve. Necesito verte, ya no soporto más esta incertidumbre. Cuando la releí fue inevitable acordarme de eso.
    Y bien Tymime mostrando su poder, no me debería de extrañar, de no ser por la astucia de Kronos, al final sus hermanos le salvaron el ****… y me encantó la conversación que sostuvo con Kronos.
    Admiro el control de la batalla una vez más y lo consciente que estás de que ya para esta altura no hay formación que valga.
    Lo mejor para mi fue la intervención de Moonghost entre la batalla de Mewtwo y Hela. Y de aquí en adelante es una carrera y se empiezan a emparejar las batallas, cuando le empiezan cubrir la espalda a Mewtwo.
    Ok, en detalle, super extenso, pero super rápido, equilibrado en cada detalle… y sinceramente quiero ver el desenlace.

    Nos vemos en la próxima.

  14. #324
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    65 -Todo se paga

    @Sabino Codesal Vegas ¡Infiel! ¡¿Cómo pudiste?! Jajaja, descuida, aunque una parte de mí se alegra mucho de haber ocupado de vuelta el puesto del mejor fanfic en tu corazón. Lamento decirte que Dinya no puede levitar, dependía completamente de sus alas para volar, por eso era de las más lentas. Sobre Rocknight, su futuro todavía es incierto (ya lo sé, pero no te diré, lol). Y por supuesto que Shock está hecho para ser odiado, nadie puede aguantar una personalidad tan pesada a menos de que esté enamorado con locura (de la mala). Me sigue alegrando que el chiste de Moonghost haga reír. Y Mewtwo tiene sus necesidades, puede sucumbir a la tentación en cualquier momento, jajaja. Espero que este capítulo te guste y no me vuelvas a ser infiel xD

    @The Darkcry666 Ya te extrañaba, tuviste suerte de que me tardara tanto en publicar, igual entiendo perfectamente que las ocupaciones son prioridad; eso no quita que me gusten tanto tus comentarios. En general, me alegra mucho que te haya gustado el capítulo, aunque siento lo de Eliz... Eve, no era mi intención recordártela de alguna forma. Sólo espero que no te suceda lo mismo que a Drakar, sus sentimientos no son muy sanos que digamos. Hay una cosa que mencionaste que me hizo sonreír, no diré qué porque me gustaría explicarla en el futuro ;)




    ¡Ya está aquí! ¡Finalmente!

    *Han pasado 1000 años...*

    En verdad, siento mucho la demora, el trabajo me ha tenido ocupada y también me han salido varias comisiones a las que les doy prioridad por motivos personales. Pero no importa ya, ¿cierto? El antepenúltimo capítulo de EGN ha llegado, con esperanzas de que la espera haya valido la pena.

    Fue un capítulo complicado de redactar, sucede mucho y nada a la vez, así que hacerlo interesante fue un reto. Sea como sea, sigue siendo una especie de transición, ayuda a dar conclusión a ciertas cosas mientras que se da el comienzo del final. Ya sólo quedan dos capítulos y el Epílogo... aunque ya están hechos los borradores, siento nervios con sólo pensarlo, han sido muchos años de espera y no quiero decepcionarlos.

    Antes de comenzar, sólo quiero decir que no he hecho muchos dibujos relacionados a EGN, así que no habrá anexos en esta ocasión. Los compensaré en la siguiente publicación.

    Sin más que añadir, les presento orgullosamente el capítulo 65:






    65
    Todo se paga




    Spoiler: 
    La batalla continuaba, llenando de ruidos caóticos el valle a lo largo y ancho, donde los colosos chocaban sus cuerpos para medir sus fuerzas, las aves surcaban el cielo como flechas en extenuantes persecuciones y los rayos elementales viajaban en todas direcciones mostrando el excepcional poder de sus ejecutores.

    Todo eso lo afectaba aunque aconteciera a sus espaldas, alimentando su ansiedad por iniciar el combate, tan potente y abrasador como el fuego de un dragón. Sin embargo, mantenía la serenidad para que su mente estuviera despejada, atento hasta del más mínimo movimiento del oponente que tenía frente suyo.

    El mundo de ambos se redujo al espacio que ocupaban, como si tuvieran el poder suficiente para crear el suyo propio, uno donde sólo importaba la batalla que estaba por definir sus destinos. En ese lugar poco les importaba la muerte que los acechaba silenciosamente, asomando su rostro oculto tras las rocas, esperando con suma paciencia al primero que sucumbiera.

    A pesar del placentero cosquilleo que le producía la oportunidad de desatar su poder como nunca antes, Mewtwo se sentía muy asustado por el porvenir, admitirlo le ayudaba a darse valor a sí mismo. No sabía qué esperar de Drakar, aunque estuviese usurpando su apariencia era incapaz de predecir cómo se desenvolvería, sería muy iluso pensar que sería idéntico a él en proceder. En lo único que podía confiar el clon era en su experiencia, esperando que esto le otorgara ventaja sobre su copia.

    Mewtwo gastó un año de su vida sólo para controlar su poder bestial, ayudándose —aunque le disgustara admitirlo— de la armadura diseñada por los ingenieros del Equipo Rocket para lograr enfocar su caprichosa psiquis, además de la experiencia obtenida de los constantes trabajos sucios que hizo para Giovanni. Incluso luego de liberarse de la organización, obteniendo la valiosa oportunidad de explorar su capacidad por cuenta propia y cultivar su fuerza, sentía que aún le faltaba mucho para alcanzar el dominio de sí mismo a la perfección.

    Si Drakar copiaba todo con la exactitud que Mewtwo sospechaba, entonces debía poseer una psiquis similar a la suya y sabía, con cierto pesar, que era difícil de manejar. Ante tanta incertidumbre, Mewtwo prefería permanecer quieto, aguardando a que Drakar realizase el primer movimiento que le permitiera evaluarlo. No quería convertirse en una presa fácil con la duda embargándolo tan violentamente.

    Así permanecieron largo rato, examinándose el uno al otro en silencio, sopesando posibilidades y aislándose cada vez más de todo lo que acontecía a su alrededor. Sabían el enorme costo que significaría ser el primero en cometer un error, o al menos Mewtwo se preocupaba por ello, pues Drakar reposaba toda su confianza en el hecho de que Eve era la única capaz de extinguir su vida.

    Súbitamente, sorprendiendo con creces a Mewtwo, Drakar salió disparado como bala hacia su contrincante. Mewtwo apenas pudo reaccionar a tiempo, escudándose tras sus brazos y creando una barrera psíquica que pudo resistir ante las garras imbuidas en energía oscura que rasgaron su superficie. Aunque era muy resistente, la barrera no lo protegió por completo; la armadura crujió ante semejante aluvión de energía corrupta, sintiendo que el frío de la oscuridad llegaba hasta la médula de sus huesos.

    Drakar no se desanimó ante la oportuna defensa de su oponente, estampando un segundo golpe que le obligó a desvanecer la barrera antes de que se quebrara, aprovechando el momento para intentar alcanzar al clon con un coletazo. Mewtwo logró moverse rápido para esquivar la cola de su copia, pegando un enorme salto hacia atrás para crear distancia. Drakar lo persiguió vertiginosamente para embestirlo, dejarlo escapar significaría darle la oportunidad de recuperar el aliento, pero fue repelido con una explosión de energía psíquica que separó a ambos violentamente.

    El Malsumi derrapó hasta detenerse varios metros lejos, conteniéndose para no atacar de inmediato mientras reía por lo bajo con crueldad, lamentaba no poder apreciar la consternación en el rostro de su enemigo. El clon, por su parte, intentaba superar el estupor que le provocó la potencia de la breve arremetida; jamás imaginó medir fuerzas con una versión suya que prefiriese combatir cuerpo a cuerpo.

    Mewtwo había puesto algo de empeño en tener una fuerza física respetable, así podía plantar cara contra oponentes que lograran acercarse demasiado a él, más eso distaba de ser su punto fuerte. Tendría que arreglárselas para mantenerse fuera del alcance del Malsumi y obligarlo a seguir su ritmo.

    Tuvo la certeza de que aquello sería complicado de conseguir cuando Drakar volvió a lanzarse al ataque, rebanando en dos con sus manos la Bola Sombra que le disparó en un intento por desviarlo. A pesar del asombro que esto le causó, Mewtwo consiguió bloquearlo con una barrera más sólida que la anterior, aprovechando para crear distancia nuevamente.

    Drakar bufó despectivamente, sin preocuparse por darle persecución, tomando un respiro para analizar la situación mientras le lanzaba una mirada llena de reproche. Mewtwo entendía el motivo de su actitud, el Malsumi parecía decepcionado por su actitud defensiva y aquello le hacía sentirse, curiosamente, un poco avergonzado. ¿Qué demonios le pasaba? ¿Por qué se sentía tan inseguro de sí mismo en un momento tan crucial?

    — ¿Eso es todo? —espetó Drakar, en su tono de voz se apreciaba cierto resentimiento, como si estuviese esperando algo mejor y le decepcionaba profundamente la realidad—. ¿Sólo viniste hasta aquí para estar huyendo de mí? Te recuerdo que fuiste tú quien quiso retarme, más te vale demostrar que tu osadía no ha sido en vano. ¿Acaso pensaste que era débil? ¿Qué sólo un poco de voluntad y buenos deseos bastaban para derrotarme? ¡Qué imbécil!

    El enojo provocado por aquellas palabras fue tan grande, que cuando Drakar se lanzó al ataque de nuevo, Mewtwo pudo bloquearlo con absurda facilidad y tomó ventaja de eso para atinarle un puñetazo en pleno rostro, mandándolo a volar varios metros lejos de él.

    Aunque Drakar no esperaba que el clon al fin reaccionara como debía, consiguió estabilizarse a mitad de vuelo y lanzó otra arremetida que su oponente eludió. Mewtwo quiso repetir la hazaña pero Drakar no se lo permitió, escapándose como víbora escurridiza e iniciando una intrincada coreografía de puñetazos. Ninguno atinaba al otro, pero la energía oscura que emanaba de las manos de Drakar hacía crujir la armadura de Mewtwo aunque apenas lo rozara.

    Pronto quedó claro que quien tenía el control de la batalla era Drakar. Sus movimientos eran más rápidos de lo que Mewtwo jamás había visto, al punto de que su cuerpo adoptaba posiciones para atacar tan descabelladas que ni en pesadillas hubiese imaginado se podían hacer. Era una perturbadora aberración que empeoraba sólo por lucir exactamente como él.

    Mewtwo podía seguir el ritmo, evitando ser alcanzado por los letales golpes y respondiendo lo más ofensivamente posible, pero no podía continuar así, sentía el amargo sabor de la derrota invadiendo su paladar y era reacio a aceptarlo. Esa batalla no debería terminar tan pronto, no cuando poseía una motivación para alzarse como vencedor.

    “¡Muéstrales quién eres en realidad! ¡Que sepan que eres el pokémon más fuerte del mundo! ¡Hazlos estremecer ante tu poder y que pidan misericordia por su vida! ¡¡¡TÚ NO ERES DÉBIL!!!”, gritó rabiosamente una voz espeluznante en su cabeza.

    Mewtwo se agachó para eludir un golpe que pudo ser fatal, aprovechando para coger impulso y atestarle un gancho en la quijada a Drakar. ¡Aquella era una oportunidad valiosa que no desperdiciaría! Rápidamente, giró y le dio un fuerte coletazo en el pecho que lo mandó a volar, yendo tras el Malsumi para evitar que tuviese chance de ponerse de pie. Drakar recibió un puñetazo en el estómago que le hizo escupir un poco de sangre, pero tuvo la suficiente voluntad para responderle ejecutando movimientos casi idénticos, como si fuera su reflejo en el espejo.

    Mewtwo salió disparado varios metros hasta estrellarse contra una gigantesca roca, destrozándola con su fornido cuerpo debido a la fuerza del impacto. Polvo y guijarros cayeron sobre él, la armadura evitó que su cuerpo acabase destrozado, empero, el golpe lo dejó aturdido y adolorido. A pesar de todo, su atolondramiento no evitó que sus instintos reaccionaran para presentir el peligro que se acercaba vertiginosamente, liberando de pronto un enorme aluvión de energía psíquica para defenderse por simple acto reflejo.

    El aullido de dolor de Drakar fue estímulo suficiente para reincorporarse y salir volando como bala hacia el cielo, posicionándose para crear una oleada de Bolas Sombra que disparó sin chistar hacia su enemigo. La lluvia de esferas con energía fantasmal concentrada arreció sobre Drakar, quien apenas pudo sobreponerse a la inmensa impresión que semejante muestra de poder produjo en él, ingeniándoselas para ponerse a resguardo de los proyectiles que estallaban sonoramente a su alrededor.

    Mewtwo recibió una mirada de profundo resentimiento cuando detuvo su ataque por parte Drakar, que se asomaba cuidadosamente de detrás de una roca; el Malsumi comenzaba a caer en cuenta de que podía ser un rival digno, que podía convertirse en una verdadera amenaza si se lo permitía.

    El clon resolvió que debía mantener lejos al Malsumi si quería tener alguna oportunidad, su única opción era obligarlo a jugar bajo sus reglas; pensando así se empeñó en esa idea y enfocó más su psiquis. Concentró una gran cantidad de energía psíquica que liberó cuando Drakar se predispuso a atacar nuevamente, creando explosiones aisladas que entorpecían sus movimientos, evitando que pudiera acercársele. Si Mewtwo era diligente y estudiaba sus movimientos, lograría adelantarse y uno de sus ataques psíquicos haría estallar al Malsumi en cientos de pedazos.

    Un estremecedor alarido de frustración surgió desgarradoramente desde la garganta de Drakar, helándole la sangre a todo aquel que alcanzó a escucharlo; estaba harto de las estrategias cobardes de su oponente. Gracias al espantoso temperamento que se gastaba, su terca insistencia y salvaje psiquis consiguió tomar una posición favorable, encontrando brevemente una brecha en la defensa de Mewtwo que aprovechó para disparar su propia esfera de energía espectral.

    Mewtwo se deshizo de la Bola Sombra sin mucho esfuerzo, sincronizando rápidamente su psiquis y cortando en dos la esfera con un simple ademán de la mano, igual que hizo su oponente minutos antes. Pero detrás de la esfera encontró el rostro de Drakar sonriéndole grotescamente, quien aprovechándose de la distracción eliminó la distancia entre ambos en un abrir y cerrar de ojos, dándole un puñetazo en pleno rostro. El clon comenzó a caer, al quedar desorientado por la fuerza del golpe no podía enfocar su psiquis y mantenerse en el aire.

    Drakar dejó escapar una risotada, atrapándolo por el arco espinal con sus garras, alzándolo y propinándole un despiadado rodillazo en el estómago. Mewtwo sintió que perdía el aire y el dolor se esparció por todo su cuerpo a medida que su oponente seguía golpeándolo en el abdomen con mucha saña.

    El Malsumi no tendría piedad de él, no sólo le molestaba que lo subestimara al extremo de creer que podía medirse en una batalla, también su osadía de robar toda la atención de su único amor. Su arrebato de celos convertiría sus huesos en polvo, o así hubiese sido, si tan solo una repentina fuerza de voluntad no se hubiese apoderado de Mewtwo. No bastaba para derrotar a su copia, pero fue más que suficiente para detener su rodilla y darle un codazo tan fuerte en las costillas que estas crujieron desagradablemente.

    Mewtwo sonrió con satisfacción ante la incapacidad de Drakar para gritar de dolor a causa de la presión que ahora aquejaba su pecho, retorciéndose y luchando por mantenerse en el aire. El Malsumi abrió desmesuradamente los ojos al ver otra lluvia de Bolas Sombra dirigiéndose a él.

    ¡¿Cómo podía Mewtwo seguir luchando luego de semejante paliza?! ¡Ya debería estar muerto! ¿Acaso la armadura era más resistente de lo que había pensado? ¡No podía ser más injusto!

    La indignación que esto generó en Drakar fue tan grande que su psiquis comenzó a perder la estabilidad, manifestándose en torno a él como un remolino. El poder psíquico que emanaba de su aura, la cual era incluso más negra que la noche, absorbió las esferas con absurda facilidad hasta que fue capaz de liberar un grito de rabia que estremeció a su oponente.

    Mewtwo no daba crédito a lo que presenciaba. Además de que el pecho de Drakar ya no lucía abollado, le estaba ocurriendo exactamente lo mismo que a Eve cuando permitía que sus emociones se desbordaran y manejaran su psiquis, aunque… esto era mil veces peor, pues parecía que el Malsumi tenía cierto control sobre ello. Tuvo la seguridad de que así era cuando los ojos del Malsumis se clavaron sobre él, perturbándolo al revelarle con sus fríos ojos azules que había firmado una sentencia de muerte.

    ¿Por qué se sentía tan intimidado por su mirada tan repentinamente? Jamás había experimentado un temor tan corrosivo, ni siquiera cuando se enfrentaba a Tymime su corazón latía con tanta desesperación, o que el instinto le gritara con tan ahínco que huyera. ¿Tenía algo que ver con el hecho de que era un reflejo suyo y le horrorizaba descubrir que podía lucir como un verdadero monstruo?

    Su mente, de inmediato, inició un análisis de la situación para tranquilizarlo. Si la lucha se tratase de medir poder psíquico, Mewtwo sabía que el suyo era con creces superior, sin importar el espectáculo que daba Drakar con su aura oscura saliendo disparada en todas direcciones. Debía aceptar lo increíble de que la psiquis del Malsumi se manifestara de esa manera, aunque aquella era la inequívoca muestra de que Mewtwo estaba en lo cierto al suponer que no dominaba del todo aquel cuerpo. Debía sacar provecho de su inexperiencia y usarla a su favor.

    Cuando Drakar arremetió de nuevo en su contra, dejó que su propia psiquis se desatara, aumentando la potencia de sus ataques para hacer frente a aquel bólido. Resultó ser una acción tan liberadora que, por un breve instante, se aisló de todo lo que le rodeaba. Su mente lo llevó a cuando era más joven, un neófito que no hallaba qué hacer con el inmenso poder que poseía y creía que el mundo le pertenecería tarde o temprano.

    El gesto de estupefacción de Drakar —junto a la posterior frustración— al ser repelido con una barrera, fue suficiente estímulo para que Mewtwo recuperara el valor, sentía que podía luchar por horas contra esa abominación. Su propio inmensurable poder, sumido adrede en un pesado sopor, avivaba sus esperanzas de derrotarlo aunque pusiera su vida en riesgo absoluto.

    Drakar no era tan peligroso como aparentó serlo en un principio, sólo era un joven demasiado terco que insistía en la idea de querer un combate cuerpo a cuerpo cuando resultaba obvio que Mewtwo no se lo permitiría bajo ninguna circunstancia. Drakar era muy poderoso, eso no se podía negar, seguramente obtendría mejores resultados si supiera analizar a sus oponentes para adaptarse ante la adversidad. Aquel era el aspecto crucial que le había permitido a Mewtwo medirse ante el Malsumi y resistir ante todo pronóstico.

    Sin embargo, en una batalla tan crucial era un garrafal error confiarse y Mewtwo lo recordó cuando ya era tarde. El tiempo perdió razón cuando su mente quedó en blanco, sus sentidos fueron neutralizados a pesar del espantoso dolor que nacía de su hombro izquierdo y se esparcía como fuego por su cuerpo, incapaz de asimilar inmediatamente lo que estaba ocurriendo. Trozos brillantes de la armadura volaron ante sus ojos en cámara lenta, perforada por el brazo extendido de Drakar, que se había deformado para convertirse en una lanza oscura que lo atravesaba de lado a lado.

    La impresión paralizaba a Mewtwo mientras veía brotar la sangre a borbotones de su herida, sin poder creer que había sido atacado tan gravemente. Drakar sonrió con satisfacción al destrozar parte de aquella maldita armadura, aprovechándose del estupor de su oponente para jalarlo hacia él y recibirlo con un rodillazo que le hizo escupir más sangre para finalmente, con un veloz movimiento, arrojarlo con mucha fuerza contra el suelo.

    El casco se agrietó ante la fría mirada de Drakar, empezando el descenso lentamente y constatando que la armadura había evitado que su oponente sufriera daños más graves. Bufó con cierta indignación al notar que Mewtwo aún se movía, contemplándolo con resentimiento mientras se reincorporaba con mucha dificultad, retirándose el casco y sosteniéndose con fuerza el hombro donde ahora había un escalofriante agujero sangriento.

    — ¿No has tenido suficiente? Sin importar cuánta fuerza de voluntad tengas, soy más poderoso que tú. No puedes hacerme nada —Drakar habló lentamente y con mucha serenidad, dibujando una sonrisa burlona al ver el brillo que emanaba de la mano y herida de su oponente; estaba utilizando Recuperación—. Es inútil, ¿sabes? La herida es muy profunda, tampoco es que vaya a permitir que te sanes por completo —ensanchó su sonrisa cuando el aludido le lanzó una mirada asesina, apenas se mantenía consciente y aún era capaz de llevarle la contraria, ¡qué desfachatez!—. ¿Verdad que eso te tomó por sorpresa? Eso que hice... tengo entendido que Enurta hacía lo mismo, es muy conveniente poder controlar tu propio cuerpo de esta manera, ¿no lo crees?

    Mewtwo, mientras tanto, se preguntaba cómo era posible que no se desvaneciera con semejante dolor; la Recuperación le otorgaba cierto alivio, pero su cuerpo estaba muy magullado y el hombro... ni se atrevía a mirarlo. A pesar de todo, no era eso lo que ocupaba su mente, pues sólo podía pensar en lo familiar que aquello le parecía: lo había visto en Eve. Un escalofrío recorrió su cuerpo al recordar las tenebrosas extensiones que utilizó la Lethilian en sus últimas batallas contra los Malsumis. ¿Qué significaba todo eso?

    Las preguntas dejaron de revolotear en su cabeza al ver a Drakar lanzándose hacia él. Los ojos de Mewtwo se clavaron en los del Malsumi, vislumbrando en el brillo siniestro que emanaba de ellos que aquel sería el último ataque. Era el fin del juego.

    ¿Todo terminaría así? ¿Acaso no era más que un débil peón en aquella cruel partida de ajedrez? ¿Cómo pudo permitir que lo vencieran con tanta facilidad? No, no, ¡no! ¡Eso no podía acabar así! ¡No le daría la satisfacción de apagar su vida como si fuera la luz de una vela! ¡Tenía que levantarse de nuevo a como diera lugar!

    Mewtwo quedó boquiabierto cuando una sombra pasó rauda ante sus ojos, interceptando a Drakar y obligándolo a detenerse bruscamente. El Malsumi se arqueó para contener las náuseas, mirando estupefacto el suelo donde yacía su mandíbula cercenada de un solo tajo.

    Aunque Drakar temblaba de indignación pudo mantener la calma, un sudor frío se deslizaba por su sien y la sangre manchaba su pecho inmaculado, pero casi parecía no importarle la lengua que colgaba grotescamente mientras buscaba con la mirada al causante de semejante agresión.

    — ¡Veo que llegué justo a tiempo! —el culpable se detuvo frente a Mewtwo. Blaze sonreía con maliciosa satisfacción al admirar el trabajo de sus filosas tenazas, jactándose pensando que nadie más que él era capaz de ser tan rápido y letal.

    Drakar hizo un ruido parecido a un bufido de indignación, lanzándole una mirada asesina al insecto por su absurdo exceso de confianza, escondiendo en el frío fuego de sus ojos una peligrosa amenaza de muerte. Mewtwo también mostró cierta molestia ante la actitud despreocupada del cazador, formulando un comentario sarcástico en su cabeza que se quedó sólo como un pensamiento, quedando frío con lo que haría Drakar a continuación.

    El Malsumi, con suma tranquilidad, se agachó para recoger su mandíbula y colocarla de vuelta en su lugar. Ante la estupefacta mirada de sus enemigos, varios hilos de carne saltaron y buscaron unirse unos con otros con desesperación, creando un grotesco y hórrido espectáculo de regeneración.

    La reacción de sus oponentes le hubiese parecido divertida a Drakar si no detestara tanto que cercenasen partes de su cuerpo. Sin embargo, aquello no le molestaba tanto como el fuego que comenzaba a quemarlo por dentro, alimentado por ira y celos del pasado que resentía profundamente.

    — ¿Cuántas veces debo matar al mismo bicho miserable? —siseó el Malsumi con rencor.
    — ¿Eh? —Blaze intercambió miradas de confusión con Mewtwo, ninguno entendía a qué se debía aquel comentario, aunque el clon al menos intuía que también conoció a Zuen en algún momento del pasado—. No sé de qué hablas, estás algo desorientado, quizás es por lucir como la cosa amorfa ésta.

    Drakar parpadeó varias veces, incrédulo ante la tranquilidad que mostraba Blaze ante su presencia, pero riendo finalmente por lo bajo con suma crueldad.

    — Creo entender lo que sucede aquí. Obviamente, Eve no te ha dicho nada al respecto, no me extraña en lo absoluto, es tan reservada… —Drakar se tomó un par de segundos para respirar profundamente, en parte para recuperar la compostura y otra por terminar de sacudirse la desagradable sensación que le dejó el corte—. Bueno, Zuen, aprovecharé la valiosa oportunidad que Gea me ha brindado para darme el gusto de matarte con mis propias manos.
    — ¡Mi nombre es Blaze, más te vale recordarlo! —espetó desafiantemente, parecía que lo confundían con alguien más y eso le parecía molesto; ¡él era único!—. ¡Y no seas tan engreído! Tú eres el villano. ¿Qué te hace creer que Gea te complacería de cualquier modo? —Drakar dejó escapar una risita burlona que lo mosqueó bastante—. Deja de reírte como imbécil y comienza a preocuparte por tu vida, porque te voy a hacer trizas, esperpento de porquería.
    — ¡Qué curioso! Me pareció recibir una amenaza similar hace poco y mira el resultado —dijo Drakar lacónicamente, dirigiéndole una sonrisa burlona a Mewtwo antes de recuperar la serenidad, cruzándose de brazos. Lucía tan despreocupado que resultaba indignante—. Puedes molerme a golpes si te da la gana, quizás duela pero no importa, me regeneraré como lo hice hace poco. Eve es la única que puede destruirme.
    No podrás regenerarte si consigo pulverizar hasta la última célula de tu maldita existencia —la repentina intervención de Mewtwo tomó a Blaze por sorpresa.

    A pesar de las heridas, el orgullo y el afán de cumplir su promesa lo mantenían en pie, dispuesto a dar todo de si hasta el final, sin importarle que todas las posibilidades estuvieran en su contra. Borraría esa estúpida sonrisa del rostro del Malsumi aunque fuera lo último que hiciera.



    — ¡¡¡ERES UN IDIOTA!!!

    El grito histérico de Hela fue acompañado de una potente Bola Sombra que no acertó en darle a su objetivo, igual que todas las anteriores que había disparado con tanta saña. La frustración de la Malsumi era alimentada por el burlón de Moonghost, que era absurdamente escurridizo con su habilidad para deformar su cuerpo y exasperante gracias a su particular y malísimo sentido del humor. Hela no lo soportaba, le urgía ayudar a su Señor, pero el fantasma se lo impedía bloqueándole el paso sin cesar, obligándola incluso a retroceder sin que ella pudiera evitarlo. ¡Lo odiaba!

    La situación fue de mal en peor cuando chocó espaldas con Balac; no sólo le dolió el contacto con su duro y puntiagudo cuerpo, él estaba de peor humor que ella y tuvo que morderse la lengua ante los insultos que le soltó por el tropiezo.

    — ¡Te voy a aplastar, gusano!
    — ¡No puedes porque estás bien miope y feo! —le respondió Baby entre risitas.
    — ¡Pensé que te habías quedado atrás! —Moonghost aterrizó junto a su hermano, sintiéndose extraño al escucharlo hablar correctamente, eso sólo recordaba lo seria que era la batalla.

    Quiso añadir algo más, en vista que la poca paciencia de sus oponentes convertía todo en un juego, pero Balac embistió contra ellos obligándolos a separarse. Hela aprovechó la oportunidad para disparar otra Bola Sombra, aullando de frustración al fallar nuevamente, logrando que Moonghost se burlara de ella sacándole la lengua.

    — ¡¡¡ERES UNA MALDITA PESTE!!! —rugió la Malsumi con tanta fuerza que casi se desgarra la garganta, liberando un aluvión de proyectiles fantasmales que jamás dieron en el blanco.

    Moonghost reía con cada Bola Sombra que esquivaba, tomándose el atrevimiento de contarlas en voz alta mientras bailaba entre ellas un vals; ¡tan fácil le resultaba evadirlas! Podría pasar la eternidad entera burlándose de Hela si eso dependiese de él, estaba tan molesta que no ponía empeño en cambiar sus ataques por algo más letal que pudiera atinar con facilidad. Incluso podría animarse a utilizar sus dotes psíquicas para… ¡No! Tampoco podía darse la libertad de ponerse excesivamente creativo, todavía le quedaba una pizca de algo que parecía sentido común. Se conformaría con continuar haciendo lo mismo para ganar tiempo, con suerte se les uniría alguno de sus hermanos para lograr más presión.

    Las intenciones del fantasma de divertirse quedaron rápidamente frustradas, luego de algunas volteretas e insultos lanzados como flechas, los ataques en conjunto que ejecutaron los Malsumis obligaron esta vez a los hermanos a chocar espaldas

    — ¡Tenemos que pensar en algo pronto o esto se nos va a escapar de las manos! —Baby jaló a Moonghost del brazo, salvándolo de las Rocas Afiladas que Balac convocó y proyectó hacia ellos—. A nosotros nos gusta jugar, pero a ellos… —Balac levantó una enorme roca con sus robustos brazos, liberando un potente rugido al lanzarla hacia ellos con todas sus fuerzas. Baby se apartó de Moonghost un momento, usando su puño envuelto en energía para pulverizar la roca con un solo golpe, girando con gesto de profunda consternación—. ¡¿Ves?! ¡No tienen sentido del humor! Tampoco es que la ocasión lo amerite mucho, ¿sabes?
    — Tienes razón, pero ¿qué más podemos hacer nosotros? —cuestionó Moonghost, saltando para atajar a su hermano pequeño y resguardarlo tras la roca, salvándose por muy poco de un aluvión de Bolas Sombra de Hela—. Aunque sincerarse sea cosa de Grounday, hay que admitir que no podemos derrotarlos, sólo los estamos distrayendo para darle algo de tiempo a Mewtwo.

    Moonghost le señaló el cielo con sus pálidos ojos, apreciando uno de los choques entre Drakar y Mewtwo, tan violento que pudo sentir cómo la onda de poder le ponía los pelos de punta. Su amigo en verdad estaba dándolo todo en esa batalla, le hacía pensar que podría derrotarlo sin la intervención de Eve.

    — ¿Entonces sugieres que sigamos tomándoles el pelo y nada más? —bufó Baby muy angustiado, tomando una pequeña roca del suelo y lanzándola con fuerza hacia el rostro de Hela, escuchando sus chillidos de dolor al atinarle entre los ojos—. Bueno… —suspiró— supongo que podemos considerar eso como un plan. Pero si me muero por culpa tuya, te juro que volveré de la muerte sólo para jalarte los pies por la noche.
    — Créeme que no es tan divertido como suena —Moonghost rio torciendo los ojos—. Cúbrete los oídos por un momento, ¿quieres?

    Apenas dándole tiempo a su hermano de seguir su indicación, Moonghost tomó una gran bocanada de aire, inflando mucho su pecho para entonar una espeluznante melodía. De su garganta surgieron miles de agónicos lamentos, acompañados de sonidos similares a uñas rasgando una pizarra a modo de instrumento, creando una armonía que sólo podía traer a la mente miles de almas agonizando en el infierno.

    Balac y Hela sucumbieron ante la espantosa canción del fantasma, cayendo de rodillas al suelo mientras intentaban cubrirse en vano, sufriendo del mismo dolor que aquellas voces expresaban. Ninguno fue capaz de actuar cuando Baby aprovechó la oportunidad para darle un cabezazo a Balac en el abdomen y un rápido coletazo que hizo crujir las costillas de Hela, seguidos por un par de Bolas Sombra de Moonghost al terminar su solo.

    — ¿Sabes? Comienza a agradarme tu plan, hermano, pero… —Baby jadeó, mostrando cierta dificultad al respirar, hablando entrecortado—. Yo… yo… tengo mucho… rato luchando y… ya estoy… cansado…

    Hela se recuperó en ese momento, liberando una descarga de electricidad que rasgó el aire con un chirrido abrumador debido a la potencia de la carga. Moonghost se apresuró a interceptar el Atactrueno con una barrera psíquica que, lejos de protegerlos, dispersó la electricidad en todas direcciones. La descarga alcanzó tanto a Lethilian como Malsumis, todos terminaron retorciéndose de dolor ante el infortunio de las pésimas habilidades psíquicas del fantasma.

    — ¡Hasta aquí! —chilló Hela histéricamente.

    El cuerpo de la gardevoir fue cubierto por un manto oscuro, deformándose en cuestión de nada y aumentando su tamaño lentamente ante la vista de todos, alzándose por encima de las cabezas de los hermanos. Repentinamente, una mancha negra pasó volando entre los hermanos y se dirigió directo a Hela, arrancándole un grito de dolor que asustó a todo quien lo escuchó. La sangre fluyó como una fuente, brotando de una profunda herida en el costado, obligándola a cancelar su metamorfosis y caer el suelo aún como gardevoir.

    Balac quiso auxiliar a su compañera, pero Baby averiguó de inmediato sus intenciones, apareciendo bajo sus narices y propinándole un golpe tan potente en el pecho que abolló la dura coraza del general. El coloso de hierro cayó al suelo, arañando desesperadamente su cuello en un vano intento por conseguir aire.

    Moonghost aún no salía de su conmoción, todo había sucedido demasiado rápido, a duras penas pudo notar que el atacante de Hela era Blaze. El cazador se detuvo sólo un instante, guiñándoles el ojo con complicidad antes de continuar su camino como si nada.

    Los ojos carmesí del cazador se encontraban fijos en su presa, experimentando una inesperada ansiedad y desesperación al ver a Mewtwo caer estrepitosamente a tierra. Tenía que ser más rápido que nunca, no podía permitir que la cosa amorfa muriera; aunque le conviniese bastante, su amada musa no soportaría perderlo y él haría cualquier cosa para garantizar su felicidad… no importaba si fuese a costa de su propio corazón.



    El báculo, cubierto de la sangre que emanaba de la herida, salió volando por los aires lejos de su alcance. Trató de contener un grito en vano, perdiendo el temple cuando vio que su mano apenas se mantenía unida a su cuerpo gracias a algunos tendones, apresurándose a sostenerla para evitar perderla completamente. Kronos rechinó los dientes con ira y dolor, sintiendo que le hervía la sangre al tropezarse con aquellos ojos azules y claros como el cristal que tanto odiaba, los cuales le devolvían la mirada con crueldad y desprecio.

    — ¡Maldita niña…! —jadeó temblando de rabia. Detestaba a aquella mocosa más que a nada, especialmente ahora que se aprovechaba de su momento de gloria para arrebatarle la oportunidad de acabar con su mayor problema.

    Eve intentaba recuperar el aliento disimuladamente, había recorrido una gran distancia en muy corto tiempo, corriendo lo más rápido que le permitían sus piernas, pero debía lucir calmada y firme ante sus enemigos. Sólo cuando escuchó la voz de Tymime llamándola, sintió que su cuerpo volvía a quebrarse bajo el peso de su corazón roto. ¿Por qué había interferido? Sin tan solo hubiera esperado un poco más…

    “Porque sigues queriéndolo a pesar de saber que todo está terriblemente mal”, pensó con resentimiento hacia sí misma. Respiró pausadamente para recuperar la compostura, era crucial mantener sus emociones bajo control por el momento, ignoraría los débiles llamados del arlequín.

    — ¡No tienes oportunidad ante mí, niña! ¡Lo sabes! —espetó Kronos echando espuma por la boca—. ¡Me aseguraré de darte la peor y más dolorosa muerte!

    Kronos enfocó su psiquis, preparándose para usar Teletransportación y recuperar su báculo; sin embargo, recibió un potente puñetazo en el rostro que le hizo ver estrellas. El brujo cayó al suelo, escupiendo sangre muy espesa junto a un par de dientes, descubriendo horrorizado que había perdido su mano.

    El Alakazam levantó la mirada para hallar al culpable de aquella agresión, tropezando de nuevo con Eve y maldiciéndola una vez más por su osadía. Súbitamente, su rostro palideció más que el de un cadáver, helándosele la sangre al percatarse que había dos Eve y que una de ellas tenía unas particulares marcas negras tatuadas en su cuerpo. La segunda estaba más cerca de él, mirándola fríamente con sus ojos azul oscuro, pero con una enorme sonrisa maliciosa que lo hizo temblar de pavor.

    — ¡Pero qué llorón eres, viejo de mierda! —la carcajada de Enurta resonó en el campo, capaz de estremecer a todo el que la escuchara, era difícil concebir que alguien pudiera regodearse con tanto placer en el sufrimiento ajeno.

    Tymime, a pesar de su precario estado, sintió que se le ponían los pelos de punta al entender lo que ocurría. Todo eso estaba terriblemente mal, la furia que crecía en su interior le robaba el aliento, sintiéndose impotente por querer y no poder hacer nada. ¿Ese era el plan que Enurta protegía tan recelosamente? ¿Cómo fue que logró convencer a Eve de semejante atrocidad? ¿Cómo siquiera era eso posible? ¡Era inaudito y… brillante!

    — ¡¿Q-q-qué haces aquí?! ¡¿C-cómo es q-q-que tú…?!

    Kronos chilló lastimeramente cuando Enurta lo interrumpió dándole otro puñetazo en la cara. El más anciano de los Malsumis no podía levantarse, su cuerpo convulsionaba de pánico, intentando asimilar la realidad de la situación mientras su antiguo amo se relamía de placer con su sufrimiento.

    — Siempre me subestimaste, viejo —espetó Enurta, dibujando una cruel sonrisa que acentuaba su perturbadora forma de ser—. Estás consciente de que tuviste suerte aquella vez, te aprovechaste de la situación para atacarme por la espalda, como sólo un cobarde como tú puede actuar. Hoy vengo a retribuir ese gesto tan “considerado” que tuviste conmigo.

    Kronos abrió los ojos como platos, recuperando la energía suficiente para ponerse de pie y salir corriendo lo más rápido que podía en dirección a su preciado báculo.

    — ¡No permitas que lo recupere! —gritó Enurta, lanzándole una fugaz mirada a Eve.

    Ella se lanzó como flecha en la misma dirección del brujo, ignorando completamente la advertencia de Icestar y los desesperados llamados de Tymime. Era el momento de dejar todo atrás, había llegado la hora de dejarse llevar por sus emociones y, al mismo tiempo, mantener el control para no permitir que su abrasadora psiquis la consumiera y convirtiese en cenizas.

    Enurta persiguió a Kronos sin dudarlo, burlándose de sus tambaleantes movimientos y carcajeándose ante el gesto que puso cuando le cortó el paso con facilidad. Eve aprovechó la oportunidad para acelerar, casi teniendo el báculo entre sus manos hasta que una burbuja de energía psíquica estalló y lo mandó volando muy lejos; gruñó con frustración, había rozado la áspera superficie del mango con sus dedos, ¡casi lo recuperaba!

    — ¡Maldito viejo! —exclamó Enurta con profunda indignación, había visto lo ocurrido y estaba tan molesto como Eve.
    — ¡No dejaré que me lo quiten! ¡Es mío! —aulló Kronos histéricamente, esquivando por muy poco las negras garras de su antiguo líder, quien arremetió contra él apenas abrió la boca.

    Eve fue de nuevo tras el báculo mientras Enurta continuaba torturando a Kronos, mofándose al lanzarle comentarios lascivos respecto a que tenía una vara especial para él, incluso ella sentía vergüenza ante esas claras insinuaciones a un miembro inexistente.

    La tarea de la Lethilian pronto se complicó cuando varios esbirros de los Malsumis se lanzaron hacia ella para detenerla. Intentó rodearlos para evitarlos sin éxito, se arrojaban sobre ella con tanta rapidez que sólo podía responder con golpes, patadas saltos y algo de fuerza psíquica cuando hallaba a alguno que no fuera inmune.

    Se sintió orgullosa de poder manejar la situación sin perder los estribos, siquiera le importaban los numerosos rasguños que comenzaban a dejar en su cuerpo hasta que un espantoso dolor atravesó su pecho, trastabilló y cayó al suelo, hecha un ovillo tembloroso que intentaba protegerse de sus atacantes.

    Su instinto de supervivencia, junto al ardor en su pecho, produjo que su cuerpo reaccionara por cuenta propia, cubriéndose de negro y liberando unas extensiones como tentáculos que mantuvieron lejos a las fieras que la rodeaban. Así fue hasta que una energía abrumadora la rodeó, mandando lejos a sus atacantes y salvándola de sus fauces.

    Descubrió que Enurta había corrido hasta ella para asistirla. La sonrisa se había borrado de su rostro, ahora sólo veía seriamente a Kronos con el ceño fruncido y su pecho humeando inexplicablemente.

    El Alakazam seguía con la mirada el sinuoso movimiento de las extensiones de Eve, enormemente consternado, aunque también se veía la sombra de una sonrisa temblando en su rostro. Había atacado a Enurta con un Puño Fuego en medio de su desesperación por defenderse, a pesar de saber que su fuerza física era casi nula y no le haría nada daño. Para su gran sorpresa, consiguió alcanzar a su oponente con las llamas, aunque a duras penas se trató de un roce, pues su exlíder se apartó de inmediato con mucho afán.

    Mientras a Enurta apenas le chamuscó un considerable parche de pelaje, Eve caía con una horrenda quemada que la privaba de dolor y consumía su carne. El mismísimo Enurta terminó por ponerse en evidencia cuando saltó desesperadamente para proteger a la niña, ahora todo estaba claro para Kronos y le parecía tan sorprendente como indignante.

    — Le enseñaste a utilizar la Dúplica —musitó riendo entre dientes, irguiéndose lo más que le permitía su viejo cuerpo—. Has caído muy bajo al tomar como aprendiz a esa maldita perra. Tus acciones solo demuestran que la decisión de prescindir de ti no fue errónea, ¡eres y siempre serás una deshonra para nuestra causa!
    — Puedes continuar alimentando esa mentira todo lo que te dé la gana, eso no cambiará que te deshiciste de mí sólo porque no te lamía el **** ni hacía las cosas como tú querías. Seguiré llevándote la contraria hasta el fin de los tiempos, cabrón —espetó Enurta con desdén, sonriendo de nuevo con bastante malicia cuando Eve comenzó a reincorporarse—. Ahora que lo pienso, ¿en realidad no estarás tan molesto conmigo porque nunca permití que me chuparas la verga? Incluso ahora puedo ver que te imaginas saboreándola.
    — ¡Mocoso insolente!

    Kronos perdió los estribos por completo ante la ofensa, liberando un caudal de energía en todas direcciones y convocando una diversa variedad de ataques que ninguno logró alcanzar su objetivo. Enurta se lanzó hacia el anciano sabiendo que Eve ya podría defenderse por su cuenta, esquivando todos los ataques entre sonoras carcajadas sólo para enfurecer cada vez más a su contrincante.

    — ¡¿Te molesta lo que digo, viejo decrépito?! —se mofaba—. ¡Si tan solo admitieras que estás perdidamente enamorado de mí tendrías una existencia menos miserable! ¡Hasta podrías hacerte pajas sin terminar llorando! —Kronos se escapó de sus garras cuando estuvo cerca de atraparlo, reapareciendo en otro punto desde el que continuó atacándolo a lo bestia— ¡¿En serio pensaste que creando a Drakar podrías reemplazarme y por fin ser el amante de un semidiós?! ¡¿Qué por fin podrías sodomizar a un crío?! ¡No me imagino la enorme frustración al enterarte que tu monigote te mandó a la mierda porque prefería tirarse a Eve!

    La carcajada de Enurta resonó con más fuerza en todo el valle a medida que el enojo de Kronos aumentaba. El brujo se dejó consumir por la ira, ya no razonaba respecto a sus acciones ofensivas, incluso utilizando la telequinesis para aventar rocas, pokémon o cualquier cosa que se le atravesara. Sabía muy bien que cualquier rasguño resultaría catastrófico para Eve, si lograba acertar con cualquier cosa podría matar dos pájaros de un solo tiro.

    Enurta estaba lejos de sentirse preocupado por el proceder del brujo, eso era lo que quería, era tan fácil distraerlo que sería aburrido si no fuese por los exagerados gestos a cada que hacía alguna referencia a su frustración sexual.

    La idea de la Dúplica resultó ser magnífica, jamás se le había ocurrido que podría proyectarse a través de una copia psíquica, era casi como volver a ser real. Lastimosamente, los riesgos que conllevaba para Eve le privaban de ser más temerario y agresivo para alcanzar la cúspide de la diversión, no podía ponerla en riesgo o significaría su propio fin. Se conformaría con lo que estaba a su alcance, el efecto que provocaba su simple presencia era más que suficiente para sentirse satisfecho; Kronos debía morir, pero sería imperdonable que lo hiciera sin recibir su castigo.

    Un Tri Ataque se dirigió directamente a Enurta; él se deslizó entre los rayos elementales como si fuera una sombra, alcanzando a Kronos sin darle oportunidad de reaccionar para escapar. Enurta le propinó un rodillazo en el abdomen que le hizo escupir sangre, girando en el aire para darle un potente coletazo que lo disparó varios metros lejos; como una flecha le dio alcance, acertándole un último puñetazo que lo encajó en el suelo.

    Tierra y rocas volaron por los aires a causa de la intensidad del impacto, una sonrisa de satisfacción ocupaba gran parte del rostro de Enurta, cruelmente feliz de que Kronos se ahogara con su propia sangre. Las gárgaras y espasmos eran música para sus oídos, una embriagadora melodía que le causaba un placer cercano al del orgasmo, aunque no tan bueno; solo por eso, el intento de Kronos de atacarlo por la espalda fue infructuoso, casi bochornoso.

    — Debe ser realmente humillante para ti que yo, estando en esta paupérrima situación, pueda patearte el **** con tanta facilidad —dijo hablando en voz baja, agarrando bruscamente a Kronos por el cuello y estampándolo de espaldas contra una roca gigantesca, obligando que lo viera directamente a los ojos—. Mi poder era gigantesco, jamás nadie se hubiera atrevido a ponerlo en duda, la simple mención de mi nombre bastaba para hacer temblar hasta al más valiente. A pesar de eso, preferiste pensar que era un líder incompetente, ¡me traicionaste y buscaste un reemplazo que se adaptara a tus deseos!
    — ¡Te equivocas! ¡Eras un vago sin remedio! —balbuceó ahogadamente, luchando por pronunciar las palabras entre el dolor y la sangre atorada en su garganta—. ¡Nunca hiciste caso a lo que se te ordenaba! ¡Nunca admitiste que mis ideas eran la más correctas y brillantes! ¡Preferías drogarte y follar a cualquier incauto que cayera bajo tus encantos! ¡La única vez que actuaste en serio no fue más que un impulso de idiotez, un simple berrinche…!
    — ¿Eso fue lo que tanto te “ofendió” de mí? —Enurta no podía parar de reír, actuando como si eso lo ofendiera y que las palabras del brujo herían sus sentimientos—. Es un motivo más estúpido que mi supuesto impulso de idiotez.
    — ¡Merecíamos un líder mejor!

    Kronos intentó usar su poder psíquico para herir a Enurta con un guijarro cercano, pero el sádico exlíder no bajaba la guardia aunque se carcajeara ante una presa moribunda, golpeándolo con mucha fuerza en el abdomen y cortando su telequinesis en seco.

    — ¡Agh! —el brujo sentía otro buche de sangre que le dificultaba el poder hablar correctamente—. Incluso ahora… ¡cometes la peor de las deshonras! Te has arrodillado ante Gea… y ante esa maldita perra… yo siendo tú… me mataría antes de doblegarme a los caprichos de una niña… ¡Colaboras con el enemigo!
    — Te equivocas —la voz de Eve interrumpió el contacto visual entre amo y vasallo, caminando hacia ellos calmadamente, sosteniendo con firmeza el báculo entre sus manos que se lastimaban con las filosas espinas.
    — ¿Que me equivoco? ¡¿Que me equivoco?! ¡Sólo mírense! Tú luchas para ella y tú para él, se defienden entre ustedes y todo —espetó Kronos lacónicamente, abriendo los ojos desmesuradamente al percatarse del báculo.
    — ¡Oh, no! Detesto a esta niña con la última hebra de mí ser, he estado atrapado en su cuerpo un muy largo tiempo, el odio que hay entre nosotros no puede desaparecer con sólo chasquear los dedos y jugar a los amiguitos felices —Enurta torció los ojos con hastío, soltando el cuello de Kronos mientras tomaba el báculo, el Alakzam estaba tan pasmado que no podía moverse ni un ápice—. Nuestra pequeña tregua nació gracias a intereses individuales que no podíamos alcanzar por separado. Ella me ofreció algo a cambio de convertirme en su tutor, un simple trueque, negocios en su máxima expresión… ¡como prefieras decirle!

    Enurta contempló por unos segundos el báculo, sintiendo el poder que albergaba en su interior y canalizándolo con el suyo, susurrando palabras en el idioma que sólo los Lethilian y Malsumis conocían.

    Kronos logró encontrarle sentido a sus murmullos y el pánico se apoderó completamente de él. Intentó de nuevo ejecutar un ataque a traición, siendo Eve quien lo impidiera con un puñetazo al rostro, devolviéndolo a su lugar contra la roca.

    Eve lo miró con desprecio, escuchar sus quejidos y lamentos le producía náuseas, odiaba su naturaleza desleal. Sin apartar los ojos del anciano, se aferró al báculo, recitando las palabras antiguas al unísono con Enurta, consiguiendo que el rubí que sostenía el báculo brillara más que el sol.

    — ¡¿Dijeron negocios?! ¡¿Qué les parece si hacemos un trato?! —balbuceó Kronos desesperadamente, incapaz de huir por el miedo que lo clavaba en el lugar.

    A pesar de que su cuerpo estaba paralizado, su mente ya había fantaseado con la posibilidad de que perdonasen su vida. Juraría servirle a ambos incondicionalmente, eso siempre era una idea seductora, aumentaba el ego de los más poderosos y los enceguecía. A Enurta le ofrecería encontrar el modo de recuperar su cuerpo y así volvería a andar libre por el mundo, prometería no volver a interferir en sus asuntos. Eve, por su parte, no se vería obligada a cumplir con sus deberes con Gea, incluso se desharía de Tymime si ella se lo pedía. ¡Sí! Eve y Enurta ansiaban la libertad por igual, eran similares aunque se negaran rotundamente a admitirlo, eso era suficiente para él pues podría…

    Un horripilante dolor nació desde su pecho, extendiéndose hasta el último recoveco de su mente y cuerpo, a duras penas su grito desgarrador resonó en el valle antes de ser consumido por el inmenso poder que había sido convocado.

    Eve y Enurta clavaron a Kronos en la piedra, ensartando el Báculo Ea en su corazón y, gracias a las palabras que juntos pronunciaron, convirtieron el arma más peligrosa que existía en un conducto para sellar al brujo.

    La sangre dejó de brotar de sus heridas, la piel se pegó a los huesos, los ojos se consumieron y dejaron las cuencas vacías, su aspecto era repulsivo por el simple hecho de rememorar el final de todo ser vivo. Desgraciadamente, Kronos no moriría mientras Drakar respirase, pero el conjuro fue dicho con tanto odio y resentimiento que fue consumido hasta reflejar el desprecio de sus ejecutores.

    Enurta contempló su obra con inusual serenidad. La satisfacción que el sufrimiento de Kronos le producía era indescriptible; aunque sellarlo no le parecía castigo suficiente para hacerlo pagar por su traición, esperaba que a partir de ese momento sufriera por el resto de la eternidad. Empero, seguía sin ser tan bueno como esperaba…

    El Malsumi giró discretamente la cabeza, mirando sobre su hombro con disimulo algo que, curiosamente, producía en él la sensación de estar vacío. Así se sintió hace cientos de años atrás y le molestaba saber que aún lo afectaba tanto, agravado por el celibato forzado que lo tenía enfermo.

    Enurta era incapaz de experimentar amor, su propia naturaleza lo condenaba a una existencia sumergida en la oscuridad y el pecado, pero alguna vez llegó a desarrollar algo parecido al afecto y lo afligió profundamente perderlo en circunstancias tan desafortunadas. Eso era lo que realmente impediría que desarrollase siquiera un mínimo de respeto por Eve, no sólo estaba destinada a ser su ejecutora, le había robado lo más preciado para él; todo sin estar en cuenta de ello.

    Lo único que lo trajo de vuelta de sus cavilaciones fue la respiración dificultosa de Eve. La niña tenía una espantosa quemadura en el pecho que lucía muy dolorosa, sin embargo, ella permanecía de pie, devolviéndole la mirada con decisión.

    Podría acabar con ella ahora mismo, qué importaba jamás conseguir un cuerpo digno de contener su alma mientras obtuviera su libertad, no era más que una niña apabullada por una gran responsabilidad puesta sobre sus hombros. La tentación fue inmensa, oculta tras su inescrutable mirada, pero él prometió que perdonaría su vida. Odiaba esa estúpida promesa incluso más que a Gea… y ella ahora lo sabía.

    — Llegó la hora —dijo Enurta con solemnidad, ganándose una mirada de extrañeza de Eve—. ¿Qué pasa? ¿A qué se debe esa cara?
    — Estás muy serio y eso asusta un poco —respondió, bromeando para olvidar su herida.
    — No, serio no, sólo me siento satisfecho, como si acabara de partir en dos a una linda conejita.

    Justo cuando Eve le torcía los ojos, las marcas en la Dúplica desaparecieron y la misma comenzó a desvanecerse. Enurta volvía a formar parte de ella, reapareciendo para seguir jugando a que era su consciencia, aunque utilizando el aspecto que realmente le pertenecía para mirarla con sus ojos de colores dispares.

    Sin decirse nada, Eve tomó una gran bocanada de aire y echó a correr, barriendo todo lo que la rodeaba con la mirada a medida que avanzaba por el valle. Localizó a Drakar en la lejanía, luchando contra alguien que no lograba distinguir, parecía estar usando una armadura. ¿Quién estaría tan demente para medirse frente a frente con el actual amo de los Malsumis?

    Maldijo que sus piernas no le permitieran ser más veloz, tan frustrada que incluso pensó que la ilusión de Enurta era más rápida, ni el dolor del pecho socavaba el enojo que le producía la impotencia. Lo peor era que no podía volar, el cielo estaba repleto de enemigos y era un verdadero caos, ella no era lo suficientemente diestra para lidiar con las vertiginosas batallas en las alturas. No tenía más opción que abrirse paso por tierra.

    Pronto su presencia dejó de pasar inadvertida, los soldados Malsumis que la veían pasar comenzaban a perseguirla enseguida, convirtiéndose en el único interés de ellos. Aquella era la orden recibida con antelación, debían cazar a la Lethilian de pelaje blanco como la nieve y ojos de cristal en cuanto la localizaran; mientras el amo les ordenó traerla ante él, el brujo les exigió que la despellejaran viva.

    Recuerda lo que has aprendido —le prestó suma atención a las palabras de Enurta, manteniendo el paso a pesar de que su profunda voz la hizo estremecer—. ¿Estás enojada? Es hora de utilizar tu ira para aniquilar a tus enemigos. Demuéstrame que todo el tiempo que invertí en ti no resultó ser en vano.

    Con los ojos fijos en sus atacantes, dejó que la ira se transformara en oscuridad y cubriera su cuerpo casi totalmente. El manto negro que la cubría, súbitamente, se sintió libre, desatándose y atravesando de lado a lado a sus enemigos. Ya no existía dolor o frío que oprimieran su pecho con crueldad, finalmente había dominado su poder a través del sufrimiento y ahora abriría su camino hacia la libertad con ayuda de las heridas del pasado, aunque la incertidumbre sobre su destino aún se cernía sobre ella haciéndola temblar como una chiquilla abandonada a su suerte en las sombras.



    Blaze levantó ráfagas de viento al salir disparado a toda velocidad, sus pinzas se convirtieron en inmensos trozos de plata mientras preparaba un Puño Bala, reflejando los destellos de sol al liberar cientos de golpes en menos de un segundo. Drakar se las ingenió para escapar de los mortales golpes plateados, rodeándolo ágilmente y preparando un puño envuelto en llamas para destruir sus alas.

    Mewtwo apenas se reincorporaba, además de sentirse débil por la herida en su hombro, recién recuperaba sus sentidos luego de otra paliza que lo incrustó en el suelo. Saltó rápidamente sobre Drakar al ver el peligro en el que se encontraba Blaze, arremetiendo con un estallido de energía psíquica que alejó al Malsumi, salvando al insecto de ser carbonizado. El cazador, que apenas se percató de lo que estuvo a punto de ocurrirle, redirigió inmediatamente su ataque.

    A pesar de que Mewtwo y Blaze se esforzaban en hacer uso de todo su poder y habilidades en sincronía casi perfecta, Drakar se las arreglaba para mantenerse a salvo de sus ataques y contraatacar con tanta facilidad, que resultaba absurdo y sumamente molesto. Después de otro rato intercambiado golpes, coletazos y tajos, el clon y el cazador se vieron obligados a abrirse y retroceder para permitirse recuperar el aliento.

    — ¡¿Este tipo no se cansa?! —bufó Blaze respirando entrecortadamente, rechinando los dientes cuando Drakar le dedicó una sonrisa muy altanera, burlándose de su frustración—. ¡Le borraría esa estúpida sonrisa de su asquerosa cara si tan sólo pudiera alcanzarlo con mis pinzas!
    Es inútil, no permitirá que vuelvas a cortarlo, eso sería demasiado humillante para él —a Mewtwo también le molestaba profundamente el exceso de confianza del Malsumi. Para su gran pesar, no había mucho que hacer al respecto, estaba consciente de las desventajas que los agobiaban, ineludibles y frustrantes.

    Mewtwo no entendía por qué, siendo el pokémon más poderoso en el mundo, era incapaz de plantarle cara a Drakar siquiera decentemente. Era como si toda esa fuerza que se jactaba de tener fuera una mentira, quizás no debió confiar nunca en la apreciación de criaturas tan inferiores como los humanos.

    Además, eran ellos dos contra Drakar, no eran pokémon promedio, sus habilidades eran realmente únicas. Nada podía ser más angustioso que verse humillado de esa manera, a Mewtwo, al menos, le hacía hervir la sangre sentirse tan enclenque. Había dejado que su psiquis se desatara, le concedió la libertad de ser tan destructiva como quisiera, sin que eso fuera suficiente a pesar de lo impresionante que resultaba ante los ojos de otros.

    — ¡¿Qué hacemos?! ¡Me niego rotundamente a fallarle a Eve de esta manera!

    Las palabras de Blaze lo sacudieron hasta la médula. Fallarle a Eve era lo que más desesperaba a Mewtwo, quería ayudarla y entender que no podía hacerlo lo angustiaba de sobremanera. Pequeños remolinos de polvo comenzaron a alzarse a sus pies, exteriorizando el amargo sabor del fracaso que invadía su boca y embotaba todos sus sentidos.

    — ¿Te encuentras bien, cosa amorfa? —balbuceó Blaze, mirándolo con una mezcla de preocupación, asombro y temor.
    — ¿Estás molesto? —inquirió Drakar burlonamente. Sabía que era invencible y no escatimaba en recordárselo a sus oponentes con su desfachatada actitud—. Estás siendo demasiado severo contigo mismo. Tus posibilidades de ganar eran prácticamente nulas desde el comienzo de esta batalla, tuviste la certeza luego del primer golpe, pero fuiste demasiado necio para admitirlo.

    Cada palabra que el Malsumi pronunciaba con cruel lentitud aumentaba su ira, sin que eso le sirviera para darle el impulso que necesitaba para terminar con el asunto, era inútil tener una psiquis tan feroz si eso no le garantizaba darle una paliza.

    — Puedo comprenderte, ¿sabes? También estoy dispuesto a todo por ella, es lo menos que merece alguien tan magnífico, nuestras vidas no valen nada al lado de la suya —añadió Drakar con frialdad, preparándose para una nueva arremetida que, por la energía que emanaba su cuerpo, pretendía que fuese la última—. Debe ser espantoso estar en tu lugar y eso me produce una profunda satisfacción, aunque no será suficiente para que pagues por tu atrevimiento… No, más bien, el atrevimiento de ustedes dos, intentando robar lo que me pertenece por derecho.

    ¡A la mierda con las palabras petulantes de Drakar! Mewtwo no permitiría que borrarse su existencia con tanta facilidad, a pesar de ser un caótico coctel de emociones, estaba preparado para defenderse. Blaze también estaba listo para arremeter, esperándose cualquier cosa de su oponente mientras deseaba que Eve lo abrazase una última vez, resignado a que su muerte se hallaba próxima.

    Drakar esbozó una sonrisa grotesca, podía percibir todo lo que sentían sus víctimas, la desesperación y frustración era lo que quería ver en sus ojos cuando les diera el golpe de gracia. Esos idiotas jamás se percataron de que él mismo estaba saboteando sus psiquis, casi nadie lo hacía, aprendió a hacerlo con discreción para exasperar más a sus oponentes.

    Ese era el fin para ellos. Sus músculos se tensaron, preparándolo para dar el salto que lo lanzaría hacia ellos, ya podía sentir la dulce satisfacción de tomar sus vidas entre sus manos.

    — ¡¡¡Drakar!!!

    La hermosa voz que gritó su nombre con tanta energía paralizó el mundo por completo, cambiando drásticamente el gesto en su rostro al detenerle el corazón por un segundo; el líder de los Malsumis se había esfumado como si nunca hubiese existido, lucía como alguien totalmente diferente. Su corazón latió con tanta fuerza que seguramente todos podían escucharlo con claridad, titubeando cuando buscó con la mirada hasta tropezar con sus preciosos ojos azules. Se sintió transportado en el tiempo, reviviendo las sensaciones de su primer encuentro, aquel que cambió su vida por completo.

    Como siempre, verla ante él le hacía preguntarse si era un sueño o la cruel realidad que se empeñaba en negársela, estar juntos se hizo tan imposible que cada encuentro parecía producto de su imaginación. Miró con cierta preocupación la quemada que tenía en su pecho, además de varios rasguños dispersos por su cuerpo y su mejilla amoratada, su agitada respiración le indicó que había estado corriendo con mucho afán y, probablemente, luchando contra sus subordinados; ¡sabrá Gea por cuánto tiempo! Daba igual, deseaba tomarla en sus brazos para atender sus heridas sólo por darle alivio, no tanto porque le desagradara verla en ese estado, a sus ojos ella seguía siendo lo más hermoso del mundo.

    — Eve… —dijo temblorosamente. No podía ocultar la emoción que le producía tenerla cerca al fin, tampoco quería disimularlo cuando su única razón para estar ahí era ella.

    Al contrario, Mewtwo estaba tan conmocionado que no podía enfocar su psiquis para proyectar su voz. Tal vez era lo mejor, tenía tantas cosas que decirle que seguramente la habría agobiado con un torbellino de palabras atropelladas y… quizás… hubiese saltado a abrazarla. No supo por qué eso fue de las primeras cosas que cruzó por su cabeza, sin embargo, la fría mirada que Eve mantenía fija en Drakar le hizo saber que no debía ni aunque su cuerpo respondiera.

    Cuando la emoción inicial comenzó a mermar, una vocecita en su cabeza comenzó a susurrarle, soltando palabras que lo herían en lo profundo de su corazón. Esa voz le hizo caer en cuenta que había fracasado, el destino volvía a su cauce para cumplirse, sin que él pudiera hacer nada más para evitarlo.








    Espero que lo hayan disfrutado ¡Hasta la próxima! :)

    EGN: Hoy es el fin del mañana
    65 - Todo se paga

  15. El siguiente usuario quiere agradecer a OnixTymime por este post:

    The Darkcry666 (28/02/2018)

  16. #325
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    Ooooooh!!! Nuevo caap y muy bueno! La lucha entre drakar, mewtwo y blaze es excelente porque son los tres que aman a Eve y eso lo hace muy interesante, la lucha contra Kronos... Desternillante, escuchar a Enurta es muy divertido, y... Yay! Moonghost esta luchando... Y Baby! Los dos Lethillians mas graciosos haciendo rabiar a Hela y Balac, festival del humor (ni se te ocurra lisiar a moo ghost tambien, eh? EH? >_>) Derrotan a Kronos (por fin!) Eve se pone a correr, magnifica reflexion durqnte el camino que la ayuda a liberar El lado Oscuro de la Fuerza, llega a socorrer a mewtwo y blaze YYYYYYYY.... se acaba.
    FUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU
    Como te las arreglas para dejarnos siempre con ganas de mas!! Ahora hay que esperar...T-T
    Me repito, con Moonghost. Ni media, eh? >_> El Lethillian fantasma no debe ser herido, el poder del humor esta de su lado.
    No se si realmente viene muy a cuento, pero me gustaria exponer las razones por las que me fui con ese otro fic por un tiempo
    Bueno otro el fic, en general, no es tan bueno (muy bien escrito y todo, pero egn le supera) pero tiene momentos en los que te matan los feels, cosa que aqui no hay, porque todos los lethillians tienen que estar vivos hasta el final para ejecutar el movimiento ese asesino, asi que no puedes matarlos (o... PUEDES? DUN DUN DUUUN) La cosa es que en el otro fic, actualizan más rápido y tiene momentos que me hicieron llorar, y eso que yo nunca, nunca lloro, no puedo, se me quedan las lagrimas atascadas en la garganta y... Bueno, que me voy por las ramas...

    Hablando de el movimiento asesino ese... Estas son mis teorias
    1- Es un movimiento kamikaze, al usarlo, Eve (o otros lethillians) mueren
    2- QUIZÁS, en el caso de que muera algun lethillian, Mewtwo pueda tomar su lugar en el movimiento... No se, esto es random

    Bueno, en general, magnifico cap y... POR ARCEUS, SACA EL SIGUIENTE PRONTO O EL HYPE ME MATARÁ!

    Con eso me despido, byeeee
    Un Canal que se llama
    Lucario Game Play...

    No querrías verlo?

  17. #326
    Pueblo Mosaico Avatar de Demian
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    Capítulo 63:

    Spoiler: 
    Oh, Onix, hacía tiempo que no leía un fic de calidad. Encima en plena batalla Lethilian/Malsumis, es como una obra de arte. Tus descripciones de la batalla son exquisitas, con un vocablo totalmente emocionante, variado y sobre todo muy expositivo, practicamente puedo ver las palabras transformándose en imágenes.

    Oh, pobre Shock, a pesar de que es un maldito egoísta no merecía lo que le pasó, debe ser un golpe muy duro que te amputen algo y peor aún si lo que perdes es lo que crees más útil de tu cuerpo. Una tragedia terrible que tal vez le enseñe un poco más de respeto hacia los demás.

    Jajaja, Rocknight me agrada, es el típico personaje que tiene una personalidad totalmente opuesta a su físico :P

    Lo raro de este capítulo fueron algunas palabras omitidas que he visto, como si lo hubieras escrito a las apuradas. Me sorprende porque no es común en ti.

    El capítulo estuvo muy bien, creo que tenia ganas de ver a cada uno de los hermanos en acción, notar las diferencias de cada uno, los puntos fuertes y los débiles. Lastima que sea cuando está terminando el fic, pero supongo que querías guardarte las sorpresas.


    Capítulo 64:

    Spoiler: 
    Bueno, fue muy interesante el encuentro entre Enurta y Eve. Sólo interesante, ha habido momentos más dramáticos a pesar de que supuestamente fue el peor momento de Eve. Creo que Enurta restó dramatismo en este caso.
    La parte de los Malsumis me pareció sublime, Drakar al fin muestra toda su locura y su liderazgo y los demás demuestran toda su estupidez excepto Kronos (quien realmente fue estúpido al irse de primero)
    Bueno y Tymime ahora mostrando la imagen que realmente me gusta, la de luchador despiadado, me parece genial su papel en esta balla y que se haya guardado para el final pero que no haya esperado a que toda la acción terminara. Muy buenas decisiones.
    Realmente me molesta que sólo hay una Malsumi femenina, Onix. Hela es muy poco y me encanta su actitud pero ¿qué había de malo en poner una segunda? Ese fue un fallo, uno fatal (al menos para mi)
    Mmm, al final me quede con ganas de ver a Mewtwo partirle su madre a Hela y sobre todo a Balac... pero bueno, supongo que cada uno tiene su rival :P
    En un momento Drakar dice que fue bendecido con muchas de las bondades de su sucesor... pero Enurta debería ser su antecesor.
    Pff, vaya batalla de mierda la que está teniendo Tymime xD
    No, no, empezó tan bien lo de Tymime y terminó tan mal... ya fue, nunca volverá a ser lo mismo. Me haré fan de Enurta (?)
    Parece que me estoy poniendo al día nuevamente ^^


    Capítulo 65

    Spoiler: 
    Bueno, la batalla de Mewtwo fue sensacional, como hacía mucho no le veía. El Mewtwo de siempre parece que salio al fin del cascarón de lloriqueos en el que estaba envuelto. Y para completarla llegó Blaze también portándose como debe, al fin volvieron las personalidades agresivas y jactanciosas que me gustan. Igualmente Drakar está demostrando lo que en verdad es, un digno villano de fan fic, lástima que tardó tanto en aparecer.
    Seee, sin dudas la presencia física de Enurta traerá acción y caos a este mundo, como todos queremos.
    Jajaja, se te fue un poco la labia al carajo en estas partes Onix xDDD Ese Enurta sí que le pone emoción a esto.
    Vaya tremenda batalla en la que se ha convertido la de Kronos y tu que lo hiciste quedar como un viejo cobarde terminó siendo memorable, casi al nivel con Drakar.
    Oau, que terrible final pusiste ahí. Pobre Mewtwo, tanto esfuerzo y nada fue suficiente contra el destino. Es increíble todo lo que estuve leyendo y que todo se resuma en esta última batalla final.
    La verdad que, luego de mucho tiempo, vuelvo a ponerme al día y estoy muy orgulloso por ti, Onix. Has recorrido un largo camino y sé que para estas alturas ya debes tener terminado el fic (el libro en realidad, ésto no tiene menos que esa categoría, incluso podría ser una trilogía tranquilamente). Sólo espero los últimos capítulos con los que te coronarás como una de las escritoras de fan fics de pokémon en español más grande de todos los tiempos (capaz no te habías puesto a pensar en esto, pero no exagero cuando lo digo). Espero poder leer los siguientes capítulos y que mi rutina no me absorba hasta la desaparición. ¡Nos estamos leyendo muy pronto!


    Gracias a todos por recordarme :) Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.

  18. #327
    Pueblo Boceto Avatar de The Darkcry666
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    Otra vez... todo es muy oscuro y lúgubre, pero ... por segunda vez... me siento en casa.
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    Tanto tiempo de espera y ya casi se viene el final de esta gran historia.
    La reintroducción de la batalla me gusta, nos ayuda a recordar como marcha todo en retrospectiva a los eventos que están sucediendo, principalmente nos ayuda a enfocarnos en lo que está pensando Mewtwo Y Drakar y ver que en contraste ellos están concentrados en su batalla decisiva. Y sigo insistiendo en que Mewtwo tiene más poder del que se puede conocer; cabe resaltar el análisis que se toman del uno al otro en la batalla, muy bien manejado de tu parte. Además debo destacar el ritmo de la batalla, los intercambios de golpes, tiempos, detalles de los movimientos y manejo del ambiente y el lugar, en realidad no es cualquiera que lo hace tan bien como tú.
    La transformación de Drakar por la frustración fue emocionante, y mejor aún la secuencia donde daña el brazo de Mewtwo (por descuidado)… Y como siempre el giro inesperado, la entrada de Blaze para costar mandíbulas, le salvo el día a Mewtwo.
    Cambiando de escenario me gusta como Moonghost frustra a Hela, son tan diferentes. Y en combinación con Baby se nota que se toman las cosas en serio de ser necesario, más si se trata de enfrentarse también a Balac. Lo curioso es que se siente ese aire cómico- tenso, la forma de pensar rápido e improvisar mientras esquivan los ataques de los 2 Malsumis, (como Baby tirándole una roca a Hela), y una vez más la excelente coordinación de los tiempos, com la llegada de Blaze antes de encontrarse con Mewtwo.
    Y aquí se viene lo bueno, la intervención de Eve Y Enurta (¿?) casi de forma real, jajaja y la forma vulgar en la que Enurta se dirige a Kronos, de paso enterarnos de ciertos detalles de ambos, una vez más el manejo de la batalla fue excelente.
    Al final me dio algo de pena la frustración de Mewtwo, al sentirse impotente y no poder cambiar el curso de los eventos, aunque sea un poco.
    Esto es todo, fue un ligeramente más rápido esta vez mi comentario, más que todo porque la batalla va acelerada y eso está bien, se aprecia el empeño y dedicación para pulirla y lograr buenas secuencias, las peleas no pueden ser lentas, tienen que tener esa emoción que tu les impregnas. Siento que el próximo capítulo va a ser emocionante en cuanto detalles.
    Sigue así, te mando un saludo, suerte en tus proyectos y espero con ansias el próximo capítulo.

  19. #328
    Ciudad Fractal Avatar de OnixTymime
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    66 - Averouz

    Spoiler: 
    @Sabino Codesal Vegas; Jajaja, no es necesario que te expliques, era broma. De todos modos, no hay problema, entiendo que un fanfic que actualice con frecuencia es mucho más llamativo que esperar por uno... vamos, que ya cumplió 10 años esta historia, es demasiado. Además, tiene buenos motivos también. De igual forma, me contenta que te haya gustado el capítulo, espero que éste igual y te ayude a responder algunas preguntas.

    @Demian No me esperaba que aparecieras hasta que ya hubiera publicado el capítulo final; siento que he fallado... nah, mentira, pero si debería estar todo publicado ya. CAPÍTULO 63: ¿Palabras desaparecidas? Hmmm, tendré que revisarlo bien entonces, probablemente lo pasé por alto, los últimos capítulos los he terminado de revisar muy de noche y eso no me ayuda demasiado. Ciertamente, me tardé demasiado en desarrollar un poco la personalidad de los hermanos, es algo que estoy intentando enmendar un poco en las versiones actualizadas de los capítulos viejos, aunque de manera discreta. Y lo de Rocknight es adorable, jajaja. Respecto a Shock... quizás eso suceda. CAPÍTULO 64: ¡Ahhh! ¿Cómo pude confundirme y poner sucesor en lugar de antecesor? Gea, mátame. Gracias por decírmelo, tengo que arreglar eso. Bueno, debo admitir que es decepcionante saber que el momento entre Eve y Enurta no fue tan dramático como otros, pero es menos de lo que puedo esperar cuando Enurta está involucrado, creo que es lo idóneo tomando en cuenta que estaba más interesado en disuadirla para largarse y luchar. Lo de Kronos fue muy estúpido, es cierto, lo superaron las ganas de desquitarse con Tymime; sus razones tiene. Drakar es otro personaje que dejé renegado a pesar de ser el antagonista, estaban otros como Enurta o Tymime que hicieron mejor trabajo que él, era momento de hacerle justicia... y en la re-edición de los capítulos también. Me salté demasiadas cosas que no entiendo cómo alguien continuó leyéndolo, por eso estoy tan agradecida con los lectores *llora*. CAPÍTULO 65: Es bueno saber que he logrado hacerle justicia al personaje de Mewtwo, lo hice demasiado blando en la historia y una lectora relativamente reciente, que también es fanática de él, me lo hizo saber. Ella también escribe un fanfic que tiene a Mewtwo como protagonista, que es tan bueno que me ayudó a inspirarme y redirigir la personalidad Mewtwo, hacerlo más acorde a lo que realmente debe ser. Así que esto es un pequeño éxito. Por supuesto, Enurta hace la diferencia sea donde sea, no se podía esperar menos; y también era necesario dejar salir toda la vulgaridad que el personaje tiene dentro, jajaja. También me alegra saber que Kronos tuviera su momento para brillar, no es que fuera cobarde, es de esos que prefieren conspirar desde las sombras para obtener lo que quieren; si has visto/leído "Juego de Tronos", compáralo con Lord Baelish... aunque no a su mismo nivel, seamos sinceros. Y vaya, en verdad, lo que dices me halaga profundamente; significa mucho para mí que alguien me considere la mejor tomando en cuenta que hay cientos de escritores e historias que siento superan mi trabajo con facilidad. No es que quiera pecar de falsa modestia, pero es lo que realmente pienso; lo que me hace sentir afortunada de tener lectores tan geniales y fieles (vamos que 10 años ya no es juego, jajaja). Espero verte pronto, en realidad, espero que cuando vuelvas puedas leer el epílogo. Un gran saludo y éxito en todo lo que hagas.

    @The Darkcry666 Me complace profundamente saber que te guste tanto el modo en que las batallas se han desempeñado hasta ahora; es en lo que quise destacarme tomando en cuenta que en eso se centran los capítulos. En verdad es un gusto. Espero que este capítulo te parezca mejor que el anterior, ya es la batalla final y espero hacerle justicia :P


    ¡Hola, mundo!

    Me tardé demasiado, lo sé, no tengo perdón cuando los borradores ya están listos. Sólo que he estado muy ocupada con el trabajo, comisiones y cosas de la vida; tengo que centrar mi atención en cosas que son prioritarias, no más importantes que mi cariño a esta historia, pero son demasiado necesarias. Espero poder contarles pronto el motivo de estos lapsos de tiempo tan grande sin motivo aparente.

    Este es el penúltimo capítulo, me siento emocionada de publicarlo, pensé que este momento no llegaría, jajaja. No quiero extenderme demasiado, quiero que el propio capítulo diga todo por mí. Pero antes quisiera decir algo: No es 100% seguro, saben que uno a veces tiene algo en mente y sucede algo que le desbarata los planes, pero estoy de vacaciones en el trabajo y quisiera intentar publicar el último capítulo en cuestión de dos semanas a partir de ahora. Es difícil porque tengo comisiones pendientes pero me gustaría hacer el intento.

    Sin nada más que decir, les presento el capítulo 66 de EGN. Espero sea de su agrado:






    66
    Averouz

    Spoiler: 
    Veía un mundo carente de color girando vertiginosamente a su alrededor, mostrándole rostros deformes ocultos en la distorsionada realidad burlándose de su dificultosa respiración, del espantoso dolor que aquejaba su pecho y sólo lograba soportar gracias a su soberbia. No podía caer de esa manera, se negaba rotundamente a convertirse en el hazmerreír de sus hermanos y súbditos, debía alimentarse con su propio dolor para recuperar fuerzas y levantarse, como hacía desde el inicio de su peculiar existencia.

    A pesar de la frustración y el dolor físico que lo inmovilizaba, prefería concentrar sus pensamientos en lamentarse profundamente por perder la única oportunidad de solucionar las cosas con Eve, carcomiéndose de pena lo poco que quedaba de su corazón. Le era imposible recuperar la serenidad ante semejante desasosiego. La agonía de verla escaparse entre sus dedos era mil veces peor que el deplorable estado en que Kronos había dejado su cuerpo.

    — ¿Te encuentras bien mi Tymimemito? —el arlequín luchaba por reincorporarse lentamente, maldiciendo en silencio el incesante parloteo de Nya que sólo entorpecía sus esfuerzos por ponerse de pie. Siquiera entendía cómo había llegado hasta él sin que ningún Malsumi la interceptara, lo sacaba de sus casillas lo inoportuna y molesta que era.

    Apartando sus preocupaciones personales, le costaba asimilar su situación, había cometido un grave error al no considerar la posibilidad de que Kronos pudiera someterlo utilizando el Báculo Ea. El anciano jamás se había atrevido a emplearlo en su contra, quizás porque sospechaba que poseía inmunidad ante sus efectos por ciertas circunstancias, pero existía un precedente y él lo sabía mejor que nadie. Su ingenuidad al respecto sólo machacaba más orgullo.

    Igualmente, estaba conmocionado por lo que había visto a Eve hacer para enfrentarse al brujo. Sospechaba desde hace tiempo que Enurta estaba planeando algo con su hermana, incluso antes del percance ocurrido entre Eve y Dinya, aunque jamás imaginó que llegarían a trabajar en equipo. Jamás hubiera concebido, ni en sus más desquiciadas pesadillas, que algo así pudiera suceder entre ese par; era simplemente inaudito.

    Se reprochaba por permitir que las cosas se descontrolaran de tal manera. Todos sus minuciosos planes, tejidos cuidadosamente en una red con sus hilos de acero, habían sido desbaratados bajo sus propias narices con su beneplácito. Las cosas estaban saliendo terriblemente mal y no hallaba el modo de recuperar el orden en ese desmadre. Semejante exasperación causaba que la sangre le herviera a borbollones.

    — ¿Qué sucedió? —la inocente pregunta de Icestar lo irritaba profundamente. Sin embargo, le permitiría la impertinencia, sólo porque estaba consciente del impacto que suponía el casi perder a su líder—. No comprendo qué acaba de ocurrirte. Kronos te habría asesinado si Eve no hubiese llegado a tiempo. ¿Qué te hizo, Tymime?
    — El báculo fue fabricado por Gea y usado para crear la maldad que existe en este mundo… —su voz sonaba quebrada, otro signo de debilidad que aumentaba su humillación.
    — ¿Eso qué tiene que ver?

    Icestar detectó la sombra de varios Malsumis abalanzándose sobre ellos, deshaciéndose de todos con sus garras gélidas antes de que Nya pudiera pegar un grito, restándoles importancia mientras se convertían en estatuas de hielo gracias a su letal ataque. Otros esbirros quedaron intimidados ante la veloz respuesta de la Lethilian de hielo, retrocediendo discretamente para ingeniar otra forma de acercársele; no eran presas tan sencillas como pensaban.

    — Kronos lo utilizó para fortalecer a Enurta lo suficiente y que pudiera tomar control sobre el cuerpo de Eve, ¿recuerdas? —aunque su voz sonara terrible y le temblaran las piernas, Tymime logró ponerse al fin de pie, materializando su esfera para deshacerse de otra decena de Malsumis algo tontos que se lanzaron al ataque; todo con un simple movimiento de sus dedos—. Conmigo fue a la inversa, drenó toda mi fuerza para imposibilitarme y destruirme con mayor facilidad.

    Icestar lo miró con suma preocupación, tomándolo de la mano sin importarle la mirada de reproche que éste le lanzó, mordiéndose la lengua para no decir nada comprometedor ante Nya.

    El arlequín representaba el aspecto negativo que hacía cumplir la regla del balance en contraposición a las virtudes encarnadas por los Lethilian; sin embargo, aquella era una verdad a medias. Sólo Icestar, además del propio Tymime, manejaba la información que explicaba lo ocurrido, sabía que no debía insistir a pesar de su inquietud, pues acordaron dejarlo en el olvido hace mucho tiempo atrás.

    Un espantoso alarido interrumpió el momento repentinamente, siendo Tymime el único que reconoció la carrasposa voz de Kronos ahogada en agonía. Una oleada de energía se expandió por el valle rocoso, llegando hasta ellos y poniéndoles los pelos de punta, especialmente al arlequín. Conocía esa extraña sensación más que bien, enterándose así que el brujo, el más anciano de los Malsumis, había sido sellado.

    — ¿Qué fue eso? —balbuceó Nya, temblando de pavor mientras intentaba aferrarse al brazo de Tymime, algo celosa de Icestar. El arlequín ni siquiera dejó que se le acercara, quitándosela de encima con un manotón tan brusco, que le sacó un bufido de indignación—. Esa rudeza no es necesaria mi Tymimemito. Si te sientes mal y me rechazas, ¿cómo podré sanarte con el poder de mi amor?
    —Tenemos que alcanzar a Eve e iniciar la última fase del plan —dijo Icestar liberando a su hermano de su breve gesto sentimental, ignorando el parloteo lleno de sandeces de la Mew—. Si la acompañamos hasta que alcance a Drakar, podremos…
    — No —Tymime habló tajantemente, dejando atónita a su hermana que quiso replicarle al instante. La cortó de inmediato, respondiendo a su impertinencia con voz firme—. Déjala sola. Se enfrentará a Drakar en cuestión de minutos, no nos necesita para llegar hasta él, es lo menos que puedo esperar cuando estuvo tanto tiempo bajo mi tutela. En cambio, nosotros tenemos otras cosas que hacer, somos más útiles manteniendo al margen de su batalla al resto de los Malsumis.

    Tymime sintió que sus vísceras se retorcían de agonía ante lo que se veía obligado a decir. Era el primero que ansiaba alcanzarla sin importarle caer en el ojo de la tormenta. Moría por explicarle todo, hacerle comprender que el tiempo le había hecho cambiar en muchos aspectos, que muchas de las cosas que había en su esfera no eran más que recuerdos distantes.

    A pesar de tener preparado un guión perfecto en su cabeza que le permitiría exponer sus motivos, de modo que fuera imposible para ella no considerarlo, sabía que nada serviría para traerla de vuelta a su lado. No importaba qué tan diferente fuera el Tymime de ahora al que ella conoció gracias a la esfera, seguiría despreciándolo y por muy buenas razones; sus hilos era lo único que le garantizarían recuperarla. Cosa que no haría aunque la desesperación lo matara, no deseaba volver a recurrir a eso nunca más, no con ella al menos; seguía siendo algo sagrado para él aún después de todo lo ocurrido.

    El arlequín disfrutó del silencio tras sus palabras, creyendo que había sonado bastante convincente hasta tropezarse con la mirada recelosa de Icestar, entendiendo que intuía más de lo que a él le parecía aceptable.

    — Se debe a lo ocurrido entre ustedes. El motivo por el cual Eve huyó tan repentinamente, ¿cierto? ¿Por qué…?
    — Sabes que no hablaré de eso. No insistas. No tiene importancia —espetó Tymime severamente, tomando aire y preparándose para reintegrarse a la batalla—. Eve no me quiere cerca; respetaré su decisión. No puedo hacer nada más al respecto, sólo ayudarla haciendo lo que mejor sé hacer, tú deberías hacer lo mismo.

    Se lanzó al campo sosteniendo con fuerza su esfera, tragándose el dolor que aquejaba su cuerpo mientras aumentaba la velocidad, huyendo del tema que tanto lo agobiaba. No era propio de él rendirse, siempre hallaba la forma de obtener el resultado que deseaba hasta ese momento, estaba fatigado de intentar y fracasar tantas veces con ella.

    Aún con diversas batallas desarrollándose a su alrededor, a las cuales debía prestar atención, sus ojos la buscaron en la lejanía, sintiendo que el corazón le daba un vuelco, hallando la cruel certeza de que aquello que producía en él nunca dejaría de atormentarlo. Ella era un monumento a sus fracasos, construido de tal manera que aturdía sus sentidos, lo dejaba a su merced y, aún así, podía odiarlo como a nada más en el mundo.

    Un grupo de Malsumis intentó emboscarlo al verlo distraído, convirtiéndose en víctimas de su red de hilos justo cuando Eve, finalmente, le plantaba cara a Drakar. En medio de un torbellino de carne, pelos y sangre, fue testigo impotente de cómo el destino volvía cruelmente a su curso, sin importar todo lo que había hecho para evitarlo. Había fallado y no podía ayudarla, aunque lo perdonara milagrosamente.

    Se detuvo, barriendo el valle rápidamente con la mirada, identificando la ubicación del resto de sus hermanos y de los Malsumis principales que quedaban en pie, pensando en las acciones a tomar para evitar que interrumpieran la batalla final. Sus hermanos estaban haciendo un trabajo espectacular, manteniendo a los Malsumis ocupados en sus propias batallas, ajenos a que su líder se encontraba ahora a merced de Eve. Estaba genuinamente sorprendido por su desempeño, superaban en demasía sus expectativas, podía sentirse satisfecho al ver los frutos de sus largos días monitoreando sus ejercicios desde pequeños.

    Suspiró. La naturalidad con la que ahora actuaba lo consternaba; hace apenas unas horas se sentía tan perdido que su existencia se le hizo engorrosa, incluso le pareció más atractivo dejar que se le escapara la vida observando la lluvia estrellarse contra la ventana. Eso distaba de ser positivo, al contrario, mantenerse tan calmado sólo le recordaba lo vacío que estaba por dentro.

    Aún así, se hallaba atrapado en una tormenta de sentimientos que no podía controlar, siquiera con la esfera en manos. Estaba atrapado en una dicotomía que lo exasperaba, no sabía cómo manejarse en tal circunstancia, casi llegando al punto de sentirse asfixiado por ello.

    Si bien intentaba luchar contra la avalancha de emociones que buscaban sepultarlo, con su mente agobiada por cuestiones que deberían carecer de importancia para él, una sonrisa grotesca apareció súbitamente en su rostro.

    Mientras otro grupo de soldados Malsumis saltaban sobre él, Tymime se reía de sí mismo por esos momentos de debilidad tan deplorables que, seguramente, le revolverían el estómago al recordarlos en el futuro. Pensó en lo absurdo que era tirarse a morir por lo ocurrido, extendiendo sus hilos hacia esos absurdos esbirros que ansiaban su cabeza, avergonzándose por lo patético que fue al complicarse tanto por nimiedades. Comenzaba a recuperar su buen humor, como si hubiera encontrado la paz y la claridad que tanto necesitaba en los gritos agónicos de sus víctimas.

    No le servía de nada lamentarse tan profundamente por su “pérdida”. Claro que le dolía y le afectaba más de lo imaginado, resultó ser más dependiente a esa conexión antinatural de lo que jamás se imaginó. No valía la pena actuar de un modo tan deprimente, todo tenía solución si se tenían las herramientas necesarias, eran incontables las veces que había logrado hallar la salida de ese laberinto azebán que era su existencia.

    Eso era, justamente, lo que tanto necesitaba: Un tiempo para reordenar sus ideas, hallar un respiro en su deprimente exasperación, dar con aquellos locos pensamientos que surgían en sus sesiones de meditación más exhaustivas. Jamás se quedaba con las manos vacías, siempre tejía una inmensa red de posibilidades en caso de suceder una o tal cosa, tenía un plan de contingencia para todo y esa ocasión no sería la excepción.

    Se le escapó una risita entre dientes que le costó acallar, no podía contenerse más, era inevitable burlarse de sí mismo por no pensarlo antes. Era tan simple como eso, pero prefirió hundirse en una falsa depresión para auto complacerse, queriendo disimular el monstruo que era, quizás, por no darle del todo la razón a ella.

    Era inútil seguir luchando contra la corriente, en especial cuando ella ya estaba lista para dejarse caer a un precipicio sin fondo, rechazando la mano que le extendía. “Hazlo, ya no me importa”, pensó. Pasara lo que pasara, él hallaría el modo de obtener lo que tanto deseaba… e incluso más.



    Drakar no entendía cómo podía contenerse para no correr a acercársele, tenía un mes añorando ese momento y, finalmente, Eve estaba ante él. Su sola presencia producía cosas inexplicables en él, las emociones explotaban como fuegos artificiales en su interior, cada nuevo estallido lo sacudía, debatiéndose si se trataba de euforia o angustia por querer tenerla en sus brazos.

    Añoraba una respuesta acorde a sus deseos, aun a sabiendas de que existía la posibilidad de que lo rechazara, mantenía viva la esperanza; deseando que ella recordara todas las veces que le demostró cuánto la quería, que reviviera los sentimientos que compartían antes de conocer quién era cada quien.

    La incertidumbre lo desquiciaba tanto como verla lastimada. No entendía por qué le resultaba tan gratificante cuando debería ser lo contrario y preocuparse por cuidarla, quizás sólo recordaba las abrasivas sensaciones que le hizo padecer aquella vez en el bosque cuando quedó a su merced, donde nació el ferviente deseo de poseerla a como diera lugar.

    — ¡Por fin llegas! Te estuve buscando por todas partes —Drakar falló en sus intentos de hablar con la mayor serenidad posible. Su voz temblaba de emoción, creería que estaba en un sueño si hace poco no le hubieran desprendido la quijada de un tajo—. Llegué a pensar que Tymime te había encerrado en algún lado para mortificarme o quizás…
    — ¿Puedes dejar de hablar tantas sandeces? —espetó Eve de malagana, interrumpiendo las divagaciones del Malsumi tan súbitamente, que el gesto del mismo era todo un poema—. Tenemos un asunto más serio que tratar.
    — Es verdad —suspiró. Le molestaba su actitud, pero estaba dispuesto a soportarla mientras no agotase su paciencia. Su mal temperamento, con mesura, era un pequeño deleite para él—. Hace un mes te propuse un trato. Ha llegado el momento de que me des una respuesta.

    Eve desapareció ante sus ojos apenas terminó de pronunciar las palabras, reapareciendo a sus espaldas para interponerse entre él y los otros dos, consternándolo por el significado implícito de aquel movimiento.

    Mewtwo vio con mucho asombro a Eve, el asunto iba en serio si se obligaba a teletransportarse, pasando por alto su aberración a desvanecerse a pesar de que se le pusieran los pelos en punta por toda la espalda, concentrada en no apartar la vista de su oponente ni un segundo.

    — Te di una respuesta al instante.
    — Pero te otorgué un mes para reconsiderarlo —añadió rápidamente con cierta desesperación, reacio a aceptar tan pronto que el tiempo no había servido para hacerla cambiar de opinión.

    Mewtwo intentó transmitirle una advertencia a Eve para que fuera precavida, el Malsumi era peligroso al tener un carácter demasiado volátil, su psiquis reaccionaba violentamente y le daba tanto poder que era difícil contrarrestarlo. Su intención, también, era elaborar algún plan con ella, pues tenía la certeza de que luchando juntos podrían derrotar a Drakar sin muchos problemas. Sin embargo, se llevó un enorme disgusto al percatarse de que sus palabras no llegaban a ningún lado; Eve bloqueaba su telepatía.

    — No he cambiado de parecer —respondió tajantemente, frunciendo un poco más el ceño, tan atenta a su reacción que ni parpadeaba.

    Drakar parecía contrariado, su cola se movía erráticamente de lado a lado, abriendo y cerrando la boca sin saber qué decir. Se notaba ansioso, aunque en sus ojos se comenzaba a vislumbrar la ira que estallaría de un momento a otro.

    — Déjate de juegos, ¿quieres? —ahora sonaba desesperado. Se rehusaba a aceptar semejante respuesta, no estaba preparado para el rechazo y no se rendiría tan fácilmente—. Ya no somos niños para que hagas esta clase de bromas de mal gusto, Eve. Di fuerte y claro lo que en verdad quieres decir, ambos sabemos lo que es y que soy el único que puede dártelo. Dilo… hazlo ahora para hacer mi parte y olvidarnos de este sinsentido. No quiero hacerte daño… yo…
    — ¡¿Qué más debo decir para dejarlo claro?! —Eve pareció titubear por un instante, sintiéndose apabullada por las quejumbrosas súplicas de Drakar—. No quiero estar contigo, ni ahora ni nunca. Me presento ante ti sólo para cumplir mi destino. Tú has de hacer lo mismo.
    — ¡Eso no es cierto! N-no estás pensando las cosas con claridad —balbuceó Drakar nerviosamente—. Te daré algunos minutos más para que lo reconsideres y…

    Una esfera de energía fantasmal le rozó la mejilla, haciéndole un pequeño corte y enmudeciéndolo al instante, sin poder apartar los ojos de su agresora. Drakar se negaba a comprender, aún con Eve atacándolo y sus hermosos ojos azules mirándolo con profundo desprecio, eso no podía estar realmente sucediendo.

    — ¿No es obvio lo mucho que te detesto? ¿Eres o te haces el imbécil, Drakar? —las chispas de plasma saltaban sin control de su tembloroso cuerpo, apenas podía contener las emociones que la embargaban, especialmente el miedo.

    Aunque la inestabilidad emocional de Eve era notoria, la de Drakar era mil veces peor, su cuerpo se estremecía involuntariamente sin importar cuánto se esforzara por recuperar la compostura. El último fuego artificial había estallado, esparciéndose en su interior como el fuego en época de sequía, la ira lo poseyó completamente y no se molestaba en disimularlo.

    — ¡¿Qué demonios tengo que hacer para que vuelvas a mí, perra?! ¡Después de todo lo que he hecho por ti! ¡Eres una maldita malagradecida! ¡Hubieras muerto hace mucho si no fuese por mí! ¡Los demás te habrían desangrado como cerdo si no fuera porque yo los detenía! —explotó súbitamente, liberando una cantidad de energía tan enorme que le puso los pelos de punta a Mewtwo; el aura negra que le rodeaba era más hórrida que la del mismísimo Tymime.

    Todo apuntaba a que el Malsumi se lanzaría sobre Eve en ese preciso instante, estaba totalmente fuera de control. Sin embargo, recuperó la calma tan inesperadamente como la perdió, dejando estupefactos a quienes no estaban familiarizados con sus repentinos cambios de humor.

    — Ay, de acuerdo. Si eso es lo que quieres, Eve —torció los ojos con desdén, como si en verdad no le importase tanto el rechazo. La aludida no parecía sorprendida ante los altibajos emocionales de su enemigo; lo conocía más de lo que ella jamás hubiera pretendido, por eso mismo lo detestaba tanto—. Quise ser caballeroso y darte la oportunidad de hacer las cosas de la forma correcta. Pero ahora… —suspiró con pesar, encogiéndose de hombros para mostrar despreocupación—. Creo que, ante las nuevas circunstancias, no vale la pena contenerme. Lo bueno es que siempre me has gustado más cuando sufres.

    ¡Aquello era el colmo! La psiquis de Mewtwo se manifestó ante semejante ultraje, su orgullo malherido lo hacía arder en ganas por cerrarle la boca con un puñetazo, no podía dejar pasar su comentario por alto. Cuando hizo el ademán de saltar al ataque, un aura violeta rodeó a Eve hasta estallar con la ferocidad de un géiser, deteniéndolo en seco y deslumbrándolo con la fuerza de su resplandor.

    Un escalofrío recorrió su espalda al sentir el poder neto de la psiquis de Eve, serpenteando hacia el cielo en estallidos entremezclados con plasma, cosa que sólo sucedía cuando ella perdía el control de sus emociones. Era casi posible palpar la rabia, la agitación y el miedo que experimentaba; sin embargo, aquella vez se sentía de manera muy distinta a las ocasiones anteriores, donde su psiquis la empujaba a actuar como una salvaje.

    Drakar sonrió maliciosamente, imitándola y mostrando todo su poder liberado a través de su aura psíquica. Blaze ahogó un grito al ver el aluvión de energía oscura brotar del cuerpo del Malsumi y cómo superaba con creces a la de la Lethilian. Mewtwo no pudo evitar tragar saliva con nerviosismo; a simple vista, Eve no tenía oportunidad, Drakar era demasiado poderoso.

    Mewtwo intentó, una vez más, acercarse a Eve con la intención de luchar a su lado. Blaze tuvo las mismas intenciones, incluso ya se preparaba para soltar alguna de sus babosadas y levantar un poco los ánimos. Empero, un simple gesto de Eve con la mano bastó para dar un contundente mensaje: no quería ayuda.

    El clon de Mew quiso reclamarle por su necedad de hacerse la heroína, sintiéndose profundamente frustrado cuando recordó que estaba bloqueando su telepatía, las palabras quedaban resonando sólo para él en su cabeza. Con los ojos abiertos desmesuradamente, afectado ante la idea de que Eve rechazaba por completo su ayuda, la vio saltar para atacar a Drakar.

    El Malsumi hizo lo mismo, dejando que sus auras chocaran y se repelieran entre ellas, desperdigándose en todas direcciones en rayos de energía. Ambos fueron empujados por la fuerza de la propia colisión, preparando una Bola Sombra y disparándolas en perfecta sincronía. Sin siquiera esperar a que ambos ataques colisionaran, Eve corrió rauda hacia Drakar, preparando una segunda esfera de energía fantasmal que pretendía disparar a quemarropa. Drakar no se lo permitió, atrapándole el brazo en el momento preciso y desviando el ataque.

    Drakar titubeó ante la idea de darle un puñetazo en la cara, aprovechándose Eve para acertarle un duro rodillazo en el estómago, privándolo de aire y consiguiendo liberarse de sus garras. Ella tomó distancia mientras él recuperaba el aliento, admirando en silencio su rudeza, haciendo que la deseara con más locura.

    Intercambiaron miradas brevemente antes de cargar de nuevo el uno contra el otro. Chocaron repetidas veces, elevándose más y más hacia el cielo, generando estallidos que sonaban como si dos colosos se embistieran entre ellos, haciendo estremecer a todo al que alcanzaran las ondas de energía que expelía el choque de las psiquis.

    En una embestida, durante la cual Drakar intentó rasgar el aura que protegía a Eve con garras envueltas en materia oscura, ésta se dejó caer realizando una elegante voltereta, derivando en un espectacular espiral de fuego naciendo de sus manos. Drakar gruñó al ver que se le escapaba, rodeándose de una barrera psíquica para poder abrirse paso a través de las llamas que pretendieron aprisionarlo en un vórtice de calor.

    Intentó atraparla con sus manos, interceptándola con un fuerte coletazo cuando ella realizó otra maniobra para eludirlo, burlándose de lo lenta que era al reaccionar en algunas ocasiones. Eve salió volando como si fuera una pelota, estabilizándose en pleno aire con cierta dificultar; escupió algo de sangre antes de preparar una Bola Sombra para contraatacar. Drakar la evadió en el último momento, cargando contra Eve mientras ella disparaba más esferas de energía fantasmal para obligarlo a retroceder.

    Al verlo encima de ella, Eve acortó la distancia que quedaba, girando alrededor de Drakar con otro elegante movimiento. Él volteó para atajarla y ella consiguió escurrírsele entre los dedos con otro movimiento similar, liberando una descarga psíquica tan potente que le produjo algo de daño y lo empujó lejos.

    Cuando Drakar consiguió estabilizarse y arremeter de nuevo contra su oponente, Eve ya estaba escudándose tras varias corrientes de agua que giraban a su alrededor; una versión modesta del Látigo de Agua de Sfear. Drakar rugió de disgusto, esquivando ágilmente las finas corrientes que intentaban atraparlo, monitoreando como podía los movimientos de Eve, que se acercaba cuidadosamente a él para intentar atacarlo mientras estaba distraído con el aluvión de agua.

    Pero el Malsumi fue más astuto y veloz que ella, atajándola justo cuando se lanzaba sobre él y atrapándola de nuevo. Eve intentó darle otro golpe en el abdomen para escapar, más Drakar no se lo permitió, dándole un puñetazo en la cabeza e inmovilizándola completamente al rodearla con sus brazos. Abrió la boca, titubeando al intentar de convencerla de nuevo, dejándose tentar por el roce de sus cuerpos en el forcejeo. Eve, a pesar de lo desorientada que quedó con el golpe, lo calló liberando una descarga eléctrica que entumeció los músculos de su oponente.

    Gruñó iracundo al verla alejarse, resintiendo la desazón que le causaba dejar de sentir su calor y la suavidad de su sedoso pelaje contra su cuerpo. Decidió drenar toda su frustración arremetiendo contra ella, dejando que chocaran incontables veces las auras de energía que los rodeaban, incapaces de quebrar la del otro o alcanzarse para dar el golpe fatal que determinara al vencedor.

    La batalla era una danza escabrosa en el firmamento ante los ojos de Mewtwo, sorprendido por la velocidad con la cual los bailarines ejecutaban sus intrincados movimientos, sin dejarse intimidar por la fuerza el otro. Jamás imaginó que Eve pudiese luchar de esa manera, sabía que era fuerte pero nunca estimó que llegase al nivel de paralizarlo de impresión, asombrándolo todavía más por el modo en que controlaba su salvaje psiquis aún con la ira febril que se apoderaba de ella y no se molestaba en ocultar.

    “Para esto fue concebida. Toda su existencia se reduce a este momento”; era el único pensamiento que rondaba su cabeza.

    Se sintió insignificante, no era más que un simple espectador, cosa que se había vuelto costumbre cuando la conoció, siendo la siguiente más frustrante que la anterior. Siquiera podía pensar que contara cuando Namtar intentó engañarla usando su voz, pues ella se había percatado de la farsa y había caído en la trampa adrede para enfrentarlo. No entendía cómo Eve lograba marginarlo, dejándolo con un nudo en la garganta y una desagradable sensación en el pecho.

    Su plan de erradicar a Drakar había sido un fracaso, no le hizo ni cosquillas, el único lastimado fue él junto con su orgullo. Se suponía que él era el pokémon más fuerte del mundo, se preguntaba dónde estaba el poder del que sus creadores tanto se jactaron al traerlo a la vida. Quería ayudarla aunque tuviera que llegar a su límite, no sólo quedarse ahí como un simple apoyo, la enorme frustración de la que era presa lo reducía todo a su inacción cuando ella más lo necesitaba. Ella no necesitaba nadie que le echara porras desde las gradas, necesitaba alguien que luchara a su lado, alguien que le cubriera la espalda para evitar que fuera golpeada con tanta saña.

    Ella podía morir y él sólo se quedaba ahí, haciendo caso a su necia decisión de pelear sola, tenía que quitarse la frustración que entumecía su cuerpo. Lo único que lo liberó de la parálisis que disimulaba muy bien gracias a su estoica expresión, fue un desagradable escalofrío provocado por una energía funesta.

    El clon giró justo cuando Blaze también adoptaba una posición defensiva, viendo a Hela deslizarse velozmente hacia ellos, clavándoles sus ojos de fuego con claras intenciones enfrentárseles. Justo cuando Mewtwo se emocionó pensando que tendría la oportunidad de hacer algo útil, una sombra adelantó a la Malsumi, alargándose y aferrándose a dos rocas paralelas. Cuando Hela pudo reaccionar, ya había quedado atrapada en una improvisada banda elástica, saliendo disparada y volando muy lejos bajo las miradas confundidas del clon y el bicho.

    Moonghost retornó a su forma natural ante sus ojos, respirando dificultosamente por el esfuerzo que le supuso correr tan aprisa y estirarse tanto de súbito. Les dedicó una fugaz sonrisa entre bocanadas antes de fijar su mirada en Eve, sintiendo un escalofrío cuando una de las ondas de choque psíquica lo alcanzó, quedando boquiabierto ante la violenta danza en la que estaba envuelta.

    — Sí viniste —se le quebró la voz. Ver a Eve en plena batalla final le encogía el corazón, era increíble ser testigo del poder desencadenado de su hermanita gruñona, apenas parecía ayer cuando tenía que cuidarla para que no fuera devorada por bestias más grandes.

    Mewtwo tuvo que lanzarse rápidamente para evitar que Balac se llevara por el medio al fantasma, deteniendo a duras penas la embestida de la bestia de acero con una barrera psíquica, aplicando un poco de fuerza física para evitar que avanzara. El clon ahogó un grito de sorpresa cuando comenzó a ceder ante el poder del Aggron, sus pies se hundían en el suelo mientras luchaba por no ser empujado, maldiciendo por lo bajo la fuerza del Malsumi.

    La breve lucha de fuerzas entre el clon y el coloso fue interrumpida cuando Baby, que perseguía a Balac desde hace varios metros atrás, lo agarró firmemente por la cola, dándole unas cuantas vueltas antes de lanzarlo muy lejos de su compañero.

    — ¡¿Viste eso?! ¡Los juegos de Moonghost sí sirven para algo después de todo! —festejó alegremente, ignorando lo sorprendido que estaba Mewtwo ante su capacidad para lanzar a alguien tan pesado con tanta facilidad cuando él casi se desmaya por medir fuerzas.

    Ese breve instante fue aprovechado por Hela para escurrírseles, tratando de acercárseles lo más posible, frustrada por su incapacidad de poder volar tan alto o transformarse en algo que le permitiera llegar hasta su amo.

    — ¡Mi señor, deténgase, por favor! ¡Deje que nos encarguemos nosotros! —su súplica jamás llegó a oídos de su amo absorto en la batalla.

    Blaze se lanzó de inmediato sobre Hela, interrumpiéndola cuando preparaba una Bola Sombra para intentar atacar a Eve por la espalda. La Gardevoir chilló con frustración cuando el tajo cercenó varios de sus cabellos, profiriendo blasfemias hacia el insecto por su atrevida arremetida, maldiciendo la manera en que Blaze predecía sus movimientos y la interceptaba con sus filosas pinzas; apenas era capaz de escapar de sus cortes en el mar de estocadas que la asediaba.

    Le siguió Mewtwo al cazador, deteniendo otra embestida de Balac con un potente aluvión de llamas que el Malsumi apenas eludió, corriendo a escudarse tras una pared de piedra que levantó dando un pisotón en el suelo.

    — ¡Reafirmo lo que dije en nuestro primer encuentro! ¡Eres un guerrero magnífico! —vociferó Balac con emoción, a pesar del calor que aquejaba su cuerpo, genuinamente encantado ante la agresiva defensa que el clon implementaba para hacer frente a la inutilidad de su fuerza psíquica contra su coraza—. Un poder tan abrasivo como el tuyo es desperdiciado estando con los Lethilian, especialmente por Tymime. Lo conozco lo suficiente para saber que no tolerará que alguien lo supere, seguramente ha buscado pisotearte todo este tiempo.

    La sola mención del arlequín le hizo hervir la sangre al clon, impulsándose bruscamente con energía psíquica y quebrando de un puñetazo la roca que protegía a Balac. Mewtwo giró rápidamente para atestarle un coletazo, haciéndolo retroceder apenas unos palmos, poco le importaba su paupérrima fuerza física ante la ira que sentía. No puso cuidado al lastimarse con la dura piel del Malsumi, concentrando la energía de su psiquis en una mano para liberarla en un proyectil.

    La bola de energía pura giró violentamente al impactar contra el pecho de Balac, resquebrajando su coraza y empujándolo lejos varios metros. Inesperadamente, Baby pasó corriendo al lado de Mewtwo, pegando un salto y dándole una patada en el rostro al general de los Malsumi; trozos de acero y sangre volaron bajo la fuerza de una segunda patada, postrándolo de rodillas por el dolor.

    Blaze gritó que se apartaran, haciéndolos reaccionar a tiempo para evitar que el cuerpo de Hela les cayera encima, acabando a la diestra de Balac; su cuerpo estaba lleno de magulladuras y cortes poco profundos.

    En ese momento, una oleada de soldados Malsumis apareció corriendo hacia ellos, diversas bestias buscaban atraparlos entre sus garras o hundirle filosos colmillos en sus cuellos. Todos se reunieron con prisa, preparándose para contrarrestar la manada que se acercaba precipitosamente, todos prestos para cubrirse las espaldas.

    Mewtwo rechinó los dientes con angustia, no podía crear otra explosión como la que ejecutó al principio de la batalla, detrás de los Malsumis había aliados que intentaban detenerlos a toda costa, ya habían cuidado demasiado sus vidas para que él se las arrebatase con su imprudencia. Lo único que podía hacer era utilizar su fuerza psíquica para retenerlos y los aliados pudieran darles alcance.

    La lucha pronto se convirtió en un pandemónium, buscando interrumpir la batalla entre Eve y Drakar o evitando que los combatientes se distrajeran de sus asuntos. Los Malsumis estaban realmente desesperados por alejar a la Lethilian de su líder, Mewtwo sabía que Eve era la única que podía derrotarlo, pero no entendía por qué semejante afán.

    Por un breve instante, sintió que la llama de la esperanza se reavivaba en su corazón, relacionando el frenesí de los Malsumis con la idea de que Eve estaba demostrando que podría vencerlo. Sin embargo, cuando giró para verificar cómo transcurría la batalla en los cielos, una ominosa voz comenzó a susurrarle en el oído: Eve liberaba su poder de un modo que jamás había visto, dejándose llevar por la rabia, pero Drakar sabía sacarle mejor provecho a su ira y eso lo volvía más fuerte que ella.

    Mewtwo hizo oídos sordos a la vocecilla umbría, su corazón se detenía al presenciar el fervor con el que Eve luchaba, le costaba creer que pudiera fallar. Todos sus ataques los ejecutaba con un vigor motivador, sus movimientos y el modo en el que predecía a su enemigo la hacían parecer una veterana de guerra. Más su experiencia como luchador le seguía susurrando la verdad al oído despiadadamente y sintió tan aterrado como nunca en su vida. Sólo tenía que recordar la facilidad con la que lo derrotó, Eve seguía luchando sólo porque Drakar mantenía esperanzas de hacerla aceptar un trato con términos desconocidos para él, alargaba la batalla en un desesperado intento por convencerla.

    — ¡Detente! ¡No tenemos que hacer esto! —suplicó Drakar luego de sobrevivir a un aluvión de carámbanos de hielo que emergieron del Látigo de Agua con el que Eve lo obligaba a mantener distancia—. ¡Acéptame!
    — ¡No! —rugió ella, dejándose llevar tanto por la ira y repulsión que le producía, que concentró una gran cantidad de energía que liberó en forma de un rayo dorado.

    Drakar desvió el haz de luz con la mano como si nada, enceguecido por el enojo que le producía su negación y cargando contra ella. Le costaba entender por qué lo rechazaba con tanto desprecio, como si disfrutara de hacerlo, prefiriendo luchar a muerte antes que regalarle su vida para estar siempre juntos. Se repitió las mismas preguntas que lo atormentaban desde que la conoció, acercándose vertiginosamente hacia aquel ángel tan puro pero cruel que hallaba placer en machacar su corazón.

    Eve había utilizado demasiada energía en ese ataque, dejando su cuerpo entumecido y a merced de su oponente, pudiendo hacer nada para escapar cuando tuvo a Drakar sobre ella. La Lethilian recibió un puñetazo en el estómago tan potente que vomitó sangre en el acto. Drakar la atajó antes de que cayera, dándole otro puñetazo en el rostro que la dejó completamente aturdida, permitiendo que el Malsumi juntara sus puños y le propinara un fatídico golpe en la espalda que la mandó directo a la tierra. La violenta fuerza de Drakar la sacudió hasta la médula, tan atrapada en sus repercusiones que no sintió nada al chocar contra el suelo, era imposible para su cuerpo padecer más dolor.

    Mewtwo sintió que se ahogaba cuando escuchó a Eve estrellarse, tanta fue la impresión que había quedado paralizado otra vez, perplejo ante la crueldad con la que Drakar atacaba a su oponente.

    Moonghost dejó de lado todo lo que hacía al percibir el dolor de su hermana, abriendo los ojos de par en par ante la horrible situación. Quiso ir a socorrerla, pero Balac volvió a arremeter, impidiéndole moverse de dónde estaba. No pudo hacer más que gritar, suplicándole con la voz quebrada a Mewtwo que reaccionara y la ayudara.

    La exasperación del fantasma lo hizo reaccionar, olvidándose de lo que sucedía a su alrededor para auxiliar a su amiga, consternado al percibir cómo ella luchaba contra el dolor que se esparcía por su cuerpo, temblando involuntariamente y respirando con dificultad mientras escupía sangre.

    Mewtwo ansiaba socorrerla, deteniéndose de pronto a unos cuantos metros de ella, como si una fuerza mayor lo anclara en el sitio. Para ese momento, Drakar había aterrizado con suavidad, manteniendo cierta distancia. Su psiquis se desbordaba fuera de control gracias a la ira, alimentada por el despecho, esparciéndose por todo su cuerpo; sólo que esta vez, lejos de potenciar su fuerza como venía haciendo durante la lucha, llegaba al punto de no retorno.

    — ¡¿POR QUÉ NO PUEDES VER LO MUCHO QUE TE AMO?! —bramó con tanta fuerza sentía cómo se le desgarraba la garganta. Su cuerpo convulsionaba y cambiaba de forma involuntariamente, su negación iracunda hacía que perdiera el poco dominio sobre sí mismo que le quedaba—. ¡TE HE AMADO DESDE QUE TE CONOCÍ! ¡¿POR QUÉ ME RECHAZAS?! ¡¿QUÉ HICE PARA QUE PREFIERAS LA MUERTE ANTES QUE A MÍ?! ¡¿POR QUÉ ME ARRASTRAS A ESTA LOCURA?! ¡NO QUIERO DAÑARTE Y ME OBLIGAS A HACERLO! ¡¿POR QUÉ, EVE?! ¡EXPLÍCAME POR QUÉ NO SOY DIGNO DE TI!

    El cuerpo de Drakar era incapaz de mantener una forma heterogénea, dejando atrás la apariencia robada al clon de Mew hasta convertirse en una desagradable masa oscura, repleta de ojos, bocas y brazos por todas partes, creciendo sin parar a una velocidad apabullante.

    — ¡Mi señor, ya basta, deténgase! —chilló Hela, aterrada y arremetiendo desesperadamente en un último intento por salvar a su amo. Blaze la bloqueó con su cuerpo, impidiendo que se acercara siquiera un poco, temiendo que intentase asesinar a Eve para buscar recobrar la cordura de Drakar, haciéndola llorar de frustración.

    Mewtwo veía con estupefacción el vástago de lo que fue Drakar, una bazofia que ni la más espantosas pesadillas serían capaces de engendrar, paralizado de temor y asco ante la verdadera naturaleza de un Malsumi. A pesar del miedo y el monstruo repulsivo que crecía a la vista de todos, el clon volvió a centrar su atención en Eve, que apenas lograba reincorporarse.

    De rodillas y con sus temblorosas manos arañando el suelo, Eve escupía sangre en su intento por mitigar su dolor y superar el shock que entumecía su cuerpo. Sentía un nudo en la garganta que no la dejaba respirar cómodamente, varias piedras se le habían clavado en la espalda, dejándole heridas abiertas que le ardían. No entendía cómo consciente padeciendo tanto dolor, su cuerpo le pedía a gritos acabar con tan espantosa agonía, su mente suplicaba fervientemente que se rindiera. Había sido una tonta al negarse a aceptar que no podía vencerlo por su cuenta, que era capaz de medir fuerzas con Drakar sin usar el don que Gea le había otorgado.

    Eve… —la voz de Mewtwo provocó que el mundo se derrumbara a su alrededor. El dolor desapareció, los ruidos de la guerra habían cesado y las quejas de Drakar no eran más que un molesto zumbido en sus oídos.

    Levantó temerosamente la mirada hasta encontrarse con los ojos de Mewtwo. La poca fortaleza que le quedaba se hizo pedazos, había evitado verlo o escucharlo, incluso bloqueando su telepatía a propósito pues creía que no podría continuar si le dirigía la palabra.

    Hizo un último intento por ser fuerte, levantarse y continuar, por cambiar el rumbo que su vida debía seguir. Sin embargo, ya lo sabía, era incapaz de seguir luchando, no podía soportar más. Las lágrimas brotaron sin que ella pudiera evitarlo, un espasmo sacudió su cuerpo y volvió a llorar como lo había hecho en el bosque, sin siquiera sentir vergüenza de los sollozos que todos escuchaban.

    Cuando sus miradas finalmente se cruzaron, Mewtwo pudo ver el sufrimiento que se arraigaba en Eve, uno ajeno a su mancillado cuerpo. No sabía cómo reaccionar ante esto, ella lloraba sumida en una profunda pena y él desconocía qué la causaba. Temblaba de impotencia, su cuerpo no respondía, Eve lo necesitaba pero no sabía qué hacer; no soportaba ser testigo silencioso de su llanto, pero no podía ayudarla si ella seguía rechazándolo implícitamente.

    Eve, no llores. Levántate. Puedes hacerlo, eres más fuerte de lo que nadie se atrevió a imaginar. Estaré contigo. No hay motivo para que estés sola en esto —musitó, dudando sin eran las palabras de aliento correctas más no hallaba nada mejor que decirle.

    Eve lloró con más fuerza, dejando que la pena se apoderara de su cuerpo, contrariando todavía más a Mewtwo que no esperaba semejante reacción. Ella quiso contestarle, decirle que lo había intentado todo, que era tan fuerte como él creía. Quiso demostrarle a todos que tenía la voluntad suficiente para cambiar su destino, que tanto poder servía para algo más, pero sabía que sus palabras vacías no servirían de nada, sólo para hacerse ilusiones en vano.

    Ese era el fin de su hoy y su mañana, de absolutamente todo lo que era importante para ella y todo lo que le quedaba por descubrir. Sus dones eran inútiles, incapaces de superar los designios de la diosa que le había dado la vida, una trazada a sus caprichos sin considerar lo que querría en el futuro. Nada podía luchar contra la creadora de todo en ese mundo.

    A pesar de ahogarse en lo profundo de su amarga resignación, una voz consiguió hacerse escuchar por encima de todo el caos y el dolor, recordándole con inusitada serenidad que todavía había movimientos posibles en el tablero, que existía una última cosa por hacer para que la cabeza de la Reina rodara a sus pies, aunque tuviera pocas probabilidades de funcionar. Fue lo único que le ayudó a recuperar la compostura, aún derramando lágrimas en su último esfuerzo por ponerse de pie y mantenerse erguida con orgullo. Su cuerpo estaba totalmente vejado, abatido física y emocionalmente, pero con suficiente integridad para continuar luchando.

    Encontró la paz que tanto necesitaba gracias al ser más inesperado, poniendo ambos sus escazas esperanzas en la última carta que tenían en su haber. Cerró los ojos, palpando todo lo que la rodeaba con ayuda de su psiquis, escuchando claramente a sus aliados luchar, sintiendo la lucha de sus hermanos por protegerla del resto de los Malsumis.

    Escuchó a Moonghost cuando le dedicó extrañas palabras de apoyo que sólo a él se le podría ocurrir decir en un momento como ese, rogándole que no se rindiera, que siguiera intentando. Abrió los ojos, hallando de nuevo los ojos de Mewtwo, sintiendo pena al verlo tan conmocionado por su situación.

    Sabía que Mewtwo desconocía la razón de su angustia, que buscaba respuestas en su mirada llorosa, cosa que jamás conseguiría. Eve siempre quiso evitar que se creara un vínculo entre ellos, o que sólo tuvieran una relación de mera cordialidad cuando mucho, para que todo fuera más sencillo llegado ese momento. Ambos habían fallado catastróficamente, todas las barreras que habían construido para alejarse fueron inútiles, terminaron atrapados en sentimientos que les eran difíciles de explicar.

    “Perdóname”, pensó para sí con pesar, sintiendo que se le partía el corazón igual que el momento en que remendó el cuerpo de Zuen, demasiado avergonzada para decírselo en voz alta. Cerró los ojos para huir de lo que sentía, buscando desesperadamente la silueta que le hablaba en la oscuridad, escuchándolo con atención mientras repasaba el plan y los riesgos que conllevaba.

    Se concentró en bloquear su mente de nuevo para huir de Mewtwo y poder centrarse mejor en su objetivo. Su psiquis volvió a despertar con gran fulgor, dejando que todos aquellos sentimientos que la atormentaban se mezclaran y alimentasen la fuerza psíquica que siempre se vio obligada a suprimir. El plasma emanó de su cuerpo, saltando y tronando hasta casi convertirse en el epicentro de una gran tormenta.

    Encaró una vez más a su enemigo, contemplando por primera vez el monstruo que fue su amigo en un pasado muy distante, manteniendo la serenidad para su enorme sorpresa a pesar de la asquerosa criatura que se retorcía ante ella.

    Drakar no paraba de repetir las mismas preguntas, exigiéndole que le correspondiera, tan perdido en la ira y el desamor que, incluso, sintió cierta lástima por él. Nunca quiso entender que su desprecio hacia él no se reducía al simple hecho de ser enemigos naturales, Drakar le había hecho mucho daño sin que ella estuviera consciente de eso, algo que pudo haberse salido de control si no se hubiera revelado quiénes eran en el momento preciso.

    Inconscientemente, Eve comenzó a hablar en su lengua, recitando unas palabras que consternaron a Moonghost. Hablaba con convicción, transmitiendo una gran solemnidad, mientras en el rostro del fantasma se acentuaba la perplejidad ante lo que decía. Mewtwo escuchaba con frustración, sin poder entender nada de lo que hablaba, intentando en vano hallar respuestas en los ojos del hijo de la luna.

    Drakar encontró un breve instante de cordura en su frenesí, posando todos los ojos que ahora poseía sobre Eve, mirándola con desprecio mientras escuchaba con atención sus palabras. En cuanto ella terminó, respiró profundamente con resignación, liberando más energía para mostrar su predisposición de seguir luchando.

    — Que se haga tu voluntad —dijo con miles de voces entremezcladas y convertidas en una perturbadora sinfonía que recordaba al espeluznante Coro Fúnebre de Moonghost.

    El monstruo atacó a la Lethilian de inmediato, extendiendo desde su cuerpo cientos de extremidades que intentaron atraparla. Eve abrió los ojos justo cuando el primer tentáculo se alzaba sobre ella, evadiendo ese y los que le siguieron con cierta dificultad, ralentizada a causa de su cuerpo lastimado.

    Eve corrió lo más rápido que pudo para alejarse de Drakar, eludiendo los tentáculos a ciegas a medida que avanzaba, muy ocupada en crear la mayor distancia suficiente entre ellos. Se detuvo luego de varios metros, creando una hojilla de energía psíquica comprimida que destrozó de un solo tajo la mayoría de los tentáculos que estaban cerca de alcanzarla.

    Al mismo tiempo que se defendía, la punta de su cola se tornó negra, adoptando la forma de la filosa guadaña de Shock. Echó a correr otra vez y pegó un salto muy alto. Consiguió escapar de los tentáculos restantes y los que se le sumaron cuando comenzó a girar sobre ella misma, dejando que la cola afilada cercenara los apéndices que pugnaban por atraparla, alzándose y generando electricidad que saltaba por todas partes.

    La Sierra Eléctrica se abrió paso entre los tentáculos sin problemas, alcanzando finalmente al colosal Drakar y rodeando su cuerpo, rasgando piel, músculos, dientes y ojos, dejando una cascada de sangre a su paso. Subió en espiral hasta la cúspide, donde Drakar logró atestarle un golpe que la apartó y detuvo la ejecución de la sierra.

    Mientras todo eso ocurría, Mewtwo lidiaba con el resto de los Malsumis en conjunto el cazador y el par de Lethilians. En cuanto empezó la segunda ronda entre Eve y Drakar, los soldados de aquellos entes provenientes del averno entraron en una desesperación inaudita, incluso los Rocket se les unían en el afán y sólo entonces el clon pensó que Eve había volteado la partida.

    No sólo Hela y Balac eran el problema, también Loki y Namtar se apresuraron para alcanzarlos con Flame pisándole los talones, haciendo hasta lo imposible por evitar que se le escaparan. Adzu también intentaba socorrer a su señor, retomando la forma de Fearow esperando conseguir empalar a Eve con su pico, viendo sus intentos frustrados por Skyfler en conjunto con Berserk y Dyfir.

    Así llegaron, uno tras otro, hasta que todos los Lethilian y Malsumis principales se encontraban luchando fervientemente a pocos palmos de Eve y Drakar. La batalla pasó de parecer una partida de ajedrez al pandemónium absoluto, donde el único propósito de la escaramuza era destruir al contrincante a toda costa.

    Mewtwo tuvo que lidiar de nuevo con Balac, cuya fuerza bruta le producía escalofríos al que las rocas se volvían polvo bajo la fuerza de su cola de acero, sintiéndose afortunado por poseer una envidiable agilidad que le permitía esquivarlo, además de su capacidad para atacar a distancia. En una oportunidad, en medio de su desesperación, consiguió levantar al Aggron usando su fuerza psíquica en la parte dónde estaba parado, mandándolo a volar con todo y trozo de tierra.

    Su satisfacción ante el pequeño logro duró muy poco al notar que un borrón negro se escabullía entre el tumulto. Mewtwo bufó de indignación al percatarse que Loki había logrado burlar sus defensas, corriendo lo más deprisa que podía para alcanzar a Eve. Flame intentaba desesperadamente atinarle con disparos de fuego hasta que Namtar lo hizo caer de bruces al colgársele de los hombros. Moonghost se apresuró a auxiliar a Flame mientras Mewtwo intentaba alcanzar al escurridizo Banette.

    Grande fue su sorpresa cuando un rayo negro le rozó la mejilla, interceptando a Loki y atravesándolo de lado a lado. El muñeco maldito cayó al suelo de inmediato, con los ojos totalmente en blanco y botando una nube de humo negro por la boca entreabierta, aparentemente muerto aunque su cuerpo pareciera intacto.

    Mewtwo, sudando frío por lo cerca que estuvo de ser alcanzado por un ataque tan letal, volteó y se encontró con Tymime. Estaba algo golpeado pero se le veía más que dispuesto a pelear, sosteniendo con firmeza su esfera; detrás estaba Icestar, encargándose de algunos soldados con sus frías garras de acero.

    — ¡Inmovilícenlo! —fue la contundente orden del arlequín, extendiendo sus hilos hasta atrapar a varios soldados Malsumis, obligando a mucho a retroceder al ver cómo eran rebanados lo que quedaban enredados en los hilos invisibles.

    Flame, al ser liberado por Moonghost, corrió junto a su hermano en dirección su hermana, que no podía retomar una posición más ofensiva al verse acosada por cientos de tentáculos. Moonghost no dudó en disparar una Bola Sombra cuando un tentáculo se enroscó en uno de los brazos de Eve, celebrando el haberla librado de tal aprieto.

    Al ver que sus hermanos se acercaban y más tentáculos se cerraban en torno a ella, Eve liberó desde lo más profundo de su estómago un Lanzallamas, el cual pronto se entremezcló con un mar de llamas creado por Flame.

    Los tentáculos se replegaron huyendo del calor. Drakar gritó de dolor cuando las flamas se aferraron a su carne hasta quemarla, arremetiendo con todo su deforme cuerpo contra Eve para hacerle pagar su insolencia. Sus intentos por aplastarla fueron infructuosos cuando Skyfler pasó frente a él como una flecha, arreciándolo con una lluvia de Misiles del Cielo que se clavaron profundamente en todo el cuerpo del Malsumi.

    Eve había escapado, pero Drakar estaba más que decidido a exterminarla, sobreponiéndose al dolor para perseguirla con sus oscuras extensiones corporales. Esta ve, se vio aprisionado por unas robustas raíces que surgieron violentamente de la tierra, resquebrajando la piedra y enroscándose alrededor de su cuerpo deforme.

    Todos exclamaron de sorpresa al ver a Flowar de pie en medio del tumulto, envuelta en un aura verde que convocaba su poder, haciendo un enorme esfuerzo por crear raíces que contuvieran a Drakar. Pronto se volvió el blanco de Aegir y Shiva, que intentaron atacarla luego de conseguir escabullírsele a Tymime, sólo para tropezarse con Sfear y Grounday, más que dispuestas a protegerla con su ataque combinado de agua y tierra.

    Tymime quiso quitarles ese peso de encima, pero un enorme grupo de soldados Malsumis se acercaban con Balac a la cabeza. Icestar ya no estaba a su lado, había salido corriendo para ayudar a inmovilizar a Drakar con su viento helado.

    Mientras se preparaba para exterminarlos con sus hilos, Feardocha apareció de la nada, aplastando a varios Malsumis en el camino y tacleando a Balac por el costado. El Aggron fue interceptado en el aire con un coletazo de Baby, creándole otra abolladura en el cuerpo que lo dejó privado. Fue entonces cuando el arlequín aprovechó de eliminar a los enemigos restantes.

    Mewtwo y Blaze lidiaban en equipo con Hela, frustrando cada intento por teletransportarse o de convertirse en la gigantesca víbora que casi destruyó a Eve en Isla Ávida. El acoso constante y la capacidad de Mewtwo para predecir cuándo Hela intentaría desvanecerse, en conjunto con la maravillosa habilidad de Blaze de anular cualquier protección psíquica, lograban mantener ocupada a la Malsumi.

    — ¡Déjenme en paz! —era lo único que Hela chillaba en medio de su frustración.

    Mewtwo le cerró la boca de un coletazo cuando intentó teletransportarse por enésima vez, sintiendo una enorme satisfacción por poder retribuirle el dolor que alguna vez le había sufrir a su amiga. Viendo como todos ayudaban a Eve, la esperanza volvía a crecer en su pecho, alentándolo a luchar con mayor empeño. Por más poderoso que Drakar fuera, los hermanos juntos lo harían caer, su poder combinado era imparable.

    Sus pensamientos de vieron interrumpidos estrepitosamente cuando algo cayó a sus pies, asustándolo y haciéndole pegar un respingo, llevándose una enorme sorpresa al ver que era Adzu. Justo cuando notaba que una de sus alas había sido arrancada sin piedad, Skyfler aterrizó cerca de ellos, arrancándose una pluma para convocar una potente ráfaga para aplastar a Hela con el cuerpo malherido del Fearow.

    Aquel era el punto más álgido de la batalla, Mewtwo casi podía palpar la victoria, el final estaba cerca, sólo era cuestión de tiempo. Supo que estaba en lo cierto al ver que la gema en la frente de Skyfler comenzaba a brillar.

    — ¡No permitan que escape! —gritó Flame, relevando a Sfear mientras esta usaba cientos de corrientes de agua para ayudar a contener a Drakar.

    Todas las gemas de los hermanos empezaron a resplandecer con gran intensidad, envolviendo en auras coloridas a los Lethilian, que eran opacados únicamente por la luz que emanaba de la mismísima Eve. En lo más alto del cielo, su cuerpo fue envuelto en una luz dorada como la del Sol, dibujándose a su espalda una estrella de doce puntas con finos trazos de luz. Las líneas se interconectaron; seis puntas giraban en el sentido de las manecillas del reloj y las otras seis al contrario.

    Eve vociferó algo en su idioma a medida que la luz se intensificaba, alimentándose de doce pálidas luces de colores que aparecieron en las puntas de la estrella, girando igual de caóticas. Todo en conjunto parecía un desorden carente de sentido, mientras más giraban los cuerpos luminosos, los cuerpo de los Lethilian fulguraban con mayor intensidad.

    No se trataba de un simple espectáculo de luces, Mewtwo intuía que ese debía ser el ataque que definiría la batalla, hipnotizado por toda la energía que se concentraba en Eve. Todo su cuerpo temblaba ante la abrumadora potencia que prometía tener el ataque definitivo, algo que jamás le había visto realizar y que ella nunca le mencionó que podía hacer.

    La palabra “Averouz” cruzó por su mente, dejándolo petrificado en el sitio mientras los demás seguían la batalla luchando con mayor vigor. El tiempo comenzó perdió sentido, parecía transcurrir más lento que nunca, sin que la estrella parase de girar y concentrar la energía en aquellas luces que representaban a cada hermano.

    Entonces, sucedió…

    La estrella y las luces se detuvieron súbitamente, encajando perfectamente para formar el símbolo que representaba a Gea en todos los escritos y murales que había visto dedicados a ella, el estandarte de los Lethilian y sus Creyentes. Las luces parecieron transmitir toda la energía que encapsulaban a través de las líneas, que pronto se congregaron en el epicentro; Eve estaba canalizando la energía de sus hermanos.

    Drakar aulló algo ininteligible y Hela gritó horrorizada, siendo acallados por la fuerza abrumadora que surgió de Eve. Se manifestó en la forma de un rayo, que cruzó el campo a la velocidad de la luz. Su potencia fue tal, que un espantoso chirrido se escuchó en todo el valle, como si hubiera tenido la suficiente fuerza para desgarrar el tiempo y el espacio, trayendo consigo el silencio absoluto.

    Todo ocurrió en cuestión de un segundo, similar el relámpago que apenas se deja ver por un breve instante, apenas dando oportunidad al testigo de asombrarse con el destello antes de estremecerse con el fuerte retumbar del trueno.

    Si el rayo no hubiera dejado una estela de luz allí donde surcó el cielo, Mewtwo jamás entendería lo acontecido, perplejo ante un ataque tan soberbio. El haz de luz había atravesado de lado a lado el cuerpo de Drakar, similar al rayo que había usado Tymime contra Loki, justo donde debería estar su corazón. No había ninguna herida causada por el ataque a simple vista, la absoluta ausencia de sangre le resultaba inquietante, apenas hallaba rastros de la muerte en los ojos vacíos que se negaban a apartarse de Eve, mientras el cuerpo colosal y deforme caía en cámara lenta ante la atónita mirada de todos.

    No sabía si era sugestión, o si presenciar un ataque tan letal lo afectó tanto como si él mismo lo hubiera recibido, lo cierto es que, mientras atestiguaba a Drakar contener su último aliento, pudo escuchar el palpitar de un corazón resonando en el valle, produciendo un eco ominoso con sus últimos latidos que le puso los pelos de punta.





    Espero haya sido de su agrado.

    EGN: Hoy es el fin del mañana
    65 - Todo se paga

  20. Los siguientes 2 usuarios quieren agradecer a OnixTymime por este post:

    pipeboy (17/03/2018),Sabino Codesal Vegas (19/03/2018)

  21. #329
    Pueblo Acuarela Avatar de Sabino Codesal Vegas
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    Dioh. Es magnifico, intensísimo, emocionantísimo (pobre drakar tho) pero heeeeeyyyyy final feliz.... Si es que eve no se muere por ese ataque a o algo. En fin, magnifico cap... Espero que cuando el ultimo episodio acabe tengamos EGN 2... O cualquier fic tuyo, la verdad. Pero yo quiero seguir leyendo cosas tuyas! Esta historia es épica y mejor que toda la (en mi opinion) bazofia que son casi todas las cosas que nintendo nos da estos días... Espero el ultimo episodio, pero tomatelo con calma, y si va a ser triste, asegurate de hacerme llorar, vaya, que a mi nunca nada me consigue hacer llorar pero yo quiero yorar y se que tu puedes hacerlo :v

    Enhorabuena por este fic una vez mas, es perfecto. P.e.r.f.e.c.t.o

    <3
    Un Canal que se llama
    Lucario Game Play...

    No querrías verlo?

  22. #330
    Ciudad Fractal Avatar de OnixTymime
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    CAPÍTULO FINAL: 67 - Silencio

    Spoiler: 
    @Sabino Codesal Vegas; Me alegra tanto que te gustara bastante y me halaga profundamente todo lo que dices. Espero que el capítulo final cumpla tus expectativas. Quizás encuentres varias respuestas en el capítulo mismo respecto a varias cosas que planteaste. Por los momentos, sólo quiero hacer que la espera haya valido la pena.


    Ok, denme un momento que estoy hiperventilando.

    Ha pasado mucho tiempo, demasiado para mi gusto, pero ha llegado el día que se dio todo el postín del mundo para llegar. "EGN: Hoy es el fin del mañana" llega a su tan postergado final. No puedo siquiera explicar todo lo que siento en estos momentos, sólo confesar que padezco una espantosa ansiedad, estoy aterrorizada por no dar la talla con este último capítulo.

    Para que me entiendan los lectores que lleguen en el futuro (si eso sucede, lol), pasé una década escribiendo este fanfic, tiempo en el que ocurrieron demasiadas en mi vida y en varias ocasiones estuve a punto de dejar de lado este proyecto que significa tanto para mí. A pesar del cariño que le tengo, es demasiado, ¿cierto? Ahora imaginen a las personas que esperaron pacientemente por este momento. A que es una enorme carga, ¿verdad? Tengo miedo de decepcionarlos, más cuando es mi primera vez terminando algo que no sea un oneshot.

    EGN empezó como un simple modo de distraerme de ciertas situaciones que ocurrieron en mi vida, siquiera pensé publicarlo hasta que me animaron a hacerlo, y a partir de ese momento la vida se fue trastocando cada vez más, así que la historia se convirtió en mi ancla. Realmente digo que sufrí cuando estuve un par de años sin publicar por culpa de un severo bloqueo artístico que coincidió con mi entrada a la universidad. Un momento, ¿pero qué diantres estoy diciendo?

    No quiero divagar más de la cuenta o me voy por las ramas. En resumidas cuentas, sólo espero que este final sea digno para honrar todo este tiempo, les agradezco profundamente a todos aquellos que leyeron, comentaron y siguieron mi trabajo. Ha sido un enorme honor y placer traerles esta historia, nada me ha hecho más feliz que poder compartir a mis hijos con ustedes.

    Sin más dilaciones, les presento el último capítulo de EGN.






    67
    Silencio

    Spoiler: 
    El cuerpo de Drakar caía lentamente ante la atónita mirada de todos los presentes, agrietándose y adquiriendo una textura similar al carbón siendo consumido por las brasas, deshaciéndose como cenizas al chocar contra el suelo.

    Mewtwo logró apartar la mirada de la impactante escena, presenciando cuando Hela caía de rodillas, con su mirada triste fija allí donde su señor se desvaneció, ignorando que su propio cuerpo se convertía en polvo. El clon vio cómo el viento se la llevaba, pensando en lo perturbador que le resultaba hallar emoción en una mirada cubierta por el velo de la muerte, aún viva en el remanente de sus sentimientos.

    Todos los Malsumis fueron desvaneciéndose ante la impávida mirada de los Lethilian, nada quedó de ellos, como si jamás hubieran existido. Mewtwo apenas procesaba lo exagerada que era la simbiosis que existía entre Drakar y su séquito, cuando el ejército Malsumi también comenzaba a evaporarse, alterando a los vivos mientras una nube negra se levantaba para ser arrastrada lejos, tornando la situación más irreal todavía.

    Tan abrupta victoria dejó su mente completamente en blanco, los gritos de júbilo de los Creyentes se escuchaban distantes, incapaz de apartar la mirada del lugar donde Hela yacía hasta hace poco. Muy lentamente, su cuerpo se dejó influenciar por la algarabía, haciendo latir su corazón con tanta fuerza que le dolía el pecho. Mientras Blaze brincaba y gritaba a todo pulmón, exaltando lo impresionante que había sido el ataque final, él apenas podía respirar.

    Mewtwo levantó lentamente la cabeza, queriendo sonreír al ver a Eve e intentando ordenar las palabras que tanto le urgía decir o, al menos, armar una oración mínimamente coherente en su conmocionada cabeza. La estrella de luz había desaparecido, pero ella seguía brillando tanto como cualquier cuerpo celeste, siquiera el nuevo día que por fin llegaba era capaz de eclipsar su fulgor, logrando que su alterado corazón ahora latiera de alegría y emoción.

    — ¡Sí! ¡Sí! ¡Ganaste! ¡Eres la mejor, Eve! —gritaba Dyfir junto con Dartiniant, celebrando la victoria en las alturas, con tanto énfasis que la chica casi se cae de su montura.

    Ya nada impedía que la euforia se apoderara por completo de Mewtwo, aunque apenas lo demostraba con una modesta sonrisa de alivio, más ocupado en centrar su psiquis y poder usar la telepatía para decirle lo feliz que estaba. Eve lo había conseguido, ahora era libre de hacer lo que deseara, sus ataduras se habían desvanecido junto a Drakar. Sin embargo, la alegría pronto se convirtió en extrañeza, pues sus palabras seguían sin llegar a ningún lado.

    Arrugó el ceño ante tal cosa, preguntándose si sus emociones descomedidas atrofiaban su telepatía, hasta que se percató de un detalle muy peculiar. Mientras los Creyentes celebraban abiertamente la derrota de los Malsumis, todos los hermanos permanecían en absoluto silencio, observando fijamente a la menor de todos.

    Los Lethilian se mantenían a la expectativa mientras Eve seguía con la vista anclada en el sitio donde Drakar se desmoronó, sin moverse ni un ápice o siquiera parpadear. Debía estar conmocionada por lo que había logrado con su ataque, no había otra explicación en su cabeza, más la actitud de los hermanos le resultaba alarmante.

    Insistió en llamarla, haciendo un esfuerzo abismal para su telepatía llegara hasta ella, buscando la barrera invisible que impedía que le escuchara gritar su nombre para deshacerla, sin importarle si se molestaba después con él por tal atrevimiento. Súbitamente, se le heló la sangre al percatarse de que no existía ninguna muralla que le impidiera hablarle, pensando desesperadamente que ella sólo estaba tan afectada por lo sucedido que su mente se hallaba totalmente en blanco. Era muy raro cuando ocurría, pero nada por lo cual preocuparse, sólo debía esperar a que ella reaccionara, quizás sólo necesitaba que alguien se le acercara para sacarla de la catatonia.

    El mundo se le vino abajo cuando apenas lograba tranquilizarse a sí mismo. Los ojos de Eve se pusieron en blanco, desmayándose y comenzando a caer. Mewtwo y Dyfir reaccionaron de inmediato, lanzándose a la carrera para atajarla; la entrenadora estaba más cerca que el clon, que se mantenía al ras del suelo en caso de que la chica y su dragona no lograran alcanzarla. Mewtwo no redujo la velocidad ni cuando fue una certeza que Dyfir la atraparía, no podría calmarse hasta tenerla él mismo entre sus brazos y estrecharla para asegurarse de que nada más le ocurriese.

    — ¡Te tengo! —exclamó Dyfir victoriosamente, extendiendo lo más que podía sus brazos para recibirla, pensando en lo divertido que sería cuando despertara y le contara que la había librado de darse un buen golpe.

    Ninguno fue capaz de anticipar lo que sucedería, convirtiéndose en los protagonistas de una cruel broma del destino, donde el tiempo pareció avanzar más lentamente sólo para asegurarse de que quedara plasmado en sus recuerdos para siempre. Mewtwo aseguraría en el futuro que vio el instante en que Dyfir atajaba a Eve, sólo que al parpadear, lo único que la joven tenía entre sus dedos era nada.

    El fulgor de Eve se intensificó a medida que acortaba su distancia con el suelo, deshaciéndose en miles de partículas de luz ante la atónita mirada de Dyfir cuando apenas la rozó con los dedos, igual que un meteoro desintegrándose en la atmósfera.

    La joven entrenadora quedó totalmente paralizada, incapaz de siquiera gritar ante el horror de lo que acababa de ocurrir, todavía sintiendo el calor del pequeño cuerpo de la Lethilian en la yema de sus dedos. Eve había desaparecido.

    Aunque estaba consternada, no se le comparaba a lo que experimentó Mewtwo cuando se detuvo en seco, estupefacto ante lo que estaba ocurriendo. Sus ojos abiertos desmesuradamente, apenas notaron el borrón negro que cruzó como flecha ante ellos, atraídos por el brillo de las decoraciones de acero en el collar de cuero que cayó a sus pies.

    A pesar de que su mundo se redujo al espacio que ocupaba aquel pequeño accesorio banal, no lo aisló lo suficiente para hacer oídos sordos a los llantos que llegaron hasta él. Reconoció la voz de la afligida Flowar, que a duras penas podía jadear temblorosas negaciones entrecortadas por sus sollozos; y la de Skyfler, cuyo dolor podía palparse cuando pronunciaba desconsoladamente el nombre de su hermana.

    Los gritos que celebraban la victoria opacaban el llanto de los Lethilian, que se permitían lamentarse por Eve abiertamente, sin que emociones tan opuestas hallaran lugar en Mewtwo, quien sólo podía experimentar una severa parálisis en cuerpo y mente. Cuando la luz del amanecer se reflejó en las delicadas decoraciones del collar, una voz en su cabeza gritó desesperadamente, vociferando que aquello tenía que ser una premonición advirtiéndole de lo que ocurriría si fallaba, una treta de su mente generada por sus miedos e inseguridades.

    No fue más que una medida desesperada de su subconsciente para escudarse del aluvión de recuerdos que invadieron su cabeza, encarcelándolo en un remolino que le mostró la más obvia de las verdades, dándole respuestas que ahora no ansiaba escuchar.

    Su memoria lo llevó de vuelta a una mañana soleada en Pueblo Paleta, bajo la fresca sombra de un árbol frondoso, donde Eve intentaba en vano meditar. Recordaba bien su ceño fruncido ante la frustración de no captar ninguna señal que le diera una pista del paradero del siguiente hermano y, también, la mirada asesina que le dirigió cuando se sentó a su lado. Como un espectador invisible, revivió la discusión que inició el complicado camino para su compenetración, completando la frase inconclusa que le hizo pasar tantas noches en vela.

    “¡No merecen que yo tenga que morir!”

    El recuerdo de los días consiguientes lo atacaron inmisericordemente, hallando la clave en cada suspiro, cada lágrima, cada abrazo, cada sonrisa que le dedicaban, sintiendo que una daga se enterraba en su corazón con cada gesto que parecía de afecto. Ahora ninguno le parecía genuino, todo no había sido más que un ruin recurso para distraerlo de la verdad, la manera más absurda que se le ocurrió de mantenerlo fuera de sus asuntos.

    La vocecita en su cabeza ahora se escuchaba igual a la de Eve, diciéndole que por eso no deseaba ser su amiga, que carecía de sentido forjar un lazo entre ellos cuando su destino estaba decidido. Que no podía admitir abiertamente que lo quería porque sus días estaban contados, que Dinya tuvo razón al decirle miserable, que su única forma de expresar afecto era tratar como basura a cualquiera que intentara acercársele para ahorrarles el tener que sufrir con su partida. Casi podía verla reaparecer ante él, sólo para decirle con el más marcado de los cinismos, que era un tonto por no ver lo que era obvio.

    Cualquier otro hubiera entrado en estado de shock al hallarle sentido a todos esos instantes donde ella lo evadía, pero no Mewtwo, él estaba lejos de caer devastado ante la pérdida de quien le hizo cuestionarse varios aspectos de su ser. Por el contrario, aquello sólo hizo que naciera en su interior la ira más aberrante que jamás había sentido, evaporando el par de lágrimas que se habían resbalado discretamente por sus mejillas, cuando su psiquis se manifestó fuera de control.

    Gritó con todas sus fuerzas, sin importarle que sus cuerdas vocales de desgarraran o que la fuerza psíquica arremolinada en torno a él lastimase a alguien, descubriendo que ni eso le ayudaba a drenar su frustración. Había sido traicionado, todos los Lethilian lo sabían y ninguno tuvo consideración de él, resultando ella la peor de todos. La maldijo en voz alta, valiéndole mierda si alguien se ofendía, dolido por no haber sido nunca merecedor de la confianza de aquella niña estúpida y caprichosa.

    Tenía que ser la reina de las taradas para creer que omitir algo tan delicado haría más sobrellevadera su pérdida. Le parecía insólito que jamás se le hubiera ocurrido, a la muy tonta que posiblemente, sólo quizás, con decirle, él habría movido cielo y tierra para ayudarla, que no le habría importado ofrecerse en su lugar de ser la única forma de garantizar su vida.

    Mewtwo jamás deseó hacer feliz a alguien con tanto ímpetu, siquiera pensó que fuera capaz de desarrollar tales sentimientos, incluso era la primera vez que prometía algo y sus ansias por cumplir lo emocionaban a niveles que ni él mismo se explicaba. Cómo debía sentirse ahora que caía en cuenta de que su promesa era vacía, imposible de cometer desde su concepción, pensando en lo ridículo que debió verse cuando se juramentó ante ella sabiendo que jamás lo lograría. Era un completo imbécil.

    Su enojo era comparable al del día que llegó al mundo, cuando sus creadores lo recibieron sumidos en ínfulas de superioridad que le hicieron despreciar a los humanos, ignorando lo perdido que se sentía ante el repentino inicio de su existencia repleta de dudas ambiguas. Sabía perfectamente cómo fenecería su ira, así que se aferró al último rastro de cordura que le quedaba para alzar el vuelo, saliendo disparado en cualquier dirección lo más rápido que pudo.

    Ni el viento azotándole el rostro pudo frenar el flujo de sus pensamientos. No paró de maldecirla, ahogado en su iracundo dolor, sabiendo que estaba tan arraigada en él que no podría olvidarla ni obligando a su psiquis a borrar todo rastro de ella en su mente. Aquello era el resultado de su absurda curiosidad, tuvo que alarmarse cuando dejó de ser un objeto de estudio, al comenzar a preocuparle su bienestar, cuando permitió que Tymime lo humillara en su desesperación por hacerla entender lo dañina que era su influencia para ella.

    La voz de su razón estuvo todo el tiempo en lo cierto, pero prefirió ignorarla. Siempre tuvo la sospecha de lo que ocurría, quiso advertirle del daño que le causaría si se lo permitía, que lo ablandaría y caería en un espiral de sentimientos confusos que no podría manejar apropiadamente.

    Sin embargo, parecía que más indignación le causaba era que el poder que —supuestamente— ostentaba, no servía de nada. Y mil veces peor que percatarse de la inutilidad de su potente psiquis, era caer en cuenta de que prefería odiarla, pues admitir que la quería sólo era una muestra más de su pusilánime existencia.



    Icestar sentía una presión en el pecho que apenas le permitía respirar. No esperaba un desenlace diferente, siempre estuvo más que preparada para ver morir a su hermana, así que hallarse siquiera levemente afectada era… inesperado, por no decir absurdo.

    Afortunadamente, no se desmoronaba como el resto de sus hermanos, ellos experimentaban emociones más complejas que ella; especialmente Flowar, que era más sensible que cualquiera. Ni hablar de Skyfler; para él, Eve era el mayor amor de su vida, la conexión que nunca estableció con Icestar la consiguió con ella y ser correspondido lo hizo sentir el más afortunado de todos.

    Todas las reacciones se dieron tal y como las esperaba, conocía tan bien a sus hermanos que eran como un libro abierto para ella, tanto que incluso había preparado algunas cosas para ayudarlos a superar rápidamente la ausencia de Eve. Sin embargo, el único que iba en contra de sus pronósticos era Tymime, que se mostró impávido de principio a fin.

    Lo vio detenerse a su lado justo cuando Eve terminaba de ejecutar el ataque final, acercándose para, tal vez, intentar detenerla. Suspiró y negó con la cabeza ante una idea tan absurda, era más probable que se preparara en caso de que su hermana no alcanzara a Drakar con el rayo. El ataque sólo podía ser utilizado una vez, Eve igual moriría si fallaba y los Malsumis seguirían en pie.

    Ese era el obvio proceder del arlequín, tomando en cuenta que fue él quien le enseñó a desligarse de sus sentimientos al tomar decisiones, más no se hallaba satisfecha del todo con su análisis. Tymime se había vuelto impredecible en las últimas veinticuatro horas, incluso había sido testigo de un declive emocional accionado por la huída de Eve, de la que apenas tenía vagas conjeturas del motivo estando a las puertas de la batalla decisiva.

    Al verlo darse la vuelta para iniciar el camino de regreso a Carpathia, no pudo contener el impulso de llamarlo, mostrando cierta timidez al hacerlo. Su extraña reacción pareció pasar desapercibida por el arlequín, quien se detuvo y le contestó sin siquiera voltear a mirarla.

    — Encárgate de llevar al resto a la casa cuando puedas, necesito que Flowar y tú atiendan a nuestros hermanos heridos lo más pronto posible. Yo me adelantaré. Todavía tengo cosas pendientes por hacer.

    Tymime no le dio oportunidad de decir nada más, abriéndose paso serenamente entre los eufóricos Creyentes, que le felicitaban por la victoria al notar su presencia. Algunos, un tanto más “considerados”, se mostraban comedidos y le extendían sus condolencias ante la pérdida de su hermana. No les contestaba a ninguno, siquiera le importaban los Rocket que huían —a pesar de morir por darles caza—, o ver a otros aliados llorando sobre los cuerpos de los caídos que se atravesaban en su camino, pues tenía cosas más importantes de las cuales ocuparse.

    Sus pasos ininterrumpidos lo llevaron cerca del lugar donde murió la mayor parte de su orgullo, deteniéndose frente a la roca que sirvió de tumba provisional para Kronos. Observó con mirada fría los únicos rastros de la existencia del brujo, una silueta agrietada en la fría piedra y el báculo Ea incrustado donde estuvo el corazón del Malsumi.

    Extendió su brazo hacia la vara, sosteniéndola con firmeza a pesar de las filosas espinas que lastimaron su mano al ser considerado indigno, arrancándolo de la roca sin dejarse turbar por el dolor. Observó por un breve instante la gema roja como la sangre que sujetaban celosamente las nervaduras de la madera negra, farfullando unas palabras ininteligibles en su propio idioma, antes de retomar la marcha a su destino.

    Se detuvo al estar frente a una parte de la barrera que mantuvo lejos a los Malsumis de los muros de la ciudad, sintiendo cómo se le erizaban los pelos ante la abrumadora energía que desprendía, alargando la mano hacia ella sin llegar a tocarla. Bufó con hastío al notar que una avalancha de Creyentes corrían en su dirección, apresurándose a tomar el filo de su gorguera, sintiendo el extraño bulto de aquello que Icestar enganchó en sus pliegues antes de desvanecerse ante los ojos de todos.

    Reapareció al otro lado del muro, cayendo en un lugar que estaba desolado para su suerte, sintiendo que las tripas se le revolvían… literalmente. Le tomó unos segundos sobreponerse a la desagradable sensación, dando una buena bocanada de aire antes de proseguir su marcha a través de las solitarias calles de la ciudad, sintiéndose muy contento por no encontrar a nadie que importunara su caminata. No estaba de humor para lidiar con imbéciles.

    Las espinas del báculo se clavaban cada vez más en su mano, hiriéndolo y dejando un rastro de pequeñas gotas de sangre en las níveas calles de la ciudad. Soportó la molestia en silencio, llegando al camino de grava que llevaba a la mansión Myodelza en el momento que los ciudadanos comenzaban a salir de sus refugios, logrando escapar de la algarabía que fue extendiéndose por toda la ciudad y le devolvió las ganas de vomitar.

    Se apresuró para escapar del asqueroso regocijo de los humanos, encontrando abierta la enorme reja de la mansión, siendo acogido por una quietud absoluta que agradecía profundamente. No fue recibido por nadie al cruzar la puerta principal, deslizándose por los silenciosos pasillos en soledad, pensando en los diversos escenarios que podrían suscitarse a partir de ese momento.

    Su intención era bajar a las catacumbas. Sus pasos lo llevaron hasta la entrada del pasillo oculto que le permitía el acceso, deteniéndose frente a la puerta que usualmente permanecía cerrada, titubeando acerca de sus intenciones. Desvió la mirada para contemplar de nuevo el báculo, dejándose hipnotizar por el contraste que producía su sangre contra la brillante madera oscura del mango, exaltada al reflejar el fulgor que emitía la gema cuando absorbía la luz que se colaba por la ventana, pensando en la absurdidad de que semejante baratija pudiera condenar al mundo entero con sólo agitarla.

    Apretó con mucha más fuerza aquella aberrante vara, aferrándose desesperadamente al presente, repitiéndose cuál era la razón de hacerse con ese cachivache. Era más satisfactorio que dejarse apabullar por lo que había hecho su antiguo portador, más cuando se suponía que esas heridas habían sanado, no podía dejarse aplastar por el pasado.

    A pesar de sentirse tan tranquilo como siempre y listo para dar el siguiente paso, sus piernas le fallaron repentinamente y cayó de rodillas al suelo, dejando que el báculo rodara mientras su cuerpo convulsionaba, sumergiéndose en un estado que jamás pensó alcanzar. Tymime no cupo de incredulidad cuando las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, buscando detenerlas desesperadamente sin éxito. Intentó varias veces materializar su esfera, pero ésta se desvanecía al instante, aferrándose a él para obligarlo a padecer los efectos de los pocos fragmentos de corazón que se negaban a ser destruidos.

    Desgraciadamente, el dolor se hizo un espacio en el presente también, sin importar cuánto hubiera soportado antes de colapsar. Debería verse fortalecido en esa situación, pero aquella oportunidad era distinta, resultaba humillante no tener suficiente indiferencia para manejar la situación igual que siempre. Las lágrimas caían sin control, aunque fuera el más acostumbrado a lidiar con la muerte, quien más interés había mostrado por desentrañar los secretos de la parca y aceptar su inevitabilidad aún ante la longevidad con la que fue privilegiada su especie.

    La amaba a expensas del odio y el daño que ese mismo amor le producía, por eso se aseguró de disfrutar al máximo cada instante que la tuvo para él, a sabiendas de su propia naturaleza retorcida y los malos momentos que derivaron de su incapacidad para querer como cualquier otro ser lo haría. Fue su manera de eludir el arrepentimiento por no apreciarla cuando la tenía a su lado.

    Le dolía no haber hallado la manera de salvarla, le enfurecía no haber obtenido antes el báculo Ea para pulverizar a los Malsumis y librarla de su pesada carga. Se llevó las manos a la cabeza maldiciendo por lo bajo, era un sueño estúpido cuando, a muy duras penas, era capaz de sostener la maldita vara sin que las espinas le atravesaran la mano. Además, sus motivaciones para salvarla eran egoístas y enfermizas, mismas que terminaron espantándola.

    Tymime recuperó el temple tan súbitamente como lo perdió, reincorporándose a trompicones y buscando apoyo en la pared, enjugándose efusivamente las lágrimas que ahora le avergonzaban. Por qué caía en tan patético estado cuando ya había decidido seguir adelante, luego de repetirse hasta el cansancio que todo tenía solución cuando se contaba con las herramientas necesarias.

    Sólo cuando recobró el ritmo normal de su corazón y sintió que no le dolía, pues padecía un malestar que nada tenía de poético, tomó del suelo el báculo, se limpió un poco la sangre que había manchado su rostro al secarse las lágrimas y abrió la entrada a las catacumbas. Bajó apresuradamente las escaleras, cayendo en las cuevas laberínticas sumidas en la completa oscuridad, sin que ninguna luz se encendiera para guiar su camino.
    .
    Sonrió maliciosamente, sabiendo por qué estaban ausentes los pequeños faros en los pasillos cavernosos, animándolo más a cumplir su cometido mientras avanzaba por el camino que podía hallar hasta con los ojos cerrados. Se abrió paso por la penumbra afanosamente, arribando pronto a la recámara que resguardaba el último Pilar de Gea que quedaba en pie, donde la rosa de cristal yacía, aparentemente, a salvo de todo peligro.

    Se detuvo antes de ingresar en la recámara, tomando un instante para asegurarse de mostrar el mayor temple posible, ingresando en silencio y paso firme. La luz pálida que emitía la flor traslúcida se agitó al verlo entrar, como si su llegada la hubiese tomado desprevenida.

    Se detuvo a una distancia prudente del altar, sintiendo la energía que emanaba del mismo arañando su piel, alcanzando a percibir todas las emociones que Gea ya no se molestaba en disimular. El odio se manifestaba sin ningún decoro, regresándole las fuerzas que había perdido durante la batalla, aunque una profunda decepción, oculta en la ira, era lo que realmente le satisfacía.

    — Esto sí que resulta inesperado —la voz de Gea mantenía un tono solemne que conseguía disimular perfectamente el enojo que se apoderaba de cada recoveco de su ser, a sabiendas de la inutilidad de sus esfuerzos ante una criatura que se alimentaba de tales emociones. No estaba dispuesta a permitirle gozar de su situación—. El destino se ha cumplido sin importar lo mucho que intentaste desbaratar mis designios. No eres más que un bruto negándose a aceptar que soy superior. Encuentra finalmente la paz asumiendo tu insignificancia y regresa al lugar que perteneces de una vez por todas.

    Tymime le respondió apuntándola con el báculo, canalizando energía psíquica hasta que la joya bañó a Gea con su luz escarlata, generando chispas que rasguñaron los delicados pétalos de la flor de cristal. Gea mostró claramente el horror que la invadía, accionando la luz de los cristales incrustados en las paredes del recinto, en un desesperado intento por amedrentar al hijo de las tinieblas. El arlequín no flaqueó ante la más obvia de sus debilidades, sin importarle tampoco que la filosas espinas se incrustaran cada vez más en su carne, quería dejar bien en claro su mensaje.

    Para gran sorpresa de Gea, su hijo detuvo el ataque y bajó el báculo, dedicándole una sonrisa burlona antes de darle la espalda para abandonar la habitación. La diosa no podía estar más consternada, todo había sido una jugarreta estúpida, una triquiñuela para hacerla quedar como imbécil.

    — ¡Eres un bruto arrogante! —su ira hizo estremecer las paredes, los cristales tintineaban pareciendo como si rechinara sus dientes de indignación, profundamente ofendida ante su osadía—. ¡Fanfarrón! El báculo no te reconoce; tan sólo mírate las manos, no dejan de sangrar. Tus ínfulas de superioridad no te dejan ver lo más obvio… Que un artilugio tan poderoso no será más que un simple farol en tus asquerosas garras. ¡No puedes destruirme!

    Tymime se detuvo, girando apenas para que pudiera apreciarlo sosteniendo el báculo firmemente con ambas manos, mostrándole lo poco que le importaba el daño que le causaban sus espinas o los guijarros que caían del techo por su berrinche. El arlequín estaba más ocupado en disfrutar de la frustración de Gea que reparar en sus heridas.

    — No pienso utilizarlo en tu contra, bruja asquerosa. Es cierto que él y yo invertimos mucho tiempo en su búsqueda, aún a sabiendas de que Ea era leal a ti, que no sería sencillo disuadirlo para usarlo en tu contra —hizo una pausa al verse nuevamente asolado por recuerdos de un pasado distante. Las memorias que regresaban eran de los sucesos que forjaron gran parte del verdadero significado de su existencia. Revivían en el momento más inoportuno de todos, no podía permitirse otro quiebre emocional, menos estando frente a Gea—. Antes pensaba que la única forma de hacerte pagar tu negligencia era dándote la más espantosa de las muertes, asegurarme que padecieras la mayor agonía en tus últimos instantes de vida, a riesgo de que no fuera suficiente castigo para ti. Ahora pienso diferente… La mejor penitencia para una maldita como tú es quedarte tal y como estás. Tu estado no ha cambiado a pesar de haber recuperado lo que sacrificaste al crear a Eve y Enurta, sigues exactamente igual, incapaz de reconstruir tu forma física para ahogarte en los deleites de ser adorada por los humanos.

    Las paredes dejaron de temblar súbitamente, quedando sólo la trémula luz de los cristales, como si las palabras del arlequín hubiesen petrificado a Gea por causarle un profundo impacto por sus implicaciones.

    — Apenas caes en cuenta de tu posición… ¡qué patético! —musitó Tymime, mostrando una serenidad que ni él mismo se esperaba en esa situación—. Ni siquiera cuentas con otros pilares para nutrirte de poder o escapar para buscar ayuda de algún ingenuo que crea tus mentiras, estás condenada a permanecer encerrada en este lugar hasta que a mí me dé la gana. Sigue pudriéndote en esta pocilga, maldita bruja.

    Tymime volvió a girarse, ignorándola cuando recuperó la capacidad del habla, haciendo oídos sordos a los insultos y maldiciones que soltaba en su contra. Nada quebrantaría su convicción, las amenazas de Gea carecían de fundamentos, era incapaz de hacer nada en su paupérrimo estado.

    En lugar de regresar sobre sus pasos, el arlequín tomó un camino que lo llevaría a las entrañas de la montaña, jactándose de lo acertado que fue de su parte el explorar tan a fondo aquellos pasillos interminables durante su juventud.

    Mientras cruzaba con paso firme la oscuridad, pensó en lo irónico que era tener entre sus manos la contraparte de la bruja, pues incluso en la concepción de la diosa se impuso la sagrada regla del balance.

    Ea era lo más cercano a una figura paterna en aquella trastocada familia. Poseía poca información sobre él, ni siquiera podía atreverse a imaginar que alguna vez tuvo una forma además del objeto que le pertenecía ahora. Apartando los misterios de su origen, le resultaba indignante estar relacionado con alguien tan abnegado a Gea a pesar de su desgracia, pues siempre pensó que ella misma lo redujo a una simple baratija para poder cumplir sus caprichos. Gea era la viva representación de la egolatría, nada podía existir que opacara su imagen o que pusiera en riesgo su aparente perfección.

    — No me importa que mis pensamientos te ofendan, menos cuando son producto de conjeturas absurdas hechas por un par de tontos en noches difusas de un pasado recóndito —dijo rencorosamente al sentir la temperatura del báculo elevarse y las espinas hundiéndose con demasiada saña en su piel, como si ahora realmente tuvieran intenciones de atravesar su mano de lado a lado.

    Se detuvo en seco, estupefacto por lo que acababa de suceder, sintiendo una extrema urgencia por soltar el báculo y dejarlo ahí tirado hasta el fin de los tiempos. Ea le manifestaba un profundo descontento ante sus divagaciones, transmitiéndoselo a través de un atisbo de emociones sin siquiera usar una voz, sólo le dejaba percibirlo y que él mismo formara las palabras en su cabeza. Tenía entre sus manos algo que estaba vivo… o había perdido la cordura sin darse cuenta.

    — ¿Teníamos razón…? —musitó sin caber de incredulidad, retomando su marcha en la oscuridad dando pasos cortos e inseguros—. Entonces nuestro propósito siempre fue una causa perdida. Le eres tan fiel a Gea que intentar utilizarte en su contra es inútil. ¡Vaya decepción! Menos mal que ya soy lo bastante viejo para aceptarlo sin tanto melodrama —rió por lo bajo—. Afortunadamente, esas intenciones han quedado relegadas a segundo plano, tengo otro proyecto en mente más atractivo para mí. Pretendo ir contra las leyes naturales, pero carezco del poder necesario para lograrlo, algo que para ti seguramente es una tontería.

    Se detuvo un instante, gruñendo ante la dolorosa respuesta de Ea, haciendo un enorme esfuerzo por no soltarlo. Esa vez le pareció escuchar una voz extraña hablándole al oído, no podía entender lo que le decía, pero se notaba claramente molesto. Le decía mentiroso. No colaboraría con él.

    — Hablo en serio cuando digo que te utilizaré en su contra. Verás, hay otros deseos atormentándome, suficientemente importantes para mantenerme ocupado, y sospecho que la necesito viva para poder cumplirlos. ¿Entiendes? ¿Eso te deja tranquilo? —siseó, con cierto resentimiento oculto en sus palabras cuidadosamente articuladas. Todavía no podía creer que le estaba hablando a la baratija que a cada segundo que pasaba lo convencía de que había alguien ahí en verdad—. Si tanto te ofende mi escaso conocimiento sobre ti, no volveré a afirmar nada, aunque me parece ridículo que reacciones de esa manera. Te quiero como aliado, te necesito, puedes hurgar en lo más profundo de mi mente si eso es lo requieres para comprender mi banal deseo.

    El abrasivo castigo se detuvo al tiempo que las espinas dejaron de clavarse tanto en su piel, al menos por un breve instante, como si el báculo hubiese titubeado cuando suavizó las defensas con las que solía proteger su mente para darle acceso absoluto. La molestia punzante regresó un par de segundos después, aunque notaba que no era tanta la saña, como si ahora estuviera dispuesto a escucharlo y entenderlo.

    Tymime esbozó una discreta sonrisa, continuando su marcha en paz, dejando que sus más profundos anhelos ocuparan sus pensamientos. Había gastado gran parte de su vida buscando detener el curso del destino y evitar que Gea cumpliera sus deseos, perdiendo en el camino todo aquello que alguna vez lo motivó más allá del simple odio. Ahora quería recuperar lo que le habían arrebatado, lo lograría y, después, se encargaría de hacerle pagar todo lo que había hecho.

    Si no se hubiera dejado embriagar tanto por sus retorcidas ocurrencias o sus escandalosas aspiraciones, divagando en el placer que disfrutaría luego de alcanzar el éxito, quizás habría notado que las espinas pararon de molestarlo.



    Se entregó a un trance que lo mantuvo bailando sobre una delgada línea que separaba el mundo real del onírico. El tiempo se volvió tan superfluo que un segundo podía ser una eternidad o un mes desaparecer en un melancólico suspiro. Esa era la única forma de hallar consuelo a su dolor, no sabía lidiar con las emociones desbordantes enraizadas en interior, incapaz de dar lucha a la espantosa sensación que socavaba su pecho, como si un horripilante monstruo hubiese anidado en su interior y se abriera paso al mundo con sus filosas garras, devorando sus entrañas con cruel placer.

    Se volvió un suplicio reconquistar el dominio de sus emociones, no hallaba salida en aquellos enrevesados caminos que oscilaban entre la pena y la ira. Sólo cuando sintió que recuperó la calma y reunió el suficiente valor para enfrentarse a aquella nueva realidad, se dispuso a ponerse en pie y elevarse hasta el suelo.

    Dejó atrás la cueva que convirtió en el refugio para ahogarse en desdicha, sintiendo el maternal abrazo del viento envolviendo su cuerpo, permitiendo que le diera la bienvenida de vuelta al mundo real, esperando hallar otro poco de consuelo en la ternura con la que acariciaba su piel.

    El viento fue afín a sus intenciones llevándolo velozmente a su destino. Pronto sobrevoló la ciudad de Carpathia, ignorando sus pulcras y delicadas edificaciones, sin poner cuidado en ser visto por los humanos que habían recuperado la cotidianidad de sus vidas con absurda facilidad, tanta que le indignaba ver lo poco que significó para ellos la batalla ocurrida en el valle árido.

    Respiró profundamente, cerrando los ojos para despejar sus mente, no podía resentirlos cuando se hallaba en una encrucijada emocional; debía actuar lo más racionalmente posible, así era él y así debería mantenerse.

    Luego de recuperar la compostura, apenas pasaron unos minutos cuando por cruzó por encima del muro perimetral de la suntuosa mansión Myodelza, actuando cautelosamente —como haría cualquier ladronzuelo— para escabullirse por una de las ventanas de la segunda planta.

    Ingresó a un cuarto al que, aparentemente, nadie había entrado en largo tiempo, pues todo estaba tal como lo había dejado la última vez que estuvo ahí, decorado con una fina capa de polvo. Sin detenerse demasiado a inspeccionar la habitación, se dirigió directamente a la mesa que se hallaba al lado de la cama, tomando una caja de música preciosamente ornamentada, abriéndola y hurgando en busca del pequeño tesoro que contenía.

    Haciendo oídos sordos a la melodía que estrujaba su corazón, contempló con serenidad el pequeño papel brillante que sostenía delicadamente, sin que la imagen plasmada le produjera emoción alguna. Suspiró con pesar. Era necedad de su orgullo hacerse el indiferente, un modo de negar la enorme tristeza que lo convertía en un chiquillo llorando en la oscuridad, buscaba negar lo abatido que estaba por el asunto.

    Mewtwo tomó asiento en la mullida cama, mirando fijamente la fotografía que le habían tomado junto a Eve, lo único que quedaba para que la imagen de la pequeña testaruda no fuese borrada por el cruel paso del tiempo. Su mente le jugó una desagradable broma haciéndole sentir que la cama se hundía a sus espaldas, como si ella apenas se diera cuenta de su presencia y se incorporara para recibirlo, aliviada de tenerlo cerca para combatir las pesadillas nocturnas que la agobiaban. Cuánto deseó que eso fuera real, que ella en verdad siguiera ahí, aunque sólo lo mirara en silencio.

    El simple pensamiento le sentó tan mal que se le aguaron los ojos. Respiro profundamente mostrando cierto afán por recobrar el temple. Se negaba a llorar, no era algo propio en él, tenía que hallar otra manera para desahogarse... otra imposición de su orgullo. Ver de nuevo su sonrisa no lo alivió tanto como pensó, sólo era un trozo de papel, su pensamiento lógico le imposibilitaba engañarse con tan burdo placebo. Su ausencia le pesaba más de lo que se atrevió a imaginar, no cayó en cuenta de esohasta que la rabia por sentirse traicionado se disipó, dejándole una profunda vergüenza por su exacerbada reacción.

    Eve siempre consideró las consecuencias que tendría su partida, sus métodos para aminorarlos eran pocos convencionales, por no hablar de su ineficiencia, pero su intención era clara: ahorrarle el dolor y la tristeza a la hora de su muerte. Mewtwo le reprochó por su acto egoísta, odiándola sin motivo alguno, sin detenerse a pensar en lo angustiante que debió ser para ella no tener ninguna opción.

    “No decido sobre mi futuro”. Lo que le pareció una terquedad de su parte, resultó ser una advertencia sutil de lo que iba a ocurrir, quiso confesarle su destino sin perder el poco valor que había reunido para enfrentarlo. Una parte de él insistía en que pudo decírselo sin tanto misticismo, otra le recordaba que no debía ser sencillo hablar ligeramente de algo tan aterrador como saber en qué instante llegaría el fin. Su forma de pensar sólo demostraba que era un grandísimo cretino; de hecho, ambos lo fueron a su manera.

    Nuevamente, su mente se mofó de él haciéndole escuchar su voz, con aquel tono antipático y petulante que al principio lo sacaba de sus casillas, crispándole los nervios con sus niñerías. Era gracioso que extrañara esa faceta de ella tanto como aquella versión dulce que disfrutaba en sus momentos más íntimos, charlando sobre el día que terminaba o acompañándola en sus largas noches de insomnio. Extrañaba, incluso, las absurdas discusiones donde terminaban tan molestos que se ignoraban durante días.

    Más, por encima de todo, añoraba poder abrazarla con fuerza. Quería sentir su pequeño y delicado cuerpo entre sus brazos, dejarse embargar por su calor y deleitarse con la suavidad de su pelaje níveo, sentirse capaz de cuidarla aprovechando que era como un gigante a su lado. Añoraba pedirle perdón por no haber sido lo suficientemente fuerte para cumplir su promesa, por no aprovechar mejor el tiempo que compartieron, por ser un ingenuo al pensar que la tendría a su lado para siempre. Quería que estuviera viva para que le encontrara sentido a las ambiguas sensaciones que ella le hacía padecer.

    Todo lo que ella produjo en él seguía pareciéndole tan impropio e inevitable a la vez, no hubiese podido protegerse aún excusándose en un supuesto interés científico, ella llegaría hasta su centro de cualquier manera. Si tan solo hubiese sido una cuestión más natural en él, si hubiese sido alguien que comprendiera mejor sus sentimientos abstractos, sus experiencias estando juntos no se hubiesen suscitado de manera tan liosa.

    Pegó un respingo al escuchar que la puerta se abría, interrumpiendo tan abruptamente sus divagaciones que todo le dio vueltas, sintiendo que le echaban un balde de agua helada al ver la cabeza de Moonghost asomándose tímidamente por la rendija. Mewtwo no supo cómo reaccionar ante la alegre sonrisa que el fantasma le dedicó mientras abría la puerta de par en par, revelando que atrás suyo se hallaban Flame y Skyfler.

    — ¿Ven que no estoy tan loco? Les dije que había escuchado algo —dijo Moonghost orgullosamente, ensanchando todavía más su sonrisa.

    Los otros hermanos también le dedicaron unas sonrisas un tanto más tímidas, entrando a la habitación y cerrando la puerta a sus espaldas. Se acercaron a Mewtwo, algo contrariados al no hallar palabras adecuadas para la ocasión, apenados incluso por su simple presencia. La mente del clon estaba totalmente en blanco, no quería encontrarse con ninguno de ellos, le avergonzaba profundamente recordar que ellos lloraban a su hermana mientras él se dejaba llevar por un arrebato de ira comparable a un berrinche.

    Yo… —balbuceó, sabiendo que era su deber hablar primero.
    — Ni se te ocurra —lo interrumpió Skyfler, atajando sus excusas con un elegante movimiento de la mano—. Te parecerá extraño, pero… nosotros somos quienes debemos pedirte perdón, amigo mío.

    Miró a Flame de soslayó, que pegó un respingo antes de dar un paso adelante, extendiendo apenado su brazo y entregándole algo en las manos. Mewtwo sintió que el corazón se le detenía al sentir el peso del collar que le había regalado a Eve.

    — Pensamos que querrías conservarlo —balbuceó el hermano de fuego tímidamente, apartándose un poco para darle tiempo de procesarlo.

    Las manos le comenzaron a temblar. Tuvo que hacer un enorme esfuerzo para disimular el enorme disgusto que sentía consigo mismo, atacado por un espantoso remordimiento que le producía el pequeño accesorio de cuero. El collar había caído a sus pies cuando Eve se desvaneció, lo dejó tirado en medio del valle, tan concentrado en sí mismo que había olvidado lo importante que fue para ella. Sintió que enterraban una daga en su corazón al recordar el esmero con que ella cuidaba su obsequio, que fue tan especial y preciado que hallaba consuelo en los pequeños adornos de acero en sus momentos de mayor ansiedad. Había actuado como cretino al dejarlo ahí tirado, arriesgando a que se perdiera junto a todos los sentimientos que guardaba, no tenía perdón.

    Gracias… —fue lo único que pudo decir, guardando el collar cuidadosamente en la caja junto a la foto, lamentando no poder llenarla con más objetos obtenidos en momentos felices.

    Los hermanos intercambiaron miradas de tristeza, entendían que la muerte de Eve hubiese afectado a su amigo, aunque su estallido de ira fuera una reacción inusual. Empero, cuando lo vieron flaquear al tener el collar en sus manos, supieron lo mucho que la amaba en realidad y la aflicción que le causaba no haberlo entendido antes.

    — Acompáñanos un momento, por favor —no podía negarse a la petición de Skyfler después de lo sucedido.

    Luego de dejar la caja con cuidado sobre la mesa de noche, abandonó la habitación en compañía de los tres hermanos, avanzando en silencio por los pasillos que se encontraban inusualmente vacíos. Salieron de la mansión por la puerta principal y cruzaron los terrenos sin encontrarse con nadie, siguiendo el camino de grava que los llevaba a la ciudad.

    Skyfler los guió con cautela, tomando atajos en pos de eludir encuentros con cualquier humano, llevándolos sin mayores contratiempos hasta la entrada de un laberinto formado con setos cuidadosamente podados. Ellos no se tomaron la molestia de recorrer los intrincados pasillos, el Lethilian de plumas lustrosas les señaló la ruta que utilizaban los empleados para llegar al enorme invernadero que se emplazaba en el corazón del laberinto.

    Mewtwo no había tenido oportunidad de visitar aquel lugar en compañía de Eve, al menos no en la realidad, quedando igual de maravillado ante el inusual tono azulado de la hierba y el soberbio tronco blanco del gigantesco alilú que se alzaba en todo el centro. Se dejó arrastrar por los hermanos a los pies del Árbol Hueco, sorprendiéndose al notar los brotes que surgían de las ramas, acompañados de pequeñas flores cuyos pétalos eran de un azul muy intenso.

    A su sombra, reposaba una discreta roca con una espinela incrustada, rodeada de crisantemos blancos que lentamente comenzaban a dispersarse por todo el lugar. Debía ser, inconfundiblemente, la tumba de Eve.

    Skyfler se arrodilló para retirar las flores marchitas de algunas ofrendas, consciente de tener clavados sobre su nuca los penetrantes ojos de Mewtwo, que se preguntaba el motivo de ser traído hasta tan triste lugar.

    — El Averouz era el ataque definitivo, lo único con la potencia suficiente para erradicar a cualquier Malsumi, aunque usarlo conllevaba un enorme costo —la voz de Skyfler se quebró, estrujando algunos pétalos resecos y cerrando los ojos con fuerza, ahogando un sollozo para evitar llorar de nuevo—. Nunca fue su intención hacerte daño. Lo sabes, ¿cierto?

    Pudo haberme dicho —dijo sin poder contenerse, lanzándole una mirada de reproche a la tumba, sintiendo vergüenza al notar que aún guardaba resentimiento hacia ella y sus acciones. No podía evitarlo, jamás se había visto en una situación semejante, quizás por eso se sentía tan molesto aunque no fuera su intención—. Si lo hubiese sabido, yo…

    — ¿Te habrías esforzado más? —inquirió Flame, alzando una ceja despectivamente.

    — No eres el único que tuvo esa idea. Todos nosotros, de algún modo u otro, nos empeñamos en ser más fuertes, rebasar nuestros límites y así luchar por evitar que ella utilizara el Averouz —secundó Moonghost apesadumbrado, con sus orejas alicaídas por la tristeza que el pensamiento le producía.

    — Nosotros lo sabíamos desde hace mucho tiempo. Tymime recibió la noticia de la mismísima Gea poco después de su nacimiento, ninguno de nosotros tomó de buena manera esa decisión por parte de nuestra Madre —continuó Flame, mostrándose más fuerte que los otros dos, hablando con firmeza a pesar de la desdicha que reflejaban sus ojos.

    Tú evitaste que supiera cuando quebré la esfera —se apresuró a reprocharle Mewtwo a Skyfler.

    — ¿Qué más podía hacer? Ella no quiso contarte nada, siempre creyó que era lo mejor para ti, así que intervine para asegurar su paz. Aunque, en mi defensa, Tymime hizo casi todo el trabajo; es obstinado incluso estando en coma. Bueno, eso no importa… entiendo que estés molesto conmigo —suspiró el aludido, mostrándose bastante afligido ante sus reclamos.

    — Si me permites decirlo, Eve pensaba que lo mejor era nunca haberte conocido, por mucho tiempo me recriminó por mi insistencia para anexarte a nuestro grupo. Ella no entendía que yo sólo quería que tuviera un amigo —Moonghost habló con prisa, encogiéndose de hombros con cierta despreocupación, sin darse cuenta del desazón que eso provocaba en el clon—. No pongas esa cara, sé que recuerdas lo mal que te trataba al principio, incluso te ignoraba a propósito. Tuve que regañarla muchas veces para que dejara de intentar disuadirte de que nos abandonaras.

    — Jamás estuvimos de acuerdo con el destino de Eve, tampoco con su necedad de ocultártelo, le suplicamos varias veces que te lo dijera y siempre se negó rotundamente. Luego no tuvo sentido insistir, comprendimos que debíamos respetar su decisión, no teníamos derecho a ir en contra de sus deseos cuando se trataba de un tema tan delicado —Skyfler pareció alterarse de más, tomándose un respiro para recuperar la compostura—. Lo que quiero decir con esto es que comprendo por qué estás tan molesto, no te reprocharé por ello, prefiero darte tiempo para que aprendas a ponerte en su lugar. Sin embargo, quiero evitar que te recrimines por lo ocurrido, que entiendas que no se podía hacer nada; siquiera nosotros logramos cambiar su destino.

    ¿Acaso no había otra alternativa? No era necesario que muriera —insistió Mewtwo, sintiendo que la poca serenidad que había recobrado comenzaba a desvanecerse, viéndose agobiado por las preguntas a las que tanto urgía hallarle respuestas, cualquiera que fuese; no le importaba si eran mentiras, sólo buscaba un mínimo de consuelo.

    — Jamás entendimos por qué nuestra Madre decidió hacer las cosas de esta manera —respondió Flame cruzándose de brazos—. Tymime pensaba que, en vista de que Enurta superaba lo permitido en las reglas de equilibrio perfecto de Gea, concibió a Eve quebrantando adrede las mismas normas y así traer de vuelta el balance. Es el modo que encontró para enmendar su error: crear un error intencionalmente para erradicar al primero, así mataba dos pájaros de un tiro.

    ¿Qué clase de madre tienen ustedes? ¿Cómo es posible que tomara la vida de su hija con tanta ligereza? —era incapaz de entender un razonamiento tan desalmado, incluso él tenía nociones de ética y moral suficientes para entender lo retorcida que era tal idea, no se creaba un ser vivo para utilizarlo como carne de cañón. Lo menos que pudo hacer fue aprender esa lección tomando en cuenta sus acciones en el pasado.

    — Nadie la entiende —le respondieron los tres al unísono, desconcertándolo completamente la naturalidad de sus reacciones, como si les resultase indiferente que su hermana estuviera muerta a causa del desliz de alguien más.

    — Tampoco vale la pena carcomerse la cabeza intentando hallarle explicación a su proceder, supongo que los dioses tienen una percepción completamente distinta de la vida en contraposición a los mortales —suspiró Skyfler, fijando su atención de vuelta a la tumba—. Insisto, todos quisimos ayudarla, incluso Shock a pesar de la envidia que le tenía, pero resulta imposible intentar salvar a alguien cuando ya se ha resignado ante la muerte.

    Quedaron mudos ante el peso de las palabras del Lethilian del viento, contemplando la tumba por largo rato en absoluto silencio, siendo envueltos por una suave brisa que acariciaba delicadamente los pétalos blancos de los crisantemos.

    Ese instante le parecía tan irreal a Mewtwo, jamás pensó en un escenario con la ausencia de Eve y le costaba aceptarlo, se sentía genuinamente vacío. No desconocía aquella sensación, era tan simple como la soledad, aunque ahora le parecía insoportable luego de disfrutar su compañía. Quizás por eso bajó la cabeza y regresó, a pesar del resentimiento que quedaba en su corazón ante la omisión de algo tan importante, el dolor superaba a su absurdo orgullo.

    Su mente aprovechó la oportunidad para divagar, pensando en el monstruo que era por reprocharle tanto, recordando cuando Drakar la derribó y sus miradas se cruzaron por un breve instante; ella se quebró sin decoro, llorando a sabiendas de que no tenía más opción que sacrificarse en la ejecución de ese último ataque. Ese instante, en retrospectiva, fue el medio para ella pedirle perdón por dejarlo solo.

    Era un verdadero cara dura por increpar su proceder. Él, quien desde que llegó a ese mundo creyó que la vida era injusta por haber sido creado para ser un esclavo, cuyo mayor valor era convertirse en el arma definitiva de un hombre inescrupuloso. Ella, si bien era otro producto de un capricho, carecía de opciones, era incapaz de luchar para quebrar el destino impuesto. Su camino se dividía en un sinfín de senderos que podía escoger seguir o no, mientras ella fue puesta en un camino recto que acababa en un precipicio.

    Indiferentemente de qué te haya sucedido en el pasado, tienes un futuro abierto a cualquier posibilidad, eres el dueño de tu vida y eso te trajo a mi lado en primer lugar. Pero yo... lo único que tengo es mi pasado, porque mi futuro es incierto y no decido sobre él.

    Jamás podría borrar aquellas palabras de su memoria, fue su último aviso para desalentar sus promesas, intentó advertirle para no hacerlo quedar en ridículo. Él que gustaba de alardear la perspicacia que le otorgaban sus poderes psíquicos. Qué imbécil era. Y mejor ni pensar en su hipocresía, él que jamás se atrevió a mencionar sus orígenes por temor a ser rechazado… Quería gritar y salir huyendo otra vez.

    — ¿Qué piensas hacer ahora? —preguntó Skyfler de repente, sacándolo abruptamente de sus cavilaciones.

    — ¡Cierto! —secundó Moonghost, pegando un respingo tan exagerado que estiró su cuerpo cerca de un metro—. Casi se me pasa por alto preguntártelo. Puedes quedarte con nosotros si gustas, todos te consideramos de la familia —Mewtwo alzó una ceja despectivamente—. Bueno, casi todos, al menos los que no tienen intenciones de matarte. Con eso basta para ser feliz, ¿no es así?

    — Lo que Moonghost intenta decir es que siempre serás bienvenido —dijo Flame dibujando una discreta sonrisa—. Eres nuestro amigo y nos agrada mucho tu compañía. Aunque no te detendremos si tienes otros planes en mente.

    Mewtwo acotó que, en realidad, si tenía otros propósitos. Se vio dubitativo por un instante, no estaba seguro de que fuera apropiado comentarles que había tenido otro sueño durante su exilio. Sólo había hablado de Momo con Moonghost y podría ser tachado como loco por los otros dos, que quizás era algo creado por su subconsciente producto de la tristeza ante la muerte de Eve. Aún con sus dudas, tenía el imperioso impulso de decírselos, necesitaba que alguien lo devolviera a la realidad.

    Fue unos días después de que Eve se esfumara, se hallaba relegado en las profundidades de la cueva mientras intentaba controlar su psiquis desbocada, cuando cayó en un profundo sueño accidentalmente, aunque le parecía que alguien lo hubiese inducido más bien.

    Al principio, sólo veía extrañas siluetas en la penumbra, bailando vertiginosamente frente a sus ojos aunque los mantuviera estrictamente cerrados, en un intento por escapar de las triquiñuelas de su subconsciente. Cuando los abrió, mareado por aquellas fugaces visiones en la oscuridad, se encontró reviviendo el instante en que Eve caía y desaparecía para siempre, sumergiéndolo en una angustia insoportable. Para empeorar las cosas, la escena se repitió sin parar y, en cada ocasión, con desesperación, intentó hacer algo para cambiar lo ocurrido sin conseguirlo.

    Cuando sintió que ya no podía soportar verla desintegrarse una vez más, cayó en el mismo punto donde su última pesadilla acabó: sentado frente a una mesa de té destartalada en el corazón de la maltrecha mansión erigida en medio de un bosque de cenizas. Frente a él estaba Momo, sentada con un aire de solemnidad que jamás esgrimió en sus encuentros pasados, observándolo atentamente con su único ojo azul.

    Mewtwo hundió los dedos en los reposaderos de la silla, iracundo por las tretas que su mente le jugaba, detestando su osadía de hacerlo sufrir con aquella aparición que seguramente se jactaría de su desgracia. Su enojo casi le hace pasar por alto que las máscaras flotando en torno a ellos lloraban en lugar de sonreír como acostumbraban, o que la habitación lucía más decrépita que antes, como si hubiera sido atacada inclementemente por el cruel pasar del tiempo. Lo único que verdaderamente captó su atención fue la mismísima Momo, cuyo cuerpo estaba cubierto de heridas espantosas que sangraban, especialmente allí donde carecía de rostro.

    Hizo el ademán de levantarse para acercarse a ella, sintiendo la necesidad de atenderle únicamente por su parecido físico a Eve, no soportaba la idea de que el cuerpo de su preciada amiga hubiese terminado así.

    Momo hizo un rápido ademán con la mano que lo devolvió inmediatamente a su puesto. Su impavidez ante la preocupación de Mewtwo y su mancillado cuerpo era perturbadora, no se le veía un rastro de consternación siquiera, provocándole escalofríos al clon cuando dibujó una sonrisa maliciosa muy lentamente, que ensanchaba a medida que el espanto de su invitado aumentaba.

    — Frío —susurró cuidadosamente, riendo entre dientes ante su consternación.

    ¿Qué has dicho?

    — Así es como se juega esto, ¿no? —inquirió sin pizca de jocosidad o altanería, incluso su sonrisa se había esfumado. Estaba hablando terriblemente en serio—. Creo que no escuchaste, así que lo voy a repetir una vez más, sólo porque eres mi preferido. Dije: frío.

    Apenas terminó de pronunciar aquella palabra, los rostros de las máscaras se desfiguraron hasta proferir un grito macabro, proyectándose encima de él para engullirlo de un bocado, sin que él pudiera hacer nada para detenerlas. Fue entonces cuando despertó, respirando agitadamente y con una fina capa de sudor frío cubriendo su cuerpo.

    Estas pesadillas carecían de sentido por sí solas, en algún momento pensé que eran premoniciones, pero ya no entiendo qué las produce si Eve ya no está. No comprendo qué sucede conmigo. Quizás me volví loco sin percatarme —dijo luego de comentarle a los otros dos que Moonghost estaba al tanto de los sueños anteriores—. Necesito buscar… no porque espere hallar algo, sólo tengo la esperanza de conseguir liberarme de esto que me atormenta.

    — ¿Pero cómo piensas buscar algo cuando no tienes nada por encontrar? No tiene sentido lo que está diciendo. Si en verdad necesitas ayuda tan desesperadamente, permítenos ayu… —balbuceó Flame, interrumpiéndose cuando Skyfler le pidió callar con un educado gesto de la mano.

    — ¿Insinúas que Eve puede estar viva?

    No, Skyfler. Puedo que yo sólo quiera…

    — Contéstame sí o no. Lo que creas. Sin importar lo descabellado que pueda sonar.

    Mewtwo lucía profundamente contrariado, incluso incómodo ante la exigencia de semejante respuesta, titubeando antes de contestar tímidamente asintiendo con la cabeza.

    — ¡Pero…! ¡¿Si no es más que un simple mal sueño?! —saltó a decir Flame presurosamente, insistiendo en que aquello le parecía un despropósito, una total locura—. No puedes dejarte llevar por simples…

    — ¿Suposiciones? —lo interrumpió Moonghost, con tanta seriedad que descolocó al resto—. Parece una visión muy ambigua, algo bastante extraña si piden mi opinión. Es más, no estoy siquiera seguro que guarde alguna relación con Eve, podría tratarse de alguna entidad que desea desesperadamente que la encuentres y utiliza la apariencia de mi hermana para llamar tu atención. Sea lo que sea, ha comenzado a guiarte con cierta “claridad”; es mejor que nada.

    — ¿Cómo estás tan seguro de que eso sea así? —preguntó Flame con claro escepticismo. Buscaba desesperadamente salvar a Mewtwo de emprender una búsqueda inútil.

    — ¿Recuerdas lo magnífico que yo era cuando estaba más vivo que ahora? Era muy bueno interpretando sueños y lo sabes—replicó Moonghost, mostrándose ligeramente ofendido—. Vivir y seguir viviendo, incluso después de ser llevado por la muerte, ha enriquecido mi visión al hallar cosas que para otros carecen de sentido. Admito que cuando Mewtwo me contó por primera vez sobre sus pesadillas, no las tomé en serio porque sabía que eso era imposible, que Eve no tenía más opción que utilizar el Averouz. Sin embargo, Eve ya no está pero Momo sigue acosándolo, es momento de prestarle la debida atención ante tanta insistencia.

    — Es la primera vez que te escucho diciendo algo con tanta seriedad —comentó Skyfler, robándole las palabras de la boca a los demás, que no se preocupaban en disimular su perplejidad.

    — Eso o sus fantasías eróticas son bien raras —soltó cuando apenas su hermano terminaba de elogiarlo.

    Flame soltó una mezcla entre gruñido y carcajada, su hermano fantasmagórico había tardado demasiado en hacer alguno de sus comentarios habituales, nunca cambiaría. Skyfler se limitó a reír del ligero rubor que se apoderó de las mejillas de Mewtwo quien, a pesar de sentirse avergonzado, mostraba una discreta sonrisa en su rostro. Moonghost sonreía ampliamente, desconociendo que sus tonterías tenían un enorme valor por conseguir alegrar un atribulado corazón, aunque fuese por unos instantes.

    — Sea cual sea, respetaremos tu decisión, eso no cambiará que siempre serás bienvenido. Considéranos como tu familia y a este lugar como tú hogar —dijo Skyfler, regalándole una gran y calida sonrisa al clon.

    — La única condición es que no te olvides de nosotros y nos visites de vez en cuando. Incluso te doy permiso de descontrolarte todo lo que quieras —añadió Moonghost, guiñándole el ojo con picardía y dándole toquecitos en el costado con el codo—. ¡Pero hay una regla! Los hermanos van por encima de las…

    A Mewtwo se le escapó una cauta risita cuando Flame corrió a reprender a Moonghost por sus frases absurdas. Los escuchó en silencio mientras iniciaban una discusión llena de sinsentidos, pensando que aquel trío de locos eran, curiosamente, de los mejores amigos que jamás podría encontrar. Sí, eran muy extraños, pero siempre estaban dispuestos a brindarle su apoyo, incluso en planes tan descabellados como el de seguirle la corriente a un sueño que podría llevarlo a nada.

    Vendré siempre que pueda. Se los prometo —lo dijo de corazón, eso quería en verdad, pues sentía que había hallado un pequeño espacio en ese mundo tan inmenso. Era un juramento que podía cumplir.

    Los tres hermanos callaron de inmediato, mirándolo con los ojos brillando de emoción y dibujando unas enormes sonrisas de alegría. Entonces, intercambiaron miradas entre ellos, acordando un plan sin decirse nada y lanzándose sobre Mewtwo para apresarlo en un enorme abrazo. Mewtwo se puso más rígido que una tabla, seguía sin gustarle el contacto físico, mucho menos cuando era totalmente inesperado. Los hermanos rieron de nuevo al percatarse de su curiosa reacción.

    — Les dije que era tímido —bromeó Moonghost.

    Aquella fue la despedida. Los hermanos decidieron quedarse un rato más ante la tumba, solían sentarse a hablar entre las flores, haciéndose la idea de que su hermana podía escucharlos. Además de complacerse ellos mismo con dicha ilusión, creían que de esa manera ella no se sentiría tan sola, querían asegurarse que jamás se olvidara del amor que sentían sus hermanos por ella. A Mewtwo le parecía un ritual muy extraño, mas no los juzgaría, probablemente esa era su modo de sobrellevar el dolor de la pérdida.

    Se abrió paso a través del invernadero disfrutando de la vegetación de mágicos pigmentos, deleitándose con el dulce aroma de las flores que cuyos pétalos iban de blanco, a azul intenso o violeta, calentándose con los pequeños rayos de sol que se escurrían tímidamente entre las hojas de los alilúes. Casi sintió pesar al hallar tan pronto la salida, experimentando cierto vértigo ante el inicio de una nueva etapa en su vida hasta que algo lo detuvo.

    Blaze bloqueaba la salida, mirándolo fijamente con sus ojos carmesí y una media sonrisa altanera, produciendo un sutil zumbido con sus alas que distaba de ser amenazante. A Mewtwo le sorprendió infinitamente encontrárselo.

    — ¡Miren a quién tenemos aquí! Es la cosa amorfa en persona —dijo Blaze burlonamente.

    Importunada por unas tijeras parlanchinas.

    — ¿”Tijeras parlanchinas”? ¡Ja! ¡Ese es nuevo! —Blaze se carcajeó con ganas, tomándole algo de tiempo recuperar la compostura—. Pensé que no regresarías.

    Y yo que habías partido hace mucho. No esperaba encontrarme contigo.

    — Decidí quedarme. Quiero darle un rumbo nuevo a mi vida y siento que aquí es donde puedo encontrar lo que necesito para lograrlo.

    ¿A pesar de que Eve no esté?

    La pregunta fue una espontaneidad por parte Mewtwo, generando una enorme incomodidad entre ambos, tanta que Blaze se contuvo de responder hasta recuperar la serenidad.

    — Jamás había sentido tanto dolor, socava cada recoveco de mí y no me deja ni dormir en paz, la recuerdo incluso en sueños —comentó con suma tristeza, tomando de nuevo al clon como confidente sin siquiera considerar lo mucho que aquello le contrariaba—. Jamás había experimentado algo semejante por alguien, ¿sabes? No sé qué hizo para dejarme tan prendido a ella, fue como un hechizo o como si estuviera predestinada para mí desde otra vida —Mewtwo sintió que sudaba frío ante semejante idea, más sabiendo de la existencia de Zuen y su influencia en Eve—. Lo cierto es que mantuve la esperanza de contar con la complicidad del tiempo para convencerla de estar conmigo a pesar de que te quería a ti —suspiró con cierto pesar—. No sabía qué hacer luego de lo sucedido. Digamos que quedarme aquí y ayudar es mi forma de hallar redención.

    Mewtwo se sintió particularmente extraño ante la idea de Blaze dejando su trabajo como cazador ilegal, especialmente con Tymime quien, estaba más que seguro, prefería al Scizor a cien metros bajo tierra como mínimo.

    — Las cosas no serán sencillas por un tiempo—suspiró Blaze una vez más, jugando con una piedra a sus pies para evitar verlo directamente a los ojos—. La muerte de Eve ha pesado mucho en sus hermanos, además que algunos quedaron muy malheridos luego de la batalla. Por cierto, se encuentran todos bien, están vivos el menos; Icestar y Flowar los tienen bajo estricto control y cuidado. También, está el caso de Tymime… —Mewtwo torció los ojos ante su sola mención—. Entregó el liderazgo. No quiere hacerse cargo de más nada.

    ¿Es en serio? —bufó Mewtwo lacónicamente—. Me resulta imposible dilucidar a un controlador compulsivo prescindiendo de su poder y funciones.

    Blaze se carcajeó, indicándole con un gesto que caminaran juntos y dejaran el invernadero. Mewtwo lo siguió, aunque experimentaba una repentina urgencia por partir de inmediato, no quería seguir escuchando las noticias en vista de la volatilidad de su humor. Sin embargo, y para su gran sorpresa, quería advertirle educadamente a Blaze que fuera precavido ante el arlequín, más no hallaba el modo apropiado de hacerlo sin sonar como paranoico.

    — No seas tan severo con él. Puede que parezca lo contrario, pero Tymime se vio muy afectado por la muerte de Eve, me atrevo a decir que más que cualquiera de sus hermanos. Según me han dicho, jamás había querido a nadie tanto como a Eve —continuó diciendo el cazador, sin saber que sólo mosqueaba a Mewtwo, le hervía la sangre de sólo recordar lo sucedido desde que el maldito arlequín apareció en el laberinto azeban—. Admito que su forma de demostrarlo fue peculiar, pero no se puede esperar menos de alguien que ha debido mostrarse tan regio como siempre ante el resto, alguien cuya mínima debilidad podía ser aprovechada por sus enemigos para destruirlo —el clon de Mew no podía creer que estuviera escuchando semejante falacia—. Icestar me dijo que no derramó ni una sola lágrima. Tampoco estuvo de acuerdo con el funeral que Yami organizó, tanto que no asistió; de hecho, desapareció desde entonces y apenas regresó hace un par de días. Icestar me dijo que se había tomado ese tiempo para meditar aunque seguía recibiendo instrucciones suyas, al menos hasta que volvió y le pasó el mando a Icestar, y ella se lo entregó a Skyfler.

    ¿Es un chiste? —no podía creer que fuera cierto lo que escuchaba aunque ya se lo hubieran dicho dos veces.

    — ¡Para nada! Icestar gusta mucho de trastear con sus cachivaches y ser la cabecilla de los Lethilian le quita mucho tiempo —Mewtwo volvió a torcer los ojos ante la malinterpretación de Blaze sobre las acciones del arlequín, que a él le parecían, más bien, una muestra de insensibilidad. Pero lo descolocó más el brillo extraño que se asomó en los ojos del Scizor, como si lo que dijera le causara mucha ilusión—. Parece alguien complicado, incluso perturbador, pero cuando la conoces es bastante fascinante.

    Mewtwo tuvo que morderse la lengua para evitar señalar que, además, era una psicópata demasiado inteligente y astuta para desgracia de quienes la rodeaban. Se abstendría de hacerlo pues, si bien era cierto que en el tema de la atracción flaqueaba estrepitosamente, el interés por parte de Blaze era demasiado obvio y no tenía intenciones de causarle más desilusiones. Mejor cuidarse en salud y ahorrarse el comentario, así evitaría riñas innecesarias.

    — En fin… —suspiró—. Todo apunta a que no te quedarás.

    Mewtwo se limitó a asentir con la cabeza. Ambos se detuvieron, atrapados entre paredes hechas de hojas y ramas, despreocupados ante la idea de hallarse perdidos entre aquellos intrincados pasillos. Permanecieron en silencio, cada quien enfocando su atención en una cosa distinta, sabiendo que el momento de la despedida había llegado.

    — ¿Volveremos a verte la cara por estos lares? — preguntó Blaze, dibujando su característica sonrisa burlona—. Aún tengo pendiente patearte el trasero en mi lista de cosas por hacer.

    Sigue soñando —respondió Mewtwo desafiantemente, pero dibujando una recatada sonrisa de complicidad—. Ciertamente, garantizo mi regreso, aunque dudo que sea pronto.

    Blaze se carcajeó con ganas y le extendió una tenaza. Mewtwo lo miró con suspicacia, ignorando que lo único que intentaba era despedirse amistosamente, algo que el cazador tardó un rato en comprender.

    — No me dejes con la garra extendida o me harás sentir incómodo —musitó, como si temiera que alguien los estuviera viendo y se burlara de la bochornosa situación.

    Mewtwo seguía sin entender el significado oculto en tan extraño ritual o que eso implicaba que Blaze lo consideraba, al menos, como un compañero de lucha. Dándole un sutil toque con los nudillos, marcaron el comienzo de una nueva fase en su rivalidad, una donde predominaba más el respeto que el odio irracional.

    Sin mirar atrás, Mewtwo alzó vuelo, iniciando un viaje que no conocía fecha de retorno o si poseía un verdadero propósito. Voló hacia el cielo lo más rápido que podía, dejando a Carpathia atrás con prisa, huyendo de los sentimientos que los distraían y desestabilizaban su psiquis.

    Mientras la brisa lo acariciaba dulcemente entre las esponjosas nubes de algodón, deseó entregarse a la meditación en absoluta soledad por un tiempo, buscando sanar el dolor en su corazón para recuperar completamente el temple antes de emprender su búsqueda. Una vocecita en su mente ya trazaba un plan, donde regresaría al sopor de una rutina y se dejaría adormecer por una vida solitaria. Era tentador seguir tales designios en vista de su inestabilidad, aunque sabía que jamás podría regresar al punto en el que estaba hace un año, todo por culpa de una palabra tan simple, tan escaza de letras pero tan potente que podía derrumbar la torre en la que tanto deseaba recluirse.

    “Frío”, repitió una voz amenazadora en su cabeza. Dudaba encontrar alguna solución que le ayudara a enmendar aquel destino, no se podía ir contra la muerte, era lo único seguro en la vida. Igual lo intentaría, con eso contaba para seguir adelante, además de la pequeña familia que encontró por casualidad una noche peculiar en Viridian.

    Tan absorto estaba en sus pensamientos viciados y las confesiones de Blaze, que Mewtwo no se percató de que hubo un testigo más de su partida. Ocultos en la sombras de una esquina del laberinto, un par de ojos negros los siguieron atentamente mientras caminaban con despreocupación, escuchando en silencio su conversación.

    A sus costados había un par de sombras fantasmales que también observaban todo reservadamente, aunque más atentos a lo que su amo y señor pudiese hacer que en las palabras que intercambiaban los rivales. Temían que cometiera una locura sabiendo lo mucho que detestaba a Mewtwo, ansiaban convencerlo de que su rencor ya no tenía sentido cuando el motivo para detestarlo tanto había desaparecido, pero sabían que era un tema delicado para él.

    — No comprendo qué hacemos aquí, mi señor —balbuceó Tuoni, temeroso de enojar a quien le debía con su imprudencia, más estaba desesperado por evitar que el dolor generado por la pérdida de su hermana, que jamás exteriorizó, lo llevara a tomar decisiones precipitadas—. Ya se ha ido, probablemente no vuelva nunca más, todo terminó. No hay motivo para hacerle daño, no importa lo que haya ocurrido entre ustedes, no hay nada por lo cual pelear. Además, usted no está muy bien de salud luego de…

    Tymime no se molestó en contestarle a su abnegado esclavo, le bastó con una mirada desdeñosa para cerrarle la boca. El arlequín esperó a que Blaze se diera la vuelta, sabiendo que visitaría la absurda tumba que erigieron para honrar a Eve, antes de él mismo iniciar el viaje de vuelta a la mansión Myodelza.

    — No entiendo qué te hace creer que tienes la potestad de opinar respecto a mi vida personal —siseó Tymime con suma severidad, haciendo temblar de espanto al aludido—. Aunque, gracias a tu insolencia, se me ha ocurrido una fantástica idea —se detuvo súbitamente para encararlos, petrificando a sus sirvientes con su fría y oscura mirada—. A partir de ahora serán la sombra de esa aberración. Quiero saber a dónde va, qué hace, con quién habla; todo lo que haga deberé saberlo yo con lujo de detalles —ambos fantasmas estaban profundamente contrariados ante tan extraña orden, pero cuando quisieron replicar, el arlequín añadió: —. Más les vale partir de inmediato. El malnacido vuela bastante rápido.

    Tymime no les dio explicaciones ni tiempo para que las pidieran, estaban conscientes de que no tenían más opción que obedecer, pues del mismo modo que él les había otorgado una segunda oportunidad en la vida, podría arrebatárselas con un simple ademán de la mano.

    Pronto se desvanecieron ante sus ojos, dejándolo completamente solo por quién sabe cuánto tiempo. Una amplia sonrisa se dibujó en su rostro, incluso casi se le escapa una carcajada, ya que era justo lo que tanto quería.

    Comprendía la consternación de Morrigan y Tuoni. El plan original era deshacerse de Mewtwo, no le importaba dejarlo con vida ni por respeto a la memoria de Eve. Ese tipo de juramentos eran simples patrañas, excusas que usaban los débiles para engañarse respecto a la crueldad de la muerte. A los muertos no les interesaba lo que hacían los vivos, estaban muertos después de todo, ¿qué podían hacer ellos para evitarlo?

    Nada podría disuadirlo de acabar de darle muerte a aquel esperpento, debía pagar por toda la frustración que le hizo padecer todo ese tiempo, por cada ocasión que tuvo que morderse la lengua para mantener estable su relación con Eve. Verse así de doblegado se convirtió en una de sus mayores humillaciones, haciéndolo convertirse en un perro guardián muy celoso, más bajo no podía caer cuando su autoestima estaba por encima de todas las cosas.

    La pregunta de Tuoni, sin embargo, seguía haciendo eco en su cabeza. No existía ningún impedimento que lo llevara a cumplir sus deseos. Ahora mismo podría tenerlo maniatado en el lugar más recóndito de todo, donde nadie más que él pudiera escucharlo gritar de dolor, rajándole el estómago con sus hilos y obligándole a tragar sus propias vísceras, deleitándose con su agonía. Sintió un cosquilleo en las manos con sólo imaginarlo, la tentación de darle caza era inmensa, mas debía contener sus impulsos.

    Tuvo que hacer un enorme esfuerzo para recordar su nuevo propósito, el único motivo por el que perdonaba la vida de esa abominación, una razón que superaba su sed de venganza. Mewtwo podía hacer algo que él no y lo necesitaba vivo, aunque la idea le provocaba repulsión Lo mismo que le sucedía con Gea. La mayor de las ironías.

    Era momento de que sus hilos cumplieran otra función más allá de satisfacer sus sádicos caprichos. Ya no existían obligaciones que lo atasen, tenía todo el tiempo que deseaba para desbaratar el destino impuesto por Gea y tejer un nuevo designio a su antojo, se había acabado la carrera contrarreloj.

    Estaba harto de caer en los absurdos juegos eternos de la bruja, cansado de que lo apaleara constantemente con sus ocurrencias para obligarlo a desvanecerse, hastiado de la desesperación que le producían las ansias de enmendar sus absurdos errores a costa de la vida inmerecida según la cruel diosa.

    Jamás se arrodillaría ante ella. Buscó destruirlo de la manera más inverosímil al acabársele las ideas, dándole algo que lo obsesionara sólo para quitárselo con la esperanza de derrumbarlo, quizás pensando que aquello conseguiría que se postrase ante ella.

    Lo hubiera conseguido si él no fuera tan brillante y obstinado, cosa que sólo aumentaba más su indignación. El sólo pensar que aquella era la fantasía de Gea y que, de alguna manera, había alcanzado el éxito, le provocaba náuseas, jamás le permitiría verse en un estado tan deplorable, no cuando todavía tenía las facultades suficientes para seguir en el juego.

    “No, Gea, no es tan sencillo deshacerte de mí”, pensó. La bruja cometió el error de darle un verdadero motivo más allá de seguir la línea trazada para todos, a pesar que lo mucho que aquello lo consumía, al punto de ser un verdadero riesgo para su vida. Era una adicción de la cual ya no podía prescindir. La necesitaba de vuelta y haría lo que fuera necesario para cumplir su cometido, además de ver si tenía la suerte de saldar promesas que quedaron atrapadas en el olvido del pasado.

    Podía parecer que el camino había llegado a su fin, pero Tymime estaba más que dispuesto a continuarlo con sus propias manos, empedrando una vía que conduciría directamente al infierno. Él era el mayor miedo de Gea, sabía que su odio era suficiente para idear la manera más horrenda y dolorosa de ponerle fin a su existencia y eso es lo que haría si, a fin de cuentas, no recuperaba lo que había perdido.

    Hallaría la forma de alcanza su felicidad, aunque su concepto de la misma fuera atípico, su larga vida ya no daba para desear algo más idealista. Sería feliz a su manera y, en el proceso, la haría pagar por todo, absolutamente todo.





    Espero que haya sido de su agrado. Sólo falta el Epílogo. Espero publicarlo en una semana a más tardar, pero todo depende de cómo me traten en el trabajo esta semana, jajaja.

    Hasta pronto.

    EGN: Hoy es el fin del mañana
    65 - Todo se paga

  23. Los siguientes 3 usuarios quieren agradecer a OnixTymime por este post:

    Diego- (30/05/2018),Overly. (09/04/2018),pipeboy (08/04/2018)

  24. #331
    Pueblo Acuarela Avatar de Sabino Codesal Vegas
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    Waitwaitwaitwaitwait... HAY COSAS SIN RESOLVER. Does this mean EGN 2 CONFIRMED??? Pls dime que si!!! Este ultimo capítulo hace justicia! Es magnífico! Una obra de arte! Pero lo mejor de todo ed que no se siente como el ultimo, sino como un puente... Parece que aun estuviéramos a mitad de camino, tantas cosas por acabar! Quizás se solucione todo en el epílogo pero... Sigo teniendo esperanza de un EGN 2! aun asi, la mayor pregunta ahora es... Tendremos a Eve de vuelta? Conseguirán las fuerzas, en cierto modo combinadas, de Mewtwo y Tymine, luchar contra la mismísima muerte y revivirla...? No de si esto es una mera prórroga o sólo el descanso para la segunda parte, pero sea como sea, ardo en ganas de saber el resultado final!
    Un Canal que se llama
    Lucario Game Play...

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